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	<title>Mel Herrera &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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	<title>Mel Herrera &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>Ary La Nena: los retos de un amor de tres</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2024/09/ary-la-nena-los-retos-de-un-amor-de-tres/</link>
					<comments>https://periodismodebarrio.org/2024/09/ary-la-nena-los-retos-de-un-amor-de-tres/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mel Herrera]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Sep 2024 16:24:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Se va a caer]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[poliamor]]></category>
		<category><![CDATA[violencia contra la mujer]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué ocurre cuando tres personas desean amarse y formar una relación? ¿Qué, cuando deciden hacer una familia y criar a sus hijos?</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2024/09/ary-la-nena-los-retos-de-un-amor-de-tres/">Ary La Nena: los retos de un amor de tres</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>“Osvaldo Seijas S[á]enz awo Orumila Oggunda Ka y todos los perfiles tuyos HOY EMPIEZO Y TERMINO CONTIGO. BASTA YA!!! has creado un personaje y todo el mundo te lo ha creído. Te has pintado como la víctima porque la gente solo ha tenido tu versión de la historia. (…) te he dejado correr, pero todo tiene un límite. Primero, no me fui contigo después de que me compraste un pasaje, porque decidí hacer mi familia con personas de bien y libres de todo lo que representas”.</p>
<p>No pudo más. Ary La Nena no pudo más y <a href="https://www.facebook.com/100089706578209/posts/pfbid02m3pESkscnkDnqSgWhBRtypSt4kGBp4jfsKAdhoXP4x9RuWYqwZbuT6nMvWQNsBiwl/?app=fbl" target="_blank" rel="noopener">estalló</a> en Facebook el 1 de julio pasado.</p>
<p>“Esta publicación es acerca del hombre que tras tanto desear un hijo, lo dejó atrás antes de que naciera (…), es acerca del hombre que el día que di a luz a mi hija, me amenazó con abrirme con un cuchillo; (…) que me dijo que me metiera a mi hija por donde mismo me la sacaron. Hablo del hombre que no se ha cansado de amenazarme con quitarme a mi hija (que él nunca ha visto). Hablo del hombre que usa a sus ahijados y su familia de religión para amenazarme, intimidarme y acosarme porque no está de acuerdo con la vida que elegí para mí”.</p>
<p>Un amor de tres. De cuatro si contamos a la pequeña Kathy, de 15 meses, que cría junto a Cosi y Alma, sus parejas. Incluso de cinco, si tenemos presente a la segunda bebé que espera. Esa es la vida que Ary eligió para ella hace cinco años. La vida por la que Osvaldo no ha parado de amenazarla y de humillarla en mensajes y publicaciones de Facebook.</p>
<p>“Que me va a quitar a la niña, y de tortillera palante todo lo que se le ocurra me dice desde que se enteró que vivo con un hombre y una mujer, como si con eso me ofendiera”. Arysa Durán Hernández, Ary La Nena en redes, lo explica con la soltura y el entusiasmo de una principiante en temas del amor: Alma y Cosi, sus parejas ‒así les llama‒, están casados desde hace once años. A los cinco de estar juntos decidieron “probar algo nuevo”, ampliar su relación, acoger a una tercera persona con quien compartir y expandir su sexoafectividad. Ella fue la indicada. Cosi y ella habían sido novios cuando ella tenía 15 años, y en la búsqueda de una tercera persona, probando y probando, la eligieron a ella.</p>
<p>“Conmigo fue con la que más química hubo. Al principio la cosa empezó como una locura, una descarga, y mira por dónde va&#8230; Estoy embarazada de 18 semanas”.</p>
<p>Su tono, al contarlo, se asemeja al de alguien que se siente dichoso, desbordado de una bendición con la que no contaba.</p>
<div id="attachment_14582" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14582" class="size-full wp-image-14582" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/5-2.jpg" alt="La familia de Ary de celebración (Foto: Cortesía de los entrevistados). " width="1080" height="810" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/5-2.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/5-2-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/5-2-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/5-2-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/5-2-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/5-2-810x608.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-14582" class="wp-caption-text">La familia de Ary de celebración (Foto: Cortesía de los entrevistados).</p></div>
<p>Ary está muy lejos de idealizar las relaciones no monógamas y poliamorosas. No niega los altibajos y desafíos de la suya, pero no cambia por nada la experiencia de conocer a dos personas, querer a dos personas, establecerse con ellas, sin esa idea culposa de estar traicionando o siéndole infiel a alguna de las dos. Fue, de hecho, en uno de esos momentos retadores de la relación, que ella terminó con Cosi y Alma, y se enredó con Osvaldo.</p>
<p>Las cosas se dieron más o menos así: después de un tiempo de no conseguirlo y de imaginar que era infértil, Ary quedó embarazada de Cosi una primera vez. Lo había deseado tanto, que nunca creyó que del júbilo pasaran inmediatamente a la angustia. Aunque ninguno de los tres se escondía, en aquel momento de su relación ‒abril de 2022‒solo estaban enteradas algunas amistades cercanas. Con sus madres no sabían cómo hacer, cómo decirles. ¿Qué iban a pensar? Hasta ese instante ellas los consideraban muy buenos amigos. Inseparables. Nada más.</p>
<p>―No sé tú, pero yo a mi mamá no le pienso contar ‒se apresuró Alma‒. Si yo le digo, le da un infarto.</p>
<p>Luego de sopesarlo, determinaron que no estaban listos para afrontar la verdad y todo lo que les vendría encima.</p>
<p>No fue esta decisión de Alma la que más le dolió a Ary. Que Alma no quisiera decirle a su madre era entendible. A fin de cuentas, ella tampoco tenía claro qué explicarle a la suya. Lo que no imaginaba era que Cosi zanjara la situación diciendo que como Alma no le iba a decir a su madre, ella viera entonces qué iba a decir y qué iba a hacer.</p>
<p>Ary recogió sus cosas y se fue de vuelta a su casa. Eso fue lo que hizo. Durante varios meses no volvería a saber de ellos. Una vez en su casa pensó con detenimiento en su situación: sin trabajo, embarazada, sola, sin poderle decir a nadie quién era el padre del bebé que pronto empezaría a crecer y a notarse. Decidió entonces que lo mejor era no tenerlo. Contra la voluntad de Yemayá, revelada en su <em>itá</em> cuando su coronación, pero con el consentimiento de su padrino, Ary lo preparó todo en secreto y se interrumpió el embarazo.</p>
<p>Fue en ese punto que reconectó con Osvaldo, un compañero de secundaria, de su mismo barrio, Luyanó, en La Habana. Osvaldo le aseguró que había terminado con su mujer hacía tres meses. Ary, por su parte, le dijo que ella también se había dejado del “novio con el que estaba”. Ninguno de los dos vio inconveniente en comenzar a salir e intentar algo. ¿Qué más daba? Afligida como ella aún estaba con tantos duelos ‒la pérdida de su relación con Cosi y Alma, de su barriga‒, no le vendría mal una nueva oportunidad. ¿Qué podría pasar?</p>
<p>Con Osvaldo todo fue bien al principio. Luego aparecieron los comportamientos extraños. No se despegaba del celular y le pedía a Ary que no lo molestara con eso, que estaba “currando”. Le avisaba a última hora de algún trabajo que le había aparecido y se le perdía largas jornadas. Más tarde ella descubrió que él aún hablaba con su mujer, quien andaba por Italia. Ary supuso que en algún momento volvió y esos días que él se desaparecía estaba con ella.</p>
<p>“A él yo siempre le dije que lo que me importaba era salir embarazada, que ya yo quería un hijo. Y también le avisé que no me iba a cuidar. Si quería, que se cuidara él&#8230; A fin de cuentas, él tampoco tenía hijos, porque su mujer estaba casada con un italiano y ya tenía tres; ella no podía darle uno”.</p>
<p>Ary lo consiguió en un momento cuando no quedaba claro en qué plan estaba con Osvaldo, luego de imaginar que él había vuelto a contactar con su exmujer. En septiembre de 2022, al comprobar que había quedado embarazada y comunicárselo, también le dijo que le daba igual lo que él fuera a hacer, que esa barriga la iba a tener sí o sí, con él o sin él.</p>
<p>Dice Ary que la contentura de Osvaldo fue inmediata, pero que muy pronto fue reemplazada por la que le provocó otra noticia. En ese tiempo el padre le dijo que le iba a pagar la travesía desde Nicaragua hasta los Estados Unidos. Y no hubo nada entonces, ni siquiera la noticia de que sería papá, que pudiera retenerlo mucho más en Cuba.</p>
<p>Cuando ya tenía pasaje, trazó un plan que hizo que Ary se convenciera de que él la quería realmente y deseaba una vida a su lado. Puso en venta la casa. Con el dinero se irían los dos juntos antes de que la gestación de la criatura avanzara, pero no dio tiempo. El 27 de octubre de 2022, al mes siguiente de saber que Ary esperaba un hijo suyo, voló de La Habana a Nicaragua a iniciar lo que jocosamente, sin serlo, ha sido bautizado como “<a href="https://uploads.knightlab.com/storymapjs/78cf9b036a2dec655c22a84b8f8841ba/nicaragua/draft.html" target="_blank" rel="noopener">irse por los volcanes nicaragüenses</a>”. Antes, le dejó un poder a la hermana para que vendiera la casa. Con ese dinero, ella y Ary emprenderían más tarde la travesía.</p>
<p>Osvaldo llegó a Estados Unidos en diciembre de 2022. A partir de entonces toda la comunicación con Ary tuvo que ser por videollamada. Así se lo exigía él. Quería saber dónde estaba, con quién y haciendo qué. Si ella se negaba, él montaba en cólera. En par de ocasiones le advirtió por audios que procurara que la niña fuera de él, porque si ella no quería hacer videollamadas era porque estaba en algo. En aquel momento, Ary ni siquiera había vuelto a ver a Alma y a Cosi.</p>
<p>La hermana de Osvaldo, en su afán de irse lo más pronto posible, vendió la propiedad en su poder muy por debajo de lo que valía. El dinero resultante no alcanzaba para pagar el recorrido completo de ambas. Apenas daba para los dos pasajes a Nicaragua. El plan entonces era que ellas se fueran juntas hasta el país centroamericano y, una vez allí, Osvaldo enviaría dinero poco a poco para que completaran el trayecto.</p>
<p>Él mismo sacó los pasajes para el 18 de enero de 2023. Para esa fecha Ary tendría cuatro meses de embarazo y todavía podría subir al avión. Por mucho que se demoraran, tenía un amplio margen de tiempo. Si todo salía bien, la fecha límite para volar embarazada la alcanzaría ya en Estados Unidos. No había nada de qué preocuparse. Pero semanas antes de volar a Nicaragua, el anuncio de una “medida de seguridad” del gobierno estadounidense levantó en Ary nuevos miedos e incertidumbres.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>“No vengan a la frontera, quédense donde están”, <a href="https://youtu.be/ahp6wbHy6W0" target="_blank" rel="noopener">advirtió</a> Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, en una alocución desde la Casa Blanca el 5 de enero de 2023. “Postúlense legalmente desde allí, porque de otra manera no van a ser elegibles para este programa”.</p>
<p>La ampliación del programa de “<a href="https://periodismodebarrio.org/2023/01/nuevo-proceso-de-permanencia-para-cubanos-en-los-estados-unidos-elementos-a-recordar/">parole humanitario</a>” para cubanos, nicaragüenses y haitianos, que ya era aplicado a venezolanos, beneficiaría a unos 30 mil nacionales de esos países por mes, otorgándoles visa y autorización para trabajar. Tenía el objetivo de aliviar la situación en la frontera sur del país.</p>
<p>De acuerdo con un <a href="https://www.wola.org/es/analisis/tendencias-migracion-cubana/#:~:text=La%252520hist%2525C3%2525B3rica%252520migraci%2525C3%2525B3n%252520de%252520Cuba,2022%252520y%252520noviembre%252520de%2525202023" target="_blank" rel="noopener">informe</a> de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), casi 425 mil migrantes solo de Cuba llegaron a territorio estadounidense en los años fiscales 2022 y 2023. La mayoría, luego de una <a href="https://revistaelestornudo.com/ruta-de-los-volcanes-migracion-nicaraf/" target="_blank" rel="noopener">travesía</a> por Centroamérica que comienza en Nicaragua, país de <a href="https://www.vozdeamerica.com/a/nicaragua-establece-libre-visado-para-los-cubanos/6324262.html" target="_blank" rel="noopener">libre visado para cubanos desde finales de 2021</a>. La apertura de un puente aéreo hacia Nicaragua, precisa el informe, había permitido a los cubanos evitar las peligrosas rutas marítimas o la dura travesía por el Tapón del Darién en Panamá.</p>
<p>Los requisitos para participar en la ampliación del programa de parole humanitario incluían que los aspirantes tuvieran un patrocinador en Estados Unidos, pasaran un chequeo de seguridad y cumplieran ciertos requerimientos de salud pública. Tras el anuncio de esta medida, los migrantes provenientes de los países beneficiarios que intentaran entrar por la frontera de manera irregular serían expulsados.</p>
<p>En ese momento a Ary y la hermana de Osvaldo les quedaban alrededor de tres semanas para viajar a Nicaragua. Ary se preocupó; ya no era solo llegar a México y cruzar. Osvaldo le aseguró que una vez en ese país, su padre les pondría a ambas el parole y, si no le alcanzaba para ambas, se lo pondría primero a ella, lo cual le pareció poco creíble. A fin de cuentas, ella no era “ariente ni pariente” de ese señor. Si lograba completar la travesía hasta tierras mexicanas, ¿cómo iba a mantenerse allí? ¿Con qué dinero?</p>
<p>―Tú no tienes que preocuparte por nada de eso ‒le dijo Osvaldo‒. Si mi papá no te puede sacar y te llegan los siete meses en México, pares en México y ya.</p>
<p>―Pero, Osvaldo, ¿tú estás loco? En México no conozco a nadie, no conozco las leyes. Osvaldo, yo no puedo correr ese riesgo.</p>
<p>Tú procura irte, fue lo que le dijo él.</p>
<p>Ary temió irse embarazada y quedarse en el camino. El 18 de enero de 2023, cuando le tocaba viajar, ni se asomó por el aeropuerto. La hermana de Osvaldo se montó en el avión y se fue de todos modos.</p>
<p>“Cuando él se enteró, te imaginarás cómo se puso y todo lo que me escribió. Lo más chiquito que me dijo fue: ‘Ahora sí yo terminé contigo. Lo que iba a hacer por ti ya lo hice. Ahora mira a ver cómo te las vas a arreglar tú que estás sin trabajo, sin nada’”.</p>
<p>Ary pensó que había sido suficiente, que había dejado claro que no se arriesgaría. Osvaldo cerró la discusión advirtiéndole que viera cómo iba a sacar la barriga adelante, porque con él ya no podría contar para más nada.</p>
<p>―Pues cuenta con nosotros. Nosotros no te vamos a dejar sola ‒le dijo Alma tras saber de su embarazo y visitarla‒. Aunque no estemos juntos, no queremos que pases la barriga sola. Esto es algo que tú has deseado mucho.</p>
<p>A partir de ese momento los tres empezaron a reconciliarse y a verse más seguido; al principio, solo como amigos. Ary todavía estaba algo dolida, sobre todo con Cosi: “Yo sabía que él también quería tener un hijo, pero al no tener ese valor de decirle a Alma ‘tú no te vas a sentar con tu mamá a contarle, pero yo sí me voy a sentar con la mamá de ella’, me molesté tanto, pero tanto…”.</p>
<div id="attachment_14583" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14583" class="size-full wp-image-14583" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/9-1.jpg" alt="La familia de paseo (Foto: Cortesía de los entrevistados)." width="1080" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/9-1.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/9-1-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/9-1-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/9-1-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/9-1-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/9-1-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/9-1-810x810.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-14583" class="wp-caption-text">La familia de paseo (Foto: Cortesía de los entrevistados).</p></div>
<p>Por esa fecha, febrero de 2023, Osvaldo reapareció pidiéndole perdón a Ary. Desde la distancia quería hacer las cosas bien, por su hija, su “primera bebé”. A ella no le pareció mal. En resumidas cuentas, era el padre de su hija. No iba a quitarle su derecho. “El derecho lo fue perdiendo él solo a medida que pasó el tiempo”, comenta Ary.</p>
<p>En un inicio Osvaldo se interesó por las necesidades de ella y de la bebé, por la canastilla. Desde Estados Unidos costeó la reparación del cuarto donde Ary recibiría a la niña. Envió unos primeros cien dólares, y, cuando fue a hacer un segundo envío, Ary le pidió que no lo hiciera a través del contacto de remesas que había utilizado antes. Ese contacto le daba directamente el cambio en moneda nacional y a ella le convenía más recibirlo en una tarjeta en divisas (<a href="https://eltoque.com/que-es-un-mlc" target="_blank" rel="noopener">MLC)</a>; así usaba una parte y el resto lo podía vender más adelante jugando con su valor en el mercado informal.</p>
<p>Ello le ganó insultos de todo tipo de parte de Osvaldo. ¿Quién se creía ella para decirle cómo debía enviar el dinero?; él le mandaba el dinero como le diera la gana, ella estaba comiendo y llenando esa barriga gracias a él. Le tenía que agradecer, ya que ella no tenía nada que exigir luego de haber decidido no irse. Incluso le sugirió que rezara para que a él no se le quitara el “ataque de padre” que tenía, porque ella sola no tendría cómo criar a esa niña.</p>
<p>Fue tanto el disgusto que a Ary la barriga se le puso muy dura y se asustó. Estuvo así durante cuatro horas. Su madre le explicó que eso era una contracción, pero Ary no quiso contarle que había discutido con Osvaldo. Para la familia, con Osvaldo todo estaba bien. La única que sabía la verdad era Alma.</p>
<p>Desde que Kathy, la niña, comenzó a moverse en su vientre, Ary detectó los horarios en que más lo hacía: cuando ella se acostaba, cuando comía, cuando le hablaba. Pero luego de aquella contracción notó que la bebé dejó de moverse durante dos días. “Yo la tocaba, le hablaba y no se movía. Lloré muchísimo. Aquello me deprimió tanto… Yo dije: ‘no puedo creer que a mí esta bebé se me vaya a morir; no puedo permitir que este tipo me haga perder lo que más yo quiero’”.</p>
<p>Temía le sucediera como a una amiga suya que, ya con seis meses de gestación, como ella en ese momento, acudió al médico por un sangramiento y el bebé estaba muerto. Ary, en cambio, corrió con mejor suerte. Los médicos le garantizaron que su niña estaba bien, pero el susto que pasó, dice, no se le va a olvidar en la vida. Fue entonces cuando decidió que no valía la pena continuar comunicándose con Osvaldo. Con él cualquier cosa, la más mínima, podía ser un motivo de discordia. Si a él como padre y, a sabiendas de que tenía una mujer embarazada, no le interesaba evitar los disgustos y las alteraciones, lo mejor era disminuir el contacto con él.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Que hacía tríos. Que hacía “tortillas”. Que estaba acabando. Eso le escribieron sobre Ary a Osvaldo desde un perfil de Facebook cuando a él, de la nada, le dio por subir una foto de ella. En la publicación, Osvaldo ensalzaba a Ary como mujer, como la madre de su hija, la que había escogido para que lo hiciera padre. A ella le pareció raro. Además de que ya casi no tenían contacto, durante el tiempo que estuvieron él evitaba subir fotos comprometedoras a las redes con la excusa de que era reciente la separación con su mujer, que habían estado 8 años y que todas sus amistades y contactos la conocían.</p>
<p>El caso es que luego de eso, alguien, desde un perfil cuya identidad Ary todavía desconoce, le preguntó a Osvaldo si estaba enterado de lo que hacía esa que él mostraba con tanto orgullo, a quien le otorgaba tanto reconocimiento.</p>
<p>―Pero yo sé que eso es mentira porque yo a ti te conozco de hace una pila de años y sé que tú no caes en eso ‒le dijo.</p>
<p>Ary ni afirmó ni desmintió. Se quedó callada y, más tarde, sospechó que la persona tras ese perfil continuaba escribiéndole y contándole cosas a Osvaldo que ya él no le compartía. Le dijo que tenía a “una gente” averiguando por ella en Luyanó porque no quería que su hija naciera “con intriga alrededor”.</p>
<p>Lo que le contaron exactamente a Osvaldo, Ary no lo sabe. Mínimo debieron confirmarle que los rumores eran ciertos. Más de uno sabía de su relación con Alma y Cosi pues los veían juntos para arriba y para abajo. No había que verlos besándose o teniendo sexo para saber lo que ahí pasaba. “Matemática de bodega”, dice Ary. No obstante, aclara que ellos volvieron a establecerse como relación ya después que Kathy nació.</p>
<p>“Durante la barriga era un ‘plan amigos’. Ellos dormían en mi casa, en mi cama, me compraban comida, me malcriaban, pero nada de sexo. Pero como quiera, la gente no es tonta y había quienes sabían de antes”.</p>
<p>Osvaldo se encolerizó. Babalawo, con 16 años de práctica, cientos de ahijados, hombre a todo, “ni un chisme ni un brete ni una intriga” en su haber; aquello debió ser un bochorno para él. No solo le indignaba que Ary se lo hubiera ocultado; ni siquiera el padrino de santo de ella y otros hermanos de religión, que lo estimaban y estaban al tanto del asunto, se lo habían contado. En ese momento volvió a poner en tela de juicio la paternidad de Kathy.</p>
<p>Las amenazas y el acoso a partir de ahí escalaron tanto que Ary hizo una denuncia. En la estación de policía de Aguilera, en Diez de Octubre, su municipio de residencia, la atendió un oficial llamado Youbel Laffita Falcón. A Laffita le mostró todas las pruebas, audios, mensajes y publicaciones con la esperanza de que Emigración, si Osvaldo volviera a tocar suelo cubano dispuesto a cumplir sus amenazas, notificaría a las autoridades pertinentes.</p>
<p>Al día siguiente de presentarse en Aguilera, Osvaldo le escribió: “¿Tú piensas que denunciándome vas a resolver algo?”. Cuando se recuperó del impacto, Ary trató de imaginar de qué manera, en menos de 24 horas y sin haber arribado a Cuba, Osvaldo supo de la denuncia en su contra. No lo descubriría hasta tiempo después.</p>
<p>“Al final no va a proceder la denuncia esa. Yo tengo padrino y el que tiene padrino se bautiza”; “Tú lo que te estás buscando es que vaya para Cuba y te escache la cabeza”; “Cuando llegue no te va a salvar ni el médico chino”; “Tú reza porque a mi hija nadie la señale por tus preferencias sexuales, porque te la voy a quitar”. Alma, la única que estaba al tanto de estos mensajes frecuentes, no entendía por qué Ary se los aguantaba y no lo acababa de bloquear. Ary dice que ella prefería darlo por loco, porque contestarle o bloquearlo era darle más fuerza y arriesgarse a nuevos disgustos.</p>
<p>Ary tenía fecha de parto para el 7 de mayo de 2023, pero la ingresaron el 4 en el hospital Ramón González Coro, en La Habana. Su escasez de líquido amniótico motivó un mayor control de sus últimos días de gestación. El 10 de mayo a las 8:00 de la mañana le indujeron el parto, pero no dilató de ninguna manera. Al día siguiente tuvo a Kathy mediante cesárea y le tocó quedarse en la sala de Observación hasta el 12, porque no había camas disponibles en Recuperación.</p>
<p>Ya en la sala de Recuperación, Ary se bañó, se sentó y pensó que al fin era un buen momento para avisarle a Osvaldo, pero vio la hora; era tarde. Mejor le escribía al amanecer. El 13 en la mañana se levantó, le dio el pecho a Kathy y le escribió: ―Buenos días. Muchas felicidades. Ya eres papá.</p>
<p>Osvaldo le respondió con un audio llamándole “falta de respeto”.</p>
<p>―La misma cantidad de puntos que te dieron en la cesárea es la cantidad de puntos que te van a dar en la cara cuando llegue a Cuba.</p>
<p>Ary lo cortó de inmediato: si eso era lo único que él tenía que decir ante una noticia como aquella, si no le importaba saber cómo estaban ni por qué ella no le había escrito hasta ese día, ellos dos no tenían nada más que hablar. Y lo bloqueó.</p>
<p>Una nueva duda surgió entonces. ¿Cómo Osvaldo sabía de la cesárea si ni siquiera a la madre de él en Cuba ella había tenido tiempo de avisarle? Hasta donde recordaba, cuando la señora la llamó el día de su ingreso, Ary solo le informó que estaba en el González Coro y que le inducirían el parto, pero que no sabía fecha exacta, que cuando tuviera un chance le avisaba.</p>
<p>Cuando Alma llegó supo que algo relacionado con Osvaldo había pasado, pero Ary no quiso hablar de eso. Mientras tuviera que darle el pecho a su hija, iba a evitar a toda costa repetir un disgusto como el de meses atrás. Alma esperó que Ary se acostara, le tomó el celular y comprobó lo que sospechaba.</p>
<p>―Tú no tienes respeto ni por la hija que acabas de tener –le espetó a Osvaldo–. Eres un inconsciente. Tu mujer acaba de parir, tú no sabes lo que ha pasado para dar a luz a esa niña y mira lo primero que tú le dices.</p>
<p>―Ah porque tú eres la tortillera que está con ella, la que quiere ser el papá de mi hija; tú quieres quitarme a mi hija porque como tú no puedes tener&#8230;</p>
<p>Entre las cosas que a Osvaldo le contaron mientras estuvo averiguando con quiénes estaba Ary se encontraba la imposibilidad de Alma de quedar embarazada. Alma había tenido dos embarazos ectópicos, por lo que le extirparon las trompas de Falopio. Como único puede quedar embarazada es mediante inseminación artificial, un procedimiento que descartó por engorroso.</p>
<p>Tras el enfrentamiento con Alma, Osvaldo puso a ahijados suyos a vigilarlos y a tomar fotos de ella y de Cosi entrando y saliendo del hospital y en el parqueo. Luego se las envió a Alma, pues Ary lo tenía bloqueado. “Para que no piensen que ustedes están ahí y yo lejos. Yo estoy arriba de ustedes. Los estoy vigilando, así que anden al hilo que les voy a quitar a la chiquita. Yo no tengo que llegar a Cuba para que eso pase”, les advirtió.</p>
<p>Desastroso. Así describe Ary el día en que por fin pudo llevarse a la niña a su casa. Mientras esperaban por el carro que los iba a buscar, Osvaldo le envió otra foto a Alma. Esta vez, una de ellos cuatro en ese justo momento en la puerta del hospital. Un escalofrío le recorrió el cuerpo a Ary. Tuvo miedo, como es natural.</p>
<p>―Esto lleva policía, Ary ‒le dijo Alma.</p>
<p>Antes de irse descubrieron, gracias a un enfermero muy atento que hoy es el padrino de Kathy, que una enfermera, trabajadora también del González Coro, había estado averiguando por Ary desde su ingreso: si ella estaba bien, si había tenido parto natural o cesárea, cómo estaba la niña. Quedaban menos cabos sueltos. Osvaldo había echado mano de su influencia y del número de ahijados y conocidos para mantenerse al tanto de Ary y de su hija y, de paso, arruinar la tranquilidad de su relación.</p>
<p>“Cuando llegamos a la puerta de mi casa había un ahijado de él en moto sentado en la acera de enfrente. Yo lo conozco, de vista pero lo conozco”, asegura Ary. “Cuando salgo del carro, lo miro y él se me queda mirando. Saca el celular y llama. Y yo digo ‘pero ¿esto qué cosa es? ¿Osvaldo se volvió loco?’”.</p>
<p>―Tú tranquila que él no va a hacer nada ‒Alma intentó calmarla‒. Él no es un capo ni es Pablo Escobar.</p>
<p>Más tarde, cuando Alma y Cosi llegaron a su casa, se dieron cuenta de que a ellos también los estaban vigilando. En la esquina les espiaba y tomaba fotos la exmujer de Osvaldo. “Ya los tengo vigilados. Ya sé dónde ustedes viven”, les avisó Osvaldo por mensajes.</p>
<p>Un día a Cosi lo llamó por teléfono un hombre que vive en la esquina de la casa, un taxista. Tenían el número registrado porque una vez lo alquilaron para un viaje.</p>
<p>―Estoy llamando de parte de Osvaldito. Dice que se conecten.</p>
<p>“Una cosa de maniáticos”, dice Ary. Mandaba gente para que Cosi y Alma se conectaran a Internet y leyeran los mensajes que les dejaba.</p>
<p>Ese mismo día, Cosi salió a hacer un mandado y vio al tipo del taxi en la esquina. En una selfi que Cosi se tomó en la entrada de su casa sale el hombre, a distancia, observándolo e intentando fotografiarlo de espalda. Era demasiado. Alma y Cosi pusieron una denuncia en contra de Osvaldo y de su hermana, quien también les enviaba audios con amenazas.</p>
<p>La familia de Ary, hasta entonces al margen de todo, no entendía lo que pasaba, en qué momento y por qué razón las cosas con Osvaldo se habían torcido tanto. Tocó hacerles partícipes de su acoso a Ary, sin mencionar aún la relación de ellos tres, y resumirles que Osvaldo actuaba así porque Alma se había metido a defender a Ary.</p>
<p>Gracias a una prima fiscal de Alma descubrieron que Laffita, el oficial que llevaba la denuncia de Ary, conocía al padre de Osvaldo. Este en Cuba había sido chofer de varios primeros oficiales que dirigieron estaciones de bomberos y era conocido por varios policías.</p>
<p>Ary llegó a tener tanto miedo, que cuando fue a hacerle la “<a href="https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/pruebas-y-procedimientos/prueba-del-talon" target="_blank" rel="noopener">prueba del calcañal</a>” a la niña, al quinto día de nacida, llevó en el coche una daga antigua, muy filosa. Alma y Cosi tuvieron que trabajar ese día y no pudieron acompañarla. Debido a la cesárea, Ary no podía sentarse en ningún tipo de transporte y caminó, atemorizada y con la niña, desde la Esquina de Toyo hasta el policlínico de Luyanó, alrededor de kilómetro y pico. Con el primero que se les acercara, que ella no conociera, no iba a dudar en usar la daga si fuera necesario.</p>
<p>Con ese susto vivió al menos el primer mes. Osvaldo le enviaba a la casa ahijados que querían ver a la niña, gente que ella no conocía. Ary los echaba inmediatamente.</p>
<p>Osvaldo no desistía. La abordaba desde distintos números o perfiles. El día de los padres le escribió un mensaje diciendo que él se felicitaba porque, aunque ella fuera la mujer que era, le agradecía haberlo hecho padre. “Por ti voy a tener lo que siempre he querido; al final yo te la voy a quitar, tú verás”. Y otra vez en fin de año: “Pásenla bien y disfruten a mi niña el tiempo que puedan, que al final se las voy a quitar”.</p>
<p>Hacerle creer que Kathy no era hija suya fue la manera que Ary encontró para que la dejara tranquila un tiempo. De todos modos, no lo quería cerca de la niña. Aprovechó que antes él había dudado de su paternidad, lo desbloqueó y le dijo:</p>
<p>―¿Tú no tenías tus dudas? Pues mírala bien, no es tuya.</p>
<p>―Tú quieres que yo te mate. Tú procura que sea mía. Lo único que te va a salvar es que esa niña sea mía, porque si no es mía van a coger tú, la niña, la tortillera esa que anda contigo, tu mamá…</p>
<p>Lo cierto es que Osvaldo no la molestó más por un tiempo.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>La casa donde conviven Ary, Alma y Cosi con Kathy da la impresión de estar diseñada para que nadie pueda ver lo que ocurre dentro. Cuando se entra, por un pasillo angosto, parece como si se accediera por un pasadizo que lleva a un escondite. Una vez dentro, la sensación es la de estar en una pequeña fortaleza, protegida del exterior.</p>
<p>Sin embargo, poco o nada de ello fue hecho con esa intención. No tienen nada que esconder, al menos ya no, desde que lo suyo lo sabe la familia más próxima. Tampoco es que hagan nada del otro mundo. Hacen lo que el resto: despertarse, asearse, trabajar, criar una niña, preparar la llegada de otro pequeño, comer, defecar, pelear, ocupar el tiempo, acumular años, errores y soplos de felicidad. Quizás la única diferencia consista en que más de dos cuerpos a la vez se dan placer en esa cama, pero eso no es nuevo ni extraño. Por lo demás, un hogar como cualquier otro.</p>
<p>―Estamos sin agua ‒comenta Alma‒. Nos pusimos a lavar, pensamos que hoy entraría agua. Deja que Cosi se entere que gastamos la que quedaba.</p>
<p>No se escucha llanto o sonido alguno que venga del cuarto, pero Ary, desde la cocina, sabe que Kathy se ha despertado. Alma va a buscarla en lo que Ary termina el almuerzo.</p>
<div id="attachment_14584" style="width: 1004px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14584" class=" wp-image-14584" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/7.jpg" alt="Boda espiritual y simbólica de Ary, Cosi y Alma (Foto: Cortesía de los entrevistados)." width="994" height="1325" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/7.jpg 750w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/7-225x300.jpg 225w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/7-450x600.jpg 450w" sizes="(max-width: 994px) 100vw, 994px" /><p id="caption-attachment-14584" class="wp-caption-text">Boda espiritual y simbólica de Ary, Cosi y Alma (Foto: Cortesía de los entrevistados).</p></div>
<p>Cosi llega un rato después con unos plátanos maduros y otras compras. Desde que lo ve, Kathy, que antes se ha prendido al pecho de Ary, deja lo que está haciendo y corre hacia él. Cosi se agacha para recibirla y se funden como dos fieras que se van a despedazar. Lo que viene después son mordisquitos, cosquillas, risas, el rostro iluminado de una niña que crece plenamente feliz con sus dos mamás y con su papá. El único papá que conoce.</p>
<p>De nada le valió el empeño que pusiera meses atrás para no encariñarse con Kathy. Cuando Cosi la vio recién nacida algo se le removió dentro. Algo que no ubica ni sabe nombrar. Sintió que era suya, que tenía que ser un padre para ella, estar en su vida y en su crianza.</p>
<p>―En el hospital, cuando nos permitieron verla, que Ary estaba en Recuperación ‒recuerda Alma‒, Cosi la miró y me dijo: “se parece a mí”. Y fue muy gracioso. Él estaba viendo lo que quería ver.</p>
<p>Que Ary, Alma y Cosi retomaran su relación era algo predecible. Cuando Kathy nació y Ary vio que Alma y Cosi la acogieron como si también fuera de ellos pensó: “Realmente esta gente está aquí porque me quiere”. Además, ¿a quién querían engañar? Se extrañaban y deseaban. Ninguno podía negar lo que sentían cuando eran tres. No cualquier “tres”. Ellos tres.</p>
<p>―Y un buen día Cosi llegó a mi casa y me dijo: “recoge las cosas tuyas y de la niña y vamos para la casa con nosotros” ‒cuenta Ary.</p>
<p>Del día a día de la relación tratan de no exagerar ni edulcorarlo:</p>
<p>―Problemas y desacuerdos siempre hay en todas las relaciones ‒Ary confiesa‒. Si entre dos es difícil, imagínate entre tres… Pero con una niña que cuidar se hace más entretenida la convivencia. Por suerte, los tres trabajamos desde casa.</p>
<p>En 2020, Alma, Ary y Cosi fundaron la <a href="https://www.instagram.com/ollourocuba?igsh=a2I4dzR2MW9pd3Vz" target="_blank" rel="noopener">Terraza Ecológica Ollouro</a>, “un espacio para sanar, cuidar y enriquecer el alma y el cuerpo” y emprendimiento de cosmética natural. Nació de la necesidad de brindarles un servicio útil y menos costoso a las personas negras y afrodescendientes que deseaban recuperar y lucir su cabello natural. En un inicio sembraban plantas como la albahaca y el romero, que luego les servían para preparar aceites y productos para la piel y el cabello rizado y afro, los cuales comercializan bajo la marca <a href="https://www.instagram.com/stories/highlights/17876884586541287/" target="_blank" rel="noopener">Ollouro</a>. “Ollouro” significa “agua bendita que cae del cielo”. La Terraza también ha servido para talleres y espacios de sanación, círculos de mujeres y otras actividades comunitarias, o simplemente para departir con los amigos.</p>
<div id="attachment_14586" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14586" class="size-full wp-image-14586" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/1.jpg" alt="Productos de la marca Ollouro (Foto: Cortesía de los entrevistados)." width="1080" height="826" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/1.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/1-300x229.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/1-785x600.jpg 785w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/1-768x587.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/1-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/1-810x620.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-14586" class="wp-caption-text">Productos de la marca Ollouro (Foto: Cortesía de los entrevistados).</p></div>
<p>Aunque han perfeccionado la producción y la venta, continúan elaborando desde casa sus productos de cosmética, ahora en compañía de la bebé. Desde que abrió los ojos, Kathy los ha visto alistando envases, haciendo mezclas, llenando etiquetas. Ya conoce el proceso.</p>
<p>―Cuando nos ve cargando pomos sabe que es día de trabajo ‒cuenta Ary‒. Los coge, les quita las tapas. Nos coge las etiquetas y se empeña en rellenarlas y pegárselas a los pomos. Es muy divertido.</p>
<p>Alma asegura que, en la relación, la de la comunicación es ella. Cuando Ary y Cosi se fajan, se dejan de hablar como dos adolescentes y ella tiene que mediar.</p>
<p>―Ary está aprendiendo que la comunicación es la base de cualquier entendimiento, que hay que hablar lo que te guste y lo que no. Las conversaciones difíciles son las que hacen que una relación marche. Y Cosi la tiene difícil. Tiene que lidiar con Ary y conmigo, que tampoco soy fácil.</p>
<p>Admite que hay días en que no está de ánimos para hacer de mediadora, y que le da igual si se pasan una semana enojados o un mes, pero luego se da cuenta de que son un equipo y que un equipo debe funcionar, en armonía preferiblemente.</p>
<p>Alma y Ary tratan de no estar disgustadas. Cuando están mal entre ellas todo está mal. Sin embargo, cuando una está fajada con Cosi la otra la apoya.</p>
<p>―Me caen en pandilla ‒se queja Cosi‒. Las dos contra mí.</p>
<p>Cosi no habla mucho. Se mantiene atento a lo que haga falta: si hay que servir agua, mirar algo en el fogón, preparar algún refrigerio o salir a alguna compra urgente. Escucha con atención, no obstante, no sea que Ary y Alma omitan algún detalle de la historia o sean injustas en sus planteamientos. Si se da el caso, él interviene de manera breve y aclara el asunto desde su punto de vista. Pero la mayoría de las veces asiente o pone los ojos en blanco cuando el comentario lo amerita.</p>
<p>―Y también hay celos, no te vayas a pensar que porque hay consenso y demás no los hay ‒asegura Ary mientras ríe‒. Ha habido celos de parte de los tres, sobre todo al principio. Que si “tú la abrazas a ella de noche y a mí no”, “tú hoy le diste un beso más rico que a mí”, “hoy te despediste de ella antes de irte y de mí no”, “tú estás hoy más cariñosa con ella que conmigo”, “se fueron solas para la calle, me dejaron solo aquí viendo películas y nadie me ha llamado para saber cómo estoy”&#8230;</p>
<p>Ante los ojos de los demás, explica Ary, el hombre es el que sale mejor: tiene dos mujeres en su casa. Para ellas, en cambio, no faltan los cuestionamientos. En el caso de Alma suelen ser: “¿Cómo vas a compartir a tu marido?”, “¿Cómo vas a permitir que esté con otra mujer?”. En el de Ary: “¿Y por qué tú no te buscas un marido para ti y tienes que estar con el de otra?”.</p>
<p>Cosi está decidido a desmentir, o al menos a matizar, eso de que el hombre es el que “la está viviendo” porque tiene dos mujeres. Lo hace como quien ha visto en demasiadas ocasiones circular esa idea a su alrededor y ha esperado mucho tiempo para explicarse. Lo que ocurre es que la gente lo reduce todo al plano sexual, e incluso ahí, explica Cosi, él tiene grandes retos. Ambas tienen gustos, necesidades y demandas diferentes. Ciclos, caracteres, emociones, todo diferente. Para bien o para mal ‒casi siempre para mal‒, las mujeres, plantea Cosi, son formadas de un modo que llegan a desarrollar una complejidad psicológica, emocional y funcional mayor que la de los hombres.</p>
<p>―Entender a una es una proeza, pero no por ellas, sino por cómo nos formamos nosotros. Ahora imagínate entender y vivir con dos y hacer que ese engrane funcione.</p>
<p>Alma y Ary son dos mujeres muy distintas. La primera es muy práctica, directa, impetuosa. La segunda es más pasional y entregada. Hija de Yemayá al fin, Ary no tiene ningún complejo en admitir su deseo de amar profundamente y entregarse, de proteger con garras a su familia. Antes de estar con Alma y con Cosi, creía en el amor convencional y siempre se le hizo muy complicado tener una relación. No entendía por qué. Se consideraba una mujer con todas las cualidades para enamorar y mantener a un hombre a su lado. Fue la propia Alma quien le hizo ver que no le iba bien porque entregaba demasiado y tenía una idea romántica de las relaciones.</p>
<p>Hace cinco años, cuando comenzó a salir con Cosi y con Alma, no imaginó adónde llegarían. A diferencia de Alma, que le había confesado a Cosi su deseo de estar con otra mujer y con él, a Ary jamás le pasó por la cabeza hacerlo algún día. Mucho menos enamorarse de una. Al principio todo lo tomó como una diversión. Los visitaba, estaban, se quedaba con ellos y al día siguiente volvía a su casa, a su vida. Salía con otros hombres de vez en cuando. No tenía compromisos de ningún tipo.</p>
<div id="attachment_14587" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14587" class="wp-image-14587 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/4.jpg" alt="Alma, Ary y Cosi en el mar (Foto: Cortesía de los entrevistados)." width="1080" height="1077" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/4.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/4-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/4-602x600.jpg 602w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/4-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/4-768x766.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/4-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/4-810x808.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-14587" class="wp-caption-text">Alma, Ary y Cosi en el mar (Foto: Cortesía de los entrevistados).</p></div>
<p>Se echó para atrás en cuanto se percató de que todo iba tomando otro rumbo, que Alma y Cosi la querían ver más seguido, que la celaban en sus intentos con algún nuevo “príncipe azul” y que ella los celaba cuando probaban con alguna otra mujer. Aunque lo disfrutaba, aquello no era más que un juego, una descarga “moderna”. No había renunciado al deseo de tener una relación monogámica, exclusiva, con un hombre.</p>
<p>Alma la trataba de convencer de que dejara ya de buscar, que Cosi era el hombre que ella necesitaba. Por ella, ellos también dejarían su búsqueda. Era la pieza que encajaba. Con ninguna se sentían como con Ary y no querían un trío ocasional con ella. Eso no bastaba. Querían ampliar el número permitido de personas en una relación formal. “Ay, vieja, no te hagas más que tú estás muerta con nosotros”, le soltó Alma un día.</p>
<p>A Ary le costó admitirlo. Tenía muchos miedos. En resumidas cuentas, ya ellos dos eran una pareja previa, y a ella le tocaría ser la “agregada”.</p>
<p>―Mi lucha todo este tiempo fue porque Ary no se sintiera así ‒revela Alma‒. Ni entrometida, ni la otra, ni la querida de Cosi. Tan esposa de él como yo.</p>
<p>Algunas amistades de Alma, que los tenían a ella y a Cosi como un matrimonio formal, se alejaron al enterarse. A otras ha tenido que aclararles que Ary es tan dueña y señora de la casa como ella y que puede disponer de lo que le venga en gana. Que si tienen que mover una silla o agarrar un pozuelo tienen que contar también con Ary. Ceder ese espacio le costó, dice Alma, pero fue necesario. Planearon que en la relación no habría centro. Nadie está por encima de nadie. Si tuviera que haber algo por encima de todo, que lo fuera el deseo triple de mantenerse unidos y de construir una familia.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Cuando le preguntan a la pequeña Kathy dónde está su tata, señala para la barriga de Ary. El advenimiento del próximo bebé les tomó de sorpresa. Confiaban en que, al estar todavía lactando a Kathy, eso no sucedería, pero en abril de 2024 a Ary no le cayó la regla. Se preocupó. Se hizo un test rápido y confirmó su embarazo. Aunque habían planeado tener otro bebé, querían que fuera más adelante, cuando Kathy tuviera unos años más.</p>
<p>―El universo, cuando ve que haces las cosas mal, te las repite y te las repite hasta que las hagas bien ‒explica Ary‒. Entonces decidimos hacer lo que teníamos que haber hecho con aquella primera barriga de Cosi.</p>
<div id="attachment_14585" style="width: 1005px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14585" class=" wp-image-14585" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/2.jpg" alt="" width="995" height="1493" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/2.jpg 664w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/2-200x300.jpg 200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/2-400x600.jpg 400w" sizes="(max-width: 995px) 100vw, 995px" /><p id="caption-attachment-14585" class="wp-caption-text">Ary, al centro, con Kathy en brazos. Alma y Cosi sostienen el vientre de Ary, la segunda bebé que esperan (Foto: Cortesía de los entrevistados).</p></div>
<p>Se sentaron con las madres de ellas ‒la de Cosi es fallecida‒ y fueron lo más directos posible. Les revelaron que Ary estaba embarazada de nuevo, que el padre de la criatura era Cosi, que los tres tenían una relación desde hacía cinco años y que ahí nadie estaba engañando a nadie. Para asombro de ellos, ninguna de las madres se había imaginado nunca nada. La de Alma es la que más tiempo ha necesitado para procesarlo. La noticia no le sentó nada bien, pero tampoco le dio un infarto como Alma imaginó en otro tiempo. Le acotaron que no pretendían que ella lo entendiera, solo que lo supiera y, de ser posible, que lo aceptara. Al fin y al cabo, ella veía a Ary como una hija y a Kathy como una nieta. No había por qué esconderse. Con la mamá de Ary fue un poco más fácil. Aunque también quedó un poco consternada, al final concluyó que, si ellos eran felices, ni ella ni nadie tenía más nada que decir.</p>
<p>Aunque siempre hay quien tiene algo que decir.</p>
<p>El día que bautizaron a Kathy en la iglesia de Regla todo había quedado claro: en el banco se sentaban los padres, el bebé y los padrinos. Cuatro adultos en total. En el de Kathy había cinco. Cuando pasó el diácono a determinar quiénes eran los padres y quiénes los padrinos, se dirigió a Alma: “Y usted, señora, ¿quién es? Tiene que sentarse atrás”. Alma le respondió que ella no se iba a sentar atrás porque ella también era la madre. “Pero ¿quién es la mamá, usted o usted?”. “Las dos”, le dijo. El señor gritó frente a todos: “¡No, no, no! Nada de eso. Un bebé tiene una mamá y un papá”.</p>
<p>Cosi se levantó, se le acercó y le dio la misma explicación. Esa niña tenía una madre que la había parido, otra que no la había parido pero también era su madre y un padre, que era él. “¡Pero eso es un engendro! ¡¿Qué cosa es eso?! Dios no permite esas barbaridades”, sentenció el hombre a punto de soltar espumarajos por la boca.</p>
<p>En el barrio siempre es más divertido. Ven a Alma con Kathy en brazos y le preguntan si es suya. Ella responde que sí y continúan: “Es que como no te vimos embarazada…”; y como si quisiera perturbarles más la mente, les aclara: “Es que yo nunca estuve embarazada, pero es hija mía”.</p>
<p>―Cuando me ven con Alma le preguntan si somos hermanas ‒cuenta Ary‒. “No, no es hermana mía”, “Ah, es hermana de Cosi”, “No, tampoco”, “Ah, es que como la veo viviendo ahí con ustedes”, “Sí, pero no es hermana de ninguno de los dos”, “Ah…”.</p>
<p>Es el “ah” de la revelación o la confirmación, que les llega como un golpetazo en la nuca. La interjección de quien ha sido empujado a sacar sus propias conclusiones.</p>
<p>A otros se lo dicen por las claras: que son una relación de tres o que ellas dos son pareja. Un día un hombre en una cafetería les preguntó que cómo ellas iban a ser pareja si no tenían cara de “cosita de esa”. Aquello les causó mucha gracia. Tratan de no dejarse amargar con ese tipo de comentarios. En otra ocasión, Alma y Ary llevaron a Kathy al consultorio y la doctora le indicó a Ary que su mamá podía pasar. “Ella no es mi mamá. Ella es mi pareja”, le respondió. Una vez más vino la interjección del despiste y también de la iluminación.</p>
<p>Ninguno de los tres había pensado en la importancia de que, bajo esta organización del mundo, su relación fuera reconocida, hasta que a Cosi le ofrecieron un contrato de trabajo en España. De aceptarlo, solo podía irse con su esposa. A efectos legales, su esposa es Alma. Aunque Ary fuera la madre de sus hijos y con ella tuviera una relación que pudiera probar, no tenía ninguna posibilidad de irse con ellos. Finalmente desestimaron el contrato. Ni Alma ni Cosi se iban a ir dejando a Ary sola con Kathy y embarazada, ni los empleadores iban a permitir que viajaran todos.</p>
<p>―Y nosotros estamos decididos a criar a nuestros niños juntos, que nos vean juntos y que vean que funcionamos como una familia.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>“Esta publicación no es para ti, Osvaldo Seijas S[á]enz es para todos los que viven engañados por ti. Es para todos los que te creen que no puedes ver a mi hija porque me dejaste, es para los que te creen que te están alejando de la niña por despecho, es para los que te creen que te están privando del derecho de padre injustamente. (…) Tú no puedes acercarte a mi hija porque has amenazado de muerte a su madre en repetidas ocasiones.</p>
<p>“Yo no soy perfecta. Lejos estoy de serlo. Pero lo que me diferencia de ti es que desde el primer momento que tuve a mi hija en mis brazos entendí y decidí que tengo que ser mi mejor versión por ella. Entendí que solo quiero para ella un ambiente sano y de paz en el que pueda crecer feliz y sana, contrario a lo que tú generas cada vez que te acuerdas que existimos”.</p>
<p>―Era un capítulo que tenía que cerrar ‒dice Ary‒: demostrarle que me importa poquísimo hacer esto público y que la gente se entere de mi relación. Por eso hice el post también.</p>
<p>Ary sabía que cuando Osvaldo se desaparecía y no la molestaba durante un tiempo, su regreso era peor. Demasiada gente en común con él, de Luyanó, le preguntaban en la calle si la niña por fin era de Osvaldito. Otros la miraban raro, como si tuviera algo en la cara. Osvaldo había estado haciendo publicaciones, solo para sus amigos de Facebook, en las que contaba que Ary se escondía para “hacer tortilla” y tríos. También expuso fotos de Cosi y de Alma diciendo que eran esos con quienes ella hacía sus desvergüenzas. No decían nada nuevo. Nada que no le hubiera dicho antes. Ary, sin embargo, no toleró esta vez que él dijera que ella vivía su relación a escondidas.</p>
<p>Por esa fecha también Osvaldo le escribió a una tía de Ary advirtiendo que ya tenía residencia estadounidense y que estaba a punto de venir a Cuba, que haría todo lo que estuviera en sus manos por comprobar si Kathy era hija suya, que se preparara todo el mundo, porque iban a saber quién era Osvaldo Seijas.</p>
<p>El 8 de julio de 2024, Ary y Alma acudieron a la sede de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) de El Vedado, en La Habana. A la señora que las atendió le manifestaron sus preocupaciones con todas las amenazas de Osvaldo, sobre todo con la de demostrar su paternidad y quitarle la custodia de Kathy. Lamentaron también que su tipo de relación no esté contemplada ni siquiera en el nuevo Código de las Familias. El único respaldo que tienen, y no saben si acaso sirva de algo, es que Kathy fue inscrita como hija de Cosi. Tiene su apellido. La señora le aseguró que en Cuba no se están haciendo pruebas de paternidad, en caso de que Osvaldo la solicite.</p>
<p>―Pero nos dijo que se están haciendo unas pruebas faciales, no sé cómo son, la verdad, que por los rasgos del bebé se saca el parentesco ‒relata Ary, con duda‒. Que eso es lo único que él pudiera tener a su favor para entonces poder hacer una solicitud de paternidad de la niña. No entendí muy bien.</p>
<p>La señora les garantizó que se iba a reunir con una comisión a ver qué podían hacer.</p>
<div id="attachment_14589" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14589" class="size-full wp-image-14589" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/6.jpg" alt="" width="1080" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/6.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/6-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/6-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/6-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/6-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/6-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/09/6-810x810.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-14589" class="wp-caption-text">Cosi, al centro, carga a Kathy. A su lado, Alma (izquierda) y Ary (derecha) (Foto: Cortesía de los entrevistados).</p></div>
<p>Una abogada, consultada bajo anonimato para este trabajo, confirmó que en Cuba hace más de una década no se hacen pruebas de paternidad, a no ser en aquellos procesos donde un tribunal determine que hay que hacerla. Fuera de eso, explica la experta, el Estado cubano ha dejado claro que no tiene el presupuesto para costear ese tipo de pruebas. Se autoriza excepcionalmente también en casos donde el demandante o el demandado corren con los costos procesales.</p>
<p>Recientemente descubrieron, gracias a un contacto en la Policía, que la denuncia que Ary le puso a Osvaldo estando embarazada, la D-23845, no procedía por “no haber delitos”. Esta misma persona le recomendó a Ary que volviera a la estación, preguntara por la instructora que lleva su caso y le dijera que tenía nuevas evidencias de amenazas de Osvaldo para agregar al expediente.</p>
<p>El miércoles 24 de julio pasado, Alma y Ary amanecieron en la estación de policía de Aguilera. Quien debía atenderlas les dijo que no podía porque estaba haciendo cosas muy importantes y, cuando ellas se quejaron en la oficina de Atención a la Población, las redirigieron con otro oficial: Alfredo Peregrín Matos. En efecto, Ary tuvo que hacer una denuncia nueva, no la ampliación de la anterior como era su plan. El oficial Laffita había cerrado el caso.</p>
<p>Alfredo tomó los papeles impresos con las evidencias, leyó por arriba y preguntó: “¿Este tipo que está escribiendo quién es, el papá de la niña?”. Ary le respondió que sí. “Pero él tiene todo el derecho, aunque él diga todo esto. Al final todo esto son boberías que uno dice, pero que no las cumple”. La solución que Alfredo le dio a Ary, a modo de consejo, fue que conversara con Osvaldo para que la dejara tranquila y que le asegurara que cuando viniera a Cuba hablarían mejor y, si era lo que deseaba, le dejaría ver a la niña. Ary contó infinitas veces hasta cien. Sintió que estaba allí en vano, frente al abismo de la indefensión.</p>
<p>Cuando el oficial preguntó el porqué de tantas amenazas, Ary le explicó el tipo de relación que ella tenía. En el rostro del hombre se dibujó una expresión como de haber llegado al entendimiento de todo, de haber hallado razonables las reacciones de Osvaldo. “Si él viene y te hace una demanda, gana el caso, déjame decirte. Él es el padre de la niña”, le aseguró, “Ok, pero ¿me va a tomar la denuncia o no?”.</p>
<p>Con Alma no se comportó muy diferente. Insistió en que todas esas denuncias eran por gusto, que Osvaldo tenía todos los derechos como padre. “Tú tienes que darte cuenta [de] que este es el resultado del acto que ustedes cometieron”, le dijo el oficial. “Ustedes determinaron tener ese estilo de vida y esas son las consecuencias”.</p>
<p>Ary dice que han ido por todos los canales, aunque no crea en el buen funcionamiento y utilidad de ellos. Policía, Atención a la Población, FMC, Emigración. Lo ha hecho para que mañana, si llegase a ocurrir lo no deseado, nadie diga que no alertó a las autoridades pertinentes.</p>
<p>Alma cree que una de las cosas que más debe estarle dando vueltas en la cabeza a Osvaldo es el arrojo de Ary, a quien tiene por una mujer pasiva y atormentada.</p>
<p>―Él nunca pensó que esto pudiera llegar tan lejos y que Ary no se iba a dar por vencida tan rápido ‒dice Alma.</p>
<p>No saben cuándo ni de qué manera volverán a tener noticias de Osvaldo. Lo que sí saben es que moverán cielo y tierra si fuera preciso contra aquello que ponga en peligro el proyecto familiar que han construido. Tampoco dejarán que interfiera demasiado en el ritmo habitual y plácido de sus vidas. Hay otras cuestiones que merecen mayor atención: la del agua, por ejemplo, los encargos de su negocio, la bebé que ya se nota en el vientre de Ary, los planes y sueños que todavía tiene la relación, las primeras palabras claras de Kathy.</p>
<p>A Cosi es al que más congoja le cae de vez en cuando. Siempre que Osvaldo aparece y dice que les va a quitar a la niña se pone nervioso. Aunque Ary y Alma lo tranquilicen diciéndole que Osvaldo no hará nada y que ha perdido todos los derechos sobre Kathy, no puede evitar sentirse inseguro.</p>
<p>―¿Quién es la cosa preciosa de papá? ‒pregunta tirado en una colchoneta en medio de la sala, donde ha pasado la tarde. Kathy ríe como si le estuvieran haciendo muchas cosillas, muestra sus diminutos y escasos dientes y avanza hasta él. Alma se acerca a abrazarlos, mientras Ary los observa, complacida, desde un butacón, sonriendo y con la mano en su vientre.</p>
<p>No piensa agobiarse más.</p>
<p>“A los 18 años MI HIJA decidirá si vale la pena acercarse a alguien como Osvaldo Seijas”, fue lo último que escribió en su post antes de publicar.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2024/09/ary-la-nena-los-retos-de-un-amor-de-tres/">Ary La Nena: los retos de un amor de tres</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>¿Qué mató a Flavia Herrera?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2023/11/que-mato-a-flavia-herrera/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Mel Herrera]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Nov 2023 10:00:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Se va a caer]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[lgbtqia+]]></category>
		<category><![CDATA[personas trans]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A cuatro meses de la muerte de Flavia Herrera, una mujer trans cubana, aún no se esclarecen las causas ni el contexto en que se produjo. Su caso abre el complejo debate sobre las cirugías y procedimientos estéticos y la responsabilidad del sistema médico en estas pérdidas.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>No se sabe. Envenenamiento por insecticida han dicho, pero Pepe Herrera, en Caibarién, dice que no cree ese ni ningún otro cuento, que las autoridades no han querido investigar a fondo la muerte de su hija. Asegura haberles entregado pruebas suficientes, pero se aprovechan de que su esposa y él no pueden ir a La Habana debido a varios padecimientos de salud.</p>
<p>El jueves 22 de junio de 2023, Flavia Herrera Rodríguez, también conocida como La Veneno, una mujer trans de 30 años, natural de Caibarién, provincia Villa Clara, murió en La Habana sobre las siete de la noche, presuntamente a causa de un paro respiratorio mientras le inyectaban silicona en los glúteos.</p>
<p>La noticia de su muerte fue confirmada en redes sociales por amistades, personas allegadas y familiares. Una de las primeras fue su inseparable amiga Lulú, quien, un día después, el 23 de junio, se despidió con un emotivo <a href="https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid0LuN189uh7MZEHUeUwhYsUe6Ue65i1ELSSo78N5VnzfVU6NAzPo9JhHGA6WoDuP7Xl&amp;id=100078522400846&amp;mibextid=Nif5oz" target="_blank" rel="noopener">post en Facebook</a>:</p>
<p>“[…] no sabes el dolor tan grande que me dejas con tu partida nos vemos en el más allá y sé que donde estés me vas a cuidar porque sabes lo mucho que te quiero con todo mi corazón no te puedo explicar como es que me dejas y lo mucho que te voy a necesitar mi hermana que descanses en paz…”.</p>
<p>Más tarde también lo hizo su amiga Rubí Ramires (<em>sic</em>), quien <a href="https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid08z4skrUQmFDdzic3jcrHa6RQzHZVhDB4gxcHrYPEf9kd9xHwNf9AKLBqofgV6SgEl&amp;id=100057280440115&amp;mibextid=Nif5oz" target="_blank" rel="noopener">expresó</a> en su perfil de Facebook que a pesar del poco tiempo que la conocía, la joven fallecida le había demostrado lo que era ser una verdadera amiga, una hermana.</p>
<p>Los comentarios que dejaron otros usuarios iban desde el asombro y las condolencias hasta reclamos de justicia, para que su caso no quedara impune y se esclarecieran las causas de su muerte. Desde muy temprano circulaban varias versiones. Algunas apuntaban a un posible asesinato. La más repetida es la que sostiene que Flavia murió mientras le inyectaban silicona en los glúteos, en tanto otra plantea que fue por envenenamiento. En ambas versiones, se añade que hubo robo del dinero en efectivo con que realizaría el pago por el procedimiento estético, de su celular, del producto sobrante y de otras pertenencias de valor, como se detalló desde un perfil de Facebook llamado Santy Pérez Ruiz.</p>
<p>Este mismo perfil —al parecer falso y que más tarde fue eliminado— aseguró que Flavia fue estafada y asesinada. Exhortó a las autoridades pertinentes a que consiguieran su registro de llamadas para dar con la última persona con la que habló antes de morir y las “grabaciones de cámaras particulares con el grupo que la secuestró en plena calle, induciéndole posteriormente a tomarse lo que la mató”. La publicación no brindaba más detalles ni explicaba a qué cámaras se refería ni su ubicación.</p>
<p>La plataforma cubana de apoyo y acompañamiento a personas en situación de violencia machista YoSíTeCreo En Cuba <a href="https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid02NFStMqePTh3MYZ9B5Me6d1sGrzxff7h5Zg7vVwsLp4Bj789jrzhyZtn4DojcPbU2l&amp;id=100076980507379&amp;mibextid=Nif5oz" target="_blank" rel="noopener">solicitó</a> ayuda para buscar más información sobre la muerte de la joven, y hasta la fecha la mantiene en un listado de casos que necesitan acceso a investigación policial.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_13514" style="width: 2030px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-13514" class="size-full wp-image-13514" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1.jpg" alt="" width="2020" height="2020" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1.jpg 2020w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-1-1140x1140.jpg 1140w" sizes="(max-width: 2020px) 100vw, 2020px" /><p id="caption-attachment-13514" class="wp-caption-text">Flavia Herrera (Foto tomada de su perfil de Facebook).</p></div>
<p>“Verse más bonita. Flavia lo que quería era verse más bonita, más femenina. Solo hablaba de eso”.</p>
<p>A mediados de junio, días antes de su muerte, Flavia viajó a Caibarién y se encontró con Sussi Carrillo, una de las amigas que siempre veía cuando regresaba a su ciudad. Estuvo en su casa. Almorzaron pizza y batido, y en la tarde se marchó en la guagua Caibarién-Habana. Había llevado la silicona que se iba a inyectar. Sussi vio los pomos. Eran tres.</p>
<p>No era la primera vez que se rellenaba alguna parte del cuerpo. Anteriormente se había inyectado el rostro de manera ilegal en Santa Clara y a cada rato se le hinchaba. Además de los pómulos, se inyectó los labios y el mentón. Como resultado de esa práctica, más de una vez tuvo que ir de urgencia a hospitales en La Habana y realizar tratamientos de antibióticos.</p>
<p>Sussi muestra una foto de Flavia antes de rellenarse el rostro, cuando estuvo en su casa y compartió con ella y con sus hijos en la Navidad de 2022, y otra después de sus tratamientos de feminización facial. “Era otra persona. Si te fijas bien sabes que es ella por el tatuaje del brazo, porque ya la cara no era la misma. Se le abofaba”, explica. Confiesa que se rumora no murió por la infiltración de la silicona en los glúteos, que nunca la llegaron a inyectar, aunque hay audios donde avisa que la persona que se lo va a hacer ya está ahí, que después escribe.</p>
<p>Confirma que para algunos se trató de un asesinato, y que le robaron algunas pertenencias de valor, ya que a los familiares solo les entregaron el dije de una cadena, dos pares de argollas y una argolla suelta.</p>
<p>Si en algo coinciden las personas allegadas que fueron contactadas y los conocidos, quienes lo expresaron mediante comentarios en las publicaciones sobre su muerte, es en que Flavia era muy querida, no tenía problemas con nadie, “no era venenosa”, ni conflictiva. Siempre hacía reír a la gente con sus ocurrencias. En Caibarién la recuerdan sus vecinos tomando café en casa de Lourdes, haciéndole la queratina a Ñaña, “jodiendo” con Lola por todo el barrio diciendo que ella era la más linda, que se prepararan, que cuando se inyectara los glúteos y volviera, Caibarién iba a temblar. No iba a haber un “pepillo” que no tuviera que ver con ella.</p>
<p>“Yo no me explico cómo su caso ha sido tan ignorado”, reflexiona Sussi. “No sé si es porque era trans… o porque se puso de malas y punto. Pero su vida ha valido menos que la de un perro, porque matan a un perro y salen dos millones pidiendo justicia”.</p>
<h4>La confirmación de género no es exclusiva de personas trans</h4>
<p>Según el <a href="https://www.isaps.org/media/a0qfm4h3/isaps-global-survey_2022.pdf" target="_blank" rel="noopener">informe de la encuesta mundial de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS) de 2022</a>, la demanda de cirugías estéticas se encuentra en aumento a nivel mundial, especialmente en los continentes americano y asiático. Encabezan la lista Estados Unidos, Brasil, Japón y China. Le siguen Corea del Sur, India y México.</p>
<p>La liposucción y el aumento de senos fueron las operaciones más demandadas. En el caso de la segunda, llama la atención que más del 50% de las solicitantes son menores de 35 años, mientras que la liposucción fue más popular entre mujeres de 35 años en adelante.</p>
<p>El informe también revela que los principales tratamientos realizados en mujeres, además de los ya mencionados, fueron la blefaroplastia o cirugía de párpados, la abdominoplastia y la elevación de mamas. En los hombres, por su parte, coinciden la blefaroplastia y la liposucción, acompañadas por la ginecomastia (reducción de pecho), la rinoplastia y los injertos de grasa facial.</p>
<p>Entre los tratamientos estéticos de mayor crecimiento con respecto a años anteriores se encuentran tanto el aumento como el levantamiento de glúteos, el levantamiento de cejas, el estiramiento de cuello y la labioplastia. Se constata también un auge de procedimientos cada vez menos invasivos, como las <a href="https://www.mayoclinic.org/es/tests-procedures/botox/about/pac-20384658" target="_blank" rel="noopener">inyecciones de bótox</a> y de <a href="https://www.isdin.com/blog/para-que-sirve-acido-hialuronico/" target="_blank" rel="noopener">ácido hialurónico</a>.</p>
<p>En Cuba las estadísticas demuestran también un incremento de tratamientos de belleza. Un artículo publicado en <em>Cubadebate</em> en 2018 <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/09/30/cirugia-plastica-juventud-y-belleza-a-toda-costa/" target="_blank" rel="noopener">revela</a> que, según datos divulgados en el II Congreso de la Sociedad Cubana de Cirugía Plástica y Caumatología, de 2001 a 2016 se realizaron en la Isla 309 469 cirugías plásticas, de las cuales la mayoría —200 508— fueron estéticas y el resto reconstructivas. Otro artículo de 2020, publicado en la revista <em>Acta Médica</em> con el título “<a href="https://revactamedica.sld.cu/index.php/act/article/view/103" target="_blank" rel="noopener">Cirugía Plástica y Reconstructiva en cifras: Hospital Clínico Quirúrgico «Hermanos Ameijeiras»”</a> (HCQHA), pone de manifiesto que entre 2016 y 2019 las cirugías más comunes fueron la mastoplastia de aumento con implantes, la abdominoplastia y la liposucción abdominal, principalmente en mujeres jóvenes. Hubo un total de 4180 pacientes intervenidos en dicho hospital.</p>
<p>Ninguno de estos informes y artículos especifican cuántas de estas personas son trans, y no es descabellado suponer que la mayoría de las beneficiarias de estos procedimientos estéticos de afirmación o confirmación de género son personas cis o cisgénero —aquellas que fundamentalmente no son trans—, dado que para personas trans acceder a cualquier tipo de cirugía o tratamiento estético de afirmación de género no está autorizado, o al menos es bastante restringido.</p>
<p>Como explico en el artículo “<a href="https://arbolinvertido.com/explicativos/que-es-la-identidad-trans?fbclid=IwAR1cbLRgmYiAlLp0Dqd7dOzXCwFkZYefio-MCnrY-7xEqJS6eDsIxG2ZvIk" target="_blank" rel="noopener">¿Qué es la identidad trans?</a>”, publicado en la revista <em>Árbol Invertido</em>: “Suele llamársele afirmación de género al proceso y los recursos a los que acudimos las personas trans para exteriorizar o hacer visible nuestro género. Esto involucra cambios en la vestimenta, la expresión de género, modo de comportarnos, recibir consultas de salud mental, terapias hormonales para conseguir modificar la apariencia física, realizarnos cirugías y recurrir a otras tecnologías de feminización o masculinización”.</p>
<p>“Numerosos <a href="https://www.ama-assn.org/press-center/press-releases/ama-states-stop-interfering-health-care-transgender-children" target="_blank" rel="noopener">estudios</a> reconocen la importancia de las terapias de afirmación de género, puesto que <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2809058?widget=personalizedcontent&amp;previousarticle=0" target="_blank" rel="noopener">reducen los altos índices de depresión y suicidio en personas trans</a>, tanto adultas como adolescentes y jóvenes. Existe un <a href="https://transhealthproject.org/resources/medical-organization-statements/" target="_blank" rel="noopener">consenso en la comunidad médica internacional</a> (incluidas la Asociación Médica Estadounidense, la Asociación Estadounidense de Psicología y la Academia Estadounidense de Pediatría) de que estas acciones afirmativas de género, incluidos los bloqueadores de la pubertad y las hormonas, son una atención médica necesaria”.</p>
<p>De igual modo, respecto a las <a href="https://sccp.cl/trastorno-dismorfico-corporal-la-obsesion-por-la-perfeccion-estetica-2-3-2-2-2-2-2/" target="_blank" rel="noopener">cirugías estéticas que van en la dirección de confirmar la identidad de género</a>, <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-2265.2009.03625.x" target="_blank" rel="noopener">se constata</a> una disminución del malestar social e inconformidad corporal (comúnmente conocido como “disforia”), de la depresión y de los intentos de suicidio, y un aumento de la autoestima y calidad de vida. Es por ello que numerosos activistas por los derechos del colectivo trans enfatizan en lo significativo de comprender este tipo de cirugías como “médicamente necesarias” y no meramente estéticas.</p>
<p>En el caso de mujeres trans como Flavia, los procedimientos más deseados suelen ser la hormonación, la llamada “adecuación genital”, la feminización corporal —especialmente en cintura, caderas y glúteos— y los implantes mamarios, al igual que en muchísimas mujeres cis.</p>
<p>Como evidencia un <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/hast.1486" target="_blank" rel="noopener">artículo de<em> The Hastings Center Report</em></a>, también las personas cis demandan cuidados afirmativos de género. Hombres y mujeres cisgénero tampoco parecen estar del todo conformes con determinadas partes de su cuerpo, las cuales modifican y remueven. Desde tiempos inmemoriales han intervenido su cuerpo y demandado diversos cuidados y técnicas afirmativas de género: se tiñen el cabello, se hacen cortes y decorados, perforan las orejas de las bebés hembras. Hoy día además es habitual que se sometan a depilaciones láser, lipoesculturas, inyecciones de testosterona para aumentar músculos, intentos de agrandamiento de pene, rejuvenecimiento vaginal, rellenos faciales, de labios y barbilla, disminución de papada, estiramiento de piel, <em>lifting</em> facial, microdermoabrasión, feminización del mentón, tratamientos contra flacidez y celulitis, terapias sustitutivas de hormonas para enfrentar la alopecia, el acné, la menopausia y otros padecimientos fundamentalmente de la mujer cis, más un sinfín de procedimientos inimaginables, algunos más invasivos que otros.</p>
<p>Atención especial merece, sobre todo en estos tiempos, la concurrencia a gimnasios. Un elevado número de personas se interesa en acudir a estos espacios a realizar ejercicios y rutinas, en muchas ocasiones para aumentar glúteos, tonificar muslos y piernas, marcar bíceps, tríceps y los llamados cuadritos del abdomen, incrementar la proyección visual de caderas, afinar cintura, y conseguir variadas modificaciones corporales que no hacen sino remarcar las características asociadas a los géneros correspondientes. Son, al fin y al cabo, cuidados afirmativos de género que socialmente se camuflan como interés en estar saludable y en practicar una cultura <em>fitness</em>.</p>
<p>Sin embargo, solo en el caso de personas trans emergen la histeria colectiva y los pánicos sociales cuando de técnicas de afirmación de género e intervenciones quirúrgicas se trata. <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65750773" target="_blank" rel="noopener">Grupos conservadores y antitrans</a> suelen tildarlas de <a href="https://www.opendemocracy.net/es/5050-es/mutilaci%252525C3%252525B3n-genital-femenina-mgf-texas-eeuu-salud-trans/" target="_blank" rel="noopener">mutilaciones</a> y operaciones antinaturales o por capricho, desplegando un arsenal de <a href="https://www.elsaltodiario.com/transexualidad/bulos-hechos-salud-trans-tratamientos-sanidad" target="_blank" rel="noopener">bulos sobre la salud trans</a>. Se tiende a pensar que las cirugías demandadas por personas de este colectivo no son imprescindibles para su salud, y esto es debido a una mirada reduccionista del propio concepto de salud, solo enfocada en lo corporal, sin tener en cuenta lo que ocurre a nivel psicológico a partir de la percepción de cada individuo y el cómo quiere verse a sí mismo.</p>
<p>Todo ello es resultado de lo que desde los estudios trans y los transfeminismos se ha llamado “<a href="https://www.jstor.org/stable/j.ctvt6rm8t.17" target="_blank" rel="noopener">cissexismo</a>”: la idea de que el género y el cuerpo de las personas cis son más auténticos, legítimos y naturales que los de las personas trans. La realidad es que tanto cuerpos cis como trans —y cualquiera que pudiera quedar fuera de estos—, hoy día, pueden dar cuenta de una serie de tecnologías cosméticas que modifican y afirman el género, y hasta de la propia artificialidad del cuerpo y la construcción del género.</p>
<h4>¿Gratis para quiénes? ¿Quiénes pueden afirmar o confirmar su género?</h4>
<p>En el ya mencionado artículo de <em>Cubadebate</em> de 2018, el entonces residente de tercer año en Cirugía Plástica y Caumatología del HCQHA, doctor Ariel C. Prada, expresó que en Cuba se puede acceder de forma gratuita a todos los servicios de cirugía plástica, tanto estética como reconstructiva, mientras haya una aprobación previa por parte del personal médico cualificado. “Existen procederes en los que se utilizan materiales aloplásticos (implantes mamarios, glúteos, etc.) que en el caso de la cirugía estética deben ser adquiridos por la paciente, teniendo antes la indicación de su modelo y volumen, por el cirujano plástico”, aclaró el doctor.</p>
<p>En 2010 el periodista Fernando Ravsberg <a href="https://www.bbc.co.uk/blogs/mundo/cartas_desde_cuba/2010/03/sin_tetas_no_hay_paraiso.html" target="_blank" rel="noopener">contaba</a> en sus <em>Cartas desde Cuba</em> para la BBC que los implantes de silicona eran la última moda entre las cubanas: “La demanda es enorme y no es extraño, debe ser el único país donde las operaciones de cirugía estética son gratuitas. Pueden recortarse los párpados, quitarse un poco de barriga, mejorarse el perfil con una bella nariz o remodelar los senos”.</p>
<p>Ante tanta demanda, explica también, el Ministerio de Salud Pública (Minsap) había decidido “protocolizar” los implantes mamarios, que hasta entonces se practicaban en los salones quirúrgicos de los hospitales durante el tiempo libre del personal médico. El citado artículo de <em>Acta Médica</em>, que recoge las cifras de cirugías plásticas realizadas en el HCQHA de 2016 a 2019, asegura que “El sistema de salud cubano, único por su modelo, ofrece los servicios de cirugía plástica, estética y reconstructiva de manera gratuita sin discriminar procedencia social, género, raza o profesión”. Lo cierto es que apenas tres o cuatro años después, la situación ha variado bastante y las personas trans, ni antes ni mucho menos ahora, han podido disfrutar de esos servicios del mismo modo que las personas cis.</p>
<p>El propio doctor Prada, quien ya no trabaja en Cuba, reconoce hoy día, en entrevista para este trabajo, que “eso ha cambiado mucho”, sobre todo por la crisis económica y del sistema médico. Aunque siempre se priorizan las cirugías estéticas reconstructivas en pacientes que han sufrido pérdidas por quemaduras, otros traumatismos, infecciones, tumores y anomalías congénitas, hubo momentos de esplendor, sobre todo antes de 2018. En cuanto al tiempo que transcurría entre que un paciente solicitaba una cirugía estética, la evaluación y la realización de esta, podía pasar un mes, dos, tres. Aunque era algo irregular, era bastante posible. Las listas llegaron a alcanzar números gigantescos.</p>
<p>“Recuerda que los servicios de cirugía plástica son gratuitos, hasta donde me quedé. Esto conlleva que el propio hospital tiene que distribuir los recursos quirúrgicos escasos en neurocirugía, cirugía general… Por lo tanto para nosotros, en cirugía estética, había quizás menos disponibilidad”, explica.</p>
<p>En cuanto a los beneficios, de acuerdo con un artículo de 2021 titulado “<a href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1029-30192021000100226" target="_blank" rel="noopener">Consideraciones acerca de la cirugía plástica en Santiago de Cuba</a>”, existen diferencias notables entre el antes y el después de los pacientes con cirugía estética. Una disminución de los niveles de depresión y ansiedad y un incremento de la valoración positiva de la imagen corporal, de la autoestima y calidad de vida serían los principales beneficios que a nivel psicológico aportan estas cirugías. “Muchos de los pacientes traen alterada su personalidad y su psiquis por el problema que presentan, que al resolverse les ayuda a afianzar su estabilidad emocional, algo que les hace sentir mejor consigo mismos, lo que reafirma que un cuerpo armónico lleva con él una mente sana”, sostiene el artículo.</p>
<p>Narrativas similares se han utilizado durante décadas por parte del colectivo trans, que busca mejorías en la atención a su salud integral. Muchas personas trans manifiestan malestar y el deseo de variadas modificaciones corporales para conseguir una armonía entre cuerpo y mente, en pos de una mejora en su salud mental. Sin embargo, como ya hemos visto, existe una disparidad en cuanto al interés que se brinda a los procesos afirmativos de género que demandan las personas cis con respecto a los que demandan las personas trans. El menoscabo de la atención a estas últimas está motivado fundamentalmente por prejuicios y estigmas.</p>
<p>En Cuba están permitidas y son gratuitas desde 2008, para las personas trans que lo deseen, las llamadas cirugías de adecuación o readecuación genital, bajo el amparo de la <a href="https://salud.msp.gob.cu/wp-content/uploads/2019/02/RM_126_2008.pdf" target="_blank" rel="noopener">resolución ministerial 126 de Salud Pública</a> y con el apoyo del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).</p>
<p>En 2012 la sexóloga Mariela Castro, directora del Cenesex, <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/01/16/quince-cirugias-de-cambio-de-sexo-efectuadas-en-cuba-confirma-mariela-castro/" target="_blank" rel="noopener">anunció</a> en entrevista que hasta la fecha se habían realizado 15 cirugías de este tipo y que existía una Comisión Nacional de Atención Integral a Personas Transexuales, la cual había recibido 175 solicitudes desde 1979. Estas personas habrían sido atendidas “según parámetros internacionales acordados”. Ya en 2018, un artículo del periódico estatal <em>Trabajadores </em><a href="https://www.trabajadores.cu/20180629/cuba-cuenta-ya-con-cirujanos-capaces-de-adecuar-genitales-a-transexuales/" target="_blank" rel="noopener">aseguraba</a> que el país contaba con cirujanos preparados para “adecuar genitales a transexuales”. Precisaba que ese tipo de intervenciones quirúrgicas —39 hasta junio de ese año— se realizaban con asesoría de expertos españoles y belgas.</p>
<p>Se trata de vaginoplastia e introducción de implantes mamarios en el caso de mujeres trans, y faloplastia y mastectomía en hombres trans. Pero este no ha sido siquiera un proceso expedito, y las listas de espera aumentan a medida que transcurre el tiempo. Para ser elegibles, las personas trans deben pasar por un periodo de dos años de seguimiento y acompañamiento por parte de especialistas de la Comisión Nacional de Atención a Personas Trans —psicología, psiquiatría—, mientras realizan el llamado <a href="https://revendocrinologia.sld.cu/index.php/endocrinologia/article/view/182/205" target="_blank" rel="noopener">tratamiento de reemplazo hormonal</a> monitoreado por un especialista en endocrinología. Este consiste en el consumo de hormonas asociadas al género con que se identifican, en sustitución de la que ha sido dominante. En el caso de las mujeres trans, se realiza además una terapia cruzada con un algún tipo de antiandrógeno, medicamento que busca inhibir la testosterona. Con este tratamiento se consiguen algunas características y cambios físicos asociados al sexo/género deseado, como muestran las siguientes tablas:</p>
<div id="attachment_13508" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-13508" class="wp-image-13508 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_2._THC_hombres_trans.jpg" alt="Tabla tomada de “Atención de la salud integral de personas trans, travestis y no binarias. Guía para equipos de salud”, del Ministerio de Salud de Argentina." width="1200" height="512" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_2._THC_hombres_trans.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_2._THC_hombres_trans-300x128.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_2._THC_hombres_trans-1000x427.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_2._THC_hombres_trans-768x328.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_2._THC_hombres_trans-810x346.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_2._THC_hombres_trans-1140x486.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-13508" class="wp-caption-text">Tabla tomada de “Atención de la salud integral de personas trans, travestis y no binarias. Guía para equipos de salud”, del Ministerio de Salud de Argentina.</p></div>
<div id="attachment_13509" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-13509" class="wp-image-13509 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_4._THC_mujeres_trans.jpg" alt="Tabla tomada de “Atención de la salud integral de personas trans, travestis y no binarias. Guía para equipos de salud”, del Ministerio de Salud de Argentina." width="1200" height="609" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_4._THC_mujeres_trans.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_4._THC_mujeres_trans-300x152.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_4._THC_mujeres_trans-1000x508.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_4._THC_mujeres_trans-768x390.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_4._THC_mujeres_trans-810x411.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Tabla_4._THC_mujeres_trans-1140x579.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-13509" class="wp-caption-text">Tabla tomada de “Atención de la salud integral de personas trans, travestis y no binarias. Guía para equipos de salud”, del Ministerio de Salud de Argentina.</p></div>
<p>Es importante aclarar que estos suplementos hormonales <a href="https://convencion.uclv.cu/es/event/xii-conferencia-internacional-de-ciencias-empresariales-cice-2019-ix-conferencia-sobre-economia-empresarial-11/track/validacion-del-metodo-analitico-y-estabilidad-de-estracip-tabletas-2521" target="_blank" rel="noopener">no son fabricados ni importados al país especialmente para el tratamiento hormonal de personas trans</a>. Son, ante todo, medicamentos elaborados con otros fines: anticoncepción, suplir el déficit de estrógeno en la <a href="https://www.prensa-latina.cu/2022/08/16/confirman-valor-de-la-terapia-hormonal-durante-el-climaterio" target="_blank" rel="noopener">mujer cisgénero durante la menopausia</a> o luego de histerectomías y extirpación de ovarios, en afecciones relacionadas con el útero, para combatir la androgenización (exceso de testosterona en mujeres cisgénero), tratar el cáncer de próstata, etc. El uso que se les da en personas trans se debe a sus efectos secundarios, pues estos medicamentos aumentan las hormonas asociadas al género con que aquellas se identifican y suprimen las otras.</p>
<p>El doctor Prada confirma que las pacientes trans que vio en el Ameijeiras eran previamente evaluadas y propuestas para cirugía por parte del Cenesex. “Algunas solo se colocaban senos y se feminizaban un poco la cara, se hacían rinoplastias, no todas continuaban para las cirugías de reasignación sexual, pero en general eran casos contados los que llegaban a hacerse feminización y rinoplastia”, precisa.</p>
<p>Con menos trabas llegaban quizás las que ya se habían puesto senos por otras vías, añade el doctor: “Iban a cambiarse las prótesis antes de 2018, cuando era todavía posible. Entraban por la parte reconstructiva: había que corregir el procedimiento con que se las habían introducido o algún defecto por la caída de los senos con el tiempo”.</p>
<p>Una enfermera del HCQHA, cuya identidad ha pedido no sea revelada, confirma que el tema de las cirugías estéticas es complicado, más aún en este momento en que no hay recursos: anestesia, materiales, equipos para ciertas operaciones. Algo que recientemente, en 2022, <a href="https://m.youtube.com/watch?v=Js0DUiKHOVk" target="_blank" rel="noopener">expresó</a> parte del equipo de cirugía plástica de ese hospital y que atribuyen al embargo/bloqueo estadounidense.</p>
<p>“Fíjate que prácticamente no se está operando por cirugía estética, y las pocas que se están haciendo son, como dice uno, de «tira y bota»: llegas, te operan en el salón ambulatorio allá abajo y con la misma sales. Son cosas mínimamente invasivas”. Asegura esta enfermera que para realizarse una cirugía estética se debe conocer a alguien que trabaje directamente en cirugía o en otra área dentro del hospital. Ser una amistad, un contacto directo. De lo contrario, es casi imposible.</p>
<p>“Si he visto una o dos trans ha sido mucho, y nada de implantes mamarios o algo de eso. Ellos [los cirujanos] tienen un protocolo difícil, se demoran cantidad, pero te lo hacen, igualmente tienes que pagar. Hay algunas cositas, como levantamiento de pestañas, alguna otra bobería de la cara, que a lo mejor no te la cobran, porque eres contacto de alguien que trabaja ahí. Pero ya cuando se trata de lipotransferencia, aumentos mamarios, de glúteos, que son más riesgosos y que llevan prótesis, sí tienden a cobrar, a lo mejor un poco más barato, pero te cobran”.</p>
<p>Afirma que al menos los cirujanos del Ameijeiras no hacen cirugías de feminización a personas trans. Cuenta que hace algún tiempo una amiga suya que quiso ponerse los senos habló con la Dra. Alicia M. Tamayo Carbón, jefa del servicio de Cirugía Plástica y Caumatología del HCQHA, y esta se negó: estaba prohibido ponerles implantes mamarios a personas trans. Al final, la amiga se los colocó en otro hospital pero de modo más clandestino.</p>
<p>Algo similar considera Yenny Yanes Romero, una mujer trans de Ciego de Ávila que por años ha trabajado en el sector médico: “No tenemos en la mano la cirugía plástica y reconstructiva para feminización facial, para la construcción de nuestro género. Yo he sido afortunada, aún viviendo en Cuba y antes de toda esta catástrofe pude realizarme mis pequeñas cirugías para tratar de adecuar mi identidad de género a la mujer que yo quería ser, pero todo es por la vía ilegal, pagándoles a los médicos”.</p>
<p>Aunque hoy la situación sea crítica y se dificulten estas cirugías, han sido las personas cisgénero quienes desde siempre han podido afirmar su género con menos requerimientos y trabas. Comenta Yenny que sabe de mujeres trans a las que han puesto implantes mamarios en lugares no idóneos, como los baños de los hospitales, porque ha de ser de modo clandestino.</p>
<p>“Tengo amigas que teniendo los implantes en la mano no han podido ponérselos. Los médicos no se atreven, como es ilegal… No hay nadie que te diga que tienes un derecho a tal cirugía, y cuando se hacía reasignación genital, muchas veces no garantizaban ni implantes ni la feminización facial”.</p>
<p>Situación excepcional, al parecer, es la de algunas personas trans en Santiago de Cuba, en la región oriental del país. Jessica Casademunt de Castro, una mujer trans de esa provincia, asegura que desde hace algunos meses funciona una consulta integral con especialistas en endocrinología, psicología, psiquiatría, logopedia, proctología y cirugía estética. Añade que pese a la crisis del sistema, si alguna chica trans resuelve por su cuenta los insumos médicos necesarios, puede realizarse cualquier intervención quirúrgica de feminización de las que se ofrecen. A saber: rinoplastia, mamoplastia de aumento, liposucción, lipoescultura y feminización de pómulos. “Pero tú sabes, el regalito a los médicos para que te prioricen”, aclara.</p>
<p>Estos servicios de cirugía estética, que define como un logro, son resultado del trabajo y la constancia de Erika Alzola, anterior coordinadora de la red Transcuba en esa provincia. <a href="http://www.periodico26.cu/index.php/es/principal/13954-transcuba-la-red-de-apoyo-a-personas-trans-ya-cumple-23-anos" target="_blank" rel="noopener">Transcuba</a> es una red comunitaria, afiliada al Cenesex, con réplicas provinciales y municipales y con una coordinación nacional, que aglutina a personas trans, travestis, transexuales y transformistas, también a sus parejas y familiares, con el objetivo de brindarles apoyo, hacer promoción de salud fundamentalmente y respaldar la institucionalidad y el discurso oficial.</p>
<p>Erika siempre estuvo interesada en la estética y en el acceso a la mamoplastia de aumento, “una operación vedada para las chicas trans hasta hace unos años”. Pocos meses atrás pidió entrevistarse con el director provincial de Salud Pública y no desistió hasta que le dieron la cita. Con ella acudieron Jessica Casademunt y otra muchacha trans, Alexa. Juntas manifestaron al funcionario sus necesidades, quejas y propuestas para la atención a la salud integral de las personas trans, así como la importancia para la misma de estos procesos afirmativos de género.</p>
<p>“Luego el director nos dio otra cita para darnos respuesta. La respuesta tardó más de un mes, ya que él se reunió con la directora del servicio de cirugía estética, quien deliberó en pro de la comunidad”, cuenta Jessica.</p>
<p>La joven cree que en la capital —que tiene más recursos y donde más personas trans debe haber— no han posibilitado este tipo de servicios porque al parecer al equipo coordinador de Transcuba de la provincia no le interesa. Por si fuera poco, las cirugías de “reasignación genital” están suspendidas desde 2018, aunque se cree que en el caso de las de los transmasculinos/hombres trans, desde mucho antes. Las razones aún no han sido esclarecidas de manera oficial. Aunque se rumora que hay nuevos planes para descentralizar la atención a personas trans y se tiene conocimiento de estas intervenciones quirúrgicas en Santiago de Cuba, de manera extraoficial se plantea que la irregularidad en estos servicios y la suspensión de otros se debe, como en el resto de las cirugías en Cuba, a falta de insumos médicos y presupuesto por parte del Minsap, pero también de voluntad política.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_13515" style="width: 1450px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-13515" class="size-full wp-image-13515" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-2.jpg" alt="" width="1440" height="1920" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-2.jpg 1440w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-2-225x300.jpg 225w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-2-450x600.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-2-768x1024.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-2-1152x1536.jpg 1152w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-2-810x1080.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/11/Flavia-2-1140x1520.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1440px) 100vw, 1440px" /><p id="caption-attachment-13515" class="wp-caption-text">Flavia Herrera, a la derecha (Foto tomada de su perfil de Facebook).</p></div>
<p>El día que murió, Flavia había planificado inyectarse los glúteos con silicona. De los tres pomos comprados, solo iba a emplear uno. Un segundo lo iba a revender, y había negociado con la muchacha que la inyectaría darle el tercero para completar los 22 mil pesos cubanos que le costaba el procedimiento estético.<br />
Con un pomo era suficiente, le había dicho. Su cuerpo se iba a ver como un “espectáculo”. A todas sus amistades cercanas les había contado con tremendo júbilo, y estaban al tanto.</p>
<p>Cuando el día anterior Samantha, una amiga suya de Remedios y que tiempo antes la había acompañado a ponerse los implantes mamarios, le preguntó si estaba lista, Flavia respondió que no había de qué preocuparse. Todo iba a salir bien. “Mami, si yo lo que me he metido es lo que me he metido. Tranquila”, le dijo por mensaje de audio, aludiendo a las varias veces que se había inyectado y a otras tecnologías de feminización realizadas en su cuerpo. El procedimiento, aunque más peligroso, era rápido y no llevaba tanto tiempo de recuperación, a diferencia de la cirugía de los senos. Para mayor suerte, se lo iban a hacer en la propia casa donde estaba rentada en La Habana. En realidad tenía un poco de miedo. Le inquietaba recordar lo que le había pasado a Omega. “Pero palante… Todo va a estar bien… Yo soy una guerrera”, dijo.</p>
<p>Omega fue un icono del transformismo de la ciudad de Santa Clara. Murió en 2016, a los 29 años y en el esplendor de su carrera, según se ha contado, mientras un cirujano clandestino le aumentaba el tamaño de los glúteos inyectándole, como revelaría más tarde la autopsia, combustible de avión.</p>
<p>“A ver, que en la vida real a mí no tiene por qué pasarme nada, porque yo lo que voy a ponerme es un solo pomo. Yo me compré tres, pero me voy a poner uno solo. Y la que me lo va a poner es una persona muy metódica; te digo por las conversaciones conmigo… es una persona muy metódica… Quiere que todo salga perfecto”, recalcó Flavia.</p>
<p>Uno de los biopolímeros más utilizados como material de relleno para tratamientos estéticos es la <a href="https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0376-78922016000400011" target="_blank" rel="noopener">silicona líquida</a>, luego el metacrilato, la grasa animal y otros aceites minerales. Los biopolímeros son macromoléculas de variado origen: vegetal, sintético, hasta del petróleo, y no son aptos para el uso humano pues no son biocompatibles.</p>
<p>La silicona, en particular, se utilizó fundamentalmente en las décadas intermedias del siglo pasado, y hoy día su uso no se autoriza debido a las graves complicaciones que se han registrado en el tiempo. Sin embargo, el aumento del interés por tener una apariencia física deseable según estándares de belleza ha hecho que continúe su aplicación clandestina por personal no médico o por cirujanos de segunda mano.</p>
<p>Según <a href="https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0376-78922008000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso&amp;tlng=en" target="_blank" rel="noopener">investigaciones</a>, las complicaciones pueden aparecer entre las seis horas y los veinticinco años de inyectado el producto, y pueden ser locales (dolor, eritema, pigmentaciones, edemas, fibrosis, queloides, fístulas, úlceras, necrosis de piel, migración hacia otras partes del cuerpo) y generales (dolor y malestar generalizado, fiebre, decaimiento, altralgia, insuficiencia renal, caída del cabello, depresión). En casos más extremos, la silicona puede provocar embolismo y la muerte.</p>
<p>Al principio habrá un efecto satisfactorio inmediato, salvo leves molestias. Con el tiempo es muy probable que la piel se adelgace, endurezca o llegue a ulcerarse, plantean los expertos. El organismo intentará defenderse y expulsar el agente externo. En ocasiones lo hará encapsulando el producto, de modo que creará deformaciones y abultamientos palpables.</p>
<p>A todo este cuadro de efectos adversos y letales se le conoce desde 2008 como “alogenosis iatrogénica”. El término fue acuñado por el Dr. F. Coiffman: “alogenosis” porque es producida por sustancias ajenas (alógenas) al organismo; “iatrogénica” porque la provocan los médicos o quienes infiltran tales sustancias. Sin embargo, <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/iwj.12643" target="_blank" rel="noopener">otros autores han señalado</a> algunas imprecisiones en este término, ya que “alogénico” alude a “tejidos y células de un organismo diferente de la misma especie, lo que no describe con precisión la causa de las reacciones”, y porque consideran que la mayoría de estas afecciones son causadas por cosmetólogos no autorizados y no por médicos.</p>
<p>Se estima que un millón de personas en América Latina cargan silicona líquida u otros biopolímeros en alguna parte de su cuerpo, por lo que este ha sido calificado como un problema de salud pública endémico de la región. Los <a href="https://journals.lww.com/plasreconsurg/abstract/2001/03000/the_devastating_outcome_of_massive_subcutaneous.13.aspx" target="_blank" rel="noopener">principales afectados</a> son mujeres (cis y trans) y otras disidencias sexo-genéricas.</p>
<p>Cuando la persona que la iba a inyectar llegó, Flavia avisó a varias amigas y les dijo que luego les escribiría: “Ya van a empezar en 15 minutos”. De lo que pasó después lo único que se sabe a ciencia cierta es que Flavia murió. Según su padre, una muchacha que vivía en el mismo alquiler que su hija y que al parecer estuvo presente mientras le inyectaban la silicona, le envió a las 7:45 p.m. del 22 de junio un mensaje de WhatsApp a Natacha, una de las mejores amigas de Flavia, comunicándole el fallecimiento. De acuerdo a esta versión, cuando iba por la tercera jeringa dijo que estaba mareada, comenzó a convulsionar y se desmayó. La llevaron al hospital y allí la persona que le habría hecho el procedimiento se dio a la fuga con su celular. Natacha fue contactada por WhatsApp, pero no respondió a la petición de entrevista para este texto.</p>
<p>Una segunda versión asegura que lo ocurrido fue lo siguiente: Flavia se encontraba en la calle cuando llamó por teléfono a Mónica, otra amiga que también residía en su alquiler, y esta salió a buscarla. Al llegar, Flavia estaba con otra muchacha trans, “de color”, y le pidió a Mónica que la llevara para la casa, se sentía mareada. Ya en ella, Flavia se desmayó, y entre ambas la llevaron al hospital. Allí la trans “de color” se habría ido con el celular de Flavia.</p>
<p>Este es el testimonio que Mónica dio en la policía y también a los padres y familiares de la difunta cuando les llevó el cuerpo desde La Habana hasta Caibarién junto con la expareja de Flavia, quien se encontraba en el aeropuerto transportando a unos clientes en el momento de la muerte de su novia. Según esta versión, la fallecida nunca llegó a inyectarse y no se sabe qué pasó en el tiempo transcurrido entre el mensaje donde decía estar en su casa y que había llegado la persona que la inyectaría, y la llamada que realizó a Mónica para que la fuera a buscar a un sitio que no era su casa.</p>
<p>“Ella supuestamente no tenía ningún pinchazo en el cuerpo, según nos contó la que trajo sus restos. Tal vez Flavia al decir tanto que se iba a inyectar, todos piensan que se lo hizo, y no se hizo nada. Pruebas legales no hay. No sé ni qué pensar ya”, apunta Sussi.</p>
<p>La autopsia, se comentaba, había arrojado que Flavia murió por envenenamiento. Pepe Herrera no se convenció y ha prometido dar con la verdad de lo ocurrido. Muchas cosas no le cuadran en la historia, y más a él, que confiesa haber sido agente de la Seguridad: alguien tuvo que haberse robado los siete anillos, dos cadenas, tres pares de argollas y 50 mil o 60 mil pesos que pertenecían a Flavia.</p>
<p>Dice que si pudiera valerse, se hubiera ido a La Habana a resolver las cosas por su cuenta y a presionar a las autoridades que, a cuatro meses de la muerte de su hija, considera no han investigado lo suficiente. Una insuficiencia renal y el ácido úrico muy elevado debido a la propia enfermedad del riñón lo mantienen prácticamente encamado, apenas puede caminar. Y su esposa, Odaime, es inválida de las rodillas.</p>
<p>Para Pepe, el instructor del caso, teniente coronel Ispuria, no ha hecho nada por esclarecer lo que pasó el 22 de junio en La Habana: “Yo era el que todas las semanas lo llamaba y siempre me decía «estamos investigando, yo te llamo», y nunca me llamó”. Hace alrededor de un mes, su otra hija fue a la policía de Caibarién para ver si por esa vía averiguaba algo sobre el caso de Flavia. La policía de Caibarién hizo algunas llamadas al teniente coronel Ispuria en La Habana y este dijo que el caso ya había sido cerrado. Que Flavia Herrera Rodríguez había muerto de manera natural.</p>
<h4>“¿Quién las manda a hacerse eso?”: Travesticidio/transfeminicidio social y revictimización</h4>
<p>Más allá de las múltiples interrogantes de índole policial que suscita el caso de Flavia, y que no forman parte del objetivo de este trabajo, es común que ante este tipo de hechos abunden los señalamientos individuales que colocan la culpa en las personas que se someten a tratamientos estéticos. Sin embargo, pocas veces se pone el foco en el problema de salud pública que supone orillar estas prácticas a la clandestinidad, sin control sanitario ni acceso igualitario.</p>
<p>La actriz, presentadora y activista LGBTIQ Kiriam Gutiérrez <a href="https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid0VGFtWwVSRkfLBV47iQh4hSK6cgN6FR4unirBGTLAQRXtFhkY7Jn9ytdXMnfunKq5l&amp;id=100008354287962&amp;mibextid=Nif5oz" target="_blank" rel="noopener">ha contado</a> en sus redes sociales los detalles de su cirugía clandestina de implantes mamarios. Los resultados posoperatorios de varias mujeres trans le habían generado mucho miedo. Aunque deseaba unos senos también, estuvo indecisa algún tiempo. Cuando por fin dio con un “cirujano de segunda mano”, cuyo trabajo le convencía, se los puso en marzo de 2014.</p>
<p>En la misma publicación denunció que para personas trans en Cuba era ilegal realizarse cirugías estéticas como implantes mamarios, lipotransferencia, liposucción, rinoplastias, feminización facial, mastectomías en el caso de los hombres trans, a menos que se sometieran a la llamada reasignación de sexo; pero que estas se podían hacer de manera clandestina, con mucha discreción y con dinero de por medio.</p>
<p>“El día de mi cirugía solo pude quedarme en el hospital 15 minutos después de operada, aún con la anestesia local me monté en el taxi y directo a casa, era ilegal y el riesgo era grande para todos. Antes de la cirugía compré rocefín, vendas, solución de yodo, duralginas y preparé mi recuperación. Afortunadamente no tuve ningún problema”. Reconoce la actriz que hubo riesgos y consecuencias para todas las partes. Sabe de travestis/trans que a punto de morir, por malas prácticas, han llegado a hospitales donde no les han querido brindar atención.</p>
<p>Casi un año después de colocarse sus implantes mamarios, fueron detenidos y juzgados su cirujano, los enfermeros y otros médicos que habían operado a más de veinte mujeres trans. El Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) citó a Kiriam y la interrogó varias veces. Fue amenazada incluso con que si no declaraba en el juicio, podrían extraerle los implantes. “Sí, él me operó y solo puedo decir gracias por hacerme feliz y cumplir mi sueño de tener tetas”, dijo durante el juicio y fue expulsada de la sala.</p>
<p>La prohibición de determinadas prácticas y sustancias que se consideran perjudiciales nunca ha sido una solución efectiva para la problemática que se pretende erradicar. Más bien es un generador de múltiples violencias y percances, como ha sucedido y sucede todavía hoy, cuando personas trans, no binarias y de la disidencia sexual se practican cirugías estéticas y de confirmación de género de manera clandestina, expuestas a muchos riesgos, sin garantía de nada, sin siquiera poder firmar un documento de consentimiento informado ni recibir acompañamiento sanitario profesional durante la recuperación.</p>
<p>En septiembre pasado el debate volvió a colocarse sobre la mesa en el ámbito internacional cuando se supo de la muerte de la modelo, actriz y presentadora argentina Silvina Luna. Una hipercalcemia e insuficiencia renal fueron el culmen de una serie de problemas de salud que enfrentó por varios años, desde que en 2011 se practicó un aumento de glúteos con <a href="https://www.ambito.com/informacion-general/que-es-el-metacrilato-el-causante-la-enfermedad-que-sufre-silvina-luna-n5757182" target="_blank" rel="noopener">metacrilato</a>.</p>
<p>En un artículo publicado por el medio de prensa <em>Presentes LGBTI </em>bajo el título <a href="https://agenciapresentes.org/2023/09/06/la-silicona-otra-variable-del-travesticidio-social/" target="_blank" rel="noopener">“La silicona líquida, otra variante del travesticidio social”</a>, a propósito de la muerte de la actriz, la activista travesti/trans afroindígena Pía Ceballos expresó: “Las travas sabemos de exclusión y así conocimos el silicón. Se trata de otra variable del travesticidio social, la exclusión de las instituciones que deben garantizar derechos básicos: a crecer y desarrollarte sin violencias, educación, salud, vivienda. La iconografía popular nos exige cuerpos perfectos, objetos que puedan dar placer, no importa el precio”. Invitó, pues, a cuestionar, problematizar y exigir políticas públicas de abordaje integral en torno a estas sustancias usadas como rellenos cosméticos, al tiempo que reconoció la necesidad de erradicar los estereotipos binarios y patriarcales que se imponen y causan violencias en todos los cuerpos.</p>
<p>Otras voces aportaron una mirada distinta sobre el asunto. Tal es el caso de la antropóloga y activista travesti Marce Joan Butierrez, quien en su artículo <a href="https://latfem.org/a-silvina-luna-la-mataron-lo-demas-es-discurso/" target="_blank" rel="noopener">“A Silvina Luna la mataron. Lo demás es discurso”</a> llamó la atención sobre las narrativas provenientes de sectores hegemónicos del feminismo que trasladaron la responsabilidad a la propia fallecida, por supuestamente haber sucumbido a los mandatos de belleza que impone el patriarcado. Si bien reconoce la necesidad de repensar estos mandatos y, en la medida de lo posible, evitar este tipo de procedimientos estéticos, afirma que esos “discursos” o “preocupaciones” en realidad no interpelan a nadie, solo son funcionales a la revictimización y liberan al Estado de la responsabilidad sanitaria que contrae con los individuos:</p>
<p>“Es cierto que vivimos atravesadas por mandatos, pero a veces los elegimos libremente o simplemente preferimos seguirlos para sobrevivir. A nadie se le ocurriría decirle a una compañera que decide gestar un hijo una cosa tal como la maternidad es un mandato patriarcal. Del mismo modo, tenemos derecho a elegir ser lindas a nuestro modo. Derecho a levantarnos y mirarnos a un espejo y estar contentas. Y donde nace esa necesidad, debemos construir un derecho al acceso a terapias seguras, a cirugías confiables y a una política sanitaria que le ponga límites al mercado. Todo lo demás es discurso”.</p>
<p>Para ella la cuestión es bien clara: o aceptamos y reconocemos que todas las decisiones que tomamos con nuestros cuerpos están mediadas por lo que hemos llamado patriarcado, estereotipos de género binario y la búsqueda del cuerpo deseado —que solo en el caso de las personas trans han designado la medicina y los discursos de poder como “cuerpo equivocado”—, o tocará dar una explicación convincente y precisa sobre por qué unos cuerpos son sujetos de derecho y decisión mientras que otros solo son vistos como víctimas de un sistema que les oprime y cosifica.</p>
<p>Expresiones del tipo “¿Quién la mandó a hacerse nada?” son tan peligrosas y revictimizantes como el “Ella se lo buscó por cómo iba vestida” o “por la hora en que andaba en la calle”. Si hoy día numerosas personas, en su mayoría mujeres, recurren a estos tratamientos, también es por una culpa y una responsabilidad colectivas. Hemos de responder entonces al “¿Quién las mandó?” que las mandó la sociedad y sus estándares, en los cuales cada uno de nosotros tiene participación, en mayor o menor medida.</p>
<p>Si estas personas han puesto la salud mental o la calidad de vida en función de esas operaciones, es que la salud mental o la calidad de vida han sido puestas socialmente en unos parámetros que se inculcan desde la primera infancia y con los cuales se nos bombardea por todos los medios de comunicación. No valen los discursos simplistas de aceptación en un mundo complejo de opresión.</p>
<p>Casos como el de Flavia, el de Silvina, el de cientos de travestis y mujeres (cis y trans) deben servir para motivar un debate más profundo, que renuncie a formulaciones vagas y reduccionistas y busque una real solución, encaminada a exponer el gravísimo problema de salud pública al que se enfrentan.</p>
<p>Hacen falta campañas de concientización sobre los riesgos sin estigmatizar estos procedimientos ni a quienes se los realizan, ofrecer alternativas más seguras, capacitar al personal de salud para mejorar la atención a la salud integral de personas travestis, trans y transexuales; para que cuando estas lleguen a un hospital con alguna molestia o afección por una sustancia infiltrada no sean revictimizadas sino tratadas con dignidad. De una vez y por todas, hace falta comprender los tratamientos de confirmación de género como necesarios y no solo estéticos.</p>
<p>Tampoco podemos pasar por alto el factor de clase y de solvencia económica que opera en estas situaciones. Aunque no es garantía absoluta, quien tiene dinero suficiente para pagar un buen servicio tiene una mayor probabilidad de acceder a productos estéticos más sanos, más seguros, y a profesionales más cualificados.</p>
<p>El Estado es co-responsable de los transfeminicidios sociales. Cómplice de la basura que personal muchas veces no acreditado nos infiltra mediante mala praxis. De las bombas de tiempo colocadas en estos cuerpos, que impactan en la calidad y esperanza de vida.</p>
<p>En caso de que se demostrara que su muerte se debió al aumento de glúteos o al contexto propicio a violencias en que se realiza ese tipo de procedimientos, no podemos olvidar que a Flavia la mataron también el sistema médico y el Estado. Su nombre pasará a engrosar la lista de muertes repentinas y misteriosas, cargadas de silencios, turbiedad, extorsión y complicidades, producto de la marginación en la que se desenvuelven las vidas que no importan.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2023/11/que-mato-a-flavia-herrera/">¿Qué mató a Flavia Herrera?</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Sin gaceñiga no hay revolución</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mel Herrera]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jul 2021 15:00:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[11J]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[derechos ciudadanos]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[protestas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo de seguir para Malecón en búsqueda de otras protestas parece una mejor idea. Mientras nos alejamos, vemos cómo han montado con violencia en un camión a amigos y conocidos artistas. </p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/07/sin-gaceniga-no-hay-revolucion/">Sin gaceñiga no hay revolución</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Es 11 de julio. Un domingo cualquiera con su habitual aburrimiento y parsimonia. O eso parece ser, hasta que veo en una transmisión en vivo que en San Antonio de los Baños la gente ha salido a las calles a protestar. Es una protesta numerosa e inesperada. Espontánea y muy cubana: paso de conga, bicicletas, dolores, chiflidos, “singaos” a Díaz-Canel, reclamos de libertad.</p>
<p>Un amigo me envía el enlace de la transmisión. “¿Viste esto?”, me pregunta. Le respondo que sí, lo acabo de ver y no me lo puedo creer. Siento ansiedad. Me dice que él también.</p>
<p>―Me dan ganas de salir pa la calle ―añade―. O de estar allí.</p>
<p>En las redes la gente comparte y comenta con júbilo y esperanza el video de la protesta. San Antonio de los Baños de pronto se vuelve viral y la mayoría ve en él la chispa de la libertad. Ha dado el empujón. Luego se une el poblado de Palma Soriano en Santiago de Cuba y poco a poco se suman otros pueblos y ciudades de la isla. Algunos preguntan en las redes: “¿Y La Habana?”.</p>
<p>―¿Qué hacemos? ―me pregunta mi amigo―. ¿Maleconazo?</p>
<p>Le respondo con tres <em>emojies</em> de carcajadas.</p>
<p>―No te rías y prepara la jaba. Vamos para Malecón.</p>
<p>Estoy indecisa. Mi indecisión tiene que ver más bien con mi pereza dominical.</p>
<p>―Dale, vamos, vieja. Y te llevo gaceñiga.</p>
<p>Me dejo sobornar y me empiezo a vestir. Total, es algo que me debo: un día de probar lo que es hacer uso de mi derecho a manifestarme. A la marcha cuir del 11 de mayo de 2019 no fui porque un oficial de la Seguridad del Estado me advirtió que lo mejor era que ese sábado no saliera de mi casa. Tampoco participé en el plantón frente al Ministerio de Cultura el histórico 27 de noviembre de 2020. No puedo dejar pasar este 11 de julio, cuando todo indica no será ya un domingo cualquiera.</p>
<p>A fin de cuentas, ¿qué puede pasar? ¿Que en La Habana nadie salga a la calle o que a los tres o cuatro más envalentonados que salgan la policía los reprima y disipe cualquier otro intento de manifestación? Siempre quedará la opción de sentarnos por ahí a comernos la gaceñiga.</p>
<p>Mi amigo y yo acordamos vernos en algún sitio cercano a Malecón, pero luego nos enteramos de que un grupo de artistas y activistas iría para el ICRT. Mejor vernos en El Vedado. De todos modos, un lugar queda cerca del otro. Después se verá qué decidimos. La idea, de momento, es salir a la calle. A esas alturas ni él ni yo podemos quedarnos tranquilos dentro de la casa. Son cada vez más sitios los que se levantan. Efecto dominó. O una especie de contagio por “transmisión autóctona”, hablando en términos de pandemia, cuando la causa no es un agente foráneo sino local.</p>
<p>Salgo a tomar un taxi y me doy cuenta de que ya han quitado internet. Se habían demorado, pienso. El Gobierno ha tomado la primerísima de las medidas para controlar el “contagio”: restringir la información que entra y que sale, la posibilidad de que se organicen otras protestas a través de las redes y grupos de mensajería rápida y, de paso, ocultar al mundo, al menos en tiempo real, las acciones de violencia y el despliegue represivo que usa contra quienes disienten.</p>
<p>El propio Gobierno nos ha enseñado desde la noche del 26 de noviembre de 2020, cuando sacó de su sede a los acuartelados de San Isidro, que si corta internet es porque algo está pasando, alguna puerta está rompiendo para sacar a huelguistas opositores, alguna morada está allanando, algún ministro está dando un manotazo, a algún grupo de artistas y periodistas están metiendo a golpes en una guagua. Cortar internet en Cuba es una alerta de represión.</p>
<p>Cuando el taxi va por Neptuno, próximo a entrar en El Vedado, damos de frente con un grupo de personas que se manifiestan. Centro Habana ha tomado las calles. Llevan un paso firme, algunos cantan “Patria y vida”, otros solo gritan “Libertad”. Aparecen cada vez más personas. Me impresiono. Hay policías en una esquina. Ellos también observan la manifestación <em>walkie talkie</em> en mano, anonadados, como si no supieran qué hacer y esperaran indicaciones del alto mando.</p>
<p>El taxi va despacio para no atropellar a nadie. Me impaciento y al mismo tiempo pienso que nunca me he sentido tan feliz en un atascamiento como este. Lo vale. Tengo deseos de bajarme y unirme a los manifestantes, pero mi amigo me espera. Cuando llego, le llamo por teléfono y le aviso que ya estoy en El Vedado. Voy rumbo al ICRT.</p>
<p>De lejos veo que hay un grupo de jóvenes frente a la entrada. Gritan algo, alzan las manos, gesticulan, se mueven. Algunos vehículos y personas se detienen a mirar. A medida que me acerco descubro rostros familiares. También se me hace más claro lo que reclaman. Piden que se les dé unos minutos de réplica en televisión. Una televisión única en Cuba, controlada por el Partido Comunista, que desde hace meses se ha encargado de asesinar públicamente la reputación de todos ellos, acusándoles de mercenarismo, revelando detalles de su vida íntima, violando la privacidad de sus redes sociales. Una televisión sin contrapartida, difamatoria y paternalista con sus usuarios, a quienes intenta explicarles, condescendencia mediante, lo que llama la “farsa de los artistas y opositores pagados por el enemigo”.</p>
<p>Los artistas frente al ICRT piden además que se respeten los derechos de expresión, de creación, de manifestación y de asociación sin que medie la violencia. “¡Derecho a tener derechos!”, claman. Llego justo en el momento en que los manifestantes cantan el Himno Nacional. Me emociono. Abrazo al actor Daniel Triana, saludo a Yunior García Aguilera y a otros conocidos. Enseguida me uno a sus demandas.</p>
<p>Los trabajadores del Instituto, parados en el portal del edificio, responden con consignas pro-Gobierno. Lanzan vivas a Fidel, a Raúl y a la Revolución. De vez en cuando se acuerdan de Díaz-Canel. Se les unen más trabajadores. Por la manera en que llegan, parecen haber sido convocados con premura. Traen banderas cubanas, como si a ellos Cuba les importara más que al resto. “¡Somos cubanos!”. “¡Somos iguales a ustedes!”, les recordamos a todo pulmón. Nos sentamos en el suelo. No queremos enfrentamiento. Aun sentados nos mantenemos firmes pidiendo que se respeten los derechos que hemos venido a exigir.</p>
<p>Quieren probar nuestro verdadero interés en Cuba repitiendo consignas como “¡Abajo el bloqueo!”, “¡Cuba sí, yanquis no!”. Ni cortos ni perezosos nos levantamos y, a diferencia de ellos, demostramos que podemos decir sus consignas, las que conservan un poco de sensatez. Aquello les confunde. No se esperan que nos pronunciemos contra el bloqueo y contra la injerencia norteamericana. Pero como buenos repetidores retoman su discurso. No se les ocurre otra cosa.</p>
<p>Sus consignas carecen de creatividad. Son las que el oficialismo enseñó desde 1959. Desde entonces ha muerto toda originalidad y espontaneidad. La Revolución sin revolucionarios. O con muy pocos, los pocos que también han sido expulsados del oficialismo y difamados por haberse atrevido a disentir en lo más mínimo.</p>
<p>Los “segurosos” o agentes de la Seguridad del Estado han empezado a llegar. Se han ido colocando estratégicamente entre nosotros. Algunos parecen nerviosos, reciben llamadas, cuelgan, sudan, se limpian las gotas, nos miran, trastean el celular, se llevan las manos a los bolsillos, nos miran, se comen las uñas, intentan camuflarse entre nosotros. Pero sabemos distinguirlos. Y solemos acertar bastante.</p>
<p>Están a la espera del momento propicio para detener con violencia a las figuras clave de la manifestación y disiparlo todo. Estamos rodeados. Detrás y a los lados los tenemos a ellos y enfrente a los trabajadores del ICRT, que han subido el tono, se han puesto agresivos. Lo que ellos entienden como un enfrentamiento para ver quién grita más alto y quién defiende más a Cuba, para nosotros es un intento de diálogo, una interpelación al poder, un ensayo de democracia.</p>
<p>Nos miran con odio y nos gritan “¡Abajo la gusanera!”. Se acercan a reafirmarnos en la cara: “¡Cuba Sí, yanquis no!”. Les secundamos: “¡Cuba Sí, yanquis no, autoritarismo oficialista y violaciones de derechos humanos tampoco!”. Les respondemos con “¡Viva Cuba Libre!”, libre de yanquis y también de autócratas y dictadores mal llamados revolucionarios.</p>
<p>Veo a mi amigo a lo lejos y salgo del tumulto para encontrarme con él. Un seguroso me agarra del brazo y me pregunta a dónde voy. No le respondo y solo miro su mano sobre mí. Me suelta. Está impaciente y sofocado. Ya quiere empezar su maniobra represiva. “Andan a la cara”, le digo. Mientras me alejo, escucho que le dice a uno: “¿Qué tú haces aquí? Pírate o te voy a montar a ti también”.</p>
<p>Llego a donde está mi amigo y le cuento lo que ha pasado. Nos mantenemos a una distancia prudencial. A él le parece que eso ahí es un intento fallido. Un camión parquea justo detrás de los manifestantes. Los trabajadores del ICRT han ahogado la manifestación. Mi amigo se irrita:</p>
<p>―¿Pero ves las edades? ¿Te das cuenta? El problema de Cuba es generacional ―sentencia―. Vamos pa Malecón que por ahí debe de haber algo.</p>
<p>En lo que nos alejamos se arma el caos. Montan con fuerza en el camión a algunos artistas y activistas. La turba “revolucionaria” les grita desde abajo, aprueba la violencia. Es cómplice. Vemos gente corriendo entre los carros, policías y agentes de la Seguridad del Estado persiguiendo y agrediendo a periodistas que han filmado los sucesos. Lo más seguro es que quieran borrarles lo grabado y destruir sus equipos de trabajo. Siento frustración y un poco de angustia. ¿Qué pasará con ellos?</p>
<p>Bajamos La Rampa y atravesamos Centro Habana por las calles cercanas a Malecón. La idea es sumarnos a cualquier protesta que aparezca. Por el camino se nos unen otros amigos y conocidos. Uno de ellos nos cuenta que Díaz-Canel en televisión acaba de mandar a los revolucionarios a las calles a contrarrestar las manifestaciones, al pueblo a enfrentarse contra el pueblo. Ha dicho que la orden de combate está dada. “Singao” empieza a perder para mí su tufo homofóbico y a parecerme un adjetivo muy pobre para describirlo.</p>
<p>De momento no vemos nada, aunque las calles están revueltas. Se nota que algo ha pasado. Cuba ha amanecido con más deseos de libertad que nunca. El sol está fuerte y empiezo a sentir sed. Llegamos hasta Prado. Ahí tampoco hay nada. Al fin compramos agua en una cafetería por el Museo de Bellas Artes. Subimos en dirección al Parque Central, cansados y sin esperanzas. Creemos que ya todo se ha acabado.</p>
<p>Mientras nos acercamos se escucha un coro de voces cada vez más fuerte. Justo en el parque nos sorprende una cantidad inmensa de personas manifestándose. Aquello es impresionante. No he visto en Cuba una concentración así que no sea para actos convocados por el oficialismo, comúnmente bajo coacción. La alegría de la gente es contagiosa. Mi amigo sonríe, graba con su celular. Se emociona y alienta a los que pasan. Le escucho decir: “Esto, esto es lo que teníamos que hacer. Mañana Cuba amanece libre”.</p>
<p>Enseguida nos metemos entre los manifestantes, quienes van por Prado en dirección a Malecón. Nadie pide intervención militar, nadie pide anexión a Estados Unidos. Al menos allí, “¡Patria y Vida!”, “¡Tenemos hambre!”, “¡Medicinas!”, “¡Cierren las tiendas MLC!”, “¡Abajo la dictadura!”, “¡No más violencia ni represión!” y “¡Libertad!” son los reclamos y consignas que dominan la protesta. Cierto, también de vez en cuando le dedican un “singao” a Díaz-Canel.</p>
<p>Entre los “boinas negras” y los pocos “revolucionarios” que han aparecido intentan tomar el control y cortarnos el paso. Pero somos muchos; somos una masa de gente que yo jamás pensé ver reunida algún día. Los “boinas negras” nos amedrentan con sus armas y les respondemos coreando que no tenemos miedo, porque “el pueblo unido jamás será vencido”. La consigna que nos ha hecho memorizar el oficialismo, hoy la usamos en su contra. Hay chiflidos, aplausos, sonrisas, entonaciones del Himno Nacional cada vez que los “boinas negras” pretenden aplicar su fuerza.</p>
<p>Nos cortan el paso, pero agarramos a toda velocidad por una calle perpendicular a Prado hasta llegar a la del Museo de la Revolución. Es un giro inesperado para quienes pretenden disipar la protesta. La gente corre por los laterales y jardines del museo rumbo a Malecón. Disfruto el caos. El tráfico se detiene, las guaguas y los carros nos regalan sus cláxones, algunas personas nos alientan desde las ventanillas de las guaguas.</p>
<p>Nos encontramos con unas muchachas trans y travestis que también van en la manifestación. Mi amigo me dice: “La comunidad LGBTIQ presente”, y reímos los dos. Me aprieta fuerte la mano y seguimos. Me detengo a mirar a la gente que está protestando. La mayoría afrodescendientes, gente de barrio. Somos un batallón. Somos la gente que vive en barrios y comunidades vulnerables, por la que se hizo la Revolución. “Marginales”, “vulgares”, “confundidos”, “delincuentes”, dirían el presidente y algunos intelectuales.</p>
<p>Cruzamos por encima del túnel y nos acercamos cada vez más a Malecón. Los “boinas negras” nos persiguen. Cuando se acercan a alguien en particular corremos a rodearle con las manos en alto. No vamos a ser violentos, pero tampoco dejaremos que violenten a nadie. Corremos de un lado a otro. Los tenemos sofocados. De pronto pierdo a mi amigo. Me llama y me dice que están en la estatua de Máximo Gómez. La explanada circular está llena de manifestantes. El gran bloque parece haberse fragmentado: algunos han llegado al malecón, otros han retrocedido o permanecen bajo el Generalísimo gritando “Libertad”.</p>
<p>Me rencuentro con mi amigo, que está feliz de ver todo lo que se ha armado. Empezamos a sentir el cansancio y la sed y decidimos marcharnos de allí. Un grupo de hombres de la tercera edad armados con palos nos pasa por el lado. Son los convocados por el presidente para pelear contra los manifestantes. Son unos viejos fatigados. Pueden ser mi abuelo. En ese momento me siento feliz de que mi abuelo, el combatiente, haya muerto y haya muerto decepcionado. A mi abuelo nadie lo obligará a dar palos. Nadie lo va a coger para eso.</p>
<p>Más atrás vemos una formación de soldados del servicio militar obligatorio y guaguas de las que han bajado civiles que llegan a enfrentarse a nosotros. Algunos de estos últimos nos alcanzan en la calle Habana cuando pretendemos retirarnos. Vienen con banderas y con sus consignas de autómatas, sus vivas a Fidel y a la Revolución. Vienen con su tradición de actos de repudio, nos cantan “Pin pon fuera, abajo la gusanera”, nos gritan vendepatrias, pagados, mercenarios. Todavía me asombro de la facilidad con que los oficialistas llaman mercenario a cualquier persona con un pensamiento disidente.</p>
<p>Corean “¡Yo soy Fidel!” y dicen que contra esta Revolución nadie puede. La mayoría son mujeres. Se desgañitan y las venas se les marcan, el rostro enrojecido. Mi amigo le pide a una que se suba la mascarilla. La mujer le responde que ella tiene más cojones que él. Nos gritan que nos vayamos, que abandonemos el país, que Cuba es de ellos, los “revolucionarios”. Exhiben sus banderas con orgullo, como si nosotros anheláramos otra bandera. Como si solo ellos fueran dignos de portarlas.</p>
<p>Siento una profunda impotencia y deseos de responderles. Mi amigo me convence de la improductividad de intentar algún diálogo con ellos. Los fanáticos solo creen en sus dogmas y de ahí no hay quien los mueva. Finalmente nos vamos. Cae la tarde. Todavía seguimos sin internet, pero nos hemos enterado de que en toda Cuba ha habido protestas, arrestos, exceso de violencia por parte de las fuerzas policiales, incluso heridos.</p>
<p>Volvemos a salir a Prado. Hay un tumulto confuso de “revolucionarios” y protestantes anti-Gobierno. Nos encontramos con otros amigos que nos cuentan que en Carlos III se ha armado algo grande también. Hacia allá vamos. Ya estoy cansada, sigo sedienta y sudorosa, pero ahora mismo no hay nada más importante en mi país que estar en las calles y apoyar.</p>
<p>Por el camino una señora nos pregunta:</p>
<p>―¿Y ustedes de qué bando son? ¿De Patria y Vida o Patria o Muerte?</p>
<p>Primero nos reímos, luego entendemos lo que ha querido decir. Uno de nosotros le responde que de “Patria y Vida”. “Somos de los que queremos una vida mejor, libertades, que se respeten nuestros derechos, una Cuba Libre”, matizo. Entiendo también qué es lo que mi papá –electricista y negro marginal de San Miguel del Padrón según la descripción de la cúpula del poder― quiere decir cuando canta “Patria y Vida”. Él y los miles que la coreamos por todo Prado.</p>
<p>Subimos por Belascoaín. La calle está llena de gente y todos hablan de lo mismo: las protestas y la violencia policial. Carlos III tiene más policías que civiles. Parece que algo pasó aquí. Nos sentamos en un parque <em>wifi</em>. Una de las que vienen con nosotros se logra conectar a internet y nos va contando lo que ha pasado en otros municipios y ciudades del país. Al parecer, en la Plaza de la Revolución ha habido un enfrentamiento grande. “Ese es el lugar”, dice mi amigo. Y hacia allá vamos. Tal vez alcancemos a algo.</p>
<p>El cansancio y la sed aumentan. Mis piernas no dan más y tengo hambre. Todos se nos quedan mirando en la calle. La gente empieza a mirar con desconfianza. Nosotros también a ellos. ¿Serán? ¿Qué serán? ¿Serán de “Patria y Vida” o de “Patria o Muerte?”. Llegamos a una de las calles que conducen a la Plaza. En la esquina hay un grupo de personas que observan algo. Es un desfile de “reafirmación revolucionaria” que el Gobierno está preparando. Una manera de limpiar el honor de la Revolución.</p>
<p>Más adelante, bajo unos árboles, hay unos civiles mayores que también observan. Pasamos por detrás de ellos. Un muchacho que viene de correr nos dice que eso allá está militarizado. No nos van a dejar pasar hasta después del desfile. Decidimos regresar. Los señores que hemos dejado atrás nos empiezan a gritar cosas. Uno de ellos, el más anciano, nos pregunta qué hacemos y a dónde vamos. Le respondemos que a la casa.</p>
<p>―Ustedes saben que eso es mentira ―dice alterado―. Ustedes no iban para la casa. Váyanse de aquí, provocadores.</p>
<p>Yo voy delante. Procuro no dejarme provocar. Recuerdo las palabras de mi amigo: “El problema de Cuba es generacional”. No voy a negar que esos señores reaccionarios me intimidan. Se vuelven agresivos en un minuto. Pero en realidad lo que tienen es un profundo miedo: unos a perder su posición social y sus prebendas, otros a perder algo que hace tiempo les falta.</p>
<p>―Váyanse. Las calles son de los revolucionarios ―nos dice el anciano.</p>
<p>―No, las calles son de todos los cubanos ―le responde uno de nosotros.</p>
<p>El anciano se queda vociferando mientras nos alejamos. Más adelante, antes de entrar al Vedado, vemos otro grupo de “revolucionarios”. Una mujer nos intercepta y nos pregunta también a dónde vamos. La reconozco. Es una de las que llegó como refuerzo y con banderitas cubanas al ICRT.</p>
<p>―Vamos para la casa ―le decimos y nos mira con desconfianza. Están convencidos de que las calles son de ellos.</p>
<p>Son las 8:00 p.m., tengo sed, no siento mis piernas. Necesito un baño. La verdad, no tengo mucha hambre. En lo que menos he pensado es en la gaceñiga. Mi amigo no ha cumplido su parte. Para la próxima será, pienso. Ya esto no hay quien lo pare.</p>
<p>Esa noche me quedo en su casa. Me ha agarrado el toque de queda. No logro conciliar el sueño pese al cansancio. Lo vivido durante el día me mantiene excitada. Ha sido una inyección de energía. Finalmente me duermo, satisfecha. Nos podrán quitar las calles, pero ya perdimos el miedo. Hemos probado otro sorbo de libertad y eso es como cuando descubrimos el sexo o algún vicio. Sentimos la necesidad de repetir una y otra vez.</p>
<p>Nos podrán asustar con sus perros, con sus tiros; violentar con sus tonfas y palos; detener, sitiar, interrogar, meter a empujones en un camión, cortarnos internet, pero no podrán negar que esta noche dormimos en una Cuba un poco más libre. Nos podrán enemistar con familiares, amigos y vecinos, pero no me harán olvidar que tengo una gaceñiga pendiente para próximas revoluciones.</p>
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