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	<title>Sabrina López Camaraza &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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	<title>Sabrina López Camaraza &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>El espacio aprovechado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Mar 2022 10:00:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Soberanía alimentaria]]></category>
		<category><![CDATA[agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[soberanía alimentaria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sobre un campesino que transformó un basurero en un vivero productivo.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2022/03/el-espacio-aprovechado/">El espacio aprovechado</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Es un vivero del largo de una cancha de baloncesto y casi el doble de ancho. Uno lo puede recorrer entero en cinco minutos. Caminando lento entre decenas de canteros.</p>
<p>Unas varas sostienen desde el suelo el techo de malla negra. Piso de tierra. Una valla de kingrás bordea el lugar para el control biológico.</p>
<p>–No es que con eso no entren los insectos, sino que cuando pasan por ahí como que se limpian –me explica Yosvany, mientras riega las plantas de fungicida con su mochila plástica que parece de cazafantasmas.</p>
<p>–¿Cómo sabes eso?</p>
<p>–Lo aprendí leyendo, oyendo por ahí, mirando el televisor.</p>
<p>En los canteros hay lechuga, acelga, frutabomba, tomate. Están cuidadosamente ordenados en tres hileras.</p>
<p>Ocho años antes, todo este lugar era un basurero.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_11217" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11217" class="wp-image-11217 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/2.jpg" alt="" width="1200" height="912" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/2.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/2-300x228.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/2-789x600.jpg 789w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/2-768x584.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/2-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/2-810x616.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/2-1140x866.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11217" class="wp-caption-text">Yosvany Hidalgo (Foto: Thalía Alfonso).</p></div>
<p>Yosvany Hidalgo tiene 47 años, botas de agua, uniforme azul, un mechón de canas que le cae en la frente.</p>
<p>Como hacen días neblinosos, ahora está fumigando los ajos porque, según dice, tanta neblina les quema las hojas. Tiene que hacerlo antes de que amanezca. Cuando el sol salga la quemadura es peor. Puede perder las posturas. Así que son las seis de la mañana y ya está terminando con los ajos para empezar la frutabomba, luego el tomate, los demás canteros. Cuando amanezca, ya sobre las siete, debe haber acabado la fumigación. Dice que la neblina daña todas las plantas. Y que es el ajo lo que más se afecta.</p>
<p>–Esas telitas que parecen telarañas son un hongo. Uno ya lo conoce por el clima. Eso también te coge las plantas y te las consume por abajo, las mata.</p>
<p>Para eso también sirve el Cuproflow, que es el químico que usa.</p>
<p>–Yo fumigo y todas esas cosas desaparecen. Las contrarresta.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_11218" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11218" class="size-full wp-image-11218" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/4.jpg" alt="" width="1200" height="908" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/4.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/4-300x227.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/4-793x600.jpg 793w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/4-768x581.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/4-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/4-810x613.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/4-1140x863.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11218" class="wp-caption-text">Yosvany saneó el vertedero local para convertirlo en un vivero capaz de abastecer a todo el barrio (Foto: Thalía Alfonso).</p></div>
<p>Yosvany estudió un técnico medio en Mecanización Agrícola. Nunca ejerció. Los seis años siguientes se los pasó en la zafra. Y haciendo cualquier trabajo en el pueblo San Antonio de Cabezas, Matanzas, donde vive. Hasta el día que decidió limpiar el vertedero del frente de su casa.</p>
<p>–Empecé como una gracia. Para que no siguieran botando basura aquí. Esa es la única forma de frenar a la gente. No te puedes fajar con ellos. Pero hay que ser muy malo para ver una cosa limpia y ensuciarla.</p>
<p>Le tomó meses sanearlo. Casi un año. Sin ayuda. Lo hizo todo a mano. Regresaba a su casa por la noche con las manos cortadas por las botellas rotas, focos y vidrios.</p>
<p>Cuando se percató de que ya nadie botaba basura, empezó a sembrar.</p>
<p>Primero lechuga. No se le dio bien. La tierra no era buena. Tuvo que tratarla: traer tierras fértiles y cambiarla y comprar abono. En diciembre de ese año, 2015, se le dio la lechuga que parecía un jardín. “Linda, todo parejito”.</p>
<p>Al año siguiente cultivó ajo, ajo porro, cúrcuma, limón, boniato. Todo para autoconsumo. Poco a poco dejó de depender de los agros y de los carretilleros. Sembraba en surcos, como en el campo. Hasta que se dio cuenta de que no tenía espacio suficiente y transformó los surcos en canteros.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Al lado del vivero, a dos metros de las matas de kingrás, todavía hay basura. La gente del pueblo bota ahí de todo. Carretillas enteras. A simple vista: medio millón de jabas, papeles sucios, un cubo, ropa vieja, cajas de pastillas. Nadie limpia ahí no se sabe desde cuándo.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_11222" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11222" class="size-full wp-image-11222" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/6.jpg" alt="" width="1200" height="901" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/6.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/6-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/6-799x600.jpg 799w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/6-768x577.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/6-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/6-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/6-1140x856.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11222" class="wp-caption-text">Yosvany alista más de 18 mil posturas de frutabomba para siembra (Foto: Thalía Alfonso).</p></div>
<p>El mínimo diario de trabajo son diez horas. Ocho, si está demasiado cansado. Velando todo el tiempo los cultivos como si fueran niños. Y el tiempo que no pasa en el vivero, lo coge para buscar información.</p>
<p>–Yo he aprendido agricultura por Internet, preguntando, leyendo. Todo empírico. Con poco apoyo.</p>
<p>Dice que el problema de la mayoría de los campesinos es que no aprovechan bien el espacio. Por eso su vivero, según él, produce más que cualquier finca de Cabezas.</p>
<p>–Los espacios pequeños llevan más inteligencia.</p>
<p>Por ejemplo, el tomate, que no tiene tanta fuerza en el tallo para crecer hacia arriba, Yosvany lo va amarrando a la cerca para que no se desparrame. Así le queda más espacio en el suelo.</p>
<p>–Eso es lo que no hacen los campesinos. Los campesinos siembran y no aprovechan tanto el espacio.</p>
<p>Solo de frutabomba tiene cerca de 18 000 posturas en cinco canteros.</p>
<p>Y eso que no tiene tecnología. Construyó el techo con retazos de malla que fue encontrando. Puso aros de metal en los canteros para aguantar los náilones que protegen las plantas de la lluvia. Cortó tela para taparles el sol.</p>
<p>–No es mucho, pero resuelve.</p>
<p>Tampoco tiene sistema de riego. Ni una manguera. Hace el proceso a mano, con regadera. Trae tanques con agua de su casa o se la paga a una pipa. Así, a puro pulmón, como se dice, ya no solo cultiva lo que come: abastece el barrio entero.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_11220" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11220" class="size-full wp-image-11220" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/7.jpg" alt="" width="1200" height="849" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/7.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/7-300x212.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/7-848x600.jpg 848w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/7-768x543.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/7-810x573.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/03/7-1140x807.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11220" class="wp-caption-text">La lumbricultura es el próximo proyecto de Hidalgo (Foto: Thalía Alfonso).</p></div>
<p>Tiene un nuevo proyecto en la cabeza: utilizar la mitad del terreno para lombricultura.</p>
<p>En una bañadera y en una caja dentro del vivero tiene dos criaderos de lombrices rojas californianas, muy apreciadas en la agricultura.</p>
<p>Yosvany les echa cartón, plátanos, estiércol, frutabomba podrida. Y ellas convierten todo ese desecho en un fertilizante natural llamado humus: una masa que huele a tierra mojada y parece plastilina.</p>
<p>Así, por ejemplo, puede ahorrarse el tradicional proceso de rotación de cultivos.</p>
<p>–Si tú siembras frijoles, ellos recogen todas las propiedades que hay en la tierra, y no puedes volver a sembrar ahí, porque entonces la planta no sale igual. Pero si tú abonas bien esa tierra, puedes volver a sembrar frijoles.</p>
<p>Con el humus, Yosvany elabora una especie de té color café claro con el que fumiga.</p>
<p>–Un tanque de ese líquido rinde 70 mochilas. Yo lo preparo y se lo echo a las plantas. Ese es el color bonito que tienen. Hasta esta –señala hacia una mata de ají picante–, que es difícil de lograr, está verdecita. Debe tener miles de ajíes.</p>
<p>No hay producto que plante y no se le dé. Una vez se le ocurrió sembrar pepino en macetas y le salieron 15, de 27 centímetros de largo. Otra vez cosechó una lechuga china de tres libras y cuarto, casi el cuádruple de su peso promedio.</p>
<p>–Es cuestión de aprovechar el espacio –insiste–. Y de ponerle el empeño y el sacrificio que lleva. Al final, con eso come mi familia y me alcanza para ir viviendo.</p>
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		<title>La historia de Armandito (Mood Sad) a tres meses de su condena</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2022/01/la-historia-de-armandito-mood-sad-a-tres-meses-de-su-condena/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Jan 2022 11:00:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[11J]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[derechos ciudadanos]]></category>
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		<category><![CDATA[protestas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con 20 años, Armando Sardiñas Figueredo fue condenado a diez meses de trabajo correccional con internamiento por participar en las protestas del 11 de julio.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El 8 de diciembre fue el cumpleaños 21 de Armando Sardiñas Figueredo. Y el día antes se cumplieron dos meses de que hubiera comenzado su sanción de diez meses de trabajo correccional con internamiento, impuesta por manifestarse pacíficamente durante las protestas del 11 de julio en La Habana.</p>
<p>Su perfil de Twitter, manejado por una persona que dejó a cargo, <a href="https://twitter.com/soy_armanditoo/status/1446229691116003329?s=20" target="_blank" rel="noopener">comunicó</a> el 7 de octubre: “Hoy, al llegar a La Lima, donde supuestamente cumpliría sentencia, se les informa a sus familiares que ese no era el lugar correcto ya que Armando, al tener 20 años, es menor de edad frente a la ley”. En ese momento se encontraba en cuarentena en el Centro Penitenciario para Menores Jóvenes de Occidente.</p>
<p>Según el tuit, al cumplir la cuarentena se le informaría a Armando su nuevo campamento.</p>
<p>En días previos, <a href="https://youtu.be/lsLLFvsPehU" target="_blank" rel="noopener"><em>Periodismo de Barrio </em>había conversado</a> con él. Tenía la voz temblorosa y rota. El cuerpo casi todo cubierto de tatuajes. Los ojos, lacrimosos más que tristes. Enseñó el último meme que hizo, un video chistoso. Contó que estaba viviendo con su mejor amiga y la madre de esta.</p>
<p>―He sido un buen muchacho. De mi casa no salgo. Siempre ha sido trabajar, trabajar. Ahora estoy reclamando mis derechos. Los derechos de los ciudadanos de un país ―dijo.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>La madre de Amando falleció en 2013, a seis meses de que él comenzara a estudiar en el combinado deportivo Pepe Barrientos para graduarse como profesor de Educación Física. Quedó al cuidado de la hermana, que ya tenía dos hijas pequeñas. Entonces, dejó la escuela y empezó a trabajar como pintor de casas con una brigada particular. Luego estuvo cuatro años haciendo pizzas en una cafetería hasta que le llegó el Servicio Militar.</p>
<p>Después de la “previa”, por su situación familiar le propusieron trabajar como custodio en el restaurante La Dominica, ubicado en La Habana Vieja y perteneciente a la Corporación CIMEX S.A. Al cabo de un tiempo, sus superiores vieron el talento del muchacho como cocinero y lo pasaron a ese puesto.</p>
<p>El domingo 11 de julio su jefe lo llamó para reforzar la guardia del restaurante. Armando salió de su casa sin comer más que un pan y un vaso de leche sobre las dos de la tarde. Cogió un ómnibus P8 y se bajó en la esquina del hotel Manzana Kempinski.</p>
<p>―Sabía que en San Antonio de los Baños había protesta, pero no me imaginé que llegara a La Habana tan rápido o que sucediera exactamente en el lugar para donde yo iba.</p>
<p>Al ver la ola de manifestantes en el Parque Central se unió a ellos. Caminó un par de cuadras. Gritó “Libertad”, “Patria y Vida”.</p>
<p>―Una de mis motivaciones fue la situación en que estaba Matanzas en aquel momento. Me chocaba la falta de medicamentos, que los casos y los fallecidos aumentaban cada día. No fue por embullo. Pero nunca pensé estar preso porque, hasta donde yo sé, manifestarse es un derecho.</p>
<p>Ese día Armando usaba camisa negra sobre un pulóver verde. En fotos que circularon por las redes sociales se veía a un oficial vestido de civil que lo inmovilizaba por el cuello. Sus amigos lo identificaron y empezaron a mover el <em>hashtag </em>#FreeArmandito.</p>
<p>Sobre las seis de la tarde fue conducido en una patrulla a la estación policial de Zapata y C, en El Vedado.</p>
<p>―Cuando conté éramos 66 hombres de todas las edades en el calabozo: un cuartico de cinco por cinco metros. El piso parecía un mar, lleno de sudor. El agua la traían en una cubeta y con el mismo vasito íbamos tomando todos. Ahí dentro se siguió protestando, diciendo “Patria y Vida”, cantando el Himno Nacional.</p>
<p>Cerca de las 12 de la noche lo trasladaron a la estación de 100 y Aldabó. Por diez días Armando fue el prisionero número 385, en la celda 237. Su primera noche fue interminable; lo interrogaron dos veces.</p>
<p>―Me preguntaron cómo llegué a la protesta, cómo me había enterado, si tenía tarjeta MLC, si conocía a activistas, si alguien me había pagado para que fuera. Yo todo el tiempo decía la verdad: había llegado porque iba para el trabajo.</p>
<p>Recuerda que hubo interrogatorios excepto en los últimos tres días.</p>
<p>―Volvían a peguntar lo mismo y lo mismo todo el tiempo. Tuve como seis instructores y les decía: ¿Qué crees que pase conmigo? Unos respondían que podía ir preso hasta cinco años y otros que saldría con una multa. Me tenían así…</p>
<p>Armando dice que la celda era “impresionante”, aunque no puede describirla con exactitud. La ventilación era casi nula, por ventanas solo había dos huequitos de cinco centímetros. El calor era infernal. Él y sus tres compañeros de celda amanecían bañados en sudor.</p>
<p>La puerta de barrotes forrada con una plancha de hierro impedía la vista hacia el pasillo. Por una abertura de unos 40 centímetros de largo y diez de ancho le pasaban la comida tres veces al día. Desayuno a la seis de la mañana, al mediodía el almuerzo y en la tardenoche la comida. También podía pedir un encendedor tres veces al día para fumar.</p>
<p>―Al quinto día viene una instructora gritándome, diciendo que tenía pruebas en contra mía. Yo diciendo: ¿Cómo que pruebas si yo no hice nada? Ni un golpe, ni una piedra. Nada. En ese momento sacó mi teléfono y me pide que lo desbloquee. Lo revisó delante de mí y anotó la contraseña en un papel. Le repito: ¿Qué pruebas tiene en contra mía? Y me manda para la celda como para que recapacitara. A la hora me vuelven a llamar con el teléfono y sin nada en qué apoyarse.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_10816" style="width: 1286px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-10816" class="size-full wp-image-10816" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/01/Armandito_3_-_Ismario.jpg" alt="" width="1276" height="716" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/01/Armandito_3_-_Ismario.jpg 1276w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/01/Armandito_3_-_Ismario-300x168.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/01/Armandito_3_-_Ismario-1000x561.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/01/Armandito_3_-_Ismario-768x431.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/01/Armandito_3_-_Ismario-810x455.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/01/Armandito_3_-_Ismario-1140x640.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1276px) 100vw, 1276px" /><p id="caption-attachment-10816" class="wp-caption-text">Por diez días Armando fue el prisionero número 385, en la celda 237 (Foto: Ismario Rodríguez).</p></div>
<p>El 18 de julio le notificaron a Armando que tendría juicio el día 21, acusado oficialmente de desorden público.</p>
<p>―Ellos decían que tenía derecho a un abogado y que, si no tenía dinero para pagarlo, pondrían uno de oficio. Pero el derecho a la llamada nunca existió. No había cómo avisarles a mis familiares. Al final, llegué al juicio sin ningún tipo de representación o acompañamiento.</p>
<p>Armando recuerda que el 21 lo despertaron a las cinco de la mañana y lo llevaron hacia el Tribunal Municipal de Diez de Octubre.</p>
<p>―El traslado parecía de asesinos en serie. Esposados. La patrulla en la que iba paraba el tránsito para que pasara el otro vehículo que cargaba a los demás presos.</p>
<p>A las 8:30 de la mañana llegaron al tribunal. Los doce acusados se mantuvieron en una celda hasta una hora más tarde que empezó el juicio, el cual se prolongaría hasta las cuatro de la tarde.</p>
<p>―Nadie sabía que estábamos ahí, excepto ellos mismos. A la sala llegaron dos abogados por arte de magia que trataron de defendernos. En mi turno hice la historia de cómo había llegado a la manifestación y por qué. Declaré que había gritado “Patria y Vida”, “Libertad”. El fiscal empezó a cuestionarme ese punto y debatimos sobre el tema.</p>
<p>El veredicto final fue prorrogado para el próximo día. Armando retornó a 100 y Aldabó y esa noche no durmió pensando en lo que podía pasarle. Al amanecer del siguiente día lo trasladaron nuevamente al tribunal y le notificaron la sanción de diez meses de privación de libertad en el Centro Penitenciario para Menores Jóvenes de Occidente, situado en los límites de La Habana con Artemisa.</p>
<p>―Pocas horas antes les avisaron a mi mejor amiga y a su madre que me iban a sancionar. Ellas empezaron a buscar abogado y a hacer esas gestiones.</p>
<p>En el Centro Penitenciario eran seis en el calabozo. Podían ver el sol por una ventana. La ventilación era mejor que en 100 y Aldabó. El problema era el agua. Cada uno llenaba una cubeta al día para bañarse y otra para tomar.</p>
<p>No recuerda a los cuántos días, pero cree que a los tres de estar ahí, personal del tribunal fue a preguntarle si quería apelar la sanción. Armando respondió que sí. Por esa misma fecha le posibilitaron llamar por teléfono.</p>
<p>El 7 de agosto Armando tuvo <a href="https://twitter.com/soy_armanditoo/status/1444882254761758720?s=20" target="_blank" rel="noopener">el juicio de apelación</a> en el Tribunal Provincial Popular de La Habana, acompañado de su abogado. La sentencia fue corregida a diez meses de privación de libertad subsidiada por trabajo correccional con internamiento.</p>
<p>―Llegué a Jóvenes… y me dormí. Pensaba que de ahí me trasladaban al campamento. En eso, un oficial me despierta con la carta de libertad y entonces es que puedo llamar a mi casa para que me buscaran. Nunca imaginé estar par de días en mi casa, volver a ver a mi familia.</p>
<p>El 20 de septiembre Armando <a href="https://twitter.com/soy_armanditoo/status/1439991412557221889?s=20" target="_blank" rel="noopener">recogió la diligencia de requerimiento</a> en el Tribunal Municipal de Centro Habana. Esta indicaba que debía presentarse el 7 de octubre, antes de las dos de la tarde, en el Centro Correccional CTEM radicado en La Lima, Guanabacoa, para cumplir su sanción.</p>
<p>El documento especificaba que las labores que realizaría serían en la agricultura fundamentalmente. Recomendaba llevar toalla, sábana, un cubo, ropa apropiada, utensilios y productos de aseo personal, “con vistas a que se garantice sus mejores condiciones de vida ya que el centro no se las puede garantizar”.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Los días que estuvo libre, Armando dormía de día y permanecía despierto en la noche. No quiso salir mucho a la calle para evitar problemas. Durante la entrevista con <em>Periodismo de Barrio</em>, su celular no paraba de sonar: notificaciones, llamadas y mensajes.</p>
<p>Armandito tiene más de 8 000 seguidores en Twitter. En su cuenta, @soy_armanditoo, se identifica como Mood Sad (Ánimo Triste), lo que contrasta con el contenido de sus publicaciones: memes y videos de sátira social. Varios de sus tuits han alcanzado miles de “me gusta”. En uno de ellos contó que iba caminando por la calle y un conocido le gritó: “Armandito, yo te apoyo”. “Se me aguaron los ojos y la piel se me erizó. Era un colega que conocí en una dispensada de refresco, pero hasta ahí. Nunca habíamos hablado de nada”, escribió.</p>
<p>―El ánimo de las personas en redes sociales me ha ayudado mucho a no deprimirme, a no sentirme solo. Tantas personas no pueden estar equivocadas. No he cometido delito.</p>
<p>―¿Cómo es la Cuba que deseas?</p>
<p>―Yo quisiera que se respeten los derechos, que no sean violados como son actualmente. Que haya una plena libertad de expresión. Que, por ejemplo, si se me va la corriente pueda gritar cualquier cosa sin temor a que llegue una patrulla a buscarme…</p>
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		<title>Pacientes psiquiátricos sin medicamentos en Cuba durante la pandemia</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2021/09/pacientes-psiquiatricos-sin-medicamentos-en-cuba-durante-la-pandemia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Sep 2021 11:00:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[medicamentos]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La COVID-19 también ha dejado secuelas que quizá no se perciben a simple vista: muchas personas describen trastornos asociados a la ansiedad, el insomnio y la depresión.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A Chavely la criaron bajo una disciplina estricta: no podía llevar amigos a la casa ni salir a jugar durante mucho tiempo ni ver el televisor fuera de la programación infantil ni leer menos de un libro a la semana.</p>
<p>Las exigencias crecieron en el preuniversitario. Chavely comenzó a sacar notas bajas en Matemática, Física y Química. La cambiaron de aula; luego, de escuela. Tuvo horas extra de repasos, se le prohibió reunirse con amigos; en casa, continuos regaños.</p>
<p>El momento más difícil de su vida fue mientras se preparaba para las pruebas de ingreso a la universidad.</p>
<p>“Mi familia quería que estudiara alguna lengua y para eso tenía que sacar los exámenes casi perfectos. Pero a mí la Matemática me ahogaba”, cuenta. “Empecé a tener falta de concentración, se me nublaban la vista y el cerebro cuando tenía un ejercicio enfrente. También comencé con sudoraciones y fatigas que me dejaban inconsciente durante algunos minutos”.</p>
<p>Después de varios chequeos médicos, la llevaron al psicólogo. En esa fecha, con 17 años, le diagnosticaron un trastorno ansioso-depresivo y le recetaron tres tabletas diarias de amitriptilina (25 mg), un ansiolítico.</p>
<p>Chavely entró a la universidad en la carrera Comunicación Social. Aunque no le ha sido difícil cursarla y las crisis hayan disminuido en los últimos cinco años, su tratamiento es por tiempo indefinido. Desde 2020, debido a la escasez de medicamentos que vive Cuba, cada vez le es más difícil mantenerlo.</p>
<p>“Se supone que la amitriptilina llegue a la farmacia dos veces al mes. Pero pueden pasar tres o cuatro y no entra”, dice. “En un inicio, a través de grupos de WhatsApp, intercambiaba algunos medicamentos por el mío, pero se me agotó la reserva”.</p>
<p>En estos meses, Chavely ha sufrido recaídas debido al estrés y la intermitencia en la medicación. Lo que más la afecta es la presión de hacer su tesis de licenciatura en medio de la pandemia.</p>
<p>“Sin más opciones, opté por la medicina verde. Sembré tilo y pasiflora en macetas. Las cuido mucho y solo tomo, en momentos puntuales, un té elaborado con las dos plantas juntas. Me seda, pero no se compara con el efecto de un medicamento», explica.</p>
<h4>Tratamientos relegados por la pandemia</h4>
<p>La COVID-19 también ha dejado secuelas que quizá no se perciben a simple vista: muchas personas describen trastornos asociados a la ansiedad, el insomnio y la depresión. Debido a ello, el equipo multidisciplinario que debe atender a los convalecientes de la enfermedad <a href="http://www.granma.cu/cuba-covid-19/2021-09-05/que-es-la-covid-de-larga-duracion-o-sindrome-poscovid-05-09-2021-10-09-34" target="_blank" rel="noopener">está integrado</a> también por un psicólogo o un miembro del equipo de salud mental de las instituciones secundarias de salud (policlínicos).</p>
<p>La OMS/OPS <a href="https://www.paho.org/es/salud-mental-covid-19" target="_blank" rel="noopener">coincide</a> en que estos son algunos de los padecimientos que afectarán desde este momento a parte de la población en general, se hayan contagiado o no.</p>
<p>Sin embargo, los más afectados suelen ser aquellos que padecían estas dolencias desde antes de la pandemia y que, aparejado a los cierres de frontera y la crisis económica, también han sufrido la falta de recursos para tratarlas.</p>
<p>Los meses de encierro e incertidumbre han sido un martirio para Mariela Paz, de cincuenta años, quien hace siete padece una psicosis. En pleno climaterio se desestabilizó emocionalmente y debió interrumpir su trabajo de magisterio.</p>
<p>Su esposo, Yoel, explica que el primer síntoma fue el insomnio; después vinieron las taquicardias y los pensamientos negativos, que se sentía mal y que iba a morirse. Gestionaron un ingreso en la sala de Psiquiatría del Hospital Hermanos Ameijeiras, en La Habana.</p>
<p>“El psiquiatra le diagnosticó psicosis, una enfermedad mental en la que la persona se desconecta de la realidad”, declara Yoel.</p>
<p>Mariela toma media trifluoperazina –de 5 mg– cada doce horas y carbamazepina tres veces al día. En este tiempo de carestía, la primera le ha faltado menos porque la venta es solo a través de recetas emitidas por un psiquiatra, y en el pequeño pueblo matancero donde vive, Juan Gualberto Gómez, son pocas las personas que la necesitan.</p>
<p>“Cuando el medicamento llega a la farmacia nunca hay cien personas delante de ti que la vayan a comprar”, cuenta Yoel. “Pero la carbamazepina se ha perdido o la que llega no alcanza, aunque sea controlada por el tarjetón. He comprado en el mercado negro el blíster de veinte pastillas por cien pesos. Tengo que hacerlo al precio que sea porque ella no puede vivir sin el medicamento”, dice resignado el esposo.</p>
<h4>En riesgo la calidad de vida</h4>
<div id="attachment_10387" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-10387" class="size-full wp-image-10387" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_Proyecto-Corazon-solidario-S-Clara.jpg" alt="" width="1200" height="703" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_Proyecto-Corazon-solidario-S-Clara.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_Proyecto-Corazon-solidario-S-Clara-300x176.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_Proyecto-Corazon-solidario-S-Clara-1000x586.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_Proyecto-Corazon-solidario-S-Clara-768x450.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_Proyecto-Corazon-solidario-S-Clara-810x475.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_Proyecto-Corazon-solidario-S-Clara-1140x668.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-10387" class="wp-caption-text">El proyecto Corazón Solidario en Santa Clara atiende a más de una docena de personas con padecimientos mentales (Foto: Sadiel Mederos).</p></div>
<p>Víctor Cuevas padece esquizofrenia paranoide y ha vivido la falta de disponibilidad de medicinas para tratar enfermedades mentales. Lidera el proyecto Corazón Solidario en Santa Clara, en el cual atienden a más de una docena de personas con estos padecimientos.</p>
<p>“Lo más terrible es que un paciente que desde hace años no tenía crisis puede recaer, sea por no tener su medicación o por un cambio en esta”, explica Cuevas, licenciado en Enfermería. “Los antidepresivos y ansiolíticos están en falta, y el empleo de algunos neurolépticos típicos —antipsicóticos—, ya un poco en desuso, ha provocado otras reacciones (temblores, rigidez muscular, inmovilidad) y el rechazo de los pacientes. Como consecuencia, afectaciones a su calidad de vida”.</p>
<p>La doctora Carmen*, psiquiatra, coincide con Víctor. Ella explica que en Cuba se recetan tres neurolépticos de última generación: <a href="http://fnmedicamentos.sld.cu/index.php?P=FullRecord&amp;ID=860" target="_blank" rel="noopener">risperidona</a>, <a href="http://fnmedicamentos.sld.cu/index.php?P=FullRecord&amp;ID=789" target="_blank" rel="noopener">quetiapina fumarato</a> y <a href="http://fnmedicamentos.sld.cu/index.php?P=FullRecord&amp;ID=786" target="_blank" rel="noopener">olanzapina</a>.</p>
<p>“Estos medicamentos son en extremo controlados y solo la risperidona se vende en las farmacias. Los otras dos son de uso exclusivo en hospitales”, advierte. “En nuestras consultas se recetan, fundamentalmente, sedantes-ansiolíticos, antidepresivos y algunos psicoestimulantes”.</p>
<p>Sin embargo, la especialista cuenta que su poca disponibilidad en la red de farmacias ha supuesto un reto para quienes atienden la salud mental.</p>
<p>“No siempre basta con alguna consulta con el psiquiatra o psicólogo —suspendidas en ocasiones de rebrote—, infusiones, gotas florales o ejercicios de relajación y meditación; hay pacientes que necesitan ser medicados. No poder ofrecerles un tratamiento puede provocar, incluso, un desenlace fatal”.</p>
<p>La doctora tunera ha optado por visitar con frecuencia a sus enfermos con mayor riesgo de crisis o que estén descompensados; realizar continuas actualizaciones de sus casos o indicar ingreso aunque se trate de un paciente que no esté en etapa aguda de la enfermedad.</p>
<p>“Lo más importante es prevenir; pero sin recursos es muy poco lo que podemos hacer”, se lamenta.</p>
<h4>Todos los males llegan juntos</h4>
<p>Desde mucho antes de la pandemia, los cubanos pagaban altos precios en el mercado informal por cualquier benzodiacepina: alprazolam, clordiazepóxido y diazepam.</p>
<p>Con la llegada del SARS-CoV-2, <a href="https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&amp;id=462266&amp;SEO=cuba-prioriza-produccion-de-medicamentos-pese-a-impacto-de-bloqueo" target="_blank" rel="noopener">las prioridades</a> de Cuba para la compra y producción de medicamentos se concentraron, en su mayoría, en aquellos destinados a tratar el virus y sus secuelas.</p>
<p>En febrero de 2021, Mileydis pasó de un trastorno ansioso-depresivo a ataques de pánico. Comenzó a experimentar elevada frecuencia cardiaca, presión alta, adelgazamiento, insomnio y bruxismo crónico. El psiquiatra le cambió el tratamiento que llevaba por uno más fuerte: Clonazepam para los ataques de pánico y <a href="http://fnmedicamentos.sld.cu/index.php?P=FullRecord&amp;ID=477" target="_blank" rel="noopener">Sertralina</a> para la depresión.</p>
<p>“La sertralina me la consiguen fuera del país, y el clonazepam también está en falta”, comenta. “Ahora me envían las dos desde el extranjero. Así es como he logrado conseguirlas durante un tiempo”.</p>
<p>Otros pacientes no han tenido esta suerte, y aquellos que recibían medicamentos sistemáticamente desde el exterior han visto afectados sus tratamientos por las restricciones de vuelo y la disminución de envíos por paquetería. En algunos casos, la interrupción supera los catorce meses.</p>
<p>Además, la Aduana General de la República tiene establecido un <a href="https://www.aduana.gob.cu/sites/default/files/2021-02/Libro-de-Normas-Aduaneras.pdf" target="_blank" rel="noopener">listado</a> de más de veinte fármacos cuya importación no está autorizada, el cual incluye analgésicos y otros medicamentos para enfermedades relacionadas con el sistema nervioso, como la amitriptilina, la imipramina y la trifluoperazina.</p>
<h4>Trastornos mentales en aumento</h4>
<div id="attachment_10388" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-10388" class="size-full wp-image-10388" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_padecimientos-psiquiatricos2_op.jpg" alt="" width="1200" height="703" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_padecimientos-psiquiatricos2_op.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_padecimientos-psiquiatricos2_op-300x176.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_padecimientos-psiquiatricos2_op-1000x586.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_padecimientos-psiquiatricos2_op-768x450.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_padecimientos-psiquiatricos2_op-810x475.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/09/Mederos_padecimientos-psiquiatricos2_op-1140x668.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-10388" class="wp-caption-text">Las demencias, el alzhéimer, el suicidio y los trastornos mentales debido al uso de alcohol se encuentran entre las primeras dieciséis causas de muerte en el país (Foto: Sadiel Mederos).</p></div>
<p>De acuerdo con el <a href="https://temas.sld.cu/estadisticassalud/publicaciones-2/anuario-estadistico-de-salud/" target="_blank" rel="noopener"><em>Anuario Estadístico de Salud</em> de 2020</a>, las demencias, el alzhéimer, el suicidio y los trastornos mentales debido al uso de alcohol se encuentran entre las primeras dieciséis causas de muerte en Cuba.</p>
<p>Aunque no existen datos públicos y actualizados sobre la incidencia de otros padecimientos mentales en la población cubana, un reciente estudio de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas <a href="http://www.granma.cu/cuba-covid-19/2021-09-02/la-ansiedad-una-nueva-pandemia-silenciosa-02-09-2021-00-09-40" target="_blank" rel="noopener">reveló</a> que, durante la pandemia, las mujeres han experimentado “altos niveles de ansiedad” y los hombres han aumentado los hábitos tóxicos.</p>
<p>Según un <a href="https://www.paho.org/sites/default/files/2020-09/MentalHealth-profile-2020%20Cuba%20Esp.pdf" target="_blank" rel="noopener">informe</a> de 2018 de la OPS, en Cuba los trastornos mentales y neurológicos por consumo de sustancias y el suicidio (MNSS) varían en dependencia del grupo etario. Hasta los cinco años de edad los padecimientos de este tipo más comunes son el autismo y la epilepsia.</p>
<p>Entre cinco y quince años los trastornos de conducta, la ansiedad y los dolores de cabeza, incluidos la migraña y del tipo tensional —como quien tiene una banda que aprieta la cabeza—, son los más frecuentes, y “alrededor de los veinte años surge un patrón que se mantiene estable durante la juventud y la edad adulta: los comunes (ansiedad, depresión, autolesiones y trastorno somatomorfo), dolores de cabeza, las afectaciones por consumo de sustancias (sobre todo alcohol) y enfermedades mentales graves (esquizofrenia y trastorno bipolar)”.</p>
<p>“Los adultos mayores sufren principalmente trastornos neurocognitivos debido a la enfermedad de Alzheimer, que supera el 50 % de las MNSS hacia los ochenta años y se sitúa por encima del 70 % después de los ochenta y cinco años”, concluye el documento.</p>
<h4>Ocuparse para no preocuparse</h4>
<p>Para Isabel Marrero lo más terrible del día es la certeza de que llegará la noche. Con sesenta y seis años, viuda y sin hijos, limpia su casa a diario hasta sacarle brillo. También se brinda para buscarles el pan, los mandados o cualquier otra diligencia a los vecinos. El objetivo es pasarse el día lo más ocupada posible para luego tratar de dormir profundamente.</p>
<p>Ella padece de trastorno ansioso-depresivo, que se le manifiesta en lo que llama “salto en la boca del estómago” (concientización del latido cardiaco en el epigastrio) y en trastornos del sueño.</p>
<p>“Es muy duro estar todas las noches en vela, dando vueltas en la cama por no tener nada que tomar para dormir”, reconoce.</p>
<p>Su tratamiento consiste en trifluoperazina (1 mg) dos veces al día, amitriptilina (25 mg) tres dosis diarias y nitrazepam o diazepam por la noche.</p>
<p>“Hago cola en la farmacia dos veces al mes durante tres o cuatro días antes de que lleguen los medicamentos. Puede que en el primer viaje vengan uno, dos, pero nunca todos juntos. También ha pasado que en un mes no abastezcan con nada de lo que necesito”.</p>
<p>La “solución” de Isabel no es descabellada. Ante la escasez de medicamentos —cuya recuperación demora—, mantenerse ocupada la ayuda a tratar su enfermedad.</p>
<p>Víctor Cuevas coincide en el valor de la terapia ocupacional para evitar una evolución tórpida de la enfermedad en medio de un vacío de tratamiento medicamentoso.</p>
<p>“Hay una máxima que dice que el enfermo mental se rehabilita estando siempre en rehabilitación; o sea, debe estar siempre ocupado”, resalta Víctor desde su experiencia personal.</p>
<p>La doctora Carmen reconoce la importancia de encontrar alternativas para tratar las enfermedades mentales.</p>
<p>“La escasez de medicamentos no es nueva y cada día aparecen más personas que necesitan estos fármacos”, expone. “Por ello es vital que los profesionales encuentren nuevas formas de tratar estas dolencias y que, al mismo tiempo, estos pacientes no sean olvidados ni calificados como una carga. Su calidad de vida debe ser también una prioridad para las autoridades de salud”.</p>
<p>“La pandemia y sus consecuencias (la crisis económica, las dificultades con la alimentación y otros asuntos que vivimos a diario los cubanos) se verán reflejadas —si no se ven ya— en el aumento de trastornos mentales en el futuro”, concluye.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>*La doctora pidió que su nombre fuera cambiado por temor a represalias.</em></p>
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		<title>La detención de los pastores</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2021/08/la-detencion-de-los-pastores/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Aug 2021 15:40:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[11J]]></category>
		<category><![CDATA[derechos ciudadanos]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[pastores]]></category>
		<category><![CDATA[protestas]]></category>
		<category><![CDATA[religión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Luego de catorce días detenido y sin poder comunicarse con su familia, el pastor Yéremi Blanco se encuentra en prisión domiciliaria en espera de juicio bajo el cargo de desorden público.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En la madrugada del 20 de julio, Adelys Rodríguez empezó a contarme los hechos que la mantenían en el insomnio y la tristeza: su esposo y padre de sus tres hijos, Yéremi Blanco, había sido detenido en una de las manifestaciones ocurridas el 11 de julio en la ciudad de Matanzas. A las siete de la noche de ese día, Yéremi le envió un mensaje de texto a un amigo. “Me llevan detenido”, decía.</p>
<p>Hasta dos semanas después, esa fue la última señal de vida que pudo dar.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>A las cuatro de la tarde del día 11, Yéremi, de 38 años, pastor de la Iglesia Bíblica de la Gracia, salió de su casa, ubicada en el reparto de Pueblo Nuevo, y caminó tres cuadras hasta la calle San Francisco, donde cientos de personas estaban manifestándose.</p>
<p>Horas antes, se había viralizado en Internet la protesta ocurrida en San Antonio de los Baños, Artemisa, entre gritos de “No tenemos miedo”, “Libertad”, “Patria y Vida”. Las protestas se extendieron como pólvora por todo el país.</p>
<p>Yéremi y su esposa se enteraron de los sucesos mientras veían la intervención televisiva del presidente Miguel Díaz-Canel, quien convocaba a los “revolucionarios” a tomar las calles.</p>
<p>En ese momento, frente a su casa pasaba gente gritando: “La cosa es en San Francisco”. Antes de salir, Yéremi llamó a Yarián Sierra, su amigo y también pastor. Yarián le dijo que había participado un rato antes, que era una cosa pacífica. Entonces, decidieron salir juntos.</p>
<p>–¿Por qué decidió manifestarse? –le pregunto a Adelys.</p>
<p>–No es un secreto la situación que estamos viviendo los cubanos. En nuestro caso, tenemos tres hijos, soy diabética. Enfermamos un mes antes de Covid-19. Lo sobrepasamos con mucho trabajo, excepto su papá que falleció. Cuatro días estuvieron pidiéndole una ambulancia en el centro de aislamiento. Llegó al quinto, cuando estaba crítico. No duró dos días hospitalizado. También supimos la noticia de la esposa de un pastor que había fallecido por las mismas causas… Y cosas que se van sumando. La paciencia explota.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Yéremi caminó dos kilómetros junto a los manifestantes. Sobre las seis, en el puente de Versalles, le envió un mensaje a un amigo contándole que el lugar estaba tranquilo, que no había casi nadie. Media hora después envió otro mensaje: “Me llevan detenido”.</p>
<p>Una hora más tarde, Adelys supo la noticia. Junto con la esposa de Yarián empezaron a llamar y a visitar amistades con la esperanza de que estuvieran en algún lado, libres. Nadie sabía. Sus móviles apagados. A las ocho de la noche fueron para la estación de policía situada en el reparto Playa. Ahí les explicaron que no tenían conocimiento sobre el paradero de ellos, que a los detenidos en la manifestación los estaban llevando para la delegación del Ministerio del Interior (MININT) en el reparto Versalles.</p>
<p>En el Minint las atendió un coronel. Les aseguró que no estaban ahí, pues en ese lugar solo había personas violentas. Les aconsejó que regresaran a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).</p>
<p>De vuelta a la PNR, un oficial les dijo que esa información estaba por encima de su nivel. Prometió llamar a su jefe para ver si este la proporcionaba. Pasó una hora y el oficial transmitió que su jefe no tenía conocimiento de eso, que regresaran al Minint. Si querían atenderlas y decirles algo, eran los que podían hacerlo.</p>
<p>Esta vez en el Minint les confirmaron que Yéremi y Yarián estaban detenidos, pero no podían decirles dónde. Les recomendaron que volvieran a casa y esperaran al día siguiente. Antes de las 11:00 a.m. debía visitarlas un oficial con noticias de sus esposos. De lo contrario, debían ir nuevamente a la PNR.</p>
<p>Esperaron hasta la hora prevista. Nadie se presentó. Salieron para la PNR, donde les informaron que estaban en la prisión de mujeres, a las afueras de la cuidad, en una sección que pertenece a la Seguridad del Estado.</p>
<p>–Fuimos muy maltratadas ahí –cuenta Adelys–. Al principio no querían darnos información. Nosotras reclamamos que ellos tenían derecho a una llamada. Los oficiales se rieron y comentaron que no había teléfono en esa prisión. El ambiente se acaloró porque dijimos que eso no era justificación, que ellos estaban violando sus propias leyes y nos tenían sin saber su paradero.</p>
<p>Al final, les comunicaron que debían llevarles ropas y artículos de aseo porque iban a pasar siete días en la prisión, como mínimo. Regresaron horas más tarde, con todo. Incluidos los medicamentos de Yéremi: salbutamol para el asma bronquial, loratadina para la alergia y paracetamol para la migraña.</p>
<p>–Me explicaron que sin una prescripción médica no se los podían entregar. Volvimos para la casa a buscar un médico que nos pudiera ayudar. Casi a las siete de la noche fue cuando logramos que entraran las medicinas, que incluso con la orden, podían rechazarlas, según nos había dicho el oficial.</p>
<p>De las siete mudas de ropa que llevó Adelys, solo le dejaron pasar un <em>short</em>, un pulóver, un calzoncillo, las chancletas y tres nasobucos.</p>
<p>Tampoco le permitieron pasar la Biblia de Yéremi.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>En Matanzas, debido al rebrote de Covid-19, desde el 12 de julio hay regulaciones de tránsito que solo permiten la circulación de los transportes privados cada tres días, dentro de los municipios de residencia y en el horario comprendido de 6:00 a.m. hasta el mediodía. Estas restricciones convierten cualquier trámite en un asunto todavía más complejo.</p>
<p>Adelys pudo hacer sus gestiones por la solidaridad de dos pastores que la trasladaron en sus autos. Mientras, sus tres hijos y el de Yarián se quedaron juntos en casa.</p>
<p>El 18 de julio llamaron a Adelys por teléfono, cerca de las 2:00 a.m. y le informaron que iban a trasladar a Yéremi a la prisión Combinado del Sur.</p>
<p>En la mañana del 19, ella presentó el recurso <em>habeas corpus </em>en el Tribunal Provincial de Matanzas con ayuda de una abogada.</p>
<p>–No lo hice antes porque no tenía conocimiento de que era algo que podíamos hacer –asegura.</p>
<p>Esa noche, sobre las 10:30 p.m., la policía tocó a su puerta para avisarle que tenían detenido a su esposo.</p>
<p>–Dijeron que a Yéremi lo mantenían en la cárcel de mujeres. Y yo les digo: “¿Cómo me van a decir eso si me llamaron anoche para decir que lo iban a trasladar al Combinado?”. “Lo pueden trasladar o no. Está sujeto a cambios”, fue la respuesta que me dieron.</p>
<p>Tres días después, el <em>habeas corpus </em>fue denegado. Luego, a través de un abogado, pudo obtener el número de expediente de Yéremi y el cargo que se le imputaba: desorden público.</p>
<p>Adelys y su esposo llevan 18 años convertidos al Evangelio. Él sirvió como co-pastor durante ocho años en la Iglesia de Dios y otros dos de pastor en Los Pinos Nuevos. Ahora lleva más de un año al frente de la Iglesia Bíblica de la Gracia, que tiene 33 miembros oficiales.</p>
<p>–Mi familia está muy dolida y dañada con lo sucedido. De nuestra congregación no había nadie en la manifestación. Mi esposo salió como un ciudadano pacífico, no como pastor.</p>
<p>La liberación de Yéremi llegó el 24 de julio, al igual que la de Yarián. De forma inesperada, según cuenta Adelys. En la familia se respira otro aire, cierta tranquilidad, aunque los dos se mantienen en prisión domiciliaria hasta el día de juicio, aún sin fecha.</p>
<p>Con el paso de los días, Adelys ha obtenido otros detalles.</p>
<p>–Cuando ellos llegaron a San Francisco ya no había gente. Siguieron hasta el barrio la Marina y se unieron a los manifestantes. Caminaron casi seis cuadras hasta llegar al puente de Versalles. Ahí se detuvieron y la manifestación siguió adelante. Iban a regresar a la casa cuando vieron que dos cuadras más allá llegaba la policía. De curiosos fueron a ver qué pasaba. Yéremi se quedó parado en una esquina y Yarián se acercó un poco más. Entonces, Yéremi escuchó a su amigo gritándole y vio que varias personas lo estaban sosteniendo. Fue y lo tomó por un brazo. Inmediatamente, dos personas vestidas de civil y sin identificarse lo agarraron por las manos y lo montaron en una guagüita hasta la prisión de mujeres.</p>
<p>Cuando rezar es tan peligroso como pensar, solo un dios puede salvarnos.</p>
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		<title>Arroz, frijoles, croquetas y un huevo hervido</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2021/05/arroz-frijoles-croquetas-y-un-huevo-hervido/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 May 2021 14:08:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidades vulnerables]]></category>
		<category><![CDATA[alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[comunidades vulnerables]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La baja calidad de la comida y el aumento de los precios han provocado que muchas personas necesitadas renuncien a los servicios del Sistema de Atención a la Familia.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Cualquier día, a las 11 de la mañana, el parquecito de la calle Calzada entre A y Paseo, Vedado, tiene pocos bancos libres. Los ancianos que compran regularmente en el Sistema de Atención a la Familia (SAF) “California”, justo al lado del parque, asisten a esa hora con bastones y un andar despacio, con jabas grandes o carretillas donde guardan sus cantinas vacías. Algunos en grupos, otros solos, esperan a que manden a pasar según la cola que organizan ellos mismos por el orden de llegada.</p>
<p>Hace más de un año que en el local no se puede hacer estancia debido a las restricciones por la Covid-19. Antes podían almorzar adentro. Ahora cada anciano, en su turno, entrega sus pozuelos y paga, vuelve al banco y aguarda durante unos 20 minutos por la comida empacada.</p>
<p>Siempre parece un mismo día repetido. Excepto cuando llueve, que a regañadientes los dejan pasar al portal.</p>
<p>El martes 2 de marzo de 2021 el “California” ofertaba el siguiente menú de almuerzo:</p>
<p>Arroz con pollo (200 gramos): 4 pesos</p>
<p>Vianda hervida (90 gramos): 1.25 pesos</p>
<p>Ensalada (60 gramos): 85 centavos</p>
<p>Pan (60 gramos): 60 centavos</p>
<p>Precio total: 6.70 pesos.</p>
<p>Para la cena disponía:</p>
<p>Arroz blanco (180 gramos): 1.65 pesos</p>
<p>Potaje de frijoles negros (200 gramos): 2 pesos</p>
<p>Hamburguesa MDM (masa deshuesada mecánicamente) (80 gramos): 1.80 pesos</p>
<p>Ensalada (60 gramos): 85 centavos</p>
<p>Vianda hervida (90 gramos): 1.25 pesos</p>
<p>Precio total: 7.55 pesos.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_9661" style="width: 2010px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-9661" class="wp-image-9661 size-full" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/2.jpeg" alt="Entrada del SAF “California”, ubicado en la calle Calzada entre A y Paseo, Vedado (Foto: Thalía Alfonso Gómez)." width="2000" height="1200" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/2.jpeg 2000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/2-300x180.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/2-1000x600.jpeg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/2-768x461.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/2-1536x922.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/2-810x486.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/2-1140x684.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 2000px) 100vw, 2000px" /><p id="caption-attachment-9661" class="wp-caption-text">Entrada del SAF “California”, ubicado en la calle Calzada entre A y Paseo, Vedado (Foto: Thalía Alfonso Gómez).</p></div>
<p>El primero de enero de 2021 inició en Cuba la <a href="http://www.periodismodebarrio.org/2021/01/todo-lo-que-necesitas-saber-de-la-tarea-ordenamiento/amp/">Tarea Ordenamiento.</a> Ese día, los asistenciados por el Sistema de Atención a la Familia (SAF) se enteraron de que el almuerzo y la cena dejaron de costar un peso, sin previa notificación. Hubo establecimientos donde los precios llegaron a 15 CUP y hasta 30 CUP por cada uno. Muchos no tenían esa cantidad de dinero. Otros dejaron de comprar por considerarlos montos excesivos.</p>
<p>El 10 de diciembre, el Ministerio de Comercio Interior <a href="https://www.gacetaoficial.gob.cu/es/sistema-de-atencion-la-familia" target="_blank" rel="noopener">había publicado la Resolución 142 de 2020</a>, donde se establecían las regulaciones para el funcionamiento del servicio. El artículo 10.1 del documento aclara: “Los precios de los platos ofertados a los censados se forman sin subsidios. Cubren el costo de la materia prima, los gastos directos y otros gastos asociados a la fuerza de trabajo directa y una tasa mínima de utilidad”. Mientras, el artículo 10.2 puntualiza que, como promedio, no excederían los 13 pesos para cada frecuencia de almuerzo o comida, sin incluir desayuno, para un equivalente de 403 CUP mensuales.</p>
<p>Ninguna de las personas asistenciadas entrevistadas para este trabajo supo de esa resolución a tiempo.</p>
<p>Para André Alberdi Valero, director de la Unión de Empresas del Comercio y la Gastronomía en La Habana, el gran error fue la falta de comunicación. “Se indicó hacer un inventario el último día del mes, y a partir de ahí establecer los precios que serían a partir del primero”, <a href="http://youtu.be/djQJODVHNcc" target="_blank" rel="noopener">explicó en la revista televisiva <em>Buenos Días</em></a>. Según el directivo, había que reunirse con los asistentes a estas instalaciones y aclararles las nuevas tarifas. Para que no los cogiera de golpe.</p>
<p>La inconformidad trascendió a las redes sociales. Se hizo viral un <em>post</em> que decía: “No tienen Facebook. Exige por ellos”. Diez días después, Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, <a href="https://youtu.be/FDcs8dFKPfM" target="_blank" rel="noopener">señaló en la <em>Mesa Redonda</em></a> que “nada justifica que el primero de enero hubiera aparecido en uno de estos lugares alguien cobrando un almuerzo en 30 pesos, porque todos se realizaron con el inventario que quedaba y con los precios anteriores”.</p>
<p>Los 1 445 SAF que existen en todo el país atienden a 76 176 personas. Casi la mitad de ellas son jubiladas. El resto está compuesto por casos sociales (21,9 %); protegidos por la Asistencia Social (15,9 %); discapacitados (7,5 %); no jubilados (6,8 %) y embarazadas (0.3 %).</p>
<p>El abandono del servicio por parte de los censados es notable, a pesar del incremento de las pensiones. Durante el mes de enero <a href="https://web.archive.org/web/20210903140421if_/https://www.mincin.gob.cu/content/los-saf-en-el-ordenamiento-monetario" target="_blank" rel="noopener">se reportaron</a> los mayores porcientos de abandono en Cienfuegos (49.2 %), Ciego de Ávila (46.7 %), Isla de la Juventud (47 %), Artemisa (37.3 %) y Las Tunas (37 %). Las quejas recayeron fundamentalmente en la mala elaboración de los productos e inconformidad con la relación entre calidad y precios.</p>
<p>Cándido Crespo (83 años), Reinaldo Guerrero (60 años) y Lázaro Valdez (70 años), están censados en el “California”. Dependen de él para sobrevivir. Esta mañana se desahogan juntos, en el mismo estado de desilusión, al cabo de tres meses de <a href="http://www.periodismodebarrio.org/2021/01/todo-lo-que-necesitas-saber-de-la-tarea-ordenamiento/amp/">Ordenamiento</a>.</p>
<p>―Es pagar por una comida mala y con pésimo gramaje. Los chícharos parecen piedras. Las croquetas son de harina. La yuca es dura como un palo. A veces nos llevamos los frijoles y el arroz, y si en la casa tenemos un huevo, ese el plato fuerte. Y cuando no, ¿qué comemos? Es muy duro.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_9665" style="width: 2010px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-9665" class="size-full wp-image-9665" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/8.jpeg" alt="Los 1 445 SAF que existen en todo el país atienden a más de 7 600 personas (Foto: Thalía Alfonso Gómez)." width="2000" height="1200" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/8.jpeg 2000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/8-300x180.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/8-1000x600.jpeg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/8-768x461.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/8-1536x922.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/8-810x486.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/8-1140x684.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 2000px) 100vw, 2000px" /><p id="caption-attachment-9665" class="wp-caption-text">Los 1 445 SAF que existen en todo el país atienden a más de 7 600 personas (Foto: Thalía Alfonso Gómez).</p></div>
<p>Héctor Valdez tiene 61 años y apenas puede caminar. Por eso pasa gran parte del tiempo en silla de ruedas. Es un hombre de piel india, con el carácter tan fuerte como su voz. En marzo de 2020, debido a complicaciones con la diabetes <em>mellitus</em> tipo 1 que padece, le amputaron el empeine del pie izquierdo. Hasta esa fecha, que coincide con la suspensión del curso escolar debido a la pandemia, era director de una escuela primaria en el municipio Diez de Octubre. Actualmente recibe 1 028 pesos mensuales de licencia médica (el 60 % de su salario).</p>
<p>La habitación donde vive es la última de una casa dividida entre la familia de su hermana y la de su sobrina. El baño es colectivo. No tiene acceso a la cocina porque al fogón le funciona una sola hornilla. A simple vista, los únicos objetos que tiene Héctor son una cama, una computadora antigua, un escaparate, un radio, algunos libros.</p>
<p>Estas circunstancias hicieron que se acogiera al Sistema de Atención a la Familia. Desde hace un año, entre las 9:30 y las 10:00 de la mañana, un mensajero del “California” atraviesa el pasillo que lleva a su cuarto. Recoge algunos pozuelos plásticos envueltos en una jaba y 20 pesos: lo máximo que puede costar el alimento. Al mediodía le trae las cantinas llenas y el dinero sobrante.</p>
<p>Según Héctor, el mensajero nunca sabe el menú, y él no tiene un teléfono con el que llamar para preguntarlo. Por lo tanto, no puede escoger lo que quiere que le traigan ni sabe cuánto paga por cada cosa con exactitud. Respecto a la comida sostiene varias quejas:</p>
<p>―No tiene condimentos ni sabor a nada. Los frijoles son agua con granos. Los chícharos son balines. Las croquetas y las hamburguesas son de harina pura. El pollo es un pedacito con más hueso que carne. El arroz empegostado. La cantidad es como para un niño de círculo infantil.</p>
<p>Su vecino, Blac Barcela Neira, de 83 años, tiene asignada la mensajería desde el inicio de la cuarentena. No está seguro de cuánto tiempo lleva apuntado en el sistema, pero garantiza que son varios años y que la calidad de la comida ha empeorado en los últimos meses, a pesar de su encarecimiento.</p>
<p>Para él, el mejor platillo que ofertan es el huevo hervido. Recuerda, por ejemplo, que el 4 de marzo dieron cerdo asado, pero tan duro que no pudo comérselo. No obstante, prescindir del servicio nunca ha sido una opción para él. Cobra una pensión de 1 578 pesos. Con eso le alcanza para el almuerzo del SAF, los mandados y algunos gastos básicos. Luego su hermana le prepara la cena.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_9662" style="width: 1651px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-9662" class="wp-image-9662 size-full" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/3.jpeg" alt="Los 1 445 SAFHace diez años que Roxana depende del servicio del SAF (Foto: Thalía Alfonso Gómez)." width="1641" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/3.jpeg 1641w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/3-300x197.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/3-912x600.jpeg 912w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/3-768x505.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/3-1536x1011.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/3-810x533.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/3-1140x750.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 1641px) 100vw, 1641px" /><p id="caption-attachment-9662" class="wp-caption-text">Hace diez años que Roxana depende del servicio del SAF (Foto: Thalía Alfonso Gómez).</p></div>
<p>A mediados de enero, los 153 SAF de La Habana atendieron a unas 8 800 personas, el 40 % de los 21 087 censados en ese momento. El SAF “H. Upmann”, del municipio Cerro, tiene apuntadas a 112 personas. Belkis Vázquez, su administradora, <a href="https://www.cubadebate.cu/especiales/2021/01/19/sistema-de-atencion-a-la-familia-historias-que-valen-mas-que-un-platillo-fotos-video-e-infografia/amp/" target="_blank" rel="noopener">declaró a <em>Cubadebate</em></a> que antes del Ordenamiento asistían casi 100 a diario. Ahora solo llega la mitad de ellos. En escenario similar está el SAF “Vedado”, situado en el municipio Cotorro. El administrador de la unidad, Julio Antonio Rodríguez, <a href="https://youtu.be/if9EivSeG60" target="_blank" rel="noopener">confirmó</a> a la <em>Revista Buenos Días</em> que de 110 comensales anotados, atienden entre 45 y 50 cada día.</p>
<p>En febrero <a href="https://www.trabajadores.cu/20210227/sistema-de-atencion-a-la-familia-prioridad-para-el-gobierno-y-el-partido-en-la-habana/amp/" target="_blank" rel="noopener">se dio a conocer</a> una investigación sobre este tema, realizada por la Universidad de La Habana. Para ella, entrevistaron a 16 714 beneficiados del sistema en los 15 municipios de la capital. Los resultados arrojaron que el 42 % de los encuestados asiste diariamente, mientras que el 31 % no lo ha hecho nunca. El nivel de satisfacción obtenido fue de 25 %, debido a los argumentos de siempre: la baja calidad y los altos precios fijados tras el Ordenamiento.</p>
<p>Ante la situación, el gobernador de la provincia, Reinaldo García Zapata, <a href="https://www.trabajadores.cu/20210227/sistema-de-atencion-a-la-familia-prioridad-para-el-gobierno-y-el-partido-en-la-habana/amp/" target="_blank" rel="noopener">aseguró</a> que se depurarían los listados, se atendería cada situación particular y se tomarían medidas para garantizar la buena cocción, el gramaje adecuado y la accesibilidad del servicio.</p>
<p>De enero a marzo las autoridades de Comercio en la capital disminuyeron el costo para los asistenciados. La tercera rebaja estableció que los precios oscilaran entre 5 CUP y 11 CUP. Este máximo, en caso de que el menú ofertara pollo o cerdo.</p>
<p>“Hay lugares donde no se elabora correctamente la comida. Tú puedes dar un buen servicio de almuerzo, con arroz, frijoles, croquetas, un huevo hervido, pan sustituyendo la vianda; pero hay que darlo con amor y con calidad”, apuntó Murillo Jorge en la <em>Mesa Redonda</em> del 11 de enero.</p>
<p>El día 15, la <em>Revista Buenos Días</em> entrevistó a Dania Torres Hernández, administradora del centro “El Cubano”, en Habana Vieja. Según <a href="http://youtu.be/djQJODVHNcc" target="_blank" rel="noopener">explicó</a>, la ausencia de condimentos era el mayor impedimento para lograr buenos platillos. En ese momento no tenían, ni sabían cuándo tendrían. Lo mismo sucedía en el SAF “Vedado”. Su administrador aseguró en el programa que solo disponían de cebollino. “Nosotros tratamos de que la comida salga, por lo menos, comible”, comentó.</p>
<p>Sin embargo, el director de la Unión de Empresas del Comercio y la Gastronomía declaró en ese mismo espacio que los administradores tienen facultado efectivo sin límites ―siempre y cuando se justifique― para ir al organopónico o a los carretilleros y comprar condimentos y especias, porque el país no disponía de ellos para entregarlos directamente.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_9666" style="width: 1762px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-9666" class="size-full wp-image-9666" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/12.jpeg" alt="Magaly Stable (Foto: Thalía Alfonso Gómez)." width="1752" height="1162" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/12.jpeg 1752w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/12-300x199.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/12-905x600.jpeg 905w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/12-768x509.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/12-1536x1019.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/12-810x537.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/12-1140x756.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 1752px) 100vw, 1752px" /><p id="caption-attachment-9666" class="wp-caption-text">Magaly Stable (Foto: Thalía Alfonso Gómez).</p></div>
<p>La sala de Magalys Stable Villa es también la cocina, el comedor y el dormitorio de su casa. En la habitación de cuatro por tres metros hay un esqueleto de meseta con un fogón y platos plásticos. Un tanque de agua, la cama pequeña, una mesa y un televisor. Dos sillas llenas de ropa. Una tercera silla, desocupada, mantiene la puerta abierta para que el aire refresque el cuarto sin ventanas, aunque a veces se cuela por la puerta la fetidez que expulsa el baño común, ubicado al final de la cuartería.</p>
<p>Magalys no tiene refrigerador, ni espacio donde cupiera uno, ni vecinos que le guarden provisiones. Por eso, en 2016, con 400 pesos de pensión por viudez, se inscribió al SAF “Hortensia”, en el Cerro.</p>
<p>―La comida en esa época era regular. Daban chícharo, arroz, frijoles negros, huevo casi siempre como plato fuerte; pollo y espagueti rara vez. Yo cogía lo que me dieran.</p>
<p>Con el peso de los años y la artrosis que padece, se le fue haciendo más difícil caminar las 12 cuadras que separan su vivienda del centro.</p>
<p>―Había veces que no podía ni moverme, o que estaba lloviendo, y como quiera tenía que ir. Me asignaron un mensajero al principio de la pandemia, pero duró unos días. No vino más.</p>
<p>Por ese tiempo, su hijo, que tiene discapacidad mental, se mudó con ella. Magalys gestionó que también le permitieran comprar a él, pero se lo negaron. Ella dividió su poca comida para los dos hasta mediados de enero, cuando tuvo que abandonar el SAF debido a los altos precios.</p>
<p>―Me fui sin decir nada. Tampoco nadie vino a preguntar.</p>
<p>Su pensión, aunque ahora aumentó a 1 070 pesos, no le permite gastar casi 20 CUP cada día cuando el costo de la canasta de bienes y servicios es de 1 528 pesos mensuales por persona.</p>
<div id="attachment_9667" style="width: 1798px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-9667" class="size-full wp-image-9667" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/13.jpeg" alt="Magaly no recibe comida desde enero debido al alza de los precios. (Foto: Thalía Alfonso Gómez)." width="1788" height="1200" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/13.jpeg 1788w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/13-300x201.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/13-894x600.jpeg 894w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/13-768x515.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/13-1536x1031.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/13-810x544.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/13-1140x765.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 1788px) 100vw, 1788px" /><p id="caption-attachment-9667" class="wp-caption-text">Magaly no recibe comida desde enero debido al alza de los precios. (Foto: Thalía Alfonso Gómez).</p></div>
<p>Magalys tiene 82 años y la piel pegada a los huesos. Habla con timidez, como sin fuerzas. Me enseña los alimentos que tiene: unos panes duros y un tomate. Dice que casi siempre se duerme sin comer.</p>
<p>La ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, <a href="https://youtu.be/FDcs8dFKPfM" target="_blank" rel="noopener">explicó en la <em>Mesa Redonda</em></a> que el servicio del SAF no está dirigido a personas con insuficiencia de ingresos, sino a aquellas que tienen limitaciones para elaborar los alimentos de manera independiente.</p>
<p>Agregó que no existe ningún impedimento para incluir a cualquiera que lo requiera. “La asistencia social puede asumir ese gasto si es insolvente económicamente. Lo que no puede pasar es que alguna no vaya porque tiene un alto precio y entonces no almuerce o no coma”.</p>
<p><a href="https://www.gacetaoficial.gob.cu/es/decreto-25-de-2020-de-consejo-de-ministros" target="_blank" rel="noopener">El Decreto 25/2020 de Seguridad Social</a> contempla en el artículo 249.1 la necesidad de protección cuando se demuestra: insuficiencia de ingresos para asumir la alimentación, medicamentos, pagos de servicios básicos, falta de familiares obligados en condiciones de prestar ayuda, o la incapacidad de estos para incorporarse al empleo.</p>
<p>Según las cifras oficiales, la asistencia social subsidia a 12 000 de los inscritos al Sistema de Atención a la Familia.</p>
<p>“Hay quienes, con la subida de ingresos y de los precios, sienten que se han quedado desamparados y nosotros lo que decimos es mucha calma, que nadie va a quedar desamparado”, dijo Murillo Jorge en el mismo espacio.</p>
<p>En marzo pasado, Osmani Pereira Londres, director de la Empresa de Gastronomía de La Habana, <a href="http://www.acn.cu/especiales-acn/77219-sistema-de-atencion-a-la-familia-mucho-mas-que-numeros-fotos-e-infografia" target="_blank" rel="noopener">comentó</a> a la Agencia Cubana de Noticias que el listado de los beneficiarios se redujo a 19 486 tras una revisión de cada caso. Los jubilados suman 11 131 y los asistenciados 4 541. El resto son discapacitados, personas de bajos ingresos, casos sociales. Los municipios con mayor cantidad de personas registradas son Diez de Octubre, San Miguel del Padrón y Arroyo Naranjo.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_9663" style="width: 2010px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-9663" class="size-full wp-image-9663" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/5.jpeg" alt="Debido a las restricciones por la pandemia, debe esperar fuera del establecimiento hasta ser atendida (Foto: Thalía Alfonso Gómez)." width="2000" height="1200" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/5.jpeg 2000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/5-300x180.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/5-1000x600.jpeg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/5-768x461.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/5-1536x922.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/5-810x486.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/5-1140x684.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 2000px) 100vw, 2000px" /><p id="caption-attachment-9663" class="wp-caption-text">Debido a las restricciones por la pandemia, debe esperar fuera del establecimiento hasta ser atendida (Foto: Thalía Alfonso Gómez).</p></div>
<p>La rutina de vida que ha construido Roxana Entrialgo Pérez de Corcho tiene como centro al SAF. Por eso nunca lo ha abandonado y ha rechazado la mensajería en varias ocasiones. Hace diez años que busca el pan temprano, se baña y camina unos 700 metros con las cantinas a cuestas desde su casa hasta el SAF “California”. Al regresar, almuerza y no sale más hasta el próximo día, que hace exactamente lo mismo.</p>
<p>Hace diez años, cuando tenía 56, sufrió un derrame cerebral. Al poco tiempo sus padres murieron y quedó sin familia. El apartamento donde vive le queda demasiado grande. Dentro hay un caos que solo ella entiende.</p>
<p>Asegura que con su pensión de 1 500 pesos le alcanza para comprar los alimentos del SAF.</p>
<p>―Allí atienden bien, pero la comida es mala. Dan muy poco. Hay veces que me alcanza, otras que no. Yo no cojo lucha, porque si cojo lucha me muero. Y no quiero morirme.</p>
<p>Roxana divide milimétricamente la porción del almuerzo y de la cena. Deben ser iguales. Tiene la costumbre de dejar el plato vacío, limpio. Antes de la pandemia, iba dos veces al SAF cada día. Una para almorzar y la otra para comer. Pasaba rato con otros ancianos y se entretenía. Ahora, su única compañía es el televisor y libros que ha releído innumerables veces.</p>
<p>Roxana no lo sabe, pero <a href="https://www.trabajadores.cu/20210227/sistema-de-atencion-a-la-familia-prioridad-para-el-gobierno-y-el-partido-en-la-habana/amp/" target="_blank" rel="noopener">según el gobernador de La Habana</a>, estas instalaciones no deben funcionar solo como comedores, sino que también deben garantizar la atención social, con el apoyo de psicólogos y trabajadores sociales para atender a quienes allí acuden.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_9671" style="width: 1290px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-9671" class="size-full wp-image-9671" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/9.jpg" alt="Gladys Jané (Foto: Thalía Alfonso Gómez)." width="1280" height="848" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/9.jpg 1280w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/9-300x199.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/9-906x600.jpg 906w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/9-768x509.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/9-810x537.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/9-1140x755.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /><p id="caption-attachment-9671" class="wp-caption-text">Gladys Jané (Foto: Thalía Alfonso Gómez).</p></div>
<p>El médico le recomendó a Gladys Jané Morales evitar consumir huevo y potajes para contener los problemas de hígado y vesícula que presenta. Ella, al recibir la indicación, llamó rápidamente al SAF “Lombillo”, en el Cerro, y ordenó que le cancelaran el servicio.</p>
<p>―No puedo gastar en algo que voy a botar. La comida está mal elaborada y tengo prohibido casi todo lo que ofertan.</p>
<p>Aunque en el mes de marzo, cuando renunció por cuestiones médicas, llevaba un año perteneciendo al SAF “Lombillo”, no era la primera vez que renunciaba. También lo hizo durante los días de enero en que la comida llegó a costar hasta 17 pesos. Volvió cuando la bajaron de precio, con la opción de llamar con antelación para elegir qué deseaba del menú.</p>
<div id="attachment_9673" style="width: 1290px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-9673" class="size-full wp-image-9673" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/10.jpg" alt="Gladys sostiene uno de los últimos recibos del SAF (Foto: Thalía Alfonso Gómez)." width="1280" height="853" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/10.jpg 1280w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/10-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/10-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/10-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/10-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/05/10-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /><p id="caption-attachment-9673" class="wp-caption-text">Gladys sostiene uno de los últimos recibos del SAF (Foto: Thalía Alfonso Gómez).</p></div>
<p>Recuerda una ocasión en que le dijeron: hay revoltillo, potaje de chícharo, arroz blanco y carne de cerdo. Ella pidió que solo le mandaran la carne y el arroz. A las dos de la tarde, como el mensajero no llegaba, llamó otra vez para preguntar qué sucedía. Otra persona, que no fue quien tomó su pedido, le respondió: “Aquí dice que usted no quería nada”.</p>
<p>―Un descontrol total –lamenta–. Me quedo con hambre y gastando en llamadas.</p>
<p>Sobre la calidad del servicio, añade: “El arroz era crudo por dentro. Para comerlo en la noche tenía que ponerlo un rato antes en baño de María. Si lo calentaba directo, se pegaba como un chicle. De ensalada venían dos rueditas de tomate y un pedacito de lechuga. Un muslo de pollo lo picaban a la mitad. Todo en muy pocas cantidades y sin sazón”.</p>
<p>El abastecimiento de estas entidades se asigna centralizadamente por el Ministerio de Economía y Planificación en cada territorio. Las viandas, frutas y vegetales llegan a través de diferentes formas productivas. El aporte nutricional debe cubrir las 200 kilocalorías diarias.</p>
<p>Gladys, de 73 años, vive sola. Es diabética, cardiópata, padece de artrosis y quistes en la tiroides. Con su pañuelo de colores en la cabeza, cada día recorre la Calzada del Cerro en busca de verduras. Va a la bodega, a la carnicería, y a las dos tiendas del municipio donde puede comprar sin hacer cola con un permiso que le otorgó Bienestar Social por su vulnerabilidad. Además de en medicinas, gasta casi toda su pensión (1 528 pesos) en alimentos.</p>
<p>―Por lo menos sé que estoy comprando algo que me voy a comer, aunque sea hervido.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/05/arroz-frijoles-croquetas-y-un-huevo-hervido/">Arroz, frijoles, croquetas y un huevo hervido</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Cantero</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2021/01/cantero/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Jan 2021 12:03:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Recursos naturales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sobre un hombre que tiene por oficio extraer piedras. </p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/01/cantero/">Cantero</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El enjambre de mosquitos se irá yendo con el amanecer. Daniel Marrero no puede esperar tanto: a las diez de la mañana el sol le molesta para dar serrote, extraer y mover cantos. Por eso ahora, a las cuatro de la madrugada, prende fuego a hueveras de cartón y lo aviva con un trapo. Los mosquitos deben huir del humo.</p>
<p>Daniel lleva pantalón y mangas largas para protegerse de las picaduras, pero tiene la cara y las manos descubiertas. El enjambre se posa donde sea que haya piel y lo “asesina”. Mosquitos tan bravos que no se espantan, aunque se mueva bruscamente, ni con el humo del cigarro. Están enfurecidos por la lluvia de anoche.</p>
<p>Mientras fuma, Daniel busca con una linterna las herramientas que deja escondidas bajo los escombros cada tarde: mandarria, barreta, pico, pala, flejes, coa, cuñas, vitola, tubos de hierro, una llanta y una goma de carro. Bebe un poco de café que trae en un pomo y comienza a sacar canto. A esto se dedica todos los días, desde hace 22 años. “Es donde único se puede hacer algo para poder vivir en este pueblo”.</p>
<p>Estos yacimientos de roca caliza tienen más de un siglo de explotación y se encuentran a las afueras de San Antonio de Cabezas, un pueblo de 5 000 habitantes en la provincia Matanzas donde, además del canto, la otra oportunidad de oficio para los hombres es la agricultura.</p>
<p>Se llega a las canteras por un trillo angosto, abierto entre árboles y monte, por donde solo pasan guajiros a caballo, camiones y tractores. Se escucha a todas horas el eco de los serrotes cortando.</p>
<p>Daniel, de 45 años, corpulento, con piel curtida y pliegues en la cara, dejó la escuela con 14. En 1998 empezó este trabajo con su hermano, que ya llevaba años de faena y le enseñó a serrar (trozar la roca, convertirla en chapas). Daniel aprendió el trabajo y fue buscando sus propias herramientas. Compró un serrote. Luego ensambló un disco para amolar a un motor de centrífuga y le cambió la dentadura de cortar madera por la de canto. En los basureros buscó pedazos de tubos. Veló a los que dejaban el trabajo y pagó por coa, barreta y mandarria. En 2006, se secó la cantera que explotaba con su hermano. Según explica, ya para esa fecha solo sacaban un canto repleto de tierra al que llaman “colorado”, que no se emplea para la construcción. Compraron otra por 900 pesos y la trabajaron durante cinco años, hasta que no hubo de dónde sacar.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_8694" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8694" class="size-full wp-image-8694" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2.jpg" alt="Daniel Marrero Álvarez (Foto: Thalía Alfonso)." width="1920" height="1332" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2-300x208.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2-865x600.jpg 865w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2-768x533.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2-1536x1066.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2-810x562.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2-1140x791.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-2-145x100.jpg 145w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-8694" class="wp-caption-text">Daniel Marrero Álvarez (Foto: Thalía Alfonso).</p></div>
<p>Desde hace tres años, Daniel trabaja en un hueco de seis metros de profundidad y estructura escalonada, similar a las gradas de un estadio. Unas escaleras de madera rústicas unen un banco con el otro. Hay pilas de cantos meticulosamente organizadas con números inscritos. Abrir esto le tomó todas las tardes de siete meses. Mientras, aprovechaba las mañanas como ayudante de Ángel, su padrastro, que ahora tiene su hueco frente al de Daniel.</p>
<p>―La piedra del primer banco es muy sólida. Te revientas con el serrote porque casi no entra. Y al final hay que botarlos, porque tampoco sirven para construir.</p>
<p>A las cuatro y media de la madrugada está en uno de esos bancos a los que llaman frente. Con la vitola, marca una piedra grande para separarla de la pared. Encima del serrote coloca una manguera conectada a un pomo que suelta un hilo de agua. Después de varios cortes el agua se encarga de sacar el recebo. Él sigue moviendo el serrote, que baja derecho.</p>
<p>Cuenta que esta técnica es más o menos nueva. La trajo al pueblo un hombre del oriente de Cuba en el año 2000. Antiguamente se hacía a pico y coa. Una roca como esta le tomaba un día entero. Además de la fuerza que implicaba pues antes de cada golpe había que levantar la coa, que pesa 20 libras.</p>
<p>Dos horas tarda en llegar el serrote más abajo de la mitad del bolo. Luego, traza una zanja en la orilla de piedra y le coloca los flejes y las cuñas. Mete llantas y tubos entre la pared y la piedra. La inclina hacia adelante con la coa hasta hacerla estallar. Caen las piezas. Para sacar un bolo se emplean dos tanques de agua de tamaño mediano. Si hoy la lluvia no se hubiese estancado en el piso de la cantera, Daniel habría tenido que cargar el agua desde su casa, como casi siempre. Por eso le agregó a la bicicleta una parrilla y un cajón donde a diario viajan tres recipientes.</p>
<p>―Los otros huecos que he tenido no drenaban. En época de lluvia, el agua alcanzaba los dos metros. Yo pasaba mes y pico sin trabajar. Pero este lo tengo preparado. Fíjate que las paredes están manchadas de moho porque solo se acumula en la parte baja.</p>
<p>Entre cada acción, descansa unos minutos. Toma café y se fuma otro cigarro. El sudor le corre por la cara y le empapa la camisa.</p>
<p>―¿Cómo se consigue una cantera?</p>
<p>―Primero hay que explorar el terreno. A pico y pala se abre la capa vegetal hasta bajar dos metros. El canto bueno está de ahí para abajo. Tiene posibilidades si sale duro y blanco.</p>
<p>Lo siguiente es hacer un calado en la tierra. Lo más difícil que tiene la cantera, según dice, pues lleva un corte profundo con la barreta. Después, mediante la técnica del agua y el serrote, tres cortes más hasta lograr un cuadrado. Se coloca un alambre de púas en forma de ocho y entre cuatro hombres y la barreta, se alza la piedra en peso. En una ocasión, uno de los muchachos que levantaba la piedra se resbaló. Mientras caía, soltó la barreta, que se encajó en el muslo derecho de Daniel. El muchacho no tuvo mayores consecuencias, pero a Daniel le dieron ocho puntos de sutura y estuvo una semana ingresado por la infección que contrajo. Ahora exhibe la cicatriz en forma de ele como una herida de lucha.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_8695" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8695" class="size-full wp-image-8695" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-5.jpg" alt="El canto sobrante se amontona en una esquina (Foto: Thalía Alfonso)." width="1920" height="1280" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-5.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-5-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-5-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-5-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-5-1536x1024.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-5-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-5-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-8695" class="wp-caption-text">El canto sobrante se amontona en una esquina (Foto: Thalía Alfonso).</p></div>
<p>De aquí se extraen dos tipos de chapas: grandes (30 pulgadas de largo, 15’’ de ancho y 4’’ de grosor) y pequeñas (18’’; 11’’ y 3.5’’). Son medidas generales fijadas en las vitolas de los canteros. Daniel tiene la meta personal de extraer 15 o 20 chapas grandes diarias si el bolo está en óptimas condiciones: ni muy duro, ni muy suave y sin tierra.</p>
<p>―Antier tuve que botar cinco chapas porque estaban blanditas. Y no puedo echar un día para sacar tres chapas porque esa cuenta no da para vivir.</p>
<p>Mucha gente consigue un trabajo transitorio en este sitio. Se puede ser ayudante de un cantero, cerrador, botar escombros…, aunque en la plantilla oficial del pueblo solo haya 20 hombres registrados. Actualmente, la Empresa Provincial de Materiales de la Construcción (EPMC), con sede en el municipio de Limonar, administra este yacimiento. Exige una norma de 350 chapas pequeñas al mes por un costo de 3.50 pesos cada una, al que hay que restarle un porciento por impuestos. Si se entrega un número inferior a ese, el costo de cada chapa disminuye.</p>
<p>―La chiquita es trabajosa. Hay que cortar más y en la mayoría de los lugares el canto es durísimo. Entonces, es casi obligatorio sacarlas grandes. Yo cumplo la norma porque tengo espacio, pero hay gente que no tiene y lo único que tratan es de buscarse unos pesos diarios.</p>
<p>Sin embargo, el Estado no recoge chapas grandes. Daniel asegura que muchos han planteado la elaboración de su ficha de costo, pero por algún motivo que desconoce, nunca se ha aprobado.</p>
<p>La Empresa puede despedir al cantero por incumplimiento. Pero no suministra herramientas de trabajo. La primera y última vez que la EMPC le vendió un serrote a Daniel fue en mayo de 2019.</p>
<p>―Cada vez que este instrumento pierde el filo hay que amolarlo. Eso le va quitando vida. Si no tiene un cuerpo ancho, demora más para trozar.</p>
<p>En el mercado informal, la chapa grande cuesta 12 pesos y 5 la chiquita, que rara vez se vende. Los albañiles del pueblo trabajan con las grandes. A simple vista, parece que todo el paisaje urbano de Cabezas está edificado con canto. En Bermejas, a seis kilómetros, lo hacen con las dos; en Nueva Paz, a 10 kilómetros, gusta más la chica porque es liviana. Para los canteros, la comercialización depende de la estabilidad del resto de materiales de construcción.</p>
<p>A media mañana, cuando el sol empieza a castigar, un tractor con tráiler parquea a la entrada de la cantera. Viene desde Los Palos, un pueblo a ocho kilómetros de Cabezas. Le habían encargado a Daniel 150 chapas grandes un mes atrás.</p>
<p>Desde el último banco, un muchacho va acercándolas al vehículo. Sube una por una al hombro y otro muchacho la alcanza y la monta. Daniel supervisa la operación, que dura una hora y media.</p>
<p>―Yo dependo del cargue. Si hoy no se llevan esto, a los tres días tengo que parar porque no tengo espacio.</p>
<p>Hubo un tiempo en que los canteros podían vender chapas a los particulares dándole un 10 % de las chapas que vendiera a la EMPC. El administrador de la cantera era el encargado de recogerlas y emitir un autorizo para trasladar la carga a cualquier lugar.</p>
<p>―Ahora la Empresa no te prohíbe que vendas por tu cuenta, pero tampoco lo autoriza. Yo no estoy tranquilo hasta que la carga llega a su destino, aunque no sea mi responsabilidad.</p>
<p>Antes de irse, a mediodía, Daniel hace fotos del lugar, de los muchachos. Cuando llegue a su casa, se dará un baño y tratará de descansar, aunque sus dos hijos pequeños son intranquilos y siempre le piden que les enseñe lo que hizo y que los lleve a jugar.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_8696" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8696" class="size-full wp-image-8696" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-8.jpg" alt="Daniel trabajó un tiempo con Ángel, su padrastro, quien tiene una cantera a pocos metros (Foto: Thalía Alfonso)." width="1920" height="1280" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-8.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-8-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-8-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-8-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-8-1536x1024.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-8-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/Foto-cantera-8-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-8696" class="wp-caption-text">Daniel trabajó un tiempo con Ángel, su padrastro, quien tiene una cantera a pocos metros (Foto: Thalía Alfonso).</p></div>
<p>En marzo de 2020, Daniel contrató a varios hombres que sacaron escombros de su cantera y nivelaron el camino. También le hicieron zanjas en las orillas para que el agua corriera hasta un hueco abandonado. Pero la zona se ha convertido en el vertedero del pueblo y cada vez es mayor la basura que se acumula. El agua se estanca o arrastra podredumbre hacia las canteras.</p>
<p>Cuando caen las sombras de la tarde aún el camino está enlodado. Daniel regresa ahora con Leosvany, su hijo mayor, de 17 años. Se atascan en el fango. Uno carga dos serrotes a cuestas y el otro empuja la bicicleta. Leosvany trabaja sin zapatos y sin camisa. Estudia en el politécnico por las mañanas y en las tardes ayuda a su padre. Mientras trabajan casi no se hablan. Han creado tal mecanismo que ni siquiera necesitan pedir ayuda, cada uno sabe cuándo auxiliar al otro. Leosvany toma varios descansos que justifica con que la piedra es dura y le cansa el brazo.</p>
<p>―Yo le digo a él que estudie ―dice Daniel con un cigarro en la boca―. Le toca sacar cantos la vida entera si no lo hace y él no da para esto.</p>
<p>A principios de 2019, Daniel estuvo un mes sacando bolos repletos de tierra. Con pico y pala trató de limpiar la zona, pero veía que era una faena sin fin. Conoció a un hombre que manejaba una excavadora estatal en un poblado vecino. Le compró 20 litros de petróleo, le pagó 250 pesos y en dos horas la máquina quitó casi el triple de lo que él había podido en el mes.</p>
<p>Por si fuera poco, hace pocas semanas se topó con una cueva en el último banco. No imagina qué profundidad tenga. Aunque sí está seguro de que él solo no podrá limpiarla y de que dejarla significaría perder 50 metros de terreno, por lo menos.</p>
<p>―Aquí en el pueblo hay un hombre que tiene un buldócer particular, pero no viene a la cantera porque tuvo problemas con la Empresa. Si estuviera disponible, uno se economiza con tal de que desbarate la cueva.</p>
<p>Iván Blanco Rodríguez, administrador de las canteras de Cabezas, <a href="https://youtu.be/M5UOY-rqLnA" target="_blank" rel="noopener">señaló en una entrevista a <em>Radio Unión</em></a> que el primer reclamo de los trabajadores es la necesidad de un buldócer para limpiar y ampliar el área de producción. “Donde hay canteras, si no hay equipamiento tecnológico, no hay avance, no hay futuro”, dijo.</p>
<p>Una <a href="https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=223531234002" target="_blank" rel="noopener">investigación publicada en 2004 por la revista <em>Minería y Geología</em></a> registró que, de las 377 canteras de materiales para la construcción que hay en Matanzas, 250 se encontraban abandonadas, sin acciones de rehabilitación.</p>
<p>Sobre las siete de la noche, Daniel y su hijo expulsan las últimas gotas de sudor. Los mosquitos asedian otra vez. Daniel calcula que las hueveras de cartón que tiene guardadas no alcanzar para incendiar dos pilas al día. Esconden las herramientas y se marchan. Mañana cogerá otra vez la linterna, el serrote, y vendrá para acá antes de que amanezca.</p>
<p>―Lo que más me gusta de la cantera es que no tengo jefe, ni horario. Mírame, conversando contigo sin apuros.</p>
<p>―¿Y lo que menos te gusta?</p>
<p>―Que esto es jugársela. Hay veces que quitas un canto malo y después está bueno, pero hay veces que quitas el bueno y detrás solo hay malo. Por eso, el que más sepa de la cantera no sabe nada. Esto es una cosa de la naturaleza.</p>
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		<title>Albergues: la espera interminable</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Jan 2021 13:00:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidades vulnerables]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La ciudadela de Paseo 656, entre 27 y Zapata, sufrió un derrumbe parcial en 2008, poco tiempo antes de que pasara el huracán Ike. </p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/01/albergues-la-espera-interminable/">Albergues: la espera interminable</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La ciudadela de Paseo 656, entre 27 y Zapata, sufrió un derrumbe parcial en 2008, poco tiempo antes de que pasara el huracán Ike. Entonces, las autoridades municipales de Vivienda se reunieron con sus habitantes. Aseguraron que se repararía el inmueble, que estaría listo en seis meses. Mientras, el ruinoso caserón de tres pisos ubicado en la esquina de 15 y B les serviría como comunidad de tránsito.</p>
<p>Algunos se apuraron en la mudanza. A otros, la policía los obligó a salir. Doce años después, la casona alberga a más de 20 familias provenientes de distintos lugares y solo dos se han mudado por el otorgamiento de viviendas.</p>
<div id="attachment_8565" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8565" class="size-full wp-image-8565" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/4-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Fachada de la comunidad de tránsito situada en 15 y B (Foto: Abril). " width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/4-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/4-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/4-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/4-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/4-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8565" class="wp-caption-text">Fachada de la comunidad de tránsito situada en 15 y B (Foto: Abril).</p></div>
<p>Ana Reina Delgado, enfermera de 34 años, tenía un niño pequeño cuando llegó de Paseo 656. En 15 y B tuvo otros tres, que ahora tienen 11, 7 y 2 años de edad. Los cuatro son asmáticos, aclara. Viven hacinados en dos habitaciones que se desmoronan con la humedad, las filtraciones y el tiempo. El esposo de Ana Reina, albañil, tuvo que romper una pared del cuarto y dejarla en los ladrillos para que no siguieran cayendo trozos.</p>
<div id="attachment_8566" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8566" class="size-full wp-image-8566" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/6-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Ana Reina Delgado (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/6-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/6-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/6-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/6-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/6-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8566" class="wp-caption-text">Ana Reina Delgado (Foto: Abril).</p></div>
<div id="attachment_8567" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8567" class="size-full wp-image-8567" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/5-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Ana Reina Delgado junto a su hija menor (Foto: Abril)." width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/5-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/5-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/5-Albergues_Foto-ABRIL-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/5-Albergues_Foto-ABRIL-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/5-Albergues_Foto-ABRIL-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8567" class="wp-caption-text">Ana Reina Delgado junto a su hija menor (Foto: Abril).</p></div>
<p>La madrugada del 9 de julio de 2018, mientras estaba embarazada de su última hija, se desplomó un pedazo de techo y le cayó en la barriga. A uno de los niños, que dormía con ella, le dio en la cabeza. El pequeño no sufrió daños graves, pero esa noche Ana Reina ingresó en el hospital con la presión arterial descontrolada.</p>
<div id="attachment_8568" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8568" class="size-full wp-image-8568" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/7-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Los niños son asmáticos y viven en la humedad permanente (Foto: Abril)." width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/7-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/7-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/7-Albergues_Foto-ABRIL-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/7-Albergues_Foto-ABRIL-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/7-Albergues_Foto-ABRIL-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8568" class="wp-caption-text">Los niños son asmáticos y viven en la humedad permanente (Foto: Abril).</p></div>
<div id="attachment_8569" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8569" class="size-full wp-image-8569" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/11-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Cuando Ana Reina estaba embarazada de su hija menor, le cayó un pedazo de techo en la barriga mientras dormía (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/11-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/11-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/11-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/11-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/11-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8569" class="wp-caption-text">Cuando Ana Reina estaba embarazada de su hija menor, le cayó un pedazo de techo en la barriga mientras dormía (Foto: Abril).</p></div>
<p>“El proceso de adaptación a este lugar también fue negro”, dice Ana Reina. “Había una cocina, un baño y un teléfono para todos, pero nos hemos ido independizando. Ahora tampoco hay motor de agua. Para coger un poco tenemos que levantarnos de madrugada, que es cuando único entra, y cogerla de una llave que hay en el portal”.</p>
<div id="attachment_8570" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8570" class="size-full wp-image-8570" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/10-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Los tres hijos mayores de Ana Reina duermen en una pequeña barbacoa (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/10-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/10-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/10-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/10-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/10-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8570" class="wp-caption-text">Los tres hijos mayores de Ana Reina duermen en una pequeña barbacoa (Foto: Abril).</p></div>
<div id="attachment_8571" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8571" class="size-full wp-image-8571" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/12-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Familiares de Ana Reina de visita en la casa (Foto: Abril)." width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/12-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/12-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/12-Albergues_Foto-ABRIL-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/12-Albergues_Foto-ABRIL-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/12-Albergues_Foto-ABRIL-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8571" class="wp-caption-text">Familiares de Ana Reina de visita en la casa (Foto: Abril).</p></div>
<p>En 2019, cuando el Gobierno declaró que priorizaría a las madres con tres o más hijos menores de 12 años en el otorgamiento de casas, la Dirección Municipal de Vivienda citó a Ana Reina. Le pidieron los datos de sus niños: nombre, edad, inscripción de nacimiento, resumen médico. “Aún no han dado respuesta”, dice ella.</p>
<p>Ese año se definió la política para erradicar o modificar las 105 comunidades de tránsito existentes en La Habana. <a href="http://www.acn.cu/cuba/60604-en-marcha-plan-de-transformacion-de-comunidades-de-transito-en-viviendas-decorosas" target="_blank" rel="noopener">Según la Agencia Cubana de Noticias</a>, estos sitios serían transformados en viviendas. Además, se construirían otras en sus alrededores y se adaptarían locales en desuso para otorgarlos a personas albergadas o que vivieran en casas en peligro de derrumbe.</p>
<p>Reinaldo García Zapata, presidente del Poder Popular en la provincia, explicó entonces que durante el 2020 se trabajaría en las primeras 26 comunidades de tránsito, “incluidas las 11 más complejas”. Añadió que el plan debía concretarse en tres años, aproximadamente.</p>
<p>En enero de 2020, una brigada de construcción llegó a 15 y B para reparar la fachada. Los vecinos relatan que cayó un pedazo de techo y Vivienda declaró el sitio inhabitable. Después, el esposo de Ana Reina apuntaló un tramo del portal.</p>
<p>La casa de Yanara Rubio Amore no sufrió afectaciones con el derrumbe de Paseo 656, pero el riesgo que suponía el huracán la hizo mudarse con sus tres hijos. En 15 y B, Yanara ha tenido otros tres varones, también asmáticos, de 11, 8 y 2 años de edad. A su “apartamento”, ubicado en el tercer piso, se llega por una escalera tan rota como las cosas que hay dentro.</p>
<div id="attachment_8572" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8572" class="size-full wp-image-8572" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/14-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Yanara Rubio Amore (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/14-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/14-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/14-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/14-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/14-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8572" class="wp-caption-text">Yanara Rubio Amore (Foto: Abril).</p></div>
<div id="attachment_8573" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8573" class="size-full wp-image-8573" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/13-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="La escalera hacia el tercer piso del albergue está rota (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/13-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/13-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/13-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/13-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/13-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8573" class="wp-caption-text">La escalera hacia el tercer piso del albergue está rota (Foto: Abril).</p></div>
<p>“Al llegar, reparé el techo por esfuerzo propio porque se le caían los pedazos, pero ya está malo de nuevo. Inventé una cocinita y armé el baño donde había un retrete antiguo. La barbacoa también la hice por mi cuenta, porque no cabíamos en un solo cuarto. Cada vara de madera costó 80 pesos y 250 las vigas de hierro para reforzarla”, explica.</p>
<div id="attachment_8574" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8574" class="size-full wp-image-8574" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/15-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="La escasez de agua es otro de los problemas que presentan los habitantes de 15 y B (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/15-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/15-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/15-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/15-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/15-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8574" class="wp-caption-text">La escasez de agua es otro de los problemas que presentan los habitantes de 15 y B (Foto: Abril).</p></div>
<p>Durante las lluvias, se filtra agua por las grietas de las paredes e inunda la casa. Por eso, ella y los niños pasan el mal tiempo en la sala, bajo la barbacoa. En 2019, a Yanara también le pidieron en Vivienda los datos y documentos de sus hijos.</p>
<div id="attachment_8575" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8575" class="size-full wp-image-8575" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/16-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Las pertenencias de Yanara y su familia se deterioran producto de las filtraciones y la humedad (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/16-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/16-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/16-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/16-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/16-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8575" class="wp-caption-text">Las pertenencias de Yanara y su familia se deterioran producto de las filtraciones y la humedad (Foto: Abril).</p></div>
<p>“Aquí estamos, esperando un milagro”, dice. “No quisiera que me legalizaran esto. Está muy malo. Que me lleven para La Lisa, Alamar o San Agustín. Lo que quiero es una casa decente porque aquí se pasa mucho trabajo”.</p>
<div id="attachment_8576" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8576" class="size-full wp-image-8576" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/17-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Cuatro de los hijos de Yanara son asmáticos (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/17-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/17-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/17-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/17-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/17-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8576" class="wp-caption-text">Cuatro de los hijos de Yanara son asmáticos (Foto: Abril).</p></div>
<p>Yolanda Robinet Sarrión, maestra alfabetizadora de 85 años, y su hijo de 57, vivieron en un solar de Habana Vieja hasta 2014. Cuentan que el cuartico de madera que compartían se empapaba con la lluvia, que había ratones y cucarachas.</p>
<div id="attachment_8577" style="width: 2010px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8577" class="size-full wp-image-8577" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/9-Fotos-Albergues_ABRIL.jpg" alt="Yolanda Robinet Sarrión y su hijo (Foto: Abril)." width="2000" height="1335" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/9-Fotos-Albergues_ABRIL.jpg 2000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/9-Fotos-Albergues_ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/9-Fotos-Albergues_ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/9-Fotos-Albergues_ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/9-Fotos-Albergues_ABRIL-1536x1025.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/9-Fotos-Albergues_ABRIL-810x541.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/9-Fotos-Albergues_ABRIL-1140x761.jpg 1140w" sizes="(max-width: 2000px) 100vw, 2000px" /><p id="caption-attachment-8577" class="wp-caption-text">Yolanda Robinet Sarrión y su hijo (Foto: Abril).</p></div>
<p>La gente fue abandonando el lugar hasta que quedaron ellos y otras pocas familias. Entonces, Vivienda les cedió una habitación en una ciudadela ubicada en la calle B, entre 15 y 17, Vedado. Allí tuvieron que terminar el baño y hacer la instalación eléctrica por su cuenta. El cuarto se mojó durante años, hasta que una brigada de mantenimiento tiró una manta en el techo.</p>
<div id="attachment_8578" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8578" class="size-full wp-image-8578" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/1-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Portal de la comunidad de tránsito ubicada en B, entre 15 y 17, Vedado (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/1-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/1-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/1-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/1-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/1-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8578" class="wp-caption-text">Portal de la comunidad de tránsito ubicada en B, entre 15 y 17, Vedado (Foto: Abril).</p></div>
<div id="attachment_8579" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8579" class="size-full wp-image-8579" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/3-Albergues_Foto-ABRIL.jpg" alt="Al llegar al albergue, Yolanda tuvo que lidiar con las filtraciones (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/3-Albergues_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/3-Albergues_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/3-Albergues_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/3-Albergues_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/3-Albergues_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8579" class="wp-caption-text">Al llegar al albergue, Yolanda tuvo que lidiar con las filtraciones (Foto: Abril).</p></div>
<p>“Nos dijeron que era de tránsito, pero estamos peor que antes. Aquello, por lo menos, era de uno. Aquí no hay privacidad ni para bañarse”, afirma Yolanda. También cuenta que la humedad hizo que una pieza de yeso del techo cayera al suelo mientras ella dormía.</p>
<p>“La última persona que se fue de aquí porque el Estado le dio casa fue hace 20 años”, dice Yolanda. “Ninguno de nosotros va a durar eso”.</p>
<div id="attachment_8580" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8580" class="size-full wp-image-8580" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/2-Albergues02_Foto-ABRIL.jpg" alt="Yolanda pasa su tiempo cosiendo o conversando con los vecinos (Foto: Abril)." width="1080" height="721" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/2-Albergues02_Foto-ABRIL.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/2-Albergues02_Foto-ABRIL-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/2-Albergues02_Foto-ABRIL-899x600.jpg 899w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/2-Albergues02_Foto-ABRIL-768x513.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2021/01/2-Albergues02_Foto-ABRIL-810x541.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8580" class="wp-caption-text">Yolanda pasa su tiempo cosiendo o conversando con los vecinos (Foto: Abril).</p></div>
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		<title>Cuba Libro: filantropía a pesar de la distancia</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2020/06/cuba-libro-filantropia-a-pesar-de-la-distancia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2020 13:59:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba Libro]]></category>
		<category><![CDATA[emprendimientos]]></category>
		<category><![CDATA[sector privado]]></category>
		<category><![CDATA[trabajadores por cuenta propia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El café Cuba Libro ha distribuido donaciones y ayudas a personas vulnerables durante la pandemia.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque está cerca de la populosa avenida 23, muchos consideran a Cuba Libro <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2019/03/una-hamaca-y-jardin-para-leer-y-tomar-cafe/">un oasis dentro de la ciudad</a>: un columpio, muchos libros, un jardín, poco ruido.</p>
<p>El pasado 20 de marzo, cuando el país reportaba 21 casos de COVID-19, este café privado publicó en su página de Facebook: “Hoy será nuestro último día abierto al público. Hemos tomado la difícil decisión de cerrar voluntariamente hasta nuevo aviso. A pesar de las medidas sanitarias, esta decisión se tomó como equipo para proteger aún más la salud colectiva y de nuestra comunidad”.</p>
<p>Una semana antes, el epidemiólogo local había visitado el café. Siguiendo sus orientaciones, Conner Gorry, dueña del negocio, estableció que quien entrara debía enjuagarse las manos con hipoclorito, lavárselas antes de comer, mantener distanciamiento. Los objetos de servicio se higienizarían con una solución de jabón y cloro y se desinfectarían todas las superficies posibles: encimera, manijas de puertas, accesorios de baño.</p>
<p>“Hay miembros del grupo con ciertos riesgos: asma, hipertensión. Además, tenemos familiares y amigos en países donde la pandemia estaba arrasando y temíamos mucho”, cuenta Conner, periodista neoyorquina que reside en Cuba hace más de 15 años.</p>
<p>Después del cierre, ella asumió el pago del primer salario mínimo a los seis miembros del equipo de trabajo y la recarga de sus teléfonos móviles. Para el segundo mes inició una campaña de recaudación de fondos. “Somos muy conscientes de las dificultades que todo el mundo está enfrentando ahora. Pero si usted está dispuesto a hacer una pequeña donación hará una gran diferencia para mantener el avance de nuestra comunidad”, escribió en Facebook.</p>
<p>A pesar de las trabas para el pago en línea, debido a las restricciones del bloqueo estadounidense, la respuesta a este post dejó atónita a Conner. “Cuando fundé Cuba Libro, en 2013, nunca imaginé que creceríamos hasta ser una comunidad solidaria, humanista y desinteresada. No estaba preparada para tantas respuestas positivas”, dice. “Paypal, por ejemplo, nos ha bloqueado porque estamos en Cuba, pero hemos logrado tener el salario mínimo y recargar los móviles en estos momentos tan difíciles”.</p>
<p>Conner valora su emprendimiento como un negocio socialmente responsable por sus precios bajos, la prohibición de alcohol, el ambiente tranquilo, artístico, inclusivo, y su compromiso social. “Nuestras donaciones vienen del exterior. Hacemos inventarios y luego cooperamos con quienes más lo necesitan. En tiempos de coronavirus, hemos podido identificar y ayudar a poblaciones vulnerables”, comenta.</p>
<p>Dafnee, por ejemplo, embarazada de ocho semanas, consiguió sus pastillas prenatales gracias al programa de donaciones de Cuba Libro. También alcanzaron a cubrir las necesidades de este medicamento otras diez embarazadas inscritas en el consultorio médico número 9, del municipio Playa.</p>
<p>A través de un grupo de WhatsApp también han organizado distribuciones de guantes quirúrgicos, gel de manos, jabón, pasta dental, almohadillas sanitarias, tampones, condones, cepillos de dientes y medicamentos. Para recibir estas donaciones solo se exige ir con nasobuco y mantener el distanciamiento.</p>
<p>“Tratamos de minimizar las carencias. En las farmacias, por ejemplo, se forman colas gigantes, pero si necesitas algo concreto, es probable que lo encuentres aquí”, explica Gabriela Reguera, trabajadora del café.</p>
<p>Ella, que estudia licenciatura en Fisioterapia y Rehabilitación pediátrica, durante los primeros días de la pandemia pesquisó por iniciativa propia a los más vulnerables de su barrio. “Chequeé la presión arterial, tomé la temperatura y pregunté qué necesitaban mis vecinos más ancianos, la gente que vive sola. Lo hice cada día hasta que llegaron los médicos y estudiantes autorizados”, dice.</p>
<p>El 16 de mayo Cuba Libro abrió sus puertas para una donación masiva. A las 11:00 a.m llegaron cerca de 15 personas: amigos, clientes, vecinos, gente que supo de la iniciativa. Conner abrió una maleta que contenía cepillos de dientes, guantes, condones, tampones, medicinas. Repartió todo. “Cuando el mundo vuelva a la normalidad, ya tenemos una lista definida con las prioridades de nuestra comunidad”, asegura.</p>
<div id="attachment_7761" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7761" class="size-full wp-image-7761" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/06/2-op.jpg" alt="" width="1200" height="872" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/06/2-op.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/06/2-op-300x218.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/06/2-op-826x600.jpg 826w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/06/2-op-768x558.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/06/2-op-810x589.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/06/2-op-1140x828.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7761" class="wp-caption-text">Para recibir las donaciones de Cuba Libro solo se exige asistir con nasobuco y mantener el distanciamiento (Foto: Sabrina López).</p></div>
<p>“Entregar café a domicilio es un servicio que no sé concretar por la imposibilidad de encontrar envases rápidamente. No obstante, cuando reabra el negocio estará disponible ‘Quédate en casa’, una bebida caliente y ‘El Durán’, una bebida fría. Queremos que el recuerdo de esta época no sea constantemente negativo”, especifica Conner.</p>
<p>Mientras tanto, Alfredo Carmenate, trabajador de Cuba Libro, ha liderado en este tiempo un equipo de seis voluntarios que transportan productos a personas que no pueden salir de sus casas.</p>
<p>El primer caso –recuerda– fue una muchacha del Vedado cuya madre de 83 años, discapacitada, diabética, vive en el Cotorro. “La hija no tenía cómo llevarle distintos artículos y me ofrecí para hacerlo. Luego descubrí que al lado de la señora vivía otra anciana sola y a través del grupo de WhatsApp una amiga se ofreció a hacerle compras para que yo se las llevara”.</p>
<p>Alfredo va en bicicleta cuatro veces por semana desde Centro Habana, donde vive, hasta el Cotorro. Siempre por la tarde. El reloj de su bicicleta marca regularmente 80 o 90 kilómetros de recorrido. También ha auxiliado a personas en Lawton, La Lisa, Guanabacoa.</p>
<p>Laura y Olivia son amigas del café. Ellas decidieron ocuparse de un señor de 71 años que vive con su madre de 98. Les buscan mandados, las medicinas, pasan tiempo con ellos.</p>
<p>Así sucede con cada nuevo caso, alguien da el paso adelante para ayudar. A pesar de la distancia, la filantropía los mantiene unidos. “Seguiremos haciéndolo mientras podamos”, asegura Alfredo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Este proyecto fue apoyado a través del programa de <a href="https://meedan.com/project/covid-19-microgrants" target="_blank" rel="noopener">Microgrants Check Global COVID-19</a>.</em><em> </em></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2020/06/cuba-libro-filantropia-a-pesar-de-la-distancia/">Cuba Libro: filantropía a pesar de la distancia</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>El dilema de los grupos sanguíneos</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2020/05/el-dilema-de-los-grupos-sanguineos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2020 12:52:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[grupos sanguíneos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los principales factores de riesgo ante el SARS-CoV-2 siguen siendo la edad, la exposición a altas cargas virales y las enfermedades preexistentes.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2020/05/el-dilema-de-los-grupos-sanguineos/">El dilema de los grupos sanguíneos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El 20 de mayo pasado, durante la conferencia de prensa sobre el enfrentamiento a la COVID-19, el Dr. Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública cubano, <a href="https://www.facebook.com/cubadebate/videos/264757338075147/" target="_blank" rel="noopener">mencionó posibles factores en la resistencia al virus SARS-CoV-2</a>, según los distintos grupos sanguíneos.</p>
<p>El doctor citó investigaciones preliminares que identifican a personas del grupo sanguíneo A como las más vulnerables. Se trata de dos estudios: uno de la Agencia Federal Médico Biológica de Rusia (FMBA) y otro perteneciente al Hospital Zhongnan de la Universidad de Wuhan, China.</p>
<p>La información despertó algunas inquietudes en la ciudadanía.</p>
<p>Sin embargo, como también aclaró el Dr. Durán en su intervención, estos estudios son aproximativos, pues se trata de investigaciones médicas que aún no han sido confirmadas. Hasta el momento, los principales factores de riesgos ante el SARS-CoV-2 siguen siendo: edad, exposiciones a altas cargas virales –en aglomeraciones y espacios cerrados–, enfermedades preexistentes –­hipertensión arterial, diabetes, obesidad, enfermedad pulmonar obstructiva crónica–­, antecedentes de tabaquismo, entre otros.</p>
<p>Veronika Skvortsova, directora de la Agencia Federal Médico Biológica rusa, <a href="https://www.tass.ru/obschestvo/8484565" target="_blank" rel="noopener">declaró a TASS</a> que el grupo sanguíneo A prevalece entre los infectados de ese país, por una gran diferencia respecto a otros. “Es un detalle sumamente interesante, el cual se encuentra también en publicaciones extranjeras y quedó definitivamente comprobado en los centros de la FMBA”, aseguró.</p>
<p>En segundo lugar se encuentran los grupos O y B; al tiempo que el AB presenta menor cuantía –este es el grupo menos frecuente: el 0,6 % de la población mundial tiene AB- y el 3,4 % AB+, según estimaciones.</p>
<p>Skvortsova afirma que esto podría explicarse con la prevalencia de cada grupo sanguíneo entre la población: el A el más común –­se calcula que el 35,7 % y 6,3 % de la población mundial comparten los grupos A+ y A­-, respectivamente.</p>
<p>Por otro lado, <a href="https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.03.11.20031096v2" target="_blank" rel="noopener">los investigadores chinos tomaron muestras de sangre</a> a 3 694 personas en Wuhan, ciudad donde comenzó la pandemia. El porcentaje de distribución obtenido fue:</p>
<ul>
<li>Grupo A: 1 188 (32,16 %)</li>
<li>Grupo B: 920 (24,90 %)</li>
<li>Grupo AB: 336 (9,10 %)</li>
<li>Grupo O: 1 250 (33,84 %)</li>
</ul>
<p>También recolectaron muestras a 1 775 pacientes infectados por coronavirus que mostraron una distribución de:</p>
<ul>
<li>Grupo A: 670 (37,75 %)</li>
<li>Grupo B: 469 (26,42 %)</li>
<li>Grupo AB: 178 (10,03 %)</li>
<li>Grupo O: 458 (25,80 %)</li>
</ul>
<p>El resultado de la investigación arrojó que el grupo A presentó un mayor riesgo de padecer la COVID-19. Mientras, el grupo O presentó un menor riesgo de infección.</p>
<p>Según <a href="https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.03.11.20031096v2" target="_blank" rel="noopener">el informe</a>, de 206 pacientes fallecidos por el nuevo coronavirus en Wuhan, 85 tenían sangre tipo A, cifra superior (en un 63 %) a los 52 fallecidos con tipo O. El patrón existía en diferentes grupos de edad y género.</p>
<p>“Las personas del grupo A podrían necesitar una protección especialmente fortalecida para reducir la posibilidad de infección. Los contagiados de este grupo sanguíneo, requerirían más vigilancia e intenso tratamiento”, apuntaron los médicos.</p>
<p>No obstante, la investigación reconoce varias de sus limitaciones: pequeño número de pacientes; datos incompletos sobre el estado de las condiciones médicas crónicas –enfermedad vascular, diabetes <em>mellitus</em> y enfermedad pulmonar obstructiva crónica–; así como carencia de información sobre la edad y el sexo de los sujetos.</p>
<p>Advirtieron igualmente que, dadas estas condiciones, es prematuro utilizar dicho estudio para guiar la práctica clínica en este momento. “Pero debería alentar más investigación de la relación entre el grupo sanguíneo y su susceptibilidad ante la COVID-19”.</p>
<p>Sobre esta investigación, el medio <em>Verificado</em> <a href="https://verificado.com.mx/enganoso-que-las-personas-con-tipo-de-sangre-o-sean-mas-resistentes-al-covid-19/?__cf_chl_captcha_tk__=02d74e18440b11eb649b8197364a575fb5793d3e-1590190509-0-AZMpBZYFcfnOfPN0_i_ImxbQJuSQusIQG0Z-oPyhP9VHe62W3YyYioB8zQ925pUF6ZJTcv48q5mraKYSi2WmjCUK3v0cVBciCjBBTA7C_DhJpbSW09YDmYmca32flU4RWBU_vg7D6rQUyFr72WsO6Qgc6F0DTAoyuAN8E9eqPewBYmGKc0jht8HoE7aaQjW_nkerxU0QiHActm5L_s66AC5AIc02l1jkOxVZwxfsKMZxfVQ9PpQutpLA7M_6w2h6MCQLRpy-s3j_rGAmXuY6BSTHbFAitCl19_H3RKAPk2an7ALZYjBr9lq_-nc2K2X8XoHojmCFvJvbxQGIudMiiBQoo0Pu-hDrBGug6Z4cFqFkbzkUHRJetuzIzS6f1K4mEBZAxULpSjbfqQODmnPR85bVQsmt3utErNln4v3BRaohv4eOlmdnfEvKsQ5dEfa7XNrn-ykD_p1J7uXarG_tzXnPUAZrANZNCeC4YGjJRPesmMuj57Hih9uwf8iovOxy9_aaQdH-Em6q7IkcJvDOiNOX4ceVhu9DmT-BNLToYZFVIe7RdD-HRXJu1Dz8imI_MXOHngxX-ukBixc0wnfbpZT0mWU0t9n9gWbH9wMRMnJW" target="_blank" rel="noopener">alerta</a>: “Tomar un muestreo en una sola región geográfica, donde puede existir un grupo sanguíneo predominante, hace que el resultado del estudio se vea afectado y no sea representativo, en el caso de una pandemia”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Este proyecto fue apoyado a través del programa de <a href="https://meedan.com/project/covid-19-microgrants" target="_blank" rel="noopener">Microgrants Check Global COVID-19</a>.</em><em> </em></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2020/05/el-dilema-de-los-grupos-sanguineos/">El dilema de los grupos sanguíneos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>¿Cuál es el protocolo de actuación cubano para la COVID-19?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2020/05/cual-es-el-protocolo-de-actuacion-cubano-para-la-covid-19/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sabrina López Camaraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 May 2020 13:05:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El protocolo de actuación cubano para la COVID-19 se divide en dos escenarios: de atención preventiva y de pacientes en sus diferentes estadios.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="http://files.sld.cu/editorhome/files/2020/05/MINSAP_Protocolo-de-Actuación-Nacional-para-la-COVID-19_versión-1.4_mayo-2020.pdf" target="_blank" rel="noopener">Protocolo de actuación nacional para la COVID-19</a> establece como prioridades cubanas la prevención, el control de la enfermedad, un mejor manejo de los casos, así como la protección de los trabajadores de la salud y la población.</p>
<p>Según la última versión del documento, fechada en mayo de 2020, el protocolo se divide en dos escenarios: de atención preventiva y de pacientes en sus diferentes estadios.</p>
<p>La atención primaria de salud comienza en la comunidad. El texto indica que en este nivel se realiza la pesquisa activa, clasificación de los casos, tratamiento a grupos vulnerables, seguimiento a los contactos y altas de los casos confirmados.</p>
<p>Algunas intervenciones provisorias adoptadas son: ingresar en el centro de aislamiento durante 14 días al caso identificado como contacto; emplear <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/05/glosario-cubano-o-mataburro-sobre-la-covid-19/">Biomodulina T</a> –medicamento cubano con resultados comprobados en el aumento de las defensas– en las personas mayores de 60 años que permanecen en hogares de ancianos; y administrar el medicamento homeopático <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/05/glosario-cubano-o-mataburro-sobre-la-covid-19/">PrevengHo-Vir</a> a toda la población.</p>
<p>“En los Hogares Maternos se realizará la profilaxis para gestantes y trabajadores”, explica el documento. En caso de identificar contactos o sospechosos, estos deben pasar a aislamiento temporal. También es necesario dar seguimiento durante siete días al alta del caso sospechoso de pacientes obstétricas y brindar supervisión médica diaria por dos semanas al alta hospitalaria del caso confirmado.</p>
<p>Los viajeros deben ser vigilados durante 14 días y se les tomará la temperatura cada seis horas. A los mayores de 60 años se les administrará Biomodulina T. Por su parte, a los menores de 60, con factores de riesgos, les serán suministrados <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/05/glosario-cubano-o-mataburro-sobre-la-covid-19/">factor de transferencia</a> –producto hemoderivado que se emplea en el tratamiento de la inmunodeficiencia– y PrevengHo-Vir. En los centros de vigilancia a contactos también se suministrará dicho medicamento homeopático y se realizará la termometría cada seis horas.</p>
<p>Al movilizar un paciente sospechoso o confirmado de COVID-19, se adoptarán varias medidas: apagar el aire acondicionado de la ambulancia, uso de mascarilla respiratoria por el paciente, personal médico, paramédico y acompañante. El personal de salud debe utilizar guantes y ropa protectora y evitar el contacto con los ojos.</p>
<p>Cumplir el régimen de cuarentena, poseer los medios individuales de protección sanitaria –nasobucos, batas y guantes, para pacientes y personal asistencial–, efectuar de inmediato las medidas de control de infección establecidas y precauciones basadas en la transmisión, son algunos requisitos establecidos para el aislamiento de los sospechosos.</p>
<p>En estos casos, debe existir un reporte de cuidado, comprobación de los signos vitales cada cuatro horas y dieta según el paciente. Asimismo, se deben reforzar las medidas de protección necesarias para el traslado y procesamiento de las muestras y velar la aparición de signos de alarma –cianosis, hipertensión arterial, cambios neurológicos.</p>
<p>De no existir contraindicaciones ni signos de gravedad para su administración, a los sospechosos de bajo riesgo se les suministrará <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/05/glosario-cubano-o-mataburro-sobre-la-covid-19/">Interferón alfa 2b</a>. También Oseltamivir –inhibidor selectivo de las neurominidasas del virus de la gripe– y Azitromicina. Para los de alto riesgo se inicia terapia con Kaletra –antirretroviral utilizado contra el VIH-Sida– y Cloroquina –fármaco efectivo contra patologías como la malaria.</p>
<p>Los criterios de alta a sospechosos se dictan luego de presentar mejoría clínica, una radiología, y estar descartada la infección a través de un estudio virológico. Su ingreso perdura hasta completar los 14 días. Los casos confirmados son atendidos en las unidades seleccionadas y sometidos a pruebas PCR, exámenes de hemograma con diferencial, lactato deshidrogenasa (LDH), creatinina, urea, transaminasas, lámina periférica, glicemia y gasometría, rayos X, electrocardiograma y estudios virológicos.</p>
<p>Como no existe vacuna ni droga antiviral totalmente eficaz, en Cuba se aplica Kaletra y Cloroquina para estos casos. Además, se recomienda el empleo del Interferón alfa 2b en caso de no existir contraindicaciones ni signos de gravedad.</p>
<p>“Al tratamiento del paciente confirmado se agrega el uso de plasma de pacientes recuperados de COVID-19. La descripción de su uso está en el manejo del paciente grave, pero en la medida que se disponga de mayor volumen de donantes, se puede adelantar a pacientes en fases más tempranas de la enfermedad para evitar su empeoramiento”, precisa el documento.</p>
<p>Los pacientes en estado grave o crítico presentan síntomas como la disnea creciente, confusión, desorientación, aumento de los niveles de urea, creatinina, hipotensión arterial, enfermedades crónicas descompensadas y necesidad de ventilación artificial. Estos criterios conllevan ingreso en la unidad de cuidados intensivos.</p>
<p>Para su tratamiento se emplea Kaletra, Cloroquina, Ceftriaxona –antibiótico efectivo frente a cepas de estreptococos–, Heparina de bajo peso molecular –anticoagulante– y Surfacen –surfactante pulmonar para el tratamiento del síndrome de dificultad respiratoria.</p>
<p>“Teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad nueva y el presente es un protocolo en investigación, a partir de experiencias internacionales y nacionales, se analizaron y aprobaron un grupo de medidas adicionales”, puntualiza el texto.</p>
<p>Entre ellas destaca el empleo de eritropoyetina –proteína que aumenta la producción de glóbulos rojos– en pacientes graves y críticos. Además, ante signos de agravamiento por indicios de tormenta de citoquinas se recomienda como alternativas el uso de CIGB 258 –fármaco que regula la inmunidad innata­–, Ac Monoclonal Itolizumab –antinflamatorio e inmunoregulador– y Tocilizumab (Actemra de la Roche) ­–anticuerpo monoclonal.</p>
<p>Cuando el paciente se mantiene estable, afebril durante más de tres días, con respiración regular y frecuencia respiratoria normal, con conciencia clara, habla no afectada, dieta normal, las imágenes de pulmón muestran mejoras significativas, sin signos de disfunción orgánica y dos pruebas consecutivas de ácido nucleico patógeno respiratorio negativas –al menos un día entre pruebas–, cumple los criterios para el alta clínica.</p>
<p>La atención a pacientes obstétricas también se detalla en el protocolo: ingresarán en salas de aislamiento hospitalario o de cuidados intensivos si la gravedad de la afección lo requiere. El objetivo principal es la preservación de la vida de la madre y del feto, pero “debe primar siempre el criterio del bienestar materno y por ende la vida de la madre”.</p>
<p>Durante las intervenciones que se realizan, como parte del protocolo de atención en los niveles de complejidad, se emplean 15 productos de producción nacional y tres importados.</p>
<p>En el caso de los fallecidos, las instituciones de salud deben velar por el manejo del cadáver según dictaminan las diferentes resoluciones vigentes en el país.</p>
<p>Para su traslado es necesario manipular el cuerpo lo menos posible y siempre por el personal médico que lo atendió. La introducción en la bolsa se debe realizar dentro de la propia habitación donde sucedió la defunción. Esta bolsa necesita pulverizarse o atomizarse en su interior antes de introducir el cuerpo; una vez sellada no podrá reabrirse. También se debe evitar el acceso de familiares y amigos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Este proyecto fue apoyado a través del programa de <a href="https://meedan.com/project/covid-19-microgrants" target="_blank" rel="noopener">Microgrants Check Global COVID-19</a>.</em><em> </em></p>
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