
"Mamá, no hables en cubano, no estamos allá". La frase de su hijo menor la hizo detenerse en algo que no había previsto antes de emigrar: hablar español no significaba que el idioma dejaría de ser un problema. Había palabras, acentos y maneras de decir que tendría que explicar. Con el tiempo, empezó a hacerlo también con sus propios hijos. En este primer episodio de "Crianzas", "Mis hijos no hablan con la Z", una madre cubana cuenta cómo vive ese proceso en Vitoria-Gasteiz, en el País Vasco, donde sus hijos crecen entre el español, el euskera y las formas de hablar que traen de Cuba. Ellos incorporan palabras, amistades y referencias nuevas; ella aprende de ellos para poder acompañarlos. ¿Cómo ayudar a los hijos a integrarse sin que sientan que deben corregir una parte de sí mismos para encajar? ¿Cómo acompañar su relación con un lugar que empiezan a hacer suyo, mientras cambia también su vínculo con el país donde nacieron? "Crianzas", una serie de Periodismo de Barrio, abre una conversación sobre la experiencia de criar después de emigrar y las preguntas que aparecen en la vida cotidiana de las familias. "Yo no quiero que mis hijos aprendan a pertenecer desde la renuncia", dice la protagonista. Quiere que puedan aprender otras formas de hablar sin sentir vergüenza de lo que traen de casa.