El 6 de febrero de 2026 el gobierno cubano anunciaba un conjunto de medidas para enfrentar la situación actual del país, las cuales confirmaban la precaria situación en la que se encuentra la Isla después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y las acciones de la administración de Donald Trump para interrumpir el suministro de combustible.
Periodismo de Barrio responde varias preguntas esenciales para comprender las propuestas y sus implicaciones para la población.
¿Por qué Cuba se encuentra prácticamente paralizada?
La Isla se encuentra hoy en un estado de desabastecimiento severo de combustible que afecta a todos los sectores del país. Durante los últimos años, los envíos de Venezuela permitían cubrir aproximadamente un 50% del déficit nacional de petróleo; sin embargo, la interrupción de estas entregas ha llevado al sistema electroenergético a un punto crítico.
Al mismo tiempo, la firma de la Orden Ejecutiva “Abordar las amenazas a Estados Unidos por parte del Gobierno de Cuba” por el presidente estadounidense Donald Trump el 29 de enero ha limitado las opciones de adquirir combustible desde otros países y los envíos procedentes de México se han detenido.
El documento emitido por la Casa Blanca establece la imposición de aranceles adicionales a productos provenientes de países que directa o indirectamente vendan o le provean petróleo a la Isla y declara una emergencia nacional en respuesta a las políticas, prácticas y acciones del gobierno de Cuba, las cuales consideran una amenaza a la seguridad y política exterior estadounidense.
En este contexto, Cuba no cuenta con alternativas viables para sostener y cubrir su consumo energético. El país incluso se ha quedado sin combustible para la aviación. Las aerolíneas que operan en la Isla fueron informadas de que el suministro de queroseno se suspendía por un mes a partir del 10 de febrero en todos los aeropuertos internacionales. En respuesta, Air Canada suspendió 16 vuelos semanales a cuatro ciudades y WestJet anunció una reducción ordenada de sus servicios, según un artículo de The New York Times. La publicación también señalaba que la Isla podría quedarse sin reservas de combustible a finales de marzo si no encuentra fuentes alternativas de suministro.
La contracción en el flujo de turistas —una de las principales fuentes de divisas— como consecuencia de la reducción de vuelos impacta las ya limitadas opciones de Cuba para poder adquirir alimentos y combustible en el mercado internacional. Además, profundiza la gravedad de la situación de pobreza y desamparo en que vive la población cubana actualmente, después de años de desabastecimiento y escasez generalizadas y cortes en el suministro eléctrico cada vez más extensos y frecuentes.
Desde inicios de año hasta el 18 de febrero, el déficit diario de electricidad superaba los 1.500 megavatios (MW), con un máximo de 2.000 MW de déficit el 21 de enero.

Déficit diario de electricidad del 1 de enero al 18 de febrero de 2026 (en MW). Elaboración propia con datos de la UNE.
Paralelamente, el gobierno cubano posee muy poco margen de maniobra para resolver la situación. Si bien el país nunca ha contado con muchas opciones para obtener financiamiento internacional, su historial de impagos y las medidas de Estados Unidos complican aún más la posibilidad de obtener fondos externos que permitan aliviar, al menos en parte, los problemas actuales.
De igual forma, a pesar de que la Isla cuenta con oportunidades para inversionistas extranjeros, el país es percibido como de alto riesgo por su inestabilidad económica, debilidad institucional y fiscal, incumplimiento de obligaciones de pago y susceptibilidad a choques externos, como el que ocurre actualmente, los cuales son algunos de los indicadores que toman en cuenta las principales agencias de calificación de riesgos para inversiones.

Foto: Daniela Muñoz Barroso / Archivo Periodismo de Barrio.
¿Qué medidas ha implementado el gobierno cubano ante el desabastecimiento de combustible?
En una comparecencia ante los medios de comunicación el 5 de febrero, Miguel Díaz-Canel Bermúdez mencionaba que la estrategia conocida como “Opción Cero”, elaborada durante el Período Especial, estaba siendo actualizada y contemplada como parte de las medidas actuales.
Este plan concebía un escenario de “petróleo cero” donde se emplearían el carbón y la leña para cocinar, tracción animal para el transporte, el autoabastecimiento alimenticio, entre otras acciones destinadas a sobrevivir con lo mínimo durante el tiempo que durara el desabastecimiento.
En este contexto, en la Mesa Redonda del 6 de febrero el gobierno anunciaba las medidas que se implementarían, las cuales no resultan muy diferentes de otras que se han adoptado en ocasiones en que el país se ha encontrado en situaciones de escasez de combustible y que funcionan como una estrategia de dilación para evitar el colapso total de la Isla, mientras se intentan asegurar fuentes de suministro de combustible y la obtención de ingresos en divisas.
Así, la electricidad se generará con la producción nacional de crudo, gas acompañante y fuentes renovables de energía; se plantea continuar el programa de instalación de módulos solares fotovoltaicos en viviendas y ampliar los incentivos para las fuentes renovables, con la posibilidad de vender la electricidad generada a partir de estas fuentes a otros consumidores estatales y no solo a la Unión Eléctrica. También, se autoriza a cualquier empresa que tenga la posibilidad de adquirir combustible a comprarlo directamente, sin necesidad de intermediarios.
En cuanto a los alimentos, se enfatiza la importancia de la producción local y la agricultura urbana y familiar, con el empleo de recursos propios de cada territorio, así como el uso de tracción animal y de fuentes renovables de energía para el riego.
Con respecto a la industria, se le da preferencia a las actividades económicas generadoras de divisas y a la fabricación de productos químicos vitales, además de proteger el funcionamiento de las fuentes de abasto para el suministro de agua a la población —afectado desde hace años— y los sistemas de alerta temprana, como meteorología, vigilancia sísmica y radiológica.
En la salud, según informaron, se mantienen los servicios básicos, con prioridad en la atención a las urgencias médicas, la salud Materno Infantil y el Programa de Cáncer.
En el ámbito laboral, se concentran las actividades administrativas de lunes a jueves y se fortalecen modalidades como el teletrabajo, la reubicación y ajustes de horarios. En caso de que no sea posible aplicarlas, se implementa la figura de interrupción laboral con garantía salarial durante el primer mes.
Para el transporte, se mantienen todos los traslados vinculados con las exportaciones e importaciones, pero se ajusta la programación de los viajes entre Batabanó y Nueva Gerona y se reduce la frecuencia de viajes de trenes nacionales de pasajeros y ómnibus interprovinciales.
Por su parte, el sistema educativo nacional continúa el curso escolar, con un “esfuerzo” para mantener la presencialidad en círculos infantiles y la primaria, mientras que en secundaria básica, preuniversitario y educación técnico-profesional se aplicará un modelo flexible con diversas variantes organizativas que dependerán de las particularidades de cada centro y territorio. En cuanto al nivel superior, se espera implementar una modalidad semipresencial en función de las características de cada carrera y universidad.
En adición a estas medidas, el gobierno anunció este 17 de febrero que a partir de abril comenzaría una nueva forma de distribución de la canasta familiar normada, la cual se entrega a través de la libreta de abastecimiento.
Bajo la nueva modalidad, algunos productos que se encontraban incluidos en la canasta normada pasarán a estar liberados a la venta con precios sin subsidios, pues se busca que estos últimos se apliquen solo a personas vulnerables que lo requieran en un intento por reducir los gastos estatales.
Hasta el momento, no se ha informado qué criterios se tomarán en cuenta para definir qué núcleos familiares recibirán precios reducidos, ni tampoco cuáles productos serán afectados por esta nueva medida.

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