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	<title>Julio Batista Rodríguez &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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	<title>Julio Batista Rodríguez &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>Cementerio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Sep 2020 11:00:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[caza furtiva]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Guanahacabibes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinar del Río]]></category>
		<category><![CDATA[tortugas marinas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Guanahacabibes, las playas que quedan fuera de la vista de los voluntarios terminan por convertirse en sitios de muerte.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2020/09/cementerio/">Cementerio</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Al inicio fue solo una sospecha. Las luces blancas en las playas de la península de Guanahacabibes nunca son portadoras de buenas noticias. Quienes trabajan en la conservación y estudio de las tortugas marinas usan luces rojas para no molestarlas durante su anidación; quienes llegan hasta allí para cazarlas ilegalmente, necesitan las luces blancas y no les preocupa usarlas.</p>
<p>Este sitio, en el extremo occidental de Cuba, debería ser un paraíso para ellas. Con una sola vía de acceso terrestre custodiada por una garita las 24 horas, seis campamentos de voluntarios, dos puestos de Guardabosques y los trabajadores del Parque Nacional, la península posee todo un despliegue que debería garantizar la seguridad de las tortugas que, año tras año, llegan hasta estas costas a desovar.</p>
<p>Sin embargo, el lugar aún está lejos de ser un verdadero refugio.</p>
<p>En julio de 2019 nuestro campamento estaba en La Barca, una de las nueve playas monitoreadas anualmente –durante la época de anidación– por <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/08/tortugueros/">los voluntarios del Proyecto Nacional de Conservación de Tortugas Marinas</a>. A menos de un kilómetro de allí, en Playa Cadenas, vimos las luces.</p>
<p>Primero fue una sospecha. Luego, las manchas de sangre, la arena removida y los buitres revoloteando nos indicaron dónde escarbar. Entonces tuvimos la confirmación que tanto temíamos: dos caparazones, aún impregnados de sangre y restos de intestinos, eran la prueba de que allí, en medio de un Área Protegida, se cazan tortugas.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>La caza de tortugas marinas no es un negocio nuevo en Cuba. Si bien ha estado regulada por ley desde los años 30 del pasado siglo, no fue hasta 2008 que el país vedó por completo la captura de estos animales.</p>
<p>Por más de tres décadas, a partir de 1960, la flota pesquera cubana tuvo entre sus objetivos la captura a gran escala de tortugas carey (<em>Eretmochelys imbricata</em>), de la cual se exportaba su concha (con gran valor para las artesanías) y la carne se destinaba al consumo en el mercado interno.</p>
<p>Declarar la veda total en aguas nacionales le tomó a la dirección del país casi dos décadas, después de la entrada de Cuba a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) en julio de 1990; aunque la reducción en la caza de tortugas fue notable en 1992, tras el cierre del mercado internacional de productos de tortugas marinas, bajo los acuerdos de CITES.</p>
<p>Entre 1994 y 1995, ya sin mercado internacional para los caparazones, el Ministerio de la Industria Pesquera (MIP) impuso una veda permanente para la caza de tortugas marinas en las aguas cubanas, con dos excepciones: la captura tradicional de las especies en Isla de la Juventud y en Nuevitas, Camagüey.</p>
<p>En 1997 la Resolución 83 del MIP limitó su pesca a 25 toneladas, repartidas entre las dos únicas empresas autorizadas: Islaescama (Isla de la Juventud) y Nuevimar (Nuevitas); declaró la veda de estas especies durante el período reproductivo (meses de mayo, junio y julio) y estableció la talla mínima de 65 centímetros para los ejemplares cazados.</p>
<p>Finalmente, para 2008 la <a href="https://www.gacetaoficial.gob.cu/es/gaceta-oficial-no008-extraordinaria-de-2008" target="_blank" rel="noopener">Resolución 009 del Ministerio de la Industria Pesquera</a> declaró la veda total de las tortugas marinas, poniendo fin a cualquier tipo de caza de estos animales. Tres años más tarde, la <a href="https://www.gacetaoficial.gob.cu/es/resolucion-160-de-2011-de-ministerio-de-ciencia-tecnologia-y-medio-ambiente" target="_blank" rel="noopener">Resolución 160 de 2011</a>, emitida por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, listó a las tortugas marinas en el Apéndice I de las “especies de especial significación para la diversidad biológica en el país”. Ello representó la salida de las tortugas del listado de especies cazadas por instituciones estatales, ya que “los usos u otra actividad relacionada con las especies del Apéndice I, solo se autorizan con fines de investigación científica o de conservación”, según se lee en el Artículo 21 del documento.</p>
<p>Sería imposible negar los esfuerzos realizados por el país. Sin embargo, la sobrexplotación a la que se sometió a la especie durante décadas fue notable. Según el informe presentado en 1997 por la delegación cubana ante la Décima Conferencia de las Partes de CITES, se estima que solo entre 1970 y 1995 la flota pesquera cubana capturó más de 112 000 ejemplares de carey; aun cuando la especie había sido reconocida desde 1982 dentro del <a href="https://www.cites.org/eng/app/appendices.php" target="_blank" rel="noopener">Apéndice I</a> de CITES –donde se recogen aquellas especies amenazadas de extinción– y Cuba es signataria y miembro de CITES desde julio de 1990.</p>
<p>La <a href="https://cites.org/sites/default/files/esp/cop/10/prop/S10-60.pdf" target="_blank" rel="noopener">propuesta</a> presentada por Cuba en 1997 pretendía mover la población cubana de carey del Apéndice I al II, para permitirle al país comercializar con Japón un <em>stock</em> cercano a las 6 toneladas de concha de carey, proveniente de los ejemplares capturados entre 1993 y 1995. En esos tres años las empresas cubanas habían cazado 4 338 ejemplares, estimaba el informe. Pero la enmienda a los apéndices no fue aprobada.</p>
<p>Desde su entrada a ese mecanismo internacional, y hasta hoy, Cuba mantiene una <a href="https://cites.org/eng/node/41" target="_blank" rel="noopener">Reserva</a> sobre el carey y la tortuga verde (<em>Chelonia mydas</em>). Se trata de una ventana que le permite al país –aún siendo parte de CITES– no respetar el acuerdo que decretó el cese del comercio internacional de carey en 1992, e hipotéticamente continuar comerciando legalmente productos provenientes de estas especies con los dos países que <a href="https://cites.org/sites/default/files/eng/app/2019/E-Reserv-2019-11-26.pdf" target="_blank" rel="noopener">mantienen activa la misma Reserva</a>: Palaos y San Vicente y las Granadinas.</p>
<p>Lo interesante es que, desde 2008, Cuba vetó la caza de esta especie en sus aguas territoriales, por lo que la Reserva que aún mantiene en CITES carece de objetivo práctico. O, al menos, eso parece.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_8193" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8193" class="size-full wp-image-8193" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/9-1.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/9-1.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/9-1-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/9-1-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/9-1-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/9-1-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8193" class="wp-caption-text">Los cazadores furtivos entierran los caparazones de sus presas en la arena. Cavar estos hoyos, sin utensilios, es una tarea dura (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Desenterrar los caparazones en Playa Cadenas nos tomó casi una hora. Sin palas ni utensilios tuvimos que retirar la arena con lo que encontramos: un pedazo de remo, un pedazo de tanque plástico, nuestras manos…</p>
<p>A medida que buscábamos “herramientas” encontramos también los restos de matanzas anteriores: fragmentos de petos secos al sol, aletas dispersas entre la maleza, rocas manchadas de sangre. Lo que a la distancia semejaba un paraíso tropical, se nos revelaba como un cementerio.</p>
<p>Cazar tortugas, en esos lares, no es una ciencia oculta. Muchos de los pobladores locales pueden sentar cátedra de cómo hacerlo con eficiencia. En nuestro caso, la explicación nos la dio uno de los visitantes que tuvimos. Luego supimos que ese muchacho que apenas llegaba a los 20 años, hablaba de las tortugas diciéndoles “pejes con concha” y disertaba sobre caza ilegal, era el hijo de uno de los guías del Parque Nacional.</p>
<p>En Guanahacabibes hay un momento en el que los cazadores furtivos pueden aprovechar para cazar a las tortugas con facilidad: el desove. Mientras ponen los huevos en la arena, estarán totalmente quietas, indefensas ante su mayor depredador en tierra: el hombre.</p>
<p>La brutalidad del acto en sí mismo, aterra.</p>
<p>Escondidos en la maleza, los cazadores esperan a que las hembras lleguen a la playa, entonces las golpean en la cabeza –puede ser con una piedra, un tronco o cortándolas con un machete. Luego las viran bocarriba para cortarles el cuello. Con un poco de suerte, caerán con el primer golpe, de lo contrario morirán degolladas, entre estertores.</p>
<p>Muchas veces los cazadores furtivos viran varios ejemplares al mismo tiempo, los cuales permanecen en esa posición, totalmente indefensos, hasta que llegan sus turnos de ser sacrificados.</p>
<p>El siguiente paso es una carnicería: separar el peto, cortar y botar las aletas, destajar los músculos y guardarlos en sacos, vaciar las vísceras hasta que de la tortuga apenas queda la concha y algunos despojos: un cuenco vacío y sanguinolento que luego será enterrado para cubrir las huellas de la matanza.</p>
<p>A pesar de la veda impuesta desde 2008, reportes más recientes atestiguan que la demanda de productos de estos animales se mantiene en comunidades costeras y sitios turísticos en todo el país. No solo el consumo de su carne basado en supuestas propiedades afrodisíacas, sino también de artesanías elaboradas con los caparazones.</p>
<p>El artículo “Achievements and challenges of marine turtle conservation in Cuba”, <a href="https://www.ingentaconnect.com/search/article?option1=tka&amp;value1=Achievements+and+challenges+of+marine+turtle+conservation+in+Cuba&amp;freetype=unlimited&amp;sortDescending=true&amp;sortField=default&amp;pageSize=10&amp;index=1" target="_blank" rel="noopener">publicado</a> por el <em>Boletín de Ciencia Marina</em> de la Universidad de Miami en enero de 2018, recoge que la existencia de una “red de restaurantes privados en ciudades costeras con un gran número de visitantes extranjeros –como La Habana, Camagüey, Trinidad, Santiago de Cuba y Baracoa– aumenta la demanda, ya que la carne de tortuga se ofrece clandestinamente a los clientes y se promueve como un manjar afrodisíaco. Alrededor del 15 % de los restaurantes visitados ofrecían carne de tortuga. El comercio ilegal y el tráfico de caparazones de carey y artesanías también se producen en estas ciudades como resultado de la demanda turística. Las artesanías de carey se ofrecían en 29 de las 42 tiendas visitadas, con precios que llegaban hasta los 200 dólares por objeto”.</p>
<div id="attachment_8194" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8194" class="size-full wp-image-8194" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/11-1.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/11-1.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/11-1-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/11-1-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/11-1-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/11-1-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8194" class="wp-caption-text">Para los locales, la caza de tortugas no es extraña. La han practicado por generaciones y todavía lo hacen (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Sobre la caza ilegal de esta especie, el documento apunta que “el 91 % de las incautaciones de carne y de redes se producen en el noroeste de Cuba”, y que además de la depredación de las hembras anidadoras en playas de débil vigilancia y remoto acceso, se realiza la pesca en zonas de alimentación y corredores migratorios usando redes y arpones.</p>
<p>Sin embargo, en el documento resalta un dato crucial: “en el 33 % de las playas protegidas” de Cuba se reporta la caza ilegal de la especie.</p>
<p>El informe está firmado por especialistas de instituciones cubanas y estadounidenses, y para su elaboración fueron visitados 68 restaurantes y 42 sitios de venta de artesanías. Según el documento, entre los años 2004 y 2014, las autoridades cubanas incautaron “más de 3 000 kg de carne de tortuga y docenas de kilómetros de redes, aunque las cantidades muestran una gran variación anual, tal vez debido a un esfuerzo irregular de aplicación de la ley”.</p>
<p>En Guanahacabibes el esfuerzo por aplicarla depende de las condiciones de trabajo del Cuerpo de Guardabosques, el cual no cuenta con medios de transporte para realizar el patrullaje de la zona (más de 156 200 hectáreas entre áreas terrestres y marinas), limitando así la eficacia de su labor.</p>
<p>El entramado legal cubano, posterior a 1959, normó la caza de esta especie desde 1973, cuando se prohibió su captura a los pescadores privados. Sin embargo, no fue hasta el <a href="https://www.gacetaoficial.gob.cu/es/gaceta-oficial-no026-ordinaria-de-1996" target="_blank" rel="noopener">Decreto Ley 164 de 1996</a> (Reglamento de Pesca) que se establecieron multas de 400 a 4000 pesos por la pesca ilegal de tortugas marinas en aguas cubanas, y de 500 a 5000 pesos por recolectar, conservar o comercializar huevos de tortugas marinas.</p>
<p>Actualmente, para todo el territorio cubano está en vigor la <a href="https://www.gacetaoficial.gob.cu/es/ley-129-de-2019-de-asamblea-nacional-del-poder-popular" target="_blank" rel="noopener">Ley 129 de Pesca</a>, la cual establece la multa de 5 000 pesos a quien pesque carey, tortuga verde, caguama (<em>Caretta caretta</em>) y tinglado (<em>Dermochelys coriacea</em>); y a quienes recolecten, transporten y/o comercialicen huevos de tortugas marinas.</p>
<p>Además, en dependencia de la gravedad de la infracción cometida, el cuerpo legal prevé “la suspensión o cancelación de la licencia y el decomiso del producto, las artes y avíos de pesca, incluyendo los buques, embarcaciones y artefactos navales y cualquier otro medio utilizado para cometer la infracción o directamente vinculado a la misma”.</p>
<p>Multas y decomisos, a eso se enfrentan los cazadores furtivos que tienen como presa las tortugas marinas en Cuba. Apenas 5 000 pesos por cazar un animal al que le tomó, como mínimo, 16 años conseguir la edad reproductiva. Una cifra de dinero similar se consigue al vender las cerca de 100 libras de carne que pueden obtenerse de una tortuga verde adulta.</p>
<p>En contraposición, las regulaciones legales de <a href="http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/9_240120.pdf" target="_blank" rel="noopener">México</a> y <a href="http://www.pgrweb.go.cr/scij/Busqueda/Normativa/Normas/nrm_texto_completo.aspx?param1=NRTC&amp;nValor1=1&amp;nValor2=49678&amp;nValor3=53149&amp;strTipM=TC" target="_blank" rel="noopener">Costa Rica</a>, prevén sanciones de cárcel para los cazadores furtivos de estas especies. En el caso del Artículo 420 del Código Penal Federal de México, se impone la “pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de trescientos a tres mil días multa, a quien ilícitamente capture, dañe o prive de la vida a algún ejemplar de tortuga o mamífero marino, o recolecte o almacene de cualquier forma sus productos o subproductos”.</p>
<p>Mientras que la costarricense <em>Ley de Protección, Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas</em>, establece que “quien mate, cace, capture, destace, trasiegue o comercie tortugas marinas, será penado con prisión de uno a tres años. La pena será de tres meses a dos años de prisión para quien retenga con fines comerciales tortugas marinas, o comercie productos o subproductos de estas especies”.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_8195" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8195" class="size-full wp-image-8195" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/13.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/13.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/13-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/13-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/13-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/13-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8195" class="wp-caption-text">La presencia de huevos entre los restos de las tortugas encontradas permite asegurar que se trataba de hembras adultas que llegaron a anidar en Playa Cadenas (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Aunque por mucho tiempo los caparazones han sido uno de los motivos esenciales de la caza de tortugas marinas, en las playas de Guanahacabibes estos son dejados atrás en la mayoría de las ocasiones, enterrados en la arena para evitar llamar la atención. Allá, las tortugas verdes son sacos de carne a los ojos de sus depredadores.</p>
<p>Ello obedece a las circunstancias excepcionales de la zona. Según explica Julia Azanza Ricardo, Doctora en Ciencias, responsable del Programa Universitario de Conservación de Tortugas Marinas e investigadora del Centro de Investigaciones Marinas, “dejan los carapachos atrás porque sacarlos [del Parque Nacional] es muy difícil: abultan mucho y eso aumenta la posibilidad de ser descubiertos. La carne es más simple de esconder. Además, arrancar las conchas a un carapacho fresco es muy complejo. Por eso, si quieren tener el carapacho, muchas veces lo que hacen es dejarlos bajo agua y regresar luego a buscarlos. Lo que pasa es que en el área de anidación eso es prácticamente imposible, sobre todo por el sistema de vigilancia que está implementado. Es por esa razón que solo aprovechan la carne y dejan detrás todo el carapacho”.</p>
<p>Entre los consumidores, ya sea en poblaciones costeras o en ciudades, es habitual la atribución de altas propiedades nutritivas a la carne de tortuga marina. Sin embargo, la Dra. Azanza confirma que muchas de estas creencias no tienen sustento científico alguno. “Es más consumida por cuestiones culturales, como el mito de que es afrodisíaco, por ejemplo; pero la carne posee altísimos niveles de colesterol, así que no es nada saludable”, explica.</p>
<p>Además, el artículo <a href="https://www.academia.edu/22196609/Hazards_Associated_with_the_Consumption_of_Sea_Turtle_Meat_and_Eggs_A_Review_for_Health_Care_Workers_and_the_General_Public" target="_blank" rel="noopener">“Peligros asociados al consumo de carne y huevos de tortuga marina: Una revisión para los trabajadores de la salud y el público en general”</a>, publicado por la revista <em>EcoHealth</em> en 2006, asegura que el consumo de estos animales puede acarrear riesgos “debido a la presencia de bacterias, parásitos, biotoxinas y contaminantes ambientales. Los efectos reportados en la salud por el consumo de tortugas marinas infectadas con patógenos zoonóticos incluyen diarrea, vómitos y deshidratación extrema, que ocasionalmente han resultado en hospitalización y muerte. Los niveles de metales pesados y compuestos organoclorados medidos en los tejidos comestibles de tortuga marina superan las normas internacionales de seguridad alimentaria y podrían tener efectos tóxicos, incluida la neurotoxicidad, enfermedad renal, cáncer de hígado y efectos en el desarrollo de los fetos y los niños”.</p>
<p>El mismo estudio especifica que, entre las bacterias aisladas en tejidos de tortugas marinas (especialmente de la tortuga verde), se incluyen la Salmonella, Mycobacterium, Vibrio, y algunos Escherichia coli; así como parásitos, metales pesados (Cadmio, Plomo y Mercurio) y biotoxinas.</p>
<p>En cuanto a la presencia de este producto en la dieta de las poblaciones costeras, Azanza también asegura que se trata de cuestiones básicamente culturales, pero que “en Cuba no existe hoy una comunidad tan aislada (excepto quizás Isla de la Juventud) que haga imprescindible la presencia de tortuga marina como parte de la dieta. El mismo flujo comercial y la cría de animales hace que la mayor parte de la población tenga acceso a otros productos. No es el caso de comunidades indígenas de otros países que sí viven aisladas y no tienen otra fuente [de alimentos]”.</p>
<p>A ello se suma que la recuperación de la especie en aguas cubanas aún dista mucho de posibilitar un uso sostenible de estos animales, ni siquiera para comunidades donde tradicionalmente las tortugas han formado parte de la dieta. “Aún no hemos llegado, para que haya un uso sostenible tiene que existir una población que sustente ese uso y todavía, al menos en Cuba, no existe. Hay otras poblaciones que sí se han recuperado y lo admiten, pero todavía Cuba no, precisamente porque aún existe la sobrexplotación de las tortugas marinas en aguas cubanas: queda mucha pesquería ilegal e incidental, demanda de productos (carne y accesorios para artesanía). Esa sobrexplotación no permite que las poblaciones se recuperen al ritmo que se necesita”, asegura Azanza.</p>
<p>“El otro aspecto es el económico: la depredación existe, porque existe un mercado negro asociado a la comercialización de las tortugas. Para el pescador es un buen negocio cazar una tortuga porque podría recibir un incentivo económico importante. Hoy la mejor vía es ofrecer alternativas, opciones de desarrollo que se alejen de la depredación de esta especie. A las comunidades hay que ofrecerles alternativas tanto de ingresos como de consumo para evitar que las tortugas se conviertan en el sostén económico de las familias”, concluye.</p>
<p>La Bajada, el poblado más occidental de Cuba, podría ser un ejemplo de ello. Lo que antes fue un caserío de pescadores hoy se ha volcado al turismo y los pequeños hostales y habitaciones de renta frente al mar han venido a sustituir en muchos casos los botes y avíos de pesca. Sin embargo, otras comunidades tierra adentro no poseen las mismas dotes naturales para el desarrollo del turismo como alternativa económica.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_8196" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8196" class="size-full wp-image-8196" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/10-2.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/10-2.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/10-2-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/10-2-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/10-2-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/09/10-2-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8196" class="wp-caption-text">A pesar de los esfuerzos de voluntarios, trabajadores del Parque Nacional y autoridades, Guanahacabibes aún dista mucho de ser un verdadero refugio para las tortugas marinas (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Solo hay una vía terrestre para entrar y salir de la península de Guanahacabibes: la carretera, terminada en 2010, conecta el poblado de La Bajada y el Centro de Visitantes del Parque con el Faro Roncali y la Marina Gaviota Cabo de San Antonio. Solo se accede a esa carretera pasando por un punto de control de acceso donde se chequean los nombres de quienes entran al Parque. Los visitantes nocturnos, que llegan para observar las tortugas en la época de anidación, únicamente pueden traspasarlo con un guía del Parque Nacional que aporta un documento con los datos de quienes lo acompañan.</p>
<p>Nada entra o sale de la península sin detenerse ante la garita. En teoría, el punto de acceso debería funcionar como un filtro infalible. Pero no es el caso.</p>
<p>Una posible explicación sería que entre tanta maleza que circunda la zona, los cazadores hubiesen podido hacer una vereda, una vía alternativa para entrar y salir del Parque Nacional sin ser vistos y así eludir el control de acceso. Pero en el puesto de Guardabosques nos explicaron que era imposible: los trillos que existen en el Parque no permiten el paso a más de una persona y cargar sacos de carne sobre los hombros durante kilómetros no es factible para los cazadores.</p>
<p>O lo que es lo mismo, si alguien saca del Parque dos sacos de carne de tortuga, lo tiene que hacer empleando un vehículo; y si usa un vehículo, solo puede salir por el punto de acceso.</p>
<p>Tampoco los dos caparazones que desenterramos en Playa Cadenas son un caso aislado. El día en que llegamos hasta el puesto de Guardabosques más cercano a denunciar lo ocurrido, coincidimos con los voluntarios de Playa El Perjuicio: habían encontrado dos tortugas adultas patas arriba en la playa, esperando su turno de ser degolladas. Ellos, por suerte, llegaron a tiempo para salvarlas. Ese mismo día denunciamos las irregularidades en el Centro de Visitantes, donde radica la dirección del Parque Nacional.</p>
<p>En la noche del 19 de julio, un día después de nuestra denuncia, un camión de Guardabosques llegó a nuestro campamento: con refuerzos y transporte, esa noche se disponían a patrullar la zona, explicó el oficial al mando del operativo. Fue la única vez, en las dos semanas que permanecimos en La Barca, que los Guardabosques consiguieron patrullar tanto terreno.</p>
<p>Por supuesto, esa noche ninguna luz blanca fue vista en las playas de la Península.</p>
<p>La ausencia de medios de transporte entre los trabajadores de ese Cuerpo en Guanahacabibes hace imposible mantener una vigilancia estricta en los casi 60 kilómetros de costa y miles de hectáreas que ocupa esta Reserva de la Biosfera. Si los niveles de depredación en esta zona no ponen en ridículo al Cuerpo de Guardabosques y a los trabajadores del Parque Nacional es porque, de alguna manera, la presencia de los voluntarios del Programa de Conservación de Tortugas Marinas, sirve de contención.</p>
<p>Pero el Programa solo consigue monitorear nueve playas de la Península, apenas una parte de todo el territorio. Aquellas zonas fuera de la vista de los voluntarios, terminan por convertirse en sitios de muerte, cementerios plagados de caparazones enterrados y abandonados: la otra cara de la moneda de la conservación.</p>
<p>En raras ocasiones y con algo de suerte, los voluntarios llegan a tiempo para salvar a los animales. Otras, la mayoría, solo podemos contemplar durante las caminatas de monitoreo diurno los restos de las matanzas y, a veces, desenterrar los cuerpos mutilados de los animales que fuimos a proteger.</p>
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		<title>Tortugueros</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2020/08/tortugueros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Aug 2020 12:00:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Guanahacabibes]]></category>
		<category><![CDATA[tortugas marinas]]></category>
		<category><![CDATA[tortugueros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Más de 3000 voluntarios integran esa masa sin rostro que en Guanahacabibes conocen por un solo nombre: Tortugueros.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Es 7 de julio. Domingo. Estamos despiertos desde las 4:00 a.m., y a mediodía la arena blanca de La Barca es un espejo infernal que refleja el inclemente sol del verano en Cuba. A esta hora es imposible tener los ojos abiertos sin usar lentes oscuros.</p>
<p>Desde La Habana, en transporte directo, hemos tardado más de seis horas en cubrir los 320 kilómetros hasta una de las playas de la península de Guanahacabibes, el Parque Nacional más grande de Pinar del Río y uno de los sitios de mayor anidación de tortugas marinas en todo el Caribe.</p>
<p>Las próximas dos semanas este será nuestro hogar: un bohío sirve de cocina y almacén de suministros y –a pocos metros– un ranchón, bajo el que tenemos tres casas de campaña y una mesa rústica con bancos. Frente a nosotros, una playa de 600 metros de largo.</p>
<p>Hemos llegado en medio del pico de anidación de la tortuga verde, la más abundante de las cinco especies que anidan en las playas cubanas. Ya nos han dicho que el trabajo será duro y el equipo de voluntarios al que relevamos se ve agotado: ojeras, piel muy tostada, barbas y cabellos sin cuidar. Entre risas pregunto si ese también será mi futuro. Ellos responden que no: siempre puede ser peor para los novatos.</p>
<p>Nosotros somos esos novatos.</p>
<p>Nos entregan los implementos de medición que utilizaremos (gigantescos calibradores Pie de Rey para los especímenes adultos y su versión pequeña para los neonatos, cintas métricas, linternas de luz roja para el patrullaje nocturno, contadores manuales), sobre la mesa están las planillas y el registro de los días anteriores. Mientras unos reciben instrucciones, otros desvalijamos el tráiler y luego ayudamos a subir los bultos del equipo que se marcha. A la carrera se ultiman detalles y, en el mismo transporte que nos trajo hasta aquí, regresan ellos a La Habana.</p>
<p>El relevo ha demorado menos de 45 minutos. Durante los próximos 15 días, La Barca, los nidos repletos de huevos en la arena y las tortugas que lleguen hasta allí cada noche, son nuestra responsabilidad.</p>
<h3>Lunes 8</h3>
<p>Nuestro campamento está casi en medio de la península. Las construcciones rústicas no se ven desde la carretera y, si no fuese por el tanque de agua plástico que está al borde del asfalto, cualquiera podría pasar de largo sin notarlo. Para acceder allí solo hay un trillo que se retuerce entre grandes rocas y lleva directamente hasta la cocina.</p>
<p>Tras la llegada, empleamos las primeras horas en acomodar las pertenencias, armar las tiendas, poner los alimentos en alto (lejos del alcance de los roedores, puercos jíbaros y hormigas), llenar los pomos de agua potable para cocinar y beber (el agua es más importante que la comida), reparar el rústico baño improvisado: un palé de madera en el suelo, ubicado entre cuatro troncos que sirven de sostén a las paredes de hojas de palmera.</p>
<p>Luego hicimos una caminata por la playa. Más por curiosidad que por deber. Aprovechamos mientras había luz para explorar y ubicar los accidentes en la arena, aunque eso no evitó algunas caídas mientras patrullábamos durante la noche. Cenamos espaguetis, un clásico: rápidos, simples de hacer, con muchas calorías.</p>
<p>La primera noche fue un infierno. A pesar del espantoso calor, los jejenes nos obligaban a cubrirnos totalmente el cuerpo. Ayer salieron a la playa cuatro tortugas verdes y tres de ellas anidaron. La primera la encontramos a las 10:00 p.m.; la última a las 3:00 a.m. La primera fue una fiesta, nuestra primera tortuga, 103 huevos; la última, una mueca de resignación, la barrera entre nuestros cansados huesos y el sueño.</p>
<p>Aunque creímos saber, pronto aprendimos que las historias no te preparan psicológicamente para el trabajo en Guanahacabibes. Más que la resistencia física, mantener la cordura es la clave: solo la mente consigue mantenernos en pie cuando el cansancio deja de ser una idea y se convierte en sensación muscular, en calambres y contracturas; cuando, tirados en la arena, somos un festín para los jejenes.</p>
<p>Usualmente, las primeras noches son definitorias. Después de la primera anoche, o te rajas o te quedas allí.</p>
<h3>Martes 9</h3>
<p>Los primeros días han sido duros. Organizar el campamento, repartir roles, aprender de nuestro trabajo y conocer la playa han sido los focos delirantes. En las últimas 72 horas “adaptarse” es la palabra que más he repetido.</p>
<p>En La Barca toca adaptarse a la falta de electricidad, al calor infernal, a los jejenes que no dan tregua en la noche, a la humedad que nos hace sudar dentro de las casas de campaña cuando tratamos de escapar de los insectos, al ardor del repelente con que nos cubrimos el rostro y el cuello antes de salir a patrullar la playa… En La Barca toca adaptarse, sobre todo, porque no hay vuelta atrás; porque, incluso si el regreso fuera posible, el equipo quedaría incompleto, recargando de trabajo a quienes se queden.</p>
<div id="attachment_7997" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7997" class="wp-image-7997 size-full" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/06.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/06.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/06-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/06-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/06-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/06-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-7997" class="wp-caption-text">Los picos de anidación de la tortuga verde en Guanahacabibes coinciden con la pleamar, entre las 10:00 p.m. y las 2:00 a.m. (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Somos cinco personas en el campamento y solo uno de nosotros tiene experiencia previa en el monitoreo de tortugas marinas. Randy Calderón es el más joven del grupo, pero lleva más de una década en estos trajines, primero como voluntario, luego como estudiante de Biología de la Universidad de La Habana (UH), ahora como profesor e investigador de su misma Facultad.</p>
<p>Cada grupo de voluntarios que llega a Guanahacabibes como parte del Programa Universitario para la Conservación de Tortugas Marinas, organizado por la Facultad de Biología de la UH, tiene un jefe de campamento, me había explicado Julia Azanza Ricardo, coordinadora general del proyecto. Capacitar a los novatos es una las responsabilidades del jefe de campamento.</p>
<p>Con Randy dentro del equipo, cada día es una clase. Tras vencer los conocimientos prácticos del trabajo –contar huevos, medir y marcar los ejemplares–, se empeña en que entendamos. Así aprendemos de hábitos alimenticios, comportamientos reproductivos, términos científicos, ciclos de vida, migraciones, efectos de la temperatura atmosférica en los nacimientos de tortugas, depredadores de la especie… Randy no cesa de hablar. El ranchón donde pasamos el día escondidos del sol es su aula y nosotros, sus alumnos.</p>
<h3>Jueves 11</h3>
<p>La Barca puede ser el infierno, o el paraíso. Todo depende de la brisa.</p>
<p>Hoy en la madrugada comenzó a correr el viento y desde entonces no hay mosquitos entre los árboles ni jejenes en la arena. Finalmente hemos podido tirarnos en la hamaca y dejar de cubrirnos con repelentes. Ahora podemos sentarnos a la mesa y conversar sin preocuparnos por los insectos que, a cada segundo, espantábamos a manotazos o aplastábamos contra nuestra piel.</p>
<p>Con los días –más bien las noches– de trabajo, el equipo ha terminado por economizar horas de sueño. Las dos primeras noches todos estuvimos despiertos: turno único de vigilancia. Pero esta es una carrera larga y tantas noches sin dormir terminarán por pasarnos factura. Así que hemos decidido hacer dos turnos: el primero de 9:00 p.m. a 1:00 a.m., el segundo de 1:00 a.m. a 5:00 a.m. Por supuesto, cada noche se intercambia el orden de los equipos.</p>
<p>Playear es un trabajo nocturno. Al amparo de la oscuridad las tortugas marinas llegan, para desovar, hasta las mismas playas donde nacieron años atrás. La filopatría –así se le conoce a este fenómeno– es un complejísimo proceso natural que da cuenta de la fidelidad de las tortugas con sus playas de nacimiento. En él intervienen la capacidad de la especie para orientarse a partir del campo magnético de la Tierra y las corrientes marinas con el fin de ubicar áreas geográficas específicas; una vez allí, detectan cada playa mediante el sonido generado por el tipo de fondo marino que posea (en dependencia de su pendiente y profundidad); y, ya localizada la playa, los procesos químicos en el cerebro guían a la hembra hasta la zona de la duna escogida para desovar.</p>
<p>La duna de arena se divide para su estudio en tres franjas: A, la más cercana al mar y muy sensible a la variación de las mareas; B, zona media de la playa; y la C, más alta y donde se ubica generalmente el inicio de la vegetación costera. En su mayoría, las tortugas verdes suelen anidar cerca de la zona C, para camuflarse mejor y evitar los depredadores nocturnos, pero complicando el proceso de monitoreo a los voluntarios.</p>
<p>Tras escoger el sitio correcto, las tortugas hembras harán primero la “cama”, agujero grande y poco profundo, y luego en la cama harán la “cámara” con sus aletas posteriores. La cámara, un agujero de entre 40 y 50 centímetros de profundidad, es donde finalmente desovarán. Como promedio las cámaras tienen más de un centenar de huevos, llegando hasta los doscientos. Una vez completado el desove, la hembra tapará la cámara y la cama lanzando arena sobre ellas. Esto cumple dos funciones: proteger el nido y despistar a los posibles depredadores.</p>
<p>Cuando finalmente comienzan a poner sus huevos y se quedan totalmente quietas, inicia el trabajo real para los voluntarios. Uno de nosotros se acuesta detrás de la tortuga para contabilizar los huevos, mientras otro toma las medidas del caparazón (largo y ancho), chequea la marca física en la aleta derecha (especie de presilla metálica a presión que permite identificar y rastrear a las tortugas en sus desoves), realiza la foto que se añade al archivo del ejemplar y prepara la guía que señalará la posición exacta del nido. Todos los datos se trasladan luego a una planilla para después ser compilados y servir a las investigaciones científicas.</p>
<div id="attachment_8000" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8000" class="size-full wp-image-8000" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/27.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/27.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/27-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/27-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/27-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/27-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8000" class="wp-caption-text">Solo durante el desove es posible tomar las medidas de estos animales, pues en ese tiempo las hembras permanecen totalmente quietas (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Sin dudas el conteo de huevos es lo más emocionante. Con la mano se pueden sentir cada uno de los huevos al caer, cubiertos por el fluido que los mantendrá unidos en la cámara. Son blancos y redondos, del tamaño aproximado de una pelota de pimpón. Para más exactitud en la cifra registrada, se emplean contadores manuales.</p>
<p>El momento del desove es el más vulnerable para las tortugas. Más de 100 kg de vida inmóviles sobre la arena por más de una hora, ocupados únicamente en una tarea: crear la cámara perfecta y depositar allí los huevos. Es, también, el único momento en que se puede trabajar con este animal pues, completada la tarea, volverá al agua. Se necesita un armazón fuerte y al menos tres personas para poder detener a una tortuga verde y poder colocarle un transmisor satelital sobre el caparazón; pues uno solo sería arrastrado sin inconvenientes por un ejemplar adulto en su camino de regreso al mar.</p>
<h3>Sábado 13</h3>
<p>No somos los únicos en Guanahacabibes. En menos de una semana han desfilado por nuestro campamento todos los personajes que deberíamos conocer del Parque Nacional: trabajadores del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), apicultores, directivos, miembros de la policía y hasta un agente de la División Antidrogas. Para ser un sitio tan distante, no nos han faltado las visitas.</p>
<p>Fundado en 2001, el Parque ocupa 39 901 hectáreas, poco más del 20 % de la península de Guanahacabibes, que fuera declarada Reserva de la Biosfera en 1987 por la UNESCO. Desde su fundación, solo ha tenido un director: Lázaro Márquez. Fue el primero en aparecer, al día siguiente de nuestra llegada.</p>
<p>Su estancia demoró el tiempo justo para comprobar que el campamento estaba en orden. No saludó, no habló con ninguno de nosotros. La impresión que deja a su paso es que los voluntarios del programa son un estorbo para él, aunque la única responsabilidad de los trabajadores del Parque es llevar agua potable a tres campamentos una o dos veces por semana, y dar mantenimiento a los ranchones que sirven de cobijo a nuestras tiendas de campaña.</p>
<p>Los apicultores llegaron en un camión cargado de trabajadores y tanques metálicos. Siempre pasan por La Barca en sus expediciones semanales para castrar los panales que tiene la Empresa Apícola de Cuba cerca de nuestro campamento. En Guanahacabibes las relaciones sociales se fomentan con café y ron, el tipo de bebida que se brinda depende de la hora del día y del tipo de visitas. Los apicultores tomaron café y conversamos un buen rato: nosotros queriendo saber, ellos contando cómo es la vida más allá de los campamentos en la playa. A su regreso, nos dejaron un poco de miel para endulzar el café. No es trueque, en Guanahacabibes, sin electricidad y sin lujos, se ofrece lo que se tiene: café, ron, miel, o un jarro de agua fría.</p>
<p>Caminando, junto a sus perros de montear, aparecerían Luis Alberto y Pedro, la pareja de guardabosques que está de servicio en esta etapa. Su puesto de mando, a cuatro kilómetros de La Barca, es el único sitio con paneles solares, teléfono y una pequeña nevera para el agua en más de 20 kilómetros. La casa es también nuestro primer punto de contacto si hubiese algún problema en la playa.</p>
<p>Ambos son pinareños, ambos con hijos y familia, ambos cultivan tabaco cuando no están de servicio, ambos estuvieron en la guerra de Angola. Patrullan más de 40 kilómetros de costa y monte sin vehículos, las rondas dependen de hasta dónde aguanten sus piernas y las de sus perros flacos acostumbrados a los olores de la península. Su principal trabajo es el de enfrentar la tala y la caza ilegal, pero es demasiado terreno para dos hombres sin transporte. Hace unos años, los guardabosques tuvieron una motocicleta con la que podían hacer mejores recorridos, pero se rompió y, tras llevarla al taller, jamás regresó a Guanahacabibes.</p>
<p>Los integrantes del Cuerpo de Guardabosques que trabajan en la zona se organizan por parejas y hacen turnos de diez días consecutivos, con igual tiempo de descanso. Luis Alberto y Pedro conocen cada pedazo de costa, ensenada, persona, cueva y trillo posible en Guanahacabibes. Fueron también ellos las primeras personas que nos hablaron de los recalos: paquetes de droga envueltos en nailon que son lanzados en altamar por los traficantes y llegan, arrastrados por las corrientes marinas, hasta estas costas. Dijeron que los recalos son comunes aquí y que seguramente recibiríamos visitas de la policía para explicarnos mejor.</p>
<div id="attachment_8001" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8001" class="size-full wp-image-8001" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/09.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/09.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/09-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/09-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/09-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/09-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8001" class="wp-caption-text">Pedro y Luis Alberto (ambos a la derecha) conversan sobre su trabajo mientras tomamos un café en el campamento de La Barca (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Tenían razón, pero además del capitán Jefe de Sector de la Policía Nacional Revolucionaria en la zona, también llegó un agente del Departamento Antidrogas del Ministerio del Interior. Fueron visitas casi de rutina, informativas: debíamos avisar a Guardabosques si hallábamos uno de estos paquetes en la playa. No abrirlo, solo ponerlo lejos del mar y esperar a que ellos llegaran. Nunca abrirlo, recalcaron ambos antes de marcharse.</p>
<p>Sin embargo, las visitas más esperadas llegan en la noche. Después de las 10:00 p.m. los guías del Centro de Visitantes llevan hasta la playa a los turistas que vienen a ver tortugas marinas. Pueden ser grupos de dos o tres, o de más de diez con niños incluidos. Algunos hacen preguntas sobre nuestro trabajo aquí, otros se limitan a mirar. Todos quieren tener una foto de las tortugas. Cada uno de los visitantes ha pagado un <em>cover</em> de 15 CUC por la excursión y deben garantizar la transportación de los guías, quienes son los únicos autorizados para llevarlos hasta los campamentos.</p>
<p>Lidiar con los turistas y evitar que entorpezcan el trabajo de los voluntarios es tarea de los guías del Parque. Pero con los visitantes, además de la actividad inusual, llega el mayor lujo al que puede aspirarse en La Barca: pomos de agua congelados que los guías traen como cortesía. El agua fría es una bendición, una fiesta para quienes llevamos una semana sin electricidad y casi hemos olvidado el “sabor” de lo frío; para el grupo, el hielo es el recordatorio de que seguimos viviendo en el siglo XXI.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Julia Azanza Ricardo es, podría decirse, la heredera de un sueño. Un sueño que ha llevado a más de 3 000 voluntarios hasta las playas de Guanahacabibes en los últimos veinte años.</p>
<p>Aunque hoy es profesora de la Facultad de Biología, parte del equipo del Centro de Investigaciones Marinas y coordinadora del Programa Universitario para la Conservación de Tortugas Marinas, Julia apenas era una estudiante de pregrado cuando vino en la primera expedición del proyecto en el extremo occidental de Cuba: era 1998 y estaban bajo la tutela de la profesora María Elena Ibarra Martín.</p>
<p>Hasta su fallecimiento, la doctora Ibarra fue la líder del proyecto y clave en el apoyo gubernamental que recibió el programa en los años iniciales. En La Barca, sobre tablas talladas y a la sombra de las palmeras, puede leerse: EN MEMORIA DE LA DRA. MARÍA E. IBARRA MARTÍN 1932-2009. ESTUDIOSA Y PROTECTORA DE LA TORTUGAS MARINAS. ESTA PLAYA GUARDA SUS CENIZAS Y LA PENÍNSULA HONRA SU OBRA.</p>
<p>En la última década ha sido Julia la responsable de mantener vivo el legado de Ibarra y el proyecto al cual ha dedicado su vida como profesional.</p>
<p>“La idea llegó mediante especialistas que vieron el funcionamiento de los campamentos tortugueros en México y el sistema de voluntarios, además del intercambio con especialistas como el doctor Félix Moncada (miembro del Centro de Investigaciones Pesqueras, encargado del tema de monitoreo de las tortugas hasta ese momento)”, explica Julia Azanza.</p>
<div id="attachment_8003" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8003" class="size-full wp-image-8003" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/33.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/33.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/33-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/33-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/33-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/33-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8003" class="wp-caption-text">Tras desovar y cubrir el nido de arena, las hembras se apresuran en regresar al mar (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Los campamentos de tortugueros son comunes en América Central, especialmente en las playas de alta anidación en las costas de México, Costa Rica, Panamá, Florida o Bermudas. En tierras ticas radica uno de los principales sitios de protección en el Parque Tortugueros, donde la organización Sea Turtles Conservancy (STC) tiene un centro de investigación y turismo.</p>
<p>Fuera de Cuba, las estancias en estos campamentos son costosas. Por ejemplo, en Tortugueros <a href="https://conserveturtles.org/green-turtle-eco-volunteer-program/" target="_blank" rel="noopener">los programas oscilan</a> entre 1 890 y 4 836 USD por cada voluntario, en dependencia del tiempo de estancia y el tipo de habitación. Estos precios no incluyen boletos aéreos o impuestos de aeropuertos. Un porciento de la recaudación servirá para financiar el trabajo científico y de conservación en el área; aunque STC también ayuda a otros programas más modestos, como el cubano.</p>
<p>El primer año de la experiencia en Guanahacabibes solo había un campamento ubicado en Playa Antonio y se monitorearon dos playas: Antonio y Resguardo, recuerda Julia. “Al año siguiente fueron cuatro playas, al siguiente cinco, hasta que se lograron cubrir con voluntarios de la UH diez playas”, cuenta.</p>
<p>Todo este esfuerzo logístico y organizativo para mantener el flujo de voluntarios y campamentos era insostenible en el tiempo para la Universidad. Pero en 2001 se crea el Parque Nacional, entidad dedicada también a mantener y desarrollar acciones de conservación, que aún hoy está vinculado al Programa. Además, Azanza confirma que “el Programa de Monitoreo ha sido posible gracias a varias instituciones y proyectos internacionales que –en diferentes etapas– han financiado el apoyo logístico que se requiere en términos de alimentación, combustible. Algunas de esas contribuciones provienen del Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wildlife Fund, WWF), el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (Global Environment Facility, GEF), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), países como Canadá, y el Consejo de Estado cubano apoyó muchísimo durante los primeros diez años del proyecto (lo que permitió bajar los costos y poder mantener la cantidad de voluntarios que se requería)”.</p>
<div id="attachment_8004" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8004" class="size-full wp-image-8004" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/03.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/03.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/03-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/03-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/03-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/03-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8004" class="wp-caption-text">Los campamentos de tortugueros en Guanahacabibes son los únicos en Cuba que permiten realizar el patrullaje nocturno durante el período de anidación (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Escoger a Guanahacabibes para ser el centro de monitoreo no fue una elección difícil. Se basó, esencialmente, en cuestiones prácticas: “la península es el único sitio de anidación en Cuba que tiene acceso por tierra, lo cual facilita el traslado de los voluntarios”, explica Julia.</p>
<p>Hoy las principales áreas de anidación de tortugas marinas en el país se ubican en la costa sur de la península de Guanahacabibes, los Cayos de San Felipe, sur de la Isla de la Juventud, Cayo Campos, Cayo Rosario, Cayo Largo, Tunas de Zaza, Cayos de Ana María y Jardines de la Reina, según el libro <a href="http://repositorio.geotech.cu/xmlui/handle/1234/1618" target="_blank" rel="noopener"><em>Estado actual de la biodiversidad marino-costera, en la región de los archipiélagos del sur de Cuba</em></a>, donde se recogen los principales resultados del proyecto <a href="https://www.thegef.org/project/application-regional-approach-management-marine-and-coastal-protected-areas-cubas-southern" target="_blank" rel="noopener"><em>Aplicación de un enfoque regional al manejo de las áreas marino-costeras protegidas, en la región Archipiélagos del sur de Cuba</em></a>. Este proyecto, financiado por el GEF a través del PNUD y ejecutado por el Centro Nacional de Áreas Protegidas de Cuba (CNAP), sirvió de sombrilla para amparar entre 2009 y 2014 –entre otros proyectos de monitoreo y conservación– al Programa Universitario que hoy lidera Azanza.</p>
<p>Los datos que cada año son tomados por los voluntarios que llegan hasta Guanahacabibes entre junio y septiembre son esenciales para el trabajo científico que se realiza en el Centro de Investigaciones Marinas de la UH. La existencia del Programa mismo ha permitido mantener abiertas diez líneas de investigación: Monitoreo de la anidación, Genética poblacional, Caracterización morfométrica, Conducta de anidación, Marcación física, Geomorfología y dinámica de playas, Temperatura en nidos, Éxito de emergencia de las crías, Influencia de los ciclones tropicales en la anidación, y Cambio climático y la anidación de tortugas marinas.</p>
<p>El trabajo de años, desarrollado por especialistas y voluntarios, ha permitido “identificar al menos 25 variantes genéticas, lo que la convierte en una de las áreas más diversas en todo el Atlántico y un área de preservación por su biodiversidad”, confirma Azanza.</p>
<p>Pero no solo se trata de datos. La presencia de voluntarios en la zona durante la temporada de anidación ha servido para reducir la llegada de cazadores furtivos a las principales playas de la península, aunque <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/09/cementerio/">la depredación ilegal sigue siendo hoy una de las mayores amenazas para la especie</a>. Además, resulta muy importante el trabajo educativo realizado con las comunidades costeras, en especial con los niños, para vincularlos a la conservación de la especie.</p>
<p>Sería injusto hablar solo de la UH y su Programa Universitario para la Conservación de Tortugas Marinas. Aunque en su momento la principal universidad cubana copó de voluntarios toda la península, hoy solo es responsable directa de dos campamentos: Antonio y La Barca. Los otros cuatro (El Holandés, Caleta de los Piojos, Caleta Larga y Los Cayuelos) se completan cada año con voluntarios de la Universidad de Pinar del Río mayormente, aunque también llegan grupos desde la Universidad Central Martha Abreu en Villa Clara.</p>
<p>Repartidos a lo largo de 60 kilómetros de costa, estos seis campamentos de tortugueros monitorean un total de nueve playas. Todos forman parte del Programa Cubano de Tortugas Marinas, coauspiciado por diferentes instituciones que incluyen al Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), la Empresa Flora y Fauna (teniente y administradora de la mayoría de las Áreas Protegidas donde anidan tortugas marinas en Cuba) y al Centro de Investigaciones Pesqueras (con amplia experiencia en el tema y que formó parte del antiguo Ministerio de Pesca y hoy pertenece al Ministerio de la Industria Alimentaria).</p>
<p>“Uno de los logros más importante ha sido el movimiento que se ha conseguido para apoyar estas acciones de conservación. Cómo pasamos de ser una sola facultad llevando a cabo esta investigación, a tener ahora un grupo importante de organizaciones involucradas, incluso la comunidad, que antes hacía uso de las tortugas como recurso y hoy las ven como algo que también deben proteger”, comenta Julia Azanza.</p>
<div id="attachment_8005" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8005" class="wp-image-8005 size-full" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/01.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/01.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/01-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/01-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/01-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/01-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8005" class="wp-caption-text">En 23 campañas ininterrumpidas desde 1998, han llegado más de 3 000 voluntarios hasta Guanahacabibes (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Pero sin duda son los voluntarios el alma del Proyecto. Sin ellos sería imposible soñar con los resultados académicos y la labor de preservación que se ha realizado en 22 años. Aunque muchos suelen repetir, lo cierto es que el flujo de voluntarios funciona como efecto dominó: una persona participa y luego involucra a otras cinco, y así el grupo crece. “Las redes sociales se han convertido también en una herramienta muy poderosa para esto, porque quienes van, postean, y siempre eso sirve como ‘publicidad’ para que otros quieran vivir la misma experiencia, y es una manera muy rápida de transmitir ese tipo de información”, según Julia.</p>
<p>Lo complejo para la coordinación del Proyecto hoy no es encontrar voluntarios, sino poder distribuirlos durante los meses de anidación. Para conseguirlo, Julia y el equipo deben hacer verdaderos malabares: “Hay una etapa de mucha demanda que son las vacaciones, cuando puedo tener hasta 100 personas queriendo ir en los mismos 15 días. Sin embargo, hay otros momentos en los que no tengo a nadie porque las personas están trabajando o estudiando”.</p>
<p>“El pico de anidación (mes de julio) siempre se logra cubrir. Pero en septiembre tenemos el pico de la eclosión de los nidos. Así que la fórmula es tratar de garantizar los meses de julio y agosto con los estudiantes, y para septiembre tratar de negociar con los graduados y otras personas que puedan planificar sus vacaciones para ese momento”.</p>
<p>Más de 22 años en las playas, trabajando con voluntarios, le han enseñado a Julia que no se requieren habilidades especiales para formar parte de estas expediciones. “Solo se necesita amor por la naturaleza y capacidad de sacrificio: no es un pícnic y hay dificultades de escasez de muchos recursos, así que estas personas tienen que poder sostenerse por quince días sin las comodidades habituales”, dice.</p>
<p>Pero la falta de agua y de electricidad, los insectos y las pocas comodidades son pasajeros. Entre quienes han vivido la experiencia, con el tiempo, predominan otros recuerdos: las tortugas, los nuevos amigos, la paz de estos sitios, sostener a una tortuga recién salida del cascarón…</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<h3>Lunes 15</h3>
<p>El <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2019/08/el-sargazo-y-la-basura-afectan-guanahacabibes/">sargazo y la basura</a> que llegan hasta la orilla de La Barca conforman una barrera imponente. Más de un metro de algas acumuladas, pestilentes y achicharradas por el sol son el muro que tienen que franquear cada noche las tortugas que anidan aquí.</p>
<p>Hace más de cinco años se documenta el arribo masivo de manchas de sargazo a la costa de la península. Aunque la gran explosión del tema en el Caribe se dio por las afectaciones que tuvo la industria turística en Yucatán, <a href="https://www.oceandocs.org/bitstream/handle/1834/9771/2016-54-62.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" rel="noopener">investigaciones</a> demuestran que no es un fenómeno nuevo en estas playas y que afecta la anidación de las tortugas.</p>
<p>El momento de mayor arribo de sargazo coincide con el pico reproductivo de estos animales, justo a mediados del mes de julio. Ello incrementa el número de intentos de anidación fallidos y dificulta el acceso de las tortugas a la playa, sin importar la especie, aunque las montañas de sargazo suelen afectar más a las caguamas (<em>Caretta Caretta</em>) que son de menor tamaño y anidan en la primera línea de costa. El mismo fenómeno es también un obstáculo extra para los neonatos en su camino al mar.</p>
<p>Sin embargo, este es un problema que no solo afecta a las tortugas. El sargazo también incide en los ecosistemas costeros y de arrecifes, interfiriendo en la fotosíntesis y reduciendo los niveles de oxígeno en el agua.</p>
<p>Afortunadamente, La Barca es una playa abierta y el mismo mar que trae flotando el sargazo se encarga de ir retirando, ola tras ola, los residuos de las plantas descompuestas. A poco más de dos kilómetros de aquí, Caleta del Chivo, de baja profundidad y en forma de bolsa, se ha convertido en un mar de sargazo putrefacto que apesta a azufre. Más que una ensenada, Caleta del Chivo es una ciénaga nauseabunda.</p>
<div id="attachment_8006" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8006" class="size-full wp-image-8006" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/04.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/04.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/04-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/04-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/04-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/04-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8006" class="wp-caption-text">Los residuos de plástico llegan constantemente hasta la costa sur de Guanahacabibes, que por tramos parece ser más un basurero que un Parque Nacional (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Nosotros tampoco hemos podido sobrepasar las montañas de sargazo. Apenas dos incursiones en el mar cuando las manchas menguan. La mayoría del tiempo las caretas de buceo y patas de rana que cargamos en el equipaje han estado colgadas en el ranchón. La casi permanente nata de algas impide la visibilidad, incluso bajo el agua, y dificulta nuestros movimientos.</p>
<p>Afuera, en la orilla, el sargazo crea dos franjas de tonalidades diferentes: la más fresca y amarilla son las algas que recién llegan a la costa; la otra, ya vieja, de color marrón y negro, rostizada por el sol.</p>
<p>La basura también llega constantemente, arrastrada por las mismas corrientes marinas que sirven de guía a las tortugas. La variedad es alarmante, pero los plásticos predominan entre los desechos que se acumulan en la costa: botellas de diferentes tamaños, juguetes, zapatos, boyas, redes de pesca y restos de trampas utilizadas para atrapar langostas, vasos…</p>
<p>Es tanta, que no se notan los esfuerzos por eliminarla. Hasta estos sitios, alguna que otra vez, llegan trabajadores del Parque Nacional, voluntarios o niños del Proyecto Cámara Chica (programa televisivo que trata de visibilizar el cuidado del medio ambiente), quienes hacen recogidas de basura del litoral. Pero, en poco tiempo vuelve a llenarse la playa. El mar termina por devolver lo que los hombres lanzan en él.</p>
<p>Lo peor es que, por lo alejado del sitio y el poco acceso al Parque, el tema de la basura en Guanahacabibes no es un foco de atención constante. Sobre todo, porque la basura se acumula en estas playas y no en la fina arena frente al hotel Villa Cabo San Antonio, en el extremo de la península.</p>
<p>En el campamento tratamos de aprovechar todo lo que llega: los pomos plásticos son usados para señalizar –sobre estacas de madera– la posición exacta de los nidos, las redes terminan por convertirse en cestos de basura, los cintillos de embalaje son picados en tiras finas y funcionan como las guías que, unidas al poste de madera y colocadas mientras las tortugas desovan, permiten hallar los cascarones vacíos tras la eclosión de los nidos. Pero es poco lo que podemos hacer en comparación con la avalancha de basura que llega diariamente.</p>
<h3>Miércoles 17</h3>
<p>Diez noches, 35 tortugas, 29 nidos, 2 895 huevos… y contando. A estas alturas ya somos expertos en monitoreo.</p>
<p>Aunque no nos ha faltado el trabajo, todos en el campamento esperamos lo mismo: un nacimiento, el espectáculo de un centenar de pequeñas tortugas emergiendo de la arena y arrastrándose al mar por puro instinto. En La Barca, varios nidos de inicios de temporada están casi listos, después de que los huevos han madurado por más de 45 días en la arena.</p>
<p>Randy nos explicó que las eclosiones están determinadas por cambios en la temperatura. O sea: al amanecer, al atardecer, o lluvias fuertes. Y ahí hemos estado por más de una semana: levantándonos temprano y bajo aguaceros torrenciales, haciendo guardia a los nidos más viejos de la playa. Todo sin suerte.</p>
<p>Nada es simple para las pequeñas crías. Antes de nacer ya están bajo el acecho de larvas de insectos, hormigas, cangrejos, puercos salvajes o cazadores furtivos. El consumo de huevos en la dieta humana no está marcado por la necesidad, sino porque la imaginación popular les ha asignado –sin fundamento alguno– propiedades afrodisiacas.</p>
<p>Lugo, al romper el cascarón, más de medio metro bajo la arena, las pequeñas tortugas tendrán que excavar hasta la superficie. Salir del nido puede tomarles tres días, o una semana. Como promedio, el éxito reproductivo (ejemplares nacidos por nido) de la tortuga verde en Guanahacabibes es cercano al 80 %. Pero también, como promedio, se estima que solo uno de cada mil neonatos alcanzará la edad reproductiva: 16 años.</p>
<div id="attachment_8007" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8007" class="size-full wp-image-8007" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/25.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/25.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/25-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/25-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/25-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/25-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8007" class="wp-caption-text">El investigador y profesor Randy Calderón durante el monitoreo diurno en uno de los primeros nidos de la temporada (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Las tortugas marinas son lo que los biólogos conocen como Estrategas R: especies que, ante la vulnerabilidad de los ejemplares jóvenes en los primeros tiempos de vida, apuestan por un alto número de crías para garantizar que, al menos un porciento de estas, lleguen a la fase adulta. En contraposición, están los Estrategas K: especies que se reproducen en pequeñas cantidades y apuestan por la protección de las crías hasta que estas pueden valerse por sí mismas; sí, los humanos somos de este grupo.</p>
<p>Con las tortugas las responsabilidades paternales terminan cuando la hembra sepulta el nido bajo la arena. Desde el primer momento, los neonatos solo tienen como refugio la masa. Por eso esperan, bajo la arena, la señal para lanzarse al mar. Si han de enfrentar todo tipo de depredadores y obstáculos, es mejor hacerlo juntos.</p>
<p>A su paso dejarán una multitud de huellas. Son fáciles de identificar. A diferencia de sus madres que trazan una ancha franja sobre la arena, cuando se marchan los neonatos la playa parece cubierta por una red muy fina, que surge de un punto específico y luego se abre en abanico en dirección al mar.</p>
<p>Al nacer, las crías buscan el punto más brillante para orientarse, el cual suele ser donde baten las olas. Las luces artificiales pueden desorientarlas –como también desorientan a las adultas. Si esto ocurre, las pequeñas estarán expuestas más tiempo a los depredadores o corren el riesgo de morir deshidratadas.</p>
<p><a href="https://www.researchgate.net/publication/301292805_Caracterizacion_de_nidos_e_influencia_de_las_variables_climaticas_en_los_neonatos_de_las_tortugas_marinas_Eretmochelys_imbricata" target="_blank" rel="noopener">La temperatura es un factor clave en el desarrollo del nido</a>, pues de ella depende el balance sexual entre crías: un punto pivote de 29 °C ofrece equilibro entre ambos sexos, por debajo de esa temperatura predominarán los machos y por encima las hembras. Además, los embriones son muy sensibles y precisan un rango de entre 25 °C y 35 °C para tener una incubación exitosa. Por debajo de los 23 °C, o por encima de los 36 °C, morirán.</p>
<p>Con el aumento de las temperaturas debido al cambio climático, el balance hoy mismo favorece el nacimiento de hembras, fenómeno que feminiza las poblaciones y pone en riesgo el futuro reproductivo de la especie.</p>
<h3>Viernes 19</h3>
<p>La vía para conectar por tierra el Cabo de San Antonio y el poblado de La Bajada, no fue totalmente <a href="http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-01-25/inauguran-carretera-hasta-el-cabo-de-san-antonio" target="_blank" rel="noopener">inaugurada</a> hasta 2010.</p>
<p>Bordeando la costa sur de la península de Guanahacabibes, la carretera es una lengua de asfalto de 63 kilómetros que se retuerce, sube y baja en dependencia de la topografía. A lo largo de ella se encuentran los seis campamentos de voluntarios y las nueve playas que estos monitorean, dos puntos de guardabosques, casas de monteros, casas de descanso de instituciones cubanas, un cementerio con cruces blancas de cemento, el Faro Roncali, una guarnición de Tropas Guardafronteras justo al costado del Roncali, el alojamiento de los trabajadores del hotel, el hotel Villa Gaviota Cabo de San Antonio y la Marina Gaviota de igual nombre.</p>
<p>La carretera es la única entrada y salida de la península, “custodiada” por un Punto de Acceso que lleva el control de los visitantes (extranjeros y nacionales) y del personal de trabajo que ingresa diariamente al Parque Nacional.</p>
<p>Sin asentamientos humanos, por allí no transita transporte público. Para trasladarse de una punta a otra de la península, o visitar otras playas y campamentos, los voluntarios del Programa de Tortugas dependen del autostop. Con algo de suerte y calculando los tiempos, pueden encontrarse camiones de carga que van a buscar carbón o miel, o el transporte asignado a los trabajadores del hotel. Por suerte los choferes estatales, como promedio, tienen gran condescendencia con los voluntarios.</p>
<p>Ubicado en el extremo este de la carretera, La Bajada es un caserío que ha ido cambiando su rostro. Hace unos años era apenas un sitio de pescadores azolado una y otra vez por los huracanes, con una escuela primaria, una unidad de Tropas Guardafronteras como única edificación de dos plantas y el famoso Radar de La Bajada, que tantas veces ha citado <a href="https://www.periodismodebarrio.org/2015/10/el-pronostico/">José Rubiera</a> durante las tormentas. Hoy muchas de las viviendas se han acondicionado para recibir el turismo que llega hasta allí: no importa si es cubano o extranjero. Incluso un ranchón, pensado como restaurante y bien surtido, puede encontrarse.</p>
<div id="attachment_8009" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8009" class="size-full wp-image-8009" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/19.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/19.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/19-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/19-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/19-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/19-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8009" class="wp-caption-text">Al fondo, el Faro Roncali en el extremo oeste de la Isla de Cuba (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>El Faro Roncali, punto más al oeste de la Isla de Cuba y que ha estado en funcionamiento desde 1850, es uno de los principales atractivos turísticos de la península. Pero al faro no se puede subir. Llegados al borde de un país y, desde los acantilados, solo se consigue fotografiar la mole de 25 metros que por más de siglo y medio ha servido de guía a las embarcaciones en estas aguas.</p>
<p>Estamos ya casi a punto de terminar la estancia en Guanahacabibes y nuestro aspecto físico ha cambiado. Barbas sin recortar, cabellos descuidados, piel profundamente tostada, ropa fresca que nos mantiene a cubierto del sol y los insectos, gafas oscuras, sombreros de yarey adornados con plumas de aves que encontramos en la playa, zapatillas viejas y muy cómodas para las largas caminatas…</p>
<p>Para los residentes locales y trabajadores habituales, nuestra indumentaria no pasa desapercibida: notan que no somos simples turistas y llevamos algo de experiencia en esto de sobrevivir a los insectos y a la costa; pero también reconocen, en nuestros asombros, que apenas estamos descubriendo el sitio.</p>
<p>Ya sea en el pequeño pueblo de La Bajada o entre quienes custodian el Roncali, nos espera la misma sonrisa, seguida por el saludo de rigor: “Tortugueros, ¿no?”.</p>
<p>En eso nos hemos convertido durante los últimos doce días. Tortugueros. Y, con cada saludo, el apodo se nos va convirtiendo en elogio.</p>
<h3>Domingo 21</h3>
<p>Antes de salir a playear dejamos todo listo en el campamento. Fuera de las maletas solo quedó lo imprescindible. Para la última noche decidimos hacer turno único de guardia. Una especie de despedida, si se quiere. Pero La Barca nos tenía un regalo: en la primera ronda encontramos un enjambre de huellas diminutas, intactas.</p>
<p>La lluvia de esa tarde, la primera en la que no hacemos guardia como posesos esperando por un nido, desató la estampida de neonatos. Nosotros, al parecer, habíamos llegado tarde al espectáculo.</p>
<div id="attachment_8010" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8010" class="wp-image-8010 size-full" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/29.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/29.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/29-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/29-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/29-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/29-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8010" class="wp-caption-text">Los pequeños especímenes de tortuga son medidos antes de liberarse al mar. Se estima que solo uno de cada mil llegará a la edad adulta (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>Enseguida localizamos el nido y mientras con suavidad escarbábamos para contabilizar cascarones, encontramos tres crías entre la arena. Las pequeñas, de apenas cinco centímetros de tamaño, son extremadamente delicadas, puro instinto concentrado en un solo objetivo: llegar al mar. Cuesta creer, viéndolas, que tenemos sobre las palmas de las manos a animales que podrían vivir más de un siglo, crecer hasta alcanzar más de un metro de largo y pesar hasta 160 kilogramos.</p>
<p>Mientras tomamos las medidas no paran de mover sus aletas delanteras. Fuera de la arena y el agua, parece que trataran de volar.</p>
<p>No existe forma de saber si son machos o hembras por su aspecto externo. Las hemos salvado, esas tres crías pudieron haber sido parte del 2 % de los neonatos que, estiman los investigadores, mueren antes de abandonar el nido al quedarse rezagados.</p>
<p>Terminado nuestro trabajo con ellas, son puestas sobre la arena e inmediatamente emprenden la carrera por alcanzar las olas. Avanzan sobre rocas y luego sobre montones de sargazo antes de lanzarse al mar. Deben hacer todo el camino solas. Es parte de su relación con el sitio de nacimiento: con esta primera caminata comienza a formarse la filopatría. Nosotros, sentados en el suelo, nos limitamos a ver el espectáculo.</p>
<p>A último minuto, Guanahacabibes nos ha dado un cierre de lujo.</p>
<p>Ahora, con todos los bultos recogidos, esperamos nuestro regreso. Sobre la mesa de madera están las planillas que resumen el trabajo de estas dos semanas, las linternas rojas, las cintas métricas, los contadores que pasan de un grupo a otro… Sobre la mesa queda lo que ha sido nuestra vida por 14 días con sus noches.</p>
<div id="attachment_8011" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8011" class="size-full wp-image-8011" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/26.jpg" alt="" width="1080" height="720" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/26.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/26-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/26-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/26-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2020/08/26-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-8011" class="wp-caption-text">Nuestro historial, registrado en las planillas de monitoreo, se resume a 55 tortugas, 42 nidos y 4 331 huevos contabilizados (Foto: Jans Sosa).</p></div>
<p>El relevo es un <em>déjà vu</em>: unos ayudamos a descargar los bultos de quienes llegan y subimos nuestros tarecos al tráiler, otros entregan las planillas y los instrumentos, damos consejos y deseamos suerte. Todo demora menos de 45 minutos bajo un sol apabullante que se refleja en la arena blanquísima de La Barca.</p>
<p>A La Habana nos llevamos memorias, la familia que hemos formado en estos días, la suerte de sentirnos parte de un grupo que no conocemos en su totalidad, pero que mantiene vivo un proyecto que nos sobrepasa. Somos parte de esa masa sin rostro que, cada año, los locales terminar por llamar con un solo nombre: Tortugueros.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2020/08/tortugueros/">Tortugueros</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>COP25, fuera las máscaras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Dec 2019 15:57:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desarrollo sostenible]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Madrid deja una lección: la economía marca la agenda del clima en la COP.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2019/12/cop25-fuera-las-mascaras/">COP25, fuera las máscaras</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La COP25, aún tibia en su tumba, ha pasado a la historia como la más larga y una de las peores —si no la peor— en cuanto a avances conseguidos; pero también ha sido la reunión en la que el mundo confirmó que a la Conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas, por raro que parezca, no se va a discutir exclusivamente sobre el cambio climático.</p>
<p>Como se esperaba, la COP25 —según consta en <a href="https://enb.iisd.org/climate/cop25/enb/" target="_blank" rel="noopener">las relatorías</a> presentadas por los observadores internacionales— se inclinó por los temas económicos. La agenda pesada de la Conferencia se repartió entre la creación de un mercado del carbono (<a href="https://www.periodismodebarrio.org/2019/12/cop25-que-deberia-importarte-y-por-que/">relacionado con el Artículo 6 del Acuerdo de París</a>), los financiamientos prometidos por los países desarrollados para apoyar la adaptación y mitigación en las naciones menos favorecidas, y el financiamiento para el Mecanismo Internacional de Varsovia (pérdidas y daños ocasionados por eventos relacionados al cambio climático).</p>
<p>El dinero desplazó lo que debería haber sido el foco de atención de esta Cumbre: la crisis climática que amenaza la estabilidad del planeta a mediano plazo.</p>
<div id="attachment_6016" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6016" class="size-full wp-image-6016" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_7.jpg" alt="Las discusiones sobre mecanismos de financiación demoraron más de 40 horas el cierre de la COP25, sin llegar a acuerdos. (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_7.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_7-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_7-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_7-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_7-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_7-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_7-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-6016" class="wp-caption-text">Las discusiones sobre mecanismos de financiación demoraron más de 40 horas el cierre de la COP25, sin llegar a acuerdos. (Foto: Julio Batista).</p></div>
<p>La COP25 destacó por los llamados constantes a ampliar las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs), compromisos que, voluntariamente, asume cada nación para contribuir al enfrentamiento al cambio climático. Lo interesante es que este reclamo fue liderado por países a los que, con recursos propios, les es imposible asumir siquiera las NDCs actuales.</p>
<p>Se trata, para muchos, de una jugada diplomática, un mecanismo de presión pública para que los actores de mayor rango en las negociaciones asuman el rol que les corresponde. Andrea Meza, directora de Cambio Climático del Ministerio de Energía y Medio Ambiente de Costa Rica, aseguró a los medios presentes que “2020 es el año en el que esperamos ver NDCs mejoradas y tenemos que hacer mucha más presión en los grandes emisores para que traigan compromisos mayores. Sobre todo para que sigan alineando sus políticas nacionales y sigan desincentivando inversiones en combustibles fósiles”.</p>
<p>Sin embargo, Cuba, desde su <a href="https://unfccc.int/sites/default/files/resource/CUBA_cop25cmp15cma2_HLS_ES.pdf" target="_blank" rel="noopener">intervención</a> ante el plenario, señalaba el peligro de generar compromisos irreales.</p>
<p><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2019/12/cop-25-la-postura-de-cuba/">En el discurso pronunciado en Madrid por el viceministro de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, José Fidel Santana</a>, se lee: “Resulta ilusorio asumir que nuestros países pueden adoptar grandes metas climáticas, sin que ello esté equilibrado con el apoyo internacional requerido”.</p>
<p>Es por ello que Cuba no figura entre los 73 países que dieron su compromiso para ampliar las NDCs propias para 2020. Un día después de su intervención, el propio Santana aseguró a <em>Periodismo de Barrio</em> que “estamos de acuerdo con el incremento de la ambición [en los compromisos] y esas cuestiones, lo que no queremos es hacer concesiones que vayan en contra de los nuestros principios. Hay que leer la letra pequeña, que a veces genera compromisos que no son aceptables”. Para Santana no es negociable la responsabilidad de los países más contaminantes, quienes sí serán claves en las grandes transformaciones que se necesitan.</p>
<p>Meza, por su parte, también confirma que el papel de los más industrializados será primordial. “Sin duda uno quiere ver mucha más ambición de los mayores emisores, yo diría que el G20 tiene que hacer su parte, necesitamos las grandes economías —no solo las históricas, sino también las economías emergentes—, o sea, necesitamos a China alineada con esto, necesitamos a la India, un México más coherente, necesitamos a Argentina. Toca a la ciudadanía en estos países y a la comunidad internacional hacer presión para que estas economías vengan con planes más acelerados y ambiciosos”, dijo.</p>
<p>En cualquier caso, los pequeños países dependerán, mayoritariamente, de las contribuciones provenientes de fondos internacionales para completar sus metas climáticas. Sin embargo, los países más desarrollados no han cumplido con sus compromisos y no existen mecanismos sólidos de financiamiento para desarrollar proyectos entre las naciones menos desarrolladas.</p>
<p>Eso es un problema, pues aún está muy lejos la meta de los 100 billones de dólares anuales prometidos por los países desarrollados a partir de la entrada en vigor del Acuerdo de París en 2020. Tal cifra parece una quimera, especialmente porque el <a href="https://www.greenclimate.fund/home" target="_blank" rel="noopener">Green Climate Fund (GCF)</a> apenas ha podido movilizar el 10 % de esta cifra entre 2015 y 2019. Además, los nuevos <a href="https://unfccc.int/sites/default/files/resource/cp2019_L13_adv_GCF.pdf" target="_blank" rel="noopener">anuncios</a> hechos por el GCF durante la COP25 señalan que, por ahora, la contribución realizada por 28 naciones asciende a 9.8 billones para el período 2020-2023.</p>
<p>La delegación de los Estados Unidos tuvo un rol clave en los diálogos sobre financiamientos de largo plazo: tras la decisión de la administración Trump de abandonar el Acuerdo de París, los delegados estadounidenses bloquearon todo tipo de negociaciones sobre el tema; aunque paradójicamente fue la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien lideró el compromiso de los países desarrollados para recaudar tales fondos durante la COP16.</p>
<p>Los representantes oficiales estadounidenses detuvieron también las negociaciones sobre el financiamiento necesario para el Mecanismo Internacional de Varsovia (WIM), especialmente en lo relacionado a las contribuciones por Pérdidas y Daños ante los efectos del cambio climático. Este apartado era uno de los puntos esenciales, pues debería servir como apoyo a los pequeños Estados que, sin ser los mayores emisores, son quienes más sufren los efectos de la crisis climática.</p>
<p>Sin embargo, Estados Unidos vetó cualquier negociación hasta que no se cumpliera una demanda: que tales mecanismos de financiamiento solo estuviesen bajo la sombrilla del Acuerdo de París, y no amparados por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC). Así, una vez efectiva su salida del Acuerdo, Estados Unidos —el segundo emisor de CO<sub>2</sub> del planeta— estará libre de tales compromisos financieros.</p>
<div id="attachment_6015" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6015" class="size-full wp-image-6015" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F-Santana_Vice-CITMA_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio.jpg" alt="El viceministro Santana, durante su visita al Pabellón del Green Climate Fund durante la COP25. (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1066" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F-Santana_Vice-CITMA_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F-Santana_Vice-CITMA_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F-Santana_Vice-CITMA_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-1000x555.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F-Santana_Vice-CITMA_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-768x426.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F-Santana_Vice-CITMA_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-1536x853.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F-Santana_Vice-CITMA_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F-Santana_Vice-CITMA_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-1140x633.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-6015" class="wp-caption-text">El viceministro Santana, durante su visita al Pabellón del Green Climate Fund durante la COP25. (Foto: Julio Batista).</p></div>
<p>Sobre las complejas negociaciones del WIM, Santana comentó que Cuba está “evaluando el alcance jurídico que tiene la Convención, porque los países desarrollados no quieren admitirlo [su responsabilidad], pues dicen que no está en la letra del compromiso de la Convención, que es solo sobre mitigación y que esto es una fase de la adaptación”.</p>
<p>Pascal Girot, negociador por Costa Rica, aseguró a <em>Periodismo de Barrio</em> que en esta COP se debatieron temas mucho más técnicos del WIM, y que “una de las demandas del G77 es fortalecer la acción en los países para prevenir impactos, pérdidas y daños [por el cambio climático]”. Sobre la presencia del G77 como bloque (en el que se inserta Cuba), Girot explicó que existe “una posición común del G77, todos estos países han adoptado un solo texto y estamos negociando de una sola vez”.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, el imprescindible punto del financiamiento para Pérdidas y Daños no produjo resultado alguno y su discusión pasa a la COP26 en Glasgow.</p>
<p>También estancado quedó el proceso para la creación de un efectivo mecanismo que regule el mercado de carbono, asociado al Artículo 6 del Acuerdo de París. Un mercado sólido proporcionaría mecanismos para sustentar económicamente las inversiones necesarias para descarbonizar la economía; un mercado débil y colapsado sería un desastre difícil de solucionar a corto plazo.</p>
<p>Pero el mercado está dividido en dos posiciones: quienes han acumulado créditos por reducciones en los últimos años y quieren que estos se reconozcan, y quienes aspiran al “borrón y cuenta nueva”.</p>
<p>Andrea Meza confirmó que mayoritariamente Latinoamérica coincide en la segunda postura. “Una región donde muchos países quieren unos mercados de carbono que sean instrumentos para acelerar la acción climática, para ayudar a descarbonizar sectores verdaderamente y no una maquinita de hacer dinero fácil y falso”.</p>
<p>La gran excepción del continente es Brasil, quien junto a China e India, son países que tratan de arrastrar los créditos conseguidos mediante los Mecanismos de Desarrollo Limpio empleados por el Protocolo de Kioto. Arrastrar los billones de créditos de carbono acumulados por estas naciones equivaldría a desplomar un naciente mercado. Aunque de cierta manera el reclamo de estas naciones sea “legítimo y válido”, lo cierto es que su arrastre al nuevo mecanismo financiero “sería colapsar el sistema, y desde el punto ambiental no estaríamos haciendo reducciones nuevas, que es lo que necesitamos”, explica Meza.</p>
<p>Este arrastre y otras cuestiones técnicas, detuvieron las negociaciones sobre el Artículo 6, y llevaron a punto muerto uno de los principales focos de atención de la COP25. Claro está, son muchos los que hacen énfasis en no pasar por alto los intereses europeos de proteger su mercado doméstico de carbono (EU Emissions Trading System), el cual produjo en 2018 cercad de <a href="https://ec.europa.eu/clima/news/carbon-market-report-emissions-eu-ets-stationary-installations-fall-more-4_en" target="_blank" rel="noopener">14 billones de Euros</a> provenientes de la venta de asignaciones de emisión.</p>
<div id="attachment_6014" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6014" class="size-full wp-image-6014" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_17.jpg" alt="Los reclamos de la sociedad civil no fueron suficiente para que los gobiernos presentes en la COP25 llegaran a acuerdos medulares. (Foto: Julio Batista)." width="1080" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_17.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_17-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_17-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_17-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_17-810x450.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-6014" class="wp-caption-text">Los reclamos de la sociedad civil no fueron suficiente para que los gobiernos presentes en la COP25 llegaran a acuerdos medulares. (Foto: Julio Batista).</p></div>
<h2>El fiasco</h2>
<p>La ministra chilena de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, conservó la presidencia de la COP25 en Madrid, y el mandato del país andino estuvo plagado de críticas, dentro y fuera de los pabellones de IFEMA. “Débil”, “irresponsable”, con “poco poder de convocatoria”… así se le categorizó en los pasillos de la COP25; aunque frente a los micrófonos todos los representantes de las delegaciones oficiales fueron en extremo diplomáticos.</p>
<p>Pero las organizaciones civiles y el mismo António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, han mostrado su total decepción con lo vivido en la capital española. Guterres, refiriéndose a la COP25, dijo que “la comunidad internacional ha perdido una oportunidad importante de mostrar una mayor ambición en mitigación, adaptación y finanzas para afrontar la crisis climática”.</p>
<p>Aunque la presidencia de Schmidt puede decir que bajo su tutela la COP incluyó la protección de los océanos en el debate climático, sumó nuevos actores del sector privado, consiguió promesas de futuras inversiones, mayores compromisos en las NDCs, y sobre todo incluyó un Plan de Equidad de Género; ello no basta para cubrir las deficiencias notables en las negociaciones.</p>
<p>La COP no avanzó porque, a puertas cerradas en IFEMA, el financiamiento sigue importando más que la urgencia de salvar el planeta; porque los <em>lobbies </em>políticos asociados a los combustibles fósiles aún dominan sectores claves de la política internacional; porque los intereses nacionales y geopolíticos no terminan de ceder ante los llamados de la comunidad científica internacional para concretar un plan de acción común que nos permita sobrevivir.</p>
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<p><em>Julio Batista Rodríguez recibió una beca de la Earth Journalism Network para la cobertura de la COP 25.</em></p>
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		<title>Imágenes de una COP estática</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Dec 2019 18:03:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desarrollo sostenible]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La COP 25, que no pudo celebrarse en Chile y tuvo que migrar de continente, no ha tenido resultados satisfactorios.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Es viernes 13 de diciembre de 2019 y todos estamos cansados. Han pasado dos semanas completas desde que Madrid recibiera a los miles de negociadores, funcionarios, periodistas, miembros de organizaciones civiles, científicos y activistas medioambientales que repletan la Feria Internacional (IFEMA) de la capital española.</p>
<p>La COP 25, que no pudo celebrarse en Chile y tuvo que migrar de continente, no ha tenido resultados satisfactorios. Jornadas enteras de negociaciones estancadas por intereses económicos y políticos, metas que no se han cumplido, noticias científicas alarmantes sobre los efectos a corto plazo del comportamiento actual, reclamos de los países menos favorecidos, denuncias de las comunidades originarias… ese el saldo que deja esta Conferencia por ahora.</p>
<p>Durante este tiempo los periodistas han perseguido a negociadores y ministros, y estos se han tratado de esquivar las preguntas sobre los avances con declaraciones vagas. Fuera de las sesiones técnicas y de alto nivel, las organizaciones civiles han presionado para que los políticos pacten los acuerdos necesarios. Pero en todo ese tiempo la COP 25 y sus negociaciones se han movido poco. O nada.</p>
<p>Mientras a puertas cerradas se negocia el futuro del planeta, fuera de las salas de reunión privadas se vive intensamente la COP 25. Durante estos días IFEMA se ha transformado en hervidero de nacionalidades, de acentos, de conferencias e intercambio; funcionarios de bajo y medio rango se mezclan cada día con famosos que acaparan cámaras: Guterrez y Gretha, Harrison Ford y Alejandro Sanz, Al Gore y John Kerry; en los pasillos y en los <em>stands</em> —con algo más de privacidad— se negocian términos de acuerdos, los países se alinean en bloques, se consultan las futuras declaraciones y posturas…</p>
<p>En IFEMA, por ajetreo que todos llevan, pareciera que el mundo avanza más a prisa, que la COP ha hecho mucho y en muy poco tiempo. Pero el verdadero ritmo de la Conferencia se marca a puerta cerrada, midiendo cada palabra en los textos. Y es un compás muy lento.</p>
<div id="attachment_5995" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5995" class="size-full wp-image-5995" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_2.jpg" alt="La participación de los jóvenes y los pueblos originarios ha sido un punto de presión social notable en la COP 25 (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_2.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_2-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_2-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_2-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_2-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_2-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_2-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-5995" class="wp-caption-text">La participación de los jóvenes y los pueblos originarios ha sido un punto de presión social notable en la COP 25 (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_6001" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6001" class="size-full wp-image-6001" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_14.jpg" alt="El humor también consiguió su espacio: Fossil of the Day es el premio entregado a aquellos países que más retardaban las negociaciones. No sorprende el podio (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_14.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_14-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_14-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_14-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_14-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_14-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_14-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-6001" class="wp-caption-text">El humor también consiguió su espacio: Fossil of the Day es el premio entregado a aquellos países que más retardaban las negociaciones. No sorprende el podio (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_5998" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5998" class="size-full wp-image-5998" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_6.jpg" alt="Representantes de todo el mundo han estado presentes en las negociaciones sobre el cambio climático en Madrid (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_6.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_6-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_6-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_6-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_6-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_6-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_6-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-5998" class="wp-caption-text">Representantes de todo el mundo han estado presentes en las negociaciones sobre el cambio climático en Madrid (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_5997" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5997" class="size-full wp-image-5997" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_5.jpg" alt="Cualquier sitio es bueno para trabajar en la COP 25 (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1066" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_5.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_5-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_5-1000x555.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_5-768x426.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_5-1536x853.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_5-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_5-1140x633.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-5997" class="wp-caption-text">Cualquier sitio es bueno para trabajar en la COP 25 (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_6000" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6000" class="size-full wp-image-6000" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_11.jpg" alt="En Madrid no se dejaron de lado las discusiones sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenibles planteados por la ONU (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_11.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_11-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_11-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_11-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_11-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_11-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_11-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-6000" class="wp-caption-text">En Madrid no se dejaron de lado las discusiones sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenibles planteados por la ONU (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_6003" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6003" class="size-full wp-image-6003" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_16.jpg" alt="Parte de la sentada protesta organizada por el movimiento Fridays for Future, dentro de las instalaciones de IFEMA este viernes 13 de diciembre (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_16.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_16-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_16-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_16-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_16-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_16-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_16-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-6003" class="wp-caption-text">Parte de la sentada protesta organizada por el movimiento Fridays for Future, dentro de las instalaciones de IFEMA este viernes 13 de diciembre (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_5999" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5999" class="size-full wp-image-5999" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_8.jpg" alt="Los pabellones nacionales, como el de la India, sirvieron también como puente cultural para acercar a los asistentes a la Conferencia (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_8.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_8-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_8-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_8-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_8-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_8-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_8-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-5999" class="wp-caption-text">Los pabellones nacionales, como el de la India, sirvieron también como puente cultural para acercar a los asistentes a la Conferencia (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_6002" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6002" class="size-full wp-image-6002" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_15.jpg" alt="Líderes femeninas de los pueblos originarios fueron muchas veces las encargadas de representar a sus comunidades (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_15.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_15-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_15-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_15-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_15-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_15-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_15-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-6002" class="wp-caption-text">Mujeres líderes de los pueblos originarios fueron muchas veces las encargadas de representar a sus comunidades (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_6005" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6005" class="size-full wp-image-6005" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/John-Kerry_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio.jpg" alt="John Kerry. El ex secretario de Estado Jonh Kerry fue uno de los políticos norteamericanos que llegó hasta Madrid bajo el lema We are IN, que sirve también de nombre al movimiento civil estadounidenses que rechazan la decisión de abandonar el Acuerdo de París (Foto: Julio Batista)." width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/John-Kerry_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/John-Kerry_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/John-Kerry_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/John-Kerry_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/John-Kerry_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/John-Kerry_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/John-Kerry_COP25_Julio-Batista_Periodismo-de-Barrio-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-6005" class="wp-caption-text">John Kerry. El ex secretario de Estado Jonh Kerry fue uno de los políticos norteamericanos que llegó hasta Madrid bajo el lema We are IN, que sirve también de nombre al movimiento civil estadounidenses que rechazan la decisión de abandonar el Acuerdo de París (Foto: Julio Batista).</p></div>
<div id="attachment_5996" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5996" class="size-full wp-image-5996" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_4.jpg" alt="" width="1920" height="1067" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_4.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_4-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_4-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_4-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_4-1536x854.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_4-810x450.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_JulioBatista_Periodismo-de-Barrio_4-1140x634.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-5996" class="wp-caption-text">La COP 25 también se convirtió en un espacio para los pueblos de Oceanía puedan mostrarse al resto del mundo en toda su diversidad cultural (Foto: Julio Batista).</p></div>
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		<title>COP 25: La postura de Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Dec 2019 17:07:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desarrollo sostenible]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Podría Cuba asumir compromisos más ambiciosos en la COP 25?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="entry-content">
<div id="tps_slideContainer_1827" class="theiaPostSlider_slides">
<p>Cuando muchos pensaban que ya la accidentada COP 25 marchaba cuesta abajo, las noticias de este 11 de diciembre en Madrid han salvado —al menos por un rato— el mal sabor de casi dos semanas de negociaciones con muy pocos avances visibles. Sin que el pulso de la COP indicara un cambio drástico, en un comunicado de prensa se supo que un grupo de 73 países miembros de la Conferencia han señalado la intención de aumentar sus compromisos ambientales y otros once han comenzado a implementar políticas domésticas con el fin de conseguir tales metas.</p>
<p>Hay en esta noticia dos puntos destacados: primero, 69 de los países dispuestos a aumentar sus compromisos son economías en desarrollo o del Tercer Mundo (más Argentina, México, Noruega y Suiza); segundo, Cuba no está en el grupo que apuesta por esta ampliación.</p>
<p>El <a href="https://cop25.cl/#/cop-news/RAAeacl2BQcY5P3Tze4w" target="_blank" rel="noopener">anuncio</a> fue hecho por Carolina Schmidt, presidenta de la Conferencia de las Partes (COP) y Ministra de Medio Ambiente de Chile, e incluyó también a un grupo de actores privados entre los que se encuentran 786 empresas y 16 inversores. Todos ellos forman ahora parte de la Alianza de Ambición Climática liderada por Chile y surgida durante la Cumbre sobre la Acción Climática celebrada en New York en septiembre de 2019.</p>
<p>La noticia llegó tras un día tenso, que incluyó una protesta pacífica en la que más de doscientos participantes reclamaron mayor efectividad en las negociaciones que se realizan durante el Segmento de Alto Nivel en los pabellones de la Feria Internacional de Madrid (IFEMA).</p>
<p>“Hoy estamos fortaleciendo nuestro impulso global para lograr más ambición. Cada vez más líderes se unen a este esfuerzo para demostrar que es necesario y posible impulsar la ambición de las NDCs [Contribuciones Nacionalmente Determinadas]. Estamos aquí para escuchar lo que nuestro pueblo exige que hagan sus líderes”, aseguró Schmidt en el comunicado.</p>
<p>En un contexto donde las negociaciones de la COP se han estancado justo en los mecanismos financieros, son ahora los países menos desarrollados del planeta quienes mayor presión ejercen para enfrentar la crisis climática. Esta presión no debe confundirse con compromisos sólidos. Hasta el momento solo se tiene la intención de estos actores, que debería servir para movilizar al resto de las partes firmantes del Acuerdo de París. No obstante, las intenciones no son vinculantes.</p>
<h2>La postura cubana</h2>
<div id="attachment_5984" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5984" class="wp-image-5984 size-full" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F.-Santana.jpg" alt="José Fidel Santana Núñez, Viceministro del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA)." width="1920" height="1280" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F.-Santana.jpg 1920w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F.-Santana-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F.-Santana-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F.-Santana-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F.-Santana-1536x1024.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F.-Santana-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Jose-F.-Santana-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-5984" class="wp-caption-text">José Fidel Santana Núñez, Viceministro del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) (Foto: Julio Batista Rodríguez)</p></div>
<p>En la tarde del 10 de diciembre, representantes de estados miembros de la Alianza de Ambición Climática mostraron en conferencia de prensa su preocupación por la falta de compromiso de muchos países poderosos y confirmaron que seguirían presionando para conseguir mayores compromisos ambientales entre las delegaciones presentes.</p>
<p>El miércoles 11, poco antes del anuncio realizado por Schmidt y después de la protesta que tomó descolocado al sistema de seguridad de la COP25, tocó el turno a Cuba para presentar su discurso ante el plenario. El responsable de leerlo fue José Fidel Santana Núñez, Viceministro del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).</p>
<p>Según Santana, este movimiento que busca mayores compromisos responde al intento por presionar “a nuestros países a metas que no se producen desde el análisis doméstico de nuestras realidades nacionales y que no tienen en cuenta las necesidades de la lucha contra la pobreza, el desarrollo económico y social sostenible”.</p>
<p>En esencia, la posición asumida por Cuba en la COP25 es que con este aumento de compromisos “se está trasladando a nuestros países la carga de reducción de emisiones no alcanzadas por los países industrializados, y para colmo, esa transferencia de responsabilidades está ocurriendo sin el soporte apropiado de los medios de implementación”. Tales intenciones, si llegan a traducirse en compromisos de NDCs más ambiciosos, “no serán efectivos sin un renovado compromiso por parte de los países desarrollados respecto a los medios de implementación”.</p>
<p>Cuba está “altamente comprometida” y pretende actualizar para “2020 nuestra Contribución Nacionalmente Determinada (NDC), la cual será más ambiciosa en varios sentidos”, aseguró Santana; pero lo cierto es que el viceministro no realizó ningún compromiso verbal para intensificar las acciones del país en cuanto al enfrentamiento al cambio climático, dejando claro que la adaptación —y no la mitigación de las causas— “continuará siendo nuestra prioridad”.</p>
<p>Añadió que “el desarrollo y la erradicación de la pobreza constituyen prioridades esenciales, por lo que la acción internacional para enfrentar el cambio climático no debe suponer una carga adicional” para los estados del Sur.</p>
<p>Dicho de otra manera, Cuba espera cumplir con sus compromisos asumidos hasta 2030, pero no acrecentará sus esfuerzos sin mecanismos de financiación externos que respalden nuevos compromisos.</p>
<h2>¿Podría Cuba asumir compromisos más ambiciosos?</h2>
<div id="attachment_5983" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5983" class="wp-image-5983 size-full" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_dic_11_Julio-Batista.jpg" alt="La COP25 reúne a las partes firmantes del Acuerdo de París. (Foto: Julio Batista)" width="1080" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_dic_11_Julio-Batista.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_dic_11_Julio-Batista-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_dic_11_Julio-Batista-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_dic_11_Julio-Batista-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/COP25_dic_11_Julio-Batista-810x450.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-5983" class="wp-caption-text">La COP25 reúne a las partes firmantes del Acuerdo de París. (Foto: Julio Batista)</p></div>
<p>En su discurso ante el plenario de la COP25, Santana aseguró que “la voluntad política de nuestro Gobierno para enfrentar los efectos del cambio climático es una obligación ética y una oportunidad esencial para nuestro desarrollo sostenible”. Las NDCs de Cuba, <a href="https://www4.unfccc.int/sites/ndcstaging/PublishedDocuments/Cuba%20First/Republic%20of%20Cuba-NDCs-Nov2015.pdf" target="_blank" rel="noopener">presentadas</a> el 15 de noviembre de 2015, solo se modificarán en dos posibles escenarios: se reducirían “en caso de afectaciones graves por un fenómeno natural extremo u otro caso de fuerza mayor”; se ampliarían de existir un “apoyo adecuado en forma de financiación, transferencia de tecnología y fomento de la capacidad, de conformidad con los compromisos establecidos para los países industrializados en la Convención”.</p>
<p>Los compromisos cubanos se dividen en dos líneas: políticas nacionales y proyectos concretos. De igual manera, los compromisos de mitigación se centran esencialmente en la producción y aprovechamiento de la energía.</p>
<p>Más amplios y costosos son los compromisos paliativos, dedicados a la adaptación ante el cambio climático, entre los que destacan como acciones palpables el enfrentamiento a las vulnerabilidades costeras, la recuperación de manglares y programas para producción de alimentos. Para todos estos Cuba ha recibido, en varias ocasiones, financiamiento de organismos internacionales como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (<a href="https://www.thegef.org/" target="_blank" rel="noopener">GEF</a>).</p>
<p>Por su parte, los compromisos de mitigación se centran en la creación de capacidades de generación mediante fuentes renovables (biomasa ligada a la industria azucarera, solar, eólica y biogás vinculado al manejo de residuos orgánicos), la instalación de bombas de agua para el sector agrícola, recambio de luminarias por sistema LED en el sector residencial y público y la sustitución de cocinas de resistencia por nuevas de inducción.</p>
<p>En el caso de los programas de mitigación, que implican adquisición de tecnología, la meta expresada por el Gobierno cubano es contar para 2030 con el 24% de su generación de energía a partir de fuentes renovables. El costo estimado para ello, según las NDCs presentadas, movilizaría “un monto financiero no menor de 4 000 millones de dólares”, con lo cual se aseguraría una producción de “7 000 GWh al año con fuentes renovables, dejando de emitir a la atmósfera más de 6 millones de toneladas de CO<sub>2</sub>”.</p>
<p>Hasta el momento, dicha transformación de la matriz energética cubana —dependiente en la actualidad de combustibles fósiles— ha sido lenta, especialmente porque necesitaría inversiones extranjeras en un sector totalmente estatal o de fondos de cooperación internacional.</p>
<p><em>Julio Batista Rodríguez recibió una beca de la Earth Journalism Network para la cobertura de la COP 25.</em></p>
</div>
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		<title>La minería “secreta” del oro en Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Dec 2019 14:29:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Recursos naturales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Abajo, en las galerías escarbadas a fuerza de cincel y martillo, no hay aire o luz natural, pero hay oro. Y eso es suficiente…</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hasta aquella fatídica mañana, que se minaba oro en Aguas Claras era un secreto a voces. Cada día llegaba más de un centenar de hombres a este pueblo diminuto a medio camino entre la ciudad de Holguín y Gibara. Iban a enterrarse en hoyos de 30 o 40 metros de profundidad.</p>
<p>Los que vivieron esa etapa recuerdan que las bocas de los pozos estaban separadas por escasos metros y que, más de una vez, los túneles se llegaron a comunicar bajo la superficie. Visto desde el aire, el descampado semejaba una colmena con gente que entraba y salía de los pozos, entre el ruido de las roldanas izando las cubetas repletas, las voces de los mineros, el ir y venir de los ayudantes botando escombros… La cantera y sus cercanías eran la parte más viva de todo el poblado. Y aunque la policía hacía incursiones esporádicas, tras unos días de descanso para calmar los ánimos la gente siempre volvía al trabajo.</p>
<p>Hasta principios de los años noventa la mina de oro de Aguas Claras había sido el puntal económico del sitio. Generaciones enteras habían dedicado su trabajo a la mina. Así que, cuando las empresas estatales se retiraron y desaparecieron los empleos en el sector, la gente siguió haciendo con naturalidad lo mismo que había hecho por décadas: el pueblo y su única tradición quedaron anclados a la geografía de una tierra sin otra riqueza que las venas de mineral que corren bajo el suelo. Por eso, en Aguas Claras, la minería artesanal nunca fue vista como algo extraordinario. Era un tema del que todos conversaban sin reparos.</p>
<p>Pero en mayo de 2018, dos jóvenes mineros fallecieron y otros cuatro tuvieron lesiones. No se derrumbó la galería donde trabajaban: su error fue no esperar a que se disipara el dióxido de carbono (CO<sub>2</sub>) de la turbina con que achicaban el agua acumulada en la galería. Al bajar, ambos murieron asfixiados. El resto de sus compañeros se lesionó al caer desmayados mientras trataban de auxiliarlos. Ese día, recuerda Michael*, se desmoronó la minería artesanal en la zona, un negocio que había sido próspero por muchos años.</p>
<p>Sin embargo, el revuelo causado por ambas muertes puso a Aguas Claras en el mapa y las autoridades actuaron de forma drástica, como nunca lo habían hecho. Cuando las ambulancias y los equipos de rescate se marcharon, los túneles de acceso fueron sellados a fuerza de buldócer. Luego las redadas policiales hicieron inviable el trabajo y <a href="https://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2017/11/de-nuestra-prensa-la-loca-fiebre-del-oro/" target="_blank" rel="noopener">la prensa holguinera</a> y <a href="http://www.granma.cu/cuba/2018-03-27/la-fiebre-del-oro-y-sus-peligros-27-03-2018-21-03-08" target="_blank" rel="noopener">nacional</a> escribió sobre las afectaciones que las prácticas mineras ocasionan al medio ambiente. Se habló también de las consecuencias legales para los infractores, se citaron a expertos locales y se dieron cifras de instrumentos de trabajo confiscados.</p>
<p>A un año y medio del accidente, lo que antes fuera un área de trabajo plena de actividad, se ha convertido en un lugar silencioso.</p>
<p>Pero Aguas Claras no es un caso único. En otros sitios del Oriente de Cuba, siempre apartados, hay hombres que aún hoy arrancan, como pueden, el mineral a la roca. Es una batalla constante: a medida que se cava una galería la tierra esconde los filones de material. Es un duelo que la tierra siempre gana porque, de una forma u otra, antes o después, la tierra termina por tragarse a los hombres.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Con la mano Jesús señala la cantera donde trabajan: una caldera gigante de piedra lavada sin vegetación, donde el sol castiga casi todo el día y la sombra es escasa. “El infierno”, me dice. Así lo llama este hombre que, por más de una década, ha descendido casi diariamente a 30 metros bajo tierra.</p>
<p>Jesús es el mayor de los cuatro miembros de La Brigada, tiene cerca de 50 años, las manos toscas y duras y la mirada seca. Él y sus compañeros trabajan cada día en un pozo en la región oriental cubana para extraer oro. Aunque la minería artesanal y a pequeña escala del oro <a href="https://www.thegef.org/news/180-million-investment-tackle-hidden-cost-gold" target="_blank" rel="noopener">involucra a 15 millones de personas en todo el mundo y genera cerca del 15 % del oro que se extrae cada año</a> en el planeta, esta práctica es ilegal en Cuba: en el país la extracción de minerales metálicos está reservada para empresas estatales y extranjeras, y la Ley 76 de Minas (1994) establece el “dominio inalienable e imprescriptible” del Estado cubano sobre todos los recursos minerales presentes en el territorio nacional. Sin embargo, en los últimos dos años han sido frecuentes en la prensa cubana, <a href="https://www.jstor.org/stable/24921171?seq=1" target="_blank" rel="noopener">y en circuitos científicos</a>, los reportes sobre actividad minera ilegal.</p>
<p>Como sucede en el resto del mundo, en Cuba la minería artesanal es extremadamente peligrosa debido a las precarias condiciones tecnológicas y constructivas en que se realiza. A lo que se añade la imposibilidad de acceder a metodologías y materiales constructivos que harían mucho más seguro su trabajo. Así, las minas artesanales son una ruleta rusa constante. En buena medida, son lo más parecido a una tumba, una que los mineros cavan con sus propias manos.</p>
<p>No hay una estructura preestablecida para excavar estos agujeros. Los túneles se tuercen, suben o bajan, se ensanchan o terminan persiguiendo el cuarzo en el cual se encuentran las mayores concentraciones de oro. Sin embargo, cuando son profundos, los pozos comparten algunas características: una galería de descenso vertical que llega hasta un primer descanso para luego ramificarse en túneles horizontales, la humedad, la falta de oxígeno y el calor apabullante.</p>
<p>Cavar un pozo puede tomar hasta un mes, o más. Todo depende de la profundidad que se le quiera dar. “La mayor demora es empalar, porque tienes que darle profundidad al hueco y luego empalar bien; y luego volver a darle más profundidad y empalar de nuevo. Así repites eso hasta que tengas la profundidad necesaria”, cuenta Michael, quien por años ha sido minero y ha recorrido buena parte del Oriente cubano excavando el suelo. El hueco más pequeño en el que se ha metido tenía 4 metros pues la veta de material estaba muy cerca, pero también ha llegado a los 36 metros de profundidad.</p>
<p>El pozo de La Brigada que conforman Jesús, Thomas (el líder), Ramón y Rizo (al que todos llaman por su apellido) es de los más cómodos. La entrada es una columna vertical cuadrada de 15 metros de profundidad y 70 centímetros de arista por donde solo puede subir o bajar un hombre a la vez. Las paredes del pasadizo están completamente empaladas, una estructura que sirve de escalera y facilita el acceso.</p>
<p>A pocos metros, en la misma cantera, hay otro pozo y otra brigada de mineros, pero las condiciones son diferentes. La garganta de entrada de aquel tiene casi dos metros de diámetro y el empalado es pobre, casi no hay escalera, buena parte del descenso hay que hacerlo por la soga, las paredes muestran la tierra directamente, los puntos para el apoyo están distantes y no todos los hombres que trabajan este hoyo podrían subir o bajar con facilidad por allí. Thomas, el líder de La Brigada, reconoce que el pozo y el empalado dicen mucho de los mineros y de cuánto les importa la seguridad. Para él y su gente no hay nada más importante que salir a la superficie al final del día.</p>
<p>A medida que se desciende, es evidente el cambio en la temperatura y calidad del aire. Hay que hacer descansos cortos, o ir despacio, para que el cuerpo se acostumbre a las nuevas condiciones sin someterlo a cambios bruscos. Controlar la respiración es muy importante. También hay otros trucos útiles: mantener el cerebro activo, pensar con racionalidad, mirar y analizar todo alrededor.</p>
<p>La costumbre, entre los mineros, le gana el pulso al miedo.</p>
<div id="attachment_5975" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5975" class="size-full wp-image-5975" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-6.jpg" alt="" width="1080" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-6.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-6-300x167.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-6-1000x556.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-6-768x427.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-6-810x450.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-5975" class="wp-caption-text">Foto: Hansel Leyva</p></div>
<p>La Brigada tiene una rutina invariable. Con “la chichi”, que no es otra cosa que una motomochila, se bombea aire fresco directo al fondo de la mina por cerca de 45 minutos para renovar el oxígeno en las galerías. Nadie baja antes de esta operación: en estos túneles es más frecuente la muerte por asfixia que por derrumbe. Tras esa inyección inicial de aire, el flujo se mantiene con una fragua, especie de ventilador eléctrico menos potente que envía aire fresco constantemente. Bajo tierra lo más importante es el aire fresco y el agua para mantenerse hidratado mientras se trabaja. La comida es secundaria, incluso llega a olvidarse.</p>
<p>Cuando ya hay suficiente aire en los túneles, alguien baja a conectar la turbina en el fondo de la mina para sacar el agua acumulada durante la noche. El tiempo de drenaje depende de cuánta se haya filtrado. En épocas lluviosas puede demorar más de una hora secar la mina, o debe ponerse a funcionar la turbina en más de una ocasión durante la jornada de trabajo.</p>
<p>La mayoría de los grupos de mineros emplean turbinas de combustión interna para drenar, y ello los obliga a subir cuando estas comienzan a funcionar para evitar la asfixia por CO<sub>2</sub>. Thomas y La Brigada idearon un sistema diferente: con un balón pequeño de gas crearon un colector de humo, acoplado al escape de la turbina y a una manguera que a su vez se conecta a un extractor en la superficie. Así evitan que el CO<sub>2</sub> inunde la galería y no necesitan detener el trabajo mientras drenan el agua.</p>
<p>Solo cuando la galería está seca comienzan la faena. En toda brigada los trabajos se reparten: picadores, paleadores, alzadores, escombreros… vigías. Aunque lo ideal es que todos en el grupo sean capaces de hacer cualquier trabajo, eso pasa muy pocas veces. En ocasiones, incluso, hay quienes prefieren repetir en trabajos duros, pero en los que se sienten más cómodos.</p>
<p>Los picadores y paleadores están abajo, en la mina. Los primeros arrancan, con cincel y martillo, los trozos de cuarzo. Este material se encuentra en vetas que pueden tener dos o veinte centímetros de ancho, o más. Sin importar el grosor, una vez detectado hay dos procedimientos: o se remueve la piedra sin valor a su alrededor para liberar la veta, o se zanjea directamente la veta y más tarde se remueve la piedra sobrante. Los paleadores son los encargados de mover el escombro dentro de la galería, ya sea enviándolo a la superficie o acumulándolo en algunas zonas de la mina. “A veces tienes que botar 60 cubos de escombro para poder sacar 10 latas de material”, explica Michael.</p>
<p>Arriba, el alzador es el responsable de izar los cubos repletos de rocas. Este es uno de los trabajos más odiados por los mineros y no se limita solo al escombro o al cuarzo. Los alzadores suben o bajan también los instrumentos, equipos, madera para empalar… Mientras, el escombrero lanzará, lejos del hoyo, la roca de desecho izada hasta la superficie. Entre ambos también operan los equipos de ventilación y están atentos al clima.</p>
<p>La lluvia cancela las operaciones de inmediato, pues, además de inundar las galerías y mojar el empalado –lo que dificulta la escalada–, muchas veces viene acompañada por descargas eléctricas. Bajo tierra, rodeados de minerales metálicos que conducen la electricidad por kilómetros, los mineros estarían en una trampa mortal. Es por eso que, incluso si la lluvia no arrecia, basta un trueno para que todos salgan a la superficie.</p>
<p>Dado el carácter ilegal de este trabajo, penado por la ley con multas cuantiosas, decomiso de materiales y pertenencias, o hasta prisión, la presencia de un vigía es requisito para garantizar la seguridad de las operaciones. Usualmente se ubica a suficiente distancia como para poder detectar pronto la llegada de la policía y avisar con tiempo. No se necesita contestar el teléfono, basta con ver la llamada del vigía para que se active la fuga.</p>
<p>La velocidad a la que se desmonta todo el campamento es asombrosa. En la huida cada miembro de la brigada tiene un encargo específico: unos recogen las mangueras, otros ponen la rústica tapa de madera que intenta camuflar la entrada de la mina, otros huyen monte adentro cargando con los equipos de bombeo y generadores… Lo ideal es que nadie quede dentro de los túneles, ni que quede huella alguna de la presencia de mineros.</p>
<p>Cuando la policía llega hasta esos sitios apartados, se decreta entre las brigadas al menos una semana de descanso forzado, hasta que todo se calme y el operativo policial disminuya. Casi siempre las redadas contra los mineros son por quejas de los guardias forestales, o como parte de alguna batida regional contra otras ilegalidades. Tiene que existir un caso extraordinario, como el accidente en Aguas Claras, para que el centro del operativo sea eliminar focos de minería ilegal.</p>
<p>Si hay brigadas trabajando cerca unas de otras, estas colaboran para minimizar riesgos: están al tanto de la dirección y la profundidad en la que excavan para no desplomar túneles, comparten el vigía, algunos equipos y los gastos para contratar un vigilante nocturno que cuide los pozos de los “buitres”. Estos son personajes que viven del trabajo ajeno y aprovechan las noches para robar material en los mejores pozos; a veces, en el afán de conseguir cuarzo, los buitres llegan a debilitar la estructura misma de la mina, dice Michael.</p>
<p>La propiedad de un pozo depende de la iniciativa. Cuando los yacimientos están en tierra de nadie, es decir en tierras del Estado, basta con identificar un sitio virgen, cavar un poco y declarar el terreno como propio. Eso es suficiente para que otros mineros reconozcan el derecho a trabajarlo. No se necesitan títulos de propiedad u otras pruebas; el terreno es de quien primero llegue y lo marque. Así funciona.</p>
<p>En el Oriente de Cuba la minería artesanal de oro es un contrato sin firmas, un pacto de palabra cuya única garantía es la confianza entre quienes arriesgan todos los días su vida cavando en galerías subterráneas, o escabulléndose de las autoridades cubanas.</p>
<p>No importa quién sea el dueño, una vez conformada la brigada de trabajo, los miembros tendrán partes iguales en las ganancias cuando el pozo comience a rendir frutos. Tampoco se tomará decisión alguna si todos los miembros de la brigada no están de acuerdo, ningún voto pesa más que otro, ni siquiera el del dueño del pozo.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Después de llegar al primer descanso y avanzar mina adentro, conviven la opresión al pasar por galerías estrechas y la certeza de que todo podría venirse abajo y sepultar la mina y los mineros para siempre. A 30 metros de la superficie, el miedo a morir cobra dimensión física y puede palparse en una pared húmeda o en una viga floja.</p>
<p>En el pozo de La Brigada el verdadero descenso comienza cuando desaparece el empalado del túnel vertical y toca avanzar por pasadizos escarbados a mano en la roca, húmedos por el calor infernal que hay, aunque se bombee aire constantemente. Muchas veces es preciso arrastrarse entre ellos, apretarse en algunos tramos contra el suelo, evitar tocar el viejo empalado del techo.</p>
<p>Llegado a un punto del trayecto, es necesario aferrarse de una soga azul y mojada que hace las veces de pasamanos. Thomas advierte que no debe soltarse.</p>
<p>Bajar hasta la zona de trabajo puede tomar tres minutos, o treinta. Es difícil calcularlo. Cuesta respirar. Una vez allí, adaptarse a la presión y al poco oxígeno toma tiempo, normalmente unos 10 minutos.</p>
<p>El tamaño de la galería principal, donde se guardan los implementos de trabajo y la turbina, permite estar de pie. Esta cámara es la antesala del sitio donde se concentran los trabajos para obtener el cuarzo, y hasta donde se llega por un pasaje aún más estrecho que los anteriores. Allí, con rocas apuntaladas por montones de madera sobre la cabeza, Rizo y Jesús trabajan sin detenerse: con una naturalidad pasmosa palean lodo, achican agua, limpian escombros, tratan de avanzar en un sitio en el que se supone no deberían estar.</p>
<div id="attachment_5974" style="width: 1030px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5974" class="size-full wp-image-5974" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-9.jpg" alt="" width="1020" height="680" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-9.jpg 1020w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-9-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-9-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-9-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/1-9-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1020px) 100vw, 1020px" /><p id="caption-attachment-5974" class="wp-caption-text">Foto: Hansel Leyva</p></div>
<p>En la galería mayor y en la zona en la que trabajan la luz proviene de los bombillos que han instalado en las paredes (se alimentan de una batería en el exterior) y que dan un toque de modernidad a la gruta. Estas precauciones, me dicen, son casi una rareza. Para muchos mineros, las medidas que toma La Brigada parecen una exageración.</p>
<p>Sin embargo, hay otras leyes no escritas que todos cumplen. Una de ellas es que, allí donde se realiza la minería ilegal, nadie toma fotos. Esto no es negociable, pues bastaría una instantánea para comprometer a todos los presentes. En sitios más grandes y atestados de gente que no se conoce, más de una pelea ha comenzado por esta razón, me cuentan en La Brigada.</p>
<p>Es una regla tan estricta que ni siquiera bajo tierra lo permiten, aunque todos están seguros de que la policía jamás podría identificar las grutas. Lo saben porque los policías llegan y los ahuyentan por un tiempo, decomisan lo que queda olvidado en la huida y, a veces, prenden fuego a los hoyos para derrumbarlos; pero jamás bajan a las galerías.</p>
<p>La reticencia a las fotos es solo un detalle. Por naturaleza los mineros son gente desconfiada. Desconfían del clima fuera de los hoyos. Desconfían de los aparatos con que bombean aire a cuarenta metros bajo tierra. Desconfían de las paredes que ellos mismos han escarbado en la roca. Desconfían del techo que han apuntalado para que no se les desplome encima. Pero desconfían, sobre todo, de los extraños.</p>
<p>Muchos de ellos se conocen de toda una vida: son del mismo pueblo, han minado juntos en varias provincias; se han ido de campaña juntos a probar suerte por muchos días, y han vuelto un poco menos pobres a sus casas; han corrido juntos por el monte cuando llega la policía y, a veces, han esperado juntos por horas en los hoyos hasta que la policía se marche. Vivir constantemente al margen de la ley y al borde de la muerte ha forjado una fraternidad a la que no se pertenece de golpe. Es una confianza que lleva años fraguar, pero que les permite depositar la vida en manos de sus compañeros cada día.</p>
<p>Hace ya una hora que Rizo, Jesús y Thomas se turnan para palear lodo cuando, desde arriba, Ramón avisa que hay una tormenta cerca y truena mucho. Ese es el santo y seña para salir del hoyo. Se apaga la turbina que ha estado drenando el agua que se filtra constantemente y emprenden el regreso.</p>
<p>Otra vez el mismo pasaje angosto, la misma soga azul, más barro por toda la ropa, el ascenso por el empalado de madera estrecho pero cómodo y, al final, el aire de la superficie que parece más puro que nunca y consigue pasar por frescos los 32 grados Celsius de temperatura que abrasan la cantera de piedra.</p>
<p>Todos lamentan que la tarde termine así. Hace más de tres días que La Brigada solo puede achicar agua, repasar el empalado de las grutas donde se trabaja y remover lodo. Casi nada de material se ha extraído.</p>
<p>Una vez fuera, el material deberá seguir un largo proceso. Tras recolectarse, el cuarzo debe pilarse –hacerse piedras más pequeñas– y secarse. El transporte de cada lata de material en carreta cuesta 20 pesos, pero eso no es una preocupación para La Brigada, pues tienen en qué moverlas. Ya seca, la roca será triturada en un molino especial reforzado, hasta que se convierta en un polvo fino.</p>
<p>Los propietarios de estos artefactos no son mineros, al menos ya no: ellos reciben 30 pesos por cada lata de material que pase por sus máquinas y las brigadas suelen acumular al menos una decena de estas antes de ir al molino. Moler es un negocio menos riesgoso que meterse bajo tierra, pero igual de penado por las autoridades cubanas, quienes también hostigan al resto de los eslabones de la cadena productiva. Por supuesto, uno o varios miembros de cada brigada estarán presentes mientras se muela el material.</p>
<p>Aunque todos conocen el precio habitual, en ocasiones los dueños de molinos aceptan como pago una parte del material que deben moler. No es lo más usual, pero cuando saben que el cuarzo proviene de un pozo con alta concentración de oro, puede negociarse con ellos sin demasiados contratiempos.</p>
<p>Ya con el polvo listo, llega el turno del lavado. Con ligeras variaciones, este paso no ha cambiado mucho en siglos. Michael explica que para ello se emplea un aparato que se conoce como <em>racle</em>, o carro. Básicamente es una batea montada en dos balancines donde se pone el polvo y se le añade agua para que el líquido arrastre el lodo y deje detrás el polvo metálico.</p>
<p>No todo el mundo sabe cómo lavar, asegura Michael. Él lo ha hecho y no le gusta. Requiere entrenamiento y paciencia: debe hacerse despacio, pues de otra manera se corre el riesgo de botar oro junto al lodo. Sin embargo, el lavado siempre lo hace una persona de la brigada, es un momento definitivo del proceso que no se deja en manos de extraños. Hay quienes se ganan un puesto dentro de las brigadas solo por su habilidad para lavar el oro.</p>
<p>Separado el polvo metálico, comienza la alquimia. Dentro del recipiente sin agua se vierte azogue o mercurio –metal pesado que a temperatura ambiente es el único en estado líquido–, el cual tiene la propiedad de amalgamarse con las diminutas partículas de oro y separarlas del resto de los minerales. El mercurio no se comercializa legalmente en Cuba, sino que es adquirido de trabajadores de industrias estatales que lo emplean: el costo del producto es de 60 pesos cubanos por un pomito de penicilina. Podría parecer poco, pero ello es suficiente para procesar hasta 80 gramos de oro.</p>
<p>Tras revolver una y otra vez, el mercurio y el oro atrapado por este se depositan en un paño muy fino que servirá como colador; puede ser la tela de una sombrilla, o el bolsillo de un short de nailon, pero siempre debe ser una tela lo más fina posible, me cuenta Michael. A mano, la tela se exprime para sacar la mayor cantidad de mercurio y lo que queda en el paño se coloca a la candela en una cuchara o un recipiente similar.</p>
<p>Con el calor el mercurio restante se evapora en gases que son altamente peligrosos para los humanos, pero los mineros solo se protegen cubriéndose la cara con un pulóver como única barrera. Cuando los vapores se disipan queda el oro “amarillito, de lo más chulito ahí”, dice Michael sin esconder cuánto le gusta esa visión.</p>
<p>El oro obtenido, de entre 19 y 21 quilates, se venderá entonces a los compradores en el mercado negro por un valor de 30 CUC el gramo. Para su uso en la joyería, cada gramo de ese oro deberá ser mezclado y rebajado con un gramo de cobre y medio gramo de plata, para garantizar la dureza de la aleación y llevarlo a oro de 10 quilates, el más barato de los empleados por los orfebres. Así, del gramo inicial vendido por el minero, se obtienen dos gramos y medio listos para comercializar. Cada gramo de oro 10 quilates se compra actualmente en Cuba por 20 CUC.</p>
<p>La vaporización del mercurio es una de las técnicas más extendidas para recuperar oro de manera artesanal en todo el mundo. Se calcula que de esta manera más de 1 400 de toneladas de mercurio son liberadas a la atmósfera cada año, lo que lo convierte en la principal fuente mundial de contaminación por este metal, según <a href="https://www.thegef.org/news/making-gold-greener-addressing-mercury-pollution-small-scale-often-illegal-gold-mining" target="_blank" rel="noopener">información</a> del programa de Oportunidades Globales para el Desarrollo a Largo Plazo (Global Opportunities for Long-term Development, GOLD) amparado por el Global Enviroment Facility (GEF).</p>
<p>El mismo comunicado advierte que “la prolongada y elevada exposición a la inhalación del mercurio daña los sistemas nervioso, digestivo e inmunológico. […] en humanos, esto se ha denominado enfermedad de Minamata […] Los síntomas más notables de la enfermedad son convulsiones, pérdida de la coordinación muscular y daños en la visión, el habla y la audición”.</p>
<p>A través de GOLD se podrían canalizar fondos a países donde muchos mineros artesanales todavía dependen del mercurio para la extracción de oro. En total, GEF dedicará a este programa 45,2 millones de dólares, monto que podría ampliarse hasta los 135,1 millones con la contribución de presupuestos gubernamentales, instituciones financieras internacionales y empresas privadas. “Con estos fondos, los gobiernos pueden apoyar a las empresas artesanales y de pequeña escala mediante la creación de políticas e incentivos de mercado, y conectándolas con los mercados internacionales y las cadenas de suministro que favorecen la extracción de oro con técnicas que empleen menos o nada de mercurio”, sentencia el artículo.</p>
<p>Ni un solo centavo de estos fondos transformará las condiciones en las que hoy los mineros artesanales de Cuba refinan el oro. Aunque ya no es un secreto que, desde Camagüey a Las Tunas, pueden encontrarse focos de esta actividad, las autoridades cubanas están más enfocadas en eliminar estas prácticas que en crear un marco de legalidad que permita normalizar y aplicar medidas de seguridad a las excavaciones existentes.</p>
<p>Para muchos de los mineros cubanos este sería un escenario deseable: trabajar sin preocuparse de la policía, comprar los materiales necesarios para asegurar los túneles, excavar, procesar y luego vender el mineral al mismo Estado. Comprándolo al precio que hoy lo venden los mineros, el costo para el Estado cubano sería de 933 CUC la onza troy (medida de peso estándar empleada para la comercialización de metales preciosos y que equivale aproximadamente a 31,1 gramos), muy por debajo de los 1 475,95 dólares que <a href="https://www.gold.co.uk/gold-price/week/ounces/USD/" target="_blank" rel="noopener">registró</a> como valor de mercado el 6 de diciembre de 2019.</p>
<p>Los datos de la explotación aurífera en Cuba no son públicos: aunque el país mantiene en funcionamiento minas de oro en provincias como Villa Clara (Yacimiento Falcón) y Camagüey (Golden Hill), el Anuario Estadístico de Cuba no reporta la producción de este metal. Sin embargo, es notable que en su edición de 2018 la <a href="https://www.mincex.gob.cu/files/cartera_de_oportunidades_de_inversion_extranjera_2018-2019_web_opt_0.pdf" target="_blank" rel="noopener">Cartera de Oportunidades para la Inversión Extranjera</a> señalara un total de 32 ofertas relacionadas con la minería del oro en el territorio nacional: cuatro de ellas ubicadas en Holguín y entre las que se encuentra la zona Aguas Claras-Guajabales, el sitio donde en mayo de 2018 fallecieron los dos jóvenes mineros.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<div id="attachment_5970" style="width: 1191px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-5970" class="wp-image-5970 size-full" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Mineria_3.png" alt="Ilustración: Monkc" width="1181" height="750" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Mineria_3.png 1181w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Mineria_3-300x191.png 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Mineria_3-945x600.png 945w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Mineria_3-768x488.png 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Mineria_3-810x514.png 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/12/Mineria_3-1140x724.png 1140w" sizes="(max-width: 1181px) 100vw, 1181px" /><p id="caption-attachment-5970" class="wp-caption-text">Ilustración: Monkc</p></div>
<p>Al final del día todos los equipos se recogen, las mangueras usadas para extraer agua de la mina son desmontadas y cada quien emprende el camino de regreso a casa. Hace más de un mes que La Brigada no muele una sola lata de material. Y eso significa que hace más de un mes que nadie cobra un centavo. En todo ese tiempo, el pozo solo ha dado pérdidas: comida, transporte, combustible… En el grupo todos esperan que eso cambie pronto.</p>
<p>Pero solo tienen eso, la esperanza: en la minería artesanal nunca se tiene certeza del éxito.</p>
<p>Incluso cuando comiencen a procesar el material, no siempre será un negocio lucrativo. Sumando los costos de producción, cada lata de material extraído de la galería solo será rentable si rinde, como mínimo, tres décimas de gramo. Con los precios actuales, serían 225 pesos. Restando solo los 30 pesos para moler cada lata (y obviando los 60 del azogue, el combustible y la comida), la ganancia por lata sería menos de 50 pesos cada uno, menos de dos dólares. Nada, si se tiene en cuenta el riesgo que corre La Brigada cada día.</p>
<p>Sí, a veces el milagro llega y alguien gana la lotería al encontrar un filón de cuarzo con gran carga del mineral, pero es muy raro: las concentraciones habituales de oro en estas rocas son bajas, tan bajas que el mismo gobierno cubano no se decide a explotarlas. Además, cuando eso sucede, muchas veces ese dinero servirá para saldar las deudas acumuladas con el trabajo o la compra de insumos. Nadie se ha hecho rico aquí, me dice Thomas sentado al borde del pozo.</p>
<p>Sin embargo, muchos siguen aferrados a los cinceles. “Al minero le da la fiebre del oro porque es un trabajo que puede dar mucho dinero y a veces no lleva inversión, solo el trabajo de cada uno. En el tiempo que yo trabajé en eso, nadie se fue por propia voluntad del hoyo”, me cuenta Michael, quien por cuatro años vivió de la minería y derrochó la mayor parte de sus ganancias en restaurantes, habitaciones de hoteles y discotecas.</p>
<p>Por su parte, Luis Manuel lleva la mitad de sus 32 años picando cuarzo bajo tierra, llegó a la minería pensando que sería solo por un tiempo. Pero la primera semana hizo 12 000 pesos y hasta allí llegó la universidad y las ganas de ser Licenciado en Deportes. Ahora, con lo que gana en la mina, compensa los gastos en la finca de su familia. “En la vida real”, dice, él es agricultor.</p>
<p>Cuesta trabajo definir con estos hombres qué es la vida real para ellos: si se trata de la realidad palpable de una galería oscura y húmeda a 40 metros de profundidad, o el teatro que representan para mantener un bajo perfil ante las autoridades cubanas.</p>
<p>Casi anochece y dejamos atrás la cantera. Converso con Jesús mientras avanzamos por un camino de tierra olvidado. En este monte del Oriente cubano solo nuestra conversación rompe el silencio de los alrededores. Jesús es de los que está en el oro porque no ve otro remedio. Aunque ha trabajado para empresas estatales antes, incluso alternándolas con la minería, la opción de volver a esos empleos no está en sus planes.</p>
<p>Pero tampoco quiere hacerse viejo en un hoyo, como le sucedió a su suegro en estas minas. Sueña con un golpe de suerte que recompense el sacrificio, un filón que le permita hacer dinero y montar un tallercito de carpintería; nada de otro mundo, apenas lo suficiente como para vivir sin escurrirse tierra adentro los días tranquilos y monte adentro cuando llegan los policías.</p>
<p>Mientras ese golpe de suerte llega, cada mañana Jesús regresa, disciplinadamente, al infierno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>* Los nombres de los entrevistados y miembros de La Brigada han sido cambiados para proteger su identidad.</p>
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		<title>El sargazo y la basura afectan Guanahacabibes</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2019/08/el-sargazo-y-la-basura-afectan-guanahacabibes/</link>
					<comments>https://periodismodebarrio.org/2019/08/el-sargazo-y-la-basura-afectan-guanahacabibes/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Aug 2019 11:00:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[basura]]></category>
		<category><![CDATA[contaminación ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Guanahacabibes]]></category>
		<category><![CDATA[sargazo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Allá en Guanahacabibes, en el extremo occidental de Cuba, la basura y el sargazo que arrastran las corrientes marinas han cambiado la topografía de playas prácticamente vírgenes.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2019/08/el-sargazo-y-la-basura-afectan-guanahacabibes/">El sargazo y la basura afectan Guanahacabibes</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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<p>El sargazo se acumula en la costa y ha creado en las playas del sur de Guanahacabibes verdaderas barreras que en ocasiones miden más de metro y medio de altura. Arrastrado por la corriente, llega hasta la orilla y allí se descompone. Con un poco de suerte, una vez podrido y reseco por el sol, el sargazo apestará por un tiempo y luego el mismo mar se encargará de limpiarlo con el oleaje. Con algo de fatalidad, recalará en sitios como Caleta del Chivo, una ensenada en forma de bolsa, de escasísima profundidad y donde las olas no son lo suficientemente fuertes como para arrastrar lo descompuesto. Entonces apestará en más de un kilómetro a la redonda y las islas muertas de sargazo putrefacto nadarán despacio en la ensenada, para más tarde mezclarse con el mar.</p>



<p>Aunque hasta estas playas siempre llegó sargazo, en los últimos cinco años ha registrado un crecimiento desmedido provocado por nutrientes químicos que provienen de la actividad humana. La avalancha de esta macroalga amenaza hoy con desplomar las economías turísticas del Gran Caribe. Además, ha tenido efectos notables sobre los ecosistemas coralinos y costeros.</p>



<p>La basura es harina de otro costal. No apesta, pero al llegar a sitios como Playa La Barca, donde solo existe un campamento rústico para el monitoreo de tortugas marinas, la imagen parece irreal. Por más de 20 kilómetros, las corrientes llevan hasta las playas el plástico que no se genera en Guanahacabibes: zapatos de cualquier talla, mallas plásticas para trampas langosteras, redes de pesca, pomos plásticos y de vidrio, juguetes, pelotas de golf, cubos…</p>



<p>No importa cuántas veces se recoja, o cuántos voluntarios estén dispuestos a limpiar el sitio. Los desechos continúan llegando sin descanso hasta la línea costera curva entre Playa Antonio y Punta El Holandés, que es una especie de trampa natural para la basura.</p>



<p>Hasta la punta más occidental de Cuba llegan, a veces, los integrantes del proyecto Cámara Chica: adolescentes que se unen para limpiar algunos tramos de playa en la península y que tratan de visualizar el problema de la basura en este sitio. Por desgracia, el impacto del trabajo que realizan es reducido, como mucho. Guanahacabibes y sus playas son apenas el efecto: para solucionarlo habría que atacar directamente las causas. Esta zona poco accesible para la gente, poco accesible a la prensa y con pocos recursos para la limpieza sistemática del litoral, casi se ha convertido un vertedero secreto. De los que no duelen porque no se ven.</p>



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<figcaption>En Caleta del Chivo, donde las olas no alcanzan a limpiar lo podrido, el mar se ha convertido en una ciénaga putrefacta y maloliente de sargazo (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figcaption>Botellas de vidrio son también arrastradas por la corriente y depositadas luego en las playas (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figcaption>Según el informe What a Waste 2.0, se estima que cerca del 12 % de los desechos del planeta son plásticos, ello representa cerca de 242 millones de toneladas anuales (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="720" class="wp-image-5587" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/11-1.jpg" alt="" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/11-1.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/11-1-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/11-1-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/11-1-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/11-1-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" />
<figcaption>La llegada descontrolada de sargazo ha desatado alarmas en la región y en junio pasado se celebró en Cancún (México) el primer evento de Alto Nivel para la Atención de Sargazo en el Gran Caribe, con la presencia de la presidenta de la Asociación de Estados del Caribe (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figcaption>El sargazo descompuesto afecta los ecosistemas costeros y de arrecife. Puede llegar a bajar los niveles de oxígeno en el agua e interferir en la fotosíntesis (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figcaption>Algunas especies de aves conviven con el sargazo y la basura, entre los que buscan pequeños crustáceos o restos de animales de los cuales se alimentan (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figcaption>Hasta la orilla arrastra el mar parte de lo que los hombres lanzan en él (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figcaption>Uno de los desechos plásticos más comunes en las playas de Guanahacabibes son estas redes plásticas (al frente), usadas en las trampas para capturar langostas (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figcaption>La corriente arrastra hacia las playas de Guanahacabibes los más inusuales objetos, una parte importante de ellos no son degradables y estarán por muchos años en la naturaleza (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figcaption>Mientras en Guanahacabibes el sargazo se acumula y pudre en la costa, en el resto de la región hay experiencias valiosas para su empleo en la generación de biocombustibles y biofertilizantes (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="720" class="wp-image-5594" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/17.jpg" alt="" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/17.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/17-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/17-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/17-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/17-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" />
<figcaption>Al descomponerse, el sargazo genera ácido sulfihídrico, un gas inflamable y tóxico con numerosas aplicaciones industriales (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
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<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="720" class="wp-image-5595" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/12-2.jpg" alt="" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/12-2.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/12-2-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/12-2-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/12-2-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/12-2-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" />
<figcaption>En Guanahacabibes, lugar de anidación de varias especies de tortugas marinas, la acumulación de sargazo y basura se ha transformado en un gran obstáculo, tanto para los ejemplares adultos que llegan a desovar cada año, como para los neonatos que deben atravesar la maraña putrefacta antes de llegar al mar (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
</figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="720" class="wp-image-5596" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/9-2.jpg" alt="" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/9-2.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/9-2-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/9-2-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/9-2-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/08/9-2-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" />
<figcaption>La mucha basura acumulada en Guanahacabibes pone en duda que en realidad se trate de un Área Protegida por el CITMA con playas prácticamente vírgenes (Foto: Jans Sosa Rojas).</figcaption>
</figure>
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		<title>El viento sobre Jesús del Monte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Jan 2019 11:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desastres naturales]]></category>
		<category><![CDATA[comunidades vulnerables]]></category>
		<category><![CDATA[desastres naturales]]></category>
		<category><![CDATA[Diez de Octubre]]></category>
		<category><![CDATA[La Habana]]></category>
		<category><![CDATA[tormenta]]></category>
		<category><![CDATA[tornado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Jesús del Monte, Luyanó, el tornado vino a remover los problemas que ya existían. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La noche del
pasado domingo en Luyanó, casi todos perdieron algo. Hubo vidrios de ventanas y
puertas que desaparecieron, autos arruinados, tanques de agua elevados cuyos
pedazos se confundieron con los escombros de las paredes caídas a tres cuadras
de distancia, árboles que bloquearon vías, postes de electricidad quebrados
como palillos. Pero la peor parte, al menos allí, se la llevaron las edificaciones
más endebles. Con vientos de más de 300 kilómetros por hora, el tornado se cebó
con las tejas y la madera, aunque tampoco perdonó las paredes cuarteadas.</p>



<p>De
sus 73 años, Eduardo Rodríguez Espinal ha vivido los últimos cuarenta en el
número 108 de la calle Remedios, en el consejo popular Jesús del Monte, Luyanó.
Allí lo sorprendió el tornado del domingo, mientras miraba la televisión,
envuelto en una manta en su sillón. De esa noche recuerda el ruido tremendo,
que fue muy rápido, que solo atinó a cubrir el televisor con la manta, y que
luego comenzó a llamar a su perra Linda para ver si no se la había llevado el viento
que entró por la puerta del patio. En unos segundos, el frente de su casa se
desplomó de plano, en una pieza, sobre la acera y parte de la calle, salió
volando el techo de la sala y los adornos se desparramaron por el suelo. Del
cuadro del Santísimo, un Jesús compasivo y siempre presto a bendecir que a
Eduardo le gustaba mucho “porque siempre parecía que te estaba mirando sin
importar dónde te pararas”, quedaron jirones bajo el sofá. </p>



<p>En
su cuadra solo una casa, la suya, perdió la fachada completa. Era la única
vivienda de madera y techo de tejas; justo la misma descripción que podría darse
al resto de los ocho derrumbes que se aprecian cuando se recorren los poco más
de 500 metros que tiene Remedios de punta a punta.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="600" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2086-900x600.jpg" alt="" class="wp-image-4360" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2086-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2086-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2086-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2086-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2086.jpg 1080w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption> <br><em>No solo las casas de madera sufrieron en Jesús del Monte. La ciudadela de la calle San Luis también terminó en ruinas. (Foto: Ismario Rodríguez). </em></figcaption></figure></div>



<p>En
la noche del lunes, René Mesa Villafaña, ministro de la Construcción, <a href="http://www.granma.cu/cuba/2019-01-29/rapida-y-organizada-respuesta-ante-los-danos-ocasionados-por-tornado-en-la-habana-29-01-2019-01-01-23" target="_blank" rel="noopener">explicó</a>
que los mayores daños se encontraban en las cubiertas de los inmuebles. Mientras
que el primer secretario del Partido Comunista en La Habana, Luis Antonio Torres
Iríbar, detalló que en total fueron 1 238 las viviendas afectadas por el
tornado; de ellas 123 derrumbes totales, 625 parciales y 224 que perdieron el
techo. </p>



<p>No
es de extrañar que, en todas esas estadísticas, el barrio de Jesús del Monte,
uno de los más antiguos de Diez de Octubre, tenga representantes. Ya en 2016,
el director provincial de Vivienda en La Habana, Euclides Santos Almestro, <a href="http://www.radiociudadhabana.icrt.cu/2016/02/21/programa-de-la-vivienda-en-la-habana-con-logros-y-muchos-retos/" target="_blank" rel="noopener">había reconocido</a> que este era uno de los municipios con mayor
afectación en el fondo habitacional en la capital cubana. </p>



<p>En
Jesús del Monte, el tornado vino a remover los problemas que ya existían.</p>



<p>Paralela
a Remedios corre Quiroga, otra callecita que apenas se alarga dos cuadras más
que su vecina y compartió la furia de los vientos en la noche del domingo. Allí
se repite la misma historia: las construcciones en peor estado fueron las más
afectadas.</p>



<p>Lourdes
Urgellés tiene 77 años, es viuda, jubilada y vive sola en Quiroga 257, una casa
con paredes de mampostería y techo de tejas de asbestocemento. No tuvo tiempo
de cerrar la ventana y, bajo el marco de la puerta que comunica el cuarto con
el comedor, esquivó la mayoría de las piezas del falso techo que se desplomó
sobre su cabeza. Otras la golpearon. “Casi me mata”, cuenta. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="600" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/lourdes-urgelles-periodismo-barrio-1-900x600.jpg" alt="" class="wp-image-4361" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/lourdes-urgelles-periodismo-barrio-1-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/lourdes-urgelles-periodismo-barrio-1-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/lourdes-urgelles-periodismo-barrio-1-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/lourdes-urgelles-periodismo-barrio-1-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/lourdes-urgelles-periodismo-barrio-1.jpg 1080w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption> <br><em>En pocos segundos Lourdes perdió todo el techo de su casa. (Foto: Julio Batista). </em></figcaption></figure>



<p>Veinticuatro
horas después, recostada al mismo marco, responde como autómata. Todo el tiempo
tiene los brazos encogidos contra el pecho y mira arriba, como si temiera que
algún pedazo fuera a caer de pronto. Pero eso no sucederá: en las vigas de
madera que dan estructura y soporte a su techo ya no quedan tejas. Al fondo de
la casa, la organización de la cocina y el baño desentonan con las paredes
desnudas y sin techo. Son las únicas dos habitaciones con cubierta de placa.</p>



<p>Parece
increíble que la ciudadela de Quiroga 262 siga en pie. Declarada como
inhabitable desde 1983, el inmueble perdió buena parte de las tejas este
domingo, pero la madera de sus paredes no cedió ante los vientos. Allí,
repartidas en dos pisos, vive una docena de personas, incluido un niño de 11
años. </p>



<p>Roberto
Pérez Ruiz vive con su compañera en uno de los cuartos ubicados por debajo del
nivel de la calle. Dice que, en la mañana del lunes, entre los vecinos
recogieron toda la basura acumulada durante la noche en el pasillo de la
ciudadela. Era, en su mayoría, tejas rotas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="600" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2079-900x600.jpg" alt="" class="wp-image-4362" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2079-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2079-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2079-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2079-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/Fotos-Luyano_-Santa-Catalina-more-2079.jpg 1080w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption> <br><em>En la calle Remedios, en Jesús del Monte, se acumuló la basura. (Foto: Ismario Rodríguez). </em></figcaption></figure>



<p>A
cincuenta metros de la ciudadela está el hospital Hijas de Galicia, también destrozado
por el tornado del pasado domingo. De allá evacuaron de inmediato a 196
pacientes. Las reparaciones del inmueble comenzaron al día siguiente de la
catástrofe. </p>



<p>Sin
embargo, las primeras brigadas de limpieza con reclutas de las FAR tardaron en
llegar más de 36 horas a la calle Quiroga. Hasta el mediodía del martes, ningún
representante del gobierno municipal había ido por allí, aseguraron los
vecinos.</p>



<p>A una cuadra, en el Parque Reyes, el mismo lunes 28 de enero armaron un quiosco del restaurant 7 Leguas para vender comida. Venderla. A personas que unas horas antes habían perdido sus hogares. Los precios “preferenciales” de los alimentos para los damnificados: arroces a 5 pesos la ración, pollo a 1,65 la onza, caldos a 2 pesos, panes entre 1 y 2 pesos en dependencia de su contenido.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="600" src="https://www.periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/mangos-vecinos-cocinan-julio-batista-periodismo-barrio-1-900x600.jpg" alt="" class="wp-image-4363" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/mangos-vecinos-cocinan-julio-batista-periodismo-barrio-1-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/mangos-vecinos-cocinan-julio-batista-periodismo-barrio-1-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/mangos-vecinos-cocinan-julio-batista-periodismo-barrio-1-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/mangos-vecinos-cocinan-julio-batista-periodismo-barrio-1-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/01/mangos-vecinos-cocinan-julio-batista-periodismo-barrio-1.jpg 1080w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption> <br><em>En la calle Mangos la gente no esperó por las ayudas del gobierno. (Foto: Julio Batista). </em></figcaption></figure>



<p>A
tres cuadras del parque, en Mangos, algunos vecinos cocinaban con leña puertas
afuera. La calle estaba bloqueada completamente con los escombros y ramas
sacados durante el día. Entre los despojos y frente a la puerta de algunas
casas, mujeres y hombres apelmazados por el polvo y el sudor del trabajo. Alrededor
de la hoguera, otros se ocupaban de cocinar; frente a las llamas, sentada, una
niña esperando. De fondo, Jesús del Monte a oscuras, su gente reinventándose.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Inundaciones: el drama particular de El Vedado</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2018/12/inundaciones-el-drama-particular-de-el-vedado/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Dec 2018 04:31:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desastres naturales]]></category>
		<category><![CDATA[comunidades vulnerables]]></category>
		<category><![CDATA[fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[Habana]]></category>
		<category><![CDATA[Malecón]]></category>
		<category><![CDATA[penetraciones del mar]]></category>
		<category><![CDATA[Vedado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aunque las penetraciones costeras se dan usualmente en épocas de tormentas, este 21 de diciembre el malecón se desbordó fuera de la temporada ciclónica en Cuba.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2018/12/inundaciones-el-drama-particular-de-el-vedado/">Inundaciones: el drama particular de El Vedado</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Algún defecto tenía que tener El Vedado, y resultó ser el mar que llega y lo inunda todo en la zona baja, y obliga a los vecinos más cercanos al malecón a vivir en un estado permanente de alerta.</p>
<p>Año tras año, las olas han saltado el muro y la gente ha recogido pacientemente sus efectos personales, poniéndolos a resguardo en lo alto, en la casa de un vecino, en el lobby de un edificio cercano, donde sea que el agua no llegue. A fuerza de repetirse, la escena ha acabado por normalizarse: el mar se apropia de las calles, la gente sube sus pertenencias, el mar se retira, la gente regresa a sus casas y limpia los destrozos.</p>
<p>Aunque las penetraciones costeras se dan usualmente en épocas de tormentas, este 21 de diciembre el malecón se desbordó fuera de la temporada ciclónica en Cuba. A las 3 p.m., la calle G –desde Línea hasta Malecón– era intransitable, sepultada bajo 80 centímetros de agua turbia. Seis cuadras más arriba, en la calle 23, la vida seguía su ritmo con normalidad. El mar, en lo alto de El Vedado, no es un problema.</p>
<p>Abajo, entre policías, equipos de rescate y salvamento, ambulancias y amigos, la gente había tomado precauciones desde horas de la mañana. Mientras lo hacían, no mostraban temor por el mar que avanzaba hacia ellos. Contemplaban el drama con resignación.</p>
<p>
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<a href="https://periodismodebarrio.org/2018/12/inundaciones-el-drama-particular-de-el-vedado/9-5/"><img loading="lazy" decoding="async" width="375" height="195" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/12/9-375x195.jpeg" class="attachment-vce-lay-b size-vce-lay-b" alt="" /></a>
<a href="https://periodismodebarrio.org/2018/12/inundaciones-el-drama-particular-de-el-vedado/10-9/"><img loading="lazy" decoding="async" width="375" height="195" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/12/10-375x195.jpeg" class="attachment-vce-lay-b size-vce-lay-b" alt="" /></a>
<a href="https://periodismodebarrio.org/2018/12/inundaciones-el-drama-particular-de-el-vedado/11-7/"><img loading="lazy" decoding="async" width="375" height="195" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/12/11-375x195.jpeg" class="attachment-vce-lay-b size-vce-lay-b" alt="" /></a>
<a href="https://periodismodebarrio.org/2018/12/inundaciones-el-drama-particular-de-el-vedado/12-4/"><img loading="lazy" decoding="async" width="375" height="195" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/12/12-375x195.jpeg" class="attachment-vce-lay-b size-vce-lay-b" alt="" /></a>
</p>
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		<title>La invasión albañal</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2018/09/la-invasion-albanal/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Julio Batista Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Sep 2018 03:10:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Recursos naturales]]></category>
		<category><![CDATA[aguas albañales]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las tupiciones del alcantarillado en Bejucal no deberían afectar el abasto de agua potable. Al menos no en teoría.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2018/09/la-invasion-albanal/">La invasión albañal</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En Bejucal, municipio de la provincia de Mayabeque, el agua llega a las casas en días alternos. El 14 de julio, por el grifo de Caridad Pérez salió un líquido turbio y putrefacto. ¡Esto es agua de fosa!, dijo. Y enseguida avisó a sus vecinos de la calle 16.</p>
<p>Ella tiene la costumbre olerlo todo: las pizzas y los refrescos, los panes y jugos, el café. Se acerca el alimento y olfatea con discreción. Si lo que huele no la convence, ahí termina. Lo mismo hace con el agua. A Caridad le gusta cuando el agua huele a cloro, porque está limpia.</p>
<p>Ese día ni siquiera necesitó pegar la nariz para darse cuenta de que el agua, con la que pretendía llenar los tres tanques que tiene en su casa, salía podrida.</p>
<p>Primero llamó a Noslen, su vecino de los altos, y a la doctora que vive en la puerta contigua porque ella tiene un niño pequeño. Entre todos corrieron la voz por el barrio, pues quienes tenían cisternas no habían visto lo que pasaba y se la podían tomar.</p>
<p><div id="attachment_3160" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3160" class="size-full wp-image-3160" src="https://www.periodismodebarrio.orgwp-content/uploads/2018/09/noslen-garcia-acueducto-bejucal-contaminación-cuba-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista.jpg" alt="Noslen García (Foto: Julio Batista)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/noslen-garcia-acueducto-bejucal-contaminación-cuba-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/noslen-garcia-acueducto-bejucal-contaminación-cuba-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/noslen-garcia-acueducto-bejucal-contaminación-cuba-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-768x461.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/noslen-garcia-acueducto-bejucal-contaminación-cuba-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-810x486.jpg 810w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /><p id="caption-attachment-3160" class="wp-caption-text">Noslen García (Foto: Julio Batista)</p></div></p>
<p>Noslen García recuerda que tuvieron que dejar correr el agua por casi dos horas hasta que las tuberías se limpiaron. “¡Esto es simplemente inaceptable! Acabamos de darnos cuenta por un grupo de vecinos de que el agua que hoy sale por las tuberías de Bejucal es albañal, es decir, agua de fosa. Tiene exactamente la misma peste a orine y mierda”, <a href="https://www.facebook.com/noslen.garcia.980/posts/459377847858532?__xts__%5b0%5d=68.ARCJTG6o-_6EMmZceaWSZ6L4V-3eQcyQ5ltY5fp5er_XvVmK1so8h_9XNahWyOfihsJ6JjOySHZk-O_xw8FBzUMBbjYATmr2iwrN4Aan3DPJOQpcMj6g4XDcEK1tmAolzPrdW0HSBzVpguvBtz4uVblhQYFb23i6qvmE3L-PGi7psrJKI39M&amp;__tn__=-R" target="_blank" rel="noopener">posteó</a> más tarde en su muro de Facebook.</p>
<p>Tres días antes, una tupición de la red de alcantarillados y un aguacero torrencial habían llenado el patio de La China, como conocen a Caridad, de aguas pestilentes y negras. Pero que el alcantarillado se desborde por una obstrucción no debería afectar el agua potable. Al menos no en teoría.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Bejucal es el único municipio de la provincia Mayabeque que posee alcantarillado en todo el casco urbano: 22,5 kilómetros de redes que descargan a una de las escasas plantas de tratamiento de aguas residuales urbanas emplazadas en Cuba y que data de los años 40 del pasado siglo.</p>
<p>Katia Caraballo, jefa de la Sección de Recursos Hidráulicos del Consejo de la Administración Municipal de Bejucal, precisa que el acueducto se construyó en 1941 y comenzó a explotarse ininterrumpidamente entre 1943 o 1944. Aunque originalmente las redes de abasto de agua fueron instaladas de hierro fundido, debido a las reparaciones hechas a través de los años, hoy coexisten tramos de hierro, asbestocemento y polietileno de alta densidad (PAD).</p>
<p>Según Katia, quien se graduó como Ingeniera Hidráulica en 1990 y desde entonces ha trabajado en esta rama en el municipio, el periodo de vida útil del hierro fundido es de 25 años —como máximo—, y el del asbestocemento, de hasta 12.</p>
<p>En 75 años de explotación ininterrumpida, las redes del acueducto bejucaleño nunca han recibido una reparación capital.</p>
<p>En 2018, tanto Katia como Mauris Fernández, actual director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Aguas de Bejucal, explican que la red, en diversos puntos, tiene “entrecruzamientos”. El entrecruzamiento es la manera en que llaman a la contaminación de las tuberías de agua potable con los residuales del alcantarillado que llegan allí por el mal estado de las redes.</p>
<p>Usualmente, los casos de contaminación comienzan con tupiciones en el sistema sanitario. Al suceder esto, las aguas albañales se desbordan e inundan el espacio de las redes de acueducto. Como en Bejucal el agua llega en días alternos, cuando las tuberías están vacías aspiran las aguas albañales a través de las fisuras y, cuando el servicio se restablece, arrastra los desechos acumulados hasta las casas.</p>
<p>Estos entrecruzamientos suceden con mayor frecuencia durante los meses del periodo húmedo, cuando las lluvias hacen colapsar el sistema de alcantarillado con más rapidez, confirma la ingeniera Zaily Morales Lee, Especialista Principal de Aguas de Bejucal. “Además, esta es una red que está sobreexplotada, pues la población ha crecido y la red no se ha ampliado”, explica.</p>
<p>Según el <a href="http://www.one.cu/publicaciones/cepde/loscensos/anexo_6.pdf" target="_blank" rel="noopener">Censo de Población de 1943</a>, en todo el municipio de Bejucal vivían 10 405 habitantes. Datos de la Oficina de Estadísticas de Bejucal arrojaron que para 2012, solo en el casco urbano, se contabilizaron 17 519.</p>
<p>A la población total, Mauris Fernández suma el problema de la cría y matanza de cerdos en las casas del municipio, aunque el <a href="http://www.ipf.cu/es/content/decreto-no-272" target="_blank" rel="noopener">Decreto 272 de 2001 del Consejo de Estado</a> prohíbe tales prácticas en espacios urbanos. “La red de alcantarillado está pensada para el agua residual de las casas, no para los restos de comida y excrementos de cerdo que van a parar ahí. Eso influye en que se recargue el sistema”.</p>
<p>Para él, uno de los mayores problemas también es la indisciplina social. “De los registros hemos sacado cualquier cosa: sacos con mondongo de puerco, velocípedos de niños, culeros desechables o baterías de carro; y esas no son cosas que usted bota por el baño de su casa”.</p>
<p>Muchas de las obstrucciones ocasionadas por este motivo no pueden solucionarse manualmente por los siete hombres con los que cuenta Aguas de Bejucal para este tipo de trabajo y deben emplearse carros de alta presión para eliminarlas. Pero la fuerza de esos equipos va debilitando las viejas redes y puede producir fracturas en los tubos, o las uniones de estos, explica Mauris.</p>
<p>En el poco mantenimiento también incide la falta de equipos especializados, añade. En toda la provincia de Mayabeque solo hay tres carros de alta presión dedicados a la limpieza de fosas y a solucionar obstrucciones del sistema de alcantarillado. A Bejucal, según el plan de trabajo, el carro llega los segundos y cuartos martes del mes, y su principal función actualmente es la limpieza de fosas.</p>
<p>En su casco urbano, el municipio posee 596 registros de alcantarillado y un carro podría limpiar hasta 10 registros por día si solo se dedicara a ello.</p>
<p>Los bajos salarios tampoco ayudan a que la gente se mantenga demasiado tiempo en los puestos.</p>
<p>Aunque el deterioro de las redes es conocido y están ubicados algunos sitios donde ocurre el entrecruzamiento, Aguas de Bejucal no puede realizar el recambio de la red.</p>
<p>La empresa no posee un presupuesto del Estado para su trabajo, debe generar ingresos propios para sustentarse y únicamente recibe apoyo con el subsidio de la electricidad que emplea en el bombeo del agua. Las reparaciones en la red, así como las limpiezas de registros y zanjas, son contratadas y pagadas a través del gobierno municipal.</p>
<p>Para reparaciones de gran envergadura o instalación de nuevas obras hidráulicas es necesario contratar a empresas especializadas o a otras dependencias con mayores recursos. Por ejemplo, la instalación de la nueva conductora que conecta a Bejucal con los pozos de Bijirita —ubicados en el Rincón— estuvo a cargo de Aguas de La Habana.</p>
<p>Tras la instalación de la nueva conductora se ha regularizado el servicio de agua y ha surgido otro problema. Ahora la red de acueducto, además de las fisuras de los años y la falta de mantenimiento, sufre también por el aumento de la presión del agua bombeada, que favorece la aparición de roturas en las desgastadas tuberías, explica Katia Caraballo.</p>
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<p><div id="attachment_3161" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3161" class="size-full wp-image-3161" src="https://www.periodismodebarrio.orgwp-content/uploads/2018/09/03-alcantarillado-bejucal-cuba-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista.jpg" alt="Desde hace más de un mes en el barrio Tres Minutos el agua llega contaminada sin que existan obstrucciones del alcantarillado (Foto: Julio Batista)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/03-alcantarillado-bejucal-cuba-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/03-alcantarillado-bejucal-cuba-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/03-alcantarillado-bejucal-cuba-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-768x461.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/03-alcantarillado-bejucal-cuba-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-810x486.jpg 810w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /><p id="caption-attachment-3161" class="wp-caption-text">Desde hace más de un mes en el barrio Tres Minutos el agua llega contaminada sin que existan obstrucciones del alcantarillado (Foto: Julio Batista)</p></div></p>
<p>En la calle 16, casi en el centro de Bejucal, donde viven Noslen y La China, nunca antes el agua potable se había contaminado. Al menos, no que ellos lo notasen. Sin embargo, en Tres Minutos, que esto suceda no es una novedad para los vecinos. También al Noroeste del municipio se han reportado casos de contaminación de las aguas en otras ocasiones.</p>
<p>Tres Minutos es un barrio dentro del consejo popular Los Malayos, el más habitado de los dos que componen el casco urbano de Bejucal con una población de 10 358 personas según los datos del Censo de 2012. El barrio mismo semeja un cuadrilátero en la esquina Oeste del municipio, definido por las calles 18 y 24, y la 19 y Final.</p>
<p>Hasta ese espacio que agrupa 20 manzanas, el punto más bajo del pueblo, van a parar los albañales antes de seguir su camino hacia La Mojonera, nombre que los bejucaleños le han dado desde siempre a la planta de tratamiento de aguas residuales urbanas.</p>
<p>Allí el alcantarillado también colapsa con más frecuencia.</p>
<p>Michel Mederos vive casi al final de la calle 24, en la zona más intricada del Tres Minutos. “Este problema empezó el año pasado con una tupición que contaminó toda el agua”, cuenta. Para solucionar aquella obstrucción tuvieron que excavar en la vía y sustituir un tramo de casi diez metros de tubería. Por un tiempo, todo se resolvió.</p>
<p>En junio de 2018, el agua llegó de nuevo infectada con residuos albañales. Esta vez, sin que el alcantarillado estuviera obstruido.</p>
<p>Los vecinos se han quejado en Aguas de Bejucal, en el Gobierno y la Fiscalía municipal, sin que la situación cambie mucho. “Cuando vinieron nos dijeron que no cogiéramos agua el día que no tocaba por plan —por los problemas en las válvulas que regulan las redes de acueducto, en Tres Minutos el agua llega diariamente, aunque el plan sea en fechas alternas. Pero, si un día viene contaminada, quién asegura que al día siguiente no lo estará”, dice Michel.</p>
<p>En el barrio muchos vecinos han optado por separar sus cisternas de las entradas de agua para evitar que se contaminen; otros, como Clara López —vecina de Michel—, van a buscar el agua de beber hasta la comunidad del BioCen (Centro Nacional de Biopreparados); y hay quienes esperan con paciencia hasta que el agua comienza a salir de las tuberías, aparentemente, más limpia.</p>
<p>Clara cree que “si nos hicieran pruebas en el barrio, con todos los parásitos que debemos tener dentro podrían armar un zoológico”. Pero esa es solo una sospecha.</p>
<p>En noviembre de 2010, la <em>Revista Habanera de Ciencias Médicas</em> publicó el artículo “<a href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1729-519X2010000400005" target="_blank" rel="noopener">Enfermedad diarreica aguda y su relación con la calidad del agua de consumo. Bejucal 2003-2007</a>”. El objetivo central de la investigación era “establecer la posible relación existente entre la morbilidad por enfermedad diarreica aguda [EDA] y la calidad sanitaria del agua de consumo en el municipio de Bejucal en el quinquenio 2003-2007”. Para ello se emplearon, como muestra, los 11 048 casos atendidos por EDA en el municipio en ese periodo de tiempo.</p>
<p>La población más afectada por las enfermedades diarreicas agudas en ese intervalo de tiempo fue, justamente, la que habitaba en zona urbana, a pesar de contar con servicio de alcantarillado en el área; y la potabilidad del agua en ese periodo no alcanzó nunca los niveles requeridos. El estudio diagnosticó que “la Potabilidad y los casos de EDA están relacionados inversamente; sin embargo, con los datos que se poseen, no se puede afirmar que esta correlación sea significativa”.</p>
<p>Los riesgos para la salud por la contaminación del agua potable con desechos albañales son considerables. Según el estudio “<a href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1135-57272005000200012" target="_blank" rel="noopener">Efectos sobre la salud de la contaminación de agua y alimentos por virus emergentes humanos</a>”, “entre los virus que infectan al hombre existen muchos tipos diferentes que se excretan en grandes concentraciones en las heces de personas con gastroenteritis o hepatitis y en menores concentraciones en heces u orina de individuos sanos, por lo que los virus humanos están presentes en grandes cantidades en aguas residuales urbanas”. Entre las descritas en la investigación, las enfermedades más comunes en Cuba son: diarreas y vómitos, hepatitis e infecciones oculares.</p>
<p>Los autores, todos pertenecientes al Departamento de Microbiología de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, añaden además el peligro que representan las excretas porcinas: “Entre un 80 % y un 100 % de los cerdos en granjas comerciales de los Estados Unidos presentan anticuerpos contra el VHE [Virus de la Hepatitis E]. Resultados similares se han obtenido en otras regiones, tanto endémicas como no endémicas para el VHE en humanos, sugiriendo que el virus se encuentra de manera ubicua en las poblaciones de cerdos de todo el mundo”.</p>
<p>La Organización Mundial de la Salud (OMS) <a href="http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/diarrhoeal-disease" target="_blank" rel="noopener">expone</a> que “el agua contaminada con heces humanas procedentes, por ejemplo, de aguas residuales, fosas sépticas o letrinas, es particularmente peligrosa. Las heces de animales también contienen microorganismos capaces de ocasionar enfermedades diarreicas”.</p>
<p>Bejucal no ha sufrido brotes de enfermedades por contaminación hídrica fuera de lo normal en los últimos cinco años, confirmó a <em>Periodismo de Barrio</em> la doctora Osmarvis Sánchez García, directora Municipal de Salud. El municipio —desde 2015— ha estado cercano a la tasa media de incidencia para enfermedades diarreicas agudas que afecta al país, y la tendencia es a la disminución en el número de casos reportados cada año, aseguró.</p>
<p>Noslen García, en la calle 16, solo espera que la situación no se salga de control. “Ojalá no haya que esperar a que empiece una epidemia para resolver este problema”, dice.</p>
<p>Según el artículo “<a href="http://scielo.sld.cu/pdf/hie/v47n2/hie07209.pdf" target="_blank" rel="noopener">Hepatitis A en el área de salud “Mártires de Calabazar”, 1989-2006</a>” —publicado en 2009 por la <em>Revista Cubana de Higiene y Epidemiología</em>—, entre los años 1991 y 2002 fueron localizados brotes de Hepatitis A en los repartos habaneros de Parajón, Berenguer, Calabazar y Las Cañas. “En estos años las epidemias se debieron a contaminación hídrica en población abierta en las áreas geográficas implicadas; en el caso de Las Cañas, pudo demostrarse la contaminación del agua potable con aguas negras procedentes de un vertimiento de albañales a través de una tubería de agua potable rota, […] donde la disminución de la presión del agua dentro de la tubería facilitó el entrecruzamiento”.</p>
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<p><div id="attachment_3162" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3162" class="size-full wp-image-3162" src="https://www.periodismodebarrio.orgwp-content/uploads/2018/09/04-patio-bejucal-acueducto-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista.jpg" alt="El nuevo proyecto dotaría a Bejucal de redes de acueducto totalmente nuevas (Foto: Julio Batista)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/04-patio-bejucal-acueducto-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/04-patio-bejucal-acueducto-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/04-patio-bejucal-acueducto-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-768x461.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2018/09/04-patio-bejucal-acueducto-contaminación-agua-Periodismo-de-Barrio-Julio-Batista-810x486.jpg 810w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /><p id="caption-attachment-3162" class="wp-caption-text">El nuevo proyecto dotaría a Bejucal de redes de acueducto totalmente nuevas (Foto: Julio Batista)</p></div></p>
<p>El 23 de agosto, sobre el buró de Katia Caraballo en la Sección de Recursos Hidráulicos, ya estaba el estudio inicial presentado por la Empresa de Servicios Ingenieros Hidráulicos de Occidente para la rehabilitación de las redes del acueducto del pueblo.</p>
<p>El proyecto, confirmó, fue aprobado por el Consejo de la Administración Provincial (CAP) de Mayabeque y solo resta esperar a marzo de 2019 para saber si, en ese año, se le entregará al CAM de Bejucal el presupuesto necesario para llevarlo a cabo, o si se pospondrá el inicio de los trabajos.</p>
<p>Según el documento, la inversión buscará satisfacer las demandas de la población actual y futura, que esta reciba un agua con calidad y que el servicio llegue hasta las zonas que no tienen (Zona de Desarrollo, al Este del pueblo) mediante la rehabilitación de los 14 circuitos de abasto que posee el casco urbano de Bejucal, incluyendo todas sus válvulas.</p>
<p>Esto representaría la sustitución total de las tuberías actuales por otras de PAD, incluyendo las acometidas desde las líneas principales hasta las viviendas, explica Katia Caraballo.</p>
<p>El proyecto presentado al CAP de Mayabeque señala que la rehabilitada red “estará diseñada para que, bajo condiciones normales, se opere con todas sus válvulas completamente abiertas y garantice el suministro de agua continuo durante las 24 horas del día”. Una segunda etapa de la inversión contempla la construcción de un tanque compensador para garantizar la presión de agua en todos los puntos de la red.</p>
<p>De concretarse, el proyecto se ejecutaría entre 2019 y 2020 y representaría el fin de los problemas de entrecruzamiento.</p>
<p>Solo hay una cosa que preocupa a Katia. No basta con que la Sección de Recursos Hidráulicos reciba el dinero para realizar semejante inversión, también necesitarán que a Viales se le asigne el presupuesto para reparar las calles del municipio una vez se concluyan los trabajos de rehabilitación de la red.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2018/09/la-invasion-albanal/">La invasión albañal</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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