La actriz, dramaturga y profesora Nelda Castillo no pudo recibir en marzo la distinción que le otorgara el Centro Cubano del International Theatre Institute (ITI) por su labor de directora de El Ciervo Encantado, uno de los grupos más disruptivos y emblemáticos de las tablas cubanas. O, por lo menos, no de forma pública, porque así no lo quiso el muy estatal Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE).

No era un premio metálico ni un diploma, pero tampoco era una iniciativa que el gobierno tuviera que aprobar o rechazar —aclaró en Facebook la directora teatral Antonia Fernández.

La noticia se entreteje con la imagen de una Nelda que, desde lo alto de una escalera, cubre con pintura negra el nombre de la agrupación sobre un muro de ladrillos desnudos. Mítica fachada de lo que fue, durante más de una década, la sede y laboratorio experimental de la agrupación ubicada en la calle 18, entre Línea y 11, en El Vedado habanero, hasta febrero del presente año, cuando rompieron su vínculo con el Centro de Teatro de La Habana (CTH), el CNAE y el Ministerio de Cultura (MINCULT).

“Gracias por tenerme en cuenta para tan especial reconocimiento que viene de quienes HACEN y CUIDAN el teatro hasta en las peores circunstancias”, escribió en redes Nelda, tras no recibir el premio casi artesanal otorgado por el ITI.

Pero El Ciervo Encantado (ECE) no fue asesinado en 2026. No murió, no lo mataron. Mutó. Porque los ciervos encantados, fieles a su naturaleza de animales silvestres, son indomables, inalcanzables, libres.

Sede de El Ciervo Encantado ubicada en la calle 18, entre Línea y 11, en El Vedado. Foto: Facebook El Ciervo Encantado

Sede de El Ciervo Encantado ubicada en la calle 18, entre Línea y 11, en El Vedado. Foto: Facebook El Ciervo Encantado

En 1905, el escritor cubano Esteban Borrero Echeverría (1849-1906) publicó el cuento El Ciervo Encantado, en el que una comunidad primitiva, asentada en la isla imaginaria de Nauja, se obsesiona con la caza de un ciervo misterioso y, al parecer, mágico. Ante el agotamiento colectivo, los isleños piden ayuda primero a una “metrópoli” y luego a una potencia extranjera.

Finalmente, cuando los habitantes logran su cometido —con ayuda de los foráneos—, no saben qué hacer con el ciervo. No llegan a un acuerdo sobre cómo cocinar al ansiado animal. En medio de disputas y fraccionamiento, la potencia extranjera se queda con el control de Nauja y los nativos pierden su tierra, su dignidad y su propósito.

El Ciervo Encantado de Borrero fue la obra/tesis del primer grupo de alumnos de Nelda Castillo en 1996: la pieza que dio nombre a la agrupación bajo la lógica de un animal mitológico que encarna la libertad. Una libertad siempre en disputa y que, quizás, nunca hemos tenido en nuestras manos los habitantes de la isla de Cubanacán. O, al menos, no por ahora.

Hay algo doloroso, triste y reflexivo en este análisis, sensaciones que seguramente experimentaron quienes alguna vez atravesaron la pared de ladrillos de la calle 18.

Obra La ecuación de Mifflin (2022). Foto: Lisbeth Moya/ Facebook El Ciervo Encantado

Obra La ecuación de Mifflin (2022). Foto: Lisbeth Moya/ Facebook El Ciervo Encantado

Es 2022 y La ecuación de Mifflin es la más reciente obra de ECE. El título alude a una ecuación matemática utilizada para calcular la cantidad de kilocalorías necesarias para mantener el peso corporal de cada individuo.

De detrás de una cortina traslúcida emergen dos seres vestidos con trajes blancos —y algunos trazos de líneas azules—: Nelda Castillo y Mariela Brito, actriz y otra mitad imprescindible de ECE. De pies a cabeza: gafas, mascarillas y guantes de látex. Junto a ellas, contenedores térmicos de los que extraen alimentos crudos y, al fondo, una pizarra donde registran los resultados de sus mediciones. La base del experimento: los productos de la canasta básica de un cubano de a pie. Específicamente, un jubilado de 64 años, de sexo masculino, que pesa 65 kilogramos y no supera los 160 centímetros de estatura.

“Es la prueba número 60”, indican las protagonistas.

Sobre la mesa, forrada con una tela verde ortopédica, 28 platos que corresponden a un mes de ingesta: arroz, azúcar, pan, huevos, pollo, frijoles negros… Antes de que finalicen los 57 minutos de la obra, ya se puede predecir el resultado —la comida no alcanza—, pero el conteo es lento y tedioso, y los espectadores se mantienen atentos.

“Nos interesa ver cómo sobrevive con su cuota asignada este sujeto de estudio expuesto ante nosotros a través de sus alimentos diarios”, escribió para Hipermedia Magazine Indira R. Ruiz al salir de la puesta, una tarde lluviosa.

La ecuación de Mifflin es la continuación de obras como El último (2021) —donde cuerpos desnudos se aplastan en una cola—, Cubalandia (2011), Triunfadela (2015) y Departures (2017).

La ecuación de Mifflin es, a su vez, el hermano menor de Celebración (2022), Angelus novus (2024), Normalización (2024), Madres (2024), Action #16 Untitled, El tridente del diablo (2025) y Espejo (2025).

Son muchos los títulos en tres décadas de trabajo iracundo sobre Nauja y para Nauja.

Obra El último (2021). Foto: Facebook El Ciervo Encantado

Obra El último (2021). Foto: Facebook El Ciervo Encantado

Nelda Castillo nació en 1953 en Cárdenas, provincia de Matanzas, y comenzó su trayectoria profesional en la década de los 80 como corista y comediante en el Teatro Musical de La Habana. Tras culminar sus estudios en la Universidad de las Artes (ISA), fundó junto a Flora Lauten —profesora, actriz, directora de teatro y Miss Cuba 1960— el grupo Teatro Buendía, en el que permaneció hasta mediados de los años 90.

A Lauten le adjudica su amor al teatro, y al Buendía su entrenamiento como investigadora.

En plena crisis del Período Especial, Nelda quiso adentrarse en “algo más”, “algo fuera de las estructuras tradicionales del teatro”. El escenario económico y político la empujó hacia nuevas formas de creación. Así nació, el 20 de octubre de 1996, ECE: un laboratorio centrado en la exploración del cuerpo como archivo cultural, porque así lo exigía el momento y así lo decidió su directora.

El cuerpo como herramienta y almacén de la memoria de la nación, traducido en la práctica actoral.

La exploración de “lo cubano” como identidad en construcción llevó a la agrupación a abordar temas variados, casi siempre asociados con realidades ocultas: penas, temores y vergüenzas. De ahí también el interés por las obras de Esteban Borrero, Virgilio Piñera, Fernando Ortiz, Severo Sarduy, Reinaldo Arenas y Guillermo Cabrera Infante.

“Tenía el propósito de investigar lo nacional desde lo que no se veía a simple vista. No era estudiar la historia, porque esa la escriben los vencedores, sino la memoria que está en el cuerpo de las mismas”, declaró en una entrevista a Panamerican World.

¡Guan Melón! ¡Tu Melón! (2016) llegó en medio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos —el llamado “deshielo”— y el fin de la política de “pies secos, pies mojados”. En los medios oficialistas se hablaba del conflicto sirio y el “problema de refugiados” en Europa, pero no de los miles de cubanos varados en Centroamérica luego de atravesar selvas impenetrables hacia la tierra prometida.

Con una décima anónima de principios del siglo XX como disparador, ECE habla de la migración y la deconstrucción del archipiélago como incomparable “paraíso” tropical.

Dos personajes encallados en una boya inmóvil cargan instrumentos musicales en lugar de armas. Mientras tanto, una mulata delgada y joven, de cabellera negra, con el nombre de Yindra, vende bombones, da clases particulares de baile a foráneas, hace estatuas vivientes, es guía turística y más.

Dos personajes encallados en una boya cargan instrumentos musicales mientras una joven, de cabellera negra, con el nombre de Yindra vende bombones entre otras cosas. Foto: Facebook El Ciervo Encantado.

Dos personajes encallados en una boya cargan instrumentos musicales mientras una joven, de cabellera negra, con el nombre de Yindra vende bombones entre otras cosas. Foto: Facebook El Ciervo Encantado.

Tiene mi Cuba jardines/ y grandes amenidades./ También encierra deidades/ que parecen querubines./ Entre todos los confines/ es la isla prodigiosa,/ es la madre cariñosa,/ no nos niega su existir./ Pero le falta una cosa/ que no se puede decir.

El libro-catálogo Irrupciones, publicado en 2024, recoge un total de 69 performances, intervenciones públicas, instalaciones y colaboraciones de ECE. Una pluralidad de obras que Nelda y Mariela han bautizado como “performances en escena”. No siempre del agrado de todos, especialmente de quienes dictan los límites desde el poder.

A lo largo de sus tres décadas de existencia —con premios como el Grand Prix del Festival Internacional de Teatro de Mont-Laurier, Quebec (2007), el Premio HOLA de teatro latino en Nueva York (2015) y cinco Premios Villanueva de la Crítica, además de presentaciones en escenarios internacionales—, ECE sintió el peso de la censura institucional. En agosto de 2024, la Seguridad del Estado y el CNAE prohibieron el estreno de Acción #14 Las Brujas Uruguay, con puesta en escena de Lázaro y César Saavedra.

Según denunció en Facebook Lázaro Saavedra, Premio Nacional de Artes Plásticas 2014, la obra no obtuvo la aprobación de “la comisión de censura”. La noticia llegó apenas un mes después de que la puesta Madres fuera pospuesta de forma indefinida por el CNAE. Madres solo pudo presentarse en el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo Cuba, en Cárdenas, Matanzas, fuera del circuito institucional.

Mariela Brito en la obra Departure (2018). Foto: Facebook El Ciervo Encantado.

Mariela Brito en la obra Departure (2018). Foto: Facebook El Ciervo Encantado.

En abril de 2023, el Ministerio de Cultura tampoco autorizó la exhibición en la sala de ECE de tres películas: La Habana de Fito, de Juan Pin Vilar; Existen, de Fernando Fraguela y Yulier Rodríguez; y la docuficción El encargado, de Ricardo Figueredo.

El 3 de febrero de 2026, ECE anunció su desvinculación definitiva de las instituciones culturales del Estado cubano.

“Por decisión de sus fundadoras, la Maestra Nelda Castillo (directora y actriz) y Mariela Brito (actriz y teatróloga), y con el apoyo de los artistas que lo integran, El Ciervo Encantado deja de pertenecer y tener vínculo laboral con el Centro de Teatro de La Habana (CTH), el Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE) y el Ministerio de Cultura (MINCULT)”, escribieron en redes sociales.

“No continuaremos sometiendo nuestra obra a las normas, regulaciones y mecanismos de evaluación y aprobación practicados por estas instituciones hacia nuestro trabajo”.

La ruptura implicó el abandono de su sede en la calle 18.

La sede de la calle 18 no era un teatro: era un archivo de la memoria histórica y, sobre todo, un hogar. Foto: Facebook El Ciervo Encantado.

La sede de la calle 18 no era un teatro: era un archivo de la memoria histórica y, sobre todo, un hogar. Foto: Facebook El Ciervo Encantado.

Nelda y Mariela ya no dan tantas entrevistas; así lo han decidido, y quienes amamos el teatro cubano, o alguna vez tuvimos la oportunidad de asistir a una función de ECE, lo podemos entender. Pero eso sí, son contundentes con algo: “el cierre” solo se trata de un cierre de su relación con la institución estatal.

“Seguimos vivos como proyecto que ahora debe reinventarse desde la independencia, teniendo en cuenta el contexto y los nuevos desafíos que esto representa”, comentó Mariela a Periodismo de Barrio.

La primera sede de ECE estuvo en la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte (ISA) hasta 2008, cuando fueron apremiados por funcionarios para abandonar el espacio. La segunda, inaugurada en julio de ese mismo año en 5ta. y D, en El Vedado, fue una antigua capilla donde murió el general independentista Máximo Gómez en 1905; de ahí el nombre: “La Capilla de El Ciervo”. Allí permanecieron hasta 2014, cuando las condiciones del inmueble no dieron para más.

Entonces se instalaron frente al antiguo taller de ómnibus Girón “Claudio Camejo”, en Línea y 18, donde permanecieron hasta el pasado mes de febrero. No sé bien cuándo se escuchó la última campanada —aquella que daba inicio a cada una de las obras—, pero durante 2025 presentaron allí El tridente del diablo y Espejo.

A pesar de todo —supervisión de contenidos escénicos, limitaciones de programación, obstáculos administrativos, presión sobre los espacios de exhibición—, ECE no dejó de perseguir su búsqueda de la libertad a través de la memoria identitaria, acaso para que no nos sucediera lo que a aquellos isleños de Borrero, y no olvidáramos la necesidad de entender de dónde venimos y quiénes somos para pensar hacia dónde vamos.

Por algo, en 2023 presentaron la obra unipersonal Comorbilidad, de Alexander Diego, actor y exprisionero del 11 de julio. Una puesta en escena basada en el primer video que hizo Alexander después de la cárcel.

Aquella sede de la calle 18 no era un teatro: era un archivo de memoria histórica y, sobre todo, un hogar.

Tras darse a conocer la noticia de la clausura física del espacio, Lázaro Saavedra escribió sobre el primer dojo especializado en Shotokan –estilo de karate– inaugurado en Tokio en 1936 y destruido menos de una década después, durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

“Aun así, el estilo sobrevivió a la devastación y hoy es uno de los cuatro principales estilos internacionales de kárate, practicado en todo el mundo”, escribe el artista. “Hay una diferencia profunda entre una casa y un hogar. Las casas pueden desaparecer, derrumbarse o ser destruidas; un hogar, en cambio, se mantiene cuando quienes lo habitan eligen mantenerlo vivo”.

El poeta y ensayista Norge Espinosa coincide: “El Ciervo Encantado perdurará más allá de la sede que hasta ahora era su fortaleza y sitio de trabajo”.

Larga vida a El Ciervo Encantado, larga vida al teatro cubano, larga vida a esa búsqueda eterna del animal místico que es la libertad.

Sobre el autor

Ella Fernández

(25 de noviembre de 1995, La Habana, Cuba) Daniella “Ella” Fernández, licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Habana. Fotoperiodista y cineasta independiente radicada en Buenos Aires, Argentina. Su trabajo se dedica a explorar temas como los feminismos, las migraciones y los movimientos sociales en América Latina.

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