Algún defecto tenía que tener El Vedado, y resultó ser el mar que llega y lo inunda todo en la zona baja, y obliga a los vecinos más cercanos al malecón a vivir en un estado permanente de alerta.
Año tras año, las olas han saltado el muro y la gente ha recogido pacientemente sus efectos personales, poniéndolos a resguardo en lo alto, en la casa de un vecino, en el lobby de un edificio cercano, donde sea que el agua no llegue. A fuerza de repetirse, la escena ha acabado por normalizarse: el mar se apropia de las calles, la gente sube sus pertenencias, el mar se retira, la gente regresa a sus casas y limpia los destrozos.
Aunque las penetraciones costeras se dan usualmente en épocas de tormentas, este 21 de diciembre el malecón se desbordó fuera de la temporada ciclónica en Cuba. A las 3 p.m., la calle G –desde Línea hasta Malecón– era intransitable, sepultada bajo 80 centímetros de agua turbia. Seis cuadras más arriba, en la calle 23, la vida seguía su ritmo con normalidad. El mar, en lo alto de El Vedado, no es un problema.
Abajo, entre policías, equipos de rescate y salvamento, ambulancias y amigos, la gente había tomado precauciones desde horas de la mañana. Mientras lo hacían, no mostraban temor por el mar que avanzaba hacia ellos. Contemplaban el drama con resignación.
Desde horas de la mañana de este viernes 21 de diciembre, la calle B, en El Vedado, quedó inundada por el mar (Foto: Julio Batista Rodríguez).
En El Vedado, a pesar de las inundaciones, las personas trataban de continuar con sus rutinas diarias (Foto: Julio Batista Rodríguez).
Para quienes viven cerca del malecón en la calle C, las penetraciones del mar han dejado de ser noticia (Foto: Julio Batista Rodríguez).
En medio del agua, la vida continúa (Foto: Julio Batista Rodríguez).
Las inundaciones en la zona no solo afectan a las personas que viven cerca del mar (Foto: Julio Batista Rodríguez).
Vecinos de El Vedado observan cómo el mar avanza por la calle C (Foto: Julio Batista Rodríguez).
El hotel Cohíba, al final de la Avenida Paseo, ha sido golpeado antes por fenómenos meteorológicos (Foto: Julio Batista Rodríguez).
Los vecinos de El Vedado no esperan a que llegue el mar a fin de poner sus pertenencias a salvo (Foto: Julio Batista Rodríguez).
Los contenedores de basura son sacados de las zonas de inundación para evitar que sean arrastrados por la corriente de agua (Foto: Julio Batista Rodríguez).
En la calle 7ma., entre G y F, los vecinos buscan soluciones ante el aumento de las aguas (Foto: Julio Batista Rodríguez).
Esquina de la calle G y 7ma., en El Vedado (Foto: Julio Batista Rodríguez).
La zona baja de la calle G, Avenida de los Presidentes, es uno de los puntos más golpeados por las penetraciones del mar (Foto: Julio Batista Rodríguez).