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¿Cómo ha empeorado la seguridad alimentaria cubana en los últimos años?

A inicios de mayo, la organización Food Monitor Program publicó la Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025, la cual muestra un panorama de las condiciones en Cuba, a partir de los datos obtenidos en 2.509 entrevistas realizadas en las 15 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud entre mayo y julio de ese año.

La información recopilada confirma un escenario crítico de inseguridad alimentaria en la Isla por la reducción sostenida del consumo alimentario, la alta prevalencia de hambre, las dificultades persistentes de abastecimiento, la pérdida de poder adquisitivo en los hogares y el deterioro acelerado de los servicios básicos.

Periodismo de Barrio responde varias preguntas esenciales para comprender cómo la seguridad alimentaria en Cuba ha cambiado drásticamente desde que se realizara la primera encuesta en 2022.

¿Cuál es el nivel de acceso a los alimentos?

El acceso mide la posibilidad real que tienen las personas de obtener los alimentos que necesitan. Para 2025, el 44,45% de los encuestados señalaba haber experimentado una pérdida considerable de acceso a los alimentos, el 47,79% respondía que su acceso se había visto poco limitado, el 5,07% mantenía el mismo nivel de acceso y el 2,7% indicaba haber perdido todo el acceso.

La mayor pérdida se observó en las provincias de Sancti Spíritus, Granma y Matanzas, mientras que el acceso poco limitado predominó en Artemisa, Mayabeque, Isla de la Juventud y La Habana. La pérdida total de acceso tuvo mayor incidencia en Guantánamo y Las Tunas, que fueron las únicas provincias que superaron el 10% en este indicador.

Sin embargo, al comparar con los años anteriores, la mayor percepción de pérdida considerable de acceso se experimentó en 2024, con 60,68% de encuestados en esa categoría y los datos obtenidos en 2025 representan una reducción con respecto a ese año y a 2023.

Pérdida de acceso a alimentos entre 2022 y 2025 (en porcentaje de respuestas por categoría del total de encuestados).

Pérdida de acceso a alimentos entre 2022 y 2025 (en porcentaje de respuestas por categoría del total de encuestados). Fuente: Elaboración propia con datos de Food Monitor Program.

De igual forma, en 2025 aumentó la cantidad de personas que mantuvieron el mismo acceso que antes y la pérdida total de acceso representó una reducción. A su vez, el acceso poco limitado ascendió en comparación con 2023 y 2024, pero se redujo con respecto al 2022.

También, ha habido un incremento sostenido en el número de cubanos que afirmaron haberse ido a dormir al menos una vez en los últimos 30 días previos a la encuesta sin ingerir algún alimento por no poder conseguirlo. En 2023, el 18,7% de los encuestados respondieron afirmativamente a esa pregunta; en 2024 la cifra ascendió a 24,6% y en 2025 a 33,89%.

Al mismo tiempo, el 55,48% de los participantes reportó haber tenido que modificar su dieta por la carencia de productos específicos en 2025, frente al 52% que lo mencionó en 2022.

Por su parte, la mayoría de los encuestados en 2025 (79,81% del total) coincidió en que las personas con acceso a divisas o aquellas que ocupan cargos dentro del gobierno poseen mejor acceso a los alimentos.

En cuanto a las opciones alternativas de compra de alimentos cuando estos no están disponibles en los establecimientos estatales, la mayor parte de los encuestados emplea una combinación de compras en el mercado informal y en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), seguido por compras solo en las mipymes, y una combinación de estas últimas con las compras online y en el mercado informal.

¿Cuánto cuesta alimentarse en Cuba?

Los cubanos enfrentan una alta vulnerabilidad alimenticia que no está dada, solamente, por la posibilidad de encontrar los alimentos que necesitan consumir, sino también por sus elevados costos. Casi la mitad de las familias que participaron en la encuesta destinaba más de 10.000 pesos cubanos (CUP) mensuales para adquirir alimentos básicos.

El 40,53% de los encuestados en 2025 empleaba hasta el 100% de sus ingresos mensuales para comprar comida, lo cual representa un incremento del 8.53% con respecto a 2022.

Ingresos mensuales destinados para adquirir alimentos (en porcentaje de respuestas por categoría del total de encuestados). Fuente: Elaboración propia con datos de Food Monitor Program.

De igual forma, el 90% de los encuestados expresó su preocupación ante la insuficiencia de sus ingresos para llegar a fin de mes, y el 78,07% afirmó que la crisis actual supera en intensidad y afectación al Periodo Especial de la década de 1990.

¿Cómo se cocina en Cuba?

Las interrupciones prologandas en el servicio eléctrico de la Isla por el déficit de generación y el desabastecimiento de combustible incrementan la vulnerabilidad del 54,73% de los hogares que emplean la electricidad para cocinar. A su vez, el 24,17% que utiliza gas de balita también enfrenta dificultades para adquirirlo. El 21,1% restante emplea gas por tubería (11,39%), carbón (6,03%) y leña (3,68%).

En este contexto, el 80,39% de los encuestados confirmó haber sufrido afectaciones en la cocción de los alimentos debido a cortes de electricidad en los seis meses anteriores a la realización de la encuesta, con Matanzas, Granma, Sancti Spíritus, Guantánamo, Pinar del Río, Ciego de Ávila y Mayabeque como las provincias más afectadas.

Asimismo, el 48,28% afirmó que sus alimentos se echaron a perder dentro de los refrigeradores como consecuencia de los cortes en el suministro eléctrico. Igualmente, el 86% de los encuestados señaló haber sentido preocupación de que sus alimentos se deterioren por la falta de refrigeración y el 68,74% mencionó haber sufrido afectaciones en su vida diaria por la ausencia de servicios públicos. De igual forma, el 88,40% precisó que su rutina diaria se organiza de acuerdo a los horarios de disponibilidad de los servicios o a los momentos de distribución de los alimentos.

Ante la falta de electricidad para cocinar los alimentos, la mayoría de los encuestados recurre al uso de la leña o carbón, seguido del consumo de alimentos fríos y de solicitar apoyo a familiares o vecinos, mientras que un menor grupo termina por no comer.

¿Qué comida consumen los cubanos?

Uno de los puntos evaluados por la encuesta fue la frecuencia con la que las personas consumen lácteos, frutas, vegetales, carnes, hortalizas y leguminosas.

Los cárnicos se definen como el grupo alimenticio más consumido por la mayoría de los encuestados, con entre 3 y 4 veces a la semana, mientras que las frutas, leguminosas, hortalizas y vegetales son consumidos entre 1 y 2 veces a la semana. Los lácteos, por el contrario, son los menos consumidos, con un 35,07% de los encuestados que afirman que nunca los consumen.

Frecuencia de consumo semanal por grupos de alimentos (en porcentaje de respuestas por categoría del total de encuestados). Fuente: Elaboración propia con datos de Food Monitor Program.

Si bien el consumo de cárnicos mantuvo la misma frecuencia en 2025 que en la encuesta realizada en 2022, en ese año la mayoría de los participantes mencionaron consumir leguminosas, hortalizas y vegetales tres o más veces a la semana y los lácteos una vez a la semana, lo cual muestra una reducción en la frecuencia de consumo de este tipo de alimentos de 2022 a 2025. La categoría de frutas no fue incluida en ninguna de las encuestas anteriores y este es el primer año que se incorpora en el documento.

A su vez, a pesar de que los cárnicos son los productos que con más frecuencia se consumen, también fueron señalados como los más escasos o difíciles de conseguir por un 22,2% de los encuestados; seguidos por la leche, con un 18,5%; los huevos, con un 11,5%; el arroz, con un 9,9%; y el cerdo, con un 7,4%. Otros productos mencionados fueron pollo, azúcar, pescado, papa, yogurt, pan y aceite.

En cuanto al tiempo destinado para conseguir alimentos, el 14,07% afirmó dedicar más de 15 horas semanales; el 21,24% entre 10 y 15 horas; el 39,5 % entre 5 y 10 horas y el 25,19% entre 1 y 5 horas.

¿Cuál es la percepción de las acciones que realiza el gobierno para resolver la crisis alimentaria?

De acuerdo con el 60,35% de los participantes, el gobierno no posee la voluntad para enfrentar el problema y las acciones que ha adoptado han contribuido a agravarlo, mientras que el 37,34% reconoce que se han realizado esfuerzos que no han tenido resultados significativos y solo el 2,31% cree que las medidas implementadas han sido exitosas.

De igual forma, el 79,75% señala la deficiente administración estatal como la causa principal del desabastecimiento existente; seguido por el acaparamiento y la corrupción del sector no estatal y el embargo estadounidense.

Con respecto a la encuesta de 2024, la percepción de que la responsabilidad de la crisis alimentaria en la Isla era de la gestión del gobierno aumentó en un 18% en 2025, la relacionada con el sector no estatal se redujo en un 15% y la del embargo disminuyó en un 1,31%.

Al mismo tiempo, el 82,29% de los encuestados manifestaron su preocupación por que el gobierno implementara nuevas medidas que incrementen las dificultades de la población para acceder a los alimentos.

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