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	<title>periodismo independiente &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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	<title>periodismo independiente &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>¿Qué te hemos contado en Periodismo de Barrio en 2024?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2024/12/que-te-hemos-contado-en-periodismo-de-barrio-en-2024/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Olivia Marín Álvarez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Dec 2024 12:45:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo de Barrio]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo independiente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Historias sobre migración, crisis y resiliencia en Cuba: lo más relevante de Periodismo de Barrio en 2024.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2024/12/que-te-hemos-contado-en-periodismo-de-barrio-en-2024/">¿Qué te hemos contado en Periodismo de Barrio en 2024?</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Este año en Periodismo de Barrio te hemos contado diversas historias sobre la realidad cubana. Hoy compartimos contigo las coberturas más significativas que realizamos en 2024.</p>
<p>Uno de los temas más relevantes que abordamos fue la crisis migratoria en la Isla. En “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/08/la-suspension-del-parole-humanitario-estadounidense-explicada/" target="_blank" rel="noopener">La suspensión del parole humanitario estadounidense, explicada</a>” exponemos las irregularidades encontradas en este programa que condujeron a que, a mediados de año, se interrumpiera la emisión de autorizaciones de viaje para cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos.</p>
<p>En el texto “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/07/quienes-pueden-recibir-asilo-en-estados-unidos/" target="_blank" rel="noopener">¿Quiénes pueden recibir asilo en Estados Unidos?</a>” analizamos la proclamación presidencial emitida por Joe Biden el 4 de junio para prohibir temporalmente el otorgamiento de asilo a los migrantes que cruzaran la frontera sur sin autorización; mientras que en “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/11/cubanos-exilio-el-primer-voto-presidencial-de-nuestras-vidas-usa/" target="_blank" rel="noopener">Cubanos en el exilio: el primer voto presidencial de nuestras vidas</a>” conversamos con cubanoamericanos sobre sus experiencias al ejercer el voto por primera vez en las elecciones estadounidenses del pasado noviembre.</p>
<p>Además, publicamos “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/11/cuales-son-las-vias-para-emigrar-a-canada/" target="_blank" rel="noopener">¿Cuáles son las vías para emigrar a Canadá?</a>”, donde explicamos los principales programas legales que ofrecen posibilidades de residencia temporal y permanente en este país, a raíz de las reformas anunciadas en octubre por el primer ministro canadiense Justin Trudeau. De igual forma, presentamos “<a href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLEdP-y7AEFGrGyKqiTACDDT9yJNKvYKKj" target="_blank" rel="noopener">Migrantes</a>”, una serie audiovisual que explora las causas, consecuencias y retos de emigrar de Cuba, a través de las historias de Indira, Leonel, Mauricio, Yanelys y Jorge.</p>
<p>En “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/06/ciudadanos-de-donde-apatridas-del-campo-socialista-en-cuba/" target="_blank" rel="noopener">Ciudadanos de dónde: apátridas del campo socialista en Cuba</a>” mostramos las dificultades enfrentadas por varios ciudadanos de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) radicados en la Isla a la hora de obtener la ciudadanía cubana y, con ella, derechos que no pueden ejercer aún por su condición de apátridas.</p>
<p>Otro de los temas recurrentes en nuestra agenda ha sido el análisis de las consecuencias de la crisis económica, social y política que atraviesa la Isla para las comunidades vulnerables.</p>
<p>Así, en “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/07/a-las-madres-nos-cuesta-mas-el-carton-de-huevos/" target="_blank" rel="noopener">A las madres nos cuesta más el cartón de huevos</a>” mostramos los obstáculos que enfrentan a diario las madres cubanas y su esfuerzo en medio de la escasez y las precariedades, la falta de alimentos y medicamentos, los altos precios, las interrupciones en el servicio eléctrico, en el abasto de agua y el transporte.</p>
<p>En “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/05/internet-no-olvida-ni-protege-menores-en-redes-sociales/" target="_blank" rel="noopener">&#8216;</a><a href="https://periodismodebarrio.org/2024/05/internet-no-olvida-ni-protege-menores-en-redes-sociales/" target="_blank" rel="noopener">Internet no olvida ni protege</a><a href="https://periodismodebarrio.org/2024/05/internet-no-olvida-ni-protege-menores-en-redes-sociales/">&#8216;</a><a href="https://periodismodebarrio.org/2024/05/internet-no-olvida-ni-protege-menores-en-redes-sociales/" target="_blank" rel="noopener">: menores en redes sociales</a>” exploramos los peligros del uso y sobreexplotación de menores en redes sociales y la responsabilidad de madres y padres, centros educativos y el Estado en la exposición de las infancias y adolescencias en las plataformas digitales.</p>
<p>Por su parte, “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/11/cuidados-en-cuba-decreto-109/" target="_blank" rel="noopener">¿Qué dice el Decreto 109 sobre los cuidados?</a>” examina el alcance y las implicaciones de la nueva ley para regular el cuidado integral de la vida y la inclusión del sector privado en un área que tradicionalmente se ha mantenido bajo el control estatal.</p>
<p>Paralelamente, las desconexiones del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) también ha ocupado un espacio relevante en nuestras coberturas de 2024.</p>
<p>Con “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/03/la-oscuridad-se-esta-tragando-todo/" target="_blank" rel="noopener">La oscuridad se está tragando todo</a>” mostramos diversos testimonios de cómo los constantes apagones han afectado –y continúan afectando– la vida de los cubanos este año y las carencias que enfrentan diversas familias en el acceso a la alimentación, la salud y la educación. En este sentido, en “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/03/por-que-no-hay-electricidad-en-cuba/" target="_blank" rel="noopener">¿Por qué no hay electricidad en Cuba?</a>” exploramos las principales causas de los problemas eléctricos de Cuba, los déficits de combustible en la Isla y sus posibles soluciones.</p>
<p>“<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/10/cuba-de-noche-en-apagon-no-te-ves-las-manos/" target="_blank" rel="noopener">Cuba de noche en apagón: &#8216;No te ves las manos&#8217;</a>” gira en torno al colapso del SEN del 18 de octubre y la falta de acciones del gobierno para evitarlo; además de exponer la celebración, en paralelo y sin cortes de electricidad, de la sexta edición de la Bolsa Turística Destinos Gaviota en el Hotel Playa Pesquero de la provincia Holguín, mientras millones de personas permanecían a oscuras.</p>
<p>También te hemos contado sobre la implementación en Cuba de los <a href="https://periodismodebarrio.org/2024/01/los-objetivos-de-desarrollo-sostenible-en-cuba-explicados/" target="_blank" rel="noopener">Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)</a> y los factores que impiden un mayor desarrollo de la <a href="https://periodismodebarrio.org/2024/05/la-agricultura-organica-en-cuba-explicada/" target="_blank" rel="noopener">agricultura orgánica</a> en la Isla.</p>
<p>De igual forma, tratamos el problema de la contaminación medioambiental con textos como “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/04/quien-recoge-la-basura/" target="_blank" rel="noopener">¿Quién recoge la basura?</a>” y “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/01/toda-la-cagazon-viene-pal-rio-la-contaminada-cuenca-gascon-los-guaos-en-santiago-de-cuba/" target="_blank" rel="noopener">&#8216;Toda la cagazón viene pal río&#8217;: La contaminada cuenca Gascón-Los Guaos en Santiago de Cub</a><a href="https://periodismodebarrio.org/2024/01/toda-la-cagazon-viene-pal-rio-la-contaminada-cuenca-gascon-los-guaos-en-santiago-de-cuba/" target="_blank" rel="noopener">a</a>”. En el primero examinamos la acumulación de residuos sólidos en todo el país y sus consecuencias para la salud pública, mientras que en el segundo abordamos las causas de la contaminación de ambos ríos de la región oriental, cómo ha empeorado a través de los años y las recomendaciones de expertos para revertirla.</p>
<p>Asimismo, analizamos el alto índice de enfermedades infecciosas en la Isla en la última década y las acciones adoptadas para combatirlas en “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/06/el-problema-de-las-enfermedades-tropicales-en-cuba/" target="_blank" rel="noopener">El problema de las enfermedades tropicales en Cuba</a>”.</p>
<p>Otras temáticas abordadas fueron las relacionadas con los desastres naturales, donde explicamos <a href="https://periodismodebarrio.org/2024/11/por-que-ocurren-sismos-en-cuba/" target="_blank" rel="noopener">por qué son más perceptibles los sismos en la zona oriental de Cuba</a> y los factores que influyen en el <a href="https://periodismodebarrio.org/2024/10/por-que-ha-incrementado-la-intensidad-de-los-huracanes/" target="_blank" rel="noopener">incremento de la intensidad de los huracanes</a>.</p>
<p>Este año, nuestros periodistas y colaboradores sufrieron una vez más el acoso de la Seguridad del Estado cubano. En respuesta, publicamos el editorial “<a href="https://periodismodebarrio.org/2024/10/ante-la-represion-nuestra-respuesta-es-la-misma-mas-periodismo/" target="_blank" rel="noopener">Ante la represión, nuestra respuesta es la misma: más periodismo</a>”, en el cual denunciamos los interrogatorios ilegales, las amenazas de cárcel, y la confiscación de salarios, ahorros personales y equipos, en un intento de silenciarnos.</p>
<p>En 2024 también comenzamos a convertir en <a href="https://www.ivoox.com/perfil-periodismo-barrio_a8_podcaster_31124071_1.html" target="_blank" rel="noopener">podcast</a> algunas de nuestras historias y explicadores más destacados con el fin de crear otra vía de acceso a los contenidos.</p>
<p>En septiembre compartimos los resultados de la <a href="https://periodismodebarrio.org/2024/09/la-comunidad-que-somos-resultados-de-la-segunda-encuesta-a-nuestra-audiencia/" target="_blank" rel="noopener">segunda encuesta a nuestra audiencia</a> –llevada a cabo a fines de 2023– mediante un informe ilustrado en <a href="https://drive.google.com/file/d/1M3Vmrxg3paCV9k886wyodjTh3kJ7wzLy/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noopener">español</a> y en <a href="https://drive.google.com/file/d/10INmP4Z7-MVPDrbX6Oev4ulSxJ9H-zKX/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noopener">inglés</a>, que resume sus hallazgos más relevantes. Estos serán analizados al interior de nuestro equipo, con el fin de atender las demandas informativas de nuestra comunidad y actualizar las agendas, reajustar las dinámicas y roles profesionales, además de desarrollar nuevos productos y servicios para los años que vendrán.</p>
<p><iframe title="" src="https://www.youtube.com/embed/DArftxkdR2E" width="356" height="634" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
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		<title>Armando Franco y Hu Shuli, dos posibilidades</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2023/11/armando-franco-y-hu-shuli-dos-posibilidades/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Melián Moreno]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Nov 2023 16:13:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo independiente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su trabajo anterior, el autor exploró el ejercicio del periodismo bajo el control del Partido Comunista en Cuba y en China. La tercera y última entrega de esta serie nos acerca al momento en que sus protagonistas, Hu Shuli y Armando Franco, sobreviven al “diálogo” con la anaconda que vigila desde el techo de sus respectivas redacciones de prensa. ¿En qué condiciones quedaron tras la contienda? </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Armando Franco es descrito por quienes lo conocen como un imán de hombres, astuto e ingenioso. Uno de los entrevistados por el Periodista cuenta que en cierta ocasión viajó con él y un grupo de amigos a un sitio de recreo. En lo que duró el viaje, apenas un par de horas, Armando se hizo amigo de todos. Fue el centro afectivo de la expedición. Anécdotas similares se repiten. También despierta antipatía entre quienes no son sus amigos pero lo conocen del preuniversitario por los cargos que ejerció: presidente de federaciones estudiantiles tanto en la enseñanza media como en la universidad. Le gustaba el poder y al poder le gustaba él. Esos matrimonios son a menudo mal vistos en Cuba, se asume que quienes los mantienen son oportunistas, arribistas, delatores.</p>
<p>Lo nombraron director de <em>Alma Mater</em> (<em>A. M.</em>) con 27 años, en un momento de crisis general de cuadros. Aunque <em>A. M.</em> fuera una revista marginal, poco leída y con problemas agudos de circulación en su versión impresa, no era como esos puestos fronterizos donde los soldados hacen guardia barbudos y semidesnudos al no tener los ojos de un superior encima. Era una de las pocas revistas que existían por decreto, y de activarse cobraría cierto capital simbólico. Si por <em>A. M.</em>, miembro vitalicio del cuerpo de publicaciones estatales, se escuchaba un estornudo, era porque todo el sistema tenía catarro.</p>
<p>Armando tuvo que afrontar un dilema, o como mínimo sopesar la noción de autonomía contra sujeción absoluta: ¿hasta qué punto podría cubrir con agencia propia dentro de un medio ajeno, estatal? Es posible que Armando se haya hecho preguntas más profundas aún, del tipo: ¿para dirigir qué estoy yo aquí, la contención o la acción?, ¿es la contención, la indiferencia, el no hacer nada, una acción?</p>
<p>“Tendríamos que informar sobre esto”, se dijo Armando Franco probablemente aquel 11 de julio de 2021, tal como la periodista Hu Shuli ante los hechos de Tiananmen cuando miles de compatriotas salieron a las calles a combatir la rigidez del poder comunista chino. Este escenario para Armando como individuo, como “jardinero”, como agente de cambio, podría ser una suerte de laboratorio donde jugar con elementos de crisis. ¿Por qué no probarse según lo aprendido en la universidad, en lecturas, en viejos problemas que arrastra la prensa oficial y toda la sociedad cubana?</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Wang Boming, socio fundador de <em>Caijin</em>, la revista que dirigía Hu Shuli, era uno de aquellos hijos de altos funcionarios comunistas que habían estudiado en Estados Unidos y luego renunciaron a un puesto laboral jugoso por regresar al país natal. Su oficina en la capital china estaba en el piso que antecedía al de <em>Caijin</em>; apenas tenía que tomar un ascensor o subir las escaleras si algún lío estallaba. Él y sus socios destinaron un cuarto de millón de dólares para que Hu Shuli, que llegaría a ser la periodista independiente más internacional de China, coordinara un medio apegado a la realidad. Su punto de vista era que el país necesitaba medios que cumplieran “su función de revelar los hechos a la opinión pública y ayudar al gobierno, de alguna manera, a detectar males”.</p>
<p>¿Por qué habría de echarse encima el problema de “revelar los hechos”? Probablemente por la misma razón que lo había motivado a regresar a su país: el ser pionero, cierta esperanza de reconstruirlo, el orgullo de hacer algo histórico y darle un sentido sano a su devenir.</p>
<p>Evan Osnos describe a Boming como un hombre ansioso que fumaba un cigarrillo tras otro. En sus años de universitario en Estados Unidos necesitó gestionarse un salario para cubrir sus gastos, así que trabajó en un periódico del Chinatown neoyorquino como reportero. Ahí se le desarrolló el gusto por la primicia, la búsqueda de datos y el estrés tras cualquier destape o pista. El periodismo lo había hecho sentir un “rey sin corona”, le comentó al escritor norteamericano.</p>
<p><em>Caijin</em> significa “economía y finanzas”. El Partido Comunista Chino (PCCh) y su oficina de propaganda permitían publicaciones privadas adscritas a alguna organización legal que no ahondaran de forma crítica en asuntos de interés político. Después de Tiananmen, una prioridad fue relanzar la reforma económica, procurando que esta no debilitara el poder del Partido. El cauce económico fue visto como una fuente de prosperidad material que se acomodaba a la administración y al ejercicio del poder a base de omisiones y tanteos cautelosos.</p>
<p>Hu Shuli vio la oportunidad de hacer un periodismo cercano al ideal que había construido en su espíritu desde que fuera estudiante de postgrado en una universidad americana y después de Tiananmen. Había vivido en carne propia episodios de censura y de soborno a colegas. Ahora podía trabajar a su manera contando con cierto respaldo de personas bien conectadas.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Más que en el largo debate sobre si es posible o no ser imparcial, nos interesaría concentrarnos en la recreación de la imparcialidad. Los gestos que se ensayan para ser o, en última instancia, parecer imparcial.</p>
<p>El Periodista cree que un lector bien dispuesto podría encontrar señales voluntarias o involuntarias de simpatía hacia los manifestantes del 11J en ciertos elementos del editorial que <em>A. M. </em>publicó el 13 de julio de 2021 en su edición digital, con el título <em>“</em>Cinco claves para entender la situación de Cuba hoy<em>”</em>. En estas claves podría haber trazas, rastros, pliegues esotéricos que las vinculen con el contenido que, semanas después, expusieron con más libertad unos sociólogos, filósofos, educadores y economistas convocados para ello.</p>
<p>Las omisiones en el editorial son frecuentes. Aunque parezca obvio, el redactor evita mencionar la brutalidad policial que se desencadenó en algunos lugares y fue registrada por las cámaras de miles de teléfonos móviles. Por otro lado, tampoco criminaliza la protesta, aun cuando este es un recurso fácil, común en los medios oficiales cubanos. Pero mostrar alguna simpatía hacia los indignados tendría consecuencias negativas para el medio, para una futura cobertura equilibrada de los hechos y para el proyecto de ser pionero. Así que estaba en peligro el privilegio resplandeciente de “contar la verdad”.</p>
<p>El redactor no puede declarar que él también está harto de ese estado de cosas, ni insinuarlo siquiera. Debe andar con sigilo, atento a sus pasos y al eco que producen. Podrá utilizar el sedimento semiótico del destinatario al estilo del “buen entendedor”, y que el lector añada lo que falta, mas en ese punto deberá hilar una filigrana que permita ser leída tanto a favor del poder como en su contra. Para lograr esto empleará un recurso: lo que dice el “propio presidente”: “Con insatisfacciones legítimas por parte del pueblo, como reconociera el propio presidente del país, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la génesis de las protestas radica en algo más que la acumulación de frustraciones”.</p>
<p>En el mismo orden retórico, resulta una pincelada sutil separarse de este corpus afectivo: decir “el presidente del país” en vez de “nuestro presidente”. Entre una variante y otra hay un salto. El uso del sintagma “nuestro presidente” es moneda corriente en la educación sentimental nacional. Millones de cubanos llegan a adultos sintiendo que quienes dirigen el país desde 1959 son una forma especial de familia. Ese vínculo casi filial se blande como autoafirmación, como búsqueda de identidad ante las molestias que causa el régimen de carencias con que se vive en la Isla.</p>
<p>Posicionarse tras la voz del presidente —que era contra quien iban dirigidas varias de las consignas más usadas en las protestas— no significa que se esté de su parte. El redactor tenía que echar mano de un recurso que lo salvara de la parcialidad sin parecerlo. Optó por la desaparición.</p>
<p>Intentemos colocar esto en un marco más abstracto y volvamos a Leo Strauss. En su ensayo <em>La persecución y el arte de escribir</em>, Strauss imagina a un historiador que desconfía del punto de vista oficial sobre algunos pasajes históricos. Querrá dejar expreso su malestar, se atreverá a hacer pública su visión, ya que ha descubierto que esta vale tanto o más que la oficial, y se lanzará a la empresa secreta de escribirla: “tendría que exponer el punto de vista liberal antes de atacarlo; lo expondría de esa manera tranquila, carente de espectacularidad y, hasta cierto punto, aburrida que no podría sino parecer natural; usaría muchos términos técnicos, aduciría muchas citas y daría una importancia indebida a detalles insignificantes; parecería olvidar la guerra santa de la humanidad en triviales disputas de pedantes. Solo cuando alcanzara el corazón del argumento escribiría tres o cuatro frases en ese estilo terso y vívido capaz de llamar la atención de jóvenes que aman pensar”. En esta emboscada de mensajes, la línea “Con insatisfacciones legítimas por parte del pueblo, como reconociera el propio presidente del país” sería la antesala “correcta”, el tributo que debería pagar <em>Alma Mater </em>antes de pasar al núcleo crítico, el próximo nivel. Pero este núcleo crítico no estará en el texto sino, más adelante, en las entrevistas a sociólogos, filósofos y sicólogos amparados por investigaciones científicas.</p>
<p>“La persecución —dice Strauss— suscita así una peculiar técnica de escritura y, con ella, un peculiar tipo de literatura en el que la verdad sobre las cosas cruciales se presenta exclusivamente entre líneas. Esa literatura no se dirige a todos los lectores, sino solo a lectores inteligentes y dignos de confianza. […] Tiene todas las ventajas de la comunicación pública sin tener su mayor inconveniente: la pena capital para el autor”.</p>
<p>En el adjetivo “propio” se le revela un énfasis al Periodista, se dispara un aviso, ya sea como guiño consciente o como muestra de miedo. El redactor de <em>Alma Mater</em> hizo algo habitual en la prensa cubana: instrumentalizó frases del presidente para desaparecer, no porque le faltara valor o capacidad intelectual para comprender la complejidad del 11 de julio, sino porque como decisor no tiene presencia. Es como un vampiro: no se refleja en el espejo.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p><em>Caijin</em> salió a la calle en abril de 1998. Su primer número publicó en portada un reportaje que describía las pérdidas millonarias de un racimo de pequeños inversores. No fueron advertidos de que Qiong Min Yuan, la empresa inmobiliaria por la que apostaban, había exagerado su informe de ingresos. El conflicto se acentuó al conocerse que existía otro grupo de financistas que sí estaban sobre aviso y retiraron a tiempo sus acciones. La inmobiliaria fue a la quiebra y sepultó con ella a los inversores sin pedigrí.</p>
<p>El reportaje desagradó a los censores del Departamento Central de Propaganda (DCP) chino, quienes acusaron a <em>Caijin</em> de saltarse las regulaciones que prohibían a la prensa revelar información sensible. Evan Osnos no describe en qué consistió la afrenta o la hipersensibilidad que el caso despertaba en los censores. Acaso se trataba de funcionarios públicos de cierto rango implicados en ocultar información por negligencia o a cambio de coimas, o simplemente el reportaje violó el código que dictaba no manchar la imagen de un país transparente y confiable para las inversiones. Algunos ejecutivos del medio tuvieron que presentar una autocrítica ante los censores. La escasa circulación de <em>Caijin</em>, por demás, hacía que se volviera en la práctica una publicación de nicho, para consumo interno.</p>
<p>En 2001 <em>Caijin</em> lo volvió a hacer, no sin antes preparar una salida exitosa. Un reportero de 25 años descubrió que una empresa de prestigio llamada Yinguangxia Holdings, que cotizaba en la bolsa, había duplicado sus números y reclamaba beneficios falsos que ascendían a 87 millones de dólares. La empresa era un referente nacional, había recibido el visto bueno de varios altos dirigentes que la habían visitado, así que el escándalo iba a salpicar a la esfera política.</p>
<p>A Wang Boming le preocupó que <em>Caijin</em> fuera clausurada, así que antes de publicar el trabajo se lo presentó a un alto funcionario del PCCh. Este revisó el texto. Si podían asegurar que los hechos enumerados eran totalmente ciertos tendrían luz verde, dictaminó. El trabajo se publicó, se suspendieron las acciones de la empresa en la bolsa y los directivos implicados en la estafa fueron a la cárcel. El método de Hu Shuli se basó en el cálculo de consecuencias, en saber hasta dónde podrían ser tolerados.</p>
<p>En la primavera de 2003, una reportera de <em>Caijin</em> viajó a Hong Kong y notó que en el andén del tren a Guandong (Cantón) casi todos los pasajeros llevaban mascarillas quirúrgicas. La prensa había estado informando de una epidemia en esa ciudad, pero las autoridades declaraban que todo estaba bajo control. La reportera avisó a Hu Shuli y esta puso manos a la obra. Los medios de prensa de la provincia fueron orientados por el DCP para que dieran noticias tranquilizadoras; este incluso fijó el tipo de letra que debían usar para las publicaciones. Hu Shuli no conocía orden alguna sobre qué hablar, qué no y cómo, la restricción era solo para Guandong, así que <em>Caijin</em>, sin dique de contención, podría informar.</p>
<p>El equipo de la revista consultó varios libros sobre enfermedades respiratorias, infecciones y virus. Hallaron incoherencias en las declaraciones de funcionarios del Gobierno, a los que seguramente les tocaba hacer malabares para ocultar que el brote de SARS se iba de control e impedir un alud de prensa. Guandong no era una provincia menor, sino la más poblada y económicamente pujante de China. Su acceso al mar y la vecindad con Hong Kong la hacían un centro de negocios importante y uno de los puntos más transitados del país.</p>
<p>Durante un mes <em>Caijin</em> publicó semanalmente suplementos especiales sobre la situación, además del seguimiento que ofrecía en sus números regulares. Sus informes sobre la epidemia no coincidían con los que emitía el gobierno de la provincia. Los datos que publicaba la página web de la Organización Mundial de la Salud contradecían los mensajes de “no pasa nada” que difundían los funcionarios, hasta que un día el DCP mandó a parar a <em>Caijin</em>.</p>
<p>Las orientaciones del DCP solían ser secretas y sistemáticas, incluso en algún momento dejaron de circularse por escrito y se hicieron orales para evitar que llegaran a la opinión pública —en 2005 el periodista Shi Tao fue condenado a 10 años de cárcel por filtrar uno de estos documentos—. Las directrices se orientaban tanto por teléfono como en reuniones presenciales, a las que los periodistas se referían como “ir a clases”. El DCP no leía los trabajos antes de salir, se conformaba con que los jefes de medios percibieran su presencia, su vigilancia.</p>
<p>Según Evan Osnos, Hu Shuli tenía un espectro de error de tres tarjetas amarillas al año. Al tercer error le sacaban una tarjeta roja y le cerraban el medio. En su libro Osnos describe la influencia del DCP como una anaconda que cuelga enroscada de una lámpara fijada al techo. Los directores de medios conviven con esta bestia, que puede volverse letal al menor movimiento ininteligible. Hu Shuli aprendió a convivir con este elemento usando su capacidad de adivinar los estados de ánimo de la serpiente.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Armando Franco fue liberado de su cargo el 26 de abril de 2022, diez meses después de las manifestaciones del 11 de julio. La orden del Comité Nacional de la UJC, rama juvenil del Partido Comunista, parecía más cerca del castigo que del ascenso. Así lo estimaban sus colegas y él mismo, a saber por algunas declaraciones que hizo semanas después en su muro de Facebook.</p>
<p>La noticia corrió como pólvora, no porque interese mucho lo que suceda con el director de un medio de prensa oficial como <em>Alma Mater </em>—ausente o irregular en los estanquillos—, sino porque la revista llamó la atención a partir de los sucesos del 11J y las declaraciones del estudiante Leonardo Romero Negrín.</p>
<p>Ahora bien, cuando se dice que la noticia se diseminó no debe pensarse que se habló del hecho en las barberías, las mesas de dominó o las largas colas para adquirir productos de primera necesidad. La noticia se ventiló en el gremio periodístico y entre los seguidores de Armando en redes sociales. Fue comentada por los opositores más concienzudos y los que andan a la caza de cualquier movimiento. Hubo opiniones irónicas y vehementes, la mayoría opuestas a la decisión tomada. El apoyo resuelto al exdirector, por demás, vino de simpatizantes del oficialismo, únicos que se habían tomado la molestia de creer en el trabajo de la revista como pieza de una probable vindicación del periodismo (imparcial, autónomo, crítico) en los medios oficiales.</p>
<p>En general, prevaleció en las críticas el sentimiento de hartazgo hacia el estilo de dirección vertical de funcionarios e instituciones. Enrique Villuendas, funcionario que atiende la prensa en el Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba, publicó en su cuenta de Twitter que se había reunido con Armando, lo había escuchado y le había prometido revisar el asunto.</p>
<p>Lo mismo dijo la primera secretaria de la UJC, quien intervino dos veces en el mismo día en su muro de Facebook. <a href="https://www.facebook.com/aylin.alvarez.7982/posts/1196171597817755" target="_blank" rel="noopener">En la mañana declaró que abriría un canal de diálogo con Armando y prometió atender el caso</a>; en la noche, tras reunirse con él, calificó <a href="https://www.facebook.com/aylin.alvarez.7982/posts/1195904447844470" target="_blank" rel="noopener">“la percepción de que había sido sancionado o expulsado de la revista” como un “error de procedimiento a analizar”. </a></p>
<p>En ambas publicaciones la funcionaria afirmó que no se trataba de una expulsión, pues el trabajo de Armando en <em>Alma Mater </em>había dejado una “impronta”. Habló en términos de “resultados evidentes”, pero no los enumeró. Su comunicado fue formal, parecía un modelo o carta tipo que podrían aplicar al resto de los cuadros por liberar en los próximos meses.</p>
<p>La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), cuyos dirigentes se enorgullecen de ser un solo elemento con el Partido Comunista, también dejó claro que respaldaba al joven director. Parecían actuar bajo la sombra de la opinión de Villuendas. Insinuaban que se había cometido un error. Un error menor.</p>
<p>El primero de mayo de 2022, Lis Cuesta, esposa del presidente de Cuba, compartió en su cuenta de Twitter una foto amistosa de Armando posando junto a un emprendedor de la rama botánica. Pero Armando no parecía satisfecho con estas señales de “te acompañamos, muchacho”. Su malestar afloraba a través de personas cercanas. Su esposa, su padre y su suegro —periodista especializado en economía— salieron en defensa suya. El equipo de <em>Alma Mater </em>renunció casi en pleno en solidaridad con él. El espectáculo de “no pasa nada” que se ofrecía al mundo era un barco cuya tripulación se arrojaba al mar en masa.</p>
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<p>El 5 de julio de 2009 hubo un enfrentamiento entre etnias en la provincia de Xinjiang. Los uigures son una comunidad turca musulmana que en el pasado fue mayoría en la región, hasta que emigraron hacia allí millones de chinos. El dato de interés es que más del 92% de los ciudadanos de Xinjiang se consideran <em>han, </em>la etnia rival de los uigures. Cuando se habla de choque étnico quizá se reste valor a que los uigures son una minoría con identidad ante una mayoría abrumadora, de manera que podrían sentirse acorralados, ninguneados si los gana algún sentimiento de afrenta y vindicación.</p>
<p>El conflicto de Xinjiang comenzó luego de una protesta relacionada con la actuación de la policía ante un altercado entre <em>han</em> y uigures, que estos interpretaron como un ensañamiento contra su gente, así que organizaron protestas que degeneraron en violencia. Se contabilizaron unas 200 muertes, en su mayoría de la etnia <em>han</em>. Para evitar que los grupos enfrentados se organizaran, el Gobierno cortó de forma repentina las comunicaciones del lugar: cero mensajes de texto, cero llamadas. El apagón casi total de Internet duró diez meses e hizo estragos en la economía del territorio, que perdió un 44% de sus exportaciones.</p>
<p>Asimismo fue controlada la cobertura de prensa. Solo medios de confianza consiguieron permiso. <em>Caijin </em>tuvo luz verde, pero apenas dos periodistas obtuvieron licencia, muy pocos para la capacidad de generación de contenido que había alcanzado el conflicto. La revista envió a un tercer hombre que reportó sin autorización hasta que un policía lo descubrió en una sala de internet. Quisieron revisar su <em>laptop</em>, pero el reportero no solo no lo permitió, sino que se enfrentó a uno de los guardias. Lo mandaron de vuelta a Beijing y el altercado fue notificado, como era de esperar, a altos círculos del Gobierno que estaban al tanto de todo lo que ocurría en Xinjiang.</p>
<p>Las autoridades del Departamento Central de Propaganda advirtieron a <em>Caijin</em>. Era una “tarjeta amarilla” antecedida por otra el mes anterior. Debían bajarle los humos a Hu. Los patrocinadores le exigieron presentar con antelación el reportaje de portada y hacer modificaciones. Otra exigencia fue cesar de escribir sobre política. Ordenaron volver al diseño original: informes proactivos y optimistas sobre economía y finanzas. Hu se puso furiosa: ¿qué hecho no era político en China?</p>
<p>Desde 2008 el periodismo de investigación había aumentado la popularidad y el alcance de la revista. Los reporteros estaban tan bien informados que en ocasiones se volvían gurúes para quienes debían ser sus fuentes. Si se trataba de un hecho de corrupción política, ellos recopilaban datos e indicios durante semanas o meses. Cuando la agencia oficial Xinhua anunciaba el arresto de algún alto funcionario, media hora después <em>Caijin</em> tenía un informe prolijo sobre el tema. La audacia de la revista y la pregunta obligada de por qué no rodaban las cabezas de sus directivos había inoculado en el gremio el sentimiento de que <em>Caijin</em> contaba con influencias poderosas dentro del PCCh.</p>
<p>El medio de prensa triplicó su plantilla, llegó a tener más de 200 empleados entre redactores y corresponsales. Había demanda de temas críticos. Los lectores eran sacudidos con revelaciones, pero querían más. No solo intuían que había basura bajo la alfombra de noticias optimistas que supervisaba el DCP, querían que el periodismo se pareciera a ellos, a sus vidas aguijoneadas por alcanzar ese bienestar material del que se hacía eco la propaganda política. El Partido había renunciado a modificar la sociedad y construir al hombre nuevo a cambio de mantenerse en el poder. Existía un conflicto latente entre lo económico y lo afectivo que necesitaba un espejo, una confrontación, una respuesta periodística.</p>
<p>Al tiempo que las ambiciones de Hu Shuli crecían, entró a la empresa una directora comercial, Daphne Wu, que como veterana experta en banca de inversión logró triplicar la venta de publicidad. En <em>La Edad de la Ambición</em>, Evan Osnos, testigo de la fiebre china por extender aún más la reforma económica, presenta así las aspiraciones de Hu y Daphne: “tenían planes más ambiciosos que una simple revista: se imaginaban «toda una plataforma mediática de información y opinión», me dijo Wu en su despacho desde el que se dominaba Beijing. Su comentario habría podido pronunciarlo un ejecutivo de Silicon Valley. «Queremos dar un producto de calidad, al margen del formato o del dispositivo»”.</p>
<p>Mientras más visitas hacía la directora al exterior, con más ambiciones retornaba. En algún momento un académico americano le dijo que si se quedaba en China como periodista nunca entraría en el circuito internacional. Hu Shuli se propuso hacerle ver que estaba equivocado. Según Osnos, <em>Caijin</em> se convirtió en uno de los referentes más leídos por occidentales que querían saber sobre la economía más pujante del mundo.</p>
<p>Tras las correcciones, Hu intentó adaptarse, pero sus jefes cancelaban una portada tras otra. Hu Shuli hablaba alto y su taconeo era fuerte, era imposible no oírla llegar cuando entraba al piso donde <em>Caijin</em> tenía sus oficinas. Del mismo modo, le precedía el historial que había acumulado. Wang Boming le dijo a Osnos que en el fondo le temía, y a pesar del tono chistoso no era menos cierto: el método, el taconeo, la voz de Hu lo tenían harto. El magnate miraba la revista como un negocio, estaba cansado de enfrentarse a reproches, reparos, críticas tanto de empresarios como de funcionarios del Partido y el DCP. Se quejó ante Osnos de la mala costumbre de promocionar una marca usando toda una página y en la siguiente publicar un reportaje hablando mal de esta.</p>
<p>Al tercer artículo denegado Hu comenzó a preocuparse. Ya sus reporteros no contaban con salarios tan altos. Desde la fundación del medio el país había evolucionado, el costo de la vida ascendió. La pasión los movía y los mantenía en el oficio, pero como para eso hay que movilizar un alto volumen de capital ético y moral a fin de seguir en la carrera, tal inversión, tal vigilancia sobre sí mismo y sobre los otros puede resultar agotadora, puede crear autocompasión y fragilidad. Si los rechazos seguían, ¿para qué invertir tanto esfuerzo que, además, era mal pagado? Ganaría el conformismo, la apatía o la corrupción entre los periodistas. A la cuarta negativa Hu decidió saltarse las prohibiciones y publicar el texto.</p>
<p>La relación entre Wang Boming y Hu se había deteriorado. Tras las últimas tensiones, esta consideró buscar a otros patrocinadores y concentrar más poder editorial. Le propuso a Wang hacer una nueva distribución de la empresa, comprar ella y su equipo el 30% del negocio y tener la última palabra sobre lo que se publicaba o no, incluyendo ser la que se enfrentaría a los funcionarios del DCP cuando se dieran crisis de censura. Opinaba que era ella como directora la que debía tomar la última decisión. Wang Boming no aceptó. Creía que tras la pantalla de la libertad de expresión se ocultaban ansias de poder, y <em>Caijin</em> era la revista más rentable de todas las que le pertenecían. Asumió la petición como un acto de ingratitud.</p>
<p>Meses después Daphne Wu dimitió, y con ella unos sesenta empleados. Los jefes que se iban dieron a sus subordinados 72 horas para pensar qué iban a hacer. Tenían que sopesar que ya Hu Shuli no tendría la protección política de antes y que probablemente se lanzaban a un territorio inestable. Como es de imaginar, Hu era una mujer tiránica con su tropa y demasiado blanda a veces con personajes de influencia. Aun así, su impronta generaba seguidores. Uno de los reporteros que la habían acompañado en esos años le explicó a Osnos algo parecido al excepcionalismo que se oía en Cuba sobre la figura de Fidel Castro: no había nacido una persona como ella en cien años. En Estados Unidos —explicaron a Osnos— podrían encontrarse millones de personas como Hu; en China era un caso demasiado raro.</p>
<p>En noviembre de 2009 Hu dejó la revista llevándose con ella a 140 miembros de la redacción.</p>
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<p>En la mañana del 10 de mayo de 2022, unos 15 días después de su liberación como director de <em>Alma Mater</em>, Armando Franco dio una explicación pública en su muro de Facebook. Cuestionaba la medida que había tomado la UJC, no estaba conforme ni contento, ni creía que era un ascenso. Buscaba aclarar la naturaleza del proceso. Interpretó que el silencio lo hacía cómplice de lo sucedido y sus posibles interpretaciones.</p>
<p>“Para algunos, mi mutismo ha sido una confirmación de que fue una decisión justa, de que algo hice o andaba mal, de que las organizaciones políticas no se equivocan y que, si así fueron las cosas, es porque así tenían que ser. […] Ante mi petición de explicaciones, ambos [funcionarios que lo separaron del cargo: Nislay Molina, ideológica del Comité Nacional de la UJC, y Asael Alonso Tirado , director de la Editora Abril] expusieron que «la decisión, aprobada el 20 de abril, era producto de <strong>continuos errores</strong> en el trabajo editorial de la revista». Sobre la mesa estuvo todo el tiempo un documento que ambos consultaron indistintamente para listar esos «errores». […] En aquel encuentro intenté explicarles el <strong>sinsentido</strong> de lo que exponían. La funcionaria de la UJC me interrumpió y entre otros criterios más bien <strong>groseros</strong>, que omito ahora por educación, dijo: «A ti <strong>debimos botarte</strong> hace mucho tiempo, no hay nada más que hablar, <strong>te estamos haciendo el favor de liberarte</strong>. Puedes hacer lo que quieras, es una decisión nuestra»”.</p>
<p>Salvando el hecho de que estamos frente al testimonio de Armando y no de los funcionarios que se reunieron con él —y no hicieron público lo que sucedió—, se ha de observar que hay una verosimilitud prosaica y una equivalencia en la franqueza de ambas partes: se califican, valoran la actuación del otro sin reservarse nada, no se temen, no se camuflan ni se esconden en las frases del “propio-presidente”. A diferencia de las declaraciones de altos funcionarios y figuras públicas, los implicados se molestan. Nislay trata a Armando en términos groseros, que él no revela por pudor, por educación y no tanto por guardar la confidencialidad. Ambos sufren, se desgastan, son falibles.</p>
<p>Pero la vivencia de Armando contrasta con lo que expresa la primera secretaria de la UJC, Aylin Álvarez, el 28 de abril de 2022 en su perfil de Facebook. Ella narra una reunión a la que asiste Armando Franco y un tercero, Rogelio Polanco, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central:</p>
<p>“Su liberación, valorada en la Comisión de cuadros de nuestra organización, no tenía más propósitos que el de <strong>aprovechar su experiencia y conocimientos</strong> en otros proyectos de comunicación, que ya se le habían anunciado, <strong>avalado por sus resultados evidentes</strong> en <em>AM</em>.</p>
<p>“Se trata de un proceso natural, por el que transitamos los jóvenes en la <a href="https://www.facebook.com/hashtag/ujc?__eep__=6&amp;__cft__%5B0%5D=AZV_-fKBCiYY_vTS85E8FuEWOnyOUHl0jcf4mshm6rAqE9tgjDpI6GPEpxthLzgh8gKKeJg3s8HS7BmTVYk9rOHMuXG0z7vJeCDGHhzyKmvatQ3FLbWR_CuO23kVUr0NLag&amp;__tn__=*NK-R" target="_blank" rel="noopener">#UJC</a>, organización en la que aprendemos, aportamos y nos consolidamos como revolucionarios, para luego cumplir otras actividades en la sociedad. Bajo esta concepción, durante los últimos días hemos realizado movimientos similares.</p>
<p>“Aproveché el momento también para <strong>reiterar </strong><strong>de frente y mirando sus ojos</strong> el <strong>reconocimiento al trabajo y resultados alcanzados</strong> por el colectivo de <em>Alma Mater</em>, y su impronta durante estos años, así como el deseo de que no se pierdan los <strong>logros</strong> y se perfeccione el trabajo”.</p>
<p>Lo destacado en negrita por el Periodista enfatiza el supuesto criterio que tiene el funcionariado sobre la gestión de Armando. De este se desprende que es un profesional calificado, eficiente y estimado por la alta dirección. Pero como Armando ha sido liberado contra su voluntad, de tales elogios  emanan dudas: pudieran ser una simulación frente a los interesados en el caso.</p>
<p>Aylin Álvarez utiliza tópicos, frases hechas, dispositivos vaciados por el uso. Habla desde su perfil personal pero usa un lenguaje impersonal, corporativo, que se traiciona cuando declara que mira a los ojos a Armando.</p>
<p>En la reunión descrita por Aylin los observa el máximo ideológico del PCC. Imaginemos la escena: sendos retratos amenazadores de Fidel y Raúl Castro colgados en la pared, y al frente Rogelio Polanco, en cuya pulcra solidez parece concentrarse la autoridad que mantiene la preciada unidad de la nación.</p>
<p>Polanco la tiene fácil para argumentar con gestos y tonos amables. Quizá alude a la información confidencial que se maneja sobre amenazas exteriores, de la cual solo se podría decir allí una mínima parte. Quizá alude a la complejidad de los sucesos del 11J como prenda para que Armando comprenda que no era un ensañamiento contra él, ni el momento de mostrar escisiones críticas en público.</p>
<p>¿Cuál habrá sido la actitud del joven periodista? ¿Dura, diplomática, aduladora, diáfana, apasionada? Polanco lo observa a él y a Aylin Álvarez. La primera secretaria mira a los ojos a Armando y le reitera los positivos aportes de su gestión. En el relato a sus seguidores en redes sociales Aylin usa “reiterar” en vez de “le reiteré a Armando”. El infinitivo construye una reverberación marmórea, institucional. Aunque le mira a los ojos no parece que le habla a Armando, sino a una multitud.</p>
<p>Es cierto que nunca sabremos si el mirar a los ojos fue real, pero sí podríamos confiar en la escena como una recreación del deseo de la primera secretaria. ¿Así ella quería que sucedieran las cosas? Ante la imposibilidad de frontalidad o franqueza, teniendo a Polanco presente y obligada a ejercer su rol ante los seguidores de las redes sociales que esperaban se comportara como la alta funcionaria que es, usa el infinitivo. Con los ojos, sin embargo, quiso decir algo que el oblicuo “reiterar” ocultó. Los ojos portan una transparencia que no alcanzan las palabras. Quien miente no podría mirar así. Al discurso impersonal, sin rostro, de repente le brota un par de ojos que envían mensajes personalizados y secretos.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>En 2007, estando todavía en <em>Caijin</em>, Hu Shuli fue más allá del nivel permitido. El medio de prensa encontró que un grupo de inversores llamado Luneng había comprado por una miseria el 92% de un conglomerado de 10 mil millones de dólares, lo que incluía centrales eléctricas y un club deportivo. Detrás de la compra había una maraña de inversionistas y juntas directivas, casi la mitad de las cuales provenía de una fuente imposible de localizar. El texto se titulaba “¿De quién es Luneng?”.</p>
<p><em>Caijin</em> quiso darle seguimiento, pero el DCP los llamó, canceló el tema, prohibió la venta del número en los estanquillos y los empleados de la revista tuvieron que rebajarse a romper con sus propias manos la publicación ya impresa. Como era habitual en China, y como se ve a simple vista en Cuba usando las redes sociales, los hijos de altos dirigentes del Partido Comunista se habían convertido en empresarios exitosos. Al parecer jugaban con ventajas, adulaciones, atajos con los que otros sin su pedigrí no contaban. El artículo sobre Luneng había insinuado que detrás de la compra estaban estos hijos. Buscaban el anonimato para evitar el escrutinio y las tóxicas contabilizaciones de la revista Forbes sobre acumulación de riquezas.</p>
<p>Como subraya Anne-Marie Brady, si bien después de Tiananmen el Gobierno enfatizó que China se regiría por leyes y “no por decreto (o por editorial de periódico) como en los años de Mao”, el desfase entre reforma política y economía seguiría causando malestares e incoherencias que cualquier ciudadano podría señalar. Del mismo modo lo haría un medio independiente como <em>Caijin</em> en cuanto se lo permitiesen.</p>
<p>La República Popular China estaba tratando de ajustar su sistema jurídico a las nuevas formas de propiedad y de gestión económica para lograr, hasta donde se pudiera, un ecosistema de Estado de derecho. El PCCh necesitaba que fuera un país confiable para la inversión extranjera y nacional, y no uno que mutara de un lado al otro según lo decidieran, por idealismo o pactos radicales, sus dirigentes. Este cambio de paradigma se hacía más visible en el caso de la prensa, atada de pies y manos para denunciar a empresas extranjeras que explotaban al máximo la mano de obra que China ofrece a precio de remate, y que en parte eran responsables de que miles de productos electrodomésticos tuvieran precios accesibles.</p>
<p>La académica Anne-Marie Brady observa en <em>Marketing Dictatorship </em>que los asuntos que no podían “resolverse fácilmente sin una reforma del sistema político (es decir, los trabajadores desempleados, la estabilidad social y la lucha política) se convirtieron en temas tabú. [&#8230;] Como el PCCh ha dejado de definir su legitimidad para gobernar China en términos revolucionarios, pero no ha descartado el nombre y el simbolismo vinculado a su pasado revolucionario, «socialismo» y «mercado» se han convertido en las palabras clave de la era actual. El Partido utiliza eufemismos como «socialismo con características chinas» y «economía de mercado socialista» para describir (en términos marxistas) la naturaleza poco ortodoxa de la transformación económica del país en los últimos veinte años. Por el contrario, el uso de la palabra clave de la era Mao, «revolución», ha disminuido considerablemente desde 1989. El término «revolución» se ha convertido casi en peyorativo en este sistema político reacio al cambio”.</p>
<p>Como ya vimos, estos temas tabú eran actualizados semanalmente según le conviniera al Departamento Central de Propaganda. Vale indicar que, en comparación con el régimen de control absoluto que impone su homólogo en Cuba —el Departamento Ideológico del Comité Central—, el ecosistema comunicacional en China es más flexible, se cierra y abre a discreción desde un puesto de mando que integran unos ajetreados y hacendosos funcionarios. El punto de vista chino asume riesgos. El desarrollo es allá un río revuelto en el que pueden surgir pejes realmente grandes como Tiananmen, Falun Gong (el multitudinario movimiento de meditación que pidió independencia jurídica), rebrotes de minorías exacerbadas, etc.</p>
<p>El PCCh había descubierto que eran importantes las válvulas de escape. El periodismo de investigación podría sacar reportajes que denunciaran la corrupción dentro de la reforma siempre y cuando no faltaran al respeto de la frágil estructura central. Sentir que estos brotes de denuncia eran vigilados por la “anaconda de la lámpara” era amenazante, pero no lo suficiente para espantar. Ello creaba la sensación de participación, con mecanismos de autorregulación que funcionaban de forma autónoma, tal como se espera de un sistema plural y con contrapesos.</p>
<p>Este es el marco en donde Hu Shuli había aprendido a jugar. Probablemente no se sentía angustiada, sino realizada por saber relacionarse con los límites. Si recordamos, yendo a la primera parte de esta serie, que Hu había sido hija, nieta y sobrina de prominentes comunistas, se entenderá por qué ella podía convivir con un punto de vista que para otros implicaba algún grado de complicidad o servilismo ante el poder.</p>
<p>Cheng Yizhong, periodista encarcelado durante cinco meses por publicar un texto que destapó manejos policiales corruptos, le comentó con amargura a Evan Osnos: “Los temas que aborda <em>Caijin</em> no han afectado los pilares del régimen; se puede decir que en cierto modo ella [Hu Shuli] va sobre seguro. […] Conste que no estoy criticando a Hu Shuli, pero hasta cierto punto <em>Caijin </em>solo está al servicio de un grupo de presión más poderoso, o digamos relativamente mejor”.</p>
<p>Cheng había denunciado y seguido la muerte de un joven diseñador tras una paliza ejecutada por policías. Habían arrestado al chico en la calle siguiendo una política de detención rápida que habilitaba a las fuerzas del orden a pedir documentos y conducir a supuestos vagabundos o prófugos de la justicia a un <em>shourong</em> o estación de “custodia y repatriación”. Quienes podían pagar una cuota libraban; los que no, eran trasladados a fábricas o granjas gestionadas por el <em>shourong</em>, donde debían trabajar.</p>
<p>El caso se agravó al demostrase que el joven tenía sus papeles en regla al momento del arresto. El reportaje provocó indignación pública. La política de los <em>shourong </em>era rentable para la policía local y proliferaron unos 700 en todo el país. Cheng demostró que “algunas comisarías compraban reclusos para incrementar ingresos”. Esta serie de trabajos logró que los <em>shourong</em> fueran eliminados y constituyó un raro caso en el que la prensa actuaba como palanca transformadora de la sociedad. Pero Cheng se había lucido también en su cobertura del SARS: necesitaba un escarmiento. Al año fue juzgado en una corte junto a dos colegas por “repartir ilegalmente las primas concedidas por su consejo de redacción”.</p>
<p>Cheng comparó ante Evan Osnos la naturaleza de su lucha por reducir el poder de la policía con los temas que publicaba Hu Shuli. Concluyó que ella trabajaba en función de mejorar el rendimiento del Gobierno, asegurar sus pilares, y él para modificarlos. También subrayó que Hu se desempeñaba en una esfera social que la mantenía a salvo de los burócratas menores. Estaba al servicio de una cúpula, reflejaba los deseos de esa gente que mamaba de un <em>statu quo</em> sin interés en destruirlo, porque sería como serrucharse el piso. Después de salir de la cárcel, Cheng dejó el periodismo de investigación y pasó a trabajar en un medio de prensa de bajo perfil.</p>
<p>Hu y una tropa de 140 desertores de <em>Caijin</em> fundaron <em>Caixin</em>, nombre equivalente a <em>Nueva</em> <em>Caijin</em>. Allí la periodista implementó el mismo dispositivo intuitivo que la había mantenido a flote durante años: “jugar con la cadena y no con el mono”. Lejos de sus viejos padrinos, tendría que poner en marcha la misma actitud gracias a la cual ellos la eligieron como directora de un medio de prensa que les rendiría beneficios económicos: ser proactiva y no destructiva, ayudar a que el poder se perfeccionara.</p>
<p>Evan Osnos quiso saber qué creía Hu de la suerte con que había rodado durante años, pues ni cerraron la revista ni la metieron presa. Ella respondió: “Nosotros nunca decimos nada de manera visceral o despreocupada, tipo «Usted miente». Intentamos analizar al régimen y luego decir por qué una buena idea o un buen deseo no pueden convertirse en realidad”. Tal y como sucede en Cuba, la culpa de que las buenas, justas y humanistas ideas no se concreten se le achaca, cuando no a los enemigos del país, a malas prácticas o manejos de la burocracia en abstracto; nunca de forma frontal al sistema socialista radical y antidemocrático o a un dirigente en específico.</p>
<p>Pese a que Hu trabajaba en un medio privado, su proceder encajaba con una política gubernamental que ella no intentó modificar. Aun funcionando como una empresaria privada, seguía siendo una proyección de lo que deseaba el Partido Comunista. Anne-Marie Brady comenta que “desde principios de la década de 1990 el Partido ha fomentado el desarrollo de un papel limitado de vigilancia para los medios de comunicación. En lugar de un cuarto poder (en chino <em>di sige quanli</em>, o a veces <em>disi dengji</em>), que implica que los medios de comunicación tienen poderes independientes del gobierno para criticar la política y los asuntos gubernamentales, los teóricos de la propaganda prefieren el término cuarto poder gubernamental (<em>di sige bumen</em>). Esto significa que los medios de comunicación están conectados con el sistema de vigilancia y control de la sociedad por parte del Partido-Estado, y no separados de él”. El PCCh pudo reformar su prensa, permitiendo no solo un “cuarto poder gubernamental”, sino emprendimientos privados a los cuales mantenía a raya.</p>
<p>¿Qué ocurría en la oquedad de Hu Shuli? ¿Qué se decía a sí misma en la cocina, allí donde podía ser franca consigo y con todos aun cuando no la escucharan? ¿Hacia dónde tendía en definitiva la polis suya? De ser comunista y guardia roja, Hu había mutado durante Tiananmen a hacerle alguna oposición al régimen que legó Mao Zedong. No sería de extrañar otra mutación, un acomodo de prioridades. Su aspiración a simplemente vivir y hacerlo en su país y cultura de origen era poderosa. Quería sentirse útil allí donde había instituciones e imaginarios por construir para que el entorno se pareciera mucho más al espíritu de su generación.</p>
<p>Hu se sentía participante, un actor con el poder de modificar el estado de cosas. Ambas capas superpuestas fundaron una personalidad intermedia, pragmática, capaz de negociar, de construir un consenso que generase una convivencia entre dos paradigmas reconciliables. En 1989 el Partido Comunista estaba por demostrar si podría empujar una reforma que sacara al país de la miseria. En 2010 ese deseo era un hecho.</p>
<p>En <em>Marketing Dictatorship</em>, Anne-Marie Brady concentra su análisis en el poder de la propaganda política, pero esta no sería nada sin un complemento económico. El Gobierno chino había logrado una remontada. El país crecía, la propaganda apoyaba. La intención del Partido Comunista Chino de sacar a su población de la espiral de pobreza fue consistente. Brady plantea que a mediados de los años noventa “los funcionarios de propaganda de las empresas recibieron instrucciones de asumir el papel de animadores de la reforma económica, poniendo el énfasis de su trabajo de pensamiento en los objetivos económicos. Se les dijo que «fomentaran la eficiencia en el lugar de trabajo», que «entrenaran a los trabajadores en la mentalidad de la competitividad» y que recordaran a los trabajadores de las fábricas de propiedad extranjera que con su duro trabajo «ayudaban a ganar divisas para China»”.</p>
<p>La profesora explica que los propagandistas chinos del DCP hicieron suyos pensamientos de algunos gurúes de las relaciones públicas occidentales. Walter Lippmann, autor de <em>Public Opinion</em>, fue uno de los principales referentes. Los académicos de las universidades chinas, supervisados también por el DCP, comenzaron a llamar “comunicación política” a la propaganda para eliminar la mala reputación de esta palabra. En 1998 el nombre del Departamento Central de Propaganda cambió a Departamento Central de Publicidad.</p>
<p>Anne-Marie Brady comenta: “En palabras de Walter Lippmann, el trabajo de relaciones públicas podría gestionar las actitudes del público sobre diversos temas con el fin de «fabricar el consentimiento» para la continuidad del gobierno de la élite. Lippmann llamó a la cristalización de la opinión pública «mente de grupo» y a la creación de la opinión pública «fabricación del consentimiento». Según Lippmann, «el ideal de la opinión pública es alinear a los hombres durante una crisis de tal manera que se favorezca la acción de aquellos individuos que puedan resolver el problema»”.</p>
<p>Y de alguna forma Hu contribuía con esto último. Evan Osnos la describe como “oposición leal”. En una columna de 2007 Hu dijo: “Hay quien afirma que llevar adelante las reformas políticas será desestabilizador. Sin embargo, mantener el <em>statu quo</em> sin hacer ninguna reforma crea, de hecho, un caldo de cultivo para la agitación”. La frase de Hu contiene un aprendizaje, el esfuerzo por hallar un hogar estable en su fuero interno.</p>
<p>Quizá valga observar que la propaganda funciona como un juego de lego donde el poder ofrece fichas de diseño al individuo y este asume cómo debe usarlas para conservar su estabilidad emocional y política. Las personas como Hu Shuli, los funcionarios del DCP que el 4 de junio de 1989 salieron a las calles a pedir reformas y el fin del Partido Comunista encontraron en ese lego un sitio donde aliviar su angustia.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>El 31 de julio de 2022, la empresa Palco, vinculada con la gestión de eventos internacionales y paquetería desde el exterior, anunció en su perfil de Facebook que Armando Franco pasaría a ser su nuevo responsable de comunicación. Para una parte de los que siguieron el episodio de su destitución, saber que ocuparía este cargo fue verlo entrar en el juego de puertas giratorias.</p>
<p>Palco es una puerta al mundo en un país rodeado de mar y con un sistema político cerrado. Funciona a menudo como intermediaria para importaciones. En general, como puesto de trabajo, se la asocia con el trato con extranjeros, el comercio y facturación de servicios en moneda dura. Laborar en Palco es un privilegio. Significa libertad de movimiento, dietas en divisas, acceso a artículos, medicinas y productos alimenticios difíciles o imposibles de conseguir en el territorio nacional, donde solo hay tiendas desabastecidas. Armando disfrutará de una vida “acomodada” ajena al igualitarismo, fuente de escasez y precariedad que por defecto genera el sistema político y económico cubano.</p>
<p>El economista Mauricio de Miranda, en <a href="https://jovencuba.com/tipos-cambio-precios/" target="_blank" rel="noopener">un artículo para <em>La Joven Cuba</em></a>, plantea que el Gobierno “no parece dispuesto a adoptar las transformaciones radicales que requiere la economía, ni los cambios institucionales para asegurar la sostenibilidad de dichas transformaciones, y da la sensación de no saber qué más puede hacer, además de lanzar consignas y hacer llamados a la «resistencia creativa». Esto ha conducido a reforzar —en una parte considerable de la población— la sensación de desesperanza respecto al futuro del país, mientras aumentan la pobreza y la desigualdad social”.</p>
<p>Visto desde fuera, este final parece el cierre de un ciclo. El Armando que ingresa a Palco es un producto envuelto en plástico que sale por la estera de una fábrica de cuadros políticos. Mientras más se pregunta el Periodista por qué el exdirector de <em>Alma Mater</em> no fue destinado a dirigir una célula destartalada de la UJC en un municipio agrario del oriente de Cuba —como pasaba en la era de Mao con los dirigentes sancionados por disentir, cantera de la que salieron los reformistas que empujaron el repunte del gigante chino—, menos confía en la versión que aquel dio de su proceso de destitución. El Armando de Palco parece confirmar que la política de cuadros del PCC, su poder de generar cohesión, sigue teniendo esa rara vitalidad de algunas instituciones en la Isla: funcionan como nuevas mientras la economía se desmorona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>La primera parte de este ensayo se titula “Para la prensa cubana, Hu Shuli es una pregunta y una respuesta” y puede leerse <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/05/para-la-prensa-cubana-hu-shuli-es-una-pregunta-y-una-respuesta/">aquí</a>.</em></p>
<p><em>La segunda parte de este ensayo se titula “Hu Shuli en China: ¿Alma Mater en Cuba?” y puede leerse <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/08/hu-shuli-en-china-alma-mater-en-cuba/">aquí</a>.</em></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2023/11/armando-franco-y-hu-shuli-dos-posibilidades/">Armando Franco y Hu Shuli, dos posibilidades</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Hu Shuli en China: ¿Alma Mater en Cuba?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Melián Moreno]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2023 10:00:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo independiente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con la resaca política que dejaron los sucesos de Tiananmen (1989), la periodista china Hu Shuli reorganiza su carrera y funda una revista independiente dentro del autoritarismo de su país. Las protestas del 11 de julio en Cuba (2021) abren la posibilidad de remover las bases del periodismo oficial, pero el Partido Comunista vigila cada movimiento.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Juan Carlos Calahorra, realizador de cine, ambientalista y editor, contó que en las protestas del 11 de julio de 2021 en La Habana vio a un señor de gorra de béisbol de unos 50 años gritar “¡¿dónde está el pueblo, dónde está el pueblo?!”, pero nadie le dijo “aquí estamos”, o “aquí estoy”. El “nadie” se refiere a las decenas de personas que presenciaban a los inconformes.</p>
<p>Su llamado desentonaba con el entorno. En la gestualidad del señor, Juan Carlos notó un ánimo incendiario. Parecía el portador de un elemento químico capaz de generar reacción dentro de una mezcla que no encontraría el “cambio de estado” por sí sola. Juan Carlos lo identificó como un agente de la Seguridad del Estado o miembro de las brigadas de choque que el Gobierno hace vestir de paisano y provee de palos, alambres y herramientas caseras, para asociarlos a personas-de-pueblo-que-defienden-el-socialismo y no a autoridades policiales o militares armadas hasta los dientes.</p>
<p>El llamado del señor de la gorra significaba “¿dónde está el pueblo que nos ayude a reprimir al no-pueblo?”, acotaba Calahorra en la entrevista que concedió a <em>Periodismo de Barrio</em> luego de ser liberado. Esas protestas populares sacudieron a la capital y a toda Cuba por primera vez de forma masiva en más de sesenta años.</p>
<p>Sería difícil creer un testimonio que pinte a Juan Carlos como peligroso. Viste con colores apagados o mate. Su rostro es simétrico, como si un hemisferio se reflejara en el otro. Usa unas discretas gafas de miope leve que hacen recordar al seminarista más aplicado de la clase. Es de baja estatura y brazos tan cortos que le cuelgan de los hombros como vainas. Lo único robusto en él son unas pantorrillas que servirían, en cualquier caso, para poner pies en polvorosa.</p>
<p>Aquel día le acompañaban varios cineastas más. No llevaban un neón en la frente que dijera “cineastas”, pero sí eran, como Juan Carlos, personas pacíficas y de perfil intelectual. Caminaron hacia el edificio del Instituto Cubano de Radio y Televisión para pedir transparencia e imparcialidad informativa y hacer un llamado a la no violencia. Desde el 27 de noviembre del año anterior se habían emitido campañas de desprestigio contra jóvenes que reclamaban un espacio de libre expresión. Por eso, luchar por ganar horizontalidad en los medios de difusión masiva había sido un tema de escarnio, un punto en el intercambio en redes sociales.</p>
<p>Es posible que pidieran estas reformas a sabiendas de que era un imposible. El Partido Comunista nunca ha permitido horizontalidad alguna. Las consignas que gritaron los allí reunidos parecían solo destinadas a provocar, a romper con una razón monolítica.</p>
<p>Juan Carlos y el resto ya conocían que la policía había comenzado a reprimir, que el presidente del país había hecho un llamado a tomar las calles y que la compañía de telefonía estatal que gestiona la Internet había cortado el servicio para los móviles cuando las fuerzas represivas llegaron al lugar. Él y tres de sus amigos se tomaron de las manos como niños y subieron por la calle 23. Un rato después a Juan Carlos no le sirvieron de nada las pantorrillas. Un agente vestido de civil se le abalanzó y él mismo, para evitar la violencia, entró en la patrulla que lo condujo como un no-pueblo hacia una cárcel junto con otros manifestantes.</p>
<p>En febrero de ese año había ocurrido otra manifestación que no fue despejada a golpes y calabozo, pero casi. Unos veinte protectores de animales (la mayoría mujeres) vestidos de negro imprimieron en tinta negra varios carteles con la consigna “¿Dónde está la Ley de Bienestar Animal?”. Luego se pararon mudos frente al Ministerio de la Agricultura (Minag) en La Habana. No hacía falta gritar para que su presencia allí fuera escandalosa. No demoró en aparecer un agente de la policía política cubana. Empujó a uno de los participantes y detuvo de forma violenta a un periodista independiente que cubría el evento.</p>
<p>Los activistas pedían la aprobación de una ley de protección animal que había sido postergada, pero los trabajadores del Minag les respondieron gritando consignas patrióticas. Los animalistas eran vistos como “violadores de la patria”. Un nervioso funcionario salió del edificio y los invitó a pasar a un salón de reuniones.</p>
<p>A propósito de esta protesta, el periodista, profesor universitario y activista político José Raúl Gallego observó desde su muro de Facebook que entre lo más significativo del hecho estaba el haber ejecutado “el derecho ciudadano a manifestarse públicamente para exigir la atención de las instituciones que deben servirles”. Para Gallego, “si los animalistas no se hubieran plantado con sus carteles frente al MINAGRI (sic), esta reunión no hubiese ocurrido”.</p>
<p>El 27 de noviembre de 2020 unas 300 personas, artistas en su mayoría, se concentraron frente a la sede del Ministerio de Cultura para reclamar el trato justo y la libertad de unos activistas, escritores y artistas del Movimiento San Isidro (MSI) que habían sido apresados durante una huelga de hambre. La policía cerró el perímetro, limitó la afluencia de participantes rociando gas pimienta, cortó la corriente eléctrica del circuito y dispersó agentes entre los que se manifestaban, algunos de los cuales promovieron sin éxito la violencia. Los reclamantes recibieron acusaciones y amenazas tal como los acuartelados del MSI: fueron presentados como mercenarios, agentes de potencias extranjeras, anticubanos. La prensa oficial reportó que esa noche alguien había apedreado un comercio cercano y asoció la protesta pacífica con la amenaza de caos y vandalismo que atentaba contra la seguridad del pueblo.</p>
<p>En agosto de 2019 se daría otro episodio de descontento. Un grupo de usuarios de Snet, comunidad privada para el intercambio de datos y juegos virtuales en línea, salió a hacer público su desacuerdo con una regulación del Ministerio de las Comunicaciones. Esta significaba el desmantelamiento de un sistema de transmisores y receptores que ellos habían creado de forma casera. La red había crecido tanto que se expandía por casi toda la ciudad.</p>
<p>El 11 de mayo del mismo año una manifestación independiente contra la homofobia y la transfobia ocupó titulares en importantes diarios del mundo. Luego que el Cenesex, institución del Ministerio de Salud Pública que organiza cada año la “conga por la diversidad”, decidiera suspenderla alegando un marco internacional complejo para Cuba, muchos activistas dijeron que no necesitaban de la institución y salieron a marchar en ejercicio de su agencia. La policía disolvió el evento maniatando y deteniendo a jóvenes, pegando bastonazos. En los días posteriores, persiguió y acosó a varios de los que habían participado en la marcha.</p>
<p>Juan Carlos y sus amigos, los activistas pro animales, los <em>gamers</em> y las personas de la comunidad LGBTIQ+ encajaban como no-pueblo no solo porque estaban en desacuerdo con políticas de censura, prohibiciones y falta de transparencia del Gobierno, sino porque protestaban, fiscalizaban, se desprendían, dejaban de ser parte del cuerpo estatal y se volvían un otro autónomo, iniciativa inadmisible en el territorio cubano.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>El 3 de junio de 1989, desde que aclaró el día hasta la noche, en las calles de Beijing se escucharon disparos. Hu Shuli, periodista del <em>Diario de los Trabajadores</em>, vio la represión perpetrada por soldados contra los manifestantes que habían tomado la plaza Tiananmen.</p>
<p>Las imágenes nocturnas del suceso son confusas. Hay una mezcla de participantes y soldados. Los manifestantes parecen curiosos, y viceversa. No se sabe de inmediato quiénes conforman los bandos. Un cubano que presenciara la escena habiendo vivido el 11 de julio podría asumir que hay agentes vestidos de civil, y que entre los estudiantes hay infiltrados dispuestos a provocar más represión o que las protestas suban el tono.</p>
<p>Aunque Hu Shuli pensó “tendríamos que informar sobre esto”, el periódico donde trabajaba no publicó una sola palabra. No obstante, ella también fue parte de las protestas como varios de su gremio. Los periodistas en los medios de prensa de Beijing no disimularon que estaban a favor de los manifestantes, no tenían que guardar las apariencias. Se estaba “cayendo el sistema”, el sentido común parecía ir en una sola dirección: contra el Partido Comunista.</p>
<p>Después del 4 de junio, y sofocadas las protestas, Mao Di, esposo de Hu Shuli, creía que se la llevarían presa. Era evidente que algo le tocaría en el ajuste de cuentas si se iniciaba una contraofensiva. ¿Una condena de cárcel, a trabajos forzados; una grave acusación de espionaje? Habían vivido la Revolución Cultural y sus purgas, ¿por qué esperar algo menor? A los reporteros que publicaron noticias sobre la represión los expulsaron de sus medios de prensa o los desterraron a provincias del interior. A Hu Shuli, en cambio, la sancionaron a un año y medio fuera del periodismo.</p>
<p>Cumplido este plazo, Hu fue nombrada jefa de temas internacionales del <em>China Business Times</em>, revista pionera en temas económicos, un campo que el Partido Comunista Chino (PCCh) se enfrascaría en separar de lo político, sobre todo a propósito de Tiananmen. A la altura de 1992, Deng Xiaoping, con más de 80 años, relanzó su política de desarrollo económico. Su proyecto había quedado en pausa a consecuencia de las protestas, pero él tenía fuerzas y convicciones todavía para guiar y enfrentar a los radicales de derecha e izquierda dentro del Partido.</p>
<p>En este periodo, y como parte del fogueo reporteril, Hu Shuli dio con un grupo de hijos de altos funcionarios que habían estudiado en universidades estadounidenses y regresaban para organizar el mercado bursátil chino. Instalaron sus oficinas en un hotel de Beijing. Hu los visitaba a menudo para conseguir primicias. Entre ellos conoció a un futuro miembro del Politburó, uno que sería director del fondo soberano China Investment Corporation y otro que llegaría a dirigir el Banco Central de China.</p>
<p>En 1998 Wang Boming, del grupo del hotel, quiso fundar una revista. Era hijo de un exembajador y viceministro de Asuntos Exteriores. Había estudiado una maestría en administración pública en Columbia University y trabajado como economista en el departamento de investigación de la Bolsa de Nueva York. Cuando le propuso a Hu Shuli ser directora de la nueva publicación, ella le devolvió dos condiciones: no haría promoción de sus negocios y el proyecto debía arrancar con un presupuesto alto. Pensaba en salarios que cubrieran las necesidades de sus reporteros y no los obligaran a envilecerse aceptando sobornos. Quería que su equipo de periodistas fuera fiel a la profesión.</p>
<p>Esto, que parece una verdad de Perogrullo, no iba con el espíritu de los tiempos. La corrupción era un mal que había prosperado a la par que la economía. Con las reformas, el concepto de virilidad ligado al sacrificio comunista se había transformado y asociado a encontrar el máximo beneficio económico, el consumo y la acumulación de riquezas. En el periodismo se verificaba el mismo cinismo que podía hallarse en la economía.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Tres días después del arresto de Juan Carlos y de miles de manifestantes en toda Cuba, la revista oficial <em>Alma Mater</em> (<em>A. M.</em>) publicó en su página web el texto “Cinco claves para entender la situación de Cuba hoy”. El artículo proponía responder las siguientes preguntas: “¿Cómo derivaron los acontecimientos de los últimos días en estos sucesos?”, “¿cuándo y dónde se originaron?” y “¿por qué exactamente?”. Cada clave se enuncia en números romanos y en párrafos cortos sin ingenio ni ironías ni énfasis.</p>
<p>&#8211; La clave número uno expone la compleja situación en la provincia de Matanzas, donde los centros hospitalarios colapsaron y los casos de COVID-19 superaron el nivel de respuesta de las instituciones médicas. Hubo saturación de los servicios, asfixias por falta de oxígeno, falta de camas y medicinas, muchos fallecidos y, por consiguiente, un estado de opinión exaltado contra la gestión del Gobierno.</p>
<p>&#8211; La segunda declara la existencia de una matriz de opinión, armada en redes sociales, solidaria con los pacientes de Matanzas pero contraria al Gobierno cubano, la cual insiste en promover una intervención humanitaria en Cuba.</p>
<p>&#8211; La número tres cita declaraciones de Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, quien acusa a enemigos de la Revolución de organizar y financiar la campaña #SOSCUBA desde una empresa radicada en Miami, donde reside la oposición histórica al Gobierno cubano. Se apoya en un informe elaborado por un observatorio contra la creación de noticias falsas en Internet, que había denunciado semanas antes movimientos anormales y manipulaciones de opinión en las redes sociales. Entre ellos, la creación en 24 horas de 1500 perfiles de Twitter que usaban la etiqueta #SOSCUBA.</p>
<p>&#8211; La cuarta clave refiere que San Antonio de los Baños “fue el primer sitio desde el que se informaron protestas, el domingo 11 de julio”, por cortes de energía eléctrica, falta de medicamentos y otras formas de escasez. Enumera una serie de asentamientos donde estas se replicaron. Menciona saqueos de tiendas, detenciones, destrucción de autos de instituciones gubernamentales, enfrentamientos entre autoridades y población. En este punto se podría leer un esfuerzo por no juzgar a ninguna de las partes. No hace mención de la brutalidad policial. Se hace énfasis, no obstante, en la existencia en redes sociales de incitadores de disturbios e incluso de un magnicidio, así como de un ambiente de in-gobernabilidad que procuraba una intervención extranjera.</p>
<p>&#8211; La quinta aborda la respuesta política del Gobierno. El presidente Miguel Díaz-Canel se personó en San Antonio de los Baños y en horas de la tarde hizo una comparecencia televisiva ante el país donde acusó a los Estados Unidos de estar detrás de las protestas. El redactor cita a Díaz-Canel cuando caracteriza a los manifestantes. Para el presidente, eran “personas de pueblo que están viviendo parte de las carencias y dificultades, lo hicieron personas revolucionarias que pueden estar confundidas y que puede que no tengan todos los argumentos o que estaban expresando sus insatisfacciones”.</p>
<p>No hay aquí tesis nueva ni riesgo. La clave número cuatro deja leer una tensión: no llama vándalos a los manifestantes, pero ello no constituye un indicio inequívoco de autonomía periodística. Si el presidente fue cuidadoso al no caracterizarlos para no indignarlos más, su punto de vista se tomó, según lo acostumbrado, como pauta oficial.</p>
<p>Cuando el editorial habla de las causas del 11 de julio reproduce el arquetipo tradicional de los medios oficiales: culpar a los Estados Unidos y adelantarse a revelar una posible intervención extranjera. Si observamos la red social Facebook, en específico la página de <em>Alma Mater</em>, encontraremos a varios usuarios, sobre todo oficialistas, celebrando que hubiera audacia en la cobertura.</p>
<p>¿En qué consistía esta audacia? ¿En reportar lo que estaba sucediendo en las calles sin esperar la voz de mando, aun cuando el punto de vista no se alejara de aquel que promovía la versión oficial? Digamos que eran “movimientos” en un tapiz congelado, que podían captar solo expertos. Una experticia basada en la buena fe.</p>
<p>Ante tal celebración, la oposición sonreía con sorna. Desde el punto de vista más crítico se dijo que eran movimientos en falso, que resultaba ingenuo e incluso servil a la tiranía pensar que algo estaba cambiando. El poder quería dar la sensación de transparencia, un amago democrático, indicios de que eran capaces de escuchar a las masas. Por tanto, el comportamiento de <em>A. M. </em>revelaba un frío cálculo.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Zhang Yimou, director de cine con una obra sólida, premiada y aplaudida en varios festivales del mundo, filmó <em>¡Vivir!</em> tres o cuatro años después de las protestas de Tiananmen. Extrajo su argumento de una novela y estrenó la película en Cannes en 1994. Recrea las dificultades que enfrenta una familia en grado cero: sin ideología, sin fueros revolucionarios ni reaccionarios, durante las duras campañas de Mao Zedong. Esto es, gente que nació en China como mismo pudo haber nacido en Australia o Perú, que aspiraba a encontrar la felicidad y a cuidarse unos a otros como única meta o vocación.</p>
<p>El protagonista de la narración se llama Xu Fugu. Es el vago, irresponsable y mimado producto de una familia de terratenientes venidos a menos. Empeña las propiedades de su estirpe apostando en mesas de juego y lo pierde todo, desde la casa hasta el mobiliario. Son desalojados y se van a vivir a una pocilga. Su esposa, harta de él, lo da por incorregible y lo abandona, pero es una buena mujer y con sus hijos se lleva a la suegra.</p>
<p>Esta cadena de fracasos hace a Xu Fugu más consciente del valor de su familia y se vuelve titiritero para ganarse la vida. La tragedia de haber perdido las propiedades en el juego, vaya pobre paradoja, resulta un golpe de suerte a su favor. Triunfan las tropas de Mao Zedong y este lanza una cruzada contra los propietarios de inmuebles que se niegan a cooperar con la revolución comunista. El sujeto que había embargado las propiedades de la familia de Xu paga las consecuencias de haberse hecho terrateniente de la noche a la mañana: los revolucionarios lo apresan y condenan a un fusilamiento público. Xu ve cómo conducen al sujeto que había ocupado su lugar. Al sentir las cinco detonaciones se orina de terror.</p>
<p>En 1958 Mao Zedong lanza su campaña conocida como Gran Salto Adelante. Pretendía producir suficiente acero para colocar a China a la par de Inglaterra en un plazo acelerado. Nadie ni nada se salva de participar. Deben donar sus cazuelas para ser fundidas, pues se trata del comunismo. Se ha superado la cocción doméstica y se comerá de forma gratuita y abundante en comedores públicos. Todo se colectiviza y ello se asume como un logro, pero quien se niegue puede ser juzgado y ejecutado, como aquel pobre nuevo terrateniente, por “capitalista”.</p>
<p>Un día la familia debe llevar a trabajar a sus niños a la fundición. El hijo de Xu Fugu, al sentirse agotado, se queda dormido, le cae encima una pared y muere. Xu Fugu y su esposa la toman contra el que provocó el accidente, un viejo amigo de ellos. El espectador, que no está bajo la influencia de aquellas doctrinas, de la presión política entre alegre y terrorífica de la época, a quien culpa es al Gran Salto Adelante y a Mao.</p>
<p>Años más tarde la hija de Xu Fugu queda embarazada. Son los días de la Revolución Cultural, otra idea de Mao. Los jóvenes acusan a los viejos de ser portadores de ideas reaccionarias y burguesas. Llevan a la joven al hospital, el niño nace sin problemas, pero de repente las estudiantes de medicina y enfermería que asisten a la madre primeriza no saben cómo tratar una hemorragia y terminan matándola. Aunque Xu Fugu se culpa de haber sido torpe en la gestión de buscar a un viejo doctor expulsado del hospital por reaccionario, el verdadero culpable para el espectador es Mao y su Revolución Cultural.</p>
<p>¿Por qué Zhang Yimou hace una película así? Habla de un sujeto que se siente fuera de la narración histórica de aquel momento. Este sentimiento no lo convierte en un disidente, ni en miembro de una clase social. Xu pertenece más bien al género de personas que abrazan la causa “revolucionaria” no porque quieran cambiar el mundo sino porque buscan su felicidad, y esta búsqueda trasciende cualquier sistema político. El principal objetivo de Xu Fugu será vivir en paz con su familia, a la que se ve impulsado a proteger durante décadas. Solo cuenta con sus títeres, su voz y una alegría vital que le permite ser resiliente.</p>
<p>Zhang Yimou parece señalar en la familia de Xu Fugu, expropiada pero lista para hacer borrón y cuenta nueva, el motor de la China que desea, una clase media volcada hacia sí misma, hacia el confort. Personas que viven su vida y no la vida ajena del caudillo, el proyecto del genio en el poder. El director reivindica el vivir a secas, la gloria de la felicidad en familia, y es duro en su ataque al colectivismo como despojo.</p>
<p>La película fue prohibida en las salas de cine de la China continental por las críticas que hacía a la gestión de Mao. Su título esconde una tragedia, sugiere cuán difícil resultaba estar vivo en aquellos días, cuán poco dueños de sí eran los ciudadanos chinos y cuán pesadas y hasta mortales resultaban las ideas que prometían traer el paraíso a la tierra. Todo el filme es un reflejo de la Revolución cubana. Incluso la presencia de un enemigo externo, en este caso Taiwán, a donde se había mudado la oposición anticomunista. Los obreros de la fundición sueñan con bombardear aquella isla usando balas que fabricarían con el hierro que obtienen de fundir sus cazuelas.</p>
<p>En la escena final, Xu Fugu le dice a su nieto, luego de pensarlo, que el futuro está en la felicidad y prosperidad del hombre. Lo último que había hablado con su pequeño hijo antes de morir durante el Gran Salto Adelante fue lo contrario: que el futuro de todos estaba en el comunismo. Su nueva visión de futuro alude a la gestión de Deng Xiaoping, que había incorporado a la fórmula comunista el sentido de desarrollo y prosperidad material. Aunque por las canas de Xu Fugu y su esposa se insinúa que ya ha muerto Mao, esta frase no recrea la ideología de aquella época, sino la que rodea a Zhang Yimou en 1994. El imaginario que impulsó las protestas de Tiananmen se autorretrata en <em>¡Vivir!</em>: sus simpatías y antipatías, sus heridas y fantasmas. En general, el filme contiene situaciones y personajes muy cercanos a los que vive un cubano. Es la historia del fracaso y escarmiento masivo de una sociedad que se había negado a sí misma.</p>
<p>Aquel año de 1994 se estrenaron en el mundo otras dos exitosas películas que reflejan idéntico agotamiento: <em>Fresa y Chocolate </em>(Cuba) y <em>Quemado por el sol</em> (Rusia).</p>
<p><em>Fresa y Chocolate</em>, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, aborda de forma constructiva y conciliadora la represión contra homosexuales durante la Revolución. La película está cruzada por el espíritu de intolerancia y pobreza de una Habana gris, llena de derrumbes y delatores. El Gobierno cubano maniobró de modo similar a su par chino: prohibió el filme en televisión durante décadas y restringió al mínimo su proyección en cines. Las salas cinematográficas se repletaron de militantes del Partido Comunista, que asistían más como fuerza de choque que como espectadores.</p>
<p><em>Quemado por el sol</em>, de Nikita Mikhalkov, narra una historia de delaciones y revanchas personales bajo la sombra del terror que instaló Iósif Stalin en Rusia. Un veterano de guerra es arrestado bajo una extraña acusación. Quien va a cumplir la orden es un viejo “amigo” suyo. Durante el arresto, ambos se acusan de haber usado el poder para llevarse a la mujer amada, la bella esposa del veterano. Más adelante este será ejecutado en una de las purgas que ordena Stalin. El “amigo”, que funge como agente de la policía política, siente asco al descubrir que es parte de aquel mecanismo monstruoso y se suicida. El estalinismo, el comunismo real, es presentado como un dispositivo en degradación terminal.</p>
<p>Si tres ciudadanos descontentos de los países respectivos vieran los tres filmes sentirían cercanía entre ellos. Son mensajeros de la misma experiencia relativa a los efectos: el estar expuesto al sol de la burocracia, el colectivismo, la delación, la angustia de un individualismo que no prospera, que se juzga y se culpa una y otra vez para expulsar el mal de sí.</p>
<p>Tal parece que el hombre nuevo en el comunismo es derrotado por fuerzas externas, por los altibajos del Estado ante los ataques de sus enemigos. Pero podría ser lo contrario, un asunto más doméstico. El hombre nuevo es un ideal empobrecido por ese Estado que en la práctica es apenas una recreación del idealismo de un puñado de hombres cada día más ancianos y aferrados al poder. Convierten su modelo de individuo en un sujeto ideal estrecho vencido por sí mismo, por la falacia que lo constituyó, por una debilidad o fortaleza que no es más que su espíritu en evolución y expansión.</p>
<p>Como narraciones, estas películas no presentan cuerpos viriles tonificados por el proyecto y dogma científico del comunismo, sino su opuesto. El individuo derrota a las fuerzas que le son externas y eso le impide ser el hombre nuevo. Parece una figura de cera expuesta al calor, como un retrato de Antonia Eiriz: rostros y cuerpos que se derriten por la energía destructora de una contienda cuyo sentido real será agotarse sin llegar a nada.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>La primera pregunta de las “Cinco claves para entender la situación de Cuba hoy”: “¿Cómo derivaron los acontecimientos de los últimos días en estos sucesos?”, conectaba las protestas del 11 de julio (“estos sucesos”) con los “acontecimientos de los últimos días”. A saber por el texto, los acontecimientos eran dos a la vez: los causados por la crisis asistencial que generó la pandemia en la provincia de Matanzas y las protestas de San Antonio de los Baños.</p>
<p>En la pregunta quedaba dicha ya una parte importante de la respuesta. Sin embargo, el medio de prensa habla en estos términos: “Con insatisfacciones legítimas por parte del pueblo, como reconociera el propio presidente del país, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la génesis de las protestas radica en algo más que la acumulación de frustraciones”. La expresión “algo más” aludía a la campaña mediática contra el Gobierno articulada en redes sociales. Y el alcance de la “acumulación de frustraciones” se constriñe a Matanzas (clave número 1: emergencia sanitaria) y San Antonio de los Baños (clave número 4: malestar por cortes de energía, falta de medicamentos, “así como otros factores asociados a la escasez”).</p>
<p>Podría esperarse que, de resolverse estas frustraciones, se extinguiría el malestar popular generalizado. Una operación retórica como esta equivale a que un historiador afirme que las causas de la Primera Guerra Mundial fueron el atentando al archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo y no las tensiones imperialistas que venían creciendo en Europa. El redactor buscaba restringir y despolitizar el alcance de las protestas.</p>
<p>El pistoletazo inicial, las protestas de San Antonio de los Baños, fue relegado a un cuarto puesto entre las claves. Comenzar con él generaría una sensación de acumulación abstracta de irrespeto a la autoridad, abstracción solo comprensible si el mal es de larga data. Las consignas en la calle (insultos al presidente, gritos de “libertad” y “abajo el comunismo”, apropiación de lemas de la izquierda continental —de la cual Cuba es abanderada— como “el pueblo unido jamás será vencido”) eran síntomas de una polarización política más profunda.</p>
<p>Es probable que sin las condiciones generadas por la pandemia no hubiera ocurrido un 11 de julio; sin embargo, hay en el imaginario nacional un desgaste acumulado, asociado al deseo de mejorar según el esfuerzo propio. Cada generación nacida dentro de la Revolución ha visto el modo en que la calidad de vida se va depauperando. Hay una separación entre la capacidad que el individuo cree tener para agenciárselas con éxito y la fallida gestión de un Estado que ni hace por la sociedad (porque es incapaz con su base económica y sus dogmas) ni deja hacer.</p>
<p>Sean o no culpa directa del embargo estadounidense las dificultades que han pesado por décadas, son un hecho tanto como las férreas restricciones económicas que el Estado cubano ha impuesto a su población. Estas causan, precisamente, la impotencia, frustración y desesperanza que el Gobierno del norte planificó desde el principio. Así que el Gobierno cubano se ha ajustado como la “fruta madura” a la hoja de ruta de su enemigo. Lo que la propaganda del Partido Comunista ha logrado exportar: que el “bloqueo norteamericano” nos impide desarrollarnos, tiene una reapropiación o equivalencia en el imaginario popular. Las personas le llaman “bloqueo interno”. El editorial no habla de ellas. Este pasar por alto pudo ser fruto tanto de estrechez de miras luego de una educación deficiente o adoctrinada, como de autocensura.</p>
<p>Podríamos establecer que el redactor de <em>Alma Mater</em> trabajó sobre la distinción que hace Leo Strauss entre enseñanza exotérica (pública) y esotérica (secreta). Strauss considera que es importante detenerse en ello para comprender el pensamiento de una época. La práctica de decir solo lo que conviene, según las circunstancias imperantes en el momento de decirlas, hace que el pensamiento de un periodo histórico no se revele tal cual es. El autor judío-alemán sugiere en <em>Enseñanza exotérica</em> que la distinción exotérica/esotérica florece donde hay un dispositivo de poder acechando y ordenando. Allí donde la persecución es más acentuada será más amplia la distancia entre ambas educaciones.</p>
<p>Si Platón dice que el hombre vive como en el fondo de una caverna, y que las cosas que percibe son meras sombras y no las cosas reales, Strauss agrega: “el principiante es un hombre que no ha salido aún, ni por un instante, de la caverna, y que no ha apartado los ojos de las sombras proyectadas por cosas fabricadas por el hombre hacia la salida de la caverna, mientras que el filósofo es el hombre que ya ha salido de la caverna y que (si no se le obliga a hacer lo contrario) vive fuera de ella, en «las islas de los bienaventurados»”.</p>
<p>El redactor de <em>Alma Mater</em> calculó el impacto que podría tener su editorial en los lectores y en las autoridades, así que la finalidad de sus “claves” no fue salir de la caverna ni crear filósofos, sino alimentar a los principiantes y a las autoridades políticas censoras. El censor es una especie de guardián, sabe lo que es necesario callar, promueve la omisión, ya sea porque el contenido omitido le parece extraño, o porque conoce el problema y la conveniencia de no divulgarlo. El censor erige la realidad necesaria aun cuando sea una verdad a medias o una falsedad.</p>
<p>Días después del artículo, <em>Alma Mater</em> publicó una serie de entrevistas a intelectuales de diferentes campos de las ciencias sociales y la economía, quienes afirmaron que las causas de las protestas se remontaban a tensiones incubadas desde antes. A partir de las reflexiones de Strauss se podría afirmar que estas entrevistas estaban destinadas a “filósofos” y no a “principiantes”, a diferencia de las “Cinco claves…”, escritas para un público cuya inteligencia “no se basa en la intuición sino en las costumbres o las leyes”, más susceptible de creer en “sombras proyectadas”.</p>
<p>Esas entrevistas fueron los trabajos más arriesgados que hizo la publicación acerca del 11 de julio. Sus análisis no obviaban las sanciones estadounidenses contra el Gobierno cubano, pero las tomaban como escenario por defecto, condiciones que siempre van a estar ahí, como el agricultor que debe concebir su cultivo en la falda inclinada de una montaña o en un campo repleto de piedras (idea no muy lejana a lo que piensa el ciudadano común en Cuba). Para estos especialistas, las protestas tuvieron relación con un desgaste en el cuerpo social. El alto nivel de prohibiciones que sostiene el Gobierno comunista sobre su sociedad y la desconexión de los dirigentes con la base popular estaban pasando factura.</p>
<p>Las consignas con palabras obscenas, los mueras al comunismo y los gritos de libertad surgían de un hartazgo. No eran académicos los que recorrían las calles durante esa jornada, pero la indignación estaba más relacionada con las explicaciones que ofrecían aquellos señores dedicados al pensamiento y la investigación a través de datos empíricos que con el editorial de <em>Alma Mater</em>. Era muy posible que los manifestantes asintieran al leerlos.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>¿Qué sucedió en el imaginario chino después de Tiananmen? A seis años de aquel suceso se hace una película como <em>Vivir</em> y esta es censurada. En 1998 Hu Shuli inaugura su revista independiente <em>Caijin. </em>El nombre significa “economía y finanzas”, lo cual quiere decir “no nos meteremos en política”. Esta promesa implícita parece una tapadera políticamente aséptica para poder penetrar en la realidad del país y hacer periodismo. La sociedad se va incorporando más y más al proyecto de Deng, la economía va delante y la política al lado del Partido Comunista.</p>
<p>El 15 de enero de 2005 murió sin repercusión alguna Zhao Ziyang, quien fuera primer secretario del PCCh durante las revueltas estudiantiles de 1989. Zhao fue destituido por su conducta comprensiva hacia los estudiantes, se le acusó de blando y permisivo. Con su remoción concluyó una época de duda sobre cómo conducir en pareja a esos bueyes que son la economía y la política. La ola represiva que siguió a su separación del cargo y fue orquestada por los vectores más conservadores de la dirigencia comunista.</p>
<p>El silencio que veló la muerte de Zhao no debería pasarse por alto, porque las protestas de Tiananmen fueron provocadas por la muerte de Hu Yaobang, dirigente que ocupó el mismo puesto y fue tan liberal como Zhao Ziyang. ¿Por qué el deceso de dos hombres removidos del mismo puesto en el lapso de dos años, por la misma conducta liberal, no tuvo igual repercusión? Creemos que el entender esta diferencia podría acercarnos al espíritu de la época anterior y posterior a los sucesos de Tiananmen.</p>
<p>Zhao había ingresado en la Liga Comunista Juvenil en 1932 y en 1938 obtuvo su militancia en el PCCh. Siguió en activo durante la guerra civil que ganó Mao en 1949. Dos años después estuvo a cargo de la reforma agraria en la provincia de Guangdong y sus resultados le valieron ser promovido como cuadro. En 1967, durante la Revolución Cultural, fue detenido en plena calle y acusado de revisionista. La Guardia Roja lo obligó a renunciar a todos sus cargos y su imagen no fue rehabilitada hasta 1971.</p>
<p>En 1975, a petición de Deng Xiaoping, Zhao Ziyang es designado como primer secretario del Partido Comunista en Sichuan, una de las provincias con más habitantes de China. Allí supervisó reformas económicas exitosas. Tiempo después, Deng lo colocó al frente del PCCh como un agente necesario contra el conservadurismo, pero, tal como su antecesor Hu Yaobang, no hizo una interpretación tranquilizadora de la doctrina de los cuatro principios que debía regentar la nueva era de remonte.</p>
<p>En los años de reclusión domiciliaria bajo vigilancia a las afueras de Beijing, jugó al golf, recapituló y grabó de forma secreta unas cintas de audio que salieron de imprenta cuatro años después con el título <em>Prisionero del Estado. Diario secreto del presidente Zhao Ziyang</em>. No sabremos nunca si Zhao aceptó ese título, pues el texto no es beligerante, no lleva el tono de un disidente sino el de un militante al que le gustaría hacer algo por arreglar las cosas. Su necesidad de hacer públicas estas memorias fue inferida por quienes llevaron a término el proyecto. Se publicó en Hong Kong, no en China.</p>
<p>Por decisión del editor, el libro comienza con las notas sobre Tiananmen, pero desconocemos el orden que Zhao dispuso. La cautela que tuvo por salvar las grabaciones creando un puzle de amigos que las sacaban de su residencia vigilada, más su silencio sobre cuándo o cómo publicar un texto con estas memorias, son indicios de ansiedad y tensión. Por momentos pareciera que concibió las memorias con culpa, cual mensajes en botellas que fue liberando solo por si llegara a haber necesidad de unirlos como piezas en la posteridad. Este cuidado por no importunar o no sobresalir nos hace pensar en una duda de Zhao sobre su lugar en la historia. ¿La poca repercusión de su muerte tuvo relación con su personalidad, o con un cambio en el norte político de la sociedad china?</p>
<p>Analicemos qué diferencias existían entre Zhao Ziyang y Hu Yaobang. Hu Yaobang, exprimer secretario del PCCh que falleció por un ataque al corazón (hecho que movilizó a los estudiantes hacia Tiananmen), había logrado revertir numerosos casos de persecución injustificada después de los años de Mao. También defendía el plan de reformas y era incorruptible. El tema corrupción vs. moral comunista era álgido por aquellos días, y a Hu Yaobang se le veía como un faro, un arquetipo de honradez. Zhao no tuvo la misma suerte. Confiesa en su diario que sobre él pesaban incluso acusaciones de corrupto, referidas al rápido ascenso de un hijo suyo como empresario y a la desviación de un tren de fertilizantes hacia su provincia natal. Zhao era un hombre atormentado por las dudas, acaso por la culpa.</p>
<p>Dentro de la población había descontento por la degradación que sufrió Hu Yaobang en 1987. Asimismo, por la campaña contra la liberalización burguesa que se inició aquel año y cuya conclusión era una de las principales demandas de los estudiantes, pues recordaba la Revolución Cultural y los tiempos represivos de Mao. La campaña fue leída por los intelectuales como una nueva operación contra el ya impostergable progreso. El progreso (salir del hambre, la pobreza, incorporarse al mundo moderno) fue nuevamente frenado, anatemizado.</p>
<p>Se habían ralentizado o paralizado las reformas económicas y políticas prometidas. La expectativa popular hacia el cambio se sentía traicionada al menos en una parte importante de la población urbana que sufría inflación y pobreza (mientras que el sector campesino gozaba de cierto auge económico).</p>
<p>En el libro hay pasajes donde Zhao se detiene a liberar de responsabilidad a Deng Xiaoping por el uso de la fuerza en Tiananmen. Sea cual fuere el móvil de esta conducta (miedo a que las grabaciones fueran destruidas, respeto ante la causa anticapitalista), se advierte que en Zhao habla un hombre fiel, que sacrifica mucho de sí por evitar que el caos se cierna sobre China. Si se acopiara su sentido de pertenencia y su fidelidad a Mao durante años y, por tanto, la ansiedad, la tensión y la culpa que esta educación sentimental le generaba; si todo ello se trasladase a una parte importante de la población, también se podría intuir por qué la muerte de Zhao en 2005 no tuvo más repercusión, transcurrió sin pasión y sin reproches.</p>
<p>El silencio que rodeó su muerte es relevante, además, porque en él colaboró el control que ejerce el Estado chino sobre la propaganda y el imaginario colectivo. El Gobierno apagó el hecho, y al hacerlo dejó su recordación en manos de quienes pudieran revivirlo. Quienes lo recordaron, ¿lo juzgaron y perdió interés para ellos? Quienes lo evocaron como un justo, ¿se sintieron solos o con miedo a las consecuencias represivas que les traería manifestar su adhesión públicamente? Tal silencio no deja de ser un acontecimiento. ¿Había ya lo necesario en China: cierto estado de bienestar, cierta prosperidad basada en el trabajo y el esfuerzo individual, aunque no fuese democrática, para que en las multitudes aquellas brazas de rebeldía se apagaran?</p>
<p>La mudez colectiva ante la muerte de Zhao hace pensar también que los chinos habían menospreciado al Partido Comunista tanto en lo político como en lo económico.</p>
<p>Volvamos al 19 de mayo de 1989. Zhao Ziyang, primer secretario del PCCh y una de las principales cabezas reformistas de esos años de euforia política y aceleración, se baja del auto y llega a donde acampan los estudiantes. Allí les ruega que se retiren a sus casas. Los estudiantes no obedecen, lo ignoran. Zhao está jugando su última carta, tratando de hacerle ver al PCCh que él tiene razón y que los jóvenes son manejables, pero termina llorando ante las cámaras de televisión que reportan para el mundo entero.</p>
<p>Por esos días unos embajadores de la Comunidad Económica Europea asistieron a una recepción oficial. La presidió un alto funcionario chino que había estado cerca de la toma de decisiones durante las protestas. Los extranjeros se mostraron curiosos por saber el motivo de la reticencia a reprimir las manifestaciones. Eugenio Bregolat, diplomático español allí presente, narra que el alto funcionario se mostró esquivo. En vez de responder, devolvía preguntas sobre cuál era la visión de sus colegas sobre el mismo asunto. ¿Evitaba dar información o buscaba acopiar información? Ya más en confianza, el funcionario contó que Zhao no había asistido a la reunión donde se decidió imponer la ley marcial sobre los estudiantes de Tiananmen porque “estaba enfermo”. Bregolat infirió que a Zhao lo habían despedido del cargo y sustituido por una coalición de facto donde Deng Xiaoping era la máxima autoridad. El viaje que Zhao hizo a Corea del Norte luego la reunión con los estudiantes, su llanto ante las cámaras, su presunta falta de potencia habían engendrado su caída en desgracia.</p>
<p>La actitud de Zhao Ziyang, mirada desde ambos bandos, exhibe la falta de resolución propia de un político de oficio, fiel a un aparato, a un ministerio. Revela a alguien que conoce el límite al que puede llegar sin que se tensen hasta reventar los hilos que le confieren poder. Límite tras el cual se es apenas un muñeco de trapo. No estuvo en sus manos desenredar la madeja, pues debía enfrentar fuerzas superiores a las suyas. A saber por su historial, había en él la convicción de que el país necesitaba una ruta nueva, liberal, pero no estaba bien dispuesto, o preparado, o interesado en ir por más.</p>
<p>En <em>Prisionero del Estado…</em>, Zhao insiste en que debe cesar el gobierno de los hombres para dar paso al gobierno de las leyes; en la necesidad de un Estado de derecho. Pero el modo en que regresa a él una y otra vez parece más un eslogan voluntarista, un mantra que era necesario repetir pacientemente para que, años después, retumbara de forma subliminal en el instinto de sus contemporáneos, a fin de que se abrieran a una economía no lastrada por lo político.</p>
<p>El fracaso de Zhao y Tiananmen 1989 hacen pensar que tanto esta figura como las protestas fueron el residuo de entropía necesario en todo proceso que implique revolucionar una estructura, un <em>statu quo</em>; el desprendimiento de calor generado luego que dos capas tectónicas con agendas y personalidad propias (la capitalista/liberal y la socialista/centralizada) se vieran las narices, dialogaran e intercambiaran energía.</p>
<p>Al leer a Zhao Ziyang también se tiene la impresión de que él, sobre todo, fue una invención de Deng, una pieza que el jefe supremo desplegaba en un juego de estrategia. Deng escuchaba, asentía, pero la función de Zhao en el tablero era jugar contra piezas de polaridad opuesta. Era fácil exponer el plan de Zhao entre copas un domingo; muy difícil, sin embargo, llevarlo a la práctica. En varios pasajes de su libro Zhao explica cómo Deng le desaprobaba medidas que habían acordado días antes con un apretón de manos. Deng, la cabeza del país, necesitaba apreciar vectores, tendencias enfrentadas que su imaginación no podía recrear, para tomar la mejor decisión.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>En la jornada del 11 de julio de 2021 un hecho emplazó a la revista <em>Alma Mater</em>. A pocos metros de su sede, en la esquina del hotel Saratoga, fue detenido Leonardo Romero Negrín, estudiante de Física en la Universidad de La Habana. Leonardo había sido notorio meses antes cuando en una inusual manifestación callejera sacó un cartel que decía “Socialismo Sí, Represión No” y terminó con una medida cautelar en su contra. La manifestación fue en la transitada calle Obispo y en solidaridad con el artista Luis Manuel Otero Alcántara, que se encontraba en huelga de hambre luego de que unos funcionarios orientados por la Seguridad del Estado entraran en su casa, robaran y destruyeran obras de su autoría. Protagonizada por unos pocos activistas, fue sofocada rápidamente por la policía. En el video que circula por las redes sociales no se distingue cuántas personas participaban; sí se notan varios agentes de las fuerzas de choque de la Seguridad del Estado.</p>
<p>Según contó Leonardo, el 11 de julio había salido a ver qué pasaba en las calles. Arrastraba un posible juicio por razones políticas, así que quería evitar más problemas. Su plan era mantenerse distante, no participar en las protestas, pero fue apresado al defender a un antiguo alumno suyo al que unos policías estaban pateando. Trató de cubrir al chico con su cuerpo y dos agentes de civil lo cargaron y condujeron a una estación. El momento en que suspenden a Leonardo en el aire y lo trasladan hacia alguna parte se perpetuó en una foto-símbolo que circuló en medios independientes. Su rostro, resumen del día, hace una mueca que describe su dolor físico tanto como la magnitud de su indignación.</p>
<p><em>Rara avis</em>, Leonardo salió libre una semana después y lo contó todo. La mayoría de los detenidos que fueron liberados prefirieron hacer silencio, sintieron la amenaza que por defecto ejerce un sistema sumamente articulado y centralizado como el cubano. Leonardo no calló, y el porqué acaso tenga relación con el cartel que había provocado la anterior detención policial.</p>
<p>Para él en particular, TENÍA SENTIDO HABLAR. <em>La Joven Cuba</em>, medio independiente de centro-izquierda que publica textos de opinión, transcribió y publicó un audio con su testimonio. Lo habían trasladado a varios lugares donde sufrió y presenció maltratos, palizas y vejaciones a los detenidos en las protestas. Fue lo primero en aparecer sobre lo sucedido puertas adentro en las instituciones represivas.</p>
<p>La denuncia hecha por Leonardo sobre su detención el 11 de julio no fue probablemente lo que comprometió a <em>Alma Mater </em>a dar una respuesta. Hubo un elemento de peso que colocó el deber de informar fuera de la propia revista. Ese elemento debía tener suficiente potencia para emplazar a todo el sistema de la prensa cubana, del cual <em>A. M.</em> era apenas un terminal.</p>
<p>En una de las estaciones por donde pasó, Leonardo vio a un fotógrafo de <em>Alma Mater </em>presenciar los atropellos que sufrían los detenidos. La conducta de las autoridades que describió Leonardo coincide con recreaciones de abusos policiales divulgadas en películas de ficción. Un oficial le dio un cabezazo en el tabique al estilo “policía duro” y lo dejó inconsciente. El estudiante reclamó en la entrevista que revisaran las cámaras de seguridad del Hotel Saratoga y sugirió que buscaran el testimonio de aquel fotógrafo. Quería que dieran fe de la franqueza de su testimonio, de que su arresto y los golpes que recibió fueron arbitrarios.</p>
<p><em>Alma Mater </em>existía más como medio estatal que como ente con identidad propia. Tenía, como el resto de la prensa oficial, suficientes credenciales de secretismo y sometimiento corporativo. Podían ignorar tranquilamente el emplazamiento de Leonardo. Los medios oficiales en Cuba resuelven cualquier conflicto ético con una suprameta: su fidelidad a la Revolución. En ese ámbito son “inmortales” y amorales. No corren el peligro de desaparecer por bancarrota financiera o de perder anunciantes por un escándalo. Ellos son el Estado, y el Estado los defiende como se defiende a sí mismo. Son coches de un tren de acero, madera prensada y aluminio que cambia su tripulación sin que ello implique una alteración del servicio. Cuando se presenta un escándalo la responsabilidad se pasa al colectivo, que es anónimo hasta convertirse en chivo expiatorio. Llegado ese momento, sale de las sombras gloriosas del colectivo el individuo falible, corrupto, y se le penaliza.</p>
<p>La denuncia de Leonardo le permitió una circunstancia periodística moralmente incontestable al equipo de <em>Alma Mater</em>: “ser”<em>. </em>Pero, como es propio de países totalitarios, <em>A. M.</em> era percibida como instancia vacía, deshabitada, despersonalizada. Esto es, que lo que esperaba la audiencia enterada de este reto no era una respuesta de <em>A. M.</em>, sino de todo el sistema de medios oficiales y al mismo tiempo del Estado, del Partido Comunista.</p>
<p>Como las expectativas son muy diversas, del mismo modo en que se presumía que el sistema respondería a través de su terminal <em>Alma Mater </em>(y la respuesta podría ser no responder, dar la espalda), también se esperaba que <em>A. M. </em>luchara por aprovechar el momentum que este cruce de hechos, desencadenado por el testimonio de Leonardo, propiciaba. Se esperaba de la revista que consiguiera una anomalía, un salto genético; que expandiera el alcance del periodismo oficial cubano. Una expectativa no infundada, porque el colectivo de jóvenes en plantilla había dado señales de no ser demasiado pasivo. ¿De qué manera usarían toda su artillería? Era un duelo interesante: la plantilla contra el censor, <em>Alma Mater </em>vs. <em>Alma Mater</em>.</p>
<p>Como era un medio altamente controlado y burocratizado, estuvo días, semanas preparando una respuesta. La demora comenzó a tomar sentido entre los que aguardaban el desenlace. Se sabía que la novia era díscola, y que si demoraba tanto en salir del cuarto de maquillaje era porque la sospecha del arrepentimiento, de que terminaría huyendo por la ventana, era cada vez más probable.</p>
<p>En su novela corta <em>El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde</em>, Robert Louis Stevenson describe cómo dos personalidades, la de un doctor respetable y amante de buenas costumbres y un misántropo lujurioso, luchan entre sí dentro de un mismo cuerpo. Henry Jekyll se toma una pócima que hace aflorar a la bestia que habita dentro de él: el señor Hyde. Finalmente muere el señor Hyde, pero ello significa que muere también el noble doctor Jekyll.</p>
<p>Esta historia recuerda al Periodista el texto que finalmente produjo <em>Alma Mater</em>. Su título, “Deudas”, apela al compromiso que hiciera la revista en redes sociales días después de publicado el testimonio de Leonardo: aclarar los hechos. Como promesa es ambigua: parece una mina moral colocada al  Departamento Ideológico del Partido para convencer al Ministerio del Interior de rendir cuentas a la sociedad. Desde el título mismo, el informe expresa un enfrentamiento interior, un pulso entre la personalidad censora, defensora de las buenas costumbres, y la rebelde y díscola juventud que quiso que el poder respondiera a través de uno de sus terminales: <em>Alma Mater</em>. Es como un trofeo de caza, cuyo peso solo puede valorar el equipo que lo consiguió, dadas las presiones que tuvo que soportar.</p>
<p>“Deudas” está firmado por tres autores. Si algo caracteriza a este texto es la cautela cuando da cuenta del proceder de los funcionarios del Ministerio del Interior implicados en las escenas de maltrato. En el siguiente fragmento se percibe que los redactores se permiten ser periodistas:</p>
<p>Leonardo llega a la estación. Entra caminando, al tiempo que lo sujetan del brazo: “Cuando atravieso el umbral de la puerta me trasladan a un patiecito, allí estaba un muchacho —que luego supe era periodista de <em>Alma Mater</em>— y ve cómo me lanzan al piso de un estrellón y entre cuatro me empiezan a caer a patadas. Me cubro la cara y me golpean en las costillas y en el antebrazo, diciéndome mercenario y otras cosas”.</p>
<p>Interrumpimos su narración para preguntarle si tiene marcas de los golpes que refiere, para fotografiarlos. Explica que no, que no las tiene, pues ya ha pasado una semana. Nos muestra el antebrazo izquierdo que exhibe una leve hinchazón.</p>
<p>Los redactores intentan encontrar algún elemento que confirme el testimonio. Es natural que en casos como este el buen periodista trate de saber si el entrevistado está exagerando. Leonardo solo muestra una “leve hinchazón”, pero en el texto no aparece la fotografía que pudieran haber hecho.</p>
<p>Otra parte del texto narra en boca de Leonardo cómo los detenidos de aquel día observaron que a los que presentaban heridas visibles o muestras de violencia no los liberaban hasta que no lucieran sanos. Si esta entrevista se realiza en la casa de Leonardo es porque fue liberado, y ello implica que ya no tiene marcas de violencia. Si el mismo texto explica por qué Leonardo no las tiene, ¿por qué dejan este fragmento de la entrevista? Una respuesta sería que los redactores quieren lucir periodistas inquisitorios, críticos, para de ese modo imprimir una apariencia de imparcialidad en el texto. Otra, que quieren poner en duda el testimonio del estudiante.</p>
<p>Leonardo alega haber recibido un cabezazo en la nariz. La Fiscalía, en su investigación, le mostró fotos de los policías de servicio aquel día y Leonardo identificó a uno como autor. El agente negó la agresión y expuso que solo requirió a Leonardo verbalmente cuando se cruzaron en la puerta. “Los demás testigos manifestantes entrevistados declararon no haber presenciado el hecho. Por lo tanto, aun y cuando el examen médico reconoció la existencia de la lesión, la investigación no comprobó el hecho. Las pruebas no arrojaron que fuera ese oficial”, concluyen los redactores.</p>
<p>Cuando el texto menciona la “investigación” no se refiere a las indagaciones de los tres periodistas, sino al informe que emitió la Fiscalía. Para un lector crítico, el valor periodístico de este párrafo es dudoso pues quien lo emite es el Estado.</p>
<p>Los periodistas de <em>Alma Mater </em>no cuestionan ni comprueban la investigación de la Fiscalía. Ante Leonardo pueden ser o parecer periodistas con vocación, pero ante la Fiscalía son voceros. El ejercicio crítico de su oficio estaría cuestionando algo más general: la justeza de la Revolución. La Fiscalía General de la República de Cuba es en última instancia un doctor Jekyll consciente de que si acusa, encarcela o mata al señor Hyde, estaría extinguiéndose a sí mismo: Pero <em>A. M.</em> es también esa Fiscalía, está cosida a ella.</p>
<p>El trabajo no plantea dudas, pero tampoco fidelidad. Para ello habría que estar expuesto. Ser fiel implica luchar contra zonas críticas de uno mismo y a veces se consigue la victoria con trucos banales. Ulises se amarra al mástil del barco para cuando escuche el canto de las sirenas no nadar hasta ellas; su misión es regresar a Ítaca, y es fiel a eso. Pero no estamos ante un texto que muestre la superación de dudas hacia el testimonio del Estado/Fiscalía, o la duda como figura intelectual. Al leerlo vemos cierto principio o vocación de anulación crítica.</p>
<p>Para un individuo que acata el discurso del poder sin cuestionarlo un ápice, es “natural” que los redactores no interroguen en absoluto las conclusiones de la Fiscalía. Para el nicho de lectores a los que convencen, las conclusiones que emita cualquier terminal del Estado, incluyendo <em>Alma Mater</em>, son infalibles. Tal eficacia se basa, sobre todo, en una educación que se hace verosímil en la costumbre. Pero esto acontece justo en un momento del devenir del país con mucha actividad crítica (lo que se percibe en la serie de entrevistas que publicó <em>A. M.</em>), así que más parece un celofán para ocultar lo que en realidad sucede. Ese ocultamiento es eficiente solo en cuanto que la convivencia voluntaria con una mentira despeja el sentimiento de ser ingenuo o de haber sido engañado.</p>
<p>“Deudas” está escrito en el tono que impone la Fiscalía. Los fragmentos que corresponden al informe de la institución irradian a todo el texto. Poseen el estilo entre cordial y afable de una autoridad, en este caso, con hábito de no rendir cuentas por sus decisiones e infidelidades. Tanto aquí como en las “Cinco claves…” se podría recrear, entre líneas, una contienda sentimental similar a la que debieron atravesar, en China, no solo Hu Shuli como periodista, sino Hu Yaobang y Zhao Ziyang como políticos.</p>
<p>Si bien en las sociedades capitalistas occidentales se estimula el apetito y el consumo a través de la seducción y la diversidad de productos cada vez más específicos, la carencia de seducción en el comunismo no implica que el apetito desaparezca. En sociedades altamente reguladas como Cuba en 2021 o la China de fines de los ochenta, los periodistas estaban seducidos por las ansias de crear y ser pioneros. Eran mujeres y hombres inclinados a desanudar las contradicciones que generaba un cambio de mentalidad. Reclamaban libertad política, económica y el tránsito estructural hacia un bienestar sostenible. A estas pulsiones creativas se les oponían el talento y la imaginación conservadora promovidos por el Partido Comunista, el cual esperaba una anulación del instinto autónomo que retoñaba en una época que esperaba superar los errores y humillantes fracasos del pasado.</p>
<p>¿Quién estaba al frente de la revista <em>Alma Mater </em>durante aquellas semanas? Armando Franco Senén, de 28 años. El chico llevaba unos dieciocho meses en el cargo. Según la norma, era demasiado joven para asumir un puesto como ese. Sus amigos cercanos lo caracterizan como un gato que cae siempre de pie, un sujeto al que el poder atrae. Durante todo el preuniversitario y la universidad ocupó altos cargos como dirigente de la juventud comunista en sus centros docentes. Lo evocan como lleno de ambiciones, como líder nato. ¿Cuánto habría de Hu Shuli en él?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>La primera parte de este ensayo se titula “Para la prensa cubana, Hu Shuli es una pregunta y una respuesta” y puede leerse <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/05/para-la-prensa-cubana-hu-shuli-es-una-pregunta-y-una-respuesta/">aquí</a>.</em></p>
<p><em>La tercera parte de este ensayo se titula «Armando Franco y Hu Shuli, dos posibilidades» y puede leerse <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/11/armando-franco-y-hu-shuli-dos-posibilidades/">aquí</a>.</em></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2023/08/hu-shuli-en-china-alma-mater-en-cuba/">Hu Shuli en China: ¿Alma Mater en Cuba?</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Las historias más relevantes que te hemos contado en Periodismo de Barrio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Olivia Marín Álvarez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Oct 2022 13:46:41 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Periodismo de Barrio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La realidad de Cuba no puede contarse sin ahondar en sus problemas y cómo estos afectan a las comunidades más vulnerables. En nuestro séptimo aniversario compartimos contigo algunas de las historias más significativas publicadas en Periodismo de Barrio.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Este 17 de octubre <em>Periodismo de Barrio</em> cumple siete años. Por eso, hoy respondemos varias preguntas para recordar los principales temas, coberturas e historias que hemos compartido contigo desde 2015.</p>
<h4>¿Qué temas ha tratado <em>Periodismo de Barrio</em> en estos siete años?</h4>
<p>Durante estos siete años hemos contado muchas historias significativas. Dentro de estas destacan las relacionadas con el cambio climático, los problemas ambientales, el desarrollo sostenible y la <a href="https://periodismodebarrio.org/2018/05/que-dice-el-mas-reciente-programa-nacional-sobre-diversidad-biologica/">biodiversidad</a>.</p>
<p>En “<a href="https://periodismodebarrio.org/2022/04/que-dice-el-nuevo-informe-sobre-cambio-climatico/">¿Qué dice el nuevo informe sobre cambio climático?</a>” te explicamos cómo afecta el fenómeno a Cuba y las acciones que ha adoptado el país para adaptarse a sus efectos; “<a href="https://periodismodebarrio.org/2017/08/las-aguas-muertas-del-havana-club/">Las aguas muertas del Havana Club</a>” relata el vertimiento de residuos de la ronera en una caleta de Santa Cruz; “<a href="https://periodismodebarrio.org/2021/06/la-erosion-en-cuba-podemos-quedarnos-sin-playas/">La erosión en Cuba: ¿podemos quedarnos sin playas?</a>” refiere los peligros de este proceso y las acciones de restauración ecológica para contrarrestarlo; mientras que historias como “<a href="https://periodismodebarrio.org/2020/12/el-edificio-con-tecnologia-noruega-que-se-hizo-a-lo-cubano/">El edificio con tecnología noruega que se hizo a lo cubano</a>” muestran que, para lograr el desarrollo sostenible en la Isla, no será suficiente con tecnologías y financiamiento de agencias internacionales.</p>
<p>Al mismo tiempo, diferentes acciones adoptadas en el ámbito económico del país también han ocupado un espacio relevante: la implementación de la <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/01/todo-lo-que-necesitas-saber-de-la-tarea-ordenamiento/">Tarea Ordenamiento</a> a inicios de 2021, los efectos de la pandemia en el <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/07/como-ha-cambiado-el-comercio-exterior-cubano-con-la-pandemia/">comercio exterior</a> y el <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/04/que-ha-pasado-con-el-turismo-en-cuba/">turismo</a>, las <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/06/que-consecuencias-ha-tenido-la-devaluacion-del-peso-cubano-en-la-economia/">consecuencias de la devaluación del peso cubano</a> o el impacto para la Isla de la <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/04/cadenas-de-suministro-y-combustible-como-la-invasion-rusa-a-ucrania-impacta-a-cuba/">invasión rusa a Ucrania</a>.</p>
<p>Además, hemos tratado los vínculos del país con la <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/06/el-acuerdo-de-dialogo-politico-y-de-cooperacion-entre-la-union-europea-y-cuba-explicado/">Unión Europea</a>, <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/03/las-relaciones-economicas-entre-rusia-y-cuba-explicadas/">Rusia</a> y <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/02/mas-alla-del-bloqueo-exportaciones-de-estados-unidos-a-cuba-2001-2020/">Estados Unidos</a>. Con respecto a este último, el especial “<a href="https://cuentas.periodismodebarrio.org/">Las cuentas pendientes</a>” muestra las diferentes reclamaciones de ciudadanos estadounidenses bajo el título III de la Ley Helms-Burton.</p>
<div id="attachment_12090" style="width: 1630px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12090" class="size-full wp-image-12090" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Yarelis-Gonzalez-batey-Manuelita.jpeg" alt="" width="1620" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Yarelis-Gonzalez-batey-Manuelita.jpeg 1620w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Yarelis-Gonzalez-batey-Manuelita-300x200.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Yarelis-Gonzalez-batey-Manuelita-900x600.jpeg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Yarelis-Gonzalez-batey-Manuelita-768x512.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Yarelis-Gonzalez-batey-Manuelita-1536x1024.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Yarelis-Gonzalez-batey-Manuelita-810x540.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Yarelis-Gonzalez-batey-Manuelita-1140x760.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 1620px) 100vw, 1620px" /><p id="caption-attachment-12090" class="wp-caption-text">Imagen de la galería «El batey Manuelita y los sueños de azúcar» (Foto: Yarelis González Collado).</p></div>
<p>De igual forma, hemos analizado diferentes leyes y regulaciones aprobadas en Cuba. Tal fue el caso de la <a href="https://periodismodebarrio.org/2019/02/la-democracia-no-es-un-simulacro/">Constitución de 2019</a>, del <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/04/el-decreto-ley-de-bienestar-animal-explicado/">Decreto-Ley de Bienestar Animal</a>, el <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/03/programa-nacional-para-el-adelanto-de-las-mujeres-a-usted-tambien-le-parece-un-mal-nombre/">Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres</a>, y la nueva <a href="https://periodismodebarrio.org/2018/12/que-dice-la-nueva-politica-de-comunicacion-cubana/">Política de Comunicación Cubana</a> de 2018.</p>
<p>Pero la realidad de Cuba no puede contarse sin ahondar en sus problemas y cómo estos afectan a las comunidades más vulnerables. Textos como “<a href="https://periodismodebarrio.org/2019/02/la-sangre-nunca-fue-amarilla/">La sangre nunca fue amarilla</a>” (investigación merecedora del Premio Gabo en 2019 que reconstruye un caso de envenenamiento por plomo en un asentamiento de San Miguel del Padrón), “<a href="https://periodismodebarrio.org/2016/03/el-ultimo-vertedero-de-periodo-especial/">El último vertedero del Periodo Especial</a>” (sobre las consecuencias que ha tenido el vertedero abierto en Campo Florido para sus habitantes), o “<a href="https://periodismodebarrio.org/2021/05/arroz-frijoles-croquetas-y-un-huevo-hervido/">Arroz, frijoles, croquetas y un huevo hervido</a>” (sobre el aumento de los precios en el Sistema de Atención a la Familia, SAF, después de la implementación de la Tarea Ordenamiento), han contribuido a visibilizar los obstáculos que enfrentan estas comunidades diariamente.</p>
<p>El <a href="https://periodismodebarrio.org/2016/01/el-tercer-problema/">grave déficit</a> de viviendas en la Isla ha sido también un tema transversal en nuestro medio, a través de los testimonios de <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/10/los-dias-repetidos/">Nayivi</a>, de los habitantes de <a href="https://periodismodebarrio.org/2016/02/la-mudanza/">La Playita</a>, de <a href="https://periodismodebarrio.org/2016/06/indaya/">Indaya</a> e, incluso, <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/02/el-helicoptero-blanco/">uno de nuestros periodistas</a>.</p>
<div id="attachment_12091" style="width: 1450px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12091" class="wp-image-12091 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-scaled.jpg" alt="" width="1440" height="2560" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-scaled.jpg 1440w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-169x300.jpg 169w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-338x600.jpg 338w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-768x1365.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-864x1536.jpg 864w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-1152x2048.jpg 1152w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-810x1440.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Portada-manual-genero-1140x2026.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1440px) 100vw, 1440px" /><p id="caption-attachment-12091" class="wp-caption-text">Portada del «Manual de género, sexualidad, racialidad y capacitismo» (Diseño e ilustración: Monkc).</p></div>
<p>Otra de las cuestiones más recurrentes ha sido la <a href="https://periodismodebarrio.org/2016/07/la-crisis-energetica-en-cuba-explicada/">crisis energética</a>, de <a href="https://periodismodebarrio.org/2017/06/de-donde-viene-la-gasolina-en-cuba/">combustible</a>, las <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/04/es-posible-una-transicion-energetica-en-cuba/">alternativas</a> que se han manejado para resolverla y las <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/06/que-ha-pasado-con-los-grupos-electrogenos-en-cuba/">soluciones</a> que no funcionaron. También, la <a href="https://periodismodebarrio.org/2020/10/2020-que-dicen-los-datos-sobre-importacion-de-alimentos-en-cuba/">importación</a> y el desabastecimiento de alimentos: el <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/04/el-problema-del-arroz-en-cuba-explicado/">arroz</a>, la <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/09/la-crisis-de-la-papa-en-cuba-explicada/">papa</a> o la <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/07/la-promesa-incumplida-de-la-leche-en-cuba/">leche</a>; la <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/03/que-ha-pasado-con-las-medidas-para-incrementar-la-produccion-agropecuaria-en-cuba/">producción agropecuaria</a>, el <a href="https://periodismodebarrio.org/2016/09/el-debate-sobre-los-transgenicos-en-cuba-explicado/">empleo de transgénicos</a>, los cambios de precios en los <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/03/por-que-aumentan-los-precios-en-el-mercado-agropecuario-cubano/">mercados agropecuarios</a> y en los <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/02/el-sube-y-baja-en-el-precio-de-los-medicamentos-en-cuba/">medicamentos</a>, las dificultades con la <a href="https://periodismodebarrio.org/2016/06/la-crisis-del-agua-en-cuba-explicada/">provisión de agua</a> y las personas afectadas por las <a href="https://sequia.periodismodebarrio.org/">sequías</a>, la reciente <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/06/migrantes-cubanos-en-mexico-que-dicen-los-numeros-de-2022/">ola migratoria</a>, y el <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/03/el-aborto-en-santiago-de-cuba-entre-el-conservadurismo-religioso-y-la-complicidad-estatal/">acceso a la interrupción voluntaria del embarazo</a> en Santiago de Cuba.</p>
<p>Nuestro medio cuenta con un <a href="https://drive.google.com/drive/u/1/folders/18sPObj64m5yEJlCXFuc2JLXpWcWyIXAv" target="_blank" rel="noopener">manual de género</a> y un <a href="https://periodismodebarrio.org/codigo-de-etica/">código de ética</a>, el cual fue <a href="https://fundaciongabo.org/es/etica-periodistica/recursos/conozca-el-codigo-etico-de-periodismo-de-barrio" target="_blank" rel="noopener">descrito</a> por la Fundación Gabo en mayo de 2017 como “uno de los más completos entre los medios digitales latinoamericanos”, <a href="https://periodismodebarrio.org/2019/04/pbtv-un-nuevo-canal-de-distribucion-de-contenidos-audiovisuales/">un canal de distribución de contenidos audiovisuales</a>, un <a href="https://soundcloud.com/periodismo-de-barrio/sets/el-cubilete-poscast" target="_blank" rel="noopener">pódcast</a>, y también a través de imágenes contamos historias con nuestras Galerías y la sección “<a href="https://periodismodebarrio.org/2019/01/la-foto-de-la-semana/">La foto de la semana</a>”.</p>
<h4>¿Qué coberturas especiales ha realizado <em>Periodismo de Barrio</em>?</h4>
<div id="attachment_12092" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12092" class="size-full wp-image-12092" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Diario-Isla_David-Lopez.jpg" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Diario-Isla_David-Lopez.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Diario-Isla_David-Lopez-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Diario-Isla_David-Lopez-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Diario-Isla_David-Lopez-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Diario-Isla_David-Lopez-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Diario-Isla_David-Lopez-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12092" class="wp-caption-text">Imagen de la galería «Diario de una Isla» (Foto: David López Cruz).</p></div>
<p>Hemos realizado coberturas especiales de diversos sucesos en la sociedad cubana. En 2019, publicamos el <a href="https://tornado.periodismodebarrio.org/">Especial sobre el tornado en La Habana</a>, con diferentes historias acerca del impacto que tuvo el fenómeno. Un año antes, en 2018, presentábamos el <a href="https://internet.periodismodebarrio.org/">Especial sobre el acceso a Internet en Cuba</a>, el cual analiza diferentes aristas de la conexión en la Isla.</p>
<p>Al inicio de la pandemia, en 2020, creamos una <a href="https://periodismodebarrio.org/2020/03/periodismo-de-barrio-y-eltoque-se-alian-para-informar-sobre-el-coronavirus/">alianza con <em>elTOQUE</em></a> para brindar información oportuna y verídica al respecto. Hasta el momento, contamos con <a href="https://periodismodebarrio.org/category/covid-19/">161 trabajos</a> sobre la pandemia, sus impactos, las vacunas y la evolución de las variantes del virus.</p>
<p>Cuando ocurrió el incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas, entrevistamos a especialistas que participaron en el <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/08/como-estaba-disenado-el-sistema-contra-incendios-en-la-base-de-supertanqueros-de-matanzas/">diseño de su sistema contra incendios</a>, explicamos su <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/08/el-sistema-contra-incendios-de-la-base-de-supertanqueros-de-matanzas-explicado/">funcionamiento</a> y por qué después de 48 horas <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/08/por-que-no-se-ha-podido-apagar-el-incendio-en-la-base-de-supertanqueros-de-matanzas/">aún no había podido apagarse</a> el fuego. También, informamos sobre la <a href="https://periodismodebarrio.org/2022/05/la-explosion-en-el-hotel-saratoga-explicada/">explosión ocurrida en el Hotel Saratoga</a>, la mañana del viernes 6 de mayo.</p>
<div id="attachment_12093" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12093" class="size-full wp-image-12093" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Saratoga.jpg" alt="" width="1080" height="1350" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Saratoga.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Saratoga-240x300.jpg 240w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Saratoga-480x600.jpg 480w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Saratoga-768x960.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Saratoga-810x1013.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12093" class="wp-caption-text">Homenaje a las víctimas mortales del incendio en el Hotel Saratoga (Ilustración: EMII).</p></div>
<p>De igual forma, realizamos la serie “<a href="https://revoluciondelosaplausos.periodismodebarrio.org/">La Revolución de los aplausos</a>”, donde conversamos con actores de la sociedad civil cubana, a raíz del diálogo iniciado el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura, y publicamos una <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/03/el-27ene-y-la-zona-fria/">historieta</a> que narra los sucesos ocurridos frente a ese Ministerio el 27 de enero de 2021.</p>
<p>Ese mismo año comenzamos a publicar la serie “<a href="https://periodismodebarrio.org/category/se-va-a-caer/">Se va a caer</a>”, una iniciativa del medio para visibilizar los diferentes tipos de violencia de género que ocurren en Cuba. Además, cubrimos las <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/07/fractura-del-11-de-julio-que-ha-pasado-en-cuba/">protestas del 11 de julio</a> y <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/07/los-detenidos-del-11j-en-cuba/">conversamos</a> con participantes, familiares y una periodista involucrada en la realización de una lista de personas detenidas y desaparecidas.</p>
<h4>¿Cuáles son los retos de hacer periodismo en Cuba desde un medio independiente?</h4>
<div id="attachment_12094" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12094" class="size-full wp-image-12094" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Luisa11.jpeg" alt="" width="1000" height="667" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Luisa11.jpeg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Luisa11-300x200.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Luisa11-900x600.jpeg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Luisa11-768x512.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Luisa11-810x540.jpeg 810w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /><p id="caption-attachment-12094" class="wp-caption-text">Imagen de la galería «El hogar de Luisa» (Foto: Lucy Gmorell).</p></div>
<p>Nuestros periodistas y colaboradores han sido <a href="https://periodismodebarrio.org/2019/07/las-historias-no-son-propiedad-privada/">acosados</a>, <a href="https://periodismodebarrio.org/2017/09/periodismo-de-barrio-condena-detencion-arbitraria-de-reporteros/">detenidos</a> e <a href="https://periodismodebarrio.org/2018/11/los-policias-siempre-preguntan-lo-mismo/">interrogados</a>; nuestro medio ha sido <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/02/que-hace-open-society-foundations-en-cuba/">difamado</a> y <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/01/por-que-seguiremos-contando-el-27n/">calumniado</a> por <a href="https://periodismodebarrio.org/2016/10/quienes-tienen-derecho-a-contar-un-pais/">hacer periodismo independiente en Cuba</a>. En los editoriales de <em>Periodismo de Barrio</em> y en nuestras redes sociales <a href="https://periodismodebarrio.org/2019/07/la-libertad-no-se-controla-a-decretazos/">hemos denunciado</a> en múltiples ocasiones estos sucesos.</p>
<p>En el editorial “<a href="https://periodismodebarrio.org/2016/07/las-contradicciones-del-periodismo-cubano/">Las contradicciones del periodismo cubano</a>”, publicado el 14 de julio de 2016, resaltábamos que “ningún periodista con un mínimo de dignidad aspira solo con su trabajo a obtener una remuneración económica. Aspira a cumplir con su responsabilidad ante la sociedad y, en esa medida, a realizarse profesional y espiritualmente. Cobra, por supuesto, como mismo se toma vacaciones. Esos son derechos laborales. Pero cumple con su deber, en ocasiones, hasta sin cobrar. Y nunca trafica con su nombre. Tiene claro que la credibilidad proviene, primordialmente, de la independencia. Ese es el mayor desafío del periodismo cubano hoy: recuperar la credibilidad”.</p>
<p>Desde la <a href="https://periodismodebarrio.org/2015/10/por-que-hacer-periodismo-de-barrio-en-cuba-hoy/"><em>Periodismo de Barrio</em></a> hemos apostado por hacer “un periodismo creativo, justo y capaz de insertarse de manera armoniosa en las propuestas comunicativas actualmente existentes en Cuba”. Hemos intentado “ser el medio donde las comunidades vulnerables vean reflejadas sus inquietudes sin toques sensacionalistas e irresponsables”.</p>
<h4>¿Qué impacto han tenido las historias publicadas en <em>Periodismo de Barrio</em>?</h4>
<div id="attachment_12095" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12095" class="size-full wp-image-12095" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Vida-interior_Manuel-Almenares.jpg" alt="" width="1200" height="1800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Vida-interior_Manuel-Almenares.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Vida-interior_Manuel-Almenares-200x300.jpg 200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Vida-interior_Manuel-Almenares-400x600.jpg 400w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Vida-interior_Manuel-Almenares-768x1152.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Vida-interior_Manuel-Almenares-1024x1536.jpg 1024w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Vida-interior_Manuel-Almenares-810x1215.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Vida-interior_Manuel-Almenares-1140x1710.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12095" class="wp-caption-text">Imagen de la galería «Vida interior» (Foto: Manuel Almenares).</p></div>
<p>Los contenidos desarrollados en estos siete años han generado influencias en los ámbitos institucional y social, y han promovido el debate de diversas temáticas a partir de las coberturas realizadas.</p>
<p>Reportajes de investigación como “El edificio con tecnología noruega que se hizo a lo cubano” y “El aborto en Santiago de Cuba: entre el conservadurismo religioso y la complicidad estatal”, las series “La Revolución de los aplausos” y “Se va a caer”, la cobertura en vivo de los hechos del 27 de enero de 2021, generaron conversaciones significativas en redes sociales y el empleo de publicaciones para interpelar públicamente a autoridades gubernamentales cubanas y exigir respuesta a los problemas abordados.</p>
<p>La cobertura a las protestas del 11 de julio de 2021 generó la movilización, comunicación y colaboración desinteresada de la comunidad de usuarios con <em>Periodismo de Barrio</em>, quienes no solo nos recomendaron como un medio confiable para seguir la situación en el país, sino que nos reconocieron por nuestra profesionalidad. Además, varios seguidores tradujeron a otros idiomas las publicaciones y generaron subtítulos en inglés y portugués para los testimonios en video de la serie “Los detenidos del 11J en Cuba”.</p>
<div id="attachment_12096" style="width: 2410px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12096" class="size-full wp-image-12096" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos.jpg" alt="" width="2400" height="2400" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos.jpg 2400w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-2048x2048.jpg 2048w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/04_Mariana-Gisselle-Diaz-Castellanos-1140x1140.jpg 1140w" sizes="(max-width: 2400px) 100vw, 2400px" /><p id="caption-attachment-12096" class="wp-caption-text">«Mariana, el aborto y los restos fetales», testimonio de la serie «Se va a caer» (Ilustración: Giselle Díaz Castellanos).</p></div>
<p>De igual forma, la publicación del artículo “<a href="https://periodismodebarrio.org/2020/04/las-mujeres-no-podemos-ser-amortiguadoras-de-la-crisis/">Las mujeres no podemos ser amortiguadoras de la crisis</a>”, acerca del sesgo en las medidas de protección salarial anunciadas ante el confinamiento por la COVID-19, contribuyó a posicionar una agenda que fue retomada por varios medios locales y, días después, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social anunciaba acciones que rectificaban la situación.</p>
<p>Por otra parte, desde 2020, más de 20 artículos de <em>Periodismo de Barrio</em> han sido republicados por otros medios y se han acumulado más de 60 registros de coberturas de prensa o referencias por parte de otros medios, proyectos o instituciones a nuestros contenidos. Estos últimos incluyen publicaciones independientes cubanas, medios de la región latinoamericana y otros de reconocimiento internacional como <em>El País</em>, <em>The New York Times</em> y <em>The Washington Post</em>.</p>
<h4>¿Cómo es la comunidad de <em>Periodismo de Barrio</em>?</h4>
<div id="attachment_12097" style="width: 1450px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12097" class="size-full wp-image-12097" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-scaled.jpg" alt="" width="1440" height="2560" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-scaled.jpg 1440w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-169x300.jpg 169w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-338x600.jpg 338w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-768x1365.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-864x1536.jpg 864w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-1152x2048.jpg 1152w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-810x1440.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Alta-PB-Resultados-Encuesta-2021-1140x2027.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1440px) 100vw, 1440px" /><p id="caption-attachment-12097" class="wp-caption-text">Portada de «La comunidad que somos. Resultados del sondeo a nuestra audiencia» (Diseño e ilustración: Monkc).</p></div>
<p>La audiencia de <em>Periodismo de Barrio</em> ha crecido durante estos siete años y también su interacción con el medio. Con el objetivo de conocer mejor a nuestra comunidad, entre mayo y junio de 2021 aplicamos una encuesta online –promovida a través de redes sociales, perfiles de nuestros miembros y el Boletín electrónico– donde participaron 203 personas.</p>
<p>Sus <a href="https://t.me/periodismodebarrio/2247" target="_blank">resultados</a> nos mostraron, de acuerdo con las características sociodemográficas de los encuestados, que <em>Periodismo de Barrio</em> es un medio dirigido a jóvenes profesionales residentes en Cuba o en países donde se localizan las principales comunidades cubanas en el exterior, y que los servicios más empleados son el sitio web y la página de Facebook, los cuales fueron consultados al menos una o dos veces en el último mes antes del periodo de la encuesta por más del 87 % de las personas que participaron en el sondeo.</p>
<p>Además, hallamos que las motivaciones de la audiencia para consultar <em>Periodismo de Barrio</em> están relacionadas con elementos que diferencian a nuestros contenidos: profundizar en el análisis de lo que acontece, encontrar temas de interés, contrastar las versiones de los hechos y leer sobre cuestiones que otros medios no abordan.</p>
<div id="attachment_12099" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12099" class="size-full wp-image-12099" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Versalles-3_Nester.jpeg" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Versalles-3_Nester.jpeg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Versalles-3_Nester-300x200.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Versalles-3_Nester-900x600.jpeg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Versalles-3_Nester-768x512.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Versalles-3_Nester-810x540.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/10/Versalles-3_Nester-1140x760.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12099" class="wp-caption-text">Imagen de la galería «Señales del humo» (Foto: Néster Núñez).</p></div>
<p>Al mismo tiempo, la imagen pública de <em>Periodismo de Barrio</em> entre los encuestados refleja un alto nivel de confianza y valores como el respeto a la dignidad humana, la inclusión de lo diferente y la promoción de la diversidad, el contraste de información y la profundidad en los análisis, la veracidad, el compromiso cívico, la objetividad, la promoción de la crítica y el debate, y la posición vigilante frente al poder.</p>
<p>Dentro de los aspectos de nuestro trabajo evaluados con mayor calidad se encuentran la información, los argumentos y el contraste de fuentes, lo que constituye el núcleo del modelo normativo y ético de la profesión periodística. Para los encuestados, también son muy importantes la conducta respetuosa, ética, dignificante, humana y solidaria y el compromiso cívico, el cual comprende atributos como la responsabilidad, la cultura libre, la inclusión, la justicia, la protección del medioambiente, la cubanidad, así como la cercanía a las personas y a las comunidades.</p>
<p>A su vez, el 81.9 % de los encuestados manifestó tener una alta confianza en <em>Periodismo de Barrio</em>. En comparación con estudios y estadísticas internacionales, las personas participantes en el estudio no solo confían en el medio, sino que lo hacen en un promedio superior a lo que se registra a nivel global en relación con la confianza de los ciudadanos en los medios de comunicación.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2022/10/las-historias-mas-relevantes-que-te-hemos-contado-en-periodismo-de-barrio/">Las historias más relevantes que te hemos contado en Periodismo de Barrio</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Para la prensa cubana, Hu Shuli es una pregunta y una respuesta</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2022/05/para-la-prensa-cubana-hu-shuli-es-una-pregunta-y-una-respuesta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Melián Moreno]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 May 2022 16:13:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo independiente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La historia de Hu Shuli, una famosa periodista independiente china nacida en 1953, y los sucesos del 3 de junio de 1989 en la plaza Tiananmen, de Beijing, pueden ayudarnos a comprender cuál podría ser el futuro de la prensa en Cuba, sobre todo después de los sucesos del 11 de julio de 2021.  </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hu Shuli es una emprendedora dentro de la industria de los medios de comunicación chinos que ha sido reconocida internacionalmente por coberturas arriesgadas dentro del controlado ecosistema de prensa de su país.</p>
<p>Ewan Osnos, escritor de no ficción en <em>The New Yo</em><em>rker</em>, habla de ella en su libro <em>China, la edad de la ambición </em>como mujer astuta y con recursos para mantenerse en la carrera. Actualmente Hu Shuli es directora de <em>Caixin Media</em>, que se presenta en su página web como un grupo de medios de comunicación dedicado a ofrecer noticias financieras y empresariales a través de publicaciones periódicas, contenidos en línea, aplicaciones móviles, conferencias, libros y programas de televisión y video.</p>
<p>Colegas suyos están en las cárceles por informar de manera independiente, pero Hu Shuli no. <em>Caixin Media</em> crece y sigue dando primicias, no hay suceso importante que sus periodistas no cubran sin que falte la sensación de un destape. La idea del Periodista es seguir la trayectoria de esta colega y tratar de responder, sin caer en teorías conspiratorias, esta pregunta: ¿A qué se debe la permanencia en activo de Hu Shuli?</p>
<p>En 1978, finalizando la Revolución Cultural de Mao Zedong, Hu Shuli consiguió una plaza de periodismo en la Universidad Popular de Beijing. Al graduarse en 1982 fue destacada a Xiamen como corresponsal de la publicación <em>Diario de los Trabajadores</em>. Xiamen era un laboratorio administrativo donde el Partido Comunista Chino (PCCh) observaba las potencialidades de una alternativa de desarrollo económico que incluyese el libre mercado.</p>
<p>Hu Shuli se sentía en su elemento entre los funcionarios que constituían el poder de aquella provincia. Describe Osnos que llegó a conocer a muchas personas del ayuntamiento y que cada cierto tiempo jugaba <em>bridge </em>con el alcalde de la ciudad, un cuadro asignado por el PCCh.</p>
<p>Ella misma era hija de una familia de destacados comunistas. Su madre había sido editora principal del <em>Diario de los Trabajadores</em> en Beijing; su padre fue un traductor que vivió clandestino en China hasta el triunfo de Mao.</p>
<p>En 1978, en medio de las reformas de mercado que impulsaba Deng Xiaoping, Hu Shuli consigue una beca de cinco meses en los Estados Unidos. Allí se topa con un panorama de prensa radicalmente diferente: un periódico era diez o veinte veces más grueso que en China. En Minnesota dedicó toda una noche a leer uno de los diarios locales.</p>
<p>Al regresar a su país en 1989, la revuelta estudiantil de Tiananmen la agarra del lado de las demandas contra las reformas de mercado de Deng Xiaoping y el curso liberal que había tomado el país.</p>
<p>La noche del 3 de junio el ejército recibe órdenes de enfrentar y controlar a los indignados usando la fuerza. El Estado chino reconoció, según <em>The Tiananmen Papers</em>, unos 200 muertos entre manifestantes y curiosos, más de 23 bajas entre efectivos de la policía y el ejército, unos 5 000 heridos en las tropas represoras y 2 000 heridos entre los locales (contando estudiantes, gente de la ciudad y alborotadores).</p>
<p>Hu Shuli, con sentimientos encontrados por ver a compatriotas luchando unos contra otros, sale a la calle a tomar nota de lo que sucede. De regreso a su oficina tiene un dilema, un imperativo moral. Osnos cuenta que se dice a sí misma: “Tendríamos que informar sobre esto”.</p>
<p>Tanto en <em>La edad de la ambición</em> como en su texto <em>The Forbbiden Zone</em>, para <em>The New Yorker</em>, Ewan Osnos conjuga “tener” en condicional; “tendría” enuncia un terreno de duda y soledad ante un dilema. Aunque en ese tiempo verbal Osnos podría estar aportando su visión occidental sobre China, la conducta de Hu Shuli en lo adelante respaldará la actitud que este le atribuye.</p>
<p>En 1989 la orden del PCCh fue sepultar activamente el tema de las protestas de Tiananmen. Aún hoy, según los analistas de Occidente, es un tema silenciado. Se conoce más afuera de China que dentro.</p>
<p>En Cuba pasa algo similar con los sucesos del 11 de julio de 2021, cuando miles de personas se lanzaron a las calles de todo el país pidiendo libertad, dando mueras al Partido Comunista (PCC) e insultando al presidente de la República. De forma oficial se reportó un muerto a manos de un policía sin informarse que recibió un disparo por la espalda, lo que contrasta con <a href="https://proyectoinventario.org/videos-muestran-momentos-finales-vida-diubis-laurencio-tejeda-protestas-11j/" target="_blank" rel="noopener">testimonios recopilados por el medio independiente <em>Inventario.org</em></a>. Por declaraciones a medios independientes, se estima que durante las protestas cientos de jóvenes detenidos en estaciones de policía y cárceles fueron sometidos a tratos violentos, palizas ejemplarizantes y sesiones de gritar consignas políticas contra su voluntad. Tales métodos no fueron reconocidos ni condenados ejemplarmente por las autoridades, quienes actuaron de forma discreta, como si el argumento estatal fuera: “estos tratos hubo que asumirlos como profilaxis, hubo que mostrar firmeza, fue doloroso pero necesario”.</p>
<p>Algunos reporteros que contaron lo que vieron en Tiananmen en 1989 fueron despedidos o desterrados a las provincias. Hu Shuli fue detenida y luego liberada (a otros participantes les fue peor); la suspendieron de servicio, pero solo por año y medio.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>En las imágenes que nos llegan de Tiananmen, en plena protesta prodemocracia, hay jóvenes con cintas en la frente y pancartas de tela escritas tanto en chino como en francés e inglés. Los mensajes en idiomas occidentales provienen de una circunstancia específica: las fotos fueron tomadas durante la visita de Mijaíl Gorbachov a China el 15 de mayo de 1989. Los estudiantes mostraban sus demandas ante un millar de periodistas extranjeros. Aprovechaban la cobertura internacional para crear presión sobre el Gobierno, que intentaba desde hacía una década integrarse a la economía global para resolver el desabastecimiento interno y lograr la sostenibilidad de la solución socialista.</p>
<p>El programa del mandatario soviético en Beijing tuvo que modificarse. Buena parte de las actividades se vieron afectadas con cambios de locaciones y retrasos en reuniones de alto nivel. Gorbachov no pudo ingresar a la plaza Tiananmen a entregar una ofrenda floral en el Monumento a los Héroes del Pueblo, ni entrar en la Ciudad Prohibida, ni hacer la conferencia de prensa en el Gran Salón del Pueblo, como estaba previsto. Los estudiantes, fuerza organizada que había promovido las manifestaciones, tenían las calles cerradas y la plaza ocupada desde hacía un mes.</p>
<p>Gorbachov era vitoreado por los manifestantes como el visionario que estaba salvando al sistema. Sus medidas en la URSS parecían audaces y “completas”, pues su propuesta de reforma económica del socialismo (Perestroika) iba a la par de la reforma política (Glásnost). Justo eso era lo que demandaban los estudiantes.</p>
<p>La visita en sí representaba un renacer. Constituía un hito en las relaciones chino-soviéticas luego del distanciamiento entre el fallecido Mao Zedong, líder histórico de la Revolución china, y la URSS, pero estaba siendo eclipsada por las manifestaciones, que pronto comenzaron a ser incluso más interesantes que Gorbachov. Era una nueva era, vibraba una juventud esperanzada y con ánimos de generar espacios de participación.</p>
<p>Las protestas, por su contenido, coincidían con la inmanencia del líder soviético, pero no estaban directamente relacionadas con él. El 15 de abril de ese año había muerto Hu Yaobang, un ex primer secretario general del PCCh. Al saberse la noticia, cientos de estudiantes se reunieron de forma espontánea en la plaza Tiananmen a depositar flores en su honor.</p>
<p>¿Pero quién era Hu Yaobang? En Cuba es difícil imaginar a miles de jóvenes alborotando las calles por rendirle homenaje a un dirigente comunista. Hu Yaobang había capitalizado algo de empatía al respaldar a jóvenes y trabajadores que pedían reformas políticas como plena libertad de expresión y democracia. Parecía vivir en el sentido común que practicaban los jóvenes ilustrados en las universidades. Hacía legítimas unas angustias que miraban de forma muy crítica las soluciones de Mao y su manera de adaptar al país la doctrina comunista.</p>
<p>Hu Yaobang venía del grupo de reformadores acusados de revisionismo que combatió Mao durante el periodo de nivelación ideológica conocido como Revolución Cultural. En él se emprendió una contraofensiva dirigida a refutar los cuestionamientos que había dejado el ambicioso Gran Salto Adelante, plan para convertir a China en una potencia productora de acero, que fracasó y dejó al país paralizado y sumido en la hambruna. Pero el viejo dirigente también intentaba adelantarse a una posible destitución. Los aires de revisión que llegaban de la URSS eran alarmantes. El secretario general del Partido Comunista Soviético, Nikita Kruschev, había criticado de forma directa las purgas de Stalin, y luego él mismo fue destituido por su comportamiento impulsivo, improvisador y poco sistemático.</p>
<p>El aura renovadora y crítica de estas noticias soviéticas era contagiosa en el mundo socialista, del mismo modo en que ciertos virus atacan solo a una especie animal. Mao le hacía culto al legado de Stalin y Lenin, pero consideraba que el socialismo soviético estaba condenado al fracaso. Su plan intentaba blindarse contra estos gérmenes autodestructivos: cerró universidades y movilizó un ejército de Guardias Rojos para localizar y condenar a quienes portaran signos de democracia occidental.</p>
<p>Con la muerte de Mao en 1978 y el encarcelamiento posterior de algunos de sus colaboradores más cercanos (la llamada “Banda de los Cuatro”, entre los que estaba su esposa), resurgieron de las sombras los cuadros que habían sido separados de la vida política.</p>
<p>Hu Yaobang, restablecido, apoyó el plan de reformas económicas de Deng Xiaoping, que liberalizó la economía china hasta llevarla a la potencia que es hoy. Pero fue obligado a renunciar en 1987 luego de una protesta prodemocracia ocurrida un año antes, criticado por laxitud a la hora de controlar las necesidades de cambio inmediato en los jóvenes. Los estudiantes concentrados en Tiananmen gritaban que esa destitución había sido la causa del ataque al corazón que lo había matado.</p>
<p>El 18 de abril de 1989, los estudiantes se sentaron frente al Gran Salón del Pueblo y entregaron siete demandas confeccionadas sobre la marcha, las cuales contenían el espíritu que los había llevado a identificar a Hu Yaobang como vehículo de sus insatisfacciones:</p>
<ol>
<li>Reevaluar a Hu Yaobang, especialmente en relación con su visión prodemocrática.</li>
<li>Renunciar a la Campaña de Liberalización Antiburguesa (1987) y a la Campaña Anticontaminación Espiritual (1983) ―ambas impulsadas por Deng, que se cuidaba tanto de las ideas de derecha como de los “nostálgicos” de extrema izquierda― y rehabilitar a todas las personas procesadas en ambas.</li>
<li>Revelar los salarios y otras riquezas de los líderes gubernamentales y sus familias.</li>
<li>Permitir la publicación de periódicos no oficiales y detener la censura de prensa.</li>
<li>Aumentar los salarios de los intelectuales y los gastos educativos del Gobierno.</li>
<li>Rechazar los “Diez artículos provisionales que regulan las marchas y manifestaciones públicas”, promulgados por el gobierno municipal de Beijing.</li>
<li>Proporcionar cobertura noticiosa objetiva de la manifestación estudiantil en los periódicos oficiales.</li>
</ol>
<p>Para el 22 de abril fue organizado el funeral oficial de Hu Yaobang en el Gran Salón del Pueblo, al oeste de la plaza Tiananmen, pero dejaron a los estudiantes fuera. Desde el día anterior se estima que 50 000 alumnos de veinte universidades marcharon hacia la plaza para el homenaje. Reclamaban protección policial, garantías contra ajustes de cuentas y su derecho a asistir a la ceremonia enviando representantes. En la madrugada del 22 unos policías se desplegaron para evitarles el paso al Gran Salón del Pueblo, frente a cuya entrada se habían reunido en la mañana unos 100 000 jóvenes.</p>
<p>El corolario de esta secuencia fue una dramática súplica de tres estudiantes que pidieron en vano dialogar con el primer ministro Li Peng, partidario del vector conservador dentro del PCCh. La escena que describe el profesor Dingxin Zhao en <em>The Power of Tiananmen. State-Society Relations and the 1989 Beijing Student </em><em>Movement </em>da cuenta del modo en que los estudiantes ―y acaso nuestra Hu Shuli― sentían el proceso de cambios:</p>
<p>Sosteniendo la petición sobre sus cabezas, los tres estudiantes lloraban y suplicaban ver a Li Peng. Varios funcionarios del Gobierno intentaron recibir la petición, pero los tres estudiantes se negaron. Insistieron en que Li Peng debía salir él mismo a buscar la petición.</p>
<p>Después de un rato, Wuer Kaixi [otro manifestante que se había abierto paso hasta allí] se puso de pie con un gran amplificador electrónico en la mano y dijo: “Soy Wuer Kaixi. Soy Wuer Kaixi”; repitió la misma oración hasta que gradualmente los estudiantes se calmaron. Luego prosiguió: “Hoy, nuestros alumnos han permanecido en la plaza más de diez horas sin tomar alimentos. ¿Qué queremos? Hemos pensado en muchas cosas, pero ahora tenemos un solo pensamiento y demanda: que le supliquemos a nuestro Primer Ministro que salga y hable con nosotros aunque sea con una sola frase”.</p>
<p>Wuer dijo entonces, como si suplicara: “Primer Ministro nuestro, ¿por qué todavía no sales?”. Las emociones de los estudiantes estaban hirviendo. Toda la plaza resonó con: “¡Sal, Li Peng! ¡Sal, Li Peng!” “¡Diálogo! ¡Diálogo!” Los estudiantes corrieron hacia la policía. La policía y los estudiantes se empujaban unos a otros. Toda la situación se volvió casi incontrolable. Entonces Wuer Kaixi se destacó nuevamente. Pidió a los estudiantes que se calmaran y anunció que Li Peng los vería en quince minutos. Los tres representantes todavía estaban arrodillados allí y los estudiantes estaban esperando, pero Li no salió como Wuer había dicho que haría. Todos los estudiantes se sintieron muy insultados. Los estudiantes gritaron: “¡Regresen, representantes! ¡Regresen, representantes!”</p>
<p>Algunos incluso gritaron “¡Abajo Li Peng!” Muchos lloraron como bebés. Los estudiantes se fueron muy decepcionados, muchos prometieron boicotear la clase cuando regresaran a sus universidades.</p>
<p>Aunque casi un mes después lograron una audiencia con Li Peng, este concluyó en la misma reunión que el país estaba sumido en la anarquía y que había que defender los logros del socialismo.</p>
<p>Deng había prometido cambios políticos que demoraban, pero cambios al fin y al cabo, que concebía no a la manera de una democracia occidental. Los cuatro pilares que enunciaba en su discurso no incluían la palabra democracia. Se referían a sostener la vía socialista, la dictadura del proletariado, la dirección del PCCh y una especie de trinidad ideológica que formulaba como: marxismo-leninismo-pensamiento de Mao Zedong.</p>
<p>Sus reformas intentaban dar un paso atrás, crear espacio para fundir las bases del socialismo, del mismo modo en que el socialismo constituía un paso atrás para fundir las bases del comunismo.</p>
<p>Las reformas de Deng en la agricultura crearon un excedente de mano de obra que emigró en masa hacia las ciudades, donde se incrementó el cinismo, la ley del más fuerte, la delincuencia y el crimen organizado. La fiebre de la riqueza se percibió también entre funcionarios y cuadros del Gobierno y el PCCh. Era una China que se iba acomodando a los nuevos paradigmas del desarrollo y la productividad.</p>
<p>El 26 de abril de 1989, Deng Xiaoping instruyó un editorial al <em>Diario del Pueblo</em>, órgano oficial del PCCh, donde acusó a algunos manifestantes de instrumentalizar la memoria de Hu Yaobang para fines contrarrevolucionarios. Deng, de 85 años en aquella fecha, estaba retirado formalmente del poder político, pero aún dirigía la Comisión Central Militar, a la que se subordinaban directamente las Fuerzas Armadas.</p>
<p>Zhao Ziyang, primer secretario del PCCh, jalaba en dirección contraria. Estaba a favor de los estudiantes, a los que elogió y llamó “patriotas” en sus intervenciones. También se declaró a favor de una cobertura periodística de los acontecimientos tal cual sucedían. En una de sus comparecencias reveló que Deng aún dirigía el país, algo que se interpretó como una indiscreción importante, como un modo de quitarse responsabilidad de encima y apoyar el curso de los hechos.</p>
<p>Zhao, que había sufrido en carne propia el retroceso y las consecuencias de la era Mao, dijo el 10 de mayo que “el único remedio para los problemas económicos de China [era] la reforma política. Esta [debía] basarse en la creación de un sistema legal y el desarrollo de la democracia”.</p>
<p>La prensa oficial también pedía transparencia dentro de su propio sector. En <em>The Second Chinese Revolution</em>, Eugenio Bregolat, diplomático español destacado en Beijing durante los sucesos, describió como “efecto bola de nieve” la manera en que se incorporaban a las manifestaciones trabajadores, funcionarios, estudiantes incluso de la Escuela Central del Partido y masas urbanas. “Se sumaron delegaciones de la CCTV (Televisión Central China) y varios periódicos ―entre ellos el <em>Diario del Pueblo</em> (órgano del PCCh y principal medio impreso del país)― con pancartas que proclamaban ‘No creas lo que escribimos. Publicamos mentiras’ y ‘No escribimos el editorial del 26 de abril’”.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_11410" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11410" class="size-full wp-image-11410" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-2.jpg" alt="" width="1920" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-2.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-2-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-2-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-2-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-2-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-2-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-2-1140x641.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-11410" class="wp-caption-text">Algunos reporteros que contaron lo que vieron en Tiananmen en 1989 fueron despedidos o desterrados a las provincias (Ilustración: Emilio Cruañas [Emii]).</p></div>Varios autores creen que las manifestaciones se extendieron más de la cuenta, sobre todo tratándose de un país autoritario. Duraron semanas porque hubo confusión y divisiones entre altos dirigentes chinos, plantean.</p>
<p>No sabían si establecer un diálogo o usar mano dura. Según el editorial del <em>Diario del Pueblo</em> encargado por Deng Xiaoping, no se pretendía dialogar con ninguna fuerza que no reconociera al PCCh como este se concebía a sí mismo. Esto es: como una fuerza superior, eterna, suficiente y sin contrapesos. Se trata del principio de que en el partido comunista culmina la lucha de clases porque el proletariado triunfa como clase social, decretando la igualdad y disolviendo el antagonismo abierto entre clases. El partido comunista, el proletariado y el pueblo son una misma cosa, y todo lo que se les oponga es <em>ipso facto</em> una fuerza enemiga, una clase extraña y contraria a la vieja clase de oligarcas que regresa transfigurada a reconquistar sus antiguas propiedades y su sistema de dominación.</p>
<p>Luego de la partida de Gorbachov, el Gobierno se enfocó más en el tratamiento de la crisis. Mientras miles de estudiantes arribaban a Beijing desde varias provincias lejanas para acompañar las protestas, el primer ministro Li Peng declaró una ley marcial.</p>
<p>En los informes de <em>The Tiananmen Papers</em> se percibe que el sentir general entre los altos dirigentes fue la contención en cuanto al uso de la fuerza. Los hechos de sangre que se dieron fueron en gran medida fruto de provocaciones de los manifestantes cuando arrojaron piedras contra el Ejército.</p>
<p>Recordemos que entre esos estudiantes, intelectuales, perturbadores, olores a gas y a pólvora, estaba Hu Shuli, quien sufrió detención, fue liberada y luego cumplió una medida de separación del periodismo durante un año. Si fuéramos a explicarnos por qué duró tanto la decisión de emplear la violencia contra los manifestantes, podríamos arriesgar la hipótesis de que el dilema de Hu Shuli, expresado en una oración condicional, podría haber asaltado también a los dirigentes chinos: “Tendríamos que hacer algo para controlar la crisis”, o “Tendríamos en lo político que hacer algo que no se parezca a la liberalización de la economía”.</p>
<p>Li Peng fue el cuadro comunista de más alto rango que defendió la mano dura. Se le conoce como el promotor de la masacre; sin embargo, los informes indican que él ordenó marchar contra los manifestantes sin derramamiento de sangre. Se usó la estrategia del Ejército de insertar una gran cantidad de soldados vestidos de civil en Tiananmen para cargar y amordazar a cada manifestante si fuera necesario.</p>
<p>Pero esta táctica anti derramamiento de sangre o humanitaria no promovería un entendimiento entre los bandos enfrentados, sino que restablecería la autoridad de un poder negado a reconocer elecciones libres, a perder su total y perpetuo control del país. Cargar con cada manifestante sin exterminarlo equivale a embutirle una bola de trapo en la boca. No sería, por ejemplo, negociable la opción de desmantelar el PCCh, recurso normal y típico de una democracia occidental.</p>
<p>Este problema que enfrentó el PCCh pudiera explicarse según la dialéctica con que el historiador  Tocqueville analiza la Revolución francesa. Observa François Furet que para Tocqueville “la sociedad francesa del siglo XVIII había llegado a ser demasiado democrática para lo que conservaba de nobiliaria, y demasiado nobiliaria para lo que tenía de democrática”.</p>
<p>Parafraseándolo, diríamos que la sociedad china de los sucesos de Tiananmen había llegado a ser demasiado democrática para lo que conservaba de comunista, y demasiado comunista para lo que tenía de democrática.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_11412" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11412" class="size-full wp-image-11412" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-3.jpg" alt="" width="1920" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-3.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-3-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-3-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-3-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-3-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-3-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/05/Web-3-1140x641.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-11412" class="wp-caption-text">Mientras miles de estudiantes arribaban a Beijing para acompañar las protestas, el primer ministro Li Peng declaró una ley marcial (Ilustración: Emilio Cruañas [Emii]).</p></div>El Periodista cree que el dilema de Hu Shuli durante las protestas de Tiananmen —qué hacer, cómo divulgar la brutalidad percibida en la calle— encaja en el ecosistema político cubano y en el imaginario sentimental tanto de colegas de los medios oficiales como de los reporteros independientes.</p>
<p>El 11 de julio del 2021 se disparó una manifestación local en San Antonio de los Baños, pueblo de tierra roja y fértil del occidente de Cuba a 35 kilómetros de La Habana. La motivación inmediata fue protestar contra cortes de electricidad, falta de alimentos, inflación y deficiencias del sistema sanitario en general, duramente golpeado por la pandemia de COVID-19.</p>
<p>En tiempo real se fueron divulgando, a través de las redes sociales, noticias consecutivas de nuevos focos de protestas por todo el país. Ninguna consigna mencionaba al bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos, como espera siempre el poder político cubano, sino que lo inculpaba a él, el Partido Comunista, por ser responsable de todos los males.</p>
<p>Muchas personas fijan el antecedente de este hecho en varias protestas que tuvieron su epicentro en un grupo de artistas del Movimiento San Isidro (MSI) y las performances contestatarias del artista Luis Manuel Otero Alcántara. Luego de una huelga de hambre allanada por la policía política en la sede del MSI en noviembre de 2020, un grupo de más de 300 personas se plantó ante la sede del Ministerio de Cultura reclamando mediar por los artistas encarcelados y pidiendo un diálogo, que fue rechazado poco después bajo el mismo criterio que Deng Xiaoping había expuesto en el editorial del 26 de abril de 1989: no se dialoga con enemigos de la revolución.</p>
<p>El 11 de julio el Periodista estuvo en los lugares de las manifestaciones de Santiago de Cuba, al otro extremo del país. Su actitud ante los hechos no fue diferente a la de Hu Shuli. También se dijo: “Tendría que informar sobre lo que está sucediendo”. Su uso del condicional abarcaba varios vectores que tiraban entre sí: (a) la obligación de llevar un informe objetivo del acontecimiento, que intuía histórico, (b) el peligro de ser enviado a la cárcel por informar, aunque (c) también tiraba de él un compromiso con el proyecto de justicia social que parecía desmoronarse en las calles por un sostenido abuso de poder que duraba ya décadas.</p>
<p>Su forma de pensar estaba condicionada para llegar a un momento dilemático. Aun así, prevaleció el imperativo de informar y una alegría que el Periodista apenas pudo contener al ver a tantas personas gritar lo que muchos callaban. Si bien en Santiago de Cuba fueron manifestaciones pequeñas y sofocadas con facilidad durante toda la tarde, lo más importante, el gran movimiento, ocurrió en el plano simbólico.</p>
<p>De un respeto absoluto y unánime a las autoridades, de un silencio frágil de mausoleo, se pasó a gritar expresiones como “Libertad”, “Patria y Vida” ―en sustitución de la principal consigna del fallecido líder Fidel Castro: “Patria o Muerte”―, e insultos directos al presidente Miguel Díaz-Canel.</p>
<p>La novedad fundamental radicaba en la expresión abierta de los sentimientos. En palabras y frases que ya vivían entre la gente, las que desde hacía como mínimo dos décadas se escuchaban en conversaciones cotidianas, aunque no se supiera hasta qué punto podrían liberarse en grandes espacios públicos.</p>
<p>Mientras el Periodista escuchaba a los manifestantes corear consignas, sentía con asombro que enunciados como “abajo el comunismo” arruinaban el barniz que el poder había untado sobre las cosas. Parecían blasfemias que arrebataban la santidad de cada objeto colocado allí para la liturgia.</p>
<p>No escatimaba en imágenes y por eso, por ser él mismo un testigo, el Periodista no cree gratuito enumerarlas: las pancartas con retratos de dirigentes, el parque, los árboles, las fachadas, la calle eran objetos sumidos en inmanencias, en una forma de concebir la política que rozaba lo sagrado, y derivaban en objetos de fe, equivalentes de los íconos, el presbiterio, los reclinatorios, el atril, las estaciones del viacrucis.</p>
<p>Al Periodista la consigna principal de los partidarios del poder le parecía honesta y con base. Gritar “las calles son de los revolucionarios” brotaba de un dolor auténtico que implicaba orfandad. Era como si aleccionaran a los manifestantes: “¡¿No se dan cuenta de que las iglesias son casas de Dios, casas para fieles? ¿Cómo osan blasfemar aquí?!” A lo cual estos respondían, reconociendo el sentido de su estar-allí, que, evidentemente, las calles eran de todos, tanto de esos “revolucionarios” como de ellos; que en definitiva celebraban la libertad de blasfemar. Los primeros parecían vivir en un sueño; los segundos, que ya habían despertado de ese sueño.</p>
<p>Entre los manifestantes se hablaba en términos de “el pueblo despertó”. Estaba llevándose a las calles un ensayo de lo que ya ocurría en las redes sociales. Se perdió momentáneamente el miedo a decir, aunque no se conquistó el derecho a decir, porque los obstáculos, las barricadas del poder no estaban presentes, pero se estaban organizando.</p>
<p>Para el Periodista, el 11 de julio de 2021 hubo un movimiento, una transgresión inscrita en una dimensión verbal. Un movimiento que no se puede menospreciar, porque para el poder autoritario decir implica hacer. Decir implica movilizar, envalentonar a más personas a decir y a pasar a dimensiones superiores de la acción, como destruir tiendas, estatuas y edificios sagrados.</p>
<p>Para el mando de la revolución, el decir en su contra implica una peligrosa desacralización, como cuando en la Revolución francesa los pobres “liberados” cargaron contra los nobles porque no entendían que concentrasen tantas propiedades luego de haber perdido el halo sagrado que los amparaba.</p>
<p>No fue toda la sociedad, sino una parte, mayormente los jóvenes, quienes estuvieron ese día en las calles de Santiago de Cuba. El sentimiento que prevaleció fue la alegría, la euforia.</p>
<p>Al ver que se trataba de un hecho contagioso que se extendía mediante las redes sociales, y que las imágenes en movimiento encendían en individuos de otras provincias la necesidad de manifestarse, el mando superior del Gobierno articuló una respuesta compacta: ordenó un apagón masivo de internet en el país. Era una opción a la mano, pues la única empresa de comunicaciones que opera en la Isla le pertenece.</p>
<p>El Presidente llamó a los “revolucionarios” (partidarios del Gobierno) a enfrentar a los manifestantes, pero al menos en Santiago de Cuba el Periodista solo vio a policías uniformados o de civil, constructores de la fábrica de cemento Moncada, mujeres de la Federación de Mujeres Cubanas (de 50 años como promedio). Las fuerzas de choque no eran precisamente el pueblo acudiendo de forma espontánea, sino fuerzas convocadas mediante estructuras burocratizadas.</p>
<p>En La Habana se reportaron saqueos de tiendas, intercambios a pedradas entre autoridades y  manifestantes, palizas en la calle, en estaciones de policía y en cárceles a donde fueron llegando en masa los detenidos.</p>
<p>Todo parece indicar que, tal como sucedió en Tiananmen, las fuerzas del orden tenían indicaciones de combatir a los manifestantes y dar un escarmiento, pero sin usar armas de fuego (aunque se reconoció un fallecido en La Habana, Diubis Laurencio).</p>
<p>En los medios de comunicación oficiales se generó un discurso ambiguo que absolvía y condenaba a los manifestantes. Al tiempo que acusaba a los Estados Unidos de estimular la protesta, tenía momentos autocríticos; señalaba a los que salieron a reclamar lo mismo como mercenarios que como revolucionarios “confundidos”.</p>
<p>En los días posteriores al 11 aconteció una serie de detenciones en todo el país a presuntos cabecillas y saqueadores en cada sitio donde hubo manifestaciones. En unidad operativa de todos los centros de trabajo, se orientaron guardias obreras previendo ataques de manifestantes.</p>
<p>La respuesta del Gobierno no se dilató como en Tiananmen. Nuestros líderes no parecían confundidos, y si hubo algún tipo de reconocimiento autocrítico desde el poder, fue tan corto que se interpretó como una maniobra retórica para aplacar los ánimos antigubernamentales. Es cierto que quizá la represión inmediata, en pleno apagón digital, evitó un posterior derramamiento de sangre, pero como señalamos antes, esta táctica no hizo más que afianzar la naturaleza autoritaria y paternalista que se le achaca al Estado cubano, al PCC, sea cual sea el lugar donde se tomen las decisiones.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>El grupo en el poder usó sobre el 11 de julio no solo las fuerzas represivas, sino todas las instituciones sin excepción, dígase empresas, centros docentes, organizaciones de masas oficiales, ninguna de las cuales goza de autonomía económica ni política y son supervisadas tanto en tiempos ordinarios como de excepción.</p>
<p>La disposición combativa, la unidad de acción que mostró el Gobierno ese día y los siguientes responden a un principio genético del Estado cubano. Sus dirigentes se ufanan de la unidad lograda, pero la naturaleza de esta, el método con el que se la alcanza, el precio que se paga por ella, acaso tienen relación con las consignas de libertad que se gritaban en las calles. Se trata de un tipo de unidad apuntalada, de represa, que es moneda corriente en Cuba tanto como lo fue en la antigua URSS. Véase <em>La Revolución Rusa</em>, un panfleto escrito en 1918 por la célebre comunista Rosa Luxemburgo luego de una visita a la Rusia de Lenin:</p>
<p>“Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que solo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas de dirigentes partidarios de energía inagotable y experiencia ilimitada. Entre ellos, en realidad dirigen solo una docena de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una elite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas ―en el fondo, entonces, una camarilla, una dictadura, por cierto, no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos […]”.</p>
<p>Rosa Luxemburgo no hizo una profecía, sino un ejercicio de sentido común. Para el Periodista parece una breve radiografía del proceso digestivo por el cual se realiza la unidad socialista cubana. En el mismo texto describe, <em>grosso modo</em>, el método por el cual se supera o extirpa la necesidad de elecciones generales, libertad de prensa, lucha de opiniones, y las consecuencias de tal método. No se extingue sola esta necesidad, como el volátil alcohol sobre las superficies, sino mediante métodos blandos como la persuasión propagandística o la educación escolar, y otros duros como el miedo y la vigilancia permanente: “Los decretos, la fuerza dictatorial del supervisor de fábrica, los castigos draconianos, el dominio por el terror, todas estas cosas son solo paliativos. El único camino al renacimiento pasa por la escuela de la misma vida pública, por la democracia y opinión pública más ilimitadas y amplias. Es el terror lo que desmoraliza”.</p>
<p>Al Periodista le parece interesante que el método comunista de conseguir la unidad no haya innovado mucho desde inicios del siglo XX. No le parece muy sofisticado alcanzarla por el ejercicio de la fuerza. Quizá sea un método que no permite innovación alguna, que porta el germen de su destrucción. La Rosa Luxemburgo de ese análisis concluiría que una buena parte del 11 de julio cubano fue directamente provocada por la entropía que genera tal régimen de unidad y no por fuerzas exteriores.</p>
<p>Lo importante en estas citas para el Periodista es confirmar que en el terror, en la persuasión, en la evitación del debate, en la censura y la autocensura (como confinamiento último) triunfa un menoscabo de la opinión y la energía individuales, que no desaparecen o, mejor dicho, que están presentes pero en ausencia.</p>
<p>Donde hubo “vida pública”, donde hubo lucha y bullicio, ahora hay paz y silencio. Pero este silencio no es un fin, no es borrón y cuenta nueva. Es más bien un encogimiento, un repliegue hacia un refugio, hacia una oquedad donde apenas hay interlocutores, hacia un espacio donde el único interlocutor es el individuo consigo mismo.</p>
<p>El trabajador en la fábrica soviética, el ingeniero de la fábrica cubana, el custodio, el mecánico, la secretaria de la destartalada sede de los Comités de Defensa de la Revolución ―organización de masas más numerosa de Cuba― tienen algo que decir sobre la carestía de la vida y el vacío de las consignas, sobre los éxitos productivos que anuncian en los noticieros y que no mejoran sus vidas. Quieren hablar, saber el porqué de las cosas, pero se lo callan. No solo quieren decir, también desean construir algo por sí mismos y ser dueños de su existencia, pero lo subliman. Este vaciamiento, esta re-concentración lejos de lo público, esta culpa que provoca maldecir por dentro remite a un tenso vacío en la polis (espacio político, comunidad). La necesidad de hablar y construir en la polis no desaparece: se encoge dentro del individuo.</p>
<p>El resultado de este repliegue no es un vacío hueco, sino una “plantilla inflada”: recursos humanos abundantes al tiempo que improductivos. Los pasillos de la polis no están inflados de aire, sino de personas que aportan fidelidad política y lastre económico a la par de una corrupción generalizada, enfocada en nivelar las carencias que provoca la precaria planificación a base de prohibiciones y uso de la fuerza. Como la plantilla inflada apenas produce, se asemeja a un cuerpo que se devora a sí mismo e innova una nueva ética, donde el trabajador “inflado” genera una moral en la que puede hurtar recursos del Estado sin dejar de sentirse “revolucionario” o “comunista”.</p>
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<p>El 11 de julio el Estado cubano dispuso de sus recursos humanos (Fuerzas Armadas, Policía, organizaciones de masas, centros laborales) y los movilizó para apagar la proliferación de focos de rebeldía. Aunque esta convocatoria no salió con la misma espontaneidad que demostraron los que se manifestaban libremente en las calles, la unidad burocrática inmediata fue más poderosa y resistente, como lo es una red de araña, cuyos hilos desplegados en trama son en definitiva más fuertes que las poderosas alas del escarabajo atrapado.</p>
<p>Este cierre de filas institucional, con años de práctica burocrática sistemática y sin fisuras en la escalera de mando ni divisiones ni insubordinaciones, fue tan rápido que llegó antes al proceso de liberación de la polis en el fuero interno de los individuos. El contagioso afán de participación apenas se extendió en las plantillas infladas.</p>
<p>En contraste, el despliegue de la polis fue más extensivo durante los sucesos de Tiananmen, pues el desarrollo de una conciencia política crítica con el legado de Mao y el comunismo llevaba años desplegándose en China, sobre todo entre los estudiantes. El propio proceso en la plaza Tiananmen se extendió durante casi tres meses, porque incluso entre los dirigentes del PCCh estaba extendido dicho malestar.</p>
<p>La tesis de la lucha de facciones en la cúpula del poder chino en 1989 suele ser una conclusión frecuente entre analistas norteamericanos que vienen de una tradición liberal muy fuerte. Tal parece que les cuesta comprender el mundo de otra manera. Pero este argumento es desmentido por analistas de origen chino más a tono, por un lado, con una cultura milenaria ―con el precedente del culto a la obediencia propio del pensamiento de Confucio―, y por el otro, con el culto comunista a la unidad.</p>
<p>Quizá no fue una pugna por el poder entre facciones bien configuradas lo que demoró el uso de la mano dura en Tiananmen, sino un despliegue de la polis en los propios dirigentes, que en ese momento ―muerto Mao― se esforzaban por resolver el <em>tour de force</em> de una economía de mercado dentro de una ideología comunista que tiende por sí misma a reprimir y contener el desarrollo. Estos dirigentes no buscaban destruir el socialismo, sino mejorar las condiciones de vida de las masas, superar la mácula de la hambruna provocada por el método científico de Mao, etc.</p>
<p>Que en Cuba el despliegue de la polis apenas haya durado dos días ofrece un diagnóstico que debe tenerse en cuenta para profetizar algún futuro cambio político en la Isla. Esto es, que no hay cambio posible si la polis no se despliega por igual ―subrepticiamente, sin dolor, con optimismo y aires honestos de renovación― entre los ciudadanos que componen el poder político y la sociedad civil. Cuando alguien en Cuba dice la popular frase “esto no lo tumba nadie” es probable que tenga razón. Ese “nadie” remite a un Otro que nunca podrá tener más potencia de razonamiento que uno mismo. La necesidad de cambio, que implica mejorar las condiciones de vida de todos, debe ser general, o mayoritaria, para que algo pase no en favor de un sistema o una tesis filosófica o una causa abstracta, sino en favor de las condiciones de vida de los cubanos.</p>
<p>Durante los sucesos de Tiananmen sucedió algo que condicionó el enfriamiento del movimiento prodemocracia: 800 millones de campesinos chinos no movieron un dedo ―como observa Eugenio Bregolat―. Las reformas de Deng, según declaró en un discurso en 1985, no eran principalmente en Beijing ni en las ciudades, donde ya había una proliferación de grandes edificios, sino en el campo. Allí habían logrado mejorar las condiciones de vida de un 90% de la población.</p>
<p>En esos años se habían eliminado los topes de precios en los productos agrícolas. Los campesinos se enriquecían, los productos concurrían cada vez más al mercado del mismo modo que subían de precio, y esto angustiaba la vida de los habitantes de las ciudades, donde las empresas estatales ineficientes provocaban el deterioro de los servicios públicos y, en general, de las condiciones de vida. Estos fueron los obreros que se sumaron a las protestas de Tiananmen.</p>
<p>Con el despunte definitivo de la economía china, el beneficio llegó a las ciudades y a los obreros. La propaganda del PCCh y el control sobre los medios de comunicación aprovecharon cada avance para incentivar el nacionalismo y debilitar el efecto de las críticas. Las brazas de libertad de Tiananmen se enfriaron. La fórmula económica impulsada por Deng Xiaoping y el PCCh les dio algo a cambio a los chinos: desarrollo económico, mejores condiciones de vida, capacidad de consumo, que volvió menos urgente la repoblación de la polis.</p>
<p>La fórmula del Partido Comunista de Cuba no ofrece nada parecido hoy que sea comparable a lo que ya ofrecía a cambio el PCCh en el momento en que Hu Shuli miraba la represión de Tiananmen y se decía a sí misma: “Tendríamos que informar sobre esto”. La frase en condicional de Hu Shuli ―hija, nieta y sobrina de comunistas― podría sopesar también los progresos económicos que ya eran palpables, netos, en las audaces reformas de Deng.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>A partir del 11 de julio el Estado cubano optó por extender las amenazas que ya ejercía contra críticos y opositores, y las mostró abiertamente en las calles. Se hicieron visibles los métodos que entrevió Rosa Luxemburgo en las fábricas soviéticas con el fin de vaciar y encoger la polis en los individuos.</p>
<p>En general, el sistema político cubano volvía a desplegar la misma estructura de cohesión y de unidad forzada que provocó el desorden del 11 de julio. Se restableció la estructura burocrática cuyo ahuecamiento llama a ser repoblado incluso por los mismos que la habitan.</p>
<p>La trayectoria posterior de Hu Shuli, que el Periodista abordará en un segundo texto, puede ayudarnos a comprender cómo gestionó ella y el PCCh una forma de repoblar ese espacio vaciado luego de los sucesos de Tiananmen. Este sería uno de los tantos caminos posibles que podría tomar el panorama de medios en Cuba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>La segunda parte de este ensayo se titula “Hu Shuli en China: ¿Alma Mater en Cuba?” y puede leerse <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/08/hu-shuli-en-china-alma-mater-en-cuba/">aquí</a>.</em></p>
<p><em>La tercera parte de este ensayo se titula «Armando Franco y Hu Shuli, dos posibilidades» y puede leerse <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/11/armando-franco-y-hu-shuli-dos-posibilidades/">aquí</a>.</em></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2022/05/para-la-prensa-cubana-hu-shuli-es-una-pregunta-y-una-respuesta/">Para la prensa cubana, Hu Shuli es una pregunta y una respuesta</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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