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	<title>Activismo y protestas &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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	<title>Activismo y protestas &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>¿Qué dice el informe de Human Rights Watch sobre los derechos humanos en Cuba?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/07/informe-human-rights-watch-derechos-humanos-cuba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Olivia Marín Álvarez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2026 15:42:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Justicia y legislación]]></category>
		<category><![CDATA[Política y derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos y justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Discriminación y acceso a derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Política y ciudadanía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025 se documentaron 1.279 eventos que implicaron violaciones de derechos humanos en Cuba. </p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/07/informe-human-rights-watch-derechos-humanos-cuba/">¿Qué dice el informe de Human Rights Watch sobre los derechos humanos en Cuba?</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>A inicios de 2026, la organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) publicó su Informe Mundial, donde evalúa la situación de los derechos humanos en más de 100 países. El <a href="https://www.hrw.org/es/world-report/2026/country-chapters/cuba" target="_blank" rel="noopener">capítulo</a> sobre Cuba evidencia la continua represión del gobierno cubano hacia las personas que disienten, con cientos de críticos y manifestantes —incluso muchos de los participantes en las protestas de julio de 2021—, detenidos arbitrariamente.</p>
<p>Los apagones prolongados, la escasez de alimentos y medicinas, el deterioro de las condiciones de vida y el incremento de las tarifas de internet impulsaron el estallido de protestas durante 2025, las cuales también fueron reprimidas.</p>
<p><em>Periodismo de Barrio</em> responde algunas preguntas esenciales para comprender la situación de los derechos humanos en la Isla.</p>
<h4>¿Cuáles son las formas de represión en Cuba?</h4>
<p>De acuerdo con un <a href="https://cubalex.org/report/tendencias-y-patrones-de-represion-en-cuba-segundo-semestre-2025/" target="_blank" rel="noopener">informe</a> de Cubalex sobre las tendencias y patrones de represión en 2025, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de ese año, se documentaron 1.279 eventos que implicaron violaciones de derechos humanos en Cuba.</p>
<p>Los incidentes más recurrentes fueron violencia contra personas privadas de libertad, operativos policiales de vigilancia y el uso de la violencia y el acoso.</p>
<div id="attachment_15942" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15942" class="size-large wp-image-15942" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-813x600.png" alt="Incidentes represivos más recurrentes en 2025. Fuente: Elaboración propia con datos de Cubalex." width="810" height="598" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-813x600.png 813w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-300x221.png 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-768x567.png 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-80x60.png 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-1536x1133.png 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-2048x1511.png 2048w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-810x598.png 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1-1140x841.png 1140w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15942" class="wp-caption-text">Incidentes represivos más recurrentes en 2025. Fuente: Elaboración propia con datos de Cubalex.</p></div>
<p>De igual forma, tanto Cubalex como HRW coinciden en que las detenciones arbitrarias constituyen una de las medidas represivas empleadas con mayor frecuencia. Estas pueden durar desde varias horas o días hasta la internación de la persona en una cárcel a la espera de ser procesada penalmente.</p>
<p>Sus víctimas no han sido solo quienes han participado en protestas, sino también personas que han realizado publicaciones, comentarios y videos críticos en redes sociales; asistido a misa; ejercido como gestores particulares de remesas y vendedores ambulantes; se han negado a presentarse a citaciones que no cumplen con la legalidad; han ejercido el periodismo independiente; visitado a activistas; discutido con autoridades; pertenecido a organizaciones de la sociedad civil; entre otras.</p>
<p>Al mismo tiempo, los detenidos han denunciado la negación recurrente de atención médica, condiciones de hacinamiento e insalubridad, la falta de acceso adecuado a alimentos y agua, restricciones a visitas familiares, maltratos, golpizas, y la falta de atención psicológica oportuna.</p>
<p>Por su parte, el control del gobierno sobre las redes sociales y los medios de comunicación restringe el acceso a la información exterior y censura a los críticos y periodistas independientes. Según Cubalex, se han reportado cortes de internet localizados en zonas donde ocurrían protestas, y activistas y periodistas independientes también han denunciado interrupciones en oka conexión y la telefonía, e incluso el hackeo de aplicaciones de mensajería privada como WhatsApp.</p>
<h3>¿Cuántos presos políticos hay en Cuba?</h3>
<p>De acuerdo con la organización <a href="https://www.prisonersdefenders.org/presos-politicos-en-cuba/prisioneros-politicos/prisioneros-politicos-2026/" target="_blank" rel="noopener">Prisoners Defenders</a>, para junio de 2026, existían en la Isla 1.306 presos políticos, un incremento de 148 con respecto al mismo mes de 2025. De hecho, este año ha presentado un ascenso sostenido en la cifra de personas encarceladas por motivos políticos.</p>
<div id="attachment_15941" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15941" class="size-large wp-image-15941" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1000x587.png" alt="Presos políticos en Cuba en 2025 y 2026. Fuente: Elaboración propia con datos de Prisoners Defenders." width="810" height="475" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1000x587.png 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-300x176.png 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-768x451.png 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1536x902.png 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-2048x1202.png 2048w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-810x475.png 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/07/Incidentes-represivos-mas-recurrentes-en-2025-1140x669.png 1140w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15941" class="wp-caption-text">Presos políticos en Cuba en 2025 y 2026. Fuente: Elaboración propia con datos de Prisoners Defenders.</p></div>
<p>El informe de HRW señala que los críticos del gobierno corren el riesgo de ser procesados penalmente sin garantías de un debido proceso, ni juicios justos y públicos ante tribunales independientes e imparciales, pues los tribunales cubanos se encuentran subordinados al poder ejecutivo.</p>
<p>Asimismo, las familias de los presos políticos sufren acoso por parte de agentes de la Seguridad del Estado, quienes se han presentado en sus viviendas para disuadirlos de denunciar abusos. También, varios ex-presos políticos han reportado haber sido objeto de vigilancia.</p>
<h4>¿Cómo han empeorado los derechos económicos, sociales y culturales?</h4>
<p>La crisis en la Isla ha llevado a un deterioro considerable de las condiciones de vida y limitaciones al acceso de bienes y servicios básicos.</p>
<p>Una <a href="https://derechossocialescuba.com/wp-content/uploads/2025/09/ods8r_es.pdf" target="_blank" rel="noopener">encuesta</a> realizada por el Observatorio de Derechos Sociales Cuba y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos reflejaba que los principales problemas sociales eran los apagones (mencionado por el 72% de los encuestados), la crisis alimentaria (por el 71%) y la inflación (por el 61%), con los adultos mayores como el sector de la población más afectado, seguido por  las personas que no reciben ayuda del exterior y quienes están en situación de desempleo.</p>
<p>Al mismo tiempo, 7 de cada 10 cubanos habría dejado de desayunar, almorzar o comer por la falta de dinero o de alimentos, y el 75% de los encuestados mencionaba no haber podido adquirir medicamentos en la farmacia por la escasez.</p>
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		<title>La solidaridad nos salvará: la propuesta de una juventud «confundida»</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/06/la-solidaridad-nos-salvara-redes-de-apoyo-en-cuba-juventud/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ella Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jun 2026 13:56:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crisis económica y energética]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad alimentaria]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
		<category><![CDATA[comunidades vulnerables]]></category>
		<category><![CDATA[Iniciativas locales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jóvenes cubanos organizan redes de apoyo comunitario para enfrentar el colapso cotidiano de la isla.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Se acuerdan de <em>Doble Juego</em>? Corría el año 2002 cuando un grupo de jóvenes, disfrazados de adolescentes con uniformes amarillos, llegaba a las pantallas cubanas acompañado por la voz de Polito Ibáñez. Eran nueve o diez protagonistas de distintas clases sociales enfrentados a una misma realidad: una Cuba donde la caída del bloque socialista supuestamente ya no dolía tanto.</p>
<p>Eran los años de la Batalla de Ideas y de una relativa meseta económica, en los que la vida continuaba atravesada por tensiones materiales y formas de racionamiento heredadas de la década anterior.</p>
<p>“Aquí tienen a un país prosperando, avanzando”, decía <a href="http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2002/esp/f211002e.html" target="_blank" rel="noopener">Fidel Castro</a> en octubre de 2002 frente a trabajadores azucareros en Artemisa.</p>
<p>Pero durante 1.296 minutos repartidos en 48 capítulos, <em>Doble Juego</em>, bajo la dirección de Rudy Mora, mostraba otra cosa. Presentaba la forma en la que esos jóvenes vivían —o, mejor dicho, sobrevivían— a la realidad de un país que “prosperaba”. Ellos <em>versus</em> la marginalidad y la marginación. Ellos <em>versus</em> las olas migratorias del momento. Ellos <em>versus</em> familias —construidas y deconstruidas— que no sabían o no podían responder a las necesidades emocionales o materiales de sus hijos. Ellos <em>versus</em> un Estado que decía avanzar tan rápido que dejaba atrás a los suyos.</p>
<p>Con la estética <em>trash</em> de la época y las limitaciones de infraestructura del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), Mora lanzó al universo un retrato no épico, casi neorrealista, de una juventud estigmatizada y constantemente cuestionada por ser promiscua, ruidosa o desobediente. Pero que, frente a la escasez de aquellos años, se vio obligada a crear redes para seguir creciendo en un país incapaz de sostenerla. Un país que, por el contrario, terminaba expulsándola por tierra o por mar.</p>
<p>El doble juego era entonces el de la Cuba institucional —presunta garante de derechos, en camino hacia algo más grande— y la otra Cuba, la cotidiana.</p>
<p><em>A que tanta historia me da igual,<br />
me asusta tu forma de curar,<br />
no voy a aguantar más la presión,<br />
no voy a encerrarme en tu prisión</em>.</p>
<p>Dicen que es una canción de amor.</p>
<div id="attachment_15911" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15911" class="size-large wp-image-15911" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-1-1000x451.jpeg" alt="La escasez de medicamentos es también uno de los focos del proyecto. Foto: Cortesía del proyecto La solidaridad nos salvará." width="810" height="365" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-1-1000x451.jpeg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-1-300x135.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-1-768x346.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-1-1536x693.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-1-2048x924.jpeg 2048w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-1-810x365.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-1-1140x514.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15911" class="wp-caption-text">La escasez de medicamentos es también uno de los focos del proyecto. Foto: Cortesía del proyecto La solidaridad nos salvará.</p></div>
<p>Raymar Aguado Hernández nació en La Habana en octubre del 2000, dos años antes del estreno de <em>Doble Juego</em>.</p>
<p>Probablemente no lo sabe —o, por lo menos, no se lo he dicho aún—, pero el video que él y un grupo de amigos publicaron en redes sociales el 5 de marzo de 2026 tiene ecos de una telenovela neorrealista. Una docena —y un poco más— de manos nacidas durante o poco después del Período Especial cortan verduras, desmenuzan alguna que otra proteína de origen animal, remueven ollas de arroz condimentado, sellan platos de telgopor, llenan bolsas y salen a recorrer las calles habaneras para repartir lo elaborado.</p>
<p>La colorimetría, intencional o no, es similar a la del ICRT de inicios de siglo: tonos amarillos y anaranjados. Planos hechos cámara en mano. Escenas cortas y rápidas. Ya no aparece un televisor Caribe acompañado por frases como “Ser cultos para ser libres”. Ahora la consigna es otra: “La solidaridad nos salvará”.</p>
<p>Tampoco suena Polito Ibáñez. La banda sonora es distinta.</p>
<p>“Por más terrible que parezca el presente, juntos construimos una parte del futuro”, escriben.</p>
<p>Quiero saber sus nombres, cuántas horas de electricidad tuvieron en las últimas 24, cuáles son sus sueños y aspiraciones, si sus familias siguen en la isla o si, como tantas otras, están fragmentadas. Se los ve alegres, en un país donde la alegría parece tan distante como el propio país. Quiero saber si están bien. Aquí no hay producción televisiva. Es lo que es.</p>
<p>Los días siguientes llegan más videos de un proyecto sin nombre, pero encabezado siempre por el mismo título: <em>La solidaridad nos salvará</em>.</p>
<p>—¿Cómo surge esta iniciativa y quiénes son las personas que la integran? —le pregunto a Raymar, quien ha sido el encargado de publicar cada uno de los materiales difundidos hasta el momento.</p>
<p>—El proyecto surge, básicamente, como una necesidad histórica en uno de los contextos más precarios y terribles de las últimas décadas, frente al nivel de desprotección que tiene hoy la mayoría popular en Cuba. Un grupo de personas con inquietudes políticas similares intenta brindar apoyo a quienes se encuentran en situaciones extremas de precariedad: adultos mayores, pensionados, madres solteras y familias en condiciones de empobrecimiento muy marcadas.</p>
<p>“Es, en cierta medida, la continuación de varias iniciativas independientes que han existido durante mucho tiempo y que, de una forma u otra, han tratado de articularse, aunque cada una haya tomado su propio cauce” —me responde.</p>
<p>—¿Cómo describen la labor que realizan?</p>
<p>—Es una ayuda que parte de un fragmento del pueblo (de la ciudadanía), en beneficio de otro fragmento del pueblo. Por eso no nos gusta hablar de asistencia social ni de otras categorías que no ilustran realmente lo que buscamos: tejer lazos e invitar a más personas a sumarse a labores similares.</p>
<p>“Para nosotros esto es fundamental porque sentimos que estos tiempos exigen formas de unidad, apoyo colectivo y comunitario que puedan traducirse también en algún tipo de renovación política para la isla, en un contexto tan extremo como el actual”, explica Raymar.</p>
<div id="attachment_15912" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15912" class="size-large wp-image-15912" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-2-1000x451.jpeg" alt="Ya no son solo ollas las que aparecen en primer plano, sino también medicamentos, jabones, pasta dental, esponjas para lavar y otros artículos de higiene. Foto: Cortesía del proyecto La solidaridad nos salvará." width="810" height="365" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-2-1000x451.jpeg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-2-300x135.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-2-768x346.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-2-1536x693.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-2-2048x924.jpeg 2048w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-2-810x365.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-2-1140x514.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15912" class="wp-caption-text">Ya no son solo ollas las que aparecen en primer plano, sino también medicamentos, jabones, pasta dental, esponjas para lavar y otros artículos de higiene. Foto: Cortesía del proyecto La solidaridad nos salvará.</p></div>
<p>En marzo se cumplió un mes de las nuevas sanciones de la administración de Donald Trump contra el sector energético cubano. El mismo mes en que Miguel Díaz-Canel, desde el Palacio de la Revolución, revivió los fantasmas de la Operación Cero y apeló a la “resistencia creativa” para enfrentar una nueva etapa.</p>
<p>Marzo fue también el mes en que se confirmó el inicio de un nuevo proceso de diálogo entre La Habana y Washington. El mes en que Óscar Pérez-Oliva Fraga, ministro de Comercio Exterior, apareció en medios internacionales para reiterar que los cubanos emigrados eran ahora bienvenidos a invertir en la industria nacional. El mes en que arribaron las primeras embarcaciones del Convoy Nuestra América, cuya ayuda muchas personas de la sociedad civil <a href="https://www.thenewhumanitarian.org/news-feature/2026/04/16/cuba-humanitarian-flotilla-sails-troubled-political-waters" target="_blank" rel="noopener">aseguran</a> no haber podido contabilizar aún.</p>
<p>Ya estamos en junio y las escenas de los videos introducidos por la frase “La solidaridad nos salvará” se han complejizado, del mismo modo en que se ha complejizado el día a día dentro de la isla. Ya no son solo ollas las que aparecen en primer plano, sino también medicamentos, jabones, pasta dental, esponjas para lavar, artículos de higiene y productos básicos. Diríamos que son objetos cotidianos, pero ¿qué es lo cotidiano en la Cuba de 2026?</p>
<p>“Apagones interminables, precios impagables, precariedad, desesperanza, escasez, insalubridad&#8230; Estas y muchas otras palabras describen la realidad de vida del pueblo cubano. Seguimos en nuestra labor”, escribe Raymar en un material publicado el mismo primero de junio.</p>
<p>—¿Cuáles son hoy las necesidades más urgentes que encuentran en las comunidades?</p>
<p>—El deterioro de la vida de los cubanos se venía profundizando desde antes de 2020, un año marcado por la pandemia. Pero aún así, existían ciertas garantías en términos de calidad de vida que hoy ya no están. El 2026 es, probablemente, el peor año de las últimas décadas. Prácticamente todos los sectores de la realidad cubana se encuentran en un estado de colapso.</p>
<p>“La pensión media de los jubilados en Cuba oscila entre los tres y los ocho dólares mensuales, según la tasa cambiaria oficial. Mientras tanto, la canasta básica, según diversas investigaciones, supera los cien dólares. Los números lo dicen todo”, explica.</p>
<p>“Nos enfrentamos a una estructura completamente disfuncional: un país envejecido, cuya densidad poblacional va en descenso y que mantiene un altísimo índice de juventudes emigradas. Una hecatombe social donde las necesidades urgentes son muchas: alimentos, ropa, artículos de aseo y medicamentos. Por eso trabajamos con personas mayores que viven solas, pensionados, madres solteras y familias en condiciones de empobrecimiento muy graves. Personas que tienen limitaciones para sostenerse económicamente por sí mismas. Y en ese trabajo hay historias que nos han marcado profundamente.</p>
<p>“Está el caso de un hombre diabético, hipertenso, amputado de una pierna y ciego, que vive solo. Durante más de un año no pudo conseguir pentoxifilina, un medicamento fundamental para evitar nuevas complicaciones vasculares. También el de una pareja de adultos mayores en la que uno de sus integrantes se encuentra postrado debido al cáncer, mientras que su esposa, responsable de cuidarlo, padece Alzheimer. Ambos necesitan atención permanente. Gracias a la solidaridad barrial y a la ayuda del proyecto han podido sobrellevar, al menos en parte, la situación. Aunque eso no significa que deje de ser difícil”, cuenta.</p>
<p>—¿Cómo es hoy el trabajo del día a día del proyecto y cuáles son los principales desafíos para sostenerlo?</p>
<p>––Nos hemos concentrado en realizar diagnósticos barriales para identificar núcleos familiares con necesidades muy marcadas. A partir de esos diagnósticos distribuimos módulos de aseo, algunos insumos alimentarios y otros recursos que permitan generar un impacto más sostenido en la vida cotidiana de quienes apoyamos.</p>
<p>“También nos hemos enfocado mucho en el acceso a medicamentos. Hoy faltan numerosos medicamentos esenciales, especialmente aquellos que las personas necesitan consumir diariamente, como la aspirina o la pentoxifilina. Las cocinas populares continúan, pero han sido reconceptualizadas. Ahora buscamos tener una incidencia más constante y específica sobre distintas personas y familias”, dice.</p>
<p>Raymar habla de crisis catalizadoras, capaces de impulsar nuevas formas de organización colectiva. Algo de lo que ha sido testigo en este proyecto sin nombre, conformado por amigas y amigos, y que también ha observado en otros espacios similares nacidos desde la propia barrialidad.</p>
<p>“La principal enseñanza que nos ha dejado el proyecto —y que forma parte de nuestro eslogan— es que la solidaridad nos salvará. Solo generando redes de apoyo que partan del pueblo y respondan a las necesidades del pueblo podemos construir espacios democráticos y horizontales en medio de la hecatombe que vivimos actualmente. Por eso hemos decidido documentar los procesos. Los videos tienen varios objetivos. Uno de ellos es mostrar a quienes realizan donaciones que la ayuda efectivamente llega a las familias que la necesitan. Pero también buscamos que esos materiales funcionen como una invitación.</p>
<p>“Queremos que otros colectivos, vecinos y ciudadanos que tengan la posibilidad, el tiempo o la disposición de hacerlo puedan replicar experiencias similares. El momento histórico que vive Cuba exige precisamente eso: más iniciativas solidarias, más organización comunitaria y más compromiso social”.</p>
<div id="attachment_15913" style="width: 460px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15913" class="size-large wp-image-15913" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-3-450x600.jpeg" alt="A partir de diagnósticos barriales, el proyecto conforma las ayudas y las distribuye. Foto: Cortesía del proyecto La solidaridad nos salvará." width="450" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-3-450x600.jpeg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-3-225x300.jpeg 225w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-3-768x1024.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-3-1152x1536.jpeg 1152w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-3-810x1080.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-3-1140x1520.jpeg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/06/Foto-3.jpeg 1536w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /><p id="caption-attachment-15913" class="wp-caption-text">A partir de diagnósticos barriales, el proyecto conforma las ayudas y las distribuye. Foto: Cortesía del proyecto La solidaridad nos salvará.</p></div>
<p>En 2002, cuando <em>Doble Juego</em> formaba parte de la conversación nacional, las señoras en los portales, vestidas con sus ropas de tarde, hablaban de valores perdidos. De una juventud sin rumbo. Molestaban los primeros perreos —ya intensos— al ritmo de Eddy K y el <em>dembow</em> cubano de Candyman; también aquellas modas iracundas que años después serían reconocidas como parte de la estética Y2K.</p>
<p>Un cuarto de siglo más tarde, la promesa del “país próspero” del que hablaba Fidel Castro quedó en eso: una promesa. Y el oficialismo aún nos habla de una juventud confundida.</p>
<p>La juventud confundida que se <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/01/por-que-seguiremos-contando-el-27n/">plantó frente al Ministerio de Cultura en noviembre de 2020</a>, tras la represión al Movimiento San Isidro. La juventud confundida que protagonizó la huelga nacional universitaria de 2025, tras el tarifazo de ETECSA. La misma que este año se sentó a los pies de la escalinata de la Universidad de La Habana <a href="https://periodismodebarrio.org/2026/04/protestas-estudiantiles-en-cuba-paro-universitario/">para exigir respuestas y soluciones a un sistema educativo paralizado</a>.</p>
<p>La juventud cubana retratada por Rudy Mora y la de ahora, que protagoniza los videos de <em>La solidaridad nos salvará</em>, lleva más de veinte años obligada a inventar sus propias formas de subsistencia. Se sostiene a sí misma y sostiene a quienes quedaron atrás. Repara los vacíos de un sistema que nunca terminó de cuidarla, que prefirió dejarla marcharse antes que construir un camino para su futuro.</p>
<p>“No quiero que me salve nadie”, declama Raymar, citando versos de Raúl Rivero, mientras introduce en bolsas de plástico productos que irán a parar a una casa ajena. “La gasa, la tensa gasa, solo redime las quemaduras a flor de piel, de modo que nada puede hacer cuando el ardor va en la memoria y la llaga no es un punto en el cuerpo, sino un país donde se ha prohibido la armonía”.</p>
<p>La juventud cubana no está perdida; los perdidos son otros.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/06/la-solidaridad-nos-salvara-redes-de-apoyo-en-cuba-juventud/">La solidaridad nos salvará: la propuesta de una juventud «confundida»</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>La generacion universitaria de las penumbras</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/04/protestas-estudiantiles-en-cuba-paro-universitario/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ella Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Apr 2026 15:53:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política y derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La expulsión del profesor Abel Tablada revela la persistencia de la censura en las universidades cubanas, justo cuando una nueva ola de organización estudiantil desafía al Estado en un país marcado por la crisis energética y el desgaste institucional.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/04/protestas-estudiantiles-en-cuba-paro-universitario/">La generacion universitaria de las penumbras</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: right;">“Los estudiantes son el baluarte de la libertad y su ejército más firme”.<br />
José Martí</p>
</blockquote>
<p>El 10 de abril, Abel Tablada de la Torre, profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE), confirmó lo que desde inicios de marzo ya había generado indignación dentro y fuera de las redes sociales: su contrato no sería renovado por el Ministerio de Educación Superior.</p>
<p>A pesar del reclamo de estudiantes —incluida la propia Federación Estudiantil Universitaria (FEU)— y de colegas, la decisión adquirió un carácter definitivo. Quedaba escrito en piedra: Abel Tablada no volvería a ejercer la docencia en la casa de altos estudios que no solo lo vio graduarse a mediados de los 90, sino a la cual consagró décadas de su vida.</p>
<p>El doctor en Ciencias Técnicas pidió que la institución hiciera públicas las razones de su separación —colegas y estudiantes merecían una respuesta—, pero, hasta la fecha, las autoridades no han emitido ningún pronunciamiento escrito. Quizás sea una de tantas respuestas que nunca lleguen.</p>
<p>Se presume, sin embargo, que el detonante fueron sus “publicaciones críticas” en redes. Tal vez las “tres preguntas incómodas” que dirigió a la Asamblea Nacional del Poder Popular en junio de 2025, en medio del tarifazo de Etecsa que desencadenó la primera huelga masiva estudiantil después del 59. O el texto titulado <a href="https://www.facebook.com/abel.tablada/posts/pfbid0iEawENEAKP8kHB34oZt877dUV2AjWCrR8Ume4544v4k4gTAWpsEXuX9neZUekPCyl" target="_blank" rel="noopener">“La Universidad y la resiliencia”</a>, publicado en febrero de este año al encontrarse una universidad sin electricidad, como la mayoría de las casas cubanas.</p>
<p>“La resiliencia es admirable para mantener un sistema educativo (&#8230;). Gracias a esa resiliencia se han graduado cientos de arquitectos e ingenieros en la CUJAE y otros miles en todo el país. Es una proeza. Pero la resiliencia en exceso se puede convertir en asumir como normal condiciones que no deberían prolongarse tanto en el tiempo”, escribió Tablada.</p>
<p>“Discriminación política”, tose alguien en la audiencia después de darse a conocer la decisión punitiva del Ministerio de Educación Superior (MES). No sería la primera vez, quizás ni siquiera la última.</p>
<p>Tampoco debería sorprender. Si la censura y la exclusión han sido herramientas históricas de la dirección del PCC para imponer un orden social, ¿por qué habría de ser distinta esa lógica dentro de las casas de altos estudios?</p>
<p>Hoy es un día cualquiera de abril y hace casi quince horas que, en alguna casa —en varias casas— de la Isla, la luz se ha vuelto un inquilino intermitente. Tampoco habita con regularidad los pasillos universitarios. Si hay un país que cruje, ¿por qué no habrían de crujir también las universidades que lo sostienen? Porque, compañeros y compañeras, las universidades son microensayos de la sociedad.</p>
<p>Las universidades no son solo campos de estudio, sino también campos de batalla. Un espacio donde se configuran y disputan formas de organización, conflicto y futuro —como diría el pedagogo brasileño y simpatizante del castrismo, Paulo Freire.</p>
<div id="attachment_15865" style="width: 460px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15865" class="size-large wp-image-15865" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-450x600.jpg" alt="" width="450" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-450x600.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-225x300.jpg 225w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-768x1024.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-1152x1536.jpg 1152w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-1536x2048.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-810x1080.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-1140x1520.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_1177-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /><p id="caption-attachment-15865" class="wp-caption-text">Vista de un costado exterior de la Universidad de La Habana.</p></div>
<p>El domingo 8 de marzo, cuando se cumplía el segundo día consecutivo de protestas —vecinos de varios municipios de la capital ocupaban el espacio público golpeando ollas y sartenes por “una luz” que no terminaba de llegar—, Mario vio en el estado de WhatsApp de un amigo la convocatoria a una sentada pacífica, prevista para las 10:00 a.m. del lunes en la escalinata de la Universidad de La Habana.</p>
<p>Esa misma noche se abriría en WhatsApp el canal Acción Reforma Universitaria.</p>
<p>Ya había pasado un mes desde la conferencia de prensa de Miguel Díaz-Canel, en la que se abordaron de manera general las medidas de contingencia tras la paralización del envío de petróleo a la isla, a raíz de la Orden Ejecutiva 14380 firmada por Donald Trump, que declaraba a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/anateresa.badia/posts/pfbid0QvHkxdgh2bdQdj72ND34jmuU96oknowQbE98vkkxtgJhAYBPRo4xhgBvPnYrWPT7l?__cft__%5B0%5D=AZYZTrrNV5uK7md9sRZrpXVrFbFOqKpZuBhRG9VigablSDT8LOeHGDeq2nc5L7rXyBJtq_I_YuNbmjK_WXW8UWyx3OdfLsUmCLqIBC19c2D6O2-fAc35ulAccUJ7e4gPAT-MzT74HPYj96f9QLZoe4cW_2BPczr3DwbtyCqp9A-dUe9RV05QH3-lfnBguTrIpYs&amp;__tn__=%2CO%2CP-R" target="_blank" rel="noopener">La Universidad de La Habana</a>, como otras —bajo orientaciones del <a href="https://www.facebook.com/100089909028492/posts/-nota-informativa-del-ministerio-de-educaci%C3%B3n-superior-de-la-rep%C3%BAblica-de-cuba-m/886497057690587/" target="_blank" rel="noopener">MES</a>—, anunciaron la extensión de la modalidad semipresencial, el uso de plataformas digitales para gestionar y acceder a materiales docentes y científicos, y el regreso a sus provincias a los  estudiantes procedentes de fuera de la capital. Las acciones de contingencia debían durar solo un mes. Pero no fue así, no podía serlo.</p>
<p>Con el paso de los días, esa promesa empezó a disolverse en la práctica: audioconferencias —clases impartidas solo por voz—, profesores sin electricidad o conexión para responder, reiteradas caídas de plataformas saturadas por la sobrecarga y la inestabilidad técnica. De acuerdo con reportes del diario <a href="https://elpais.com/us/2026-03-10/el-descontento-en-cuba-empieza-a-tomar-forma-con-cacerolazos-y-asambleas-estudiantiles.html" target="_blank" rel="noopener"><em>El País</em></a>, el punto de quiebre llegó con la convocatoria masiva de la FEU, que instó a estudiantes imposibilitados de asistir a clases a cubrir necesidades de las autoridades locales como recoger la basura, limpiar hospitales o incluso impartir clases en escuelas primarias.</p>
<p>Mario fue el segundo en llegar a la escalinata el 9 de marzo.</p>
<p>“Poco a poco empezó a llegar más gente y, cuando ya éramos como 15 o 20, comenzaron a aparecer más miembros de la directiva. Era algo curioso porque, según me decían, es muy raro ver a toda la dirección junta, y ese día estaban todos ahí. Mientras más estudiantes llegaban, más altos cargos iban saliendo”, relata. “En menos de una hora apareció también mucha prensa internacional, muchísima”.</p>
<p>Recuerda que hubo quienes no pudieron llegar al punto de encuentro porque la Seguridad del Estado “no los dejó”. Pasadas las 10:00 a.m. ya habían cerrado calles aledañas y bloqueado los accesos a la universidad. A algunos estudiantes que ya estaban dentro de la Colina tampoco les permitieron salir para unirse; a otros se les retuvo y se les sustrajeron las identificaciones.</p>
<p>“Aun así, llegamos a ser como 30 personas”, agrega.</p>
<p>Las demandas del estudiantado se centraban en el plano académico: la incertidumbre del modelo semipresencial, los costos de la conectividad y los llamados trabajos sociales como sustitutos del tiempo universitario. Pero también incluían duras objeciones al accionar de los cuadros y dirigentes de la FEU que dicen representarlos.</p>
<p>“Uno de los puntos más fuertes fue el tema de la FEU dentro de la facultad. Se cuestionó mucho a sus dirigentes, su cercanía con la administración y se pidió directamente su remoción”, señala Mario.</p>
<p>En un momento de la sentada irrumpió el viceministro de Educación Superior, Modesto Ricardo Gómez, y la situación se tensó. Comenzaron a presionar a los estudiantes para que abandonaran la escalinata, pero nadie accedió. No fue hasta la llegada del ministro Walter Baluja que el estudiantado y la dirección se trasladaron a un aula para conversar. Se puso todo sobre la mesa.</p>
<p>“Salió mucho el tema de la falta de información y, en general, de decisiones que se quedan a nivel institucional y no bajan a los alumnos”, dice Mario.</p>
<p>Al día siguiente comenzó a circular un comunicado bajo la firma de Acción Reforma Universitaria (ARU) con un plan de acción para continuar el proceso iniciado el día anterior, en el que se dejaba clara la no pertenencia de la agrupación a ninguna organización o entidad política, nacional o extranjera.</p>
<p>“No respondemos a ningún interés que a los del estudiantado universitario, del que formamos parte. No aceptamos, por tanto, el secuestro de nuestra voz y opinión por parte de ninguna institución o individuo” (<em>sic</em>).</p>
<p>Las demandas, enumeradas, apuntaban a un proceso de reforma y democratización de la FEU —“ya que ha fallado en su objetivo fundacional de representar los intereses de los estudiantes”—, con un nuevo modelo electoral en el que los candidatos dejen claro el papel que desean desempeñar y los problemas que buscan resolver; un relevamiento exhaustivo y transparente en cada universidad del país para conocer la situación real del estudiantado —datos precisos sobre disponibilidad de recursos tecnológicos (dispositivos y conectividad), acceso a la energía eléctrica en los hogares y distancias que muchos alumnos, especialmente deben recorrer— para evaluar si existen condiciones mínimas para sostener la semipresencialidad; el cese de los hostigamientos y sabotajes a ARU; y la reapertura del diálogo en torno a las medidas aprobadas unilateralmente por Etecsa en 2025.</p>
<p>“La solución de permitir a los estudiantes comprar un paquete de datos sectorial adicional fue en su momento insuficiente y hoy insignificante ante las duras condiciones en las que se encuentra el país”, sentenciaban.</p>
<p>El último mensaje de ARU en el canal de WhatsApp data del 26 de marzo, en el que se convoca a un debate abierto.</p>
<div id="attachment_15866" style="width: 460px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15866" class="size-large wp-image-15866" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-450x600.jpg" alt="Vista frontal de la entrada de la Universidad de La Habana." width="450" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-450x600.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-225x300.jpg 225w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-768x1024.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-1152x1536.jpg 1152w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-1536x2048.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-810x1080.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-1140x1520.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/IMG_7716-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /><p id="caption-attachment-15866" class="wp-caption-text">Vista frontal de la entrada de la Universidad de La Habana.</p></div>
<p>La generación universitaria del apagón ha resultado especialmente incómoda para el poder político, quizá más que las anteriores que, con sus propias coordenadas espacio-temporales, siempre lo fueron de una u otra forma. La generación de los blogs, de las redes, de las memorias flash, de los pasaportes… Pero la generación de las penumbras, heredera tardía del Período Especial (sin haber nacido necesariamente en la década de los 90), ha sido capaz de hacer algo que las nuestras, sus antecesoras, no lograron por distintos motivos: disputar su representación. Organizan, cuestionan, negocian, se exponen. Y en ese movimiento tensionan una estructura que históricamente ha absorbido o neutralizado el conflicto.</p>
<p>En mayo de 2025, Etecsa impuso recargas a su saldo principal hasta un máximo de 360 CUP (equivalentes a 6GB) en un período de 30 días; después, los usuarios tendrían que pagar en dólares. En un país donde el salario mínimo no supera los 2.100 pesos, la medida fue justificada por el propio Díaz-Canel ante el inminente riesgo de un “colapso tecnológico”.</p>
<p>El “tarifazo” del monopolio de las telecomunicaciones, asociado además a la vigilancia y la censura estatal, desencadenó un malestar entre el estudiantado universitario que se tradujo en asambleas públicas y que mutó en un paro estudiantil, donde no solo se disputaba el acceso a la información dentro de las aulas, sino el del pueblo como colectividad mayor y como sujeto político activo. Aquí, el antagonista no era solo Etecsa, sino el Estado.</p>
<p>Una veintena de facultades en todo el país exigieron la derogación de la medida, la destitución del presidente nacional de la FEU y la renuncia de decanos y rectores; algunas incluso llamaron a emprender acciones legales contra Etecsa.</p>
<p>El paro finalizó casi una semana después en el mismo sitio donde se inició, a principios de junio: la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, tras reuniones con el ministro de Educación Superior, la creación de mesas de diálogo para proponer alternativas a las medidas de Etecsa y una votación de 172 a 82 votos entre estudiantes en huelga.</p>
<p>La efectividad de las protestas y el alcance de sus objetivos, a casi un año del estallido, siguen en tela de juicio. Pero lo cierto es que la irrupción del estudiantado —junto a los docentes que acompañaron— ya forma parte de la historia de las luchas en un país que parecía derrotado por el cansancio y el hastío.</p>
<p>“Ante las amenazas, [los estudiantes] están defendiendo el derecho a la protesta; ante el ‘paternalismo’ de Estado (siempre una forma de autoritarismo), que los llama, como siempre, ‘confundidos’ e ‘incitados desde el exterior’, han producido algunos de los documentos políticos más importantes de Cuba en las últimas décadas”, declaró en su momento el ensayista <a href="https://www.facebook.com/ALEXISDIAZPIMIENTA/posts/1285699396459383/" target="_blank" rel="noopener">Julio César Guanche</a>.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Los universitarios cubanos nunca estuvieron confundidos. Ni los de ahora ni los de antes. Julio Antonio Mella comprendió el poder del estudiantado desde el inicio.</p>
<p>Fundador de la Federación de Estudiantes Universitarios, hijo bastardo, modelo de Tina Modotti y simpatizante del trotskismo, Mella entendió la universidad como un laboratorio político. Por eso impulsó la Reforma Universitaria durante la década de 1920, defendiendo una autonomía total —administrativa, económica y política— como condición para la independencia de la educación frente al poder. Para él, la universidad no debía ser una simple fábrica de títulos, sino una palanca de transformación social en clave popular. Y la historia le ha dado la razón.</p>
<p>El Mayo Francés (1968) comenzó con la protesta de más de mil estudiantes en Nanterre. Como efecto dominó, las movilizaciones crecieron hasta alcanzar una magnitud imprevista, obligando al gobierno de Charles de Gaulle a convocar elecciones anticipadas. En octubre de 2019 fueron los estudiantes quienes desencadenaron y protagonizaron el estallido social en Chile, tras el alza en la tarifa del sistema de transporte público de Santiago, la capital.</p>
<p>En 1926, Mella fue expulsado del Partido Comunista —partido que él mismo había fundado— por realizar una huelga de hambre sin autorización. Casi un siglo después, su rostro fue retirado de la Manzana de Gómez para levantar allí el primer gran hotel de lujo de Cuba —de verdad—: el Hotel Kempinski, de estilo europeo, casi parisino, destinado a visitantes nacidos en la cuna del imperialismo.</p>
<p>La metáfora no necesita explicación. La autonomía universitaria tampoco: está tan ausente del sistema educacional cubano como la estatua misma del dirigente.</p>
<p>Efectiva o no, según el observador y el analista de turno, lo cierto es que el paro de 2025, como movimiento orgánico, ocurrió. La reciente sentada en la escalinata, también. Y, en medio de un país sin luz, las universidades —incluso con aulas vacías— vuelven a funcionar, una vez más, como laboratorio político. Por primera vez en mucho tiempo, la chispa —posible catalizador— está presente.</p>
<p>¿Serán los estudiantes quienes comiencen a desmontar las estructuras a su alcance más inmediato y a disputar, desde ahí, las formas de representación que durante décadas les fueron ajenas?</p>
<p>Suena la canción de Osvaldo Farrés.<em> Quizás, quizás, quizás.</em></p>
<p>“Es hora, desde hace rato, de pensar entre todos qué universidad y, sobre todo, qué país queremos, porque la verdad más incómoda, la que las autoridades no quieren escuchar, es que hay una variedad inmensa de formas de ver la realidad y el futuro, una variedad inmensa de anhelos y de posicionamientos políticos”, <a href="https://www.facebook.com/abel.tablada/posts/pfbid0iEawENEAKP8kHB34oZt877dUV2AjWCrR8Ume4544v4k4gTAWpsEXuX9neZUekPCyl" target="_blank" rel="noopener">escribió</a> en febrero Abel Tablada de la Torre.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/04/protestas-estudiantiles-en-cuba-paro-universitario/">La generacion universitaria de las penumbras</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<item>
		<title>El Ciervo Encantado: criatura indomable del teatro cubano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ella Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Apr 2026 17:01:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Política y derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
		<category><![CDATA[Política y ciudadanía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tras décadas de innovación escénica, El Ciervo Encantado se desvincula de las instituciones estatales de teatro y del Ministerio de Cultura para mantener viva su búsqueda de libertad artística.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/04/el-ciervo-encantado-teatro-cubano/">El Ciervo Encantado: criatura indomable del teatro cubano</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La actriz, dramaturga y profesora Nelda Castillo no pudo recibir en marzo la distinción que le otorgara el Centro Cubano del International Theatre Institute (ITI) por su labor de directora de El Ciervo Encantado, uno de los grupos más disruptivos y emblemáticos de las tablas cubanas. O, por lo menos, no de forma pública, porque así no lo quiso el muy estatal Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE).</p>
<p>No era un premio metálico ni un diploma, pero tampoco era una iniciativa que el gobierno tuviera que aprobar o rechazar —aclaró en Facebook la directora teatral <a href="https://www.facebook.com/photo/?fbid=3227254237455054&amp;set=pb.100005115276024.-2207520000" target="_blank" rel="noopener">Antonia Fernández</a>.</p>
<p>La noticia se entreteje con la imagen de una Nelda que, <a href="https://www.facebook.com/reel/881372391400062" target="_blank" rel="noopener">desde lo alto de una escalera</a>, cubre con pintura negra el nombre de la agrupación sobre un muro de ladrillos desnudos. Mítica fachada de lo que fue, durante más de una década, la sede y laboratorio experimental de la agrupación ubicada en la calle 18, entre Línea y 11, en El Vedado habanero, hasta febrero del presente año, cuando rompieron su vínculo con el Centro de Teatro de La Habana (CTH), el CNAE y el Ministerio de Cultura (MINCULT).</p>
<p>“Gracias por tenerme en cuenta para tan especial reconocimiento que viene de quienes HACEN y CUIDAN el teatro hasta en las peores circunstancias”, escribió en redes <a href="https://www.facebook.com/elciervoencantado/posts/agradezco-esta-distinci%C3%B3n-del-instituto-internacional-del-teatro-cuba-gracias-po/3085716318268787/" target="_blank" rel="noopener">Nelda</a>, tras no recibir el premio casi artesanal otorgado por el ITI.</p>
<p>Pero El Ciervo Encantado (ECE) no fue asesinado en 2026. No murió, no lo mataron. Mutó. Porque los ciervos encantados, fieles a su naturaleza de animales silvestres, son indomables, inalcanzables, libres.</p>
<div id="attachment_15834" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15834" class="size-large wp-image-15834" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-2-985x600.jpg" alt="Sede de El Ciervo Encantado ubicada en la calle 18, entre Línea y 11, en El Vedado. Foto: Facebook El Ciervo Encantado" width="810" height="493" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-2-985x600.jpg 985w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-2-300x183.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-2-768x468.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-2-1536x935.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-2-810x493.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-2-1140x694.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-2.jpg 2048w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15834" class="wp-caption-text">Sede de El Ciervo Encantado ubicada en la calle 18, entre Línea y 11, en El Vedado. Foto: Facebook El Ciervo Encantado</p></div>
<p>En 1905, el escritor cubano Esteban Borrero Echeverría (1849-1906) publicó el cuento <em>El Ciervo Encantado</em>, en el que una comunidad primitiva, asentada en la isla imaginaria de Nauja, se obsesiona con la caza de un ciervo misterioso y, al parecer, mágico. Ante el agotamiento colectivo, los isleños piden ayuda primero a una “metrópoli” y luego a una potencia extranjera.</p>
<p>Finalmente, cuando los habitantes logran su cometido —con ayuda de los foráneos—, no saben qué hacer con el ciervo. No llegan a un acuerdo sobre cómo cocinar al ansiado animal. En medio de disputas y fraccionamiento, la potencia extranjera se queda con el control de Nauja y los nativos pierden su tierra, su dignidad y su propósito.</p>
<p><em>El Ciervo Encantado</em> de Borrero fue la obra/tesis del primer grupo de alumnos de Nelda Castillo en 1996: la pieza que dio nombre a la agrupación bajo la lógica de un animal mitológico que encarna la libertad. Una libertad siempre en disputa y que, quizás, nunca hemos tenido en nuestras manos los habitantes de la isla de Cubanacán. O, al menos, no por ahora.</p>
<p>Hay algo doloroso, triste y reflexivo en este análisis, sensaciones que seguramente experimentaron quienes alguna vez atravesaron la pared de ladrillos de la calle 18.</p>
<div id="attachment_15835" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15835" class="size-large wp-image-15835" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-3-850x600.jpg" alt="Obra La ecuación de Mifflin (2022). Foto: Lisbeth Moya/ Facebook El Ciervo Encantado" width="810" height="572" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-3-850x600.jpg 850w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-3-300x212.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-3-768x542.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-3-810x572.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-3-1140x804.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-3.jpg 1379w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15835" class="wp-caption-text">Obra La ecuación de Mifflin (2022). Foto: Lisbeth Moya/ Facebook El Ciervo Encantado</p></div>
<p>Es 2022 y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=U4aQfCTh7CU" target="_blank" rel="noopener"><em>La ecuación de Mifflin</em></a> es la más reciente obra de ECE. El título alude a una ecuación matemática utilizada para calcular la cantidad de kilocalorías necesarias para mantener el peso corporal de cada individuo.</p>
<p>De detrás de una cortina traslúcida emergen dos seres vestidos con trajes blancos —y algunos trazos de líneas azules—: Nelda Castillo y Mariela Brito, actriz y otra mitad imprescindible de ECE. De pies a cabeza: gafas, mascarillas y guantes de látex. Junto a ellas, contenedores térmicos de los que extraen alimentos crudos y, al fondo, una pizarra donde registran los resultados de sus mediciones. La base del experimento: los productos de la canasta básica de un cubano de a pie. Específicamente, un jubilado de 64 años, de sexo masculino, que pesa 65 kilogramos y no supera los 160 centímetros de estatura.</p>
<p>“Es la prueba número 60”, indican las protagonistas.</p>
<p>Sobre la mesa, forrada con una tela verde ortopédica, 28 platos que corresponden a un mes de ingesta: arroz, azúcar, pan, huevos, pollo, frijoles negros… Antes de que finalicen los 57 minutos de la obra, ya se puede predecir el resultado —la comida no alcanza—, pero el conteo es lento y tedioso, y los espectadores se mantienen atentos.</p>
<p>“Nos interesa ver cómo sobrevive con su cuota asignada este sujeto de estudio expuesto ante nosotros a través de sus alimentos diarios”, escribió para <a href="https://hypermediamagazine.com/arte/teatro/la-ecuacion-de-mifflin-ciervo-encantado-performance/" target="_blank" rel="noopener"><em>Hipermedia Magazine </em></a>Indira R. Ruiz al salir de la puesta, una tarde lluviosa.</p>
<p><em>La ecuación de Mifflin</em> es la continuación de obras como <em>El último</em> (2021) —donde cuerpos desnudos se aplastan en una cola—, <em>Cubalandia </em>(2011)<em>,</em> <em>Triunfadela (2015)</em> y <em>Departures (2017). </em></p>
<p><em>La ecuación de Mifflin</em> es, a su vez, el hermano menor de <em>Celebración</em> (2022), <em>Angelus novus</em> (2024), <em>Normalización</em> (2024), <em>Madres</em> (2024), <em>Action #16 Untitled</em>, <em>El tridente del diablo</em> (2025) y <em>Espejo</em> (2025).</p>
<p>Son muchos los títulos en tres décadas de trabajo iracundo sobre Nauja y para Nauja.</p>
<div id="attachment_15836" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15836" class="size-large wp-image-15836" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-5-924x600.jpg" alt="Obra El último (2021). Foto: Facebook El Ciervo Encantado" width="810" height="526" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-5-924x600.jpg 924w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-5-300x195.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-5-768x498.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-5-810x526.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-5.jpg 1080w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15836" class="wp-caption-text">Obra El último (2021). Foto: Facebook El Ciervo Encantado</p></div>
<p>Nelda Castillo nació en 1953 en Cárdenas, provincia de Matanzas, y comenzó su trayectoria profesional en la década de los 80 como corista y comediante en el Teatro Musical de La Habana. Tras culminar sus estudios en la Universidad de las Artes (ISA), fundó junto a Flora Lauten —profesora, actriz, directora de teatro y Miss Cuba 1960— el grupo Teatro Buendía, en el que permaneció hasta mediados de los años 90.</p>
<p>A Lauten le adjudica su amor al teatro, y al Buendía su entrenamiento como investigadora.</p>
<p>En plena crisis del Período Especial, Nelda quiso adentrarse en “algo más”, “algo fuera de las estructuras tradicionales del teatro”. El escenario económico y político la empujó hacia nuevas formas de creación. Así nació, el 20 de octubre de 1996, ECE: un laboratorio centrado en la exploración del cuerpo como archivo cultural, porque así lo exigía el momento y así lo decidió su directora.</p>
<p>El cuerpo como herramienta y almacén de la memoria de la nación, traducido en la práctica actoral.</p>
<p>La exploración de “lo cubano” como identidad en construcción llevó a la agrupación a abordar temas variados, casi siempre asociados con realidades ocultas: penas, temores y vergüenzas. De ahí también el interés por las obras de Esteban Borrero, Virgilio Piñera, Fernando Ortiz, Severo Sarduy, Reinaldo Arenas y Guillermo Cabrera Infante.</p>
<p>“Tenía el propósito de investigar lo nacional desde lo que no se veía a simple vista. No era estudiar la historia, porque esa la escriben los vencedores, sino la memoria que está en el cuerpo de las mismas”, declaró en una entrevista a <a href="https://panamericanworld.com/revista/viajes-y-cultura/el-ciervo-encantado-teatro-cuba/" target="_blank" rel="noopener"><em>Panamerican World</em></a>.</p>
<p><a href="https://vimeo.com/496507209" target="_blank" rel="noopener"><em>¡Guan Melón! ¡Tu Melón!</em></a> (2016) llegó en medio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos —el llamado “deshielo”— y el fin de la política de “pies secos, pies mojados”. En los medios oficialistas se hablaba del conflicto sirio y el “problema de refugiados” en Europa, pero no de los miles de cubanos varados en Centroamérica luego de atravesar selvas impenetrables hacia la tierra prometida.</p>
<p>Con una décima anónima de principios del siglo XX como disparador, ECE habla de la migración y la deconstrucción del archipiélago como incomparable “paraíso” tropical.</p>
<p>Dos personajes encallados en una boya inmóvil cargan instrumentos musicales en lugar de armas. Mientras tanto, una mulata delgada y joven, de cabellera negra, con el nombre de Yindra, vende bombones, da clases particulares de baile a foráneas, hace estatuas vivientes, es guía turística y más.</p>
<div id="attachment_15837" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15837" class="size-large wp-image-15837" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-9-900x600.jpg" alt="Dos personajes encallados en una boya cargan instrumentos musicales mientras una joven, de cabellera negra, con el nombre de Yindra vende bombones entre otras cosas. Foto: Facebook El Ciervo Encantado." width="810" height="540" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-9-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-9-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-9-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-9-1536x1024.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-9-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-9-1140x760.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-9.jpg 1782w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15837" class="wp-caption-text">Dos personajes encallados en una boya cargan instrumentos musicales mientras una joven, de cabellera negra, con el nombre de Yindra vende bombones entre otras cosas. Foto: Facebook El Ciervo Encantado.</p></div>
<p><em>Tiene mi Cuba jardines/ y grandes amenidades./ También encierra deidades/ que parecen querubines./ Entre todos los confines/ es la isla prodigiosa,/ es la madre cariñosa,/ no nos niega su existir./ Pero le falta una cosa/ que no se puede decir.</em></p>
<p>El libro-catálogo <a href="https://www.in-cubadora.com/wp-content/uploads/2024/07/Irrupciones-El-Ciervo-Encantado.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Irrupciones</em></a>, publicado en 2024, recoge un total de 69 performances, intervenciones públicas, instalaciones y colaboraciones de ECE. Una pluralidad de obras que Nelda y Mariela han bautizado como “performances en escena”. No siempre del agrado de todos, especialmente de quienes dictan los límites desde el poder.</p>
<p>A lo largo de sus tres décadas de existencia —con premios como el Grand Prix del Festival Internacional de Teatro de Mont-Laurier, Quebec (2007), el Premio HOLA de teatro latino en Nueva York (2015) y cinco Premios Villanueva de la Crítica, además de presentaciones en escenarios internacionales—, ECE sintió el peso de la censura institucional. En agosto de 2024, la Seguridad del Estado y el CNAE prohibieron el estreno de <em>Acción #14 Las Brujas Uruguay</em>, con puesta en escena de Lázaro y César Saavedra.</p>
<p>Según denunció en <a href="https://www.facebook.com/lazaro.a.saavedra.gonzalez/posts/10160073259434135?ref=embed_post" target="_blank" rel="noopener">Facebook</a> Lázaro Saavedra, Premio Nacional de Artes Plásticas 2014, la obra no obtuvo la aprobación de “la comisión de censura”. La noticia llegó apenas un mes después de que la puesta <em>Madres</em> fuera pospuesta de forma indefinida por el CNAE. <em>Madres</em> solo pudo presentarse en el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo Cuba, en Cárdenas, Matanzas, fuera del circuito institucional.</p>
<div id="attachment_15838" style="width: 703px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15838" class="size-large wp-image-15838" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-7-693x600.jpg" alt="Mariela Brito en la obra Departure (2018). Foto: Facebook El Ciervo Encantado." width="693" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-7-693x600.jpg 693w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-7-300x260.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-7-768x665.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-7-1536x1330.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-7-810x701.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-7-1140x987.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-7.jpg 2048w" sizes="(max-width: 693px) 100vw, 693px" /><p id="caption-attachment-15838" class="wp-caption-text">Mariela Brito en la obra Departure (2018). Foto: Facebook El Ciervo Encantado.</p></div>
<p>En abril de 2023, el Ministerio de Cultura tampoco autorizó la exhibición en la sala de ECE de tres películas: <em>La Habana de Fito</em>, de Juan Pin Vilar; <em>Existen</em>, de Fernando Fraguela y Yulier Rodríguez; y la docuficción <em>El encargado</em>, de Ricardo Figueredo.</p>
<p>El 3 de febrero de 2026, ECE anunció su desvinculación definitiva de las instituciones culturales del Estado cubano.</p>
<p>“Por decisión de sus fundadoras, la Maestra Nelda Castillo (directora y actriz) y Mariela Brito (actriz y teatróloga), y con el apoyo de los artistas que lo integran, El Ciervo Encantado deja de pertenecer y tener vínculo laboral con el Centro de Teatro de La Habana (CTH), el Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE) y el Ministerio de Cultura (MINCULT)”, escribieron en <a href="https://www.facebook.com/elciervoencantado/posts/pfbid0dA1S5qn2nGivHarLbQdrhfDHWuC7gGgHAMgaxRrNViRCg5iJcYF1iboTAVWZEzu7l" target="_blank" rel="noopener">redes sociales.</a></p>
<p>“No continuaremos sometiendo nuestra obra a las normas, regulaciones y mecanismos de evaluación y aprobación practicados por estas instituciones hacia nuestro trabajo”.</p>
<p>La ruptura implicó el abandono de su sede en la calle 18.</p>
<div id="attachment_15839" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15839" class="size-large wp-image-15839" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10-800x600.jpg" alt="La sede de la calle 18 no era un teatro: era un archivo de la memoria histórica y, sobre todo, un hogar. Foto: Facebook El Ciervo Encantado." width="800" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10-1536x1152.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10-1140x855.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/04/Foto-10.jpg 2048w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><p id="caption-attachment-15839" class="wp-caption-text">La sede de la calle 18 no era un teatro: era un archivo de la memoria histórica y, sobre todo, un hogar. Foto: Facebook El Ciervo Encantado.</p></div>
<p>Nelda y Mariela ya no dan tantas entrevistas; así lo han decidido, y quienes amamos el teatro cubano, o alguna vez tuvimos la oportunidad de asistir a una función de ECE, lo podemos entender. Pero eso sí, son contundentes con algo: “el cierre” solo se trata de un cierre de su relación con la institución estatal.</p>
<p>“Seguimos vivos como proyecto que ahora debe reinventarse desde la independencia, teniendo en cuenta el contexto y los nuevos desafíos que esto representa”, comentó Mariela a <em>Periodismo de Barrio</em>.</p>
<p>La primera sede de ECE estuvo en la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte (ISA) hasta 2008, cuando fueron apremiados por funcionarios para abandonar el espacio. La segunda, inaugurada en julio de ese mismo año en 5ta. y D, en El Vedado, fue una antigua capilla donde murió el general independentista Máximo Gómez en 1905; de ahí el nombre: “La Capilla de El Ciervo”. Allí permanecieron hasta 2014, cuando las condiciones del inmueble no dieron para más.</p>
<p>Entonces se instalaron frente al antiguo taller de ómnibus Girón “Claudio Camejo”, en Línea y 18, donde permanecieron hasta el pasado mes de febrero. No sé bien cuándo se escuchó la última campanada —aquella que daba inicio a cada una de las obras—, pero durante 2025 presentaron allí <em>El tridente del diablo</em> y <em>Espejo</em>.</p>
<p>A pesar de todo —supervisión de contenidos escénicos, limitaciones de programación, obstáculos administrativos, presión sobre los espacios de exhibición—, ECE no dejó de perseguir su búsqueda de la libertad a través de la memoria identitaria, acaso para que no nos sucediera lo que a aquellos isleños de Borrero, y no olvidáramos la necesidad de entender de dónde venimos y quiénes somos para pensar hacia dónde vamos.</p>
<p>Por algo, en 2023 presentaron la obra unipersonal <em>Comorbilidad</em>, de Alexander Diego, actor y exprisionero del 11 de julio. Una puesta en escena basada en el primer video que hizo Alexander después de la cárcel.</p>
<p>Aquella sede de la calle 18 no era un teatro: era un archivo de memoria histórica y, sobre todo, un hogar.</p>
<p>Tras darse a conocer la noticia de la clausura física del espacio, Lázaro Saavedra escribió sobre el primer dojo especializado en Shotokan –estilo de karate– inaugurado en Tokio en 1936 y destruido menos de una década después, durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>“Aun así, el estilo sobrevivió a la devastación y hoy es uno de los cuatro principales estilos internacionales de kárate, practicado en todo el mundo”, escribe el artista. “Hay una diferencia profunda entre una casa y un hogar. Las casas pueden desaparecer, derrumbarse o ser destruidas; un hogar, en cambio, se mantiene cuando quienes lo habitan eligen mantenerlo vivo”.</p>
<p>El poeta y ensayista <a href="https://cafefuerte.com/teatro-cubano-el-ciervo-encantado-y-el-cuerpo-del-pais/" target="_blank" rel="noopener">Norge Espinosa</a> coincide: “El Ciervo Encantado perdurará más allá de la sede que hasta ahora era su fortaleza y sitio de trabajo”.</p>
<p>Larga vida a El Ciervo Encantado, larga vida al teatro cubano, larga vida a esa búsqueda eterna del animal místico que es la libertad.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/04/el-ciervo-encantado-teatro-cubano/">El Ciervo Encantado: criatura indomable del teatro cubano</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Cinco años del Decreto Ley de Bienestar Animal en Cuba: ¿qué ha cambiado?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Diana Ferreiro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 16:08:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bienestar animal]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un reportaje sobre la urgente necesidad de una ley de protección animal en la isla.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/02/bienestar-animal-en-cuba-decreto-ley/">Cinco años del Decreto Ley de Bienestar Animal en Cuba: ¿qué ha cambiado?</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A finales de septiembre de 2025, la imagen de un perro al que habían agredido con un machete en La Habana apareció en mi teléfono mientras <em>scrolleaba</em>. Junto a la foto, una publicación de su dueña en un grupo de Facebook que aboga por una ley de protección animal en Cuba aseguraba que Ron, el <em>beagle</em> agredido, estaba fuera de peligro y ya comenzaba a recuperar sus sentidos. El post agradecía las numerosas muestras de apoyo recibidas y exigía “justicia legal”, que las instituciones gubernamentales correspondientes hicieran su trabajo y el agresor respondiera ante la ley.</p>
<p>“No estoy pidiendo más violencia, no estoy de acuerdo con ella, cada vida vale y debe ser cuidada, por tanto, con esto hago firme mi palabra en contra de cada publicación que se ha hecho incitando a la violencia contra esa persona”, escribió.</p>
<p>Días después, otra publicación, en el grupo <a href="https://www.facebook.com/groups/394891978573525/" target="_blank" rel="noopener">XL_Colonias</a>, narraba un encuentro entre miembros de Sanidad Animal, Aniplant y el Jefe del Sector de Casablanca, municipio de Regla, con el agresor de Ron, “esperando su arrepentimiento”, a lo que este respondió tranquilamente que “lo volvería a hacer”.</p>
<p>Se le impuso una multa de 3.000 CUP.</p>
<div id="attachment_15713" style="width: 460px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15713" class="size-large wp-image-15713" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/558866418_18421542949111952_8867980116532651309_n-450x600.jpg" alt="activistas de CEDA" width="450" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/558866418_18421542949111952_8867980116532651309_n-450x600.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/558866418_18421542949111952_8867980116532651309_n-225x300.jpg 225w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/558866418_18421542949111952_8867980116532651309_n-768x1023.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/558866418_18421542949111952_8867980116532651309_n-1153x1536.jpg 1153w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/558866418_18421542949111952_8867980116532651309_n-810x1079.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/558866418_18421542949111952_8867980116532651309_n-1140x1518.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/558866418_18421542949111952_8867980116532651309_n.jpg 1440w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /><p id="caption-attachment-15713" class="wp-caption-text">Para la organización CEDA, el Decreto‑Ley 31/2021 tiene vacíos significativos y su implementación ha sido mínima. Foto: Página Oficial de Facebook de CEDA.</p></div>
<p>A partir de 2019, los reclamos por una ley que protegiera a los animales en Cuba comenzaron a amplificarse y a hacerse más visibles que nunca. Un punto de partida esencial fue la marcha del 7 de abril de ese año por el Día del Perro, que convocó a cientos de personas que compartían un mismo ideal: lograr el reconocimiento de los derechos de los animales. En años sucesivos, también hubo protestas frente a la sede de Zoonosis en La Habana y del  Ministerio de la Agricultura (MINAG).</p>
<p>Aunque desde el 15 de noviembre de 2019 la prensa oficialista <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2019/11/15/minag-se-trabaja-en-elaboracion-de-disposiciones-juridicas-para-garantizar-bienestar-animal/" target="_blank" rel="noopener">aseguraba</a> que instituciones como el MINAG trabajaban en la “elaboración de disposiciones jurídicas para garantizar el bienestar de los animales”, el Decreto-Ley 31/2021 de Bienestar Animal se aprobó en Cuba a finales de febrero de 2021, luego de muchísimas presiones de protectores y animalistas de la isla. Publicado en la Gaceta Oficial No. 25 Extraordinaria el 10 de abril de 2022, el documento dice “regular los principios, deberes, reglas y fines respecto al cuidado, la salud y la utilización de los animales para garantizar su bienestar”.</p>
<p>Bienestar, que no es lo mismo que protección. Y es esta precisamente la mayor crítica que se le ha hecho desde entonces. Lo primero, desde la ciencia, se centraría en la calidad de vida de los animales, mientras que lo segundo está enfocado en las acciones y legislaciones, la defensa activa y el rescate de los animales.</p>
<p>“La lucha fue de 35 años aproximadamente, por una Ley de Protección Animal, y lo que aprobaron fue un Decreto Ley de Bienestar Animal —me cuenta Grettel Montes de Oca, protectora y activista desde hace casi 20 años—. Después de la marcha del 7 de abril de 2019, empezaron a llamar a algunos animalistas, muy pocos; yo estuve en tres reuniones en el Ministerio de la Agricultura y en otra en Aniplant con Nora García y el presidente de Sanidad Animal para hablar de la situación de los animales. De todas esas largas e intensas reuniones, ellos escogieron lo que quisieron y redactaron un decreto sin tener en cuenta mil cosas importantes. De hecho, no tuvieron en cuenta que el maltrato animal es un delito. Entonces, desde el mismo momento en que se aprobó ese Decreto Ley, los animalistas empezamos a exigir una modificación”, continuó.</p>
<p>El documento <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/04/el-decreto-ley-de-bienestar-animal-explicado/">establece</a> qué se entiende por bienestar animal, describe el enfoque <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/one-health" target="_blank" rel="noopener">One Health</a> en el que se basa (vínculo entre humanos, animales y ecosistemas), y los principios que rigen el bienestar animal, entre ellos que los animales deben vivir en condiciones que permitan su subsistencia como especie; que deben ser atendidos, cuidados y protegidos por las personas; que no pueden ser abandonados, maltratados o sometidos a acciones degradantes; que se les debe garantizar una muerte indolora y rápida; así como las limitaciones en el tiempo e intensidad de trabajo o la garantía de alimentación reparadora y el reposo. Además, incluye las responsabilidades de las autoridades, las obligaciones de bioseguridad, las sanciones y el régimen contravencional, entre otros aspectos.</p>
<p>Para miembros de la organización CEDA (Cubanos en Defensa de los Animales), representados en este texto por Wendy Reyes, “el Decreto‑Ley 31/2021 introdujo avances importantes al reconocer el bienestar animal, prohibir el maltrato y establecer principios modernos de protección, pero su propio diseño tiene vacíos significativos y su implementación ha sido mínima”.</p>
<p>“El texto no define con claridad las responsabilidades institucionales, no establece mecanismos de financiamiento, carece de protocolos efectivos de inspección y sanción, y no crea canales formales para integrar a los grupos protectores. Además, no ofrece una estrategia sólida para abordar el problema de los animales callejeros. En conjunto, es una norma insuficiente y poco operativa, que requiere mejoras profundas para tener impacto real”, añadió.</p>
<p>Por un lado, aunque el decreto reconoce y condena el maltrato —sin tipificarlo como delito penal—, el abandono y otras prácticas contra los animales, no prohíbe otras como las peleas de gallos o los <a href="https://periodismodebarrio.org/2020/06/el-sacrificio-animal-en-cuba/">sacrificios</a> de especies con fines religiosos o rituales. Esto, unido a las sanciones prácticamente simbólicas como las multas entre 1.500 y 4.000 pesos cubanos, las deficiencias del sistema veterinario estatal sin resolver, la ausencia de un sistema de refugios dentro del marco legal, o el nulo o casi nulo funcionamiento de las vías para denunciar, son varios de los reclamos que continúan.</p>
<div id="attachment_15719" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15719" class="size-large wp-image-15719" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/Foto-4-926x600.jpg" alt="Protectores de animales cubanos" width="810" height="525" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/Foto-4-926x600.jpg 926w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/Foto-4-300x194.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/Foto-4-768x498.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/Foto-4-810x525.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/Foto-4.jpg 1080w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15719" class="wp-caption-text">Para nadie es un secreto que la mayor parte del peso en la protección animal en Cuba recae sobre los hombros de activistas, protectores y animalistas. Foto: Landy Rodríguez Acosta. Archivo de Periodismo de Barrio.</p></div>
<p>El 5 de marzo de 2025, el MINAG <a href="https://www.minag.gob.cu/noticias/nota-informativa-3/?fbclid=IwY2xjawO1YEVleHRuA2FlbQIxMABicmlkETA5cEJObFNoQmttRUJ5aTI0c3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHqsKyLJb39FNXTf32TDKQXWG_KgHbhcgk7R7qsv6YuecqYSI7E_uVYi3cjEi_aem_6CdniaGRlXaTYCdpxWK5jA" target="_blank" rel="noopener">publicaba</a> una nota informativa en la que condenaba un acto de maltrato a un gato, perpetrado por una mujer residente en el municipio de Regla, en la capital. Frente al crimen, que resultó en la muerte del felino, la institución aseguró que a la persona se le había impuesto una multa de 3.000 CUP y otra de 7.000 CUP, esta última por el hurto del animal, e instaban a la población a “reportar inmediatamente los casos a las autoridades competentes”; a “cooperar con los procesos investigativos”; y a “promover una cultura de respeto hacia la vida animal”. Sin embargo, para quienes integran organizaciones como CEDA, estas vías no siempre funcionan:</p>
<p>“Tenemos experiencias de seguidores que nos han contactado porque no logran comunicarse con los teléfonos o correos electrónicos previstos, y este es un problema frecuente. Nosotros orientamos a todas las personas que nos escriben [sobre] un caso de maltrato [que deben] llamar y enviar correos, y recopilar evidencia para que la denuncia tenga la mayor efectividad posible. Sin embargo, muchas veces terminan desistiendo al no lograr comunicarse o [al] no recibir respuesta”, explican.</p>
<p>Igualmente, Grettel Montes de Oca dice no saber de ningún caso que haya funcionado con la denuncia: “Conozco personas que han querido denunciar y no han podido hacerlo de ninguna manera porque han estado llamando días y días seguidos, en diferentes horarios, a los teléfonos que dio el Ministerio de la Agricultura para esos servicios, y ni siquiera responden las llamadas. Es decir, que no funciona absolutamente nada”.</p>
<p>Para V., veterinario que pidió permanecer en el anonimato, no puede existir una ley que separe bienestar de protección animal, o de la cual se desvinculen los ministerios a los que compete una ley como esa: Justicia, Agricultura, y Salud Pública, a donde pertenecen Zoonosis y sus campañas arcaicas y crueles para lidiar con la sobrepoblación de animales callejeros. El que se haya derivado el asunto solo al MINAG es, en su opinión, una estrategia del Estado para distraer y no ocuparse realmente de lo que debe.</p>
<p>“Solo hicieron un pequeño decreto, que está horrible, pero es un paso por el que se luchó muchísimo. [Sin embargo], no se le exigió a Salud Pública que cambiara sus prácticas, o al Ministerio de Justicia que debe tomar más partido, porque quien tenga la capacidad de maltratar a un animal, se lo puede hacer a una persona. La lógica es decir: si esta persona es capaz de hacer eso o no fue responsable de atender a su animal, entonces le toca el peso de la ley y no solo una medida administrativa”, explica.</p>
<p>Una ley de protección animal, concluye V.,  debería promover un manual de tenencia responsable y tener estructuras (personales y materiales) que faciliten campañas de esterilización, así como proyectos y programas de rescate, entre otras.</p>
<div id="attachment_15715" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15715" class="size-large wp-image-15715" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/IMGL0096-900x600.jpg" alt="ternero en una granja" width="810" height="540" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/IMGL0096-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/IMGL0096-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/IMGL0096-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/IMGL0096-1536x1024.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/IMGL0096-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/IMGL0096-1140x760.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/IMGL0096.jpg 1920w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15715" class="wp-caption-text">El Decreto Ley de Bienestar Animal establece una distinción entre diferentes grupos de animales según sus características y funciones. Foto: Archivo de Periodismo de Barrio.</p></div>
<p>Para nadie es un secreto que la mayor parte del peso en la protección animal en Cuba ha caído desde tiempos inmemoriales sobre los hombros de activistas y personas que, simplemente, no pueden voltear la mirada cuando ven que un animal necesita ayuda.</p>
<p>“El gobierno no puede asumir el manejo de poblaciones caninas y felinas. Debería estimular que todo el que quiera ayudar lo pueda hacer, pero hace lo contrario”, me dice el veterinario V.</p>
<p>El 25 de enero de este año, el medio oficialista <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2026/01/25/acaparamiento-animal/" target="_blank" rel="noopener">Cubadebate</a> publicó un texto sobre el “acaparamiento animal”, es decir, cuando una persona alberga en su hogar a “más animales de los que puede cuidar”. Ahora bien, aunque es cierto que tener en casa a decenas de perros y gatos sin condiciones reales de infraestructura, alimentación e higiene para ello está lejos de ser la opción ideal, la autora no se cuestiona qué ha llevado a que protectores y animalistas hayan asumido esa función a pesar de los escasos recursos. ¿Qué alternativa tienen? El artículo 12 del Decreto Ley de Bienestar Animal dice que le corresponde al Centro Nacional de Sanidad Animal “autorizar la creación de entidades y centros para la atención, acogida, rescate y rehabilitación de los animales”, pero ¿cuántos han permitido hasta la fecha?</p>
<p>Es, en cambio, muy irrespetuoso asumir que el cuidador pierde “el conocimiento del número de animales que posee” y no se percata de que “los animales están desnutridos o en mal estado de salud”, o que, incluso, “los tutores o cuidadores piensan que los están ayudando y sin embargo están en similares condiciones que cuando están en situación de abandono”. El problema de salud que pudiera generarse en Cuba de no ser por protectores, veterinarios y animalistas independientes y de sus campañas de rescate, esterilización, vacunación, desparasitación y adopciones responsables, podría ser de proporciones gigantes.</p>
<p>Aún así, no son suficientes. La pandemia por COVID-19 también golpeó el trabajo de estas organizaciones y protectoras independientes que justo habían logrado encontrarse en terreno común siete años atrás. Así lo narra Grettel Montes de Oca:</p>
<p>“Cuando empezó la pandemia ya todo se empezó a desmoronar de nuevo: esa fuerza que había adquirido el movimiento animalista, desgraciadamente, se empezó a desintegrar. Empezaron a irse muchas personas, sobre todo voluntarios. El éxodo ha sido tan fuerte que quedamos muy pocos. Pero el movimiento ha seguido, gracias a dios y al universo, con los que quedamos aquí, con los de afuera que nos apoyan de alguna manera, exigiendo todos los días [en] las redes sociales, que es la única manera que tenemos de decirlo todo. No [somos] reconocidos por el Estado cubano, somos grupos de protección voluntarios. Entonces seguimos en la guerra, porque esto es una guerra”.</p>
<p>Y este éxodo, el <a href="https://periodismodebarrio.org/2025/10/como-ha-cambiado-la-poblacion-cubana/">mayor</a> en la historia de Cuba y que ha arrojado fuera de la isla a cerca de dos millones de personas en los últimos cinco años, ha traído como consecuencia también uno de los principales problemas que enfrentan activistas y grupos animalistas: el abandono.</p>
<p>“Muchas <a href="https://www.instagram.com/reel/C7mfGCagQPE/" target="_blank" rel="noopener">mascotas</a> quedan atrás cuando sus dueños emigran; y la falta de educación sobre el cuidado de los animales —tanto de compañía como de otras especies— es cada vez más evidente. No existen condiciones para realizar esterilizaciones masivas y continuas que ayuden a prevenir el abandono y la presencia de animales domésticos en las calles”, dice Wendy Reyes, de CEDA.</p>
<p>Para Grettel el abandono es uno de los aspectos más tristes dentro del maltrato animal y es, en su opinión, imparable en el contexto cubano, en el que las personas “se van del país y no son capaces ni siquiera de buscarles un lugar definitivo, una adopción, un conocido, un amigo, para que el animal no se quede en la calle totalmente abandonado y desprotegido”.</p>
<p>En este escenario, la cobertura que ofrecería una ley de protección animal y su correcta implementación no solo beneficiaría a los animales, sino a aquellas personas que trabajan día y noche en pos de ayudarles, sin beneficios materiales, solo por el amor que les tienen.</p>
<div id="attachment_15714" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15714" class="size-large wp-image-15714" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37-800x600.jpeg" alt="gaticos en una caja" width="800" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37-800x600.jpeg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37-300x225.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37-768x576.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37-80x60.jpeg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37-1536x1152.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37-810x608.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37-1140x855.jpeg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/02/WhatsApp-Image-2026-02-12-at-14.01.37.jpeg 1600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><p id="caption-attachment-15714" class="wp-caption-text">Una ley de protección animal debería promover un manual de tenencia responsable y tener estructuras (personales y materiales) que faciliten campañas de esterilización, así como proyectos y programas de rescate. Foto: Cortesía de la autora.</p></div>
<p>En enero de 2023, mi pareja y yo decidimos adoptar a una perrita. Teníamos claro que queríamos darle una oportunidad a una rescatada, cachorra aún y de alguna mezcla de razas que no creciera demasiado, por el espacio. London llegó a través de un post que hice en grupos de animalistas en Facebook al que una señora respondió con una foto de tres hermanos que habían sido abandonados a su suerte en un basurero de Alamar. London era la única hembra. Siempre cuento que lloré al ver esa imagen: aquella era mi perrita, no había lugar a dudas. El domingo siguiente manejamos hasta la zona 24 de Alamar y hemos estado juntas desde entonces, ahora fuera de Cuba.</p>
<p>A la persona que la abandonó, con total impunidad y probablemente sin cargo de conciencia alguno, quiero decirle con este texto que London es feliz y que algún día existirá en Cuba una ley destinada, específicamente, a personas como ella.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/02/bienestar-animal-en-cuba-decreto-ley/">Cinco años del Decreto Ley de Bienestar Animal en Cuba: ¿qué ha cambiado?</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Las muertes a las que no llegamos</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/01/emigrar-duelo-exilio-cuba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jan 2026 13:11:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migración y diáspora]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos y justicia]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estar lejos cuando alguien muere no es solo una coordenada geográfica: es una forma específica de desamparo.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/01/emigrar-duelo-exilio-cuba/">Las muertes a las que no llegamos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Me enteré de tu muerte estando lejos. Empezaba a preparar los desayunos y durante unos segundos no entendí lo que decía aquel mensaje que llegó como llegan casi todas las cosas importantes cuando una se ha ido: por una pantalla. Ponía tu nombre y una palabra que no debería ir nunca cerca de los nombres que una ama.</p>
<p>Mi hija despertó temprano, como siempre. Nunca duerme después de las siete. Me vio inmóvil en la cocina, en silencio, casi sin respirar, mirando el celular. Yo esperaba a que alguien corrigiera el error. Nadie lo hizo.</p>
<p>Tampoco nadie me miró a los ojos para decirme que ya no estabas. Nadie me tocó el brazo. No hubo silencios compartidos. Solo ese momento torpe en el que una no sabe si llorar o quedarse quieta, con su hija de testigo.</p>
<p>Para algunas, el aviso puede parecer un gesto puramente informativo, pero no lo es. Estar lejos cuando alguien muere no es solo una coordenada geográfica: es una forma específica de desamparo que no se parece a ninguna otra.</p>
<p>No es solo la tristeza por la muerte. Es algo más preciso: no tener a quién acudir cuando alguien muere. No saber dónde poner el cuerpo. No tener un lugar asignado para el dolor.</p>
<p>En el país que dejé, la muerte convoca. Llama. Aquí, en cambio, la noticia llega y se queda suspendida. Nadie más la recibe conmigo. El duelo ocurre en un espacio que no estaba reservado para él.</p>
<p>No puedo explicar bien cómo se siente. Porque no es falta de afecto —hay gente alrededor—, sino falta de contexto. La ausencia del idioma común del dolor. Falta el territorio que entiende por qué esa muerte importa tanto. Y te descubres sosteniendo sola una pérdida que pertenece a otro lugar.</p>
<p>Ese lunes, aquí, donde estoy, la vida siguió exactamente igual. La gente caminaba, los semáforos cambiaban de color, una señora se quejaba del clima. Yo también seguí: fui a trabajar, hice la comida, llevé a mis hijos a dormir. Todo eso en automático, sin pensarlo, como un robot. Mi cabeza no estaba ahí, sino en tu risa, en la última vez que hablamos. En el tono de tu voz. En algo pequeño que dijiste, sin importancia aparente: “los chamas, asere”.</p>
<p>Creo que eso es lo que menos entiendo de la muerte: que el mundo no se detiene cuando alguien muere y el dolor es de una. Y ahora, desde este exilio, resulta aún más violento. ¿Cómo puede seguir todo, mientras yo te lloro?</p>
<p>Sentí que iba a recordarte en soledad, que mi memoria iba a quedar flotando sin testigos; como si yo fuese la única guardiana de tus recuerdos en este lado del mundo.</p>
<p>Nadie aquí sabe cómo pronunciabas ciertas palabras, ni tu tono pausado, ni cómo te reías, ni en qué momento exacto se te endurecía la mirada. Nadie te vio en tu contexto, en tu ciudad, en tu ruido. Nadie entiende del todo por qué tu ausencia pesa tanto.</p>
<p>Y qué rabia.</p>
<p>Porque no es que yo no quiera volver. Es que no puedo.</p>
<p>Entonces, lo entendí: cada muerte se transformará en algo más que una pérdida y será una prueba de hasta dónde llega el destierro. No solo te estaba perdiendo a ti, sino también el derecho a despedirme, el derecho a acompañar, a cerrar una historia compartida en el mismo suelo donde empezó; transitando un duelo —por tanto— incompleto. Y eso, más que emocional, es político.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El Descanso 06: Gestionar los duelos" width="810" height="456" src="https://www.youtube.com/embed/juiPmWeLm78?list=PLEdP-y7AEFGo6FCwoE6loJUkmyPFCHXl_" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Todavía hay gente que se atreve a decirme que emigrar es una decisión individual. Pero ¿qué implica no poder regresar? ¿Cómo esa imposibilidad se cuela en los afectos, en los duelos, en la forma en que una aprende a amar sabiendo que quizás no estará cuando toque despedirse? Es desolador.</p>
<p>¿Y la culpa? ¿Cuánto hablamos nosotras de la culpa? El “si hubiera estado”. “Si no me hubiera ido”. “Si hubiera insistido más”. Pensé en todo lo que no iba a hacer. No ver tu cuerpo. No acompañar a los tuyos. No caminar la ciudad ese día. No sentarme a escuchar las mismas historias repetidas junto a quienes te amamos. No estar.</p>
<p>Desde aquí, es como si la muerte se volviera abstracta. No tiene olor, no tiene temperatura. No hay ritual. Solo existe la sensación de que, en cualquier momento, alguien va a escribir: me equivoqué, no era ella. Pero no pasa. Desde aquí, el duelo se vuelve silencioso. Privado. Disperso en alguna fisura del día. Lloras lavando platos. Te acuerdas de repente, mientras acomodas algún estante en tu trabajo mal pagado, de la vida que compartiste. Te duele en horarios absurdos, distintos. No hay permiso social para esa tristeza porque nadie más la está viviendo contigo.</p>
<p>Y no deja de doler.</p>
<p>Duele saber que hay muertes a las que no vamos a poder llegar. Que el exilio también nos roba el derecho a un último beso. Que amar desde lejos implica, también, perder desde lejos.</p>
<p>Pienso en Cuba. En cómo el país se vacía de cuerpos, de voces, de historias, pero también de despedidas. Como si el mapa se rompiera justo en el lugar donde debería sostenerte.</p>
<p>No escribo esto para cerrar nada. No creo en los cierres. Creo en la transformación, en la resignificación del amor. Porque cerrarlo —siento— implicaría negar un pasado que, queriéndolo o no, me convierte en lo que soy hoy.</p>
<p>Escribo, en realidad, para nombrar esta forma específica de pérdida. Para dejar constancia de esta experiencia tan distinta y tan legítima. Que también es duelo, aunque no tenga flores ni ceremonias.</p>
<p>Tal vez escribir sea la única manera que tengo de acercarme. De tender un hilo, aunque frágil, entre aquí y allá. De decirte —aunque no lo escuches— que exististe, que importaste, que hubo una ola de amor arropándote, que la tierra se ha quedado más fría sin tu ternura, que sigues estando en mí, incluso ahora, incluso así.</p>
<p>Esto también es emigrar. No será la última vez que me entere así. Desde lejos. Cocinando. Trabajando. Criando. La muerte va a seguir ocurriendo allá mientras yo sigo aquí. Y no hay voluntad individual que resuelva eso.</p>
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		<title>El Despertar de los Sordos: Frank Lahera y su campaña contra el silencio</title>
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					<comments>https://periodismodebarrio.org/2025/10/frank-lahera-el-despertar-de-los-sordos-pelicula/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mel González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Oct 2025 15:28:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Política y derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos y justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Experiencias de migración]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde el exilio portugués, Frank Lahera O’Callaghan impulsa El Despertar de los Sordos, una distopía animada que entrelaza crítica política, memoria y resistencia.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El artista multidisciplinar cubano Frank Lahera teje con paciencia y obstinación los hilos de su obra más personal y urgente. Un proyecto cinematográfico animado que, como su autor, fue silenciado en la isla y ahora busca su voz —y su financiación— en el mundo libre. Es la crónica de una lucha necesaria, una crítica feroz y una esperanza construida <em>frame a frame</em>, ahora desde la diáspora.</p>
<p>La luz de la mañana se cuela por la ventana de su estudio temporal e ilumina las pantallas donde habitan los personajes del futuro. Frank Lahera O’Callaghan (Santiago de Cuba, 1988) observa un <em>storyboard</em> detallado. En él, una joven de mirada intensa y determinada se adentra en un sótano prohibido. Es Ana, la protagonista de su película. También es, en muchos sentidos, el reflejo de su propio creador: un hombre que aprendió a ver en la oscuridad una forma de claridad y, en el silencio impuesto, un grito más potente.</p>
<p>Hablar con Frank es hacer un viaje en el tiempo y el espacio. De La Habana en ruinas —la real y la que imagina para el 2058— a la serenidad de una pequeña localidad al sur de Portugal. De la efervescencia de la creación artística a la árida pero necesaria burocracia de buscar fondos para el cine. Su voz, transmitida a través de una videollamada, es pausada pero firme, cargada de una convicción que solo poseen aquellos que han tenido que elegir entre el silencio cómplice o el exilio.</p>
<p>“Emigrar no fue una derrota. Fue una estrategia de guerra creativa”, afirma con una sonrisa que no oculta el resentir de la partida. “En Cuba, este proyecto era inviable. No solo por la censura, que era una certeza tan tangible como el malecón, sino por la absoluta imposibilidad material de producirlo. Aquí, al menos, puedo pelear en igualdad de condiciones por un lugar en las convocatorias internacionales. Aquí, mi voz no [se] ahoga”.</p>
<div id="attachment_15502" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15502" class="size-large wp-image-15502" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-600x600.jpg" alt="Ilustración de la Cuba distópica de 2058, con una bandera de vigilancia (un ojo), drones y soldados frente al Capitolio. Concept art de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15502" class="wp-caption-text">Ilustración de la Cuba distópica de 2058, con una bandera de vigilancia (un ojo), drones y soldados frente al Capitolio. Concept art de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>Frank no es un novato en la batalla. Su trayectoria en las artes visuales y el cine cubano es extensa y está marcada por un sello de poética que se conjuga con una mirada crítica. Sus instalaciones, pinturas y cortometrajes le granjearon un reconocimiento internacional que contrastaba con el ostracismo doméstico. “Ganaba reconocimientos fuera, pero dentro era el fantasma de los concursos. Mi nombre comenzó a ser tachado de las listas de seleccionados, al ser más recurrente la crítica a la realidad sistémica. Mi obra era una pregunta incómoda en un espacio donde solo se permiten respuestas obedientes o, mejor aún, aplausos”.</p>
<p><em>El Despertar de los Sordos</em> es la culminación de toda esa lucha. Un largometraje de animación 2D que funciona como una distopía futurista y un espejo retrovisor de la Cuba actual. Un proyecto que, a falta de presupuesto, ya avanza en su pre-producción visual gracias a la fe y el talento de un grupo de diseñadores y artistas gráficos que aún resisten en la isla.</p>
<p>“Es un acto de resistencia en sí mismo, —explica Frank—. Ellos, desde la precariedad absoluta, creyendo en esta historia lo suficiente como para no dudar en invertir su tiempo y talento. Y yo desde aquí, en la diáspora, tratando de conseguir los recursos para hacerlo realidad. Es la metáfora perfecta de la película: la conexión entre los que se fueron y los que se quedaron, unidos por la esperanza de un despertar”.</p>
<p>La sinopsis de la cinta es tan potente como perturbadora: año 2058; Cuba es un páramo de escombros, aislada del mundo por un muro de metal y cristal translúcido. La población, reducida a ancianos y algunos jóvenes varados, ha sido convertida en una legión de “zombies”. Caminan, trabajan en labores brutales —a menudo fabricando las armas que se usarán contra ellos— y se alimentan de una masa informe expedida por mangueras. Su único dios es una pantalla estática y una voz omnipresente que emana de parlantes inalcanzables, repitiendo consignas hasta que la ficción se convierte en la única verdad posible.</p>
<p>La vigilancia es ejercida por una élite armada que por las noches patrulla las calles en viejos camiones de hierro, capturando a cualquier disidente para borrarlo de la existencia y de la memoria colectiva. Veinticinco años después de una gran revuelta fallida, el olvido se ha institucionalizado. Nadie recuerda el mundo exterior. Nadie recuerda a sus seres queridos.</p>
<div id="attachment_15503" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15503" class="size-large wp-image-15503" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-600x600.jpg" alt="Un joven observa una calle de La Habana completamente destruida, con autos volcados y edificios en ruinas. Concept art de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15503" class="wp-caption-text">Un joven observa una calle de La Habana completamente destruida, con autos volcados y edificios en ruinas. Concept art de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>En este infierno <em>orwelliano</em> con sabor caribeño sobrevive Ana, una joven de unos 20 años. Su única familia es su abuelo, un hombre encerrado en su mutismo. Ana quedó sorda de niña tras una golpiza de los soldados por intentar escapar en el “horario prohibido” para buscar a sus padres, quienes desaparecieron misteriosamente. Creció cargando el estigma de su discapacidad, hasta un día en el que descubre que su sordera no es una maldición, sino un escudo. Es inmune a la voz que adoctrina y embrutece a los demás.</p>
<p>Al hurgar en el sótano de su casa —un espacio celosamente custodiado por su abuelo— Ana encuentra pruebas de que sus padres no la abandonaron, sino que pertenecían a un movimiento de resistencia. Papeles manuscritos, planes, fotos donde aparecen con otros hombres y mujeres junto a una bandera peculiar: la enseña nacional cubana, pero cuyo rojo se degrada hasta transformarse en azul. Es el emblema de la esperanza. El descubrimiento la catapulta a una misión: encontrar a sus padres y reunir a otras personas sordas como ella, los únicos inmunes al adoctrinamiento, para liderar una nueva revolución y liberar a su pueblo de la esclavitud mental.</p>
<p>“Ana no es una superheroína —aclara Frank—. Es una joven asustada, llena de dudas, pero que encuentra en su propia herida la llave para sanar a los demás. Su sordera es la metáfora central. En un mundo donde el sonido es sinónimo de manipulación, la única forma de escuchar la verdad interior es no oír ese ruido. Es la parábola de lo que vivimos muchos cubanos: para mantener tu lucidez, a veces tienes que volverte ‘sordo’ a la propaganda constante, ‘ciego’ a la pantalla”.</p>
<div id="attachment_15504" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15504" class="size-large wp-image-15504" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-600x600.jpg" alt="Ilustración de una mujer mayor caminando sola por una calle en ruinas de La Habana, en la película &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15504" class="wp-caption-text">Ilustración de una mujer mayor caminando sola por una calle en ruinas de La Habana, en la película «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>El tratamiento visual que Frank y su equipo han desarrollado es fundamental para la potencia narrativa. Lejos de la animación comercial y pulcra, <em>El Despertar de los Sordos</em> busca una estética descarnada y fiel a lo real, incluso desde el dibujo.</p>
<p>“Queremos que el cubano que vea la película sienta un escalofrío de reconocimiento —explica—. No será una ciudad genérica. Será La Habana. Sus edificios derruidos, sus calles emblemáticas convertidas en arterias de un cadáver. El malecón, por ejemplo, está ahí, pero integrado a ese muro grotesco que encierra a la isla. La fotografía, aunque en 2D, imitará los planos y encuadres de un documental. Será sucio, granular, tangible”.</p>
<p>Las influencias son tan diversas como precisas. Del <em>1984</em> de George Orwell toma la atmósfera de control mental total y la paranoia. De la serie <em>See</em> (2019), la narrativa de un mundo donde la pérdida de un sentido se convierte en una ventaja evolutiva. De <em>Animatrix</em>, el tratamiento visual y la textura de la animación para adultos. Y del cine de zombies, no la carnicería, sino la esencia psicológica.</p>
<p>“No me interesan los muertos vivientes que comen cerebros —aclara—, me interesan aquellos a los que les devoraron el cerebro. Nuestros zombies son mentales. Caminan, respiran, pero por dentro están vacíos. Son entes programados para obedecer. Es una imagen mucho más triste y aterradora porque se acerca dolorosamente a la realidad. ¿Acaso no vemos ya a personas así por nuestras ciudades, exhaustas, envejecidas por la decepción, viviendo por inercia? La película solo lleva esa realidad a su conclusión lógica”.</p>
<div id="attachment_15505" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15505" class="size-large wp-image-15505" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-600x600.jpg" alt="Ilustración de un líder político en un despacho con un retrato de Fidel Castro y una bandera de vigilancia. Afuera se ve el Capitolio y drones. Concept art de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15505" class="wp-caption-text">Ilustración de un líder político en un despacho con un retrato de Fidel Castro y una bandera de vigilancia. Afuera se ve el Capitolio y drones. Concept art de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>Este enfoque lo conecta con la tradición de sátira política del cine cubano, como <em>Juan de los Muertos</em> (2011) de Alejandro Brugués, pero yendo un paso más allá. Mientras Brugués usaba la alegoría zombie para hacer comedia ácida sobre la resiliencia cubana (“¡Juan de los Muertos! Limpiamos lo que ustedes no pudieron”), Lahera profundiza en la tragedia psicológica y la utiliza para una reflexión existencial más profunda y sombría.</p>
<p>La decisión de emigrar a Portugal en 2024 no fue fácil: “Dejas atrás tu familia, tus amigos, tus referentes. Pero también dejas atrás una losa de plomo sobre tu creatividad”. Para él, el exilio ha sido un renacer doloroso pero necesario. “Aquí respiro una libertad que no conocía. La libertad de imaginar sin autocensurarme, de crear sin preguntarme primero si ‘pasará’ el filtro de algún burócrata cultural”.</p>
<p>Sin embargo, el desafío ahora es otro, tan monumental como la censura: el dinero. La producción cinematográfica independiente es un campo de batalla donde miles de proyectos compiten por una porción minúscula de fondos. Frank dedica una parte crucial de su tiempo a investigar, escribir aplicaciones meticulosas y presentar su dossier a productoras, fondos de financiación europeos (como Creative Europe Media) y plataformas de <em>crowdfunding</em>.</p>
<p>“Es un trabajo ingrato y a menudo desmoralizante” —admite—. Recibes más ‘noes’ que otra cosa. Pero cada ‘no’ me da más fuerza. Porque sé que la historia de Ana merece ser contada. No es solo mi historia, es la de muchos. Y cada vez que un amigo en Cuba me manda un nuevo diseño, un nuevo <em>storyboard</em>, hecho con un ordenador que se apaga cada dos por tres por los cortes de luz, me recarga la fe”.</p>
<div id="attachment_15506" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15506" class="size-large wp-image-15506" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-600x600.jpg" alt="Ilustración de dos soldados armados patrullando una calle de un mercado en Cuba, entre civiles y grafitis de &quot;Viva la Revolución&quot;. Concept art de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15506" class="wp-caption-text">Ilustración de dos soldados armados patrullando una calle de un mercado en Cuba, entre civiles y grafitis de «Viva la Revolución». Concept art de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>Este esfuerzo colaborativo transnacional es un ejemplo del nuevo paradigma del arte cubano: creadores dentro y fuera de la isla tejiendo redes de solidaridad y producción al margen de las instituciones oficiales. Es una diáspora cultural que se empodera y se autogestiona. “El gobierno cubano puede expulsarte del país, pero no puede expulsarte de la cultura cubana. Nosotros, desde afuera, seguimos construyéndola y ampliándola, libres de ataduras”.</p>
<p>El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), única productora oficial de cine en Cuba, la que convoca al principal fondo de creación para la realización audiovisual, nunca daría un billete de diez pesos cubanos para materializar esta película, pero los creadores dentro de la isla no dudan en tejer alianzas con Frank, debido a la fuerza de su proyecto. Mientras el ICAIC se empeña en financiar películas de corte propagandístico, o simplemente el audiovisual pasivo al que está acostumbrado el público cubano, los artistas y cineastas crean nexos con este proyecto que se propone ser el grito de un pueblo. <em>El Despertar de los Sordos</em> no es una película cubana más, sino que se presenta como una de las primeras propuestas de animación en Cuba que busca articular una crítica directa al sistema, al menos de forma explícita y reconocible.</p>
<p>La declaración de intenciones de Frank para su obra es un manifiesto. Un texto lúcido y ardiente que no deja lugar a dudas sobre su compromiso:</p>
<p>“El arte hoy debe responder al grito de la impotencia, debe ser un arma para expandir el raciocinio, no para esquivarlo y prestarse a manipulaciones. Si no, no es arte, es más bien propaganda”. Esta frase, quizás, es la clave que desbloquea toda su obra y, en particular, este proyecto. Es la línea que separa al creador del propagandista, al artista del funcionario cultural.</p>
<p>“No quiero hacer una película para entretener y ya. Quiero hacer una película que obligue a parar. A detener el metraje mental por un segundo y preguntarse: ¿Y yo? ¿Estoy despierto? ¿O estoy simplemente repitiendo los mantras que me han dicho que repita? ¿Estoy caminando hacia mi propia zombificación?”.</p>
<div id="attachment_15507" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15507" class="size-large wp-image-15507" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-600x600.jpg" alt="Un hombre con la mirada perdida y ojos blancos, representando a los &quot;zombies mentales&quot; adoctrinados en &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15507" class="wp-caption-text">Un hombre con la mirada perdida y ojos blancos, representando a los «zombies mentales» adoctrinados en «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>El trayecto es largo y empedrado. La financiación es el gran obstáculo, pero no el único. La producción de una película de animación de esta envergadura requiere un equipo técnico especializado y años de trabajo. Frank es consciente de ello, pero su determinación es inquebrantable.</p>
<p>Muestra con orgullo algunos de los <em>concept arts</em> que sus colaboradores en Cuba han creado. La imagen de Ana, con sus ojos grandes llenos de miedo y determinación, es poderosa. Los fondos de una Habana en ruinas, con el Capitolio semiderruido y La Giraldilla cubierta de maleza, son poéticos de una manera sobrecogedora. La bandera de la resistencia, con su degradado de rojo a azul, ondea sobre un paisaje de esperanza desesperada.</p>
<p>“El azul es el color del mar que nos rodea y que no podemos cruzar. Es el color del cielo que aún está ahí, libre. Es la esperanza que nace desde dentro de la propia bandera, transformándola”, explica Frank.</p>
<p>La película es, en última instancia, un acto de fe. Fe en el poder del arte para cambiar conciencias. Fe en que la historia de Ana encontrará su eco en el corazón de los espectadores. Fe en que, algún día, el proyecto encontrará los socios y el dinero necesarios para completarse.</p>
<p>Frank Lahera O’Callaghan, el artista censurado más de una vez, el emigrante, el soñador obstinado, no pide lástima. Pide atención. Que escuchemos, a través de su película, el grito sordo de una generación que se niega a ser silenciada. Su exilio no es un punto final, sino un paréntesis necesario desde el que construir un grito más fuerte, más nítido y más libre. El despertar, sugiere, no será estruendoso. Será el silencio consciente de quienes, al fin, decidan escucharse a sí mismos.</p>
<div id="attachment_15508" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15508" class="size-large wp-image-15508" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-600x600.jpg" alt="Ilustración de la protagonista Ana cuando era niña, escondiéndose de soldados armados. Escena de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15508" class="wp-caption-text">Ilustración de la protagonista Ana cuando era niña, escondiéndose de soldados armados. Escena de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
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		<title>Primer día de octubre</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2025/10/testimonio-represion-seguridad-estado-cuba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Oct 2025 19:33:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política y derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos y justicia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si estas páginas existen, significa que ya no estoy en Cuba, que mis hijos y yo llegamos a un lugar seguro. Y significa también que me botaron.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Son las diez de la mañana. He conseguido un sitio en el autobús que me lleva a casa. Está lleno. Raro, teniendo en cuenta que es día laboral. Meto la mano en mi cartera y saco los audífonos. Últimamente me resulta muy incómodo no tenerlos enganchados; incluso si no pongo música. Hoy, por alguna razón, mi cuerpo me pedía subir el volumen al máximo. Saco también el celular, busco en él la <em>playlist</em> más repartera que tengo y, justo antes de ponerlo otra vez en el bolsillo, lo veo: es el primer día de octubre.</p>
<p>El cuerpo recuerda traumas de maneras incomprensibles: como mi miedo a los zancos desde aquella obra de <em>Meñ</em><em>ique</em> que vi cuando era niña, o el sobresalto que me provocaría aún hoy el sonido de una conga en la Habana Vieja a las 12 del mediodía.</p>
<p>Y ahora, en este autobús, siento cómo mi respiración se agita y mis oídos pitan. Tiemblo. Tengo calor, a pesar de los nueve grados que hay en esta ciudad. Busco en el chat con A. la conversación que tuvimos aquel día y comparto una captura en mis estados de WhatsApp. “No tengo palabras”, le decía. Hoy, hace un año, la Seguridad del Estado cubana me secuestró.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>El lunes 30 de septiembre de 2024, yo regresaba a mi casa después de una semana fuera y recibí, de las manos de mi abuela, una citación para una “entrevista”. No les gusta nombrarlos como lo que son: interrogatorios, procesos arbitrarios, alegales, sin base jurídica alguna, donde los agentes se identifican con alias y buscan que te incrimines con tus propias palabras. Prefieren, en cambio, eufemismos como “entrevista” o “conversación” para que no se les note mucho la dictadura.</p>
<p>El papel ponía: “&#8230;el día 01.10.2024 a las 10:30 horas, ante el actuante 1er Teniente Daniel Licea en Unidad de la PNR 7ma”. Entre las palabras, algunos espacios en blanco, porque mi abuela no lo firmó.</p>
<p>Las citaciones anteriores habían sido para la estación de policía que corresponde a mi domicilio en Cuba. Para esta debía trasladarme a otro municipio. Entonces, lo supe: no sería un interrogatorio rutinario.</p>
<p>La noche del 30 no dormí. Normal, supongo. ¿Quién duerme bien sabiendo que al otro día tendrá que sentarse frente a sus represores durante varias horas? Recuerdo que tenía un hijo a cada lado. El pequeño roncaba. La mayor rozaba mi pie con el suyo. Le dije que lo moviera, que lo quitara. Me irritaba todo. Antes me habían preguntado si estaba molesta con ellos; les dije que no, que estaba preocupada por cosas del trabajo. Y, justo ahí, sentí que no podría trabajar más en Cuba. Tendría que dejarlo. Era hambre o cárcel. Es lo que hacen contigo cuando lo que dices —o escribes— no encaja con su discurso. Pero eso no se los podía decir.</p>
<p>Quise irme a mi cama cuando se durmieron. No pude. Una fuerza mayor me sostuvo en medio de sus cuerpecitos dormidos. Quería aprovechar esa noche como si fuera la última. Sentirlos. Abrazarlos. Tenía miedo. Miedo de no verles más.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>“El que me atiende”. Así le decimos al agente de la Seguridad del Estado que te asignan en Cuba cuando estás siendo víctima de represión política. No sé si todas tienen uno fijo. En mi caso, era Alberto, un muchacho con acné juvenil que parece haber salido ayer del preuniversitario. Tiene cara de niño que no supo lo que implicaba ser represor, uno que buscará la salida si puede y rezará para que en el juicio final no lo condenen. No llegué a empatizar con él, sin embargo. Me molestaba su presencia y su olor a ropa guardada. Lo recuerdo como si todavía me ardiera el cuerpo.</p>
<p>Cuando lo conocí, en mi primer interrogatorio, en marzo de 2024, llevaba una camisa rosada chillona. Estuve semanas haciendo el chiste de que se había saltado la clase de camuflaje en la escuela de “segurosos”. Que se preocupaba por mí, dijo entonces, porque hacía tiempo no leía nada mío. Yo me preguntaba si lo había leído todo. Seguro que no. Si Alberto me hubiera  leído alguna vez, no hubiera hecho tantas preguntas tontas y habría sabido que, para mí, escribir es un reto. Pero a Alberto no le importaba eso, solo quería parecer amable para intentar esconder aquella violencia.</p>
<p>En agosto volvimos a vernos. Esa vez, me retuvieron poco tiempo, porque les dije que tenía dengue. Entonces, llegó octubre.</p>
<p>Tuve que pedir dinero prestado para ir en taxi a la estación. Es curioso porque, supuestamente, los cargos que se me intentaban imputar tenían que ver con “dinero enemigo”. Sin embargo, ahí estaba yo, sin un peso. Por eso —después— cuando me preguntaron dónde estaba lo que había cobrado, me reí y les pregunté de vuelta que en qué Cuba vivían ellos que los salarios les sobraban.</p>
<p>De camino, había un cartel enorme con una foto de Raúl Castro y una frase. Habíamos parado en el semáforo y me quedé mirándola para que se me grabara en la memoria. Tenía que ver con la libertad. Quería recordarla porque sabía que este texto llegaría y me hacía sentido dejarla aquí. Pero la borré.</p>
<p>No como la conversación que tuve con el motorista que me recogió en mi casa. Yo intentaba explicarle la dirección hasta que dije “ahí, en la 7ma de la PNR”, y terminando esa frase sentí que me inundaba la vergüenza de haber cometido algún delito. “Si quieres, cuando termines, me llamas y te recojo para hacer la misma carrera”, ofreció. Pero yo había dejado mi celular en casa, por seguridad. “¡Ah! Ya entiendo”, respondió y no habló más hasta que llegamos y me deseó, con cara de empatía, “mucha suerte”.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Llegué cinco minutos antes que Alberto. Me senté en unos bancos que hay afuera, en el parqueo, una especie de sala de espera exterior. Saqué un cigarro y, entonces, lo vi al otro lado de la calle, con sus espejuelos y su mal vestir. No venía solo.</p>
<p>“Hola, Lien. Creemos que es mejor que conversemos en una casa de seguridad. Pero si prefieres no hacerlo, podemos llamar a la patrulla y que nos recoja para ir a Villa Marista. Como tú prefieras”, dijo el otro en un tono que parecía amable. Villa Marista es conocida por ser el cuartel general de la Seguridad del Estado, para nadie es secreto. ¿Prefieres cárcel o secuestro maquillado? Su cinismo me revolvió el estómago.</p>
<p>Llegamos en moto a una casona frente a Juanky&#8217;s Pan, la famosa cafetería de La Coronela, en La Lisa. Un señor mayor abrió el portón verde para que pudiéramos pasar. Me pidieron que esperara en el portal. Tenían que asegurarse de que el camino estuviera libre y no viera otras caras. En el primer salón me esperaban unos muebles de estampado amarillo, una mesita de centro y dos agentes más.</p>
<p>Evelio, el que acompañaba a Alberto, se presentó cuando entramos. Me pidió que si tenía el celular o cualquier objeto punzante se lo diera. Le hizo gracia que no tuviera el teléfono. Para él —creo— eso significaba que otras personas me habían alertado para “salvarme”, pero ambos sabíamos que eso no me salvaría de nada. No fue igual cuando le entregué la navaja que colgaba del llavero de mi casa.</p>
<p>Evelio usa ropa apretada, no como Alberto. Es un tipo machista, aunque creo que no lo sabe. Me infantilizó todo el rato y me pedía perdón cada vez que pensaba que su próxima frase iba a resultarme ofensiva por ser mujer: tetas, parto, sexo. Utilizó mi maternidad como recordatorio de que merecía ser salvada, porque qué hace una madre en la cárcel y no con sus hijos. Tenía la mirada como de creerse todos los términos que usaba: mercenarismo, imperialismo, revolución.</p>
<p>Preguntaron una y otra vez lo mismo: por qué escribía, cuánto cobraba, con quién trabajaba. Yo repetía las mismas respuestas, sostenida apenas en la respiración. Hasta que trajeron a mis hijos a la mesa como amenaza velada. Entonces mentí. Mentí como nunca antes en mi vida, hasta que mi cuerpo quedó exhausto. Mentí para protegerlos, aunque cada palabra me supiera a traición.</p>
<p>El tiempo se estiraba en aquella sala sin relojes. No recuerdo mucho más, solo fragmentos: la insistencia en que firmara una declaración, la sonrisa paternal de Evelio, mi propio sudor mojando la blusa. Ocho horas. Ocho horas de amenazas, de cigarros contados por Alberto, de fingir una fortaleza que no sentía, de pensar en mi padre, en mis hijos, en los suyos.</p>
<p>Cuando al fin salí por el portón verde de la casona, no era la misma. Había dejado allí mi pertenencia, la ilusión de que aún podía quedarme en mi país. Alberto me regresó a casa en su moto estatal. Me dejó en la esquina del parque. Bajé sabiendo que había cruzado una frontera invisible. Emigré ese día, aunque el avión despegó tres meses después.</p>
<p>Me desplomé en el teléfono con A., lloré a los pies de mi madre pidiéndole perdón, porque la Seguridad del Estado consigue que una crea que la culpa es suya, que es tu madre la que sufre por no saber dónde te metieron durante tantas horas.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>El último encuentro que tuve con Alberto, mi represor, fue un mes después de la casa de protocolo. Mencionó que hacía tiempo no nos veíamos. Yo, incapaz de olvidar, dije la fecha exacta. “Te marcó ese día, entonces”, dijo con una sonrisa cínica como quien siente que ganó. Yo hice una pausa silenciosa y me imaginé escupiéndole la cara. “Sí”, respondí, devolviéndole la mueca.</p>
<p>Ha pasado un año. He pensado muchas veces en este texto, en el porqué de escribirlo. Esta no es la cara más cruda de la dictadura cubana. Es, si acaso, la voz de una madre que intentó sostenerle la mirada al régimen, aunque fuera solo un instante.</p>
<p>Si estas páginas existen, significa que ya no estoy en Cuba, que mis hijos y yo llegamos a un lugar seguro. Y significa también que me botaron. Quizás no de manera literal, pero sí con la saña suficiente como para arrancarme las pocas ganas que me quedaban de vivir en esa Isla que siento mía, más mía que de ellos, y todavía más de mis hijos, que no sé cuándo volverán a verla. La noche del primer día de octubre, supe que yo, al menos, ya no tenía país.</p>
<p>Pensé también —como me dijeron muchas veces— en hacer borrón y seguir como si nada hubiera pasado. Como si todo hubiese sido un mal sueño. Como si salir de Cuba no me hubiera fracturado. Como si mi maternidad no estuviera atravesada por el exilio. Como si mis amigas vivieran cerca. Pero pasó, no fue un sueño, me partió en dos.</p>
<p>Le he dado muchas vueltas. Como a todo.</p>
<p>Escribirlo es, entonces, mi manera de traducirme, para no enfermar, para hacer memoria. Es volver a entrar en esa Isla sin que me encarcelen. De atravesar, desde la distancia, los miedos, las sombras y también las luces que me sostienen. Y de dejar constancia de que, aunque intentaron arrancarme la voz, aquí estoy: contando.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2025/10/testimonio-represion-seguridad-estado-cuba/">Primer día de octubre</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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