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	<title>sociedad civil &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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	<title>sociedad civil &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>SOS Cuba: un momento de unión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge de Armas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Feb 2022 19:19:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante los meses más duros de la lucha contra la COVID-19, Cuba llegó a un pico de crisis con el oxígeno, las camas disponibles en hospitales y el desabastecimiento de medicamentos. Los cubanos dentro de la Isla pidieron ayuda y la respuesta de la comunidad en el exterior no se hizo esperar.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe style="width: 100%;" src="https://www.ivoox.com/player_ej_102359218_6_1.html?c1=9f9f9f" height="200" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
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		<title>Julio Antonio Fernández: “El diálogo se rompe solo si una de las partes se levanta”</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2021/12/julio-antonio-fernandez-el-dialogo-se-rompe-solo-si-una-de-las-partes-se-levanta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ismario Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Dec 2021 12:00:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Julio Antonio Fernández Estrada, Doctor en Ciencias Jurídicas.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/12/julio-antonio-fernandez-el-dialogo-se-rompe-solo-si-una-de-las-partes-se-levanta/">Julio Antonio Fernández: “El diálogo se rompe solo si una de las partes se levanta”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Julio Antonio Fernández Estrada, Doctor en Ciencias Jurídicas. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura:</p>
<p><strong>¿Puedes presentarte?</strong></p>
<p>Mi nombre es Julio Antonio Fernández Estrada, soy jurista de profesión. No he ejercido mucho la carrera, sino la docencia, porque la mayor parte del tiempo, el ejercicio de la profesión de derecho ha sido académica. Yo fui profesor de la Universidad de La Habana de manera continua desde 1999 hasta 2016. En el curso regular diurno de Derecho estuve desde 1999 hasta 2008. Después del 2008 al 2016 me mantuve dando clase siempre en las filiales universitarias, en la universalización de la universidad y también, incluidos, desde el 2012 al 2016 en un centro de estudios de la universidad, que es el Centro de Estudios Administración Pública, meramente con funciones de posgrado.</p>
<p>Desde el año 2008 perdí contacto con la enseñanza de curso regular diurno, pero no con el pregrado de Derecho. Siempre las cosas que he impartido son asignaturas generales de la formación jurídica. Más bien la formación política, filosófica, histórica del derecho, y nunca he ejercido la carrera fuera de ese ámbito. Yo nunca he sido juez, nunca he sido abogado de un bufete, nunca he sido fiscal. También es importante porque no es lo mismo ser jurista que dedicarse a la profesión completamente.</p>
<p>En los últimos años, ya desde el año 2016 para acá, me he dedicado absolutamente a escribir para algunos medios independientes como <em>El Toque</em>, <em>OnCuba</em>, con el que ya había empezado desde el año 2015. Y ahora me dedico sólo a cosas más relacionadas con la promoción de la cultura jurídica, tratar de llegar a la ciudadanía con mensajes educativos. Ese tipo de cosas es lo que estoy haciendo desde hace un tiempo. Más bien es una especie de periodismo de opinión, de columnista de esos medios.</p>
<p><strong>¿Cómo te vinculas al Movimiento 27N?</strong></p>
<p>Yo me vinculo con el 27N como mismo se vincula mucha gente en Cuba. Conozco la situación de lo que está pasando en ese momento desde por la mañana en el Ministerio. Desde el primer momento me doy cuenta de que esto es un suceso histórico, que es algo diferente, que empieza a crecer y a desbordar el motivo original por el que se fue ahí, y además es muy legítimo. Entonces, me interesa desde el principio.</p>
<p>En ese mismo momento, en esa misma mañana, estaba participando en un evento por WhatsApp, muy interesante, de una red académica a la que pertenecemos y estábamos haciendo un evento que incluía algunos temas del contexto político actual porque eran cuestiones de derecho, de política, con mirada histórica, filosófica, de la politología y jurídica.</p>
<p>Y entonces, en esa discusión ahí, en ese contexto salió ya el hecho de que estaba sucediendo esto en el ministerio y creamos esta articulación, que se llama Articulación plebeya [ya desaparecida], un grupo de personas estaban participando en este mismo evento para acompañar cualquier tipo de agenda de diálogo posible en el país, antes de que se convirtiera en el suceso que fue por la noche, de las tantas personas ―más de 300 personas― y todo lo que pasó, las discusiones. Ya esa articulación nosotros la teníamos pensada desde primeras horas de la mañana porque nos parecía que era muy importante para el momento que estaba viviendo el país.</p>
<p>Yo no asistí al Ministerio de Cultura. Yo seguí esto hasta las tres de la mañana por internet, el momento en que se van las personas así con mucha intensidad y mucha emoción, también con mucha tensión. Y, a partir de este momento, se comunican conmigo en los próximos días, no recuerdo qué día exactamente, para que les haga un acompañamiento a las personas que ya entraron a la reunión y que representaban, de manera general, al grupo que había estado fuera del Ministerio, o a una parte de esas personas que estaban afuera del Ministerio, son representados por los 30, y entonces, se ponen en contacto conmigo para que les haga asesoría jurídica.</p>
<p>Sobre todo por el interés que tienen de conocer la Constitución del país, los extremos constitucionales posibles, la aplicación del derecho vigente en el país porque, evidentemente, no hay un conocimiento muy extendido de las cuestiones jurídicas en Cuba, como en casi ninguna parte, y este es un gremio eminentemente artístico, que no tiene relación directa con el derecho, y que incluso aunque fueran personas que la tuvieran, siempre hace falta conocer qué se puede hacer, qué no se puede hacer, cómo respetar la legalidad, cómo respetar la constitucionalidad y por ahí entro yo a tratar de ayudar en lo que se me consultara.</p>
<p><strong>Cuando entraste, cómo viste que estaban funcionando ellos desde el punto de vista jurídico.</strong></p>
<p>La poca posibilidad que tuve de verlos en acción, me parecía que era un funcionamiento organizado, que como todas las cuestiones democráticas tienen muchos problemas. La ingeniería democrática es mucho más complicada que la autocracia o que el autoritarismo. Por lo tanto, eso también lo vimos en un momento, lo discutimos, lo hablamos en vivo, en persona, en alguna reunión, que la democracia tiene sus costos. La pluralidad, el pluralismo mismo, las divisiones, las fragmentaciones, las discusiones, la polémica, pero si se quiere lograr tomar las decisiones, por lo menos por mayoría sino por consenso, hay que tomar este reto.</p>
<p>Y, por lo tanto, a mí me apareció que tenían muy claras las cuestiones que querían. Algunas con diferencias. Gente mucho más joven, gente mayor, personas todas con una gran motivación por mejorar el país, por ayudar al gremio artístico, al gremio de los creadores y las creadoras. Y, a la misma vez, con mucha vocación cívica, de cumplir la legalidad, cumplir la Constitución, ser disciplinados con el sistema de lo que existía en el país y, a la misma vez, cambiar lo que se pudiera cambiar.</p>
<p>Las cosas que se estaban pidiendo para el país son las mismas que pedía la gente cuando estaba la consulta constitucional, por ejemplo. Es decir, nada extraño que no hubiera salido ya en las asambleas estas que se hicieron por cientos en el país un tiempo antes, en febrero del 2019. Por lo tanto, me pareció que era un grupo que estaba pensando con claridad y que tenía los mismos problemas que tiene cualquier grupo que quiere pensar cosas tan complejas como el futuro del país, cómo hacer mejor las cosas, cómo comunicarse de una manera diáfana o por lo menos legítima, clara, transparente con las autoridades.</p>
<p>Recuerden que todo esto sale de una petición de hablar con el Ministro de Cultura, no de ir a una autoridad externa, ni de violar la soberanía del país. Esas son peticiones legítimas que están previstas en la Constitución de Cuba. Es decir, esa petición que ellos estaban haciendo fuera del Ministerio es un derecho que tiene la ciudadanía en Cuba.</p>
<p><strong>Explícame dónde dice que tú tienes derecho a hacer esa petición.</strong></p>
<p>Son dos cosas. Hay muchas cosas relacionadas. Recuerda que la Constitución de la República desde 2019 es una Constitución mucho más compleja desde el punto de vista de la protección de los derechos, al reconocer por primera vez en la historia del derecho positivo, revolucionario, los derechos humanos con ese nombre.</p>
<p>Existe en Cuba el derecho de manifestación, existe en Cuba el derecho asociación. Por lo tanto, que un grupo de personas se quieran asociar, es un derecho, que un grupo de personas quieran solicitar, hacer una petición o quejarse ante una autoridad es un derecho. Al no existir ninguna norma que diga cuáles son las formas de realizar esto, una de las formas que se puede y que está prevista también es manifestarse de una forma pacífica, que no viole el derecho de terceros, ni de ninguna institución, ni el orden público y hacer una petición.</p>
<p>Esto que parecía inédito, y que parecía algo extraño que se hiciera de forma espontánea, realmente no violaba ninguna norma en el país. No hay nada que establezca que eso sea un delito o que sea una violación. La prueba está en que la autoridad lo que hace es recibirlos, con dificultad, pero se reciben ese mismo día un grupo de representantes y después se queda una agenda pendiente de discusión con el Ministro, esa es una de las promesas que se hace también, de los acuerdos de esa noche.</p>
<p>Por lo tanto, se le está dando reconocimiento a esas personas. No se le está tratando como persona al margen de la ley. Lo que sucede es que después hay un momento de descanso, de tranquilidad y de pensamiento racional y no emotivo del Estado en que el que se recupera su capacidad de respuesta, de poder público-político, de ente soberano en Cuba, con todas las posibilidades a su alcance para lograr su cometido, y comienza a tener ya entonces un papel preponderante en ese posible diálogo. Por eso responde de la forma en que responde a una propuesta, de la carta famosa que se hace pública de peticiones, con algunos puntos, algunos principios para el diálogo, cosa que es muy normal también. No puede existir ningún diálogo sin que las partes se pongan de acuerdo en la forma del diálogo.</p>
<p><strong>¿En algún momento tú creíste que ese diálogo iba a ser posible?</strong></p>
<p>Yo no era muy optimista con que el diálogo saliera como, por lo menos, como los 30 lo querían, pero a la misma vez me parecía que era imposible negarlo. Yo creía que se iba a dar, y que se iba a dar dentro de unos límites. Que lo iban a hacer complicado, pero que iba a ser posible. El hecho de romper el diálogo y, además, poner la responsabilidad de la ruptura del diálogo en la parte de los 30, cosa que no estoy de acuerdo que fue así…</p>
<p>Yo creo que la autoridad tiene todo el poder para decir: “Aceptamos o no un grupo de peticiones de ustedes para el diálogo, pero eso no significa que el diálogo se rompa”. En ningún momento, en el correo electrónico que se divulga dice: “Nosotros rompemos el diálogo”. Es decir, no hay ninguna petición de ruptura del diálogo. Hay un grupo de peticiones que usted como autoridad en el país puede decir: “Esto sí, esto no” y vuelvan a proponer. Y ya eso de por sí es diálogo. No hacía falta reunirse en el Ministerio para estar en un diálogo. Para mí el diálogo existía desde el mismo día 27.</p>
<p>Lo que sucede es que es complicado porque la política es complicada. También, aquí, no se puede hacer una tormenta en un vaso de agua. Problemas van a haber siempre que sucedan cuestiones como estas porque el poder público y político siempre va a responder a este tipo de presiones con sus posibilidades. Y no todos están preparados. Ni todas las autoridades, ni todo el funcionariado, ni la burocracia en ningún país responden siempre de esta forma tan fácil al diálogo. Es decir, hay una tendencia a no hacerlo.</p>
<p>Por eso, tienen que haber mecanismos, instituciones políticas y jurídicas que agilicen o canalicen el diálogo democrático. Si no existen, siempre existe la posibilidad, la tentación política de decir: “Nos vamos por la parte que entorpece el diálogo”. Porque existe la posibilidad política de hacerlo, es una característica del Estado responder de esta forma, que puede ser con prepotencia, puede ser con una posición de cierre o si existen los otros canales de un Estado de derecho que obliga la respuesta y que crea garantías a esa posibilidad, entonces va a ser un poco más difícil que la respuesta sea ese tipo.</p>
<p>Pero, repito: yo creo que ya el hecho de que hubiera una propuesta al Ministerio de cómo hacer el diálogo, era un primer paso. Creo que lo que tocaba era una respuesta también del otro lado de decir: “Aceptamos esto, no aceptamos esto”, pero la solución fue: “Me estás poniendo cosas aquí que no están previstas, rompiste el diálogo”. En todo diálogo, hay una parte que dice una cosa con la que no estás de acuerdo y eso no significa que el diálogo se ha roto.</p>
<p>El diálogo se rompe solo si una de las partes se levanta y se va. Y en este caso no fueron los 30 lo que se levantaron. Los 30 no tienen el poder de levantarse. Los 30 todavía estaban ahí pidiendo el diálogo.</p>
<p><strong>¿Puedes hablarme del correo electrónico punto por punto? </strong></p>
<p><strong>El texto dice: “Reunión domingo. Ideas para condiciones. Dado el acoso, hostigamiento y criminalización hacia los participantes del 27N y el MSI, pedimos garantías de seguridad y protección para todos lo que vamos a la reunión y para todos los que quieran estar afuera”.</strong></p>
<p>La petición de garantía del correo electrónico, que está en el correo electrónico de los representantes de 27N, es lógica. Eso no rompe el diálogo con nadie. Pedir que haya garantías para que, por ejemplo, no haya una respuesta masiva, no haya un acto de repudio, ese tipo de cuestiones me parece algo básico. Más bien es como poniendo del lado de la autoridad que ejerzan su poder, que ejerzan las funciones estatales y permitan que el diálogo se dé de una manera tranquila. Me parece que es hasta respetuoso. Absolutamente respetuoso de la institucionalidad pedir eso.</p>
<p><strong>Sigo: “Dado que la lista de representantes enviados al Mincult contiene el nombre de personas elegidas democráticamente…, la participación de dichos representantes en la reunión no puede ser negociable”. </strong></p>
<p>Sí, igual me parece. Lo que están pidiendo… Es decir, al pedir que estén todas las personas que se eligieron democráticamente ese día es como ser respetuoso con lo que los ha llevado hasta este momento. Queremos que todas las personas que fueron elegidas participen de la reunión. ¿Por qué? Porque estaban pidiendo una representación de los 30 desde el Ministerio. Ya había entonces propuestas anteriores al correo. El correo no es la primera propuesta.</p>
<p>La idea de: “Vamos a ver con cuál de ustedes nos reunimos” es en una propuesta original, una propuesta anterior al correo. Por lo tanto, decir: “Queremos ir todos porque todos fuimos elegidos y elegidas democráticamente”, me aparece, de nuevo, algo muy digno. Una petición muy digna. Normal.</p>
<p><strong>Sin embargo, y eso no quedó claro. Cuando firman esta petición, firman un montón de gente que no son los 30. Entonces, no quedó claro si esas eran las personas que debían participar en la reunión porque estaban personas que no eran parte del grupo original…Y entonces, no quedó claro si ellos eran los firmantes de la carta esta de petición o si eran las personas que debían entrar.  </strong></p>
<p>Ese tipo de cuestiones, de quiénes están en la lista, quiénes van a participar o quién se propone que participen, y si algunas personas son sólo gente que firma y otros que no, es algo que realmente habría que haber llegado al momento del diálogo para saberlo.</p>
<p>A mí me parece que ahí se trató de incluir por todos los medios a personas que debieron estar entre los 30, y originalmente no lo estaban por otras razones. Porque el problema de Otero Alcántara, por ejemplo, es que no estaba o no podía estar en el momento del 27N. Entonces, pedir esto es casi simbólico. Esta es una de las razones por las que se va al Ministerio el 27, decir que vaya a esta reunión es algo…Pertenece al gremio, es un artista, un creador, tiene que ver con esto originalmente. Es decir, el hecho de que esté o no en el <em>Movimiento San Isidro</em>, que sea un líder del <em>Movimiento San Isidro</em>, en este momento no es decisivo para pedir su participación.</p>
<p>Repito: El Estado puede decir: “No queremos que vaya esta persona”, y de nuevo pasar la pelota para el otro lado. Eso no significa que el diálogo se acabe. Es, sencillamente, parte del diálogo. Vamos a discutir cuáles posibilidades. Entonces, tácticamente, los 30 podrían haberse reunido, tomar una decisión. Otra decisión. También, democráticamente, de cómo hacerlo. Incluidas las personas de San Isidro que estaban en el grupo, pero todo eso forma parte de un diálogo que podía ser porque nada de eso todavía debía haber trabado el diálogo.</p>
<p><strong>¿Era legítimo que ellos pidieran la participación de otras personas que no eran parte de los 30 originales?</strong></p>
<p>A mí me parece que mientras en la petición no se violara ninguna ley, ni estuvieran pidiendo algo absurdo: Que vaya una persona que está muerta, que vaya un héroe de la patria que no está o que vaya una persona que no está en el país, o pedir una cosa que está fuera de la institucionalidad del país. Mientras fueran peticiones normales, de lo que está dentro de la lógica posible, todo es negociable y discutible.</p>
<p>Es decir, el hecho de medir o evaluar esto por la situación posterior que es que el diálogo se rompe, me parece que es una discusión ociosa. ¿Qué se podía haber hecho para que saliera bien? Bueno, es que salió como podía ser. Eso es un hecho histórico. Las cosas nunca salen perfectas.</p>
<p><strong>La tercera petición es que tú los acompañes y la cuarta es: “Pedimos la presencia de Díaz Canel, un representante del Minint y otro del Ministerio de Justicia”.</strong></p>
<p>La petición de que alguien de Ministerio de Justicia y que hay alguien del Minint es muy lógica porque las peticiones que se van a hacer y las propuestas que se van a hacer no son sólo culturales o del gremio de los creadores y las creadoras. Porque si usted va a pedir temas como no mantener las detenciones arbitrarias o ese tipo de cuestiones que van más allá de lo cultural-artístico, entonces es lógico que haya alguien del Ministerio del Interior que pueda dar una respuesta clara y concreta y alguien del Ministerio de Justicia para las cuestiones eminentemente jurídicas, de peticiones de nomas nuevas. Sobre todas las cosas relacionadas con disposiciones normativas que se están pidiendo que se deroguen.</p>
<p>Es decir, están bien, de nuevo. Una petición lógica y respetuosa de la institucionalidad. No se está diciendo que vaya un ente externo desconocedor de la institucionalidad cubana sino las personas que son responsables. Y el hecho de pedir que vaya el presidente es otro derecho que tiene la ciudadanía. Usted lo que puede responder como Ministerio de Cultura es: “El presidente no puede ese día, el presidente tiene otras cosas que hacer, el presidente no quiere reunirse para esto, el presidente no puede ir a todas las reuniones que se convoquen”.</p>
<p>Hay mil respuestas posibles. Pero eso no significa que el diálogo se acabe. Pedir hablar con el presidente es algo que sucede en todos países del mundo, todos los días 25 000 veces. El hecho de que se dé o no la reunión es una cuestión que no tiene nada que ver con la petición. Es decir, no se puede romper el diálogo por eso.</p>
<p>Es como si yo voy ahora y pido que en la libreta de abastecimiento todo se pague con 100 pesos cubanos, y que haya 300 productos más de los que hay ahora. ¿Eso significa que se rompió el diálogo? Eso significa que yo soy un utópico, que cree que las cosas se pueden resolver porque las pido. Pero eso no significa que esté totalmente loco ni nada de eso. Es lo que me parece que es lo mejor para el pueblo cubano.</p>
<p>Pero repito: Eso no significa que va a atender el presidente. Son todas las cosas que para mí no bastan para romper un diálogo. Ninguna de las cosas que están pedidas en el correo electrónico este que se mandó, ninguna es suficientes para que el Ministerio de Cultura considere que el diálogo está roto.</p>
<p><strong>Continúo: “La presencia de la prensa, la declaración pública, y las garantías de que todo esto se cumpliera”. </strong></p>
<p>A mí me parece que todas son peticiones normales. Que haya prensa es lo más normal del mundo, pedir que haya personas que son especialistas de la comunicación y la información, que después no haya tergiversación en las noticias, que las noticias no se den desde un solo punto de vista. Todo es ne-go-cia-ble.</p>
<p>Si el Ministerio de Cultura consideraba que nada de eso era aceptable, debía haber hecho otra comunicación diciendo: “No aceptamos tal, tal, tal punto. Aceptamos, tal, tal, tal punto”. Y volver a mandar la negociación hacia el lado de allá. Eso significa tres o cuatro reuniones más al otro lado y así. Cuando se encontrara una agenda común, estaba dándose un paso histórico de cómo negociar.</p>
<p>Si no se ponían de acuerdo, todavía podían buscar mediadores, personas que eran respetados o instituciones respetadas por ambas partes. El hecho de que estuviera Fernando Pérez ahí era también una visión de alguien que no es de nuestro grupo de los 30 ni nada de eso. Es alguien que viene aquí acompañando el diálogo. Y el hecho de que me propongan a mí es alguien que nos puede asesorar jurídicamente. Y mi asesoría podía servir también a la institución porque cuando yo digo: “Esto se puede o no se puede según las leyes cubanas”, también estoy asesorando a la institucionalidad. Porque las leyes son las mismas para todos.</p>
<p>Por tanto, no puedo hacer una interpretación que favorezca a los 30 sin que favorezca a la institucionalidad porque lo que quiere el poder político, lo que quiere un organismo de la administración central del Estado como el Ministerio de Cultura, es que las cosas se hagan según la ley. Y no hay dos leyes para estos asuntos. Es la misma ley para todos.</p>
<p><strong>Entonces, la respuesta del ministerio fue: “No aceptamos personas que se han autoexcluido hace mucho tiempo por sus agresiones a los símbolos patrios, delitos comunes, ataques frontales a la dirección de la Revolución bajo el disfraz de arte…Acaban de romper por eso toda posibilidad de diálogo”. Además, lo del financiamiento exterior.</strong></p>
<p>Ahí la respuesta es que no acepta el diálogo porque consideran que hay personas que están ahí, que se están proponiendo para ir a la reunión, que se han autoexcluido del diálogo en el país. Es una interpretación de la administración del Estado cubano, de gobierno, en este caso el Ministerio de Cultura, de que personas que ejercen, que manifiestan su creatividad artística de una manera que no le parece bien al Estado desde el punto de vista estético, desde el punto de vista ético, desde el punto de vista político, desde el punto de vista…. de muchos puntos de vistas, ya significa que está autoexcluido.</p>
<p>Es decir, nadie se autoexcluye cuando se está proponiendo ir al diálogo. El hecho de estar en una lista para el diálogo es porque no está autoexcluido, porque está de acuerdo en ir a hablar con el Ministro ¿Cómo puede ser que yo esté autoexcluido si estoy diciendo que quiero hablar contigo? Tú me estás excluyendo cuando me dices que no puedes venir.</p>
<p>Para yo no aceptarte en un diálogo tiene que ser porque tú no tienes derechos políticos, porque tú tienes limitación del derecho, porque tú legalmente no puedes salir de tu casa, porque tú estás esperando juicio y hay una norma que dice que usted no tiene que venir a hablar con una autoridad, porque usted está con la COVID y puede aquí pegarles la enfermedad a personas, hacer una propagación del virus.</p>
<p>¿Cuál otra razón? No hay más ninguna razón. Esas son las únicas razones posibles. Si esas no se manifestaron así, es una interpretación política de no querer dialogar con persona específica. En este caso, sobre todo, es el tema de Luis Manuel.</p>
<p><strong>¿Y el tema del supuesto pago del exterior?</strong></p>
<p>De nuevo sigue siendo una cuestión de interpretación. Es decir, podría ser un tema incidental en el sentido de decir: “Hasta que no sepamos que ninguna de estas personas está financiada por una potencia enemiga del país, nosotros vamos a investigar, y si ninguno está financiado, nos sentamos a hablar con ustedes”.</p>
<p>Pero el hecho de decir: “Ya ustedes están” y no dar ninguna prueba… ¿Cómo se maneja? Y en el caso de que sea de verdad y que están financiados y que hay financiamiento ilegal en Cuba, porque no basta con que haya financiamiento, financiamiento tienen todas las ONGs, financiamiento tienen instituciones, colaboraciones exteriores en Cuba la tienen hasta instituciones, el Estado y el gobierno; estoy hablando de que sea un financiamiento ilegal e ilegítimo o inmoral. Y si es así, y ya hay pruebas, entonces las personas tienen que responder ante la ley por lo que están haciendo. No quedaría solo como un estigma sociopolítico sino que tiene que haber consecuencia jurídica.</p>
<p>Si no hay consecuencias jurídicas, lo que yo tengo que presumir es que es falso. Porque si usted no toma las medidas que tiene que tomar como autoridad, entonces por qué yo tengo que creer que todas las personas que están aquí y piden diálogo están financiadas por una potencia extranjera, o por un dinero sucio.</p>
<p>¿Cómo se puede saber eso? Pruebas y consecuencias jurídicas. No las hay, y todas las personas hay que asumir que son inocentes hasta que se pruebe lo contrario. La presunción de inocencia está en la Constitución de la República. Por lo tanto, estas personas, o se demuestra que han cometido un delito o no han cometido el delito.</p>
<p><strong>¿Ese delito cuál sería? ¿Cómo se llama?</strong></p>
<p>Esto donde único en Cuba tiene algún tipo de regulación es en la ley 88. Es una ley que contiene delitos que, por lo tanto, se relaciona con el Código Penal, pero no es el Código Penal. Es decir, no está dentro de la ley especial penal cubana. Pero la ley 88 del 99, al ser una ley de protección de la soberanía, la famosa ley que se ha dicho que se puede aplicar en cualquier momento, se ha reconocido públicamente por el Estado cubano que se puede aplicar, que está vigente, que no está derogada; es ahí donde único aparecen claras prohibiciones, a no ser que se trate de delitos más graves contra la Seguridad del Estado y otras cosas que tienen algunos puntos de relación con los fondos, quién financia, ese tipo de cosas.</p>
<p>Pero todas están relacionadas con actos, acciones u omisiones contrarias al Estado directamente. No son solamente personas que reciben dinero y ya. No basta con recibir dinero. Es para qué usted lo usa. Porque si usted recibe dinero y lo que hace es proteger gatos, entonces no es un delito contra la Seguridad del Estado. Es decir, hace falta algo más.</p>
<p>Y, por ahí, hay que tener claridad siempre. No basta con decir que usted es un delincuente para que lo sea. Eso en ninguna parte del mundo es así y el derecho cubano no lo acepta tampoco.</p>
<p><strong>¿Y eso es mercenarismo?</strong></p>
<p>No, no, no. El delito de mercenarismo es un delito contra la Seguridad del Estado que no tiene nada que ver con eso. El delito de mercenarismo son personas que reciben dinero para formar parte de un ejército extranjero, de un ejército, tomar las armas, ser soldados, estar movilizados para la guerra, siendo pagados como profesionales de la guerra. No tiene nada que ver con esto que de manera metafórica se le llama “mercenario” en Cuba.</p>
<p>Si quieren encontrar algo parecido a lo que aquí se le llama “mercenario” en la propaganda política tienen que buscarlo en la ley 88. No se puede encontrar en el Código Penal. El mercenarismo, el Código Penal, el que está establecido aquí, es un delito grave contra la Seguridad de Estado que no comete ninguna de esas personas que estamos analizando aquí. Es otra cosa.</p>
<p><strong>Háblame de ti, lo que pasó después de eso contigo</strong></p>
<p>Lo que sucedió fue que…Como todo el mundo vio, al hacerse público el hecho del correo electrónico y todo esto, al dar la noticia por la televisión de la ruptura del diálogo, en el noticiero del mediodía… No me acuerdo de qué día fue porque yo no lo pude ver, salió entonces un periodista analizando el correo y haciendo hincapié, específicamente, en Luis Manuel y en mí. En el caso mío, por ser un ente nuevo ahí, que no estaba previsto, que no estaba en la lista original, y que era un ex profesor y que escribía para medios independientes y que todo el mundo sabe que el que paga manda.</p>
<p>Fue más o menos el resumen de lo que me dijeron que habían dicho. Y bueno, evidentemente, eso es un acto de por sí ya difamatorio no solo a mi persona, también de los medios que me pagan porque yo escriba ahí y porque el problema está en que los medios serios no te dicen qué tú tienes que escribir. Es decir, eso es una falta de ética absoluta.</p>
<p>Te pueden decir que no le interesa este escrito tuyo, pero nunca en la vida me han dado agenda ni <em>OnCuba</em> ni <em>El Toque</em>. Nunca en la vida me han dicho qué yo tengo que escribir, cómo hacerlo. Tengo absoluta libertad, y escribo casi de lo que me da la gana, y además de eso, la edición de mis escritos es mínima en el sentido de que no existe ninguna intervención ni censura ni ninguna obligación a cumplir con una agenda de ninguna parte. Eso casi que es una condición que sin discutirlas está dada de antemano que yo no voy a aceptar. Además de eso, ninguno de esos medios lo va a imponer tampoco porque no es una práctica.</p>
<p>Ahí también se oculta otra cosa. Es que las personas que hablan en el Noticiero, esos periodistas, también reciben un salario y nadie les está diciendo públicamente en ningún otro medio que ellos están haciendo lo que les manda el que les paga. Por lo tanto, es un tipo de análisis verdaderamente injusto porque aquí todo el mundo está cobrando por su trabajo.</p>
<p>Por cierto, la mayor parte del trabajo que yo hago sigue siendo trabajo voluntario. Incluido el de asesoría a la gente del 27N. ¿Eso qué cosa es? Eso sigue siendo domingo rojo. Entonces, aquí hay personas que seguimos trabajando voluntario. Es decir, es todo lo contrario. Me parece hasta mucho más revolucionario que lo que ellos están haciendo ahí al difamar personas; porque a ellos sí les pagan por eso, pero lo que yo hago es gratis.</p>
<p>Me pareció escandaloso sobre todo por la opinión pública, la repercusión que tiene en las personas, porque yo tengo hijos pequeños, porque se asustaron, por la familia, por lo que mi mamá pensó, por las personas que te dejan de hablar, por la gente que no te mira a la cara, por la gente que…Y también es muy emocionante por la forma en que la gente reaccionó.</p>
<p>A mí me abrumó mucho más la reacción de las personas en Facebook ―que yo no estoy en Facebook― pero un ejército de amistades, de familiares, empezaron a decirme, a enseñarme lo que la gente decía. Pero esa reacción es una reacción que uno no se espera tampoco porque yo, realmente, lo que pensé es que eso que había pasado es algo común y corriente. Casi todos los días alguien sale difamado, injuriado ahí en los medios y más todavía las personas del 27N, el mismo <em>Movimiento San Isidro</em>, que han recibido ataques de todo tipo.</p>
<p>Entonces, me pareció que era algo realmente mínimo. Lo que pasa es que es hiriente y es sorprendente. Y es más bien vergonzoso. En mi caso, específicamente, es vergonzoso porque te pone en una situación en la que no te puedes defender, pero a la misma vez, no lo ves como suficientemente importante como para tener una tener una consecuencia jurídica o ese tipo de cosas. Es decir, realmente me parece que tenía concentrarme en ir a lo que tocaba, al próximo paso, que era seguir haciendo las cosas, cumpliendo con mi deber, seguir escribiendo, pensando, aportando lo que se puede aportar en Cuba desde la mirada intelectual porque no es una mirada muy abarcadora, es lo que cada cual puede hacer.</p>
<p>Bueno, pasó eso, pero te repito, no es algo que realmente sea extraño. Es algo que va a seguir sucediendo, creo yo.</p>
<p><strong>¿Hay algún instrumento jurídico que te permitiría defenderte en esto que te pasó?</strong></p>
<p>Sí, sí, claro. Las leyes en Cuba protegen el honor, protegen a las personas desde ese mismo Código Penal, por ejemplo. Son delitos que se impulsan por medio de la querella contra la difamación, la calumnia, la injuria. Y en este caso, podía haberme querellado contra el Sistema Informativo o contra la persona que lo hizo directamente en el caso de que se pudiera haber hecho.</p>
<p>Es decir, las personas tienen esa defensa. Todas las personas que son calumniadas, injuriadas y difamadas puedes hacerlo. Además de que también existe una demanda, una posibilidad de una acción, que por medio de una demanda se puede lograr la reparación del daño moral, a partir de las nuevas regulaciones constitucionales en Cuba y una instrucción del Tribunal Supremo que permite que ese tipo de proceso sea resuelto por tribunales competentes de lo civil, en el caso del daño moral que antes no era muy fácil de lograr.</p>
<p>El derecho cubano tiene problemas, pero estas situaciones que se están dando, todas tienen cabida en el derecho, todas se pueden resolver. Además de que exista la queja institucional, las peticiones, se puede uno quejar ante la Fiscalía por violación de derechos, se puede quejar porque una institución está violando flagrantemente el derecho.</p>
<p>Hay muchos mecanismos jurídicos diferentes que se pueden encontrar en algún punto. Pero que, incluso, en un sistema donde faltan garantías para el ejercicio y protección de los derechos humanos, no estamos completamente desnudos y desnudas frente a esas violaciones. Se pueden tomar medidas.</p>
<p>Lo que pasa es que estamos como acostumbrados a recibir esos golpes y no tenemos todavía la cultura necesaria para usar el derecho. También sabemos que pueden existir otras trabas, otras consecuencias. Las personas todavía no logramos entender el valor que tiene usar el derecho para mejorar el sistema y para crear una cultura de Estado de derecho y de Derechos Humanos en el país.</p>
<p>Pero todo eso, si se hiciera, realmente es respaldar y legitimar la Constitución porque es la Constitución la que permite todo eso. Es decir, es una Constitución votada por casi el 80% de la población electoral en el país. Estamos hablando de que realmente debería tener esas consecuencias, pero es algo que tenemos que aprender todavía.</p>
<p><strong>¿Sigues trabajando con el movimiento del 27N?</strong></p>
<p>Yo sigo asesorando a todas las personas que me lo pidan del movimiento; individual, colectivamente, como sea.</p>
<p><strong>¿Y cómo crees que anda eso ahora mismo?</strong></p>
<p>A mí me parece que ahora mismo lo que está haciendo el Movimiento es resistiendo porque realmente…Recuerda que lo que tenemos ahí es una representación del movimiento, de las personas que fueron al Ministerio de Cultura.</p>
<p>Una representación diversa, una representación que no está absolutamente de acuerdo en todo, pero que tienen otras claridades y que tiene su agenda, pero hoy es, sobre todo, una agenda de resistencia. En el sentido de defenderse de las violaciones de derechos, defenderse de las prisiones ilegales, de la falta de libertad que están sufriendo por no poder salir de sus casas, tratando de lograr reunirse por algún medio…</p>
<p>Yo creo que hoy es más mantenerse como grupo y lograr en algún momento ser escuchados y escuchadas y no claudicar en sus peticiones que todas son cívicas y todas son legales y todas están dentro de la institucionalidad del país. Y, por lo tanto, cómo un jurista le va a decir que no a personas que te están preguntando cómo defenderte de una violación de un derecho, cómo hacer para que una institución de un país te escuche, cómo hacer para cumplir la Constitución y no equivocarse. Me aparece infame decirle que no a eso.</p>
<p><strong>¿Qué está violando el Estado con todo esto? Es decir, la vigilancia, el secuestro en tu propia casa.</strong></p>
<p>No permitirle a una persona que salga de su casa sin una causa legal es una violación absoluta y no hay ninguna, ninguna justificación legal en Cuba para mantener en su casa a una persona que no sea alguien que está en aislamiento por la COVID, y eso es una decisión muy reciente. Si la persona no tiene un análisis positivo de COVID y no está en asilamiento, en estos momentos no encuentro otra razón porque no existe la famosa prisión domiciliaria esta que la gente le llama a no ser como una medida de seguridad y eso para personas que preventivamente se le puede aplicar una medida.</p>
<p>Por ejemplo, a alguien se le puede aplicar una medida de seguridad. En Cuba hay medidas de seguridad anterior al delito, posterior al delito, y no es el caso porque no son personas sancionadas ni personas que están en procesos penales. Es decir, que no hay ninguna de las dos posibilidades.</p>
<p>Son personas que están retenidas en sus hogares por cuestiones de otro tipo de intereses de seguridad nacional o de orden interior y no están respaldadas estas decisiones en ninguna norma. Es decir, no hay ninguna justificación legal para hacer eso. Si se quiere hacer legalmente tienen que encontrar una justificación porque como está sucediendo no hay ninguna ley en el país que lo permita.</p>
<p><strong>¿Y por qué el Estado está violando su propia ley? Es obvio, pero quiero preguntarlo. </strong></p>
<p>Eso es más bien una pregunta que se puede responder, en todo caso, desde el punto de vista teórico general y no con respecto al Estado cubano. Es decir, todos los Estados violan sus propias leyes. Todos los Estados deben tener mecanismos, crean leyes para que él mismo no se desborde.</p>
<p>Lo límites del Estado los tiene que producir el mismo Estado porque si no, no es un Estado de Derecho. El hecho de que el Estado produzca derecho, positivo, para limitar su funcionamiento, es porque el estado tiene la intención de ser un Estado de Derecho.</p>
<p>El Estado puede romper eso de dos maneras: Teniendo un derecho inefectivo o escaso para poder tener las manos libres, no sería un Estado de Derecho o puede romper con su derecho, incluso, si es un buen derecho, un derecho abarcador, puede romper con ese derecho por intereses superiores de conservación del poder, mantención de la soberanía, mantención del poder público-político, intereses económicos, intereses X de relaciones exteriores, de orden interior, pero para que eso no sea un funcionamiento tiránico o autoritario, tiene que haber derecho suficiente que impida que eso suceda o que por lo menos ponga barreras o que por lo menos muestra la ilegalidad de esas acciones, para que haya Estado de Derecho, repito.</p>
<p>Pero no sólo eso. Tiene que haber consecuencias procesales, judiciales. ¿Qué significa eso? Tiene que haber acceso a la justicia de las personas que son limitadas en su derecho para poder llegar a la administración de justicia y encontrar reparación del daño moral, material, lo que sea que haya sufrido.</p>
<p>Si falta segunda parte tampoco hay Estado de Derecho. El Estado de Derecho tiene que ser un mecanismo complejo de posibilidades positivas, normativas, institucionales, de garantías, de control y transparencia de pueblo, de democracia, de contraloría, de defensoría del pueblo.</p>
<p>Cuba tiene tienes fisuras para la realización y antes, todavía diría, para la edificación del Estado de Derecho. Tiene fisuras. Cosas que están algunas muy fuertes y otras de donde falla desde los cimientos o tiene problemas en otras partes de la estructura. Hay cuestiones que mejoraron mucho ahora. Por ejemplo, de los Derechos Humanos en la Constitución nueva, que si lo compara con la anterior, está mejor ahora.</p>
<p>Pero a la misma vez tenemos problema con la garantía de los derechos, el procedimiento por el cual se podían defender ante los tribunales los derechos según el artículo 99 de la Constitución, no apareció en la ley correspondiente al cronograma legislativo del mes de octubre.</p>
<p>¿Por qué razón en el momento que más lo necesitamos no aparece esa ley? ¿Cuál es la razón de retraso? No hay respuesta. No se ha dicho nada. No hay ninguna justificación.</p>
<p>La única posible sería la COVID. La pregunta sería: ¿Por qué han aparecido otras leyes, por qué la COVID no las paró todas, de dónde sale la prioridad, quién dijo que otras leyes que han sido promulgadas son más importantes con la ley que crea un procedimiento para defender los derechos ante los tribunales? ¿No demuestra la realidad política actual que esa es más importante que todas las demás?</p>
<p>Yo diría que Cuba tiene un delante un enorme reto entre la institucionalidad, la sociedad civil, el sistema político. Todo el mundo en Cuba darse cuenta de que la posibilidad de ser un Estado de Derecho y de ser una sociedad tranquila, armónica, por lo menos, respetuosa de los Derechos Humanos, con armonía, con reconciliación, con tranquilidad, sin vendetta, sin violencia, con una cultura del respeto a la legalidad, depende de todo el mundo a la misma vez.</p>
<p>No se puede esperar que la gente tenga esa cultura y que el Estado no la tenga. O no se puede esperar que el Estado la tenga y que la gente haga lo que le da la gana. Tenemos que empujar, todo el mundo, y para eso la población tiene que observar el ejemplo de la administración porque esa es una de sus funciones. Tiene que dar ese ejemplo, Si no da ese ejemplo, la gente piensa que estamos en la ley de la selva.</p>
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		<title>Omara Ruiz Urquiola: “Se estaba defendiendo la libertad de Cuba”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ismario Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Dec 2021 12:00:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Omara Ruiz Urquiola, académica y activista cubana.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Omara Ruiz Urquiola, académica y activista cubana. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura.</p>
<p><strong>¿En algún momento creíste en la Revolución?</strong></p>
<p>Sí, cuando yo era una niña. Hasta los…, yo tengo 47, hasta los 14 años, más o menos. Yo soy hija de un oficial de la Seguridad del Estado, el jefe del Departamento de Desarrollo, fundador y jefe del Departamento de Desarrollo, primero del MINFAR y después del MININT. O sea, mi papá era el jefe de la técnica, quien ponía las escuchas, incluso, en el despacho de Alfredo Guevara. Mi papá fue quien hizo la interferencia a Radio y Televisión Martí. Mi papá estuvo preso 17 años con ocho meses, una condena de 20 años que cumplió en su totalidad.</p>
<p>Entró a la cárcel cuando yo tenía 17 años. Y te digo que hasta los 14 años creí en la Revolución porque al entrar al preuniversitario fue un grupo ya menos homogéneo, en el que yo veía.</p>
<p>Siempre he vivido aquí en Playa, en un barrio donde viven, además, muchos militares, muchos oficiales vinculados a la FAR, que nos queda cerca, lo que era la antigua Columbia.</p>
<p>Y entonces, era muy homogéneo hasta la secundaria. Y, además, era una niña, pero en ese tránsito hacia el pre, entonces se diversifica el grupo. Y confluí con otras personas, incluso, otros estratos sociales dentro de Cuba también, y sobre todo, las diferenciaciones clasistas me chocaron mucho porque yo ante no las veía tanto. También era una niña, de un ámbito muy reducido. Me chocó mucho constatar la miseria dentro de la propia ciudad de La Habana, la cuidad capital, entre mis compañeros de estudio.</p>
<p>O sea, la no existencia de la igualdad. Eso fue lo primero que me impactó. O sea, privilegios de los que yo gozaba y mis amigos no. Así, a nivel de adolescente de 14 años eso fue, verdaderamente, lo que más me impactó. Y ahí empecé a no creer.</p>
<p>Luego, el quererme mover, el querer leer cualquier cosa. Ya después, no poder ni conseguir una revista <em>Sputnik</em>, ni una revista <em>Novedades de Moscú</em>, literatura prohibida, películas prohibidas, música prohibida, y hacerle preguntas, sobre todo a mi papá, y mi papá en un primer momento reaccionar con mucho escepticismo y tratar de darme curvas, pero siempre hablamos claro desde que yo era una niña. Y él estaba decepcionado, bueno, pocos años después fue a la cárcel. Entonces, yo supe, muy jovencita, que esto era mentira.</p>
<p><strong>¿Pero entonces, no hubo un punto de ruptura, fue como un tránsito?</strong></p>
<p>Mi desencanto fue progresivo. Y viene, primero, de ver, ya te digo, lo que pasan los otros hasta que de golpe me pasó a mí. Date cuenta que yo hago las pruebas de ingreso para la universidad y ya mi padre estaba bajo un proceso de instrucción totalmente ilegal que duró más de siete meses. Yo estuve muchos meses sin verlo.</p>
<p>Me acuerdo, que incluso, cuando lo pudimos ver mi hermano y yo, un oficial de la Contrainteligencia nos dijo que no fuésemos nunca a ver a personas de los Derechos Humanos porque eso iba a complicar a mi papá, y en definitiva era todo muy simple y eso se iba a solucionar.</p>
<p>Lógicamente, una niña de 17 años le creyó. Y, además, todo el tiempo ese tema de las personas de los Derechos Humanos era como una cosa ahí terrible, muy mal vista, bien descalificada, la campaña de descalificación que funcionó muy bien y yo era una adolescente. Y a mí eso nunca se me ha olvidado porque me dijo: “Si vas a lo de los Derechos Humanos la historia se puede complicar y no hay necesidad, esto se va a resolver muy simplemente”.</p>
<p>Y después yo acabé conociendo a Gustavo Arcos. Fui amiga de Gustavo Arcos, todavía soy amiga de su viuda, y fue una de las personas que en todos esos años más nos ayudó.</p>
<p>Fue mi amigo realmente y mi manera de pensar…, fíjate. Entro a la universidad con mi padre preso, que venía siendo lo que había sido, y entonces, ya a los pocos años yo me empiezo a vincular con personas, líderes históricos de la lucha por los Derechos Humanos en Cuba como Gustavo Arcos, como la familia de Elizardo Sánchez Santa Cruz, también. Conocí a personas que después se destaparon como espías de la Seguridad del Estado. Pienso en Odilia Collazo, por ejemplo. Pero siempre tuve una relación muy cercana con Gustavo y entonces mi manera de pensar en ese punto dio un giro total.</p>
<p><strong>¿Se puede decir qué pasó con tu papá?</strong></p>
<p>Sí, eso yo lo he contado en otras entrevistas. A ver, el proceso de desengaño de mi padre también fue paulatino, pero sobre todo incidió el tema…, la oficialidad de ese tiempo, incluso, antes de los sucesos con la Causa 1, los sucesos con el general Ochoa, la oficialidad de ese tiempo estaba bastante decepcionada.</p>
<p>Se habla poco de eso y siempre se parte de la caída del Campo Socialista, pero eso viene de antes. Eso viene de Angola, por ejemplo. En Angola se vieron muchos horrores. En Angola se cometieron crímenes en aras de una lucha donde esa oficialidad en la cual había personas éticas e inteligentes, no entendían  y no estaban de acuerdo y no podían explicárselo.</p>
<p>Pero eran militares formados como militares, obedecían órdenes. Muchos viraron locos. De esa oficialidad muchos viraron locos. De hecho, el sanatorio de “Los Cocos”, que después se destinó a los pacientes seropositivos, era un sanatorio para muchos de estos oficiales que venían de las misiones en África con trastornos psiquiátricos.</p>
<p>Mi papá sí estuvo en Angola. Estuvo en misiones de poco tiempo porque realmente a él no lo mandaban a misiones internacionalistas. Mi tío sí, su hermano, y vino loco. Entonces, esa oficialidad se fue desencantando. Hubo una reunión, por ejemplo, en el Salón Universal de la FAR, con la oficialidad de todo el país y mi papá en esa reunión. Había unos cuantos cientos de oficiales.</p>
<p>Mi papá planteó lo inexplicable de un período especial en tiempos de paz. Porque los militares lo supieron antes que la población civil. Era inexplicable y, además, públicamente se lo achacó a la falta de previsión de la máxima dirección del país, léase: los hermanos Castro. Y él lo hizo público, él no se escondió para decirlo. Lo planteó en las reuniones del núcleo del Partido, pidió un despacho con la jefatura del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas, porque estaba inconforme.</p>
<p>Además, dentro de la dirección del Grupo de Desarrollo se otorgaba…, acuérdate de los planes quinquenales, y había un presupuesto para desarrollo de tecnologías dentro del campo de lo militar. Y esos presupuestos muchas veces después de aprobado se desviaban y todas las investigaciones… Mi papá es científico. Todas las investigaciones en las que se había estado trabajando durante años, recursos que desaparecían y eran derivados hacia otras zonas.</p>
<p>O sea, que la misma corruptela, la misma falta de organización, de respeto al trabajo dentro de la población civil pasaba, o pasa, dentro de las Fuerzas Armadas. Y hubo una cantidad de militares de carrera, formados, que se decepcionaron.</p>
<p>No solamente fue mi papá. Muchos pidieron el retiro. Él lo pidió. Era joven, pero había ingresado prácticamente desde que era un niño a las Fuerzas Armadas. Le dicen que por supuesto, le van a dar el retiro, que espere la chequera y aquí, en el reparto Flores, donde radicaba la jefatura de tropas guarda fronteras. Ahí había, hay dársenas, acceso a lanchas y tal y lo acusan un buen día de actos preparatorios de salida ilegal del país. Y entonces, ya después viene todo un juicio amañado en el que yo no pude estar y le bajó la condena de 20 años. En un principio se manejó hasta la pena de muerte. O sea, todavía nosotros no sabemos por qué; no se le pudo probar nada.</p>
<p>Imagínate que en el registro a su casa se llevaron como prueba hasta un martillo que era del suegro. Martillo que todavía no ha aparecido. O sea, fue un robo a mansalva. Y así cumplió la totalidad de la condena. Yo tenía 17 años. Mi desengaño es viejo. Tengo 47, tenía 17.</p>
<p><strong>Entonces, en ese período te tocó asumir a la vez tu desengaño, tu descontento y la cárcel de tu papá. ¿Cómo lo asumiste, cómo expresaste eso?</strong></p>
<p>En silencio. En silencio porque yo tengo a mi madre, mi hermano más chiquito. Nos llevamos poco tiempo, pero mi hermano estaba en el Servicio Militar. Fue muy duro. Incluso, te digo que a los dos, tres años, es que yo empiezo a relacionarme con organizaciones de derechos humanos porque el caso de mi padre no avanzaba. La Iglesia Católica me ayudó, el Arzobispado, y cada vez que venía una visita papal entregaban en la lista a mi padre, pero jamás y nunca a él se le otorgó el beneficio. Se le violó la libertad condicional cuando le tocaba también. O sea, yo iba muchas veces del Arzobispado a la jefatura del Ejército Occidental en el Calvario y después a casa de Gustavo. O sea, así me movía y así, además, la universidad.</p>
<p>Lo asumí en silencio. Haciendo todo esto en silencio, con un costo importante para mi carácter. Yo soy una persona que me he tenido que volver paciente, callada, se meditar porque igual, siempre tuve un perfil más bien de bajo a medio, sin destacarme mucho. Yo tenía que terminar la universidad. La terminé, ya te digo, a duras penas. O sea, se me dio fácil, pero era muy difícil levantarme de la cama, fue muy duro, fue muy duro. Y así después tuve que hacer servicio social, y así después tuve que hacer todo mi currículo profesional, que es muy bueno, pero que ha sido callada, a la sombra, yo buscaba no destacarme. O sea, si otros han visto, me han destacado, ha sido por otro, pero jamás he pedido nada.</p>
<p><strong>¿Me puedes hacer un paneo pequeño de tu currículo profesional?</strong></p>
<p>A ver, lo que te puedo decir de mi vida profesional es que verdaderamente me sentía a gusto en la enseñanza. Yo empecé por el nivel medio de la enseñanza artística, recorrí todas las escuelas de la enseñanza artística de una u otra manera. A los cinco años entonces paso a ser contrato del ISA, pero yo me mantuve durante años hasta que me enfermé prácticamente, siendo profesora en la ENA y en el ISA.</p>
<p><strong>¿Te graduaste de qué?</strong></p>
<p>Historia del Arte. Yo soy historiadora del arte, graduada en el 96. Incluso, en la ENA fui reserva de cuadro de la dirección del Centro de Nacional de Enseñanza Artística. Eran cosas en las que me ponían pero que yo sabía que no iba a asumir nada de eso porque, además, eso lleva verificaciones y tal, y yo no quería arriesgarme a perder mi trabajo…, a nada. ¿Te das cuenta?</p>
<p>Entonces, así estuve en la enseñanza artística, creo que estuve 15 años y después, llegué a ser jefa de departamento de Diseño Escénico en la Facultad de Artes Escénicas del ISA. Cambió la dirección del ISA, se politizó en un momento, en el año 2009, yo había acabo de regresar de la beca de la Cátedra Martiana en la Universidad de Zaragoza, y entonces decidí irme del ISA porque me di cuenta de que ya me estaban pisando los talones.</p>
<p>Me quedé en la calle. Se fueron muchos profesores de mi departamento que eran profesores del ISDI, y por uno de ellos me voy, con todo ese currículo de 15 años a hacer contrato en el ISDI, a dar clases de Historia de los Medios de Comunicación, que afortunadamente yo había tenido que…, por cuestiones de diseño escénico había tenido cierta relación con la dirección de arte. De todo, desde el punto de vista teórico, que es lo que soy.</p>
<p>Entonces, me voy para el ISDI y a los dos años me dan la plantilla. Igual, mantuve un perfil bajo. O sea, esto que ves de la aprobación de mis alumnos, el nivel de repuesta de mis alumnos ha sido, básicamente, como una profesora y por la relación de ellos conmigo, pero no porque yo haya tenido allí ningún tipo de protagonismo a nivel de cargo. O sea, solamente a nivel docente, de investigación. Incluso trataron, a la hora de sacarme, de hacer parecer como que eso no existía. Y no es así. O sea, ahí están las publicaciones, mi participación en eventos…, en fin.</p>
<p>Pero pude hacer ese currículo, ya te digo, siendo eficiente en el estrato en el que yo decidí, donde yo era feliz y donde más útil podía ser, sin cuestionamientos. Por ejemplo, en el aula yo nunca permití que hubiese bajo nivel académico…, que mis ideas políticas estuvieran en el estrado y que pudiera influenciar a mis estudiantes. Ellos podrían saber cómo yo pensaba, pero yo entiendo que éticamente está mal hacer eso en el aula, con ningún tipo de ideología, con ningún tipo de religión. Y probablemente, por eso yo pude durante más de 20 años, 25 años prácticamente, seguir en la enseñanza sin tener grandes contratiempos,  desde el punto de vista de los cuestionamientos políticos.</p>
<p><strong>En un ambiente tan artístico, qué hacías con todo ese silencio. </strong></p>
<p>Mis amigos. Las salidas siempre han sido mis amigos. Y en las cosas que escribí, aunque sean de diseño, de arquitectura, las puedes buscar, se deja ver, mi posicionamiento se deja ver. Pero la investigación en el campo, sobre todo en el campo de la producción objetual, el diseño industrial, te permite, por ejemplo, si estás investigando, mi fuerte que son los años 50, si estás investigando te permite…; es tanta la información que está por develar, y tanto lo que desde el punto de vista estético hay por mostrar, que te permite hablar de lo que política o ideológicamente está, pero de una manera en que subyace. No prevalece. Y con eso tuve que jugar. O sea, manejar los silencios y manejar la expresión de las ideas, pero de una manera subyacente siempre, tácita.</p>
<p><strong>¿Te acuerdas de la primera vez que saliste del país? </strong></p>
<p>En el 2016 viajé por primera vez. Viajé porque fui a un <em>workshop</em> con un arquitecto en Alemania. Y era el evento, todo esto, lo que había de fondo era el Evento Internacional de Tortugas Marinas, que se hace todos los años y ese año era en Grecia. Ya yo estaba enferma. Y mi pronóstico siempre ha sido muy malo y mi hermano quería que antes de que me muriese pudiera ver algo de lo que yo había estudiado. Entonces, por eso es que yo voy a Grecia y nada más y nada menos que el evento era en Creta y entonces, mi hermano estaba en el evento, y yo me fui a recorrer Creta.</p>
<p>Ahí conocí el mundo libre: Creta, Atenas. Llevamos cajas de tabaco y botellas de ron, las vendió mi hermano y pagamos una gira por el Peloponeso de tres días. Mi hermano pudo correr en el estadio olímpico y ganó, y después estuve en Berlín con mi primo. Tengo dos primos que viven en Alemania hace muchos años. He ido varias veces a Alemania. Esa fue la primera vez que salí.</p>
<p>Alemania sí me impactó. O sea, el primer mundo, el desarrollo, Europa del primer mundo, para mí siempre es impactante. Y Alemania…, lo cosmopolita, las facilidades, el buen gusto alemán…, eso…, en otro lugar de Europa incluso yo no lo he visto. La discreción, la elegancia discreta de Alemania para mí fue cautivante.</p>
<p><strong>¿Y por qué virar para acá?</strong></p>
<p>¿A Cuba? Pues, siempre a los 15 días de estar fuera de Cuba yo empiezo a contar regresivamente cuánto me falta para regresar. A los 15 días exactos, eso no falla. Ya del día 14 para el 15, empiezo a contar cuánto falta para regresar.</p>
<p>Te digo, a mí me falta. Yo he logrado, básicamente, más de lo que yo me propuse en la vida, menos tener un hijo, todo lo demás lo he superado con creces. Desde lo profesional, he logrado mucho más de lo que me propuse, a nivel de familia, yo creo que soy bendecida con la familia que tengo. ¿Qué te puedo decir? Yo tengo mi casa, de mi propiedad, en una playa de la costa sur, mala, pero que me gusta mucho. Tengo mi casa aquí, en Playa, tengo una vida bastante discreta, tranquila. Aquí hay mucha paz, te podrás dar cuenta. Mis vecinos a veces ponen música el fin de semana, pero saben que a mí en un punto me molesta y nos llevamos muy bien y la quitan. Y la finca.</p>
<p>O sea, yo no voy a encontrar en ningún lugar el mundo…, Ismario ha estado en la finca, o sea, yo no voy a encontrar en ningún lugar del mundo lo que yo tengo en Cuba. Además, cuando estudias la cultura de este país, cuando conoces profundamente la historia de este país, y yo me ufano de ser una conocedora de mi país y de la cultura de mi país. Ya yo tengo lazos a otros niveles con este país, que me hacen…, ya te digo, extrañarlo, sentir la carencia y la necesidad de volver. Yo no me hayo viviendo en otro lugar.</p>
<p><strong>Vamos atrás. ¿Cuándo te radicalizas y cuándo sale tu papá?</strong></p>
<p>Yo siempre fui muy radical. Yo no me radicalicé después. Yo lo expresé después.</p>
<p><strong>Anjá, lo que quiero decir es que cuándo te radicalizas a la hora de soltar ese silencio. </strong></p>
<p>Por mi hermano. Yo no lo hubiera hecho nunca. En el año 2016, la primera huelga. A mi hermano empiezan a tratar de botarlo de la universidad desde fines del 2014. Y ya en el 2016, cuando él hace la huelga por la ausencia de uno de los dos anticuerpos monoclonales que yo necesito.</p>
<p>Mi hermano sí siempre ha sido expresivo, extrovertido. Y es por él que yo me expreso. De lo contrario, yo hubiera seguido en la misma tónica de una expresión de inconformidad tácita. De dentro de mi finca tratar de lograr, por ejemplo, que mis estudiantes tuvieran un conocimiento lo más profundo posible de lo que es la cultura de este país, la Historia de este país. Que se apertrechen para el futuro, la Cuba que va a venir, la Cuba del cambio, próspera, inclusiva, pero yo hubiera seguido ahí. La posición de mi hermano y el tener que salir a la palestra en su defensa es lo que me hace a mí expresarlo públicamente. De lo contrario, no creo que lo hubiera hecho.</p>
<p><strong>¿Y por qué no lo hubieras hecho, de verdad que no lo entiendo?</strong></p>
<p>Por mi carácter.</p>
<p><strong>Es que yo te veo más extrovertida…</strong></p>
<p>Yo no lo soy. O sea, no soy tímida, pero yo no soy extrovertida. ¿Cómo te lo explico? Yo mantengo amigos que vienen conmigo desde preescolar, por ejemplo. Yo tengo amigas con las que no hablo de política y siguen siendo mis amigas. Ya te digo, y te voy a decir, mi hermano y yo tenemos un mundo muy de nosotros, que es más bien un mundo reducido, alternamos socialmente de una forma eventual, pero siempre hemos estado muy imbuidos de lo que estamos haciendo y entonces es difícil destinar tiempo para otras cosas, sobre todo cuando la vida es tan precaria. Afortunadamente, tenemos a mi madre, que es la que nos ha posibilitado ser lo que profesionalmente nosotros somos. Y ahora mismo ella está solita en la finca, te podrás imaginar.</p>
<p>Entonces, yo hubiera seguido así. Te digo, te confieso, no busques la valentía que no hay. Eso ha sido por ver a mi hermano en peligro. Ya después, imagínate, viene la cárcel de mi hermano, todo eso. Entonces ya yo tengo que salir más públicamente por la defensa de su caso, pero si se tratara de lo mío, yo te garantizo que me hubiera muerto. De no ser por él me hubiera muerto.</p>
<p><strong>¿Cómo es ser la hermana de Ariel?</strong></p>
<p>La hermana de Ariel, eso es un privilegio. La mayor parte del tiempo es algo que no te deja tiempo para pensar porque el ritmo de Ariel es trepidante. Mi mamá y yo cuando estamos mucho tiempo cerca de él, que él se va después, nosotras caemos en un bajón. Incluso, nos pasamos como dos días sin hablar mucho entre nosotras porque mi hermano no cesa desde que era un niño. Entonces, todo el tiempo él demanda de nosotras y nosotras nos montanos en el tren de él y lo seguimos, las cosas que se le ocurren: la finca, los animales. Es inevitable.</p>
<p>Ser la hermana de Ariel es la mayor parte del tiempo una fiesta en la que tienes tiempo para reírte a veces, porque casi todo el tiempo tú estás al servicio de Ariel. Él demanda mucho. Entonces, tú estás trabajando en función de él, creas, fíjate, yo he creado, pero yo he creado porque el impulso lo pone Ariel, no porque lo pongo yo. Ariel es una fuerza de la naturaleza.</p>
<p><strong>¿Cómo asumiste el cáncer porque de pronto te imagino tragando demasiadas cosas y se suma eso?</strong></p>
<p>En el 2005 yo tenía mucha pérdida de peso, me hice mil pruebas y nada. Que si síndrome de mala absorción, tú sabes cómo es el sistema de salud este. Y en el año 2006, en julio, decidí hablar con mi hermano una noche, pero yo no tenía ninguna sospecha de cáncer porque un año antes, por un nódulo, yo había ido al oncológico con la que era la jefa nacional del grupo de cáncer de mama, la difunta doctora Bush. Mi hermano, incluso, fue conmigo a hacerme un BAAF y todo dio negativo. Pero aquello seguía creciendo y qué pensé yo, que era lo que ellas me habían dicho, que era una displasia. O sea, yo era absolutamente ignorante de cuestiones bilógicas y todo eso. Mi familia es una familia de ciencia, de biólogos, de ingenieros, pero yo no tengo nada que ver con eso.</p>
<p>Entonces, nada, una noche le comento a mi hermano porque ya yo sangraba. Y entonces, Ariel lo más chiquito que me dijo era estúpida. Pero, de hecho, yo no lo asociaba con el cáncer todavía porque él no mencionó la palabra. Él llamó a una gran amiga, la doctora Concepción Campa y ella fue la que nos introdujo en el hospital Cimeq y me hicieron una biopsia. Al otro día mismo yo estaba en el ISA cerrando el curso, cuestiones de papeles y eso, y me llamaron, que fuera para el Cimeq. Yo fui, me hicieron una biopsia. Regresé. Nadie me dijo que tenía cáncer, sino que virara al otro día a ponerme un suerito.</p>
<p>Yo vengo para la casa y le digo a Ariel: “No, Ariel, lo que me dijeron fue que vaya a ponerme un suerito”. Y Ariel me preguntaba: “Pero un suerito de qué”. Y yo: “Un suerito preventivo”. Entonces me dice: “No hay sueros preventivos, mija. Un suero de qué”. Ni me dijeron que fuera con un acompañante ni nada, yo hubiese ido sola. Y entonces Ariel fue conmigo. Y ya, entonces Ariel sí me dijo que era cáncer.</p>
<p>¿Qué cómo lo procesé? Imagínate tú. Mi hermano… Esa es otra historia. O sea, yo luché porque mi hermano se recostó a un marco de la puerta en el hospital Cimeq y me dijo: “Si tú estás dispuesta a luchar, yo lucho contigo, pero tú tienes que decirme si tú estás dispuesta”. Entonces, yo le dije que sí. Yo vi tanta seguridad en él que yo le dije que sí, que yo iba a luchar.</p>
<p>Y ahí empezó.</p>
<p>Ahí empezaron los cambios de médico. Bueno, mi hermano es mi médico. Me sacó de ahí, ahí me iban a matar. Me sacó de ahí y ha dirigido toda esta historia. De nueve meses que me pronosticaron en julio de 2006, tres meses que me pronosticaron en noviembre de 2006 cuando llegué al oncológico, también gracias a la doctora Concepción Campa, son 15 años ya. En julio hizo 15 años. O sea, que Ariel ha hecho las cosas bien.</p>
<p><strong>¿Y eso no te limita a la hora de luchar?</strong></p>
<p>¿De luchar políticamente? Bueno, imagínate tú. Cuando ahora el viernes 13 de noviembre yo llego al calabozo de Regla, que parece que es el que me tienen destinado, me dice el control: “Sí, pero tú vienes de una riña tumultuaria”. Le dije: “Yo no vengo de ninguna riña tumultuaria. A mí me agredió un policía”, y me dice: “Sí, pero mira la sangre en tu vestido. Y cuando yo me miré y me vi… O sea, yo me cuido, sobre todo a instancias de mi hermano, yo me cuido, pero hay un punto en que yo no puedo dejar de ser un ser un social.</p>
<p>Es insólito que venga un policía, un caballito de la policía motorizada para arriba de mí a quitarme el teléfono. Mi teléfono lo pagué yo, lo compré yo, la línea la pagué yo, la Internet la pago yo. Me pusieron la línea por un post de Facebook que yo puse ayer porque ni a mi mamá podía llamar ni a mi prima ni a nadie. ¿Entiendes? Entonces, yo no puedo pensar que yo no voy a ser un ser social porque mi enfermedad me lo va a impedir.</p>
<p>Si fuera por eso…, yo no he pedido un certificado. En tantos años de enfermedad, en 15 años, yo no he pedido un certificado. No hay un solo incumplimiento de mis padres de mis planes de trabajo asociado a mi enfermedad. Yo he ido a trabajar recién operada. Entonces, hay compañeras mías de cubículo, pacientes oncológicas que me dicen: “Pero aprovecha –cuando yo trabajaba– pide peritaje y dedícate a ver películas, a descansar”. Yo no estoy cansada.</p>
<p>O sea, qué voy a hacer. Imagínate, tú sabes qué edad yo tenía, yo tenía 32 años cuando me detectan el cáncer. ¿Tú te imaginas que en ese momento yo me dedique a descansar? No se puede.</p>
<p><strong>¿Cómo fue la experiencia en el ISDI, de qué te sacaron?</strong></p>
<p>Lo esperaba y me preparé. Me venían cazando hacía dos años, desde 2016. Y yo los vi venir. Yo vi, incluso, como supuestamente para favorecerme, yo era profesora principal de dos asignaturas, me quitaban carga docente. Pero beneficiaban a una viejita noble, que después me viró los cañones, que no tenía la preparación adecuada ni mucho menos; ella estaba jubilada y así ganaría un poquito más de dinero.</p>
<p>Pero yo sabía lo que ellos estaban haciendo. Pero, además, nunca me perdonó Sergio Peña, el que era rector y ahora es director, nunca me perdonó que yo apoyara a un profesor, que era jefe del departamento de diseño industrial, cuando ellos lo vejaron. Premio de diseño, Alejando Rosales Trinchet y yo lo ayudé cuando ellos lo agredieron homofóbicamente. Él, incluso, pidió la baja. Cuba perdió ahí a un gran diseñador. Está radicado en Suecia y hace diseño. Nunca me lo perdonaron.</p>
<p>Y ellos son personas que se han dedicado, eso es una finca particular, el ISDI, y se han dedicado a darle caza… Fíjate, ni siquiera por motivos políticos. A adversarios profesionales, a personas con mejor currículo, más inteligentes, más cultas, incluso, compañeros de generación de ellos. Yo he visto profesores fidelistas que han sido cazados y han tenido que pedir la baja e irse de ese lugar, por ellos dos. Eso funciona como una finca particular.</p>
<p>Yo me preparé. Yo me hice fotos, estaba todo mi currículo. De hecho, cuando él me dice: “No viniste al congreso FORMA”. Yo le dije: “Busque mi publicación”. Y lo grabé. Yo a esa reunión fui preparada y lo grabé. Porque, además, sabía que después iba a venir el cuestionamiento de que no había sido real y por eso yo lo grabé. Por eso yo grabé esa reunión, yo hice fotos en esa reunión, me hice las fotos del pasillo. Fui con un amigo periodista independiente. Yo sabía que en la oficina de al lado estaba la Seguridad de Estado. De hecho, él entra tarde a la reunión porque estaba recibiendo instrucciones. Presenta un supuesto plan de trabajo mío, cuando yo miro a la jefa de departamento y le dijo: “Dile la realidad”, ella baja la cabeza.</p>
<p>Yo me preparé y sabía que venía. Y me despedí. Yo pude despedirme de mis alumnos ese año. O sea, yo lo esperaba. Y fui a esa reunión sabiendo lo que iba a pasar. Entonces, llevaba dos años preparándome ante lo inevitable. Fíjate que ya habían botado a mi hermano, a Oscar Casanella, del INOR y de la universidad. Habían botado…, ahora me dedico a hacer la memoria histórica de todo lo que ha sido la censura académica en Cuba de 1959 a la fecha, con el Observatorio de Libertad Académica, que se fundó por el Programa Cuba a raíz de una conferencia que sobre el tema yo impartí en enero de este año en Bogotá.</p>
<p>Y mi historia es tibia al lado de las que han ocurrido. Hay gente que se ha suicidado. Ahora hay Internet. O sea, hay gente a la que se le retiró del trabajo y no tuvieron apoyo ni de la familia. Académicos que tuvieron que ir a vender cacharrería a la calle, ferretería. O sea, que los hijos renegaron de ellos, que la esposa los dejó, todo eso ha pasado. Estudiantes que se tiraron de un piso de la beca porque fueron expulsados por homosexuales. Entonces, mi historia, ya te digo, es tibia. Y yo tuve tiempo de prepararme porque los conocía, yo los vi venir.</p>
<p><strong>¿Y ese era tu sustento económico, el ISDI?</strong></p>
<p>Era mi sustento económico, pero yo ya trabajaba <em>freelance</em> asesorando equipos de diseño, por ejemplo, también trabajaba con la Oficina del Historiador, generando contenidos, para las salas, por ejemplo, dos salas del centro para la interpretación de relaciones culturales entre Cuba y Europa, el Palacio del Segundo Cabo. Y además de eso, con diseñadores amigos, alumnos, exalumnos que tiene sus propios equipos de diseño particular y necesitan, o generación de contenidos o asesorías desde el punto de vista histórico, para un proyecto determinado, y de esa manera yo percibía también dinero. Eso se cayó, por supuesto.</p>
<p>O sea, a mí nadie me llama. Yo he podido trabajar después con un equipo fuera de Cuba, pero ya a mí nadie me llama.</p>
<p><strong>¿Y de qué vives ahora? </strong></p>
<p>Ahora estoy en el proyecto del Observatorio de Libertad Académica, desde enero a la fecha. Durante un tiempo viví de la ayuda de mis amigos. Mi hermano, que tiene su contrato, cuando va y trabaja en Alemania con la Universidad Humboldt en Berlín y ese es el sustento de esta familia. Mi padre también me ha ayudado y ahora trabajo en el Observatorio. Y el Observatorio, por supuesto, recibe fondos, no son muchos, pero para una persona como yo, me bandeo bastante bien.</p>
<p>Pero eso es de enero para acá. Antes viví de la caridad pública y de mi hermano.</p>
<p><strong>Te voy a hacer un comentario. A mí me gustó mucho un post que pusiste que decía: “Si yo soy mercenaria y Ariel es mercenario, ¿por qué me baño con un cubo y jarrito?”. </strong></p>
<p>Bueno, ahí está el jarrito en el baño y el cubo. Llégate para que lo veas. Mira las paredes. Qué te puedo decir. Esa computadora es regalada. La grabadora nada más le funciona el radio y es regalada. El buró lo iban a botar en la oficina de una amiga mía, es regalado. Ismario fue a la finca. Te puede hablar de las condiciones de la finca. No tenemos ni baño. En fin.</p>
<p><strong>Igual, regalado pueden decir que fue la CIA, jaja.  </strong></p>
<p>Chico, yo estuve en el Departamento de Estado. Te puedo decir, en Washington. Y lo que me dieron fue agua y café. A mí me han regalado mis amigos, toda la vida me han regalado. Yo he ganado dinero. Cuando yo podía. Incluso, o sea, por eso tú me preguntabas de la enfermedad… No ha sido merma porque yo pensaba que lo iba a ser. Pero es como cuando me hablan de feminismo. Una mujer lo que necesita es dinero en el bolsillo. Y yo sé ganar dinero. Yo estoy preparada. Tengo el entrenamiento para el capitalismo, por ejemplo. Yo sé ganar dinero con lo que sea. Y eso se trunca ahora por esta situación.</p>
<p>O sea, nadie me va a llamar porque ya trabajar conmigo implica…, además, tú sabes cómo es todo el tema para trabajar aquí con los equipos de diseño. Tienen los ojos del DTI, de la Seguridad del Estado todo el tiempo encima de ellos, a mí nadie me va llamar.</p>
<p>Pero en condiciones normales yo sé ganar dinero. O sea, yo viví… y, de hecho, cuando yo empecé a trabajar, llegué a doblar muchos años en enseñanza artística entre la ENA y el ISA y ganaba cerca de mil pesos cubanos en ese momento. Trabajo nunca me ha faltado.</p>
<p><strong>¿Los primeros hostigamientos con la Seguridad empezaron cuando lo de Ariel en la finca?</strong></p>
<p>El hostigamiento…, ellos vienen y tal, pero recuerda que yo no hablo con ellos. Ellos están allá abajo, tú los viste, pero yo no hablo con esa gente. Yo conocí oficiales de la Seguridad del Estado. Esta gentuza, estos son delincuentes. Tú te das cuenta. Andan sucios. Yo nunca vi, en los años 80, un oficial de la Seguridad del Estado que visitara mi casa que estuviera sucio. Estas gentes andan sucios. Tú vas al edificio del Minfar, Atención a la Ciudadanía, y tú los ves que no respetan ni el uniforme.</p>
<p>O sea, esto es soldadesca. Estos son delincuentes. Esto es una fuerza paramilitar. Esto no dignifica el ejército de ningún país. Esto es lo que ha quedado. Nadie con medio dedo de frente, en este momento, lleva el uniforme del Ministerio del Interior. Honrosamente no se puede llevar, porque cuando tú ves detrás no hay un sustrato ideológico.</p>
<p>Qué le dijo a Ileana la Kenia esta, el personaje ese, “no, yo me alzo”. Porque ya ellos saben que van a perder, que están perdidos. ¿Y por qué lo saben? Porque sencillamente no tienen un asidero ideológico, conceptual. “Yo me alzo, yo voy a defender la Revolución y me alzo”. Ileana les contestó: “Pero por qué, vamos a dirimirlo en las urnas. Por qué tú tienes que pensar en sangre, por qué tú tienes que pensar en violencia todo el tiempo”. Hoy mismo, un acto de repudio a Ileana.</p>
<p>O sea, la respuesta de esta soldadesca solo puede ser la violencia. Ahí no hay inteligencia, ni coherencia conceptual para buscar otro tipo de relacionamiento con el adversario. Por eso es que to digo que no puedo creer en el diálogo.</p>
<p>¿Qué diálogo? Eso da pena ajena. A mí me da pena ajena. Porque, además, allí había muchachos muy jóvenes, muy bien intencionados, pero había gente que peina canas. Había gente que vivió como yo “la guerrita de los emails”.</p>
<p>Mira, en “la guerrita de los emails”, por ejemplo, hubo reuniones para los distintos acápites de la cultura. Hubo reunión con los cineastas, hubo una reunión con los literatos y hubo una reunión con la joven intelectualidad. Esa reunión ocurrió en el salón de actos del Instituto Superior de Arte. Yo te puedo enseñar mi credencial. Se seleccionaron a diez profesores jóvenes del ISA. Yo estuve entre los seleccionados. Se acabó de noche. No me dio tiempo a hablar porque todo el mundo tenía muchas cosas que decir.</p>
<p>Eso empezó por la tarde. Después de almuerzo. Ocho de la noche Abel Prieto lo dio por terminado. Una pila de gente nos quedamos con las manos levantadas. Y yo vi, clarito, cómo ellos usan esas válvulas de escape, donde la gente vaya a hacer catarsis en reuniones. Hubo alguien, incluso, que dijo: “Esto se está filmando, pero esto no tiene ningún tipo de validez porque los cubanos que hay allá fuera no lo van a ver y nunca van a saber lo que se está hablando aquí”.</p>
<p>Imagínate que eso abrió con Yoss, el escritor, diciendo que este era el país del miedo y que lo que prevalecía era el miedo. Y eso ocurrió en el 2007. O sea, estamos en el 2020. Tienen la valentía de acercarse más de 500 personas, casi todas jóvenes, a las puertas del Ministerio de Cultura y ellos, esta vez, lo hicieron incluso todavía más brutal que en ese momento. Porque en ese momento éramos un grupo seleccionado, en un salón cerrado en una institución, nos dejaron desbocarnos, y todo aquello se acalló. Ellos, sencillamente, tendieron un paño de silencio sobre todo aquello. No había Internet tampoco.</p>
<p>O sea, las instituciones, pero aquí nadie tenía ni teléfono celular. La mayoría de los que estábamos ahí no teníamos ni teléfono celular. Y entonces, ahora, no pudieron ocultarle al mundo una masa en la calle, visible, donde sencillamente ellos ganaron cuando ellos monopolizaron el tema. “Sí, los voy a recibir”. Mandan a un testaferro insignificante como Fernando Rojas, entra un pequeño grupo y por supuesto, que eso no iba a tener otra consecuencia que la burla.</p>
<p>Pero es que ellos tienen un entrenamiento. O sea, esto responde a un manual, a un manual de apaciguamiento de situaciones revolucionarias dentro de la intelectualidad cubana y eso ha estado ocurriendo desde 1959 con <em>Lunes de Revolución</em> hasta la fecha.</p>
<p><strong>¿Hubieras ido ahí el 27 de noviembre si hubieras podido?</strong></p>
<p>Si no hubiera tenido vigilancia hubiera ido. Hubiera ido. Yo creo que fue una cosa buena. De hecho, me avisaron amigos del Cardumen. Ellos estaban muy esperanzados. Yo hubiera ido, pero yo no hubiera ido esperanzada.</p>
<p>Primero, yo no tengo nada que hablar con Fernando Rojas. Pero yo no tengo nada que hablar con Alpidio Alonso. Alpidio Alonso es el responsable del aniquilamiento del verdadero movimiento de rap en Cuba desde la Asociación Hermanos Saíz. Él fue el gestor. Él me dijo a mí, personalmente, una noche, Facultad de Artes Escénicas, Festival Elsinor, él me dijo a mí que finalmente habían logrado quitarse a los raperos de encima con esta cosa del rap que hicieron, la Agencia Cubana del Rap. Como hicieron con los roqueros.</p>
<p>O sea, es toda una maquinaria y toda una urdimbre oscura para acallar las voces de la intelectualidad y los artistas confrontacionales. Es una estrategia desde el Ministerio de Cultura, orquestada por la Seguridad del Estado. Entonces, cuando me hablan de un diálogo con quienes han orquestado todo este avasallamiento de la verdadera cultura, de la vida, de la vida nacional, yo no puedo creer en eso. O sea, porque yo sé, yo vengo de la institución. Y ahí primó el desconocimiento, en algunos, los menos, yo creo que, incluso, la superficialidad, el ego, pero, sobre todo primó el desconocimiento. El desconocimiento de la historia, incluso, de la historia reciente. El desconocimiento de la historia de burla desde el Ministerio de Cultura hacia la intelectualidad cubana, o desde cualquier ministerio hacia los profesionales cubanos.</p>
<p>Hubiera ido, pero mi postura hubiera sido, vuelvo y te repito, yo no puedo aceptar un diálogo que no es real, que no existe. O sea, desde el irrespeto todo el tiempo y desde la búsqueda de las condiciones para la manipulación, que fue lo que ocurrió.</p>
<p>Te digo honestamente. Yo me hubiera quedado sentada en la acera. Ahí se hubiera generado una masa crítica. Tenían desde por la tarde listas guaguas con brigadas de respuesta rápida, no pudieron llegar porque ya aquello tenía una visibilidad ennorme, no pudieron llegar. Eso fue un 11M multiplicado por tres. Ahí nos hubiésemos sentado 500 y hubiésemos amanecido sin comer. Aquello no había cómo pararlo. Nosotros no estuvimos preparados para convertir el 27N en nuestro muro de Berlín.</p>
<p>El muro de Berlín empezó de diversas maneras. Ahora se cuentan muchas historias, pero había un piquete de muchachos roqueros, punk, en una esquinita, Alexanderplatz, en Berlín, oyendo música. Y ellos estaban ahí y la policía vino de forma descompuesta como mismo aquí con los jóvenes a pedirles identificación. Se los llevaron para el calabozo. Los padres fueron a verlos, los familiares, no se los dejaron ver y no los dejaron sacar. Aquello fue creciendo. Habían aumentado el precio del transporte recientemente. Existían marchas silenciosas hasta las iglesias en toda Alemania desde hacía unos años. Y un funcionario torpe…</p>
<p>O sea, aquí estaban todos los componentes, el funcionariado torpe, estúpido, que no sabe, que tienen que recibir orientaciones. Estaban todos. O una buena parte de ellos. Estaba la masa crítica en la calle, fíjate tú, diversa, de jóvenes. Estaba la situación comunicacional. El mundo estaba al tanto de lo que estaba ocurriendo. No pudieron caerles con todo. Un poco de gases lacrimógenos, pero no pudieron caerles con toda la embestida violenta.</p>
<p>¿Y qué ocurrió? Que esa inexperiencia no dejó que se aprovechara un momento precioso. Tuvieron, incluso, mejores condiciones que las que tuvieron los berlineses en 1989. Un funcionario torpe hizo una alocución ante la prensa, en Berlín, donde dijo algo como “más o menos que ya se podía pasar al otro lado”. Y no, era que se estaba analizando flexibilizar el pasar al otro lado a comprar con los 100 marcos que te daban una vez que pasabas al otro lado y regresabas. Y la gente fue en hondonada para el muro.</p>
<p>Esta situación con los muchachos detenidos, la situación de la reciente subida del precio del transporte, etcétera, etcétera, etcétera. Las mismas condiciones que aquí. Tiendas en dólares, donde la mayoría no puede comprar, o sea, una situación económica crítica, una masa pujante, una masa crítica en la calle que de veinte y pico de personas se convierte en cuestión de horas en más de 500 personas. Cae la noche. Un funcionariado absolutamente desprovisto de autoridad. Torpe. Con el que no puedes establecer un nivel de diálogo. Que, además, han sido los protagonistas, los que estaban ahí, de episodios de censura a la intelectualidad y a los artistas. O sea, ellos son caras visibles de la violencia de la institución contra sus supuestos representados. Estaban todos los componentes de una situación revolucionaria exitosa a favor del cambio en Cuba.</p>
<p>La inexperiencia. Creo que también estamos desprovistos, y el sistema ha trabajado muy bien en eso, todos los espacios donde se ha practicado el socialismo, es que desprovee al individuo de su condición como ente, valga la redundancia, individual, de su capacidad de decisión individual, y miramos mucho al grupo, a la masa buscando una situación de consenso que, realmente, muchas veces da al traste con la toma de decisiones correctas, que produzca un resultado concreto. Y eso fue lo que pasó. Se acallaron las voces más críticas, las más experimentadas, sólidas conocedoras, en virtud de otras voces más calmadas, mediadoras y al final la burla. O sea, se desaprovechó una situación revolucionaria que hubiera…, si ellos se sientan esa noche en la acera del Ministerio de Cultura, amanecen en Cuba libre. Eran 500. Ahí amanecen 5 000. Eso no lo para nadie.</p>
<p><strong>¿Ya que eso no pasó, qué crees que toca hacer? </strong></p>
<p>Hay que aprender en segundos. Olvídense de la planificación. Ahí hay un Estado con una experiencia de 61 años en planificar cómo callarte la boca, tú no vas a superarlo. Olvídate del plan, olvídate que para después que me voy a dormir esta noche para mi casa, y entonces me reúno con fulano y veo que voy a decir. No. Sé tú. No mires para el lado. Sé tú y para delante.</p>
<p><strong>También yo creo que solo se fue para el lado de los artistas…</strong></p>
<p>Ese es un problema. Les han hecho creer falsamente, lo que después cuando les ponen vigilancia y les dan dos galletas se dan cuenta de que no es así, les han hecho cree que ellos tienen un estatus diferente del tornero. Y es uno mismo. Aquí todo el mundo tiene que comprar leche en polvo a sobreprecio a la misma persona, el intelectual y el tornero. Entonces, esa falsa zona de confort es la que los desmoviliza y los hace así…</p>
<p>Esa noche del 27, lógicamente nosotros estábamos sitiados. Tú me preguntaste si yo hubiera ido, yo hubiera ido, lo que pasa que yo no hubiera ido a un diálogo. Yo me hubiera quedado ahí sentada, hubiese seguido llegando gente, llegaron… Eran veinte y pico. Había brigadas de respuesta rápida para caerles con todo, había fuerzas antimotines para caerles con todo. Se atrevieron con un poco de gases lacrimógenos y más nada, la gente se mantuvo. La gente siguió yendo y llegaron a más de 500 gente.</p>
<p>Ellos generaron una masa crítica. Yo me hubiera quedado sentada. Mira y te voy a hacer un paralelismo que ya le hice a Luisma.</p>
<p><strong>¿O sea, tú hubieras dejado que los 30 entraran? </strong></p>
<p>Yo no lo podía impedir. Y ahí hay un factor que es importante. Este tipo de sistema te genera un concepto de consenso con el que yo no estoy de acuerdo. Porque es inconsenso, y eso yo lo he hablado, incluso, con personas que fueron miembros de la clandestinidad, del Directorio Revolucionario. Y ellos te dicen que se logró llegar al poder, que la Revolución triunfa y que la Revolución se consolida por la unidad.</p>
<p>Esa unidad implico que ellos, los del Directorio, se anularan. Anularan sus demandas, anularan esa individualidad que hubiera enriquecido. Un proceso cambiante, un proceso que se estaba fraguando y que probablemente de existir esa diversidad no hubiera llegado al totalitarismo, a la dictadura. Fíjate que peligroso es el consenso cuando el término se emplea en el acallar esas otras maneras. Yo no hubiera entrado. El que quiera entrar que entre, pero yo me mantengo. Yo. Y yo no miro a nadie. Yo como ser individual. Y el que quiera mantenerse porque coincide con mi postura que lo haga. Y que se mantenga. Y esa diversidad hubiera sido buena.</p>
<p>Yo te digo, fíjate. Y pienso en Berlín. Fueron situaciones al unísono. Antes nos habían sacado a nosotros con la patada en la puerta de San Isidro. Hubo la manifestación en el Parque Central, las personas que llegaron, las personas…, distintos focos en toda Cuba. Hay una situación revolucionaria, es innegable, con la ventaja de una situación comunicacional favorable gracias al internet. El mundo está mirando. Fíjate, 1989 en Alexanderplatz en una esquina y unos muchachos, unos punks, oyendo rock. Viene la policía igualita que aquí, en su forma descompuesta, pide identificaciones. Bueno, ellos van a dar al calabozo. Los padres van para allá a llevarles comida, a sacarlos, no lo tienen permitido. Los padres que no creían, no estaban en nada. Esa masa va creciendo. En paralelo había subido el precio del transporte. Ya hacía años que había marchas silenciosas que iban hacia las iglesias y la gente venía en las iglesias una forma de manifestar tácitamente su inconformidad. Igualito que aquí. Y además de eso, un funcionario torpe que envalentonado traduce un lineamiento superior respecto a la flexibilización de los permisos para pasar al otro lado a comprar y él lo traduce en que se puede pasar para el otro lado ya. O sea, se envalentona. Y la gente va para el muro a pasar al otro lado a comprar.</p>
<p>Si tú miras Cuba, ahora están las tiendas MLC, la subida de los precios. Están los mismos componentes de la situación revolucionaria que hubo del otro lado. Los jóvenes inconformes, agredidos, las multas de 2 000 pesos por cualquier cosa. Incluso, una pandemia mal manejada. Está lo que pasó en San Isidro, o sea, hay un foco confrontacional, álgido, duro. Y se da entonces el funcionariado torpe del Ministerio de Cultura. Nada más y nada menos que encabezado por el más torpe de todos, que es Fernando Rojas, que es el personaje que ha compulsado a la lidia callejera a la confrontación en las redes sociales. O sea, un bufón.</p>
<p>Tienes todos esos componentes. Entonces tú frustras esa situación revolucionaria yendo a caer en el mecanismo que históricamente ha dominado ese supuesto controlador del diálogo, el poder. Tú vas a entregarte a las manos del poder. Eso se hizo, yo creo que por ingenuidad. Por desconocimiento histórico, y sobre todo, vuelvo al inicio, por ese falso concepto del consenso.</p>
<p>Vamos a olvidarnos de la unanimidad. ¿Tú quieres entrar? Yo no voy a entrar. Y yo me quedo aquí. Ahí había una masa crítica que puso a temblar a la dictadura. ¿Cómo si empiezan 20 en unas horas del mismo día van a llegar a ser más de 500? En ese momento no se estaban defendiendo solamente derechos culturales. Ahí se estaba defendiendo la libertad de Cuba. Y no fueron conscientes de eso la mayoría: por desconocimiento histórico, por esa inexperiencia tan bien acendrada en el hipotálamo de la gente que no es capaz de comprender en fracciones de segundo su valor como individuo, como protagonista de la historia, su posibilidad de decidir, y busca la masa, busca la sumatoria de las personas.</p>
<p>Me siento y de haberse sentado unos cuantos, sin ponerse de acuerdo, unos cuantos se hubieran quedados sentados, amanecen en Cuba Libre. Ahí se hubieran sentado 500 y ahí amanecen 5 000. Nosotros perdimos una gran oportunidad histórica ese día. El mundo vio lo que es capaz la dictadura. No hay posibilidades de diálogo, todo eso.</p>
<p>Señores, vamos a dejar de construir esos hitos históricos en la memoria del fracaso para de una vez cambiar esto. O sea, yo te decía, el mundo vio. Sí. Octubre 17, 1959. Boitel es el candidato a la presidencia de la FEU. Fidel Castro decide que es Cubela. Y Boitel, que era miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, tiene que ceder ante la candidatura de un miembro del Directorio Revolucionario para lograr un pacto político que le interesaba a Fidel con la masa crítica que era la Universidad de La Habana. Tenía que apaciguar al Directorio en la Universidad de la Habana. Incluso, la mayoría de las armas ya las había entregado el Directorio, pero tenía que acallar esa fuerza divergente que era el Directorio.</p>
<p>No vamos a seguir buscando el supuesto consenso. Ese consenso, ese falso concepto de la unidad, al final da al traste con la diversidad y nos lleva al mismo camino. Ellos se mantienen. Es un poder experto. Son más de seis décadas en acallar las voces individuales. O sea, no estamos lidiando con un adversario inteligente, pero sí con un adversario con experiencia. Y tienen lo que nosotros no tenemos. Ellos tienen la experiencia del ejercicio del poder y nosotros carecemos de la experiencia del ejercicio del individuo. Ellos nos han dicho que somos seres sociales para aplastarnos en una masa amorfa. Seres individuales es lo que no podemos hacer. Destacarnos es lo que ellos no permiten que nosotros hagamos.</p>
<p>Se van a dar otras oportunidades. Yo tengo realmente esperanzas de que este acervo del fracaso que nosotros tenemos nos lleve en otro tipo de situación. Porque nunca logramos nada. Fíjate, porque las libertades económicas, cuando el “obamismo”, fueron un espejismo para unos pocos. Y entonces, estaba Obama en el juego de pelota en Latino y afuera golpeaban a las Damas de Blanco.</p>
<p>O sea, si las dos cosas no van de la mano…, vamos a olvidarnos de una situación que pueda ser progresiva hacia la mejoría de la situación. No se va a dar. Si no hay libertades políticas, si no hay una liberación de la sociedad civil en Cuba en todas sus formas de expresión: animalistas, deportistas, científicos, oposición política. Si no ocurre esa liberación nosotros no vamos a llegar realmente a una situación progresiva de paso al Estado de derecho.</p>
<p>Y estas oportunidades… Ya te digo, no sé cuándo va a llegar la próxima. Pero se perdió una gran oportunidad. Al otro día cámaras cerca de Ministerio de Cultura, ya ellos están, ahora en este minuto, como a un paso delante de otra situación similar que se pueda gestar. No va a existir otro acuartelamiento como el que nosotros hicimos en San Isidro y vamos a ver en qué condiciones se puede dar un brote social. Vamos a ver porque ya ellos…, ya fallamos. Y el entrenamiento nuestro… Ellos van a tratar…</p>
<p>Fíjate como yo tengo vigilancia y como todo el mundo tiene vigilancia. Están tratando de que no nos reunamos ni para comernos un cake. No saben bien cómo ellos van a detenernos, pero sí tienen bien toda la posibilidad desde el poder de atomizarnos. Y eso mismo pasa con esas 500 personas del 27N.</p>
<p>O sea, otra reunión que se dé, que ellos vean en las redes sociales, inmediatamente les van a caer las fuerzas antimotines. O sea, estamos en una situación en este momento sin salida porque les entregamos las armas y ahora mismo y ellos tienen ventajas sobre nosotros.</p>
<p><strong>¿Qué esperanza tú ves?</strong></p>
<p>Que la situación revolucionaria exista. La situación económica existe. Es un país sin infraestructura. Es una economía de servicios, que se sostuvo, por ejemplo, en la exportación de servicios profesionales, pero gracias a una situación comunicacional favorable ya eso se sabe y cada vez es más difícil de sostener que sean intercambios solidarios. Ahí hay una suspensión de un flujo de entrada recursos económicos importantes.</p>
<p>Por otra parte, va siendo cada vez más difícil que la comunidad internacional, en términos de opinión, sea favorable a ellos. Por ejemplo, los círculos académicos, que siempre han sido muy conservadores a la hora de cambiar la matriz de opinión positiva respecto a la revolución cubana, en este momento, está en una posición muy difícil porque sostener ese patrón positivo recibe cuestionamientos éticos desde la derecha, pero también desde la izquierda.</p>
<p>Entonces, cómo tú vas ahora, por ejemplo, al Parlamento Europeo, que está dominado por la izquierda, no te quepa duda, cómo tú vas desde el Parlamento Europeo, que, además, tiene intereses económicos importante y que, además, usa a Cuba como punta de lanza importante en su diferendo solapado con los Estados Unidos. ¿Cómo vas a sostener eso con tantas caras visibles de la represión?</p>
<p>O sea, no es una cuestión ética. Es una cuestión de apariencia ética. Ya es más difícil de sostener. Y eso juega a nuestro favor. Te repito, la situación comunicacional juega a nuestro favor, la situación revolucionaria juega a nuestro favor, pero es una dictadura.</p>
<p>A la dictadura, cuando se acaba su capital simbólico, cuando se agota, y esta jugó bien ese capital simbólico, no le queda de otra que recurrir a la fuerza. No es por gusto que el fallecido ministro del Interior, Gandarilla, era un hombre de posibilidades intelectuales dudosas.</p>
<p>O sea, mi padre fue el encargado de dirigir una estrategia, a finales de los 80, para evaluar las reservas de cuadros en la escalada dentro del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas. Ese examen, cuando Gandarilla lo aprobó, el resultado fue realmente que Gandarilla realmente tenía sexto grado. Gandarilla no pudo manejar San Isidro, se murió. Probablemente de un infarto. No se le enterró ni con honores. Él no pudo manejar esa situación. Llevan una escalada violenta contra la oposición que hizo que mi cuerpo sangrara el viernes 13 de noviembre. Así no lo van a lograr acallar.</p>
<p>¿Qué hicieron con el 27N?</p>
<p>Pararon los golpes, hay otro ministro del Interior. Los dejan entrar. Les ponen un fantoche, un funcionario torpe, y este funcionario torpe con las indicaciones adecuadas pudo acallar ese foco de rebelión. No fue por los palos, fue con la palabra. Y eso es peligroso.</p>
<p>Y eso es muy peligroso porque la situación revolucionaria esta, la situación comunicacional es buena también, pero si la represión torna a lograr, incluso, una confrontación entre nosotros de los que quieren el supuesto diálogo y los que estamos convencidos de que no produce absolutamente nada es más difícil todavía.</p>
<p>Ya te digo, a mí lo que me queda es apelar a la individualidad. A la formación que cada profesional y cada ciudadano de a pie, cualquiera, tiene esa experiencia de vida que tenemos los cubanos después de 61 años de dictadura y evolucionar mentalmente en cuestiones de fracciones de segundos ante una situación propicia. Y no pensar, y no posterga. No es: “No, nos vamos a reunir el jueves”. No es “nos vamos a reunir mañana”. No, es ahora. Y no es una reunión. Es una convocatoria al cambio, con las palabras que cada quien tenga, pero es una convocatoria el cambio.</p>
<p>O sea, si seguimos pidiendo: abre el Registro del Creador, elimina las tiendas en dólares, por ejemplo. Aquí ya se tienen que hablar, por ejemplo, de elecciones libres. Aquí se tiene que hablar del nombramiento de una asamblea electoral, una junta electoral diversa con todas las opciones políticas, con miembros diferentes de la sociedad civil para pedir elecciones libres. Y a partir de ahí empezar a caminar porque si seguimos con las reformas, ellos se mantienen en el poder y no va a ser un cambio efectivo y siempre va a ser una situación favorable reversible. Vamos a volver siempre a la situación de precariedad desde todos los puntos de vista: económico, social, de libertades sociales. Siempre vamos a volver atrás. Ellos tienen que salir del poder.</p>
<p><strong>Necesitamos hacer un <em>flashback</em>, ¿cómo te vinculaste con el Movimiento San Isidro?</strong></p>
<p>A ver, no estoy vinculada al Movimiento San Isidro. Mi vínculo es con Luis Manuel. Yo soy amiga de Luis Manuel, Luisma… Está la situación con este muchacho, con Denis Solís, ya había ocurrido la situación con Maykel Obsorbo, Maykel tuvo que cumplir. Cuando el 349 el que cumplió fue Maykel. Y ese momento no se hizo lo que ahora por Denis. O sea, no se manejó de esa manera y él cumplió.</p>
<p>Y yo creo, estoy segura, de que Luisma no iba a permitir eso de nuevo. Y por eso es que él hace la convocatoria. Y van Anamely y otros muchachos a Cuba y Chacón, una y otra vez, simbólicamente, porque Denis no estaba en Cuba y Chacón. Entonces, el viernes 13 ellos me escriben, algunos, y me dicen: “no, vamos para allá”. Y yo sentía que estaban…, no se atrevían, pero que me decían: “si tú estuvieras…”, y yo fui.</p>
<p>Y pasó lo que pasó. Recuerdo que el esbirro de la Seguridad del Estado, cuando llegó al calabozo en Regla, que me engañaron, me dijeron primero que me iban a sacar, me dijo: “Y no, vamos a subir la parada. Ahora cada vez más contigo vamos a subir la parada”. O sea, lenguaje de mafioso, y yo me di cuenta de que el ciclo de la violencia iba a escalar, escalar, escalar. Nada. Vieron la sangre, todo lo que se formó, me sueltan porque yo esa noche iba a dormir en el calabozo. Y entonces, Luisma me dice el lunes: “No, mira, nosotros vamos a salir para Cuba y Chacón. Nos van a esperar, nos van a golpear y tú filmas. Tú te quedas dentro de la casa, te vas para la azotea y filmas”.</p>
<p>Y entonces yo le digo: “Ah, OK, está bien”. Pero ya una vez que estábamos ahí, era lo mismo: salen, golpe. Y entonces yo le dije a Luisma: “Chico, y por qué no nos quedamos esta noche aquí –yo fui preparada con cepillo de diente– por qué no nos quedamos esta noche aquí y mañana ustedes salen. Vamos a leer poesía”. Y después todo se complicó.</p>
<p>¿Y tú sabes por qué se complicó? Por la escalada de ellos. Cada acción de ellos convocó una acción nuestra. Eso se pudo haber resuelto de una manera…, incluso, de una manera menos perjudicial para ellos y no lo pudieron manejar. Porque, incluso, hubo tantas violaciones en el debido proceso en el caso de Denis que con una revisión de caso, Denis sale para la calle con una medida, no sé, con una multa. Y no lo pudieron manejar.</p>
<p><strong>¿Tú crees que manejaron mal el atrincheramiento de ustedes?</strong></p>
<p>No están aptos para manejar algo que no sea sal a la calle y violenta a los manifestantes. Sus niveles de respuestas son esos. Con el Ministerio de Cultura no pudieron violentar. Tuvieron que parar y replegar la fuerza represiva. Por eso es que te digo que perdieron una gran oportunidad. Varios cientos de personas. La violencia no pudo ejecutarse. ¿Y que usaron ellos? El diálogo.</p>
<p><strong>¿Si hubieran soltado a Denis qué ustedes hubieran hecho?</strong></p>
<p>Nos hubiéramos ido. Si ellos sueltan a Denis en un primer momento todo acaba ahí. Y hubiésemos seguido haciendo acciones de desobediencia civil como siempre hemos hecho desde la no violencia, desde lo pacífico, pero nunca hubiera llegado a esa escalada.</p>
<p>Esa escalada respuesta nuestra tiene que ver con los detonantes de ellos. O sea, quienes nos iban haciendo escalar eran ellos. O sea, qué sentido tiene que impidas pasar la comida. Y ahí hay un detalle importante. Impiden pasar la comida. Bueno, los vecinos, yo que me mantuve comiendo, nunca dejé de comer por la solidaridad de los vecinos.</p>
<p>Este pueblo también…, cuando te hablo de situación revolucionaria no es solamente nosotros, las caras visibles, este es un pueblo ya cansado. Acuérdate que la válvula migratoria hacia los Estados Unidos cerró. O sea, nosotros estamos aquí adentro cocinando este descontento. Es cuestión de tiempo. Ahora, cuando llegue ese tiempo, cuando tengamos esas oportunidades, ¿vamos a saber manejarlas? O vamos a ir de nuevo a sus canales de diálogo donde ya tú ves que ellos hacen. O sea, yo no esperaba otra cosa.</p>
<p>Ahora, qué distinto sería, qué distinto sería un grupo de gente, de cubanos libres, sentados en un lugar dispuestos a quedarse sentados en ese lugar hasta que ocurra un cambio efectivo. Con demandas claras. Con una demanda: sale del poder.</p>
<p>Convoca a elecciones libres. Incluso, convoca a elecciones libres y tú formas parte. Vamos a ver si en el juego democrático tú ganas. Vamos a ver si sacas el ejercicio de la fuerza y con las reglas de la democracia tú puedes sostener el poder. Porque hasta ese riesgo existe. Pero en condiciones de confrontación violenta, ellos yo creo que incluso ya lo saben, lo único que van a obtener es que se afiance esa situación revolucionaria. Sin alimento económico esa situación revolucionaria permanece, perdura.</p>
<p>Ahora, ¿cómo puede eso desembocar verdaderamente en un cambio, en revertir esta precariedad? ¿Cómo eso puede ocurrir? ¿Cómo se puede democratizar Cuba a partir de la situación revolucionaria que existe, que ya está creada? Eso depende de la suspicacia y del buen uso de la experiencia política frustrada, de frustración que tenemos los cubanos. Entrar en los canales de diálogo con ellos es sencillamente caer en sus manos. Y no es posible. Ahí se manejan bien.</p>
<p>O sea, nunca van a tener… Fíjate que hacen después esa reunión con otras personas. La campaña difamatoria en los medios. O sea, ellos nunca van a responderle al pueblo desde el poder con la verdad. Ellos no están en esa condición. Nosotros no hemos sido capaces de ponerlos en esa condición. Por eso es que te digo que las oportunidades hay que saberlas aprovechar.</p>
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		<title>Camila Lobón: “Hemos hecho como una especie de pequeño ejercicio democrático”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ismario Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Dec 2021 14:00:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Camila Lobón, artista visual cubana.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Camila Lobón, artista visual cubana. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura:</p>
<p>Me llamo Camila Ramírez Lobón, soy artista visual, graduada del Instituto Superior de Arte el año pasado y soy actualmente una de las coordinadoras de INSTAR, el Instituto de Artivismo Hannah Arendt.</p>
<p><strong>¿Qué relación hay entre arte y activismo?</strong></p>
<p>Para mí es muy complicado esto de tratar de establecer definiciones o conceptos, no me gusta. Hay algo que dice Gombrich en uno de sus libros de Historia del Arte que empieza así, con una línea que me encanta, que dice que no existe tal cosa como el arte, solo existen los artistas. Yo creo que eso es completamente real, no existe más nada que lo que los seres humanos, por supuesto, somos capaces de construir, y luego tratamos de definirlo. Pero, por ejemplo, para mí el arte es obligatoriamente político-social, o sea, el arte es la expresión, el producto del hombre dialogando y entrando en conflicto con su realidad, ¿no?, y tratando de hacer algún tipo de justicia personal, estética, en fin.</p>
<p>Y el activismo es llevar eso a un espacio público y tratar de interceder directamente en cambios sociales y en protagonizar y visibilizar causas sociales que den al traste con cambios reales en la vida práctica por el beneficio de la mayoría.</p>
<p>Yo creo que ni el arte deja de ser social… Yo, de hecho, trabajo en el Instituto de Artivismo y estoy muy cercana a ese tipo de prácticas, he estado muy cercana y he tenido que trabajar mucho con eso, pero al mismo tiempo mi trabajo como artista es un trabajo, de hecho, bastante tradicional en términos formales y de medios y de recursos, que tiene más que ver con la ilustración, con el dibujo, con la narración, o sea, es bastante tradicional en términos artísticos.</p>
<p>Y yo no me considero una activista, a lo mejor tampoco ni una artista, pero sí, sí creo que simplemente soy una persona con sentido de la justicia, ¿no?, con una conciencia política y con un sentido de la justicia creciente en un contexto como este en el que la arbitrariedad es algo… es la realidad misma que se vive. O sea, la realidad es completamente arbitraria en todos los sentidos y absurda también, y más que interesarme definir realmente qué es una cosa o qué es la otra, creo que he intentado como reaccionar o responder o involucrarme o manifestarme por las cosas que considero injustas, y sea en los espacios que sea, desde el espacio estético, desde el espacio artístico, hasta el espacio ya más social.</p>
<p>Y eso inevitablemente te coloca en una posición en la que todo el mundo intenta definir si es activismo o no. Para mí, el activismo es algo que respeto mucho, es toda una vocación de vida y es algo que yo no asumo como una vocación, no lo he hecho hasta ahora, pero, por supuesto, las situaciones y el contexto te van llevando a reaccionar.</p>
<p>Lo importante es eso, que la gente desde donde pueda, desde sus recursos, desde sus posibilidades, pues se involucre cuando vea una injusticia y trate de visibilizarla y de luchar contra eso.</p>
<p><strong>¿Cómo debe ser pensado y entendido el arte en una Cuba democrática?</strong></p>
<p>Antes que el arte, creo que Cuba y los cubanos necesitan entender, experimentar, lo que es una condición humana digna, ¿no?, una vida digna.</p>
<p>Cuba es como una especie de teatro, en Cuba se vive en una simulación constante, nos enseñan desde niños a simular y nos convierten en monstruos, realmente nos convierten en seres con la incapacidad de ser honestos consigo mismos y con el contexto, y decir libremente lo que piensan porque, bueno, eso implica riesgos que no estamos dispuestos a correr y ya la vida a nivel material, espiritual, es bastante difícil como para también complicarse con eso.</p>
<p>Entonces yo, más que el arte, creo que lo primero que necesita Cuba es que cada cubano tenga la posibilidad y el derecho a ser honesto, y a poder vivir entonces con un mínimo de dignidad, y luego de ahí moverse en el espacio social que entienda y ser lo que lo que entienda ser. Hasta que eso no sea una condición humana asumida pues yo creo que no se puede aspirar a un arte completamente libre ni completamente honesto, que es lo que se supone deba ser el arte: esa esa narración paralela y crítica constantemente con la condición humana y con la realidad.</p>
<p>Y nada, creo que el arte tiene que ser sobre todo eso, sobre todo honesto y sobre todo auténtico, y no deberse a otras agendas ni a otros compromisos que no sean los éticos del hombre consigo mismo y con lo que quiere decir.</p>
<p>Y para eso tienes que vivir en un contexto democrático, y para llegar a ese contexto democrático, pues todavía hay muchos derechos en Cuba que hay que ganar, y hay primero una condición ciudadana que hay que tener. Entonces, nada, eso aspiramos a que pueda llegar pronto.</p>
<p><strong>Situación y demandas como artista independiente.</strong></p>
<p>Mis demandas son muy básicas. Mi demanda de vida básicamente es poder vivir en libertad, poder vivir en un espacio en el que no se condene, no se castigue, no se persiga, no se reprima la libertad de pensamiento y la libertad de creación, y en el que no se reprima ninguna… es decir, en un país donde el Estado, por cuestiones ideológicas, no decida y dicte quién tiene derecho a participar o no del destino del país.</p>
<p>Mi demanda básicamente es vivir en un espacio en el que se pueda denunciar la injusticia y se pueda hacer algo realmente para revertir la injusticia y para construir en positivo una sociedad mejor. Y lamentablemente, bueno, el contexto totalitario cubano es uno en el que no se puede o es muy difícil hacerlo, cuando partes del hecho de que no tienes el derecho a prácticamente participar de tu vida, y cuando no te identificas o eres crítico con las políticas del Estado pues eres excluido básicamente de todo. Se te es casi retirada ya no la nacionalidad, sino casi la condición humana y ciudadana.</p>
<p>Pero esa es mi aspiración, mi aspiración es vivir en un país, en una sociedad, donde la gente pueda ejercer con dignidad su vida, ¿no?, pueda vivir dignamente: recibir el pago que merece el trabajo que realice, crear con total libertad y con total honestidad, entender y tolerar al otro, y sobre todo donde no haya odio, y mucho menos por razones políticas. Donde el odio no sea una realidad, una realidad tan presente como lo es hoy, ¿no?, tan presente que, bueno, destruye familias, destruye relaciones personales, destruye el núcleo mismo de la sociedad. Esa es mi aspiración, básicamente.</p>
<p><strong>Tú has sufrido el acoso de la Seguridad del Estado. ¿Cómo ha sido esa experiencia luego del 27N?</strong></p>
<p>Bueno, yo estuve involucrada en la campaña contra el Decreto 349, luego comienzo a trabajar en el Instituto de Artivismo y desde ahí justo fue que empezó la intervención en mi vida de la Seguridad del Estado, por, obviamente, mi trabajo en ese espacio, que es un espacio pues condenado y visto como un peligro para la Seguridad del Estado, la Seguridad que atiende específicamente la cultura.</p>
<p>Desde ahí empezó mi experiencia de interrogatorios, de acoso, en fin, y luego se fue incrementando en la medida en que ya me fui involucrando más, después de la campaña por la liberación del Luis Manuel, y se empezó a crear como una especia de afinidad y de comunidad más fuerte entre este grupo de artistas e intelectuales a la hora de protestar y de manifestar públicamente una opinión. Y desde ahí empezó hasta después del 27N, que pasó todo lo que lo que pasó: estuvimos de arresto domiciliario, todas estas cosas que hemos visto.</p>
<p>Es una experiencia que ya lleva algún tiempo y que lamentablemente uno va convirtiendo en… no naturalizando porque nunca es natural, pero uno va como adaptándose a que es algo que está ahí, con lo que vas a tener que lidiar ya casi permanentemente.</p>
<p><strong>¿Consideras que el diálogo es el camino para el entendimiento con las instituciones?</strong></p>
<p>Yo, particularmente, desde que me gradué de la Universidad, de hecho, me he movido y he trabajado completamente al margen de la institución, o sea, yo no pertenezco a ninguna institución ni a ninguna organización, y como artista ni siquiera he sacado mi registro del creador, al que tengo derecho, pero no lo he sacado, o sea, yo estoy completamente deslindada de la institución, y la última vez que iba a exponer en una institución, eso fue creo que todavía no había terminado de graduarme, hubo un problema y la exposición fue censurada. En mi caso, mi participación en la exposición fue a discreción y secretamente censurada.</p>
<p>Entonces yo realmente me he movido en ese espacio, un espacio completamente al margen de la institución. Pasa que la institución tiene una responsabilidad, desde que la institución es la que dicta las políticas culturales, y desde que la institución apoya políticas culturales que están encaminadas directamente y que tienen ver directamente con la represión, y ya con una represión de tipo grave, una represión que viene desde las fuerzas militares, del aparato de Seguridad del Estado, de todo esto. Y creo que la institución sí tiene que encarar esa responsabilidad y sí tiene que responder por eso.</p>
<p>En el caso de un diálogo… para tener un diálogo lo primero es que hay que tener igualdad de condiciones, y yo creo que ese pujar por un diálogo es precisamente poner a la institución frente a la discusión de tener que reconocer a una zona de la sociedad que normalmente margina, que condena, que estigmatiza y que no quiere reconocer. Y es a esa zona incómoda para ellos porque disienten políticamente, porque son críticos, porque son frontales en su crítica frente al Estado y frente a la realidad.</p>
<p>Entonces, obvio, para haber un diálogo tiene que haber un respeto y un reconocimiento mutuo, y en este caso es lo primero por lo que se está empujando, ¿no?, porque tengan que reconocerlo. Y de alguna manera se demostró que lo hicieron, o sea, el 27 de noviembre al Ministerio de Cultura entraron personas absolutamente vetadas, marginadas y reprimidas cotidianamente por la Seguridad del Estado cubano, reconocidas como enemigos del Estado, y tuvieron que, por la presión, por supuesto, que había afuera, tuvieron que aceptar que entraran al Ministerio.</p>
<p>Luego salió Fernando Rojas en el Noticiero Nacional diciendo que eran compañeros revolucionarios, para el otro día entonces salir en la prensa diciendo que los que habían entrado eran una parte mercenarios, otros que habían manipulado a otros, en fin, toda esa campaña de difamación y de mentiras y de omisión sobre la realidad de los sucesos que han venido ocurriendo desde la manifestación frente al Ministerio.</p>
<p>Pero creo que el diálogo…, fundamentalmente la comunidad artística e intelectual siempre va a dialogar, o sea, siempre va a entablar un diálogo, del tipo que sea, ya sea un diálogo desde la acción, desde el performance, pero en definitiva es un diálogo, porque se trata de expresiones absolutamente pacíficas, de dar criterios, por vías completamente pacíficas y cívicas, sobre todo.</p>
<p>Entonces tiene que estarse dando el diálogo a todos los niveles. El diálogo tiene que estarse dando con la familia, tiene que estarse dando con tu espacio social, con tu vecino, con el Ministerio, con todo el mundo.</p>
<p>Tenemos que comenzar a aprender que tenemos que reconocernos el uno al otro y tenemos que confrontar criterios y que esa es la única manera, lo otro, el otro camino que queda, es el de la represión. No hay otro. Es el de ya directamente la violencia y la represión, que es lo que ha estado haciendo el Estado por mucho tiempo, de una represión más psicológica, más evidente, más física, lo que sea. Pero es el diálogo. O sea, sea lo que sea, los contextos que sean, institucionales o no institucionales, esa va a ser la única manera.</p>
<p>Cuba no se va a construir con otras personas que no sean los cubanos que ya están aquí, o en el exilio, pero los que estamos. Y tenemos que acabar de entender eso: o nos matamos o nos ponemos de acuerdo.</p>
<p><strong>Situación del arte y los artistas cubanos después del 27N.</strong></p>
<p>Siento que hay como un ambiente muy esperanzador. Se experimentó ya a una escala mucho mayor un sentimiento de comunidad, una identificación mutua, una solidaridad que creo es un proceso que ya no tiene vuelta atrás, ¿no?</p>
<p>Nos hemos conocido muchas personas, hemos derrumbado muchos límites personales, muchos miedos, muchos prejuicios con el otro, mucha desconfianza, en fin, todo lo que nos crea este estado de constante paranoia que provoca el miedo, ¿no?, y que provoca el terror en el que vivimos. Y creo que eso no tiene vuelta atrás.</p>
<p>Creo que es muy esperanzador ver que hay tantas personas proyectando los mismos deseos para su país, proyectando las mismas ganas, preguntando las mismas cosas y haciéndolo además con los mismos principios, ¿no?, haciéndolo básicamente sobre el principio de la paz, de la comunión, de la tolerancia mutua, incluso cuando no nos gusta, y hemos hecho como una especie de pequeño ejercicio democrático. Hemos venido ensayando un país desde hace mucho tiempo, han sucedido muchas cosas en Cuba que nos han ido enseñando internamente a ir ya poniendo en práctica ese ejercicio de democracia que para muchos de nosotros es completamente novedoso, es nuevo, y eso ha sido muy positivo. Y sobre todo para el arte ha sido y va a ser muy saludable eso, que hemos roto la barrera del miedo y que estamos todos juntos como apoyándonos y comprendiendo realmente la necesidad que tenemos de entender y de llevar todo lo que podamos nuestra responsabilidad ciudadana, ¿no?, y de ejercerla, y de defender los derechos nuestros y los derechos de todos, y de poner los privilegios que tenemos todos en función de las carencias y el desamparo del otro, y de, por lo tanto, ampararnos todos ya que todos estamos desamparados, ¿no?</p>
<p>Y eso ha sido a nivel humano y a nivel político… ha sido algo que, para mí…, por lo menos yo, nunca había experimentado a esa escala, a ese nivel en Cuba. Y ha sido algo súper alentador, súper alentador, sobre todo por las personas que he conocido, que no conocía, y que han sido una sorpresa tremenda… Saber que en este país sigue habiendo un material humano así, y creativo, de una calidad tremenda y de una magnitud humana impresionante.</p>
<p>Y para mí ha sido muy bueno. Inevitablemente eso va a incidir directamente en la salud del arte y en la salud de la ciudadanía cubana.</p>
<p><strong>¿Cómo transcurrió la reunión, el 27N, con el viceministro de Cultura? ¿Cuáles fueron tus planteamientos?</strong></p>
<p>Realmente en la reunión los funcionarios que estaban, que ya hemos relatado quienes eran, básicamente escucharon, ¿no?, nosotros los ametrallamos con una ola de criterios, de realidades, de verdades que ellos en muchos casos se negaban a reconocer, y todo el tiempo los estábamos interpelando, ¿no?</p>
<p>Yo creo que mi intervención básicamente la abrí diciendo eso, ¿no?, diciendo que para tener una sociedad mínimamente justa hay que aceptar el derecho al disenso, y que sabemos y no somos para nada ingenuos, sabemos perfectamente cuál es la naturaleza del poder que nos está reprimiendo. O sea, recuerdo que… creo que comencé diciendo eso, ¿no? Desde la hora en punto en que se acaba de aprobar en Cuba una Constitución, y siempre ha sido así, que declara y adjetiva la nación desde principios ideológicos y políticos como una nación marxista-leninista- fidelista, no hay posibilidades de tolerancia ni de diálogo alguno. Una nación no puede ser adjetivada con nada que no sea el respeto absoluto a la dignidad humana, que es un principio además martiano que se cansan de repetir y que no se practica. Y que, desde ese punto, por supuesto, que toda discusión está cerrada, porque se me está negado el derecho a participar de la vida de mi país porque, en fin, estamos montados sobre un discurso de odio político en el que es la ideología la que marca los derechos que se tienen y los que no, y la participación que podemos tener o no en la sociedad. Y es un círculo cerrado, es un círculo vicioso que no nos va a llevar a nada y que no nos ha llevado nada por 60 años más que a la ruina, al fracaso y a la destrucción constante y cotidiana y diaria del espíritu humano.</p>
<p>Yo básicamente dije eso, dije que tenían que acabar de aceptar, que tenían que acabar de entender que todo nacido en Cuba tenía el derecho a opinar, a decir libremente lo que pensaba, ya fuera sobre el gobierno, sobre el Estado, sobre la sociedad que quiere, y no solo a pensarla sino a participar de ella y a construirla también. Y que hasta que eso no pasara, estamos destinados a una dinámica de represión constante y de violencia constante entre nosotros mismos. Y es lo que ha pasado y es lo que está pasando, ¿no?</p>
<p>Recuerdo que hablé de muchas cosas, ¿no?, hablé de Luis Manuel, hablé de la experiencia así que hemos tenido todos con la Seguridad del Estado, y de lo sorprendente que es que realmente el Estado vea un peligro, una amenaza a su seguridad en la libertad de expresión, o sea, en el derecho de cualquier cubano a expresarse libremente. Por supuesto que tiene que haber un peligro en esto, porque el día que eso no sea totalmente controlado pues vamos a tener la sociedad que todos realmente queremos tener y no la que el poder quiere conservar y quiere perpetuar.</p>
<p>Pero nada, básicamente dije eso, ¿no?, y el ambiente de la reunión fue tenso porque las personas fueron como muy firmes, muy directas y muy frontales con sus discursos y con su experiencia y sobre todo con su negación absoluta. Casi fue una advertencia a la institución, el decirles que tienen que escuchar, que tienen que abrirse, que tienen que aceptar el disenso y aceptar al que piensa diferente y al que diga que se opone al Estado. Hasta que eso no empiece a pasar en Cuba no va a haber país, y no nos podemos llamar a nosotros mismos un país, mucho menos un país democrático.</p>
<p>Fue lo que todo el mundo dijo, y los funcionarios fueron bastante como… de hecho, en muchas ocasiones, hablaban y se sentían como agredidos o por lo menos amenazados. En algún momento hablaron de cierta hostilidad por parte nuestra, cosa que no fue tal, simplemente estábamos intentando ser lo más directos y lo más frontales y lo más honestos posible. Y fue complicado, fue complicado.</p>
<p>Recuerdo un momento en el que estaba, bueno, ese muchacho, el vicepresidente de la AHS y yo le decía, bueno, ustedes acaban de sacar una declaración llamando mercenario a Luis Manuel y al Movimiento San Isidro, ¿cuáles son tus argumentos?, o sea, ¿cuáles son tus evidencias de que son mercenarios, por qué los llaman mercenarios? Él todo el tiempo trataba de evadir la pregunta. Decía “Bueno, estamos aquí para dialogar”, y yo decía “Sí, estamos aquí para dialogar, eso es lo que estoy intentando hacer, responde, es una pregunta de sí o no y es muy simple: ¿son mercenarios o no? ¿Tú los consideras mercenarios, sí o no? Tú eres el vicepresidente de la AHS, debes saber, debes haber aprobado esa declaración que salió y estar de acuerdo con ella, ¿no?, para soltar semejante discurso de odio, además, y difamatorio”.</p>
<p>Y él todo el tiempo: “Bueno, pero no, pero yo no sé…”, hasta un punto en el que ya se le dijo “Sí o no, o sea, responde sí o no” y él evadió la pregunta y dijo “Bueno, escuchándolos a ustedes ahora, viendo algunos miembros del Movimiento San Isidro que están acá, yo pensaría que no, que no son mercenarios”.</p>
<p>Y fue como: “No se trata de lo que piensas o no, se trata de los hechos, se trata de lo que es o lo que no, dejen de manipular la realidad de esa manera, y retráctense”.</p>
<p>Y todo el tiempo se les exigió, así, muy fuertemente, aunque sabíamos o suponíamos cuál iba a ser la respuesta a todo, ¿no?</p>
<p>Y fue lindo, fue muy lindo, porque la gente que estaba ahí, que además muchos no nos conocíamos, nos conocimos justo allá adentro, hablando, nos fuimos identificando mucho unos con otros, y todo el mundo de verdad fue muy claro y muy honesto y se abrió completamente para hablar, ¿no?</p>
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		<title>Katherine Bisquet: “Nos estábamos jugando la vida porque estábamos convencidos de algo”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ismario Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Dec 2021 14:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Katherine Bisquet, poetisa cubana.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Katherine Bisquet, poetisa cubana. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura:</p>
<p>Soy Katherine Bisquet, escritora. Voy a leerles algo de mi libro <em>Uranio empobrecido</em>, que pronto saldrá a la luz por Ediciones Rialta. Está en proceso de edición ahora mismo. Y estos fueron algunos poemas que leí delante de la estación de Cuba y Chacón antes del acuartelamiento, cuando decidimos ir a esta estación a protestar por la detención de Denis Solís.</p>
<p>Leí muchos poemas ahí, una tarde entera. Creo que muchas personas se conectaron con ese aliento poético y de ahí en adelante todo lo que sucedió, que también fue poético.</p>
<p>Este poema se titula: “Algo aquí se descompone”.</p>
<p>Los niños juegan pelota en la piscina olímpica</p>
<p>los niños se bañan bajo los muelles</p>
<p>y bajo los muelles y bajo los niños</p>
<p>raíles ahogados.</p>
<p>Algo huele mal</p>
<p>no hay muertos ni idea de muerte</p>
<p>no hay historia ni idea de historia</p>
<p>toda el agua es salada</p>
<p>todo es piedra sobre piedra</p>
<p>alguien tiene miedo</p>
<p>se mide la energía o con sigilo o sabiamente</p>
<p>porque ellos sí saben de qué se trata</p>
<p>alguien me ha traicionado.</p>
<p>Se crea una idea de comunidad</p>
<p>improvisaciones de una juventud inexperta</p>
<p>resultan animales sacrificados</p>
<p>animales que bordean la comunidad entera</p>
<p>con la idea de abastecer el hambre de tantas bocas delgadas</p>
<p>y por las noches me despierto espantado</p>
<p>porque definitivamente algo huele mal.</p>
<p><strong>¿Qué relación hay entre arte y activismo?</strong></p>
<p>Básicamente, esto se ha funcionado desde hace algún tiempo. Es lo que conocemos como artivismo. Cuba está un poco atrás con estos conceptos… Digamos, no se reconoce dentro de las artes visuales este “ismo”, este fenómeno cultural. Pero hay muchos artistas, incluso desde los ochenta, haciendo este tipo de arte que incide directamente en lo social, en lo político. Directamente en la sociedad. Tal es el caso de Tania Bruguera, Luis Manuel Otero Alcántara, muchos artistas de los ochenta que también emigraron. Entonces, sí, yo creo que hay una relación, una conexión aquí fundamental. Sobre todo, cuando el arte se encarga de correr estos límites, de incidir en la sociedad y, sobre todo, de provocar.</p>
<p>En mi caso, por ejemplo, yo trato la poesía como una manera de activismo también. Activismo poético. Amaury Pacheco, por ejemplo, que viene manejando también el <em>performance</em> dentro de la poesía desde los años 90, con “Poesía sin fin”, Omni-Zona Franca, le llama esto “la poesía operativa”. Una poesía que realmente puede incidir en la sociedad, que pueda servir para algo.</p>
<p>O sea, esta poesía que puede ser oral o escrita al final, digamos, que la violencia, lo bueno, lo malo que pueda generar esta poesía lo recibe directamente es el cuerpo. Entonces, digamos, que él lo enfoca por ahí.</p>
<p>Yo lo veo como algo mucho más marcial. Más directamente político, más… no sé. Me recuerda mucho la poesía soviética. Toda la poesía que se gestó en los años 30, escritores tomaban la poesía realmente como arma y esa poesía era realmente peligrosa para el sistema. Y ahí está el caso de todos estos poetas que fueron luego exiliados en la Siberia.</p>
<p>Entonces yo veo el activismo poético como esa manera también de hacer política. El hecho de que yo leyera frente a la estación de Cuba y Chacón poesía es un hecho sumamente político, de protesta, de activismo, pero dentro de mi canal creativo. Si yo tengo como forma de expresión la poesía, yo no me voy a expresar con una directa, no me voy a expresar haciendo un <em>performance</em>, no me voy a expresar… no sé, haciendo directamente activismo social, porque ni soy un político, ni soy artista visual, no soy esas cosas. Realmente escribo poesía.</p>
<p>Entonces, la manera que tengo de vincular ese activismo, digamos que está en la sociedad, que todos tenemos derecho a usarlo, porque somos antes de ser artistas somos agentes sociales, agentes cívicos que estamos en contacto directo con el resto de la sociedad y nosotros tenemos que primero plantearnos esos derechos desde nuestra condición de ente cívico.</p>
<p>Entonces, cómo hacer eso desde lo que yo creo, desde lo que yo hago. Yo enfoco, entonces, mi poesía por ahí. Este poema que yo leí es de <em>Uranio empobrecido </em>y tiene que ver específicamente con mi experiencia, la infancia, con lo que yo viví. Trato de que esos poemas estén enfocados en solucionar algo, para que incidan, para que corran límites, para que resuelvan algo, para que traten de activar algo. Yo enfoco lo poético hacia el activismo.</p>
<p>No soy una comunicadora; todas estas cosas me cuestan trabajo porque tengo un tipo de expresión muy específica a la que me he dedicado muchos años. Y es la que me resulta orgánica. Entonces, trato de que ese activismo mío vaya por ahí. Todo lo que pasó en San Isidro, lo del 27N, todas estas cosas donde yo me manifiesto. Incluso, cuando salí con un pulóver que decía: “Yo voto no”, en el Pabellón Cuba, fue durante una lectura de poesía.</p>
<p>Por el momento, enfoco mi activismo por ahí. Como mismo lo pudiera hacer Carlos Manuel desde el periodismo o lo hace Luis Manuel desde las artes o lo hace Tania Bruguera desde las artes visuales también. Cada persona lleva su activismo por la forma que resulte más fácil, por la forma que resulte más orgánica, y yo lo llevo por ahí.</p>
<p><strong>¿Cuál crees que sería el papel de ese arte en una Cuba democrática?</strong></p>
<p>¿A cuál arte te refieres? ¿A este arte político?</p>
<p><strong>Al tuyo propio…</strong></p>
<p>Es totalmente relativo, porque eso cambia según las circunstancias. O sea, yo no quisiera hacer poemas de gente presa o de gente que sufre&#8230; A lo mejor, de pronto, yo empiezo a escribir poemas del desamor. Pero creo que nunca he estado en esa circunstancia como para escribir poemas así. Nunca he sentido una afinidad hacia lo erótico, por tanto, no escribo poemas eróticos. Mis poemas tienen un corte mucho más social, un corte más político; he estado más vinculada a eso.</p>
<p>Y eso, realmente, es lo que me causa una emotividad mucho más fuerte. Es totalmente relativo. No sé lo que pueda pasar en una Cuba democrática y qué pueda yo escribir en una Cuba democrática. A lo mejor son otros problemas; evidentemente vamos a tener muchos problemas. Somos humanos cargados de problemas, que los problemas los llevamos nosotros mismos; así estemos en cualquier lugar, con más libertades, sin censura, pero vamos a tener nuestros problemas. Va a seguir existiendo el racismo, va a seguir existiendo homofobia&#8230;</p>
<p><strong>¿Cuál es tu situación y tus demandas como artista independiente? </strong></p>
<p>Después de todas las cosas que me han ocurrido en mi vida, ya yo me encuentro con cierta responsabilidad, digamos, social, política, cultural. Creo que más allá de sentirme con esa responsabilidad por todo lo que he pasado, es por seguirme encontrando personas que necesitan de mi ayuda. Yo también necesito ayuda de muchas personas, pero mientras yo pueda ayudar a las personas, mientras que yo pueda, digamos, educar o simplemente darle una mano, simplemente protestar por esas personas que no tienen voz, simplemente visibilizar algún problema… Es una cuestión de empatía, pero una cuestión también de identificación con todos esos problemas.</p>
<p>En mi caso particular, yo siento esa necesidad realmente de estar involucrada en esos procesos, de estar, de participar. Porque es una manera de liberación total. O sea, una manera de cargar también con una paz: estar ayudando, sentirte útil, sentirte que estás ayudando a personas, sentir que estás trabajando por algo bueno, por algo bonito. O sea, eso es realmente es muy reconfortable.</p>
<p><strong>¿Crees que el diálogo es el camino al entendimiento con las instituciones?</strong></p>
<p>No sé, no creo que el diálogo sea la única vía de entendimiento, la única solución posible para para lograr algo. El diálogo es una vía. El diálogo es, digamos…, yo siempre lo llamo como el teatro que se hace en el momento de las guerras, ¿no? Ese diálogo donde ambos grupos deponen las armas para replantearse no sus diferencias, sus cosas, para ver si llegan a un entendimiento, ¿no?, supongo, para no llegar a la sangre.</p>
<p>Pero ya hemos pasado por demasiadas negativas institucionales y ha pasado también demasiada violencia y hostigamiento por parte del poder político, y no creo que eso sea como la forma más viable para para llegar a algo. Es una vía, sí, y yo la apoyo, y voy a estar presente en ese camino. Pero yo soy partícipe de usar otros métodos. Si el Estado, el poder, sigue violentando, hostigando y maltratando personas; sigue encarcelando personas… yo soy bastante radical en ese sentido y creo más en la acción, creo más en la acción porque es un poder ya que se está desentendiendo de los derechos humanos y está pasándole la cuenta a todo el que se le interpone en el camino.</p>
<p>Entonces, eso es una manera también de resistencia, pero es una manera, coño, de tener un poco de dignidad también y de verte como igual, o sea, no como la cosa…, el poder, la cosa endiosada que está encima de tu cabeza y que te han hecho creer todos estos años que debes respetar, ¿no? Entonces la sociedad tiene totalmente el derecho de exigir esos derechos, la sociedad está ahora mismo entendiendo eso, aprendiendo eso, y nosotros tenemos que posicionarnos, porque nadie va a venir a darte tus derechos, tú tienes que exigir esos derechos, tú tienes que fajarte por esos derechos, siempre ha sido así.</p>
<p>Sale una persona al paso porque no está de acuerdo, esa persona puede ser exterminada, no sé, a esa persona la pueden, no sé, eliminar… Puede pasar cualquier cosa con esa persona, pero básicamente, a la larga, esa persona exigió sus derechos, que van a servir para el resto de la comunidad.</p>
<p><strong>¿Qué condiciones deben existir para que ese diálogo sea productivo?</strong></p>
<p>Yo creo que sí tienen que existir condiciones para que un diálogo sea efectivo, y lo primero que tiene que existir es el respeto.</p>
<p>El poder lo primero que está haciendo es una campaña de difamación y de descrédito y de no reconocimiento a la otra parte. O sea, cuando tú no reconoces a la otra parte, la desacreditas, y haces toda esa campaña de difamación en las redes sociales, en los medios de prensa que dominan, ahí no hay un diálogo, ahí no hay un respeto, estás violando acuerdos. Y fueron unas de las primeras cosas que se le planteó a la institución. Entonces eso es una condición primordial que si tú incumples…</p>
<p>Es que nosotros hemos sido demasiado indulgentes con el poder político, es que somos demasiado nobles, digamos, o sea, porque en otro espacio, en otro escenario, en otro país, ya eso se hubiese roto desde el primer momento, cuando el poder político fractura ese diálogo. Nosotros básicamente no hemos hecho nada malo, a no ser existir y exigir algo totalmente viable, que es el derecho de expresión. Si ellos no pueden respetar eso, ahí no se efectúa ningún diálogo.</p>
<p>Entonces, ahora mismo hay muchas presiones internacionales, la presión de la opinión pública que incide en ellos directamente. A ellos les conviene tener un diálogo y nosotros nos agarramos de eso. Nos agarramos de esas debilidades para tener un diálogo también porque es que nos interesa ir por esa vía pacífica. Nos interesa llegar a acuerdos. Nos interesa correr límites. Y entonces, estamos viendo cómo se efectúa eso. Pero la cosa no está de un solo lado, la cosa es de dos. O sea, un diálogo es de dos.</p>
<p><strong>¿Cómo ves la situación del arte y los artistas cubanos después de 27N?</strong></p>
<p>Ya eso lo estábamos hablando. Yo creo que existe una familiaridad mayor, una unión increíble. Muchas personas se están conociendo, muchas personas se están aglutinando. Es algo increíble, es algo que va a seguir pasando.</p>
<p>Hay mucha conexión ahora mismo entre las personas. Las personas están como cansadas de tanto tiempo…, digamos de tanto de tanto tiempo soportar golpes, ¿no? De la misma institución para la que ellos mismos han estado trabajando, de las que ellos mismos han estado involucrados, han pertenecido.</p>
<p>O sea, ya esas personas han llegado al punto del hartazgo. De ese maltrato, de esa, digamos, ineficiencia, de esa mediocridad. La institución está cada vez más sola y los artistas cada vez más unidos, los artistas están cada vez creando más, creyendo más. Es algo realmente inspirador y creo que la cultura cubana puede tener, digamos, ahora mucha más fuerza. Incluso, los artistas del exilio de los años ochenta, noventa, que se han exiliado, de pronto ven esto como una llama de inspiración para su retorno, porque es que todo el mundo sigue conectado con su tierra, con esa cosa que dejaron frustrada.</p>
<p>Y siempre han estado, de alguna manera, conectados y, además, también con esa rencilla que te queda dentro cuando eres censurado, cuando eres expulsado desde tu propio país, de tu propia tierra, de tu propio espacio, de tu propia familia. Muchas personas han sufrido mucho, sobre todo, por supuesto, la comunidad entera cubana. Pero los artistas han sufrido mucho su ser, su creación, su vida completa.</p>
<p>Entonces, ahora mismo hay un reconocimiento entre iguales. Todos sufrimos diferentes procesos, tenemos experiencias diferentes, pero todos queremos algo en común y es crear libremente. Crear. Las personas quieren crear y no quieren que venga alguien que se interponga, y te diga lo que tengo que hacer, y te corte esa creación, esa inspiración.</p>
<p>Las personas ya se cansaron de eso. Las personas, los artistas, simplemente quieren crear. Y eso es algo que todos tenemos en común y es algo por lo que ahora vamos a luchar, así, completamente unidos.</p>
<p><strong>Tú fuiste de las que se atrincheró en San Isidro. Cuéntame cómo llegaste ahí y cómo fue compartir ese período de tiempo con personas tan diferentes.</strong></p>
<p>Llego a San Isidro por la amistad. Se llama todo esto San Isidro porque nos acuartelamos en San Isidro y se conoce como Movimiento San Isidro porque toda la información, digamos, empezó a salir por las páginas del Movimiento San Isidro, y por supuesto, el Movimiento San Isidro estuvo detrás de todo esto y muchos de los que estaban ahí acuartelados eran parte del Movimiento San Isidro. Pero lo que pasó ahí es algo mucho más grande. O sea, algo que excede al Movimiento San Isidro.</p>
<p>Había personas, como tú dices, de muchos sustratos, personas totalmente diferentes, personas que nos estábamos conociendo ahí por primera vez, y aquello era, digamos, que una sociedad perfecta. Era mucha gente diferente. Todos, cada uno, digamos, que representábamos algo.</p>
<p>Había un muchacho de 18 años, había una académica, había un artista, había un musulmán, había un cristiano, estaba Maykel Obsorbo, estaba Ileana Hernández. O sea, era increíble la comunidad que se gestó ahí. Fue espectacular vivir ahí, pero fue…Era una especie de implosión. Un espacio pequeño, viviendo gente que se acababa de conocer, nosotros teníamos chistes, así como que “no aguantamos una semana más, ya tienen que entrar esta gente porque no aguantamos una semana más”. Todo desde la base del cariño porque ahí empezamos a conocernos, empezamos a crear una familia.</p>
<p>Y entonces, como mismo es una familia tiene de todo: tiene el amor, pero también tiene… ya, cuando te sacan los pines completamente porque alguien hace algo que no debe hacer y tiene que aprender. Entonces uno se impone y el otro dice…, era así. Totalmente caótico, pero era muy orgánico a la vez. Fue otra realidad. O sea, la realidad que vivimos allá dentro era una realidad completamente diferente a la que se estaba viviendo fuera. Yo lo sentía.</p>
<p>Yo sentía como esa puerta representaba una plaqueta, una división entre dos películas diferentes. Nosotros teníamos un tiempo, una velocidad, todo diferente a lo que estaba sucediendo fuera y nos estábamos jugando la vida. Nos estábamos jugando la vida porque estamos convencidos de algo, estamos enfadados y estábamos con esa convicción de sacar a alguien, y de que estamos luchando por una injusticia que representa la injusticia de muchas cosas. No es que estábamos solamente ahí, peleando por la liberación de Denis Solís. Es que ese mismo encarcelamiento representa el encarcelamiento de muchos presos de conciencia durante la historia de la Revolución.</p>
<p>Entonces, eso era algo ahí… vital. O sea, era lo que nos mantenía a nosotros en pie, en pie de lucha, y toda la energía que había fuera, todo el apoyo que se generó, toda la conexión, todo eso fue como mágico. Ese despertar de pronto de la sociedad, nosotros creíamos que se podía generar algo, pero no creímos que fuese así, tan grande.</p>
<p>Y fue sorprendente. Fue sorprendente para la persona que se estaban manifestando fuera desde San Isidro como para nosotros mismos. Y fue algo bellísimo. Es algo sin precedentes, y creo que es algo que me va a marcar a mí por toda la vida. Yo aprendí muchos valores, ahí me conecté con gente brillante, aprendí, fuimos más tolerantes, fuimos muy inclusivos, inclusivos de verdad. De ser iguales todos, y ser todos muy diferentes. Era la Cuba realmente que soñamos.</p>
<p>Aquello era la Cuba que soñamos. Era todo. Es algo que nos va a marcar de por vida.</p>
<p>No solo a nosotros que estábamos ahí viviendo esa experiencia, yo creo que es algo que va a marcar de por vida a muchas personas. Y fue la inspiración para muchos artistas, fue lo que detonó esa cosa que pasó el 27N, pero ha sido también la esperanza para todo ese exilio de lograr una Cuba nueva, de lograr una Cuba mejor, de unir cubanos. Fue un momento muy lindo así de unión. Y creo que es algo importante para la sociedad cubana.</p>
<p><strong>Cuéntame cómo fue hacer una huelga de hambre</strong></p>
<p>Yo estuve de huelga de hambre cinco días y fue…, no sé, nunca había hecho huelga, pensaba que iba a ser mucho más violento estar sin comer y a mí me gusta mucho comer. O sea, no era que estaba haciendo algo fácil, no, no. Era una tarea difícil para mi organismo. Yo me mantuve…, nunca tomé agua, yo tomaba té, tomaba té negro todo el tiempo, o sea, mi huelga de hambre fue a base de infusión. Tomaba té negro, tomaba… en algún momento tomé té de jengibre y en algún momento entraron como unas hierbas menta… y también tomé ese tipo de infusión. Y eso fue lo que realmente me dio energía, digamos vitalidad, para poder mantener mis tareas allá dentro.</p>
<p>Porque digamos que estábamos…, cada uno tenía como un rol allá dentro, y Anamely, Omara y yo nos encargábamos de toda la organización del caos aquel; los demás, los que más estaban delicados, bueno, tenían que estar en huelga, por supuesto, pero cuando entré en huelga fue como algo conflictivo porque tenía que estar reposando, pero asumí mi rol que era estar conectada con la prensa, las personas que estaban fuera conectando cosas, tratando de que no se nos fuera de las manos, y en fin. También estaba escribiendo, estaba tirando fotos, estaba haciendo quinientas cosas y yo nunca reposaba.</p>
<p>O sea, estaba todo el tiempo caminando de aquí para allá como una loca. Entonces, en algún momento, por supuesto, sentí debilidad, sentía mucho sueño, las energías se me agotaban, pero la adrenalina que nosotros teníamos de estar allá dentro, el tiempo, que llevábamos otra velocidad, todo, los mantuvo a nosotros despierto, nos mantuvo alerta, además, de ese monstruo allá fuera, de esa Seguridad del Estado que podría hacer cualquier cosa en cualquier momento, todo eso nos mantuvo en estado de alerta.</p>
<p>No hubo tiempo de descansar ni dormir ni nada. O sea, que básicamente, era esa energía cuando veía que se estaba apagando, enseguida se reactivaban. Y creo que pasó con todo el mundo, porque Luis Manuel estaba agonizando en una cama y de pronto se paraba cuando sucedía cualquier cosa. De hecho, lo violentaron en algún momento, le hicieron como unos cortes en la cara cuando tiraron, cuando trataron de romper la puerta, en fin. Todas esas cosas… todo el mundo estuvo como siempre: despierto. Y sí, fue difícil.</p>
<p>De hecho, cuando llegué al 27N yo estaba prácticamente levitando por entre las personas, porque yo venía de otra realidad, aquello del 27… O sea, yo no había concientizado todavía lo que estaba pasando ahí cuando vi a todas esas personas reunidas frente al Ministerio. A lo largo de la noche fue que fui cayendo en lo que estaba sucediendo.</p>
<p>Pero como yo venía de algo tan <em>heavy</em>, esto que estaba pasando en el Ministerio era como nada. Básicamente fui allí a ver a mis amistades que estaban allí, que no veía hacía semanas. Y después, a lo largo de la noche, fui cayendo en lo que estaba sucediendo: en algo totalmente inédito y en algo grandísimo para la historia de la cultura cubana. Pero sí fue una experiencia insólita, estas cosas que han ocurrido así… en tan corto período de tiempo.</p>
<p><strong>¿Qué tú quieres que pase y qué crees que pase en un futuro inmediato?</strong></p>
<p>Bueno, de querer quiero muchas cosas. Uno siempre…, yo no soy tan ambicioso con eso, yo soy más calmada por ahí. Entiendo que todo lleva un proceso y creo que estamos, básicamente, en ese proceso pioneril de aprender y ensayando cosas.</p>
<p>Están sucediendo cosas que nunca habían sucedido, por lo menos nosotros no somos políticos ni nada, ni tenemos agendas políticas, ni planes de lo que va a ser Cuba ni mucho menos. Somos artistas que sentimos una necesidad por expresarnos, sentimos una necesidad por discrepar y demás, y estamos defendiendo eso. Pero ahora, tener un proyecto de lo que es una nación y todas esas cosas, se lo dejo a los políticos, a los sociólogos…</p>
<p>Quiero muchas cosas. Quiero libertades, todas esas cosas más allá de lo que pueda facilitar o no un poder político son cosas que podemos mejorar, que puede mejorar el humano. Quiero muchas cosas, pero, básicamente, las cosas que quiero son cosas que se pueden mejorar desde el ser humano. Como no tirar un papel en la calle, ¿me entiendes? Una cosa tan simple como esa. No discriminar, no violar, no maltratar, no muchas cosas, ¿me entiendes?</p>
<p>Que no necesariamente lo tiene que solucionar un poder político, lo solucionamos nosotros, los humanos. Entonces, esas cosas, que muchas personas no entienden o quieren que lo revuelva otro, son bases tan sencillas las que podemos mejorar nosotros mismos.</p>
<p>Yo creo que mi trabajo como ciudadana y el trabajo de muchas personas afín a mí, amistades, básicamente, es dar el ejemplo con esas cosas tan sencillas, que podemos solucionar.</p>
<p>Hablaba con Camila hace un tiempo…, cómo uno hace política sin hacer política. Y estas son cosas que podemos mejorar nosotros mismos para poder ser mejores, sentirnos mejor y para cambiar esta sociedad. Esas cosas como la misma dignidad… dice Maykel Obsorbo que hay que darse un baño de dignidad. Yo creo que sí, esta sociedad lo que lleva es un baño de dignidad. Hemos aprendido a vivir sin dignidad durante muchos años, las personas necesitan ese baño de dignidad, las personas necesitan reconocer que tienen esos derechos y tienen que pelear por esos derechos, pero tienen que ser mejores personas ellos mismos también.</p>
<p>Todo empieza desde la casa, todo empieza desde la educación, por supuesto que el sistema incide en eso porque el sistema te está dando una educación y el sistema es patriarcal, y el sistema viola los derechos de los animales, y el sistema discrimina a los homosexuales y ta, ta, ta.</p>
<p>Y por supuesto, atrás hay una pared que impide al humano hacer muchas cosas, pero ya cuando el humano tiene eso incorporado, en su cuerpo, en su alma, va por ahí para adelante.</p>
<p>Entonces, creo que es algo a la par. Trabajar uno como ser humano y pujar para desbaratar, para tumbar, para hacer cualquier cosa con ese sistema obsoleto que no sirve, que no funciona, que lo que está haciendo es impidiendo un mejoramiento humano, básicamente.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Julio Llópiz-Casal: “Mis balas son las palabras y las imágenes”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ismario Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Dec 2021 12:00:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://periodismodebarrio.org/?p=10834</guid>

					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Julio Llópiz-Casal, artista visual cubano.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Julio Llópiz-Casal, artista visual cubano. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura:</p>
<p>Yo era un niño al que le gustaba dibujar y tal, aunque no lo tuve así en tan grande estima, o sea, no intenté nunca entrar a San Alejandro ni nada que se pareciera. Sin embargo, cuando terminé el preuniversitario, una opción que tenía para estudiar era la carrera de Educación Plástica, que es la carrera en que te forman como profesor para los niños en las escuelas primaria y secundaria.</p>
<p>Era una carrera que me llamó la atención, en primer lugar, porque solamente tenía que sacar 30 puntos de promedio en las pruebas de ingreso, lo cual era maravilloso, y hacer una pequeña prueba de actitud, dibujando un bodegón y tal. Hice las pruebas, las aprobé, pero nunca pude comenzar la carrera porque el año en que terminé 12 grado, implicó que el Instituto Pedagógico desaparecía, que era donde se estudiaba la carrera, porque recién comenzaba el asunto de los profesores emergentes y tal.</p>
<p>Luego de eso pasé el Servicio Militar. Matriculé en Historia del Arte, más por estudiar algo que estuviese afín con lo que yo pensaba que iba a hacer con mi vida, que en ese momento lo que yo quería hacer con mi vida era absolutamente nada. Quería dedicarme a ser simplemente un espectador, supongo que eran cosas de la juventud.</p>
<p>De cualquier modo, desde que estaba en segundo año ya me empezó a picar la necesidad de querer ser un artista visual. Era un fenómeno bastante complejo, pero desde esa carrera tenía las herramientas necesarias para enfocarlo. La literatura, el conocimiento sobre el arte, y poco a poco, fui perfilando una manera de entender lo que era el Arte. Y en 2011, cuando me gradué, inmediatamente, ya comencé a trabajar.</p>
<p>Tenía algunos trabajos adelantados, había hecho algunas fotos, algunos cuadros, tenía algunas pequeñas esculturas hechas con objetos encontrados, y así fui perfilando una manera de trabajar que ha sido más o menos la misma hasta hoy, simplemente con el tiempo he incorporado lo performativo, lo fotográfico y videográfico para documentar pequeños performances y pequeñas acciones. Y me gusta definirme como un artista que lo que hace es convertir los estados de ánimo en objetos e imágenes.</p>
<p><strong>¿Vives del arte? ¿Has podido vivir del arte? ¿Cómo funciona ese negocio?</strong></p>
<p>Vivir del arte es algo que es un poco complicado y a la misma vez puede ser muy sencillo, depende de si, como artista, haces algo que el mercado puede absorber de manera orgánica y rápida.</p>
<p>Ese no ha sido mi caso, independientemente de que en algún momento he podido vender una obra o no. Pero nunca ha sido un conflicto para mí, porque estoy claro desde el principio de que el tipo de trabajo que hago es un poco más complicado de ser sometido a la lógica del mercado, pero como siempre para mí el arte ha sido una necesidad humana, ante todo, yo no tengo ningún problema con dedicar mis recursos, los que sea que tenga, a producir mi trabajo, y eso es lo que hago.</p>
<p>Yo sobrevivo de la manera que puedo, oscilo entre la caridad y la habilidad que pueda tener para prestar algunos servicios como puede ser el diseño, la escritura, y así es como subvenciono mi propio trabajo. Por supuesto que me gustaría en algún momento poder vivir del arte, pero tengo muy claro que, en caso de que eso no suceda, yo no voy a dejar de hacer arte.</p>
<p><strong>Me dices que tu trabajo no es muy vendible. ¿Por qué? ¿De qué va tu obra?</strong></p>
<p>Fundamentalmente hago pequeñas esculturas, además de videos y fotografías e instalaciones. No suele ser sencillo que el mercado asuma eso de manera tan simple. Yo, digamos que no he corrido con esa suerte, por una cuestión multifactorial que va desde tal vez la no simpleza de mi discurso, a simplemente la suerte: no haber podido estar en el lugar indicado a la hora indicada. Pero voy trabajando, voy comprendiendo, me gusta, es algo que atiendo de manera muy cercana, la manera en que el mercado funciona, trato de alinearme con lo que son sus pautas, siempre y cuando no tenga que sacrificar la necesidad y la forma en que quiero decir las cosas, y simplemente es un proceso que sucede en un momento, o sucede en otro, o nunca sucede. El arte para mí se trata de otra cosa. El mercado es simplemente una variable que está o no está, y siempre para mí es sustituible.</p>
<p><strong>¿Conceptualmente de qué va tu trabajo?</strong></p>
<p>Me gusta enfocarme como si hiciera una especie de archivo personal. Un archivo que es biográfico, porque habla mucho de lo que ha sido mi vida, y de lo que ha sido mi vida fundamentalmente a la hora de enfocar el arte. Oscilo entre un relato cotidiano de algo que me tocó, o una idea que esté relacionada con la Historia del Arte, con la historia de la cultura. Y trato de verlo todo como si fuese una misma cosa.</p>
<p>Me gusta trabajar mucho a partir de lo que hay: una cosa, un objeto que yo encuentro, casi inmediatamente le empiezo a ver cosas de mí: la manera en que el objeto fue abandonado, si fue abandonado; la manera en que el objeto está dispuesto, con lo que le falta, con lo que le sobra; y a partir de ahí voy estructurando mi discurso.</p>
<p>También me gusta mirar mi trabajo y la idea de una imagen como un proceso que es ante todo, conceptual. Hay, obviamente, una cuestión material en la vida cotidiana, está, lo sabemos, pero las imágenes y los objetos también son imágenes y objetos culturales, o sea, son procesos mentales que se grafican de distintas maneras. Eso es lo que yo trato de hacer: contribuir a esa graficación, dando una imagen totalmente nueva, o simplemente apuntando determinado aspecto a una imagen que ya existe.</p>
<p><strong>¿Has sido censurado alguna vez?</strong></p>
<p>No he sido censurado de una manera tan tradicional. Sí he tenido a lo largo de mi trabajo, tal vez, sugerencias de determinado trabajo que no es conveniente mostrar en algún momento determinado, pero para mí no ha sido un problema porque, a pesar de que trabajo con dimensiones muy pequeñas, siempre tengo mucho trabajo disponible. Me gusta verlo así también. Si, por alguna razón, determinado trabajo no puede tener cabida dentro de un proyecto, dentro de una exposición o lo que sea, siempre tengo una complementaria.</p>
<p>Por otro lado, tampoco me interesa hablar desde mi arte de una cosa específica. A mí, de hecho, me parece que esa construcción, aunque la entiendo, de lo que es un artista político, a mí me parece una tautología. Yo creo que un artista es político por naturaleza, el arte es un acto político por naturaleza, y así me trato de enfocar.</p>
<p>Todas las personas sensatas que yo conozco tienen una idea sobre la política, sobre la muerte, sobre la vida, sobre el amor, y sobre el medio ambiente. Yo soy una persona que trato de tener dos dedos de frente, al menos. Y simplemente el hecho de ser un artista es una condición más.</p>
<p>Un artista es una persona regular, que simplemente tiene la capacidad de crear imágenes. Yo, mi obra, oscila entre cuestiones políticas que tienen que ver con Cuba, y saltan a cuestiones políticas que pueden no tener que ver con Cuba, salta a cuestiones poéticas que pueden tener que ver precisamente con la muerte, con el amor, con el dolor, y así voy conformando mi discurso, y no le doy prioridad a absolutamente nada. Depende de mis estados de ánimo.</p>
<p>Hay momentos en la vida en que obviamente siento más la necesidad de hablar de cuestiones que tienen que ver con mi cotidianidad, a veces tengo la posibilidad de elevarme por encima de mi cotidianidad y conectarme con cuestiones más trascendentales, por llamarlas de alguna manera, pero trato de hacerlo todo siempre con el mismo rigor.</p>
<p><strong>¿Cómo ha sido y cómo es tu relación con las instituciones?</strong></p>
<p>Mi relación las instituciones ha sido lo que yo diría “normal”, con todo y las comillas que eso implica. Nunca me he sentido rechazado por la institución, aunque sí he sentido cierta resistencia a mis procesos de libertad, pero eso es algo a lo que me enfrento de manera cotidiana, no con la institución, me enfrento de manera cotidiana con las personas que yo me encuentro.</p>
<p>Yo simplemente tengo muy claro que hay cosas que puedo hacer con la institución y que la institución puede estar simplemente involucrada. Cuando yo siento que la institución no estaría interesada en que eso no tuviese cabida, yo simplemente miro a otro lugar.</p>
<p>Por suerte el mundo es mucho más vasto. Tengo un sistema de relaciones bastante amplio con personas en Cuba, fuera de Cuba, cubanos o no, y yo siempre encuentro una manera de tener un <em>feedback</em>, y así es como desarrollo mis proyectos. Si la institución no está disponible, yo entonces hago una acción en la calle y la documento y la comparto a través de las redes sociales o la comparto con un grupo de personas que les pueda interesar, o lo hago en un espacio alternativo, o lo hago en mi casa. Eso para mí no es un problema. Yo lo que sí no puedo hacer es parar de trabajar.</p>
<p><strong>¿Perteneces a alguna institución? ¿Estás asociado a alguna?</strong></p>
<p>Bueno, digamos, tengo desde el año pasado, después de muchos años de haberlo exigido, tengo el carné del Registro Nacional del Creador, que es simplemente un protocolo. Un carné que medio que te autoriza a ser artista. Yo nunca he sentido la necesidad de tenerlo para ser artista, pero obviamente es una carta con la que hay que jugar. Para mí tener ese carné del Registro del Creador es como tener una propiedad física donde poder vivir y no tener que vivir alquilado. Así es como yo lo veo.</p>
<p>El año pasado, después de un largo proceso, después incluso de que me hubieran suspendido el proceso por haber participado en la Bienal 00, logré que me dieran el carné. En ese sentido digamos que tal vez yo pertenezco a la institución, pero sinceramente es algo en lo que yo no pienso nunca. Yo voy a trabajar como quiera que sea, con carné, sin carné, trabajando con una galería o no, vendiendo mi trabajo o no, yo voy a hacer mi trabajo porque es lo que quiero hacer en mi vida, y en ese sentido conduzco todas mis energías.</p>
<p><strong>¿Cuáles fueron tus exigencias personales el 27N? ¿Qué condiciones te llevaron a participar?</strong></p>
<p>Yo, desde que tengo un poco de uso de razón, estoy muy consciente de que vivo en un contexto donde la libertad de expresión se ataca, de muchas más maneras, a veces más sofisticadas, a veces más burdas. Durante muchos años sorteé esa censura. Como te decía, prácticamente nunca me he sentido interpelado por lo que quiero decir y la manera en que lo quiero decir, pero en los últimos años, sobre todo a raíz de la emisión del Decreto 349, yo empecé a sentir que era una persona más que podía correr el peligro de ser censurado, incluso de ser demonizado, de ser calificado como un delincuente, o sea, de delinquir, de cometer un delito simplemente por expresarme de una determinada manera.</p>
<p>Formé parte de las personas, de los artistas que protestaron, que intentaron dialogar con el Ministerio de Cultura en torno a la emisión de este decreto. Y este año en particular, a raíz de la pandemia, a inicios de año, a raíz de la campaña por la liberación de Luis Manuel Otero, simplemente me acerqué más a esta posibilidad, y en los meses que han sucedido lo que me he visto es cada vez más en peligro en ese sentido, y lo que he hecho simplemente es reaccionar, aunque a mí no me hayan atacado de manera tan directa, aunque últimamente sí está pasando más, estoy siendo víctima de esas campañas de descrédito, de pronto ves cómo las personas se limitan de interactuar conmigo, y entonces lo estoy sufriendo en carne propia.</p>
<p>En ese sentido, fue un catalizador importante lo que sucedió la noche anterior. El 27N empieza el 26 de noviembre, la noche en que eso sucedió. Para mí, de hecho, sucedió un poco antes. En horas de la tarde yo estaba con un grupo de amigos, artistas y personas pertenecientes a la comunidad creativa, en el suelo de las inmediaciones de la Iglesia de Paula, haciendo la lectura poética que llevaba sucediendo desde hacía algunos días, en solidaridad con los huelguistas del Movimiento San Isidro. En la noche sucedió esta extracción, como la llamó la oficialidad, y sentí una gran impotencia, sentí que me quebraba y sentí que más que nunca yo necesitaba hacer algo.</p>
<p>Afortunadamente ya había sucedido algo en la tarde, luego de la lectura, que es que nos habíamos puesto de acuerdo un grupo de personas para hacer la lectura de nuevo en las afueras del Museo de Bellas Artes. Pero en la noche, al suceder esto, a través de grupos de WhatsApp y de mensajes personales, empecé a ver cómo otros grupos, personas fundamentalmente de la comunidad creativa, pero ya de otros ámbitos, no solo de las artes visuales, sino del cine y del teatro, estaban pensando en hacer algo.</p>
<p>En algún punto, no recuerdo exactamente cómo, estaba latente la posibilidad de ir al Ministerio. A mí me pareció que simbólicamente tenía mucho más sentido que ir al Museo de Bellas Artes. Lo compartí con mi círculo inmediato, que teníamos planeado ir al Museo de Bellas Artes, la idea de ir al Ministerio. Ellos aceptaron y así fue cómo sucedió.</p>
<p>Entre 10 y media y 11 de la mañana estábamos afuera del Ministerio, exigimos el diálogo con el ministro, y bueno lo que sucedió se supo a través de las redes sociales.</p>
<p><strong>¿Qué dijiste en la reunión y cómo sentiste que te respondieron?</strong></p>
<p>La respuesta fue de silencio y de alguna manera yo sentí un poco de indignación por parte de la institución. No tengo ningún conflicto con eso porque creo que me asistía la razón universal y me asistían además los cientos de personas que estaban fuera esperándonos.</p>
<p>Lo que yo dije tuvo que ver con cuestiones específicas en torno a la historia de Cuba. Yo hablé desde el punto de vista personal de lo importante que fue para mí, le dije a Fernando Rojas lo importante que había sido para mí la lectura del trabajo de Rafael Rojas a lo largo del tiempo, específicamente de “Tumba sin sosiego”, el hecho de haber podido visualizar una Cuba en la República con muchos defectos, obviamente, pero en la cual había una especie de pacto republicano en que se respetaban todas las tendencias, se respetaban todas las maneras de entender el mundo, los grupos se organizaban, existía una variedad de prensa y de expresión tremenda, y yo hablé específicamente de por qué Cuba, en el momento de la Revolución, no podía parecerse a eso.</p>
<p>Hablé de que para mí la experiencia de la Revolución tiene que ver con el dolor, en primer lugar. Lo que primero me salta a mí a la vista de la Revolución tiene que ver con cómo muchas personas se odiaron para siempre. Lo pude ver desde dentro de mi familia, lo he visto a lo largo del tiempo con amigos, lo he sabido a través de la literatura. Entonces todo eso me hizo hablar de esa manera, pero yo siento que simplemente estaba hablando del hecho de que la libertad de expresión se tiene que respetar. De eso es de lo que yo siento que yo hablé. Lo otro son matices.</p>
<p><strong>¿Habías tenido algún problema antes con la Seguridad del Estado?</strong></p>
<p>Bueno, unos días antes, el 22 de noviembre, asistí con Luz Escobar a la manifestación que estaba convocada en el Parque Central, en torno a la exigencia de la liberación de Denis Solís. Ese día fui detenido por primera vez. Estuve cuatro horas detenido en la unidad de Zanja, y de esas cuatro horas, la última hora me la pasé conversando con un Mayor de la Contrainteligencia, que me habló de que era peligroso lo que yo estaba haciendo, que yo era distinto, que él no sabía cómo era que yo había caído en eso, que tal vez tenía que ver con que ellos sabían cosas que yo no sé.</p>
<p>Esto tiene que ver mucho con lo que he escuchado a lo largo de los años que hace la Seguridad del Estado. La Seguridad del Estado trata de llamar la atención, que tal vez tú estás confundido, tal vez si adoptas otra postura ellos sean más severos y te agredan de una manera más particular. Yo me sentí tremendamente agredido en ese sentido, desde el momento en que ellos piensan que yo puedo no estar claro de lo que yo estoy haciendo. Yo estoy muy, muy claro de lo que creo del mundo, estoy muy, muy claro de lo que quiero decir, y no tengo miedo más allá del miedo que me inspiran ellos porque sé que pueden castigarme de manera muy severa simplemente por el hecho de lo que yo pienso. Pero yo no lo tengo miedo a mi propio pensamiento.</p>
<p>Me siento seguro porque no soy impropio. Yo me muevo siempre desde un registro que se basa en el respeto, independientemente de que pienso que ellos llevan muchos años haciendo las cosas tremendamente mal, aun así, yo tengo una postura de respeto y por eso no tengo ningún problema en decirle lo que yo pienso ni a ellos ni a nadie.</p>
<p>Esa fue mi experiencia previa con la Seguridad del Estado.</p>
<p>Luego de esto, no sé: contenidos compartidos por perfiles falsos que me tratan de asociar con algo que yo no soy, me tratan de acusar de persona que comete delitos comunes, cosa que es totalmente falsa. Y por otro lado yo siento que hay cierta reserva tal vez por parte de algunos amigos, de algunos vecinos. Pero, afortunadamente, también por otro lado, he sentido que me he hermanado, me he unido con personas con las cuales no tenía una relación tan estrecha, y esto ha servido para eso, para darnos cuenta de que tenemos mucho que ver en cuanto a manera de pensar, y me apoyan. Entonces, en este sentido, esto se sopesa, ¿no?</p>
<p><strong>Cuéntame del apoyo familiar, de la carta de tu mamá a Fernando Rojas…</strong></p>
<p>Eso es una gran fortuna que tengo. En primer lugar, me emocionó mucho la carta de mi madre a Fernando Rojas, y, en segundo lugar, me confirmó lo que yo soy. Mi madre, como decía en su carta, fue militante del Partido, mi madre fue una persona que creyó en la Revolución, que no es mi caso.</p>
<p>Actualmente ella es muy diferente a mí en muchos aspectos, pero estamos de acuerdo en muchas cosas, y en lo que más estamos de acuerdo es en que yo aprendí en el seno familiar, sobre todo con mi madre que es quien me ha criado fundamentalmente, que yo a lo que le debo dedicar lo mejor de mis energías y de mis fuerzas es a decir lo que yo creo que es correcto.</p>
<p>Me di cuenta con esa carta, rememoré muchos momentos a lo largo de mi vida, que esto no tiene que ver con la política, tiene que ver con la condición humana más elemental. Eso atraviesa la política casi que por <em>default</em>. Pero, eso: tiene que ver con que los seres humanos sensatos y los seres humanos buenos, lo que hacen precisamente es compartir lo que piensan con la convicción de que pueden aportar cosas positivas a la vida cotidiana. Eso fue algo que pude comprobar con esa carta.</p>
<p><strong>¿En algún momento pensaste que el supuesto diálogo con el ministro iba a suceder, y que eso iba a llevar a algún camino?</strong></p>
<p>Yo, por supuesto que lo pensé. Lo pienso hasta hoy independientemente de que tengo muchas, muchísimas razones para pensar que ese diálogo nunca va a ocurrir.</p>
<p>Lo que a mí me pasa es que yo no creo en el diálogo simplemente por las posibilidades que existen en torno a que un diálogo suceda. Yo creo en el diálogo porque yo, el único patrimonio que tengo son las palabras y mi capacidad para generar imágenes. Eso para mí es casi una religión. Como yo creo en eso, siempre voy a estar abocado al diálogo.</p>
<p>Si el Ministerio de Cultura, o determinado funcionario, tiene incapacidad para involucrarse en un diálogo, eso es un problema que está fuera de mi alcance. Yo siempre voy a estar en condiciones de dialogar. Si ellos no quieren dialogar, yo voy a dialogar con otras personas, porque de los diálogos es de donde salen las cosas que para mí son representativas en la historia de la humanidad y en mi historia personal. Así es como yo lo enfoco.</p>
<p><strong>¿Te parece que esa es la postura del resto de los 30?</strong></p>
<p>Tal vez no exactamente, pero a mí me gusta insistir, y me gusta insistirme yo mismo, en lo que a mí me pareció más poderoso del 27N, que fue el hecho de que a pesar de que estuviesen reunidas ahí personas tan distintas, estábamos de acuerdo en una cosa, aunque fuera desde distintos puntos de vista: en el hecho de que la libertad de expresión se debe respetar. Yo creo que quien cree en eso, cree en algún punto en la posibilidad del diálogo.</p>
<p>También es que no tenemos otras cosas. No tenemos estructuras legales que nos amparen en ese sentido, no tenemos armas, y que bueno que no las tenemos, porque yo tampoco tengo ninguna intención de coger un arma de fuego para convencer a absolutamente nadie de absolutamente nada. Eso es algo que yo nunca en la vida voy a hacer, ni en Cuba ni en Groenlandia. No lo voy a hacer, simplemente. Entonces mis balas son las palabras, y las imágenes. De esas sí les voy a disparar todas las que tenga y las que no tenga y cuando se me acaben voy a buscar más, y que ellos reaccionen a esos disparos como ellos quieran reaccionar. Yo lo estoy haciendo desde mi posición de respeto. Si ellos no me quieren respetar a mí, si no quieren respetar al 27N, es absolutamente su problema. El mundo está viendo cómo ellos nos irrespetan. Y entretanto nosotros vamos generando una sinergia poderosa, que tiene que ver con el hecho de que sobre todo nos estamos conociendo más entre nosotros mismos. Y estamos viendo cuales son los puntos que tenemos en común, sean los que sean. En esos son en los que hay que centrarse. Para las discrepancias hay otros espacios, y ahí estarán, y con eso tendremos que lidiar de alguna manera. Pero el punto fuerte es lo que nos une, y nos une la necesidad que sentimos de que se respete la libertad de expresión.</p>
<p><strong>¿Cómo ves el arte y los artistas cubanos después del 27 de noviembre? ¿Crees que cambió algo?</strong></p>
<p>Yo creo que sí. A mí me gusta creer que sí. No he podido, después del 27N, ver a todos los artistas y amigos que me gustaría ver, me imagino que los iré viendo, pero hasta ahora coincidimos en eso.</p>
<p>El arte en Cuba, ahora mismo, está de cara a la precariedad y la complejidad económica en que estamos viviendo, pero a nivel de fermento, de materia prima, estamos como nunca. Y eso está más allá de las implicaciones políticas de determinadas cuestiones, de las implicaciones totales, de todo tipo.</p>
<p>Estamos simplemente alineados con un estado de cosas en que está claro que tenemos muchas cosas que decir, y no nos podemos quedar, como artistas, con eso por dentro. Las tenemos que decir, y que eso se concrete en obras, en proyectos. Paso a paso, de muchas maneras. Qué bueno que no vamos a saber todas las maneras en que eso va a suceder.</p>
<p>A mí en lo personal me excita la posibilidad de que esas cosas van a suceder y están sucediendo de una manera que yo no puedo monitorear, están sucediendo de una manera totalmente nueva, y tienen que ver con las redes, tiene que ver con sistemas de relaciones que no hubiese sospechado, y esa es una bendición, y sobre todo una buena noticia. De cara a eso es que tenemos que trabajar.</p>
<p><strong>¿Y socialmente? ¿Crees que cambió algo?</strong></p>
<p>Socialmente también estoy convencido de que cambió algo.</p>
<p>El cambio tiene que ver, como decía ahorita, con que las personas, desde distintos puntos de vista, están claras de que deben ser respetadas. Eso es un cambio. Yo, en los años que tengo de vida, no vi eso en Cuba nunca. Lo estoy viendo ahora. Y eso se está dando con todas las contradicciones que implica, con todos los temores que implica por parte de algunas gentes, con todo el desafuero que puede implicar por parte de otros, pero qué bueno. Eso va a ir caminando y eso va a ir cobrando forma de manera positiva en la sociedad.</p>
<p>La postura política que tiene el poder, eso es otra cosa. Eso mutará de alguna manera, o no. Yo lo que quiero, y lo que siento que quiere mucha gente, es que respeten sus libertades. Si eso se hace por mandato divino, se hace porque salió del poder quien está y entró otra persona, se hace porque esa persona que está en el poder cambió de parecer, sea por lo que sea, lo que queremos es que eso se respete. Y ese es el primer paso que yo creo que estamos dando como sociedad. Lo que suceda después, bueno, ya veremos, pero tenemos que empezar por ese primer paso, si no, no vamos a ir a ninguna parte.</p>
<p>Lo que sí no puede pasar es que nos quedemos en el lugar, empantanados y descendiendo en el lodo. Esa sí ya no debe ser más una posibilidad. Yo creo que la gente está clara de que esa no puede ser más una posibilidad.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/12/julio-llopiz-casal-mis-balas-son-las-palabras-y-las-imagenes/">Julio Llópiz-Casal: “Mis balas son las palabras y las imágenes”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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			</item>
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		<title>Luz Escobar: “Estamos dialogando entre cubanos y no importa si la institución quiere escuchar”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ismario Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Dec 2021 12:00:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Luz Escobar, periodista cubana.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/12/luz-escobar-estamos-dialogando-entre-cubanos-y-no-importa-si-la-institucion-quiere-escuchar/">Luz Escobar: “Estamos dialogando entre cubanos y no importa si la institución quiere escuchar”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Luz Escobar, periodista cubana. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura.</p>
<p><strong>¿Cómo llegaste al Periodismo?  </strong></p>
<p>Yo soy Luz Escobar, periodista independiente. Desde el año 2014 trabajo en el diario digital <em>14ymedio</em>. Soy fundadora de ese medio. Cuando comenzamos éramos un grupo. Ahora ese grupo ha crecido. El diario también ha crecido porque bueno, son cinco años ya en la escena del periodismo independiente.</p>
<p>Comencé ahí como fotógrafa porque yo antes de empezar a trabajar ahí tenía un blog donde publicaba algunas de mis fotografías y así es como llego ahí; llevando también unas fichas que se hacían para una cartelera cultural que tiene periódico y ese era un trabajo bastante sencillo en los primeros meses.</p>
<p>Con el tiempo y la necesidad de producir ―que sabes que tiene un diario― que es constante, empezaron a aparecer pequeños textos, crónicas, entrevistas, y hoy ya soy reportera del diario. Es un trabajo que, por supuesto, como sabes, lleva mucho tiempo. Son, a veces, 12, 14 horas de trabajo en un día.</p>
<p>Lo que tratamos es contrarrestar un poco la desinformación que hay, que sabe que en Cuba durante muchos años el monopolio de la información la tuvo el Partido Comunista con los medios que tiene y gracias a la llegada de internet y todo, la escena de los medios independientes ha crecido y en ese entorno estamos nosotros.</p>
<p><strong>¿En algún momento tú creíste en la Revolución?</strong></p>
<p>No. Yo vengo de una familia que por razones que tienen que ver con la experiencia que tuvieron, no sólo desde le vista laboral como en el caso de mi papá, que fue expulsado del periódico <em>Juventud Rebelde</em> por ejercer el libre ejercicio del criterio, escribir lo que pensaba y no lo que le dictaba los lineamientos del Partido, sufrió la expulsión del periódico y se convirtió en una persona independiente que ejercía el periodismo sin la atadura de lo que es el periodismo oficial.</p>
<p>No solo por eso, sino también porque en mi familia hay historias que tiene que ver con primos, tíos que han sufrido cárcel injusta, que han sufrido las arbitrariedades del sistema de este país y eso radicalizó mucho a mi familia y yo crecí en ese entorno. Entonces, por supuesto, nunca vi a la Revolución como muchas otras amigas de la escuela. Sí lo veían, que lo veían como algo que había que aplaudir, que había que seguir, que había que respetar.</p>
<p>No. Siempre, para mí, ese proceso fue un proceso que había que cuestionar, que había que vigilar, que denunciar, porque estaba todo el tiempo cometiendo atrocidades, injusticias y no era transparente a la hora de relacionarse con los ciudadanos.</p>
<p><strong>¿Era complicado eso para ti? Crecer viendo una cosa y que en la escuela te dijeran y te pusieran a hacer otras cosas. </strong></p>
<p>Como niña nunca tuve contradicción con eso. Tuve los problemas que trae en Cuba expresarse con libertad, pero problemas desde el punto de vista psicológico, de cómo lidiar con eso, no. Porque, justamente, lo que aprendí fue eso: que siempre es más sano expresarse con libertad y asumir las consecuencias, a tener que lidiar con esa bipolaridad de lo que se aprende en la casa y lo que piensas tú como persona.</p>
<p>Por supuesto que eso me trajo consecuencias. Cuando preparábamos los matutinos en la escuela, por ejemplo, que yo preparara composiciones que no era lo que esperaba de mí en ese momento. Siempre lo que se esperaba era un párrafo, dos, tres párrafos donde el estudiante hacía una apología de la Revolución o de sus líderes y yo no hacía eso.</p>
<p>Lo que hacía era buscar, justamente, en la obra de Martí, de Villena, de otros revolucionarios expresiones que confirmaran lo que tiene que ver con lo que hemos defendido siempre, que es la libertad de expresión. Y eso les molestaba muchísimo a los maestros. Y siempre trataban de desviarse a lo que es apología de los héroes que son de intransigencia revolucionaria…y toda esa biografía que era un corta y pega para todos igual, cambiando las fechas y los nombres de los héroes.</p>
<p><strong>¿Cómo empiezas a escribir? ¿Siempre lo hiciste? </strong></p>
<p>Escribir me ha costado mucho. Yo escribía, claro, como todo adolescente que tiene gusto por leer determinadas cosas. Nunca fui una gran lectora, pero sí tenía mis pasiones puntuales. Sobre todo la poesía. Y, por supuesto, toda persona de 16 años con esa inquietud, claro que escribí poemas, claro que escribí cosas que me pasaban por la mente, pero nunca con ninguna pretensión de que eso podía convertirse en algo.</p>
<p>Pero lo primero que escribí con la conciencia de que vamos a escribir algo que va a ser compartido con los demás, fue una crónica de una guagua del barrio donde yo estaba viviendo que es La Timba, que es un barrio…Bueno, como sabes es un barrio medio marginal, y entonces también hay muchas personas de la tercera edad y sufren mucho lo que es moverse a determinados puntos porque en ese barrio no entran guaguas. Y la única que entraba era la 67 y en un punto, se empezó a discutir en una asamblea que se iba eliminar la 67 y eso fue tremendo en el barrio a través de los comentarios.</p>
<p>A raíz de ahí hice una pequeña crónica de lo que significaba esa guagua en el barrio y por ahí empecé. Después una Feria del libro, después una entrevista.</p>
<p><strong>¿Ya existía <em>14ymedio</em> cuando eso?</strong></p>
<p>Sí, sí. Ya te digo, fue un ejercicio que comenzó así. <em>14ymedio</em> ha sido una escuela para mí, como se dice muchas veces, así como una frase repetida, pero los maestros que trabajan ahí en lo que tiene que ver con el proceso editorial de un texto me han enseñado muchísimo. Y en ese momento en que te coge un texto y te lo desbaratan y te empiezan a pedir más y a decir que quites, y ahí, en ese momento, es cuando aprendes. Y no de un día para otro, por supuesto.</p>
<p>Eso ha llevado años y todavía lo que falta. Pero acercarse a la realidad de Cuba lleva una dosis de valor que muchas veces los que saben escribir y tiene la experiencia y los conocimientos no la tienen. Entonces, yo siento que hay un poco de responsabilidad en todos los que no tenemos ese miedo de atreverse. Atreverse y meterse en esa Cuba profunda que no sale reflejado en muchos casos.</p>
<p>Y hacer las preguntas y acercarse sin el temor tampoco de ser mal visto porque muchas veces somos vistos como personas que después vamos a tergiversar lo que ellos dicen, los testimonios que te dan. Y acercarse con la mayor sinceridad. Yo, hasta ahora, te digo, no he tenido experiencias desagradables en eso, pero muchos colegas sí han vivido situaciones difíciles.</p>
<p>Lo peor que me ha pasado a mí en eso es un cuentapropista que me dio una vez una entrevista y después, al otro día, lo fue a ver la Seguridad del Estado. Y, sin embargo, él no fue agresivo conmigo. Él se solidarizó conmigo. Y me dijo: “Oye, es muy fuerte lo que ustedes viven. A mí, al otro día de tu visitarme vino la Seguridad del Estado y me dijo esto y esto”.</p>
<p>Y después, el hombre que tenía un negocio, limpio, transparente, se sintió, por supuesto, intimidado. Porque, como sabes, aquí cuando los ojos de la Seguridad del Estado vienen hacia ti lo que se espera es lo peor siempre. Porque ya los antecedentes lo han demostrado. Hay cuentapropistas que le han quitado su finca, a otros que le han quitado su negocio.</p>
<p>Entonces, es difícil en ese sentido. Pero siempre eso yo lo resuelvo con transparencia. O sea, cuando me presento, me presento como periodista de un diario digital independiente que se llama <em>14ymedio</em>. Si ellos están dispuestos a explicarme, a contarme lo que están viviendo, sale el reportaje o la entrevista, si no, no sale. O sea, no hay que hacer trampas en ese sentido porque el precio a pagar es alto.</p>
<p><strong>¿No tienes un conflicto ético e interno cuando estás entrevistando a una persona, contando su historia, tener ese mismo miedo de que de pronto le puedas estar haciendo más daño que bien contando su historia? Por eso mismo, porque le pongan los ojos arriba…</strong></p>
<p>Sí. Bueno, pero ese es un temor personal que yo superé. Y como yo superé en la manera que yo tengo de enseñarles a los demás que esa experiencia de vida para mí ha sido una experiencia de éxito, es de esa manera. O sea, cuando tú estás luchando por la libertad tiene que comportarse como una persona libre. No se puede luchar por la libertad comportándote como un esclavo y asumiendo las reglas de juego que pone el gobierno cubano, que al final, es una dictadura.</p>
<p>Yo me desarrollo, me presentó y ando por la vida como una persona libre. Y yo no puedo transmitirles ese miedo a los demás porque yo no lo tengo. Si yo tuviera ese temor, por supuesto, lo transmitiría. Yo lo que sí soy transparente. O sea, yo soy incapaz de decirle a esa persona que soy otra persona, pero lo que no voy a decirle: “Mira, esto que va a ocurrir puede traerte consecuencias”.</p>
<p>Las personas en este país durante muchos años han vivido con miedo a expresarse. Y para mí, eso es una herramienta. Expresarse en libertad es una herramienta. Y se ha demostrado. Se demostró 27N, se demostró cuando el 11 de mayo salieron a las calles de los miembros de la comunidad LGBT, que recibieron muchísimo apoyo, se demostró en la marcha por los animales. Se ha mostrado en los últimos dos años ―desde que hay datos móviles― en cada escena de represión policial que hay en Cuba, donde sale la gente apoyar a personas que están siendo reprimidas.</p>
<p><strong>¿La represión empezó contigo cuando comenzaste a ser periodista?</strong></p>
<p>La represión sí. La vigilancia no. O sea, desde que Yoani Sánchez comenzó con su blog y mi papá empezó a trabajar en periodismo independiente y como sabes ya, la Seguridad de Estado se instauró en mi familia. He sufrido vigilancia, de mí como persona y de mis amigos. Gente que se me acerca y entonces siempre están tratando de captar a la persona que se acerca para conquistarlo, para que informe para la Seguridad del Estado. Y ese ha sido el detonante, el primer acercamiento, vamos a decirlo así, de mí de mi relación con la Seguridad del Estado. El primer acercamiento fue la vigilancia.</p>
<p>La represión sí llegó cuando yo empecé a trabajar en <em>14ymedio</em>. Fue un 10 de diciembre, en el cine Yara, cuando un grupo de Damas de Blanco llegaron y fueron barridas por la Seguridad del Estado. Yo saqué mi cámara, empecé a hacer fotos, y en un momento me rodearon un grupo de agentes de la Seguridad del Estado, me sacaron de la escena y me llevaron para una unidad de policía en San Miguel del Padrón. Fue mi primer arresto.</p>
<p>Cuatro horas ahí con un agente la Seguridad del Estado. Dándome mucha muela porque eso no fue otra cosa que muela. En ningún punto se pusieron argumentativo o se pusieron reflexivos, a decirme: “Mira estás haciendo esto mal”. No. Ahí trataron todo el tiempo de manipularme con falsa información de mi familia, de mi trabajo, de las consecuencias que yo podía estar asumiendo si seguía haciendo el trabajo en <em>14ymedio</em> y eso lo hicieron con cada uno de los colaboradores.</p>
<p>Perdimos muchos colaboradores por eso, por ese tipo de amenazas de la Seguridad del Estado. Lo que pasa es que pronto ellos comprendieron que ese tipo de amenazas conmigo no iba a funcionar y comenzaron rápido con la represión y el ejercicio de este de acosarte, empezar a visitar a miembros de tu familia y a decirles que tratan de empujar para que tú cambies de opinión. Pero bueno, por suerte la familia que tengo es una familia que comprende el trabajo que hago porque, además de eso, lo aprendí, lo aprendí ahí. No hay manera.</p>
<p>Lamentablemente, muchas personas sí tienen una familia que entonces entran en contradicción con eso y empiezan a presionar a la persona para que deje de hacer lo que está haciendo por las consecuencias que esto pueda traer. Pero en mi caso he tenido esa suerte, de poder contar con mi familia.</p>
<p><strong>¿Hay una relación periodismo-activismo en tu trabajo?</strong></p>
<p>Desde que nosotros empezamos en <em>14ymedio</em>, una de las cosas que hemos tenido más clara es que el periodismo debe hacer todo lo posible por deslindarse del activismo como acción. O sea, no puede ser un periódico el tablón de anuncios de ningún programa político, de ninguna agenda de ningún grupo de activistas. Eso no.</p>
<p>Pero sí estamos ahí para narrar lo que estaba ocurriendo, sí estamos ahí para visibilizar lo que está ocurriendo; incluso amplificar porque recordemos que estamos en desventaja. El <em>Granma</em> no publica absolutamente nada, lo que hace es descalificar con estas agendas de la oposición y del activismo.</p>
<p>Entonces, no es justo que mantengamos un equilibrio porque entonces hay muchos pesos de este lado y siempre se va a inclinar a favor del gobierno. Por supuesto, que sí tenemos que darle mucha importancia a todo lo que pasa en oposición, en la agenda de los activistas sin temor a que eso pueda generar un desbalance porque vivimos en una sociedad desbalanceada y desequilibrada en ese sentido, desde el punto de vista informativo.</p>
<p>Te repito, por suerte, hace dos años en los teléfonos tenemos una gran herramienta que es los datos móviles y eso ha cambiado a favor del periodismo independiente, de los ciudadanos, ese ese panorama, y ha sido una gran herramienta.</p>
<p><strong>¿Entonces no te consideras activista?</strong></p>
<p>No yo… Muchas veces, con algunos colegas que sí son como más… vamos a decir ortodoxos, o yo no sé cuál sería la palabra, también son periodistas que viven en sociedades democráticas, me dicen que a veces es peligroso como sumarse a algunas iniciativas como periodista cuando tienes la pasión de defender esa causa también como ciudadano. Es un riesgo, pero vivimos en dictadura.</p>
<p>O sea, no podemos seguir actuando como periodistas del primer mundo democrático que vive con todas las reglas del periodismo a su favor, cuando vivimos en dictadura, donde tenemos todo en nuestra contra todo. Todo está en contra nuestra en ese sentido que tiene que ver con el ejercicio de la libre expresión, el ejercicio de la prensa libre, el ejercicio del derecho de los ciudadanos al final. Porque no solamente contra los que quieren expresarse libremente.</p>
<p>Entonces, por ahí es complicado de deslindar, pero yo no soy activista. A mí no me interesa hacer ningún tipo de activismo. Sí me interesa sumarme a cualquier iniciativa que defienda la libertad expresión. Ahí voy a estar yo como periodista y como ciudadana porque me parece que es la clave.</p>
<p>Desde que yo soy chiquita, mi papá tiene una frase que he escuchado muchísimo y que yo repito cada vez que puedo, que es que los problemas de Cuba van a comenzar a solucionarse cuando se despenalice la discrepancia política, porque por ahí empieza todo.</p>
<p>El gran problema que tiene esta sociedad parte de ahí. Parte de que todas las personas que han tenido un pensamiento distinto han sido eliminadas, barridas. Entonces toda la persona, ya no te estoy hablando de una agenda opositora, te estoy hablando de esa persona dentro del gobierno que tiene una idea distinta, esa persona también ha sido reprimida y marginada. Y por eso, las ideas buenas no florecen, están engavetadas.</p>
<p>Estamos en una sociedad totalmente frágil y desarticulada porque está todo regido por un grupito de personas que solo piensa en su bienestar.</p>
<p><strong>¿Qué función política y social tiene el periodismo dentro de ese contexto de dictadura?</strong></p>
<p>El periodismo para mí siempre ha tenido una sola cosa. O sea, el periodismo, la labor que debe desempeñar en una sociedad como esta es aclarar el panorama. Eso se aclara reflejando con transparencia todas las escenas que se van dando en la sociedad sin temor ninguno. La escena, por ejemplo, cuando el deshielo, la escena de los emprendedores en Cuba fue una escena que explotó. Y no había que tener miedo a eso porque muchas veces, desde afuera, se veía eso como un destello de éxito, que entonces esas personas cómo están teniendo éxito en dictadura.</p>
<p>Y eso era una historia muy buena para contar. Porque había que contrarrestar un poco esa mentalidad que había, de prejuicios, de años de prejuicio, de que en Cuba vamos a vivir siempre en la miseria, y eso para mí fue, por ponerte un ejemplo, una zona que había que ilustrar. No podíamos seguir entonces en los periódicos de la prensa independiente reportando solamente todas esas historias de dolor, fracaso que acumula esta sociedad.</p>
<p>Había que contar esas historias de estos emprendedores que vieron ahí, en ese momento, una escena favorable para su desarrollo. Como mismo contamos después la escena que le sucedió, que fue que empezaron a tener problemas. No solamente por el gobierno que empieza a cerrar y cerrar y cerrar y qué demostró que al final no quería que se progresara en ese sentido porque le tienen terror a que las personas se empodere económicamente porque empoderarse económicamente significa libertad y libertad significa ser ciudadano. En fin, ellos no quieren ciudadanos, quieren esclavos. Entonces, para mí, esa es la labor. O sea, clarificar el escenario.</p>
<p>Cuba es un país donde hay muchas realidades que están conviviendo en un mismo escenario y hay que contarlas todas absolutamente. Tampoco se puede hacer lo contrario. Tampoco se puede, de pronto, contar solamente la historia de éxito de las personas que le va bien. No. Hay que contarlo todo y hay que acercarse a las personas y muchas veces, incluso, salir de la Habana. La Habana ha sido muy narrada.</p>
<p>Y hay muchas provincias en Cuba viviendo en realidades que ni imaginamos. Y eso ha sido otra de las obsesiones de <em>14ymedio</em>. Acercarse a esas provincias, a esos lugares, incluso, que no están en la capital provincial, que están lejos de los lugares donde están los ojos de los ciudadanos porque, incluso, los datos móviles han llegado con dificultad a esas zonas y por eso, muchas veces, es muy importante que llegue el periodista ahí.</p>
<p>No solo porque tiene la experiencia de poder contar la historia tuya sino que tiene la herramienta para amplificarla y hacerla llegar a otras personas.</p>
<p><strong>Y en una futura Cuba democrática ¿el periodismo seguiría teniendo la misma función, seguirías haciendo tú lo mismo?</strong></p>
<p>Por supuesto. El periodismo siempre va a tener esa tarea. La tarea de reflejarlo todo, la tarea de contar. Ahora, otras de las historias del periodismo es que el periodismo tiene que tener ese ojo atento a lo que tiene que ver con las agendas políticas y con las agendas públicas que el gobierno se dicta hacia abajo. Ese ha sido una de las columnas de periodismo independiente, estar atento a lo que viene de arriba para abajo porque esta sociedad se construye así. La polea de transmisión siempre viene de arriba para abajo. De la ciudadanía para arriba no viene nada.</p>
<p>En una Cuba democrática, por supuesto que igual vamos a tener los ojos como periodistas puestos en ese poder porque eso es natural en el periodismo. Poner los ojos en los políticos, en las personas que tienen un cargo público, que tiene una responsabilidad en la sociedad, que tienen poder en sus manos. Pero, por supuesto, que también nos van a seguir haciendo lo mismo: seguir narrando esa agenda cultural, esa agenda económica, esa agenda de los emprendedores, los artistas, del campesino, de la mujer, de todo.</p>
<p>O sea, lo que va a cambiar es que, probablemente, vamos a tener un escenario donde podamos acceder a las fuentes sin dificultades, donde existe un gobierno que transparente sus gastos públicos, donde existe un gobierno que dé cuenta los ciudadanos cuando las pidan porque recordemos que aquí yo, como periodista independiente, no estoy, según ellos, capacitada legalmente para entrevistar a nadie, ni para ir a un ministerio a pedir cuentas.</p>
<p>En una futura Cuba democrática yo podría ir al Ministerio de Salud Pública y pedir, por ejemplo, los datos de las personas que fallecieron en 2019, 2020, las causas por la que fallecieron, contrastarlo con otras fuentes, que no sean las únicas fuentes. Además, que existan ONG sobre las cuales se trabaja también, y tú pide esa estadística y la comparas. Puedes entrevistar a un doctor y decirle: “Estas son las estadísticas que dio el MINSAP, ¿a ti qué te parece?”.</p>
<p>Hoy por hoy tenemos que tragarnos todas esas estadísticas porque es muy complicado contrastarlo con la realidad, sobre todo en un sector tan delicado como la salud. Sabes que un doctor que da información a la prensa independiente paga el precio alto de su carrera. Existen testimonios no solo de estudiantes sino también de doctores que han tenido que colgar su título porque han hecho algo que ha sido considerado como contrarrevolucionario y está escrito ahí, si no sigue las pautas el socialismo y de lo que ellos consideran que es defender el socialismo no puede ser un doctor. Yese escenario también tiene que cambiar.</p>
<p><strong>Háblame del 27N.</strong></p>
<p>El 27 comienza el 26 de noviembre por la noche, cuando alrededor de las 8 de la noche un grupo de paramilitares y oficiales vestidos de esa capa protectora que han usado todos los médicos durante este tiempo de pandemia para protegerse. O sea, aguantes, máscaras, zapatos así de médico. Forrados. Entró un grupo de personas forradas con mucha violencia a la sede Movimiento San Isidro donde había huelguistas, activistas, para reclamar la libertad de Denis Solís. Entraron con violencia y los sacaron de ahí con violencia.</p>
<p><strong>Mi pregunta es sobre ti, no sobre lo que pasó. Tú en ese contexto. </strong></p>
<p>Ok. A raíz de estas imágenes que se vieron en la noche del 26 de noviembre, a mi teléfono comenzaron a llegar un montón de mensajes: “¿De qué vamos a hacer?”, “Esto está de madre” “Esto no podemos aguantar, ya esto es el colmo”. Esos eran todos los mensajes. Y a partir de ahí, empezamos a crear unión. Un grupo en WhatsApp, otro en Telegram. ¿Ustedes para dónde van?&#8230; Bueno hasta que se consolidó un lugar, una hora y yo desde que empezó… Desde que empezaron a llegar las primeras personas, al fijo a las 11 de la mañana, yo estaba ya aquí, en la computadora, recibiendo las primeras informaciones y haciendo una nota y actualizando. No podía llegar en ese momento porque, bueno, yo tengo dos niñas chiquitas. Estaba esperando que ellas llegaran de la escuela para dejarles aquí ya todo listo, pero mientras tanto, se pudo hacer una cobertura en el diario <em>14ymedio</em> sobre todo lo que estaba ocurriendo ahí, que fue muy grande.</p>
<p>O sea, que llegaran ahí primero 15, después 40, después 50, después 150, 300. Cuando yo llegué allí, que fue que pude llegar finalmente a las 9 de la noche, a las 9 ahí había…, qué se yo…, 400, 500 personas. Fue el momento donde más personas se concentraron porque al filo de las 10 empezaron a retirarse algunas personas.</p>
<p>Y por supuesto que llegué ahí por mi pasión como periodista, pero también por esa indignación que llegaron todos ahí. Eso se vivió no solo entre los que estábamos ahí ese día porque viví las dos partes: viví la aparte de las redes y la parte de estar en el lugar. Y en las redes igual. Era la indignación. E independientemente de que después uno puede intelectualizar las razones por las que estaba ahí, que tiene que ver con la libertad expresión, con el ejercicio de una ciudadanía responsable, que es lo que estaban haciendo los muchachos del Movimiento San Isidro, se llegó ahí por ese sentimiento de indignación, que se le ocurrió fue inaceptable.</p>
<p>Y cuando estaban ahí reunidos… eso me gustó mucho. Lo digo en todas las entrevistas que me hacen. Independientemente que fue una causa triste porque estaba Luis Manuel todavía en el hospital, y estaba y está Denis Solís preso, muchos de ellos estaban en su casa acuartelados, sin poder salir, el sentimiento que había ahí era de indignación, pero mucha alegría.</p>
<p>Ahí nunca se perdió ese ese sentimiento de energía. O sea, era una energía que todo el que estaba ahí, a pesar del hambre, del cansancio, acuérdate, 11 de la mañana, 12; 1; 2; 3; 4; 5; 6; 7; 8; 9. ¿Cuántas horas no habían pasado? Y ahí estaba la gente.</p>
<p>Compartiendo un café, compartiendo un cargador para el móvil al que se le estaba acabando la batería, cantando, aplaudiendo cada 15 minutos, primero para unirse y después para hacerle saber a los que estaban dentro que todo estaba bien afuera porque estábamos rodeados de policías, de agentes de la Seguridad del Estado, en fin, de personas dispuestas a cualquier cosa para sacarlos de ahí y ese era un temor que había, por supuesto.</p>
<p>Pero el temor fue superado por la energía que se creó ahí entre esas personas, una energía que se concentró en esa cuadra. En momento se fue la electricidad y eso no significó absolutamente nada.  Nadie salió corriendo. Al contrario. Encendieron los móviles hasta que los pocos minutos regresó la luz. O sea, eso fue… Yo creo que… Incluso, cuando he conversado con personas que han estado ahí ese día, todo el mundo me dice lo mismo: “Yo estaba indignado, yo tenía que ir para allá, yo no me podía quedar en mi casa”.</p>
<p><strong>¿En algún momento creíste que ese diálogo iba a llegar a alguna parte, que iba a resultar en algo positivo?</strong></p>
<p>Bueno, yo siempre tuve claro porque la experiencia que uno tiene con estas personas de la institución, es que ellos no. Ellos siempre van a tratar de dormir el acto de rebeldía. Lo que pasó con 349, pasó… todo lo que ha tenido que ver con un reclamo a la institución. O sea, siempre guardan eso en una gaveta y tratan de manejar la situación a su favor.</p>
<p>Ellos tienen a su favor todo, todo. Tienen el aparato de propaganda a su favor, tienen el tiempo a su favor, porque no tiene ningún apuro, porque están todos viviendo en comodidad: la comodidad de su doble moral, de su bipolaridad política, en fin. Pero yo, en lo personal, estaba más concentrada en lo que se creó ahí ese día. Eso no se apagó. Eso está todavía.</p>
<p>Todavía el grupo 27N se está reuniendo, y se está viendo, y se están compartiendo ideas y hay un grupo en Facebook, y hay una página donde se comparte contenido de lo que tiene que ser con toda la repercusión que tuvo ese día.</p>
<p>Yo no pensé nunca en que se diálogo pudiera darse, ni cómo pudiera darse. Yo estaba concentrada en lo que se creó ese día porque le tengo mucha fe a esa unión de esas personas que ese día llegaron al Ministerio de Cultura. Y ahí era donde yo me estaba recreando. En algún punto, sí, por supuesto, te pasa por la mente: “¿Este diálogo en qué va parar?”, “Debimos hacer tal cosa, no debimos hacer otra”.</p>
<p>Pero lo más fuerte. O sea, lo que para mí marcó una diferencia de todos los acontecimientos anteriores parecidos fue eso, que había un sentimiento compartido que se unificó en un grupo frente a un lugar, que es un espacio público de este país, reclamando una cosa.</p>
<p><strong>¿Crees en el diálogo, en general, como un camino para resolver los problemas?</strong></p>
<p>Por supuesto, el diálogo. Pero el diálogo no se puede ver como el diálogo de un grupo de personas con una institución. El diálogo es una palabra que, para mí, parte el diálogo con nosotros mismos. Y eso generó ese encuentro. Ahora mismo estamos dialogando entre cubanos. Y no importa si la institución escucha o quiere escuchar. Eso para mí es secundario.</p>
<p>Yo no me puedo concentrar en la voluntad de ellos porque es que no está en mis manos. Si ellos tienen voluntad de diálogo, ahí vamos a estar. Yo creo que, por supuesto, es importante hacerles ver porque a ellos no les han cantado las 40, como se dice. En ningún espacio donde se desarrollan esas asambleas que ellos tienen, las personas van y hacen catarsis, pero no le dicen las cosas que le dijeron ese día que se reunieron con ellos.</p>
<p>Y eso es bueno. Eso es bueno que ocurra. Y hoy se están defendiendo, pero mañana van a tener que hacer algo porque no pueden siempre están dando curvas, como se dice. Sin embargo, ya te digo, te repito, para mí lo más importante no está en lo que está ocurriendo en la expectativa de un diálogo. Lo más importante es algo que ya está ocurriendo, que es el diálogo entre estas personas, que es el diálogo entre cubanos. Eso es algo que no había ocurrido. Fuera de las redes sociales no había ocurrido.</p>
<p>Recuérdate que estamos en un país en que la libertad de asociación es nula. Más de cuatro personas en una casa ya son vigiladas. Y ya después te ponen a una bajo vigilancia, otro te lo meten preso y después, a la otra actividad no va nadie.</p>
<p><strong>¿Cuál crees que sería el camino entre el pueblo y las instituciones para llegar a algún entendimiento?</strong></p>
<p>El pueblo y las instituciones siempre yo creo que van a tener un conflicto y lo más importante es crear un canal en el que se hable con transparencia. Ya te digo, lo que vaya a ocurrir después no creo que nadie pueda imaginarlo. Todas estas sociedades cerradas han movido milímetros para ceder a favor del pueblo la ciudadanía por chispazo. Nunca ha sido por voluntad. Y la tarea del activismo en este caso es buscar eso.</p>
<p>Y eso está en la constancia, en escuchar al otro, en no cansarse, en perseverar. La perseverancia es fundamental en esto, porque muchas veces el trabajo de la Seguridad del Estado está enfocando es desarticular cualquier cosa que tenga que ver con armonía de la sociedad civil. Ellos han vendido una sociedad civil fragmentada, vieja, cansada, con proyectos vacíos, siempre vinculándolos a mercenarios. Eso trataron de hacer con el 27N y no lo han logrado.</p>
<p>Al contrario, los han tratado de hacer el MSI, Movimiento San Isidro, tampoco lo han logrado. Mientras más hablan de ellos en la televisión, más simpatías tienen entre las personas que viven en el barrio de San Isidro y entre las personas que han seguido todo lo que han hecho desde el primer momento.</p>
<p>Lo mismo ha ocurrido con el 27N. Ellos no tienen manera porque ya es un discurso viejo de seguir repitiendo ese teque del mercenarismo, y de que las personas no tienen una iniciativa, están ahí por dinero. Eso ya no lo pueden seguir repitiendo el mismo éxito que antes.</p>
<p>Hay una cosa, con la oposición, vamos a decir de hace 20 años era muy fácil para ellos aislarlo y contar una realidad paralela. ¿Qué  pasa? Que ellos han ampliado tanto el sector de lo que les llama oposición que ya el primo tuyo es opositor, tu madre es opositora. Y tú conoces a tu primo, conoces a tu madre, tú sabes que es mentira que están recibiendo dinero de la CIA.</p>
<p>Por tanto, cada día son más personas que despiertan de esa falsedad. Hoy tocaron a tu amigo, mañana tocaron a un vecino que tú conoces, que tú sabes que es mentira. Entonces ya insostenible.</p>
<p><strong>Es una pregunta muy tonta, pero se la estoy haciendo a todo el mundo. ¿Te consideras mercenaria tú?</strong></p>
<p>Es muy simpático porque para mí eso de mercenario es como una palabra vacía que no significa nada. Yo no le veo ni sentido a eso de mercenarios. Incluso, muchas veces cuando a la gente que está cerca de mí le dicen mercenario, ellos devuelven el adjetivo: “No, más mercenario eres tú que trabajan para <em>Granma </em>y recibes un salario”. Yo a eso no lo veo ni siquiera gracia porque, para mí, mercenarismo es otro fenómeno, que no encaja en ninguno de los casos. Ni para el caso del trabajador de <em>Granma</em> ni para el caso de nosotros.</p>
<p><strong>¿Sientes que vale la pena seguir haciendo periodismo y seguir defendiendo las cosas que tú defiendes y seguir fajada toda la vida con la Seguridad del Estado?</strong></p>
<p>Yo no considero que yo esté fajada con la Seguridad del Estado. La Seguridad del Estado está fajada conmigo y con todos los que hacen… Yo ni siquiera me defiendo de eso. Yo, sencillamente, reacciono de la mejor manera que puedo.</p>
<p>La fórmula que yo he encontrado es matar el miedo todo el tiempo. Yo trato de vivir sin miedo. No les creo ninguna de esas amenazas que dicen. Yo vivo así. Si mañana me meten 20 años y a mis hijas las mandan para un correccional, eso es algo con lo que yo no voy a contar. Eso a mí me va sorprender porque yo no tengo miedo de eso.</p>
<p>O sea, es algo que, de verdad, no vivo con ese miedo, pero la pregunta que tú me haces es complicada en el sentido de que, por supuesto, yo voy a seguir haciendo periodismo independientemente al costo que haya que pagar. Hoy es este costo. Mañana puede ser otro. Recordemos que vivimos en un continente donde los periodistas cuando no están amenazados por un gobierno están amenazados por una mafia o por gente que tiene poder y que necesita estar en ese poder.</p>
<p>Y el precio a pagar siempre va a ser el mismo. Luchar contra una persona que te quiere eliminar de ese escenario en el cual tú está denunciando lo que él está haciendo mal, en el cual estás narrando una historia que ellos no quieren narrar. Y yo voy a estar ahí siempre. O sea, ya yo llegué al periodismo y yo no pienso dar ningún paso atrás en ese en ese sentido de lo que es narrar Cuba. Siempre va a ser para adelante.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/12/luz-escobar-estamos-dialogando-entre-cubanos-y-no-importa-si-la-institucion-quiere-escuchar/">Luz Escobar: “Estamos dialogando entre cubanos y no importa si la institución quiere escuchar”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Maykel Obsorbo: “Hablo de la política porque la política nos afecta”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jesús Jank Curbelo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Dec 2021 12:00:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Maykel Obsorbo, rapero cubano y miembro del Movimiento San Isidro.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/12/maykel-obsorbo-hablo-de-la-politica-porque-la-politica-nos-afecta/">Maykel Obsorbo: “Hablo de la política porque la política nos afecta”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Maykel Obsorbo, rapero cubano y miembro del Movimiento San Isidro. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura.</p>
<p><strong>¿Por qué rap, Maykel? ¿De dónde viene lo del rap?</strong></p>
<p>El rap, asere, viene más o menos del año 90, que empecé a escuchar la música de El General y de Vico C. Y es como que era un género que me llamaba mucho la atención, ¿sabes?, por las palabras, porque pude desde esos inicios, que fue cuando realmente el rap empezó a escucharse. El rap latino, empezó a escucharse aquí en la Isla, mediante esos dos exponentes: Vico C, El General, y otros más que ahora mismo no recuerdo, porque hace muchos años ya de eso. Mediante esos exponentes fue que empezó a gustarme el rap. Incluso me sabía todas las canciones de ellos de memoria, ¿entiendes?</p>
<p>Fue pasando el tiempo y decidí dedicarle un espacio al rap, ¿sabes?, como <em>hobby</em>. Y empecé a cantar en las peñas, empecé poco a poco a hacer composiciones, y decidí que tenía vocación para hacer eso, ¿entiendes? Y entonces decidí dedicarme a eso. Cosa que me trajo problemas desde sus inicios porque, imagínate tú, que desde el año 99 yo hago una canción contestataria, y esa canción contestataria me costó. Me costó porque decían los vecinos, muy comunistas en aquel tiempo y socialistas, decían los vecinos que yo tenía raíces de contrarrevolucionario, ¿entiendes? Y más o menos mis raíces en el rap vienen sobre esa base.</p>
<p><strong>¿Fue como una forma de expresarte?</strong></p>
<p>No, desde un primer momento no era ni una manera de expresarme. Era un modismo, ¿sabes? El rap era algo así como un modismo que se cantaba en las casas de cultura, venía mucha gente aquí, porque el movimiento de hip hop más fuerte que hubo fue en esos tiempos, ¿sabes?, de los 90 al 2000. Entonces me metí adentro de ese modismo hasta que logré descubrir que tenía arte para hacer arte contestatario, ¿entiendes? Y eso fue lo que me hizo daño, eso fue lo que me perjudicó.</p>
<p><strong>Y paralelo a eso, ¿estudiaste?, ¿trabajabas?</strong></p>
<p>No, mira, paralelo a eso no hacía nada. Paralelo a eso lo que hacía era perder el tiempo, porque no tenía tiempo, ¿entiendes? Paralelo a eso yo era pendenciero, yo era una persona pendenciera. Tal vez, quizás, no tuve la influencia de un familiar, ¿sabes? En este caso mi mamá, y mi papá tampoco, mi papá estaba preso, lo que me mandaba eran cartas. Entonces paralelo a eso yo era un bandolero, <em>brother</em>. Yo andaba por la calle así… perdiendo el tiempo, ¿sabes?</p>
<p>¿Estudio?, no me gustaba la escuela. No encontré en la escuela las cosas necesarias. De hecho, la escuela la dejé en cuarto grado. Ya cuando tenía 15 años, que estaba en cuarto grado, dije no, ¿qué escuela? Yo con 15 años en un aula con niños, no, no es posible, ¿entiendes? Entonces ya decidí dejar la escuela. No recuerdo si la decidí dejar, yo lo que no recuerdo ni la escuela, ¿entiendes? Porque solamente llegué a cuarto grado. Pero paralelo al rap no hacía más nada.</p>
<p><strong>Vivías de tus padres… </strong></p>
<p>No, tampoco. Vivía de algunos vecinos, mi abuela. Vivía y no vivía, <em>brother</em>. Vivía de incluso salir a la catedral a pedirle cosas a los turistas. Yo salía a la calle Obispo y pedía dinero, <em>brother</em>. Claro, ahora te estoy diciendo esto y me avergüenza decírtelo. Pero bueno, te estoy diciendo lo que yo pasé.</p>
<p>También era deambulante, porque yo era deambulante, ¿sabes? Yo me montaba en una guagua y aparecía en cualquier municipio, amanecía en el Vedado, en Marianao, apenas siendo un niño, ¿entiendes? Tenía así como rasgos de rebeldía. Yo vivía de eso, hermano.</p>
<p>En aquellos tiempos Cuba estaba más desahogada y cualquiera te daba un plato de comida. Mis vecinos me daban platos de comida, me ayudaban, me lavaban la ropa que tenía. Mi mamá se encontraba en la Base Naval de Guantánamo. Con diez años yo andaba en la calle solo, deambulando, ¿entiendes? Porque no quería vivir con mi abuela, tampoco quería estar becado. Era complejo, ¿sabes? Y más o menos fue así, hasta que cogí responsabilidad más grande, más adulto.</p>
<p><strong>¿Cómo hacías tu música?</strong></p>
<p>Yo no vine a grabar hasta más o menos el 2003. En el 2003 fue cuando yo le dediqué un espacio real al rap. Pagué mis primeras producciones, participé en un premio en la casa de cultura de Habana Vieja, cogí el gran premio, y entonces me di cuenta de eso y empecé a dedicarme a eso.</p>
<p>Ya ahí sí empecé a trabajar. En el año 2000, más bien. Ya para el 2000 yo trabajaba en una construcción. Yo tenía 16 años exactamente. No quería escuela, porque la escuela no me iba a enseñar nada a esa edad. Entonces empecé a trabajar en una construcción, de ayudante. Y en esa construcción cobraba semanal como 100 pesos. A veces ni comía, porque ya yo vivía solo en una vivienda donde no había nada, donde dormía en el piso. Y ya, un joven de 16 años, viviendo solo, ¿qué tú puedes imaginarte?, ¿sabes? Casi nunca comía si no era por un vecino, por una vecina, o por amigos así más cercanos. Pero el dinero lo cogía para hacer música.</p>
<p><strong>¿Te acuerdas de tus primeras canciones?</strong></p>
<p>Sí, compadre. La primera canción que grabé me trajo problemas, ¿sabes? La primera canción la grabé en el 2002. Yo tenía 17 o 18 años. Pero el tema era un poco complejo. Para aquellos tiempos era bastante contestatario. Fui a cantar el tema a la casa de la cultura de la Habana Vieja, y la directora de la casa de la cultura, que se llamaba Reina, me dijo “Mi negrito, más nunca vengas a cantar una canción así como esa, que me perjudica la peña”. Porque el hijo de la directora era cantante y era el dueño de la peña, ¿entiendes? Y así, confrontaba esos problemas para cantar mis textos.</p>
<p><strong>Entonces fuiste censurado desde que empezaste…</strong></p>
<p>Sí, fui censurado, pero eso no me preocupó, porque a veces yo me sentía mejor cantando en una esquina. Te digo, había mucha euforia de raperos, y había más raperos en la calle, porque no había instituciones para raperos, no había un lugar donde pudiera cantar un artista urbano, no existía. Entonces había más raperos en las esquinas cantando a capela que en las instituciones.</p>
<p>Yo creo que cuando aquello existía Triángulo Oscuro, SBS. Eran los grupitos así que había. No había más ninguno. Eso fue año 99, 2000. Era Orishas… Te hablo de artistas reconocidos por las instituciones. Triángulo Oscuro, SBS y Primera Base.</p>
<p>Ya después en los 2000 vino la furia del reguetón, y ahí fue donde las instituciones empezaron a darle entrada a esos artistas urbanos, porque se dieron cuenta de que tenían una manera de buscar divisas, ¿entiendes? Si no, no les hubieran dado entrada. Después vino Eddy K, vino Gente de Zona, y así…</p>
<p><strong>¿Siempre te llamaste Maykel Obsorbo?</strong></p>
<p>No, no. En un principio yo me llamaba Mulato MC, ¿entiendes? Ya el Maykel Obsorbo es una historia más compleja, y un poco más triste. No sé cómo, por equivocación de un amigo, se introdujo ese nombre en el mundo artístico, que no era el correcto. Yo de hecho me llamaba El Decano, después que yo salgo ya, que logro instalarme como rapero, el nombre mío era El Decano. El primer disco que yo lanzo, lo lanzo con ese nombre.</p>
<p>Maykel Obsorbo vino después, y llegó por accidente.</p>
<p>En el 2013 yo me presento…, el 5 de octubre me presento en La Madriguera, en una peña de Yimi Konclaze, pero Yimi Konclaze se equivoca y me pone en los <em>flayers</em> como me decían en el barrio, ¿entiendes? Porque Obsorbo fue algo que nosotros creamos en la prisión, ¿sabes?, para protegernos un grupo de muchachos que del centro de reeducación de menores brincamos a la prisión de mayores, ¿sabes?</p>
<p>Cuando nosotros llegamos a la prisión había una hermandad…, había un grupo de personas sumamente agresivas que se hacían llamar <em>Justichayan</em>. Entonces esas personas eran tan agresivas que funcionaban como mismo funciona el régimen. Esa persona entraba a tu compañía o a tu celda y podía…, porque la policía se lo permitía, porque tenían cuchillos y tenían cosas y no pasaba nada. Entonces nosotros, mediante todo eso, dijimos “No, espérate, vamos a hacer eso”. Entonces creamos ese pacto como tal, el pacto Obsorbo, ¿entiendes? Y fue creciendo y fue creciendo, y logramos combatir a esas personas, y logramos darnos a respetar. Pero todo parte de una protección hacia nosotros, porque eran muchos y te atacaban mucho, entonces nosotros tratamos de ser muchos también, para defendernos mucho, y se creó eso.</p>
<p>Y el Yimi, sin querer, introdujo ese nombre ahí, que eso es lapidario. Yo no quería ese nombre. Pero bueno, ya está. Entonces hay que darle una vuelta y hacerlo ver de otra manera.</p>
<p><strong>¿Cuándo empieza el activismo?</strong></p>
<p>El activismo como tal lo empiezo a partir del Decreto-Ley 349.</p>
<p>A raíz del 349 yo doy un concierto en La Madriguera donde La Madriguera se llenó, porque imagínate tú, yo tengo muchos seguidores que me siguen en el rap cubano. Entonces yo doy ese concierto condenando el 349. Ahí conozco a Luis, ya conocía a Amaury, conocía unas cuantas personas, pero, terminando de dar el concierto… canté las canciones que yo siempre he cantado, canciones protesta, contestatarias, pero me di cuenta de que no eran las canciones, sino el momento en que estaba cantando esas canciones. Para ese momento el eslabón más débil era yo. El régimen cogió “Ah, ¿diste un concierto?, está bien”, separó a todo el mundo, y me metió preso un año y seis meses exactamente, <em>brother</em>.</p>
<p>Estuve en el Valle, con el cargo que siempre te ponen: “Desacato”. Bueno, a mí me pusieron “Atentado”. Ellos son inteligentes. El régimen se las trae. Imagínate, lo dominan todo…</p>
<p>Yo había tenido un problema con un oficial, que ese oficial me quería llevar para la estación y dejar a mi hija sola en el parque. Un oficial del DNA que estaba haciendo un operativo a un drogadicto. Y cuando ellos hacen el operativo mi niña empieza a llorar, porque eso fue en el parque a plenas dos de la tarde. Mi hija empieza a llorar y yo me molesto, y voy para allá, y cojo y le digo al oficial “Oye, compadre, ¿ustedes no están viendo ese género de violencia que ustedes están demostrando aquí? Mira los niños, están llorando”. Y el oficial me dice a mí que apague el teléfono. Yo tenía el teléfono encendido porque estaba hablando con mi mamá por IMO, en un puntico de wifi de esos. Y el oficial, mayor del Minint, me le dio un manotazo al teléfono y me dice “Oye, tú no sabes quién soy yo, yo soy el mayor Juan José”, ¿entiendes? Y me rompe el teléfono, hermano. Eso a mí me molestó. Y me dice “Vamos para la unidad”. “Yo no voy a ningún lado, mira a mi hija aquí”. Bueno, al final, tremenda problemática, todos esos oficiales me fueron arriba, me dieron golpes todos esos oficiales, había una cámara, la cámara lo vio, me esposaron los pies, me esposaron las manos, y lograron montarme dentro de la patrulla. Y se les olvidó que dejaron a mi hija sola en el parque.</p>
<p>Me llevan para el Vivac. En el Vivac estuve 18 días de huelga voluntaria, sin comer. A los 18 días me soltaron para la calle bajo un 83. Al año de haberme puesto el 83, que ya eso no era válido, ya yo estaba en la calle, doy este concierto. Entonces ellos fueron inteligentes: “Vamos a meterlo preso, pero tú no puedes decir que por cantar metiste a un tipo preso. Bueno, vamos a ir allá atrás al año ese donde fuimos, y vamos a revocarle el 83”.</p>
<p>Ya cuando salí salgo más rebelde todavía, hermano, porque mientras yo estuve preso a mí cada 15 días iba a entrevistarme la Seguridad del Estado, a darme instrucciones: “Mira, tienes que hacer esto, ahora cuando tú salgas nosotros te vamos a ayudar, te vamos a poner en la Agencia Cubana de Rap”. Cosas que te prometen, ¿entiendes?, pero yo sé que no es así, porque yo tenía una idea. Y así me hicieron varias propuestas, varias proposiciones y yo no acepté ninguna, y ahora estoy en este punto. Pero así fue que llegué al activismo.</p>
<p><strong>¿Y al Movimiento San Isidro?</strong></p>
<p>Al Movimiento San Isidro, saliendo de libertad. Ya yo era parte del Movimiento San Isidro, ¿entiendes? Porque a medida que yo voy preso la campaña se intensifica, y los que quedaron aquí afuera, los coordinadores, empezaron a viajar el mundo exponiendo lo que había pasado, que había un artista preso. Y como ustedes pueden saber el MSI es un movimiento de arte, y me metieron preso a mí. Eso fue lo que pasó.</p>
<p><strong>¿Pero tú eres fundador?</strong></p>
<p>Yo no sé si soy fundador o no. Yo lo que te puedo decir es que el MSI se fundó estando yo preso. Aunque sí, yo creo que debo ser fundador, porque yo estaba preso. Yo estaba preso por acciones de San Isidro. Entonces a mediados de yo estar preso es que se funda el MSI, que empieza a viajar el MSI, que el mundo empieza a conocer el MSI.</p>
<p><strong>¿Hay alguna relación entre el arte y el activismo?</strong></p>
<p>No sabría decirte. Yo sí te digo que yo, como persona, tengo esa relación con el arte y con el activismo. Ahora mismo yo no creo que pueda, haciendo arte, dejar de hacer activismo, como mismo tampoco puedo dejar de hacer activismo sin hacer arte, ¿entiendes? A mí me han complementado las dos cosas, y eso hay que saber llevarlo. Hay quien deja de hacer arte y hace activismo solo, o viceversa. Entonces yo creo que ahí es donde el régimen no tiene por dónde cortar, porque realmente usted es un artista que le está dedicando parte de su arte al activismo. Entonces no pueden como que convoyarte con toda la pila de campañas de descrédito que ellos hacen, que lo que están es gastando energía por gusto, porque uno no va a cambiar su manera de pensar ni los principios que tiene.</p>
<p><strong>¿Qué buscas con eso? ¿Qué denuncias? ¿Qué quieres lograr? </strong></p>
<p>Mira, primero que nada, yo denuncio todo lo que pasa diariamente en Cuba, porque creo que tienen que existir medios, nacionales incluso, que denuncien esas cosas. Y no los hay. Simplemente la prensa aquí es manipulada, el arte es manipulado, es todo manipulado. Claro, militarizado también. Pero eso es lo que busco yo, <em>brother</em>, que haya igualdad de pensamiento, ¿entiendes? Que tú puedas hacer lo que tú quieras y no que sea penalizado, hermano. Que tú puedas explicarle a un dirigente la realidad de lo que está pasando, que te resuelvan los problemas reales, que no te justifiquen más que si estamos bloqueados… que el bloqueo no es americano solamente, el bloqueo es interno, el bloqueo realmente es interno.</p>
<p>Es cierto que tenemos bloqueo, es cierto que Estados Unidos tiene leyes y enmiendas en contra del régimen, porque no es ni en contra mía. Si tú me dijeras que es en contra del pueblo tú dices <em>wow</em>, espérate, Estados Unidos está mal. No, pero es que Estados Unidos no maltrata al pueblo. Entonces eso es lo que quiero yo: igualdad de pensamiento.</p>
<p>Para hablarte claro, como eso no va a existir, lo que quiero es la libertad absoluta. Yo lo que quiero es que el régimen se vaya. Que exista otro partido, que existan otras personas. Porque, aunque tú no lo creas, <em>brother</em>, tú necesitas ser representado políticamente, tú tienes que tener una idea política… No sé si tú quieres pertenecer al partido radical; yo, ni de derecha ni de izquierda, yo soy del centro. A mí la derecha no me interesa ni la izquierda me interesa. Ni me interesa Trump ni me interesa Biden ni me interesa Raúl ni me interesa Díaz-Canel, eso a mí no me importa. A mí lo que me importa son las libertades que pueda tener yo como ser humano. Que las pueda tener todo el mundo, hermano. Eso es lo básico. Lo básico que merece una persona para decir: “Yo soy libre”.</p>
<p>A mí lo que me importa es no ser vigilado como si yo fuera una amenaza. Y de hecho soy una amenaza, porque ellos en mí ven la persona que siempre los va a denunciar, ¿entiendes? No. Haz las cosas bien. Haz las cosas bien para yo no denunciarte.</p>
<p><strong>Entonces en medio de toda esa censura y de todo ese aparato conspirando contra ti, ¿cómo llevas adelante tu arte? </strong></p>
<p>Eso es bastante difícil. Me ha sido bastante difícil. De hecho, me está siendo bastante difícil, pero cuando tú pones empeño las cosas salen. Lo que tienes que dedicarle simplemente tu tiempo, y más tiempo del necesario, ¿sabes?</p>
<p>He logrado salir adelante gracias a las redes y gracias a muchas personas que me han apoyado, de la distancia, de aquí mismo… Son más los de la distancia que te apoyan, porque te siguen, que los de aquí mismo, porque los de aquí te apoyan, pero te apoyan en silencio, ¿entiendes? A veces criticamos que los que están en la distancia, que no sé qué, pero bueno, por lo menos te apoyan y gracias a ellos es que mi arte ha salido un poco adelante. Aunque el régimen no lo reconozca, de hecho, nunca lo va a reconocer, ¿entiendes?, y no me interesa tampoco porque lo voy a seguir haciendo, ¿entiendes? Y es así como he logrado salir adelante.</p>
<p>De hecho, no he salido todavía a ningún lado. Cuando yo te digo alante es que no he salido a ningún lado. Yo no sé si esté alante todavía. Yo lo que sí sé que esté el gobierno que esté, el régimen que esté, <em>brother</em>, yo nací rebelde, yo voy a criticar al que no sea transparente, yo voy a denunciar al que no sea transparente, yo voy a hacer todo eso, ¿entiendes? Siempre voy a hacer todo eso. Mañana yo puedo vivir en Francia y algún dirigente comete un error y también lo voy a criticar. Donde esté, sabes. Porque yo no tengo ideología política ninguna, a mí la política no me importa, para mí la política es un asco. No me considero un político, pero hablo de política porque la política nos afecta.</p>
<p><strong>¿Te acuerdas de lo último que escribiste? ¿Has escrito algo en estos días que tenga que ver…?</strong></p>
<p>Sí, he escrito muchas cosas. De hecho, ahora subí un video a las redes sociales que está bien fuerte. Y le escribí al MSI también. Siempre le escribo, siempre le escribo. Le escribo a mi hija, le escribo a mi hermana, le escribo a muchas cosas. Pero ahora no tengo energía para echarte algo así, ¿entiendes? Pero siempre escribo.</p>
<p>Las letras no son ni tan crudas, son simplemente letras. Son las letras de las cosas que uno está viviendo.</p>
<p>Una de las últimas cosas que hice, que le estoy haciendo un video, dice:</p>
<p>Otro dictador castrista/ comunista, antagonista/ elitista como los fascistas/ y súper extremista/ Una Cuba esclavizada/ mi bandera enajenada/ una lágrima para el dolor y una nación callada/ Una esposa que reclama la liberación de un hombre/ que como José Daniel Ferrer pelea y no se esconde/ Un poeta que reclama pa’l oído del que escucha/ que se quieran como buen cubano pa’ seguir la lucha/ Una fuerza, una moral/ un principio y un final/ un talento que brindar/ y una hija que criar/ Un amor pa’ defender mi bandera con mucho orgullo/ un barrio que me vio nacer y así desarrollarme/ y un corazón valiente con orgullo pa’ explicarte/ los principios no…</p>
<p>Más o menos algo así, ¿entiendes? Sí, porque si me pongo no paro nunca, ¿entiendes?</p>
<p><strong>¿Tú conocías a Denis antes de…?</strong></p>
<p>Sí, claro. De hecho, yo creo que soy uno de los que mejor lo conozco, porque pasé buena parte del tiempo con él, y le iba a hacer un disco, estábamos en el proceso de un disco.</p>
<p>Yo le iba a producir un disco. Yo iba a capitalizar sus ideas. Él estaba escribiendo bastante ya, tenía varios temas hechos. Y en una semana yo le iba a producir un disco, <em>brother</em>. Con la ayuda de mis seguidores yo le iba a producir su disco y lo iba a lanzar como solista, porque realmente tiene talento. Pero bueno, mira todo lo que pasó. No se pudo capitalizar la idea que yo tenía.</p>
<p><strong>¿Cómo se llama Denis como MC?</strong></p>
<p>El lobo solitario…</p>
<p>Él, lo que pasa…, es lo que le pasa aquí a los artistas cuando son urbanos y además negros. Es como que el régimen no ha buscado un modo real, porque ya ni las casas de la cultura sirven. Antiguamente tú ibas a una casa de la cultura y no trascendías a ningún sitio, pero tenías un espacio. Llegabas y cantabas ahí algo, la jefa de la casa de la cultura seguía robando, pero mostraba una actividad, ¿entiendes? El de recursos humanos también seguía robando, pero bueno, todos los domingos hacían una peña, ¿entiendes? Y más o menos el joven se documentaba de algo, hacía algo, expresaba algo. Pero es que ya no existe. Ahora todo el mundo sigue robando, todos los comunistas siguen robando, la de la casa de la cultura sigue robando, pero no hay actividades en la casa de la cultura.</p>
<p>Entonces si a eso le sumas que Denis es negro, ya eso es un contraste muy estresante. Porque ¿quién va a ayudar a Denis, que no sea un artista independiente? El régimen tiene los recursos, pero no tiene el órgano reproductor para ayudar a la gente humilde. El régimen nada más piensa en ellos. Entonces esas son las cosas que uno quiere cambiar: que la gente tenga una oportunidad, que el que quiera tocar piano pueda tocar piano, que no tenga que ir a una escuela con 200 gente nada más, que no tenga que ser el hijo de no sé qué dirigente.</p>
<p>El arte es independiente. El arte no tiene que estar vinculado a ninguna rama del régimen. Si el régimen quiere tener sus artistas, bueno, que las tenga, si quiere ayudar a sus artistas que los ayude, pero el régimen tiene que tener en su conciencia que hay artistas que son independientes y artistas que son gubernamentales. Bueno, deja que los independientes valoricen su arte. No los interrumpas más.</p>
<p>Y es lo que ha hecho el régimen todo este tiempo. Mira lo que le está pasando al Denis, le pasó a Luis Manuel en su momento, y si no ponemos un pare la va a seguir pasando a todo el mundo. Porque nosotros no somos políticos, nosotros somos artistas, más allá de que el Denis no tenga muchos seguidores o no tenga ninguno, de que Luis Manuel tenga muchos seguidores, de que tú quizás no tengas un seguidor, pero eres artista, porque estás transmitiendo algo, y siempre va a haber alguien que le va a gustar lo que estás haciendo y está dispuesto a apoyarte. Pero cómo se va a capitalizar eso si por cada vez que una persona está dispuesta a apoyarte, el régimen está dispuesto a frenar a esa persona, a ponerle un muro, a ponerle una barrera y decirle “No se puede, tienes que entrar por aquí por la institución”.</p>
<p>Yo no quiero mezclar mi arte con la institución porque mi arte es urbano, mi arte es empírico. Mi arte tú no me la diste, mi arte me vino solo. Yo no te quiero a ti de intermedio. Y eso es como una herramienta básica de la represión: controlarlo todo, ¿entiendes?  Y es lo que ha pasado con Denis.</p>
<p><strong>¿Me puedes hacer un recuento breve de estos días en San Isidro?</strong></p>
<p>Estos días en San Isidro me han abierto la mentalidad a mí a un nivel impresionante, el cual tú no eres capaz de imaginarte. Allá adentro había 15 personas, 15 personas que aprendimos a querernos, que aprendimos a ser amigos, que aprendimos a ser hermanos, 15 personas que nos ayudamos unos a los otros. Y entre esas 15 personas, como siete u ocho que yo no conocía de ningún sitio. Pero ahora mismo esas 15 personas que estaban allí conmigo, yo lo considero más que un movimiento, porque de hecho muchas no pertenecen al MSI, pero yo lo considero más que eso, porque fueron jóvenes que fueron capaces de conectarse, ¿entiendes?</p>
<p>Entonces cuando tú miras dices <em>wow</em>, esta gente de dónde salieron. Porque el régimen quizás pensó que allí iban a llegar disidentes, opositores, no. Personas que no conocía nadie, se conectaron, ¿entiendes? Hasta que hubo un momento que dijimos “No vamos a dejar entrar a más nadie”. Chamacos jóvenes, <em>brother</em>, que llegaban ahí y decían “Estamos cansados de esto. Nosotros los seguimos a ustedes”. Pero bueno, tuvimos que parar eso, porque hay un momento donde tú no sabes si es la Seguridad del Estado la que te mandó al tipo o llegó por sus propios medios. Porque eso estaba allí un poco triste por las cosas que nos estaban pasando, no por la convivencia que teníamos allá adentro, porque estábamos mal. Literalmente estábamos mal. Yo estaba muy mal. Pero ahí yo tuve un sentido de lo que es la amistad, y hoy por hoy, cada una de las personas que estuvieron ahí al lado mío, para mí en lo personal, son un movimiento. No importa si se llama San Isidro o si se llama no sé qué, no importa, el nombre tú lo cambias. Todo está en que la gente entienda que esas 15 personas fueron parte de algo espectacular.</p>
<p><strong>¿Cómo se aguanta una huelga de hambre? ¿Qué piensas, qué sientes, cómo luchas contra tu propia naturaleza?</strong></p>
<p>Hermano, las huelgas de hambre no se aguantan, porque literalmente tú te estas consumiendo, <em>brother</em>. Yo pienso que cuando tú decides hacer una huelga de hambre y de sed como la que hice yo, y Luis Manuel, cuando tú decides hacer una huelga tú tienes que estar consciente primeramente de que eso te va a hacer daño, en segundo lugar, que te puedes morir, pero lo que te hace a ti soportar una huelga de hambre o soportar cualquier tortura, <em>brother</em>, es la idea, la idea que tú tengas, lo que tú estés buscando.</p>
<p>No logramos el objetivo principal, que es la libertad de Denis, y no vamos a parar, pero logramos más que eso: logramos despertar a miles de cubanos, que de hecho siempre estuvieron despiertos, pero logramos incentivarlos, logramos hablar, logramos que la gente se manifestara realmente. Logramos que el mundo viera que realmente Cuba es una dictadura. Pero eso no lo logró el MSI, eso lo logramos las 15 personas que estábamos allí. Honor a quien honor merece.</p>
<p>Desgraciadamente, de esos 15, los que realmente debían hablar, no fueron a la reunión del 27 de noviembre, y el régimen nuevamente se salió con la suya, ¿entiendes? Como siempre.</p>
<p><strong>Háblame del 27N…</strong></p>
<p>Yo pienso que esa reunión fue espectacular, porque cada persona tocó los puntos que le afectaban como individuos, como artistas, como intelectuales. Pero el objetivo esencial que encendió esa chispa fue la libertad de Denis Solís. Entonces, de algún modo, no se tocaron cosas puntuales en esa reunión, que pienso que eran valorables de tocarlas, ¿sabes? Más allá de querer nosotros hacer un líder, de querer representar algo, más allá de eso. La huelga de hambre, por lo que casi uno pierde la vida, vino por algo, y ese algo no lleva diálogo.</p>
<p>Si tú quieres algo por lo que todavía hay personas plantadas, porque Luis Manuel estaba plantado y yo estaba plantado, todavía no estábamos comiendo… Entonces es como que pudieron olvidar que eso no llevaba diálogo. Quizás porque muchos no conocían del MSI a Denis Solís, pero no, eso no llevaba diálogo ninguno. Eso lo que llevaba era: “Nosotros vamos a dialogar cuando usted suelte a Denis Solís”. Y hubiera sido fácil, y todo el mundo hubiera estado contento.</p>
<p>Entonces ahí fue donde aprovechó el régimen, cogió las explicaciones de otras personas, les dijo: “La semana que vienen nos vemos”. No, eso no había que resolverlo la otra semana ni la más arriba, eso se hubiera resuelto ahí. Si ahí hubiera estado la gente correcta, que no era MSI…</p>
<p><strong>¿Crees en el diálogo como un camino positivo?</strong></p>
<p>Para serte sincero, aquí no hay diálogo.  Ya te lo demostraron ellos mismos, que no quieren diálogo. Te hicieron un performance de que iba a haber un diálogo, buscaron a tres o cuatro artistas, buscaron a tres o cuatro intelectuales, e hicieron su diálogo a su manera, a como ellos querían.</p>
<p>Ahora te cambian tres o cuatro cosas, cambia la administración de Estados Unidos, abren un poquitico más las puertas, y después viene el pingazo de nuevo, ¿entiendes?</p>
<p>Y así funciona: te abro un poquitico, te doy un poquitico de prioridades, me lleno, después cuando se me cierren las puertas aprieto al pueblo, reprimo al pueblo, ¿entiendes? Y es así. Así esto se ha mantenido 62 años.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/12/maykel-obsorbo-hablo-de-la-politica-porque-la-politica-nos-afecta/">Maykel Obsorbo: “Hablo de la política porque la política nos afecta”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>Anamely Ramos: “Tenemos que creer que podemos construir un país mejor”</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2021/10/anamely-ramos-tenemos-que-creer-que-podemos-construir-un-pais-mejor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ismario Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Oct 2021 11:00:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Anamely Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[derechos ciudadanos]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Anamely Ramos, curadora de arte y miembro del Movimiento San Isidro.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2021/10/anamely-ramos-tenemos-que-creer-que-podemos-construir-un-pais-mejor/">Anamely Ramos: “Tenemos que creer que podemos construir un país mejor”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Anamely Ramos, curadora de arte y miembro del Movimiento San Isidro. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura.</p>
<p><strong>¿Tú, en algún momento, creíste en la Revolución?</strong></p>
<p>Lo primero que me viene a la mente es esta frase: “Hay hombres que llevan en sí el decoro de muchos hombres”, y me parece que con las palabras pasa lo mismo. Hay palabras que llevan en sí lo que merecen y lo que no merecen. Y ‘Revolución’ es una de esas palabras.</p>
<p>Yo vengo de una familia que se puede decir que es revolucionaria. Es decir, mi mamá y mi papá son personas que han apoyado el proceso desde siempre y han trabajado durante toda la vida en su profesión; aunque con un pensamiento crítico, pero también, en el fondo, de apoyo. Yo me crié en una familia así.</p>
<p>Desde muy niña fui muy irreverente con casi todo lo que significaba la autoridad y así abrí caminos nuevos dentro de mi propia familia. Por ejemplo, en una familia totalmente atea, yo empecé a ir a la iglesia por decisión propia desde muy niña y eso también generó problemas.</p>
<p>Siempre estuve muy cerca de todo lo que tenía que ver con la Historia de Cuba. Desde que somos niños nos enseñan que la historia de Cuba, desde la colonia, está indisolublemente unida a la Revolución, a lo que significa la Revolución. Después, con el tiempo, tú aprendes que no, que una cosa es la historia Cuba, una cosa son los procesos de la colonia, otros los de la República y otros, muy diferentes, los de la Revolución después del 59.</p>
<p>Yo sí estaba muy unida, incluso, desde el punto de sentimental, emocional, a esa historia. Siempre me gustó mucho esa asignatura y la estudié tanto que incluso en el preuniversitario era concursante de historia, iba a otras provincias. Me identifiqué con Martí, con todo lo que tenía que ver con la historia esta de la clandestinidad, que es como que nos llega a través del ICAIC. Tú piensas en la clandestinidad y enseguida piensas en la música de Edesio, en Fernando Pérez. Esas cosas sí me llegaban desde que era muy joven y después aprendí que eso era una cosa y otra muy distinta la Revolución.</p>
<p>Primero empecé a reaccionar contra la homogeneidad en la Revolución. Veía en la televisión esas reuniones que se hacían como parte de la Revolución, esos discursos que se hacían desde de la Revolución, para defender a la Revolución, y veía mucha homogeneidad ahí. Eso fue lo primero que me hizo reaccionar y empezar a sospechar que algo no estaba bien. Pensé en qué pasaría si yo también me desmarcaba de ese discurso, que me podría pasar a mí como individuo.</p>
<p>Estaba en la secundaria, tal vez, cuando eso comenzó a ocurrirme y después en el preuniversitario siguió… En el pre ya yo no estaba de acuerdo con la Revolución. Aunque todavía decía que sí en mis pruebas (porque en las pruebas de ingreso para entrar a la universidad tienes que decirlo de alguna manera, en tus pruebas dentro de la Vocacional también tienes que decirlo y más yo que era concursante de historia) realmente no lo sentía ya.</p>
<p>Cuando llegué a la universidad entonces sí me desmarqué completamente. De hecho, yo era de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) desde muy niña. Desde que estaba en la secundaria me hicieron ese proceso excepcional que le hacen a algunas personas y cuando entré a la universidad escondí mi expediente de la Juventud. Evidentemente, yo no quería tener que ver con la organización, pero todavía no tenía la valentía para decir: “Yo no quiero ser de la Juventud”. Simplemente escondí el expediente, no declaré que lo era y, por supuesto, nadie se dio cuenta, por suerte.</p>
<p>Empecé a desmarcarme así con total conciencia de todo lo que significaba ese proceso y cuando me gradué di clases en el Instituto Superior de Arte (ISA) y choqué con un problema que arrastro hasta hoy, que es cómo explicarles a los estudiantes los procesos históricos desde la Colonia hasta ahora, enfrentarme a la realidad que ellos viven todos los días, y a las contradicciones que empieza a tener esa realidad concreta con el discurso revolucionario.</p>
<p>Cómo explicar eso y, a la vez, explicar que tú estás hablando desde una institución que se define todavía y que define a todas las personas que están dentro de ella como revolucionarios o como revolucionarios con el apellido, además, de socialista. Y empezar a explicar todo eso; explicármelo a mí misma y explicárselo a los estudiantes que ya no creen en esos discursos y que tienen que ser evaluados a partir de esos discursos, y tú eres el medio para para transmitir eso, para convencerlos y para que ellos entonces te den una respuesta acorde con todo eso.</p>
<p>Cómo actuar acorde con ese tipo definiciones que te vienen desde fuera, y a la vez, acorde con la verdad, con la verdad de lo que está pasando, con una verdad que, además, ellos te van a replicar desde sus propias experiencias personales y contra eso nadie puede. Nadie puede contra mis experiencias personales y nadie puede contra las experiencias personales de cualquiera.</p>
<p>Desde hace muchos años ya no me defino ni me siento parte de la Revolución. Después aprendí que es imposible una revolución que dure 60 años. Una revolución es una cosa muy corta, de un momento. Ya ahí empieza uno a ponerle argumentos teóricos que tienen que ver con las ciencias políticas, con los libros. Pero el primer desajuste, la primera reacción siempre es desde lo que uno vive, y desde lo que uno ve que viven otras personas que no eres tú.</p>
<p>Y eso es duro. Es duro cuando uno lo vive a nivel personal, cuando uno se desmarca dentro de una familia, y es todavía más difícil cuando tienes que explicarlo a otras personas como profesora. Y ahí sí el encontronazo fue total.</p>
<p><strong>Mientras estuviste mintiendo, ¿cómo expresabas la verdad?</strong></p>
<p>Como profesora simplemente trataba de ir a las fuentes. Es decir, que ellos pudieran leer desde los protagonistas de cada una de esas épocas cómo habían vivido esos procesos y qué habían escrito sobre esos procesos y cómo había sido su actuar frente a esos procesos y qué les había pasado frente a sus procesos. Y cuando llegas a la Revolución, ahí está muy claro; porque si tú los pones a leer a ellos…Si tú no les haces el cuento de qué pasó con Padilla como te lo cuenta el poder sino que mandas a leer a Padilla, mandas a leer a los que acusaron a Padilla, mandas a leer a los que estuvieron de acuerdo con Padilla y que le pasó a esas personas después… Cuando tú muestras todo eso y les das las herramientas a la gente para que lea, para que vea por sí misma y después digan lo que creen sobre eso, entonces ya no hay manera de simular, no hay forma de simular. Está ahí. Esa es la historia, esa es la verdad. No hay forma de que tú digas: “Bueno, pero estábamos en un contexto complicado, y entonces la Revolución se tenía que defender”, que es siempre el discurso que al final prima, se tenían que defender.</p>
<p>Todos los errores que son imposibles de ocultar se justifican como producto de que había que defenderse, y que al final, hay que imponer un tipo de discurso porque yo tengo enemigos más fuertes que nos van a matar. Tú simplemente te desmarcas de que hay un enemigo, de que los fines justifican los medios, y dices: “Bueno, vamos a ver los medios. ¿Qué pasa con esos medios, qué pasa con esas personas concretas a las cuales la vida se les destruyó o se la destruyeron y qué pasaba con esos otros espectadores que estaban ahí y que hoy podemos ser nosotros?”.</p>
<p>Nosotros podemos ser los espectadores que fueron aquellas personas. Los que hoy critican y los que hoy se desmarcan y no se desmarcaron en un momento, van a tener que cargar para siempre con eso que no hicieron en su momento. Cómo hacer para que eso no nos ocurra a nosotros y cómo hacer para vivir el tiempo que te toca vivir a partir de que entiendes lo que vivieron otros en otro tiempo. Yo siempre he creído que la historia nos sirve sobre todo para vivir el presente. Es decir, la historia no puede seguir siendo ese cuento hermoso por el cual uno se enajena y piensa que está viviendo algo mucho más lindo de lo que le toca vivir en el presente. No puede ser más eso.</p>
<p>Nietzsche lo decía: “La historia no es un jardín hermoso en el que tú te paseas y te sientes lo que realmente no eres”. Tiene que servirnos para el ahora. Si no, ¿para qué tantos libros leídos, para qué tantas películas vistas, para qué tantas conversaciones infinitas? Nosotros, los cubanos, nos pasamos la vida conversando y discutiendo sobre cosas que después no aplicamos en nuestra propia vida… Esa es la primera valentía. Tú vives en un momento y frente a ti hay una realidad y hay personas que están siendo juzgadas, vilipendiadas, vulneradas en sus derechos más elementales dentro de esa realidad.</p>
<p>Frente a eso, ¿que tú haces? ¿Vas a seguir siendo un espectador toda tu vida o tú te vas a meter en el asunto a sabiendas de que eso te va a costar mucho, y además, lo primero que vas a tener que decirle a tu familia, a tus amigos más cercanos es: “Lo siento, yo sé que ustedes se preocupan por mí, pero yo creo que tengo que hacer esto y no me van a chantajear emocionalmente”? No va a haber nada, ni mi hijo, ni mi madre, ni mi padre…Nada de eso va a hacer que yo deje de ser quien yo creo que soy, y que yo deje de vivir este momento y que yo deje de tomar un partido determinado dentro de este momento.</p>
<p><strong>En cuanto a la acción, ¿cuándo llegó esa ruptura tuya? ¿Qué la desencadenó? </strong></p>
<p>El hecho de ser profesora te obliga a tomar partido, aunque sea sólo discursivamente, pero ya ahí están incidiendo en lo que esas personas que tienes al frente van a hacer en su vida. Pero fue exactamente después de que me expulsan del ISA. Después de que me sacan del ISA me doy cuenta de que había perdido mi escenario.</p>
<p>A finales de julio de 2019, el Rector me llama a su oficina y me explica que él va a aplicarme una medida administrativa, no disciplinaria, porque no tenía la valentía de decir que yo había incumplido la disciplina del ISA, era administrativa. Por un resquicio legal muy dudoso, me aplican una resolución y me sacan del ISA.</p>
<p>Ahí me doy cuenta de que yo había perdido mi escenario. Todo el mundo tiene un escenario. Cuando uno quiere hacer algo públicamente, primero tienes que tener cómo hacerlo. Si tú eres lo suficientemente valiente, te paras en el medio de la plaza y gritas; pero eso casi nadie lo hace de la nada, a no ser que estés muy fundido y que sea una cosa extrema.</p>
<p>Primero uno se genera un escenario a partir de la profesión que tiene. Si uno es cineasta, hace un documental crítico; si una es profesora, se para delante de sus alumnos y lo dice. Entonces, cuando yo me doy cuenta de que había perdido ese escenario, me quedaban varios caminos: o irme del país y buscarme otro escenario o usar sólo los textos que yo podía seguir escribiendo en medios alternativos o generar un proyecto independiente hasta que me dejaran hacerlo y hablar desde ahí, desde el arte porque yo soy curadora, desde ahí podía seguir haciendo exposiciones críticas también sobre el poder. O podía, simplemente, buscar otro escenario y eso fue lo que hice. Mantuve los textos, traté de mantener los proyectos independientes hasta que me dejaran, pero también quise buscarme otros escenarios.</p>
<p>Fui, conocí personas, decidí meterme más de lleno en lo que es el activismo, más directo. Ya no filtrado siempre por la parte cultural sino también un activismo más directamente social o político para empezar a decir desde ahí lo que yo creo que tenía que decir. Porque, además, fíjate qué interesante, yo no quise hacer público el proceso de apelación a la decisión del ISA. Yo empecé a apelar. Apelé primero al Órgano de Justicia Laboral; apelé, incluso, al Tribunal Municipal que es hasta donde te dejan llegar. Ya después no puedes apelar al provincial y puedes mandar el caso al Supremo, pero el Supremo se arroga el derecho de aceptártelo o no. Es decir, que es un poco así…loco.</p>
<p>Yo hice todos esos pasos porque quería llegar hasta el final, hasta que me dijeran ―que sabía que iba a ocurrir eso, yo no era ingenua― yo sabía que me iban a decir al final: “No procede”. Pero yo quería hacerlo público al final y mostrar toda la historia. Mostrar el desamparo completo. Que no sólo estás desamparada en tu centro de trabajo; sino que te desampara la sociedad completa, los tribunales. Todo el mundo, al final, termina plegándose a lo que dice la Seguridad del Estado. Y eso era lo que yo quería mostrar.</p>
<p>Cuando llegué al final estaba tan cansada, tan decepcionada, tan triste, tan destruida a nivel personal y a todos los niveles, que yo no tuve la energía de hacer eso público porque sabía que lo que venía en las redes sociales era otra historia, otra batalla y yo en ese momento no quería hacerlo. Pero sí quise vincularme a grupos y a personas que estuvieran haciendo activismo, que ya estuvieran convencidas de que por los canales legales no se conseguía justicia por ese mismo proceso que yo había vivido, y quise empezar directo a hacer cosas con signo positivo.</p>
<p>Más allá de denunciar lo que me había pasado a mí, quise empezar a hacer cosas para cambiar este tema. Es decir, para tratar de construir un país diferente. Todavía hoy creo que esos procesos de cambio se están dando aunque no se caiga el gobierno, aunque el Estado siga siendo ese estado que tenemos hoy que difama, que genera una campaña absurda, delirante, de todo lo que nos ha pasado a nosotros. Aunque eso no se caiga, yo sí creo que las cosas las estamos cambiando con nuestro actuar, con las alianzas que se generan, consiguiendo que cada vez sean menos las personas que le creen a ese Estado que está diciendo todo eso, consiguiendo que muchas más personas empiecen a hablar por sí mismas.</p>
<p>No de mí, o de Luis [Manuel Otero], o de Maykel [Obsorbo] sino de sus propias vidas, de las cosas que les pasan a ellos en su día a día, de lo que le pasa a su vecino, de lo que sienten cuando ven esas mismas campañas en la televisión, de lo que sienten cuando ven que la policía le quita la comida a un carretillero y le pone una multa de 2 000 pesos a un muchacho de 18 años porque se bajó un momentico el nasobuco para fumarse un cigarro. Todos esos atropellos que conocemos de siempre, en este país, hay que decirlos. Y eso no lo podemos hacer solo nosotros. Eso tiene que ir haciéndolo cada persona.</p>
<p>Aprender a luchar o gritar lo que te pasa individualmente y lo que les pasa a las personas alrededor de ti. Cuando eso empiece a pasar ―y, de hecho, está pasando― el país cambiará. Eso lleva a que haya otro tipo de paradigma, a que ya no sea un problema o un temor o un caer en desgracia meterse en esas cosas. Sí, es eso, pero al mismo tiempo es hasta <em>cool</em>. Hasta ese tipo de cosas que pueden parecer muy superficiales. Es decir, como tú te opones a la policía es <em>cool</em> y ya lo <em>cool</em> no es: “Policía, policía, tú eres mi amigo” sino otra cosa. Hasta esas cosas tan superficiales influyen en que haya cambios.</p>
<p>Yo siempre recuerdo a Carpentier que hablaba muy bien de los <em>snobs</em> en la década del 20 o del 30. Él decía: “Si todo el mundo critica a los <em>snobs</em>, pero no se dan cuenta de que los <em>snobs</em> muchas veces son la punta de lanza de los cambios, de cambios que después se hacen más profundos, que se asientan, que generan una creación” … Así mismo pasa con este tipo de cosas políticas y más hoy con todo esto de las redes, de los <em>youtubers</em>, de los <em>influencers</em>. Yo no desestimo nada de eso. Creo que cada cual tiene y hace lo que puede desde las herramientas que tiene, desde lo que le enseñaron, desde sus gustos y todas esas cosas importan.</p>
<p>Importan tanto los <em>youtubers</em> que hacen directas como cualquier intelectual que haga un texto y que posicione ese texto en las academias del mundo o en la academia cubana. Tanto una cosa como la otra influyen en un público determinado y generan un cambio en un rango acción. Lo que sí me parece ya bobo, ingenuo, y muy totalitario es pretender que la crítica nazca de un centro como mismo nace el poder.</p>
<p>El poder siempre va a tener un centro y, hasta el poder, ya hace mucho tiempo que se demostró por Foucault y quienes saben de eso, el poder ya tampoco tiene un centro. Entonces, cómo la resistencia va a tener un centro. La resistencia tiene que ser tan plural, tiene que ser capaz de pasar por encima de todos esos prejuicios como mismo el poder lo hace; porque el poder sí es muy inteligente. Nosotros tenemos que ser más inteligentes que el poder.</p>
<p><strong>¿Tuviste problemas con tu familia cuando eso pasó?</strong></p>
<p>Problemas con mi familia he tenido todo el tiempo. Yo veo en las redes a mucha gente que bloquea a su familia en Facebook. Yo también he tenido que bloquear a muchos de mi familia en Facebook para protegerlos, para que no vean cosas que yo sé que ellos no van a entender o que no van a saber procesar y les va a provocar que les suba la presión, que se molesten más de lo que deben, o que malentiendan… Problemas con mi familia he tenido todos los días de este mundo y sé que los voy a seguir teniendo. Desde problemas de molestia hasta tristeza.</p>
<p>A veces, simplemente, es que ellos están profundamente preocupados por lo que me puede pasar. Desde esa preocupación y esa tristeza reaccionan y lo único que se les ocurre es decirme: “Por favor, para”. A quién le van a decir que pare, ¿al gobierno? ¿Cómo le van a decir al gobierno: “no le hagas eso a mi hija”? Al final me lo dicen a mí: “para, por favor”.</p>
<p>También opera en esos casos un argumento, una cosa viciada que tenemos, y es que: “si esto me está pasando es porque algo mal estoy haciendo”. Ahí es cuando la cosa realmente se pone grave porque ya no es tu mamá diciéndote: “por favor, cuídate”, es la misma lógica que tiene el poder, y que te dice la Seguridad del Estado y que usa la policía cuando tú te enfrentas a ella. Eso mismo te lo está diciendo tu familia. Entonces, tú piensas: “¿Cómo es posible que este Estado haya conseguido poner en la mente de cada persona, no importa si te quieren o no, el mismo tipo de argumento?” Y el argumento que está detrás de eso, o la lógica que está detrás de eso, es que no tenemos derechos.</p>
<p>No tenemos conciencia de los derechos que tenemos, aunque nos los violen diariamente. Ellos los pueden violar, pero esos derechos siguen siendo derechos, siguen siendo legítimos. Y tú te tienes que creer todos los días de tu vida que estos derechos son inviolables, aunque te los violen. Y tú tienes que pararte delante del policía y decir: “No, señor, yo no estoy haciendo nada mal, y aunque lo estuviera haciendo, de todas maneras, yo tengo derechos y usted no es la persona que me tiene que decir eso”. Usted no está para eso, usted está para cuidar, para mantener el orden, pero usted no está para reprimir personas que ni siquiera sabe por qué están siendo reprimidas y no está para decirle a esa persona: “Ay, mija, pero algo mal tú estás haciendo”. No está para suponer y para dar por sentado; esa no es su función, usted está siendo doblemente maltratador y doblemente violador de esos derechos al decirme eso, porque me los está violando y porque, además, ni siquiera me está dando el beneficio de la duda que tengo porque soy ciudadana. Yo soy inocente hasta que se demuestre lo contrario. Si usted no sabe por qué yo soy culpable, cómo usted me va a detener, cómo usted me va a decir todo eso.</p>
<p>Ahí te das cuenta de que cuando le pase a él, cuando no sea yo a la que repriman sino a él, él tampoco va a saber cómo defenderse. Y eso es lo que está de base. Él no sabe por qué yo me defiendo, pero él tampoco sabe que él también se tendría que defender de una cantidad enorme de cosas porque eso que hace la Seguridad del Estado de poner policías delante para no salir ellos, para ellos no recibir esa responsabilidad, eso también es violar los derechos de ese policía. Y ese policía no tiene ni la remota idea de que eso que está ocurriendo con él también es una violación y que no debería estar pasando. Y que no debería él ser la persona que se interponga entre la Seguridad del Estado y yo. Que esa función que le están asignando, él no tiene por qué tenerla y que lo están echando a fajar conmigo por una cosa que ni sabe, porque tú no sabes la impotencia que yo siento cuando yo llego a la estación, me enfrento a la policía y le digo: “Búscame en el registro a fulano, por qué está detenido”. Y el policía lee: “CR”. Ni él mismo sabe qué es CR. Y le pregunta al superior: “¿Qué cosa es CR, por qué fulanito está detenido por CR?”. Y el superior le dice: “Eso es contrarrevolución”. “Ah, contrarrevolución”. Pero él ni sabe qué cosa es contrarrevolución tampoco. No sabe qué es CR, no sabe qué es contrarrevolución. Él sabe que está en un papel que supuestamente lo exime a él de responsabilidad personal y profesional, lo exime de todo. Pero ese papel no lo exime ni a él, ni a su superior, ni a la Seguridad del Estado, ni al Estado cubano de lo que está sucediendo. Al final, lo único que hace es ponerse a la defensiva conmigo, que tengo todo el derecho a preguntar e indagar por la persona que está detenida y lo enfrenta a mí y nunca lo enfrenta a lo que está detrás. Con esas trabazones el poder cuenta porque es lo único que mantiene esto.</p>
<p><strong>¿No te da miedo con tu hijo?</strong></p>
<p>Mi hijo no está en Cuba. Cuando todo empezó hace unos meses, que empezó con más fuerza, y tuvimos que hacer la campaña para sacar a Luis Manuel de la cárcel, mi hijo se fue. Se fue con su papá que vive en Argentina, que también se fue de Cuba por problemas políticos, hace como dos o tres años atrás. Ya esa decisión estaba tomada.</p>
<p>No fue que yo mandé a mi hijo fuera porque yo estaba teniendo problemas políticos, sino que ya yo había decidido que mi hijo no iba a crecer en Cuba porque no hay un futuro que yo pudiera vislumbrar para él aquí. Y entonces ahí tu familia te dice: “Te van a matar o te van a meter presa o te van a hacer la vida imposible, para ya”. Y tú les dices: “Es que me están haciendo la vida imposible porque yo misma tuve que decidir mandar a mi hijo fuera y quedarme yo, por lo menos hasta que no me vaya, que seguramente también me iré porque es así, y hasta que eso no ocurra yo tendré que vivir separada de mi hijo. Entonces ya me están haciendo la vida imposible”.</p>
<p>Mi hijo no está en Cuba y no temo por él ahora mismo.</p>
<p><strong>¿Cómo te vinculaste al <em>Movimiento San Isidro</em>, cómo llegaste ahí?</strong></p>
<p>Yo llegué al <em>Movimiento</em> por Luis. Al que conocí primero fue a Luis. Yo estaba escribiendo un texto, en octubre del año pasado, para una revista y quería hablar de Luis, pero no conocía a fondo su obra. Conseguí su número, lo llamé y fui a entrevistarme con él por su obra. ¿Qué sucede con la obra de Luis? La obra de Luis es ese tipo de obra que te lleva directamente al activismo. Es una obra que busca activarse socialmente, que sin eso no es obra. Es decir, eso es lo que la hace profundamente subversiva y demás. Entonces, de la obra, pasé rápido a qué cosa era el <em>Movimiento San Isidro</em> y cómo una cosa se retroalimentaba de la otra. Me interesó mucho esa manera del <em>Movimiento San Isidro</em> de hacer explícita su visión de la cultura como algo no de una élite.</p>
<p>Esa cosa que nosotros vemos todo el tiempo en la televisión de que “la cultura está en buenas manos”, esos <em>spots</em> que promueve el Ministerio de Cultura, que por supuesto, no tiene la más remota idea de lo que es la cultura, eso a mí me parece fascista. Y el <em>Movimiento San Isidro</em> lucha en contra de eso todos los días.</p>
<p>Es decir: ¿Qué cosa en buenas manos de qué? La cultura se genera y se genera, incluso, aunque tú la trates de meter en una cápsula y va a salir por donde sea que salga. Lo mismo uno que está en un solar tocando rumba, que en la Sinfónica Nacional. La cultura no hay manera de regularla.</p>
<p>Ellos ―los que son del <em>Movimiento</em>― creo que entienden perfectamente eso y tratan de potenciar a todas esas personas que nunca van a estar en una galería, que nunca van a estar en un concierto del Estado o de alguna institución oficial. Tratan de potenciar a esa gente. A esa gente que van a ser desechadas o que ya están siendo desechadas a la par de otras personas que no son desechadas. Porque yo también soy del <em>Movimiento</em>, y bueno, soy desechada ahora o quieren ellos que lo sea por mis ideas política, pero hasta hace poco, fui curadora invitada del Centro de Desarrollo, hacía mis exposiciones donde me diera la gana. Es decir, hasta que no me metí directamente con ellos, yo fui aceptada. Y estudié en una universidad, en fin…</p>
<p>Esa mezcla súper interesante de generaciones, pero también de acceso, de personas que tienen mucho acceso a la institución y otras que no tienen ninguna, esa mezcla fue lo que me interesó del <em>Movimiento</em> y por eso fue por lo que me vinculé a ellos.</p>
<p><strong>¿Me puedes hacer un resumen de los días de la protesta?      </strong></p>
<p>Esa cosa del miedo. Y yo creo que es porque estuve muchos años de mi vida pensando en eso, pensando en qué iba a hacer yo frente a todo eso que estaba sucediendo en Cuba. Y como me demoré tanto en reaccionar visiblemente, es decir, confrontar directamente al poder desde lo político, me demoré tanto, tanto, tanto, lo pensé tanto, que cuando ya lo hice, lo hice completo. Entonces, la gente me dice: “Es que tu estrellato en esta historia ha sido muy precipitado”. Era una profesora ahí, tranquila, que hacía sus curadurías, reconocida y de momento…Y yo creo que es por eso.</p>
<p>Yo esperé, esperé, esperé. Esperé a tener el mapa completo, todos los argumentos completos para entonces ya, lanzarme con todo. Yo le digo a esa gente que me atiende: “Miren, se equivocaron de persona porque no me dan miedo. Ustedes pueden hacerme lo que quieran, pueden meterme presa…Además, perdí muchas cosas también en muy poco tiempo. Perdí mi trabajo, tuve que dejar que mi hijo se fuera, por lo tanto, también perdí hasta cierto punto a mi hijo, por lo menos por un tiempo, me separé de mi marido que tampoco aguantó esta historia.</p>
<p>Entonces ya, me quedé sin nada y eso también te ayuda. No solo a no tener miedo sino te ayuda a valorar la vida desde otro punto de vista, a que esas cosas que son muy importantes dejen de serlo un poco, y entonces te tomas las cosas un poco más desenfadadamente, te tomas la vida más desenfadadamente. No le das tanta importancia a la vida.</p>
<p><strong>¿En cuántos calabozos has estado hasta hoy?       </strong></p>
<p>No, si tú supieras que he estado en pocos. He estado como tres veces en el mismo calabozo. Bueno, estuve una vez en Zanja, y como tres en Regla. Parece que les encanta mandarme para ahí y me alegra porque ahí son súper amables los policías. Pero todas las demás veces que me han detenido, no me han metido en calabozos. Ellos han esperado a esta confrontación… cuando pasó lo de Denis [Solís] para meterme en el calabozo.</p>
<p>Pero hasta ese momento, ellos no me querían meter en ningún calabozo. Ellos me mantienen, incluso, cuando me llevan para las estaciones, prefieren mantenerme en una sala intermedia. Es como que me dan otro tratamiento porque soy intelectual y no sé qué. Y eso a mí me molesta de una manera tal, que entonces me pongo peor porque me molesta esas diferencias porque yo no soy más importante ni menos importante que nadie.</p>
<p>Entonces, a unos les das golpes, a otros los tratan con respeto, a otros les dan una muela, a otros no les dan ninguna muela y van directo a la confrontación física y eso es duro. Cuando tú entiendes eso, porque, además, contra eso no puedes hacer nada. Es decir, tú le puedes decir a ellos: “Trátame igual que a fulano”, pero de todas maneras no te van a tratar igual. Luchar contra eso sí es difícil porque qué vas a hacer. Es decir, qué vas a hacer frente a eso. Lo único que puedes hacer es decirlo.</p>
<p><strong>Nos habíamos quedado por el resumen de estos días de atrincheramiento. </strong></p>
<p>Esos días fueron…No sé. Fíjate que yo he estado tratando de escribir un texto sobre esos días como lo hizo Carlos Manuel, que hizo una crónica más general y no he podido. Mientras yo estuve allá adentro, yo saqué textos pequeños sobre cosas puntuales, pero sé que una cosa así más general, sé que me va a costar tiempo porque fueron muchas cosas en muy pocos días.</p>
<p>Además, era una mezcla de tristeza porque yo sabía que Luis y Maykel se podían morir, que eran los que se mantenían con la huelga de hambre y sed, ya iban para siete días y todo el mundo afuera me estaba diciendo a mí, que era la que coordinaba, me estaban diciendo: “A partir de siete días se pueden morir en cualquier momento”. Y yo decía: “Pero cómo se van a morir si yo los veo, están débiles, pero están, es decir, no vomitan, no los veo graves, graves, así, visiblemente. Y me decían: “Es que puede pasar así, vivo, muerto, vivo, muerto”. Así.</p>
<p>Era esa preocupación constante, esa cosa que te genera como un nerviosismo diferente porque sabes que es extremo, pero a la vez era un clima tan de camaradería, de vamos a ayudarnos, vamos a cuidarnos los unos a los otros, te toca hacer esto y a ti aquello. Entonces, esa organización que se iba regenerando, e iba cambiando, los roles iban cambiando, pero todo rápido, porque además, no había tiempo, todo rápido y hasta cierto punto armónico. Nos fajábamos, las discusiones eran…Pero rápido, a las dos horas de la discusión, ya todo el mundo se llevaba bien de nuevo porque, además, qué ibas a hacer, no podías salir de ahí.</p>
<p>“No te hablo más, me voy para mi casa”. No existía me voy para mi casa. Todo lo que ocurría tenía que ocurrir en ese espacio pequeño, para 14 o 15 personas, ese espacio se quedaba muy chiquito, y tenías no solo que estar, sino que funcionar. Los que estaban en huelga estaban como exonerados, digamos, de funcionar en muchas partes del día, podían estar, simplemente, sin hacer nada. Pero entonces, los que no estábamos en huelga, teníamos que hacer las cosas por nosotros y por ellos. Todo.</p>
<p>No solo las cosas de ahí de la casa sino mandar la información para afuera, visibilizar las cosas, escribir, ponerte de acuerdo con… Ver cómo iba a entrar la comida para los que comíamos, fajarte con el de la esquina que no dejaba pasar. Es decir, tenías que generar toda una dinámica ahí de funcionamiento en tiempo récord por ti y por los demás. Fue muy difícil, pero a la vez fue sumamente placentero.</p>
<p>Porque, además, había una diversidad tal en ese lugar. Cada vez que yo miraba a cada uno, yo decía: “Es como si lo hubiésemos preparado”. Y realmente no lo preparamos. Es decir, ahí nadie hizo un <em>casting</em> primero de cuáles son las personas con las que vamos a convivir diez días o los días que sean, porque, además, ni siquiera sabíamos que nos íbamos a quedar ahí en un principio, ni que nada de eso iba a ocurrir, ni que íbamos a entra en huelga los que entramos. Y la diversidad era tan grande que tú decías: “Parece mandado a hacer”. Porque hasta un musulmán. ¿Cuántos musulmanes hay en Cuba ahora mismo? Y ahí adentro había uno. No era posible esa diversidad. Entonces, eso siempre te genera como una alegría, de que estás viviendo una cosa que nunca más vas a vivir posiblemente, y que lo estás haciendo por una causa justa.</p>
<p>Lo estás haciendo por una persona que está injustamente presa. Pero, además, lo estás haciendo por toda la fractura social que tú has vivido durante toda tu vida, y por las cosas que quieres regenerar, y por las cosas que quieres que funcionen bien para la gente, y por esos vecinos que se te paran en la puerta, que te quieren ayudar, y que no se atreven a decirle a la Seguridad de la esquina: “Eres un hijo de puta”, pero se atreven a pararse en tu ventana a decir: “¿En qué te puedo ayudar?”.</p>
<p>Por esa gente tú lo estás haciendo y por todo el mundo. Incluso, los que todavía no entienden. Y eso da una satisfacción. Saber que tú estás haciendo algo por tu propia vida y por la vida de otros, eso genera siempre satisfacción. Es decir, que no estás de brazos cruzados, que estás actuando, y que eso está en consonancia con lo que tú crees, que no estás simulando. Mucha gente que ahí era muy joven, por primera vez sentía que no estaban simulando y eso genera satisfacción.</p>
<p><strong>¿Crees que el Estado manejó bien esta situación?      </strong></p>
<p>No, un desastre. El Estado está sin cabeza. Es como… Todo lo han hecho mal. Si yo fuera Estado… Yo se lo digo muchas veces a los de la Seguridad cuando me detienen: ¿Cómo pueden hacer las cosas tan mal? Yo creo que lo hacen tan mal que por eso están en el poder. Porque yo creo que si lo hicieran un poquito mejor, uno supiera del lado de acá, como irles en contra, pero es que lo hacen todo tan mal, y tan disfuncional, y hoy hacen una cosa y mañana hacen otra, que uno se descoloca todo el tiempo porque…Yo a veces digo: “Es que quieren que se caiga”. Tienen que querer porque es que lo hacen todo demasiado mal. Un desastre.</p>
<p>Nos sitiaron por gusto porque podíamos haber salido y haber hecho la peregrinación por Denis. Después nos quitaron la comida y fue peor porque entonces entramos en huelga de hambre. La cosa esa de envenenar el agua, mandaron al vecino ese a que le diera golpes a Luis, lo sacara de ahí. Es decir, cada cosa que hacían era peor que la anterior, mostrando su naturaleza mafiosa total, pero también su no saber gestionar una crisis. Porque, claro, no la pueden saber gestionar. Primero, no la han tenido de esta manera en mucho tiempo; segundo, ellos nos desprecian profundamente.</p>
<p>Yo creo que la no gestión de esa crisis viene, sobre todo, porque ellos desprecian todo lo que no sea ellos mismos. Han perdido, realmente, la capacidad de mirar al otro, reconocer al otro, entender la inteligencia que tiene el otro, reconocerle su valía. Entonces, ya, como ellos pasan de todo eso, pasan soberanamente de todo eso, ellos de verdad se piensan que son los únicos que pueden hacer y que tienen derecho a hacer.</p>
<p>Los que están arriba le enseñan eso a los que están abajo, y los que están abajo no tienen cara. No solo no tienen rostros porque no dicen su nombre real, porque tú no sabes quiénes son realmente. No. Es que tú los miras y esas personas no tienen ojos, es decir, tienen ojos vacíos, caras vacías. Tú les hablas de cosas y ellos te corresponden con consignas y tú les dices: “Sí, ya está bien, pero no me respondas con una consigna, no me respondas con una llamada a tu superior para que te diga lo que me tienes que responder, dime tu opinión como persona”. No tienen opinión como persona porque no son personas en ese momento. No son personas. Son como una máquina ahí que pusieron, y que ellos van a hacer exactamente lo que le diga alguien. No importa quién.</p>
<p><strong>¿Pudieras decir aquí lo que hubieses dicho en el Sistema Informativo si te hubiesen dado derecho a replicar?</strong></p>
<p>Yo creo que lo he dicho muchas veces. Es decir, en cada cosa que he hecho yo misma, porque lo que más hago ahora son directas, porque es la manera más efectiva de llegar rápido a la gente por ti misma y lo he dicho muchas veces: “Tenemos que convencernos de que nosotros tenemos la posibilidad de tener un país mejor”. Es decir, la cosa esa de la esperanza, pero la esperanza no puede estar en buscar la manera que sea para salir de aquí y, entonces, comenzar a vivir.</p>
<p>Yo tengo amigos cercanos que están esperando a vivir cuando se vayan, que no hacen nada en Cuba, no hacen nada. Están en su casa, su mamá les da la comida, generalmente es porque les mandan dinero de afuera, y bueno, la mamá puede con ese dinero que le manda alguien, darle la comida. No trabajan porque el salario que les pagan es una mierda, por lo tanto, no quieren trabajar.</p>
<p>Pero, además, están totalmente desmotivados porque&#8230; lo que sea. Es decir, la gestión de las instituciones, ellos piensan que es mediocre, y, por lo tanto, ahí con esa gente yo no voy a trabajar, para qué. Entonces, no hacen absolutamente nada. Viven de su mamá o del dinero que mandan y que gestiona su mamá o su papá y cuando tú les dices:</p>
<p>― Bueno, ¿y tu vida?</p>
<p>― No, yo me voy a ir en tal punto para tal lugar y ahí, entonces, yo voy a hacer una vida. Y ahí si yo friego platos, y ahí si yo…no sé qué.</p>
<p>― ¿Y por qué no lo haces aquí, por qué no tratas de mejorar las cosas aquí?</p>
<p>― No, pero mija, no seas ingenua. Eso es acabarme la vida.</p>
<p>― ¿Y estar ahí sin hacer nada no es acabarte la vida? ¿Y postergar lo que tú puedes hacer no es acabarte la vida?</p>
<p>―No, no, no…</p>
<p>Entonces, si nosotros nos conectáramos con construir una vida digna para uno aquí, para los demás, y poner nuestra esperanza en eso, pero la esperanza de verdad. No es ilusiones. No, no. Es: “Yo creo que tú no tienes razón porque tú no entiendes lo que está viviendo la gente. Tú no tienes la capacidad de gestionar la vida de la gente ya. Ni de proporcionarle a la gente las vías correctas para vivir. Por lo tanto, yo creo que tú estás de más ahí, tú eres el que está de más aquí y por lo tanto tú te vas. Porque, además, tú no eres nadie”.</p>
<p>Díaz Canel, tú no eres nadie, los ministros… ¿Qué son esos ministros? Los ministros no saben nada. La mayoría son militares que los han puesto ahí para cumplir con un poder que está más arriba y no sirven, quítalos. Alpidio Alonso, ¿qué obra tiene esa persona? Esa persona no tiene obra y, por lo tanto, no tiene capacidad de gestión tampoco, es decir, no tiene que estar ahí. El rector del ISA, ¿quién es el rector del ISA? El rector del ISA es un funcionario que estudió no sé qué cosa y que ha sido cuadro toda su vida, por lo tanto, no puede estar ahí. Ahí tienen que estar las personas que saben hacerlo, que pueden hacerlo y que quieren hacerlo.</p>
<p>Tenemos que creer que nosotros podemos construir un país mejor. Desde nuestras capacidades para que ya no nos tengamos que ir para vivir. Podemos vivir aquí y podemos hacerlo bien, pero tenemos que creérnoslo y tenemos que tener la valentía suficiente y, sobre todo, la fe suficiente para hacerlo.</p>
<p>Y para que nuestra vida cotidiana comience a parecerse un poquito más a lo que sale en el televisor, a lo que tienes que decir cuando te preguntan qué pasa con tu vida cotidiana y no tengas que mentir, y no tengas que decir enfrente de una cámara: “Nosotros los cubamos hemos tenido siempre una fuerza muy grande, una resistencia muy grande, vamos a luchar siempre…” No tengas que decir eso. Puedas hablar de lo que realmente pasa en tu vida cotidiana.</p>
<p>Cuando ya tu vida cotidiana, y lo que tú haces normalmente, tú lo puedes decir en cualquier lugar, y puedas tratar de mejorar eso con instituciones de verdad, a las que tú acudas y te quejes de verdad y haya una respuesta de verdad y haya una persona con un rostro de verdad que te responde, y tú: “Bueno, no me respondiste, voy más para arriba”. Cuando eso empiece a pasar y todo empiece a normalizarse, democráticamente hablando, entonces ya, las cosas realmente están cambiando para bien. Pero mientras eso no ocurra…Todo se va a trabar.</p>
<p>Y la gente va a seguir prefiriendo arriesgar sus vidas de verdad. Metiéndose en una balsa en el mar, o cruzando una frontera, enfrentándose a los coyotes y a no sé cuántas cosas, que son riesgos más duros que enfrentarse a la Seguridad del Estado, y empezar a construir un país aquí. Cuando la gente entienda que es el mismo riesgo, o tal vez, hasta menor, hacerlo desde acá dentro, entonces vamos a tener un país diferente.</p>
<p>Pero mientras eso no pase, la gente se va a seguir arriesgando más en todas esas aventuras enloquecidas por ahí para llegar a un país donde, entonces, tú puedas participar. No. Todos podemos participar, estamos obligados a participar, eso es una obligación cívica, y eso es una responsabilidad que hay que asumir.</p>
<p>Yo creo, realmente, que las personas que ven el noticiero y se creen lo que está diciendo el noticiero es por comodidad. Ahí hay una parte de comodidad, porque mentira, por muy bruto que tú seas, que yo no creo en brutalidades, yo creo que las personas tienen gustos y tienen maneras distintas de procesar la información, pero por muy bruto que tú seas, o por muy poco informado que tú estés, no es posible que tú mires lo que te diga el noticiero y mires para el lado, y no te des cuenta de que algo no funciona ahí.</p>
<p>Yo creo que ahí lo que está sucediendo es comodidad de las personas que por no meterse en problemas, se callan las verdades. Y saben. Todo el mundo aquí sabe que lo que se dice en la televisión no es verdad. Eso, cualquiera, cualquiera…Hasta un niño chiquito, mi hijo, cuando era pequeño, no se lo creía. Entonces, si no se lo cree un niño, como te lo vas a creer tú que eres adulto. Es mucha la comodidad que hay. Mucha la comodidad y la no fe. Es decir, no creerse que realmente se puedan cambiar las cosas.</p>
<p>Y eso es lo primero que hay que convencer. Hay que convencer a la gente de que sí es posible, de que sí podemos tener un país mejor, de que sí tenemos la posibilidad para cambiar, de que esas personas que están en el poder, ni saben nada, ni les importan y que no tienen tal poder. Es decir, el poder ese que ellos tienen se sustenta en muchas cosas, pero también se sustentan en nuestra comodidad. En esa falsa comodidad que al final te hace perder tu vida en sobrevivir. Estás sobreviviendo todos los días. Porque salir a una cola es sobrevivir. Salir a una cola es amargarte la vida todos los días de tu vida y para eso no es necesario irle en contra a la policía. Eso es, simplemente, vivir en Cuba. Vivir en Cuba te garantiza automáticamente la infelicidad.</p>
<p>Hay gente que puede luchar contra eso, claro, todos lo hacemos, todos nos inventamos, y vemos El Paquete, y vivimos en la isla de no sé qué…un programa que hay, <em>La isla de las tentaciones</em>, qué sé yo. Tú vives en <em>La isla de las tentaciones</em> y al otro día tienes que salir a una cola. Entonces, si seguimos así vamos a malvivir para siempre. Estamos condenados a malvivir para siempre porque no nos creemos que tenemos el poder para cambiar este país. Y de tener un bar en la esquina donde yo pueda ir, y de tener un salario que me permita comprar en los supermercados, pero que también me permita comprar en un negocio orgánico…</p>
<p>Podemos tener un país diverso para los gustos de todo el mundo, pero tenemos que creerlo y tenemos que hacerlo. Más nada que eso.</p>
<p><strong>Háblame del 27 de noviembre….</strong></p>
<p>Bueno, el 27 de noviembre para mí fue un día terrible porque yo estaba detenida. Yo salí el 27 de noviembre justo en la madrugada cuando me dejan en la casa. Como a la hora, yo volví a salir, y por supuesto, tenía vigilancia y sabía que iba a ir detenida. Me tuvieron doce horas dando vueltas. Primero, dando vueltas por la cuidad en la patrulla porque no sabían dónde ponerme. No me podían llevar para una estación porque, supuestamente, a mí me habían sacado de San Isidro porque Carlos había violado los protocolos sanitarios. Entonces, era por una situación sanitaria, epidemiológica, higiénica, no me podían llevar detenida.</p>
<p>Me empezaron a dar vueltas por la cuidad y finalmente me dejaron dentro del carro de patrulla, me lo cambiaban cada cierto tiempo, en un parque que está a la salida del túnel de 5ta. Que, además, me he enterado después que allí llevan a otras personas. Parece que ese parque lo usa la Seguridad del Estado para eso, frente a la casa de las tejas verdes estas, y ahí me tuvieron hasta, más o menos, cinco y pico, seis de la tarde del 27.</p>
<p>Que entonces ya, sin saber qué hacer, yo no estaba comiendo porque ese era mi segundo día de huelga de hambre. Recuerden que yo entré a la huelga al final ya de estar en San Isidro, y ellos querían que yo comiera unos panes de esos que les dan a ellos con jamón. Porque esa es la otra historia, ellos se pasan todo ese tiempo y a ellos le dan unas meriendas, hasta las meriendas son estándar, entonces les dan ese pan con jamón viejo y unos juguitos que son unas cajitas, que además, eso lo comprobé después con Carlos Manuel que le pasó lo mismo, los jugos dicen una cosa y son de otra. Es decir, que ni siquiera la caja del jugo que se toma la gente de la Seguridad del Estado coincide con la verdad. Ellos dicen que es una cosa y es otra. Son de limón y son realmente de mango y así.</p>
<p>Ellos querían que yo me comiera eso y yo les dije que yo estaba de huelga, y me dijeron: “No, pero la huelga de hambre puedes tomar jugo”. Y yo dije: “Sí, pero no quiero tu jugo, no quiero nada, dame nada más agua”. Entonces, a eso de las seis, como ya no sabían que iban a hacer me dijeron: “Te vamos a llevar para tu casa”. Y yo les dije: “Mira, para mi casa no me lleves porque yo no tengo llave, mi llave está en San Isidro. Me llevas para San Isidro a buscar mi llave, con mi carnet y mis cosas que están en San Isidro y que no me permitiste llevarme, o me llevas para el ministerio porque yo sabía lo que estaba pasando en el ministerio porque ellos para tratar de conseguir mi segunda llave, ellos me permitieron llamar a un amigo que es el que tenía esa segunda llave. Cuando yo hablé con mi amigo, le dije: “¿Dónde tú estás?” y él me dijo: “En el ministerio porque hay aquí una protesta”. Supuestamente yo tenía que decirle: “Bueno, ven para mi casa para que me traigas la llave porque me van a llevar”. Y lo que le dije fue todo lo contrario: “Quédate donde estás y no me traigas la llave”.</p>
<p>Cuando ellos oyeron: “No me traigas la llave”, enseguida me quitaron el teléfono y me dijeron: “Pero eso no era lo que ibas a decir”. Por favor, yo digo lo que yo quiera. Entonces, no me podían llevar para mi casa porque no había llave, por supuesto, para San Isidro yo sabía que no me iban a llevar, sabía que no me iban a llevar para el ministerio y cuando dije: “Llévame para el ministerio” … “¿Cómo tú sabes lo del ministerio?”</p>
<p>Como no tenían para dónde, yo les dije: “Llévenme para casa de Omara”. Que ellos no querían al principio, pero entre tantas no opciones, decidieron traerme para acá. Yo llego aquí. Cuando yo llego aquí, primero decido comer porque me entero de que Luis no se sabía dónde estaba, me entero de que Maikel seguía en huelga en su casa y dije: “Evidentemente, los nueve días de huelgas de ellos, yo no puedo competir con eso, yo solo llevaba dos y un poco, y sabía que iba a necesitar fuerzas para empezar todo aquello”. Entonces como, pero no tenía manera de conectarme a internet.</p>
<p>Omara no tenía internet en ese momento, yo tampoco. Yo sabía que había algo pasando en el ministerio, pero no sabía qué. Estaba loca por poder tener internet, por saber, por hacer una directa para que la gente supiera exactamente por dónde se tenía que ir. Porque ya yo intuía, porque por la historia que conozco de este país, que ahí eso podía salir algo muy bueno o podía ser un fiasco total, porque sabía lo que iba a hacer la gente del ministerio, sabía que iban a tratar de estabilizar la situación, de calmarlos, de hacerles promesas, para después hacer todo lo contrario.</p>
<p>Entonces, yo quería, de alguna manera, incidir en eso y no podía. Hasta el otro día por la mañana, a media mañana, fue que nosotros logramos conseguir internet. Ahí es donde yo me pronuncio, se pronuncia Omara, pero ya la reunión había pasado, ya los acuerdos habían sido conseguidos. Entonces, para mí el 27 fue horrible porque era una ansiedad, no saber, querer hacer y no poder, querer acompañar a esa gente que estaba ahí y ni siquiera saber cuántos eran, cómo estaban y fue realmente terrible.</p>
<p><strong>¿Tú crees en el diálogo como camino, como solución? </strong></p>
<p>Yo siempre creo en el diálogo y creo que Cuba necesita un diálogo, pero el diálogo que necesita Cuba es al interior de Cuba misma. Y para mí, cuando yo digo Cuba no es ni los funcionarios de los ministerios esos que están puestos ahí…No porque ellos no cuenten sino que ellos no cuentan como personas. Es lo mismo que te decía ahorita. Como mismo no cuenta como persona la Seguridad del Estado, ellos tampoco porque ellos no evalúan la vida y no se enfrentan a las cosas como personas.</p>
<p>Si tú mismo estás respondiendo a consignas, a un poder y a lo que te dicen, entonces yo no puedo dialogar contigo porque estoy dialogando con el poder directamente a través de ti. Y con ese poder yo no tengo nada que dialogar porque ese mismo poder que me estaba manteniendo con vigilancia, que me está dejando sin derechos, y que te está poniendo a ti no como persona sino como un ente ahí, que me está bloqueando el acceso a lo que yo puedo conseguir. Si tú no te comportas como persona, yo no te puedo tratar como persona porque no lo eres. En ese momento no estás asumiéndote como persona.</p>
<p>Yo, cuando digo Cuba, me refiero a todas las personas, instituciones, organismos, proyectos que están tratando de existir y que muchas veces chocan entre ellos. Ese diálogo si es necesario. Es necesario que yo me entienda con el proyecto que está allá y que está tratando de luchar porque los animales no sé qué…Con ellos me tengo que entender. Me tengo que entender con las Damas de Blanco, me tengo que entender con los intelectuales, de los cuales ya no me siento tan parte, pero que también tienen sus demandas legítimas, me tengo que entender con ellos, me tengo que entender al interior de Cuba.</p>
<p>Ese tejido social tiene que ser regenerado por nosotros mismos. Y para eso, por supuesto, es indispensable el diálogo. Ahora, el diálogo con una institucionalidad, con una legalidad, con unos aparatos represivos que lo único que les interesa es mantener el poder ese que me está violando los derechos, por supuesto que no puedo tener diálogo. Porque esas personas no dialogan. Esas personas no. Esas cosas no dialogan. Esas cosas están allí para imponerse y se están imponiendo minuto a minuto.</p>
<p>Por lo tanto, qué vas a dialogar si ellos mismos hace rato que rompieron esa posibilidad de diálogo.</p>
<p><strong>Entonces, con ellos, ¿cuál es el camino? </strong></p>
<p>Quitarlos.</p>
<p><strong>¿Cómo?</strong></p>
<p>Dialogando entre nosotros. Y parándonos todos frente a ellos. No hay ni que hablar. Es bajanda. Tú no tienes la legitimidad para estar ahí, realmente no la tienes. ¿Por qué yo voy a dialogar contigo si tú no tienes que estar ahí? Tú estás para servirme a mí y me estás reprimiendo.</p>
<p>¿Cómo yo te voy a convencer a ti, por las buenas, de que tú tienes que irte? Tú no te vas a convencer, porque si tú tuvieras esa capacidad, ya tú te hubieses ido, por ti mismo, solito. Por vergüenza. Tú mismo hubieses dicho: “Ay, a ver, yo no le puedo poner a esta niña una patrulla en la puerta porque yo no tengo ese derecho. Entonces, si se la pongo, es porque yo sé que eso está mal”. O bueno, ellos no lo saben, me da igual. Pero está mal. Y tiene que haber algo fuera que te diga a ti: “Esto está mal”. Si no existe ese algo fuera, esa cosa imparcial, entonces es que está mal por ahí para arriba. Porque no tienes manera de protegerte frente a los abusos de poder. Es un sistema entero basado en abusos de poder a la gente, y la gente: “Dialoga, dialoga conmigo para yo convencerte de que estás abusándome”. ¿Cómo tú le dices al violador: “Eres un violador”? El violador lo sabe o no, yo no sé, pero lo que sí está claro es que él no tiene el derecho a ser el violador. Y que hay que quitar al violador, hay que meter preso al violador porque el violador solo no te va a decir: “Convénceme, que te voy a hacer caso”. Entonces, a esa gente hay que quitarlos. Hay que quitarlas, quitarlas. Ya. Punto. No tienen que estar ahí. No tienen esa legitimidad.</p>
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		<title>Daniel Díaz Mantilla: “Hablé de la necesidad de vencer el recelo”</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2021/09/daniel-diaz-mantilla-hable-de-la-necesidad-de-vencer-el-recelo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ismario Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Sep 2021 11:00:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Díaz Mantilla]]></category>
		<category><![CDATA[derechos ciudadanos]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Daniel Díaz Mantilla, escritor y editor cubano.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Periodismo de Barrio</em> entrevista a Daniel Díaz Mantilla, escritor y editor cubano. Esta entrevista forma parte de <em><a href="https://www.periodismodebarrio.org/2020/12/la-revolucion-de-los-aplausos/">La Revolución de los aplausos</a></em>, una serie de conversaciones con actores de la sociedad civil que se realizaron entre diciembre de 2020 y enero de 2021, a raíz del diálogo que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2020 en el Ministerio de Cultura.</p>
<p><strong>Vamos a empezar por la presentación…</strong></p>
<p>Yo soy escritor, soy narrador, poeta, ensayista, también soy editor. Comencé a publicar en los años 90, como parte de esa generación que se llamó los “novísimos narradores”, y he publicado novelas, libros de cuentos, poesía.</p>
<p>Trabajo en Ediciones Unión desde hace varios años. Antes de eso trabajé como editor alrededor de 12 años en una revista que se llama <em>La Letra del Escriba</em>.</p>
<p><strong>¿Has sido censurado alguna vez?</strong></p>
<p>Bueno, sí. He tenido dificultades en determinados momentos para publicar, por diversas razones. Algunas tienen que ver con el contenido, con la parte ideológica del texto, pero a la vez he tenido la suerte de poder publicarlo todo aquí, en Cuba, sin ningún problema. Es decir, ha habido demoras, ha habido incomprensiones, dificultades… Y algunas también tienen que ver más con la forma que con el contenido, por el asunto este de la hibridez entre géneros y la dificultad para clasificar un texto dentro de los cánones que tienen las instituciones, en este caso las editoriales.</p>
<p>He pasado un poco por encima de esas incomprensiones. En el caso de las cuestiones ideológicas, he tratado siempre de pasar por encima de todas esas incomprensiones, que han sido dolorosas, que han tomado tiempo, pero al final creo que he logrado que se me escuche, que se me entienda. He logrado insertarme en ese espacio que para mí es esencial, porque yo escribo para los cubanos, no solo para los cubanos, pero fundamentalmente para los cubanos. Y como mismo he podido publicar fuera de Cuba, siempre he querido, y lo he logrado, te digo, publicar dentro de Cuba para los lectores cubanos.</p>
<p><strong>¿Y cómo has logrado eso? ¿Cómo has saltado la censura?</strong></p>
<p>La censura por lo general tiene que ver con una incomprensión, con una dificultad entre las dos partes para entenderse, para respetarse, para vencer el recelo. Por lo general, las instituciones ven cualquier forma de crítica casi como un ataque, muchas veces lo han visto así, y cualquier tipo de novedad formal o temática, como algo peligroso o difícil de aceptar. Eso es comprensible también, porque muchas veces quienes deciden son funcionarios, burócratas, personas que no tienen una sensibilidad lo suficientemente desarrollada o actualizada para entender las cosas nuevas o críticas. Eso sucede. A mí, en lo personal, el haber sido censurado en algún momento me ha hecho buscar otros modos de expresión. Siempre desde el respeto, siempre desde la voluntad de llevarle a cualquier persona de cualquier tendencia ideológica o política, un contenido artístico, que es inevitablemente un contenido humano.</p>
<p>Entonces creo que esa censura me ha hecho crecer también un poco como escritor. Y a la vez como ciudadano. He evitado siempre cualquier tipo de confrontación en la que no haya un camino para la comprensión entre las personas. Nosotros podemos tener confrontaciones, podemos tener diferencias, podemos tener incluso discusiones serias, fuertes, pero jamás ha salido de mi boca hacia ninguna de esas personas una ofensa. Y jamás me he negado a la posibilidad de entendernos, de perdonarnos, de reconocernos, más allá del cargo que se puedan tener.</p>
<p>Inicialmente, con mi segundo libro, tuve muchas dificultades. Estuve alrededor de seis años sin publicar en Cuba…</p>
<p><strong>¿Entre el primero y el segundo?</strong></p>
<p>Entre el segundo y el tercero. Y fue difícil, realmente. Fue bastante difícil.</p>
<p>Yo jamás me fui, jamás hice ningún tipo de declaración que pudiera herirlos. Insistí una y otra vez. Y en algún momento las puertas se fueron abriendo otra vez. Al punto de que muchas personas que tuvieron una actitud de recelo hacia mí, que me vieron como un enemigo, o como un enemigo potencial, después fueron mis compañeros de trabajo. Y jamás, ni en ese momento ni después, tuve una actitud hacia ellos irrespetuosa o agresiva.</p>
<p>Yo trato por todos los medios de no crear enemistad con nadie. Creo que las diferencias en cuanto al pensamiento son algo natural, en cuanto a cualquier tipo de pensamiento, incluido el pensamiento político. Quizás seamos adversarios en algún debate, pero jamás seré enemigo de ninguno de ellos. Esa es mi posición.</p>
<p><strong>¿Crees que la literatura, el arte en general, tiene alguna función social?</strong></p>
<p>El arte tiene una función social siempre. En el momento en que el arte no tenga una función social, no es arte. Tiene muchas funciones, y todas son sociales. Tanto las cuestiones puramente estéticas como las cuestiones que tienen que ver con el movimiento de ideas. Son aspectos todos de la vida social, y la cultura es sólo en sociedad, y el arte también.</p>
<p><strong>Háblame de las cuestiones que llevaron al 27N.</strong></p>
<p>Creo que el 27 de noviembre [de 2020] confluyeron dos cosas distintas, pero que armonizan siempre, que siempre han estado de alguna manera juntas. Y es importante desligarlas, distinguirlas, para el análisis, para la comprensión, pero también hay que entender que esas cosas van juntas siempre. Es el eterno problema de la política y el arte, o la política y la cultura. Que haya contenidos políticos en la literatura o en el arte en general, es una cosa totalmente legítima. Es decir, el arte se ocupa también de la política como un aspecto de la vida de las personas, pero el arte no es política. Tú puedes hacer política con el arte si quieres, o puedes no hacerla. Eso es decisión de cada cual, como creador, pero no es ilegítimo abordar las cuestiones políticas dentro del arte.</p>
<p>Creo que ese día 27 hubo una parte de los reclamos de las personas que nos reunimos allí, que tiene que ver con cuestiones puramente artísticas, o de política cultural, no de la otra política, y son cuestiones muy antiguas, cuestiones que se van reactualizando, que van resurgiendo casi al ritmo de las generaciones. Por ejemplo, la cuestión de lo culto y lo popular en los años 60. Todo el debate, toda la falta de entendimiento que hubo entre las partes en ese momento, es una expresión del mismo conflicto. La polémica entre el arte realista y el abstracto, o los problemas con la música rock en los años ‘70, ‘80, ‘90, que yo los viví personalmente. Todas esas incomprensiones que en algún momento se han ido zanjando o se han ido resolviendo, yo creo que, parcialmente, son parte del mismo conflicto que incidió ese 27 de noviembre. Y son síntomas de que las soluciones que se le dieron a ese conflicto en los distintos momentos, con sus manifestaciones específicas, no resolvieron el problema de una manera satisfactoria o total.</p>
<p>Hay que entender también que la relación del artista con la sociedad y con las instituciones es una relación muy conflictiva. El arte es crítico e incide en la sociedad para cambiarla. Eso es ser revolucionario también. Además de eso, el arte es súper dinámico. Si una cosa no puede permitirse el arte es ser repetitivo y monótono. Y, por otra parte, las instituciones culturales, y esto es válido para cualquier institución cultural del mundo, las instituciones culturales forman parte de una burocracia, de una estructura que es más bien lenta en su movimiento. Eso hace que los conflictos reaparezcan una y otra vez. Lo que se necesita quizás es un modo de resolver ese desfase, que no sea agónico, que no sea tan crítico.</p>
<p>Nosotros tenemos, por ejemplo, congresos de la UNEAC, de la AHS, tenemos mil encuentros que cada cierto tiempo se realizan, debates, sobre todo después de una crisis como esta viene una especie de diálogo, un debate como ese que se hizo en estos días por parte del Ministerio de Cultura con algunos jóvenes. Siempre tenemos esos momentos. Pero realmente lo que necesitamos, independientemente de que esos encuentros ocurran, es un debate constante sobre nuestros problemas artísticos, culturales. Esa dinámica del diálogo tiene que ser habitual en los medios, en las instituciones, entre los ciudadanos, porque, ya te digo, el arte es dinámico como es dinámica la sociedad. Va cambiando, va evolucionando, y si uno espera a que haya una crisis para hablar sobre el problema, entonces está todo el tiempo entre la represión de lo nuevo y la crisis de lo nuevo que trata de imponerse. Eso no es muy saludable. No quiero decir que no deba haber congresos de la UNEAC ni de la AHS, sino que debe haber un diálogo más fluido entre las instituciones y los artistas.</p>
<p><strong>¿Cuáles fueron tus exigencias ese día?</strong></p>
<p>Yo no tenía ninguna exigencia personal. Después si quieres llegamos ahí. Hay otra cosa que quería decir con respecto a esto…</p>
<p>Mira, te decía que, por un lado, está la cuestión que tiene que ver con el arte. Hay una manera en que tradicionalmente se han abordado esos temas del arte, que es la politización de los problemas. Cuando yo era joven, oír rock era diversionismo ideológico. Y cuando personas como Fernando Rojas o Abel Prieto eran jóvenes, la cuestión de lo culto y lo popular… es decir, un arte, digamos, elitista, era también conflictivo. Poco a poco se han ido trascendiendo esas dicotomías, esas visiones demasiado parcializadas, visiones que nacen desde la incomprensión y desde cierto recelo, porque también hay que entender que vivimos en un país con un contexto social, político, etcétera, que es muy complejo, y no hay que negarlo, no podemos tapar el sol con un dedo: tenemos un vecino muy poderoso, con el cual las relaciones no son muy amistosas, y esa sombra gravita sobre todo lo que sucede en nuestro país. Por eso a veces vemos fantasmas donde no los hay, y a veces también no vemos los fantasmas que están ahí. Es muy complejo.</p>
<p>Yo pienso que hay que tratar de entender la complejidad de la realidad donde vivimos, y también tenemos que entender, y esto es sobre todo para las instituciones, que el hecho de que tengamos a ese vecino ahí en el norte, no puede ser una justificación para negar las diferencias que tenemos entre nosotros. Al contrario, esas diferencias tenemos que aprender a vivir con ellas y hacer una armonía con esas diferencias, para que no venga desde afuera cualquiera, amigo o enemigo, a hacer algún tipo de intervención, que va a ser al final siempre dañina para nosotros.</p>
<p>Tenemos que aprender que los Estados Unidos no se van a ir de ahí, van a seguir estando ahí, y nosotros tenemos que seguir viviendo aquí, en armonía con nuestras diferencias.</p>
<p>Ese fantasma es peligroso: existe alguien ahí siempre tratando de incidir en nuestra realidad, y no debería hacerlo. Pero ese fantasma no nos puede volver paranoicos.</p>
<p>Entonces ya estoy hablando de la otra parte que incide en lo que sucedió el 27 de noviembre, que tiene que ver con cuestiones políticas específicamente. Es decir, eran artistas, pero eran a la vez artistas y ciudadanos los que asistieron al Mincult. Y hay cuestiones que tienen que ver con la censura en el arte, pero hay cuestiones que tienen que ver con los derechos ciudadanos. Son dos problemas que tal vez digas que no tienen que ver, pero sí, porque un artista no es artista nada más, es una persona como cualquier otra, y todas las incomprensiones, todas sus ideas, todos sus anhelos, todos sus deseos, todos sus problemas, se vuelcan en su arte. Y si haces una lectura parcializada de su arte, le estás quitando dimensiones a la persona, le estás quitando dimensiones al artista. Lo cierto es que Cuba es una sociedad plural desde hace mucho tiempo, siempre lo ha sido, con una diversidad de aspiraciones, de sueños, de ideas políticas, que uno puede o no compartir, pero que no puede negar: existen. Para resolver los conflictos que esa diversidad conlleva tenemos leyes, para eso tenemos códigos de conducta como cualquier sociedad del mundo, y para eso también tenemos mecanismos para hacer consensos. Nosotros aprobamos una Constitución en 2019, y mira, una Constitución, que es un consenso, nunca satisface a todo el mundo cien por ciento, porque uno tiene que ceder en ciertas cosas, tiene que aceptar la voluntad de los demás. Pero también uno encuentra cierto avance a nivel social, a nivel legal, en un documento como ese. Yo pienso que esta nueva Constitución trae muchísimos derechos, por lo menos en la letra, en el texto, muchísimos derechos a los cuales nuestra sociedad no está habituada, nuestras instituciones no están habituadas, hay que reajustar, siempre ante una nueva Constitución hay que reajustar muchas cosas, y esta Constitución trae muchas cosas nuevas para nuestra sociedad.</p>
<p>Y el diálogo que ocurrió el día 27 fue con un apego total a esta Constitución. Por parte de todas las personas que hablaron ahí, que fueron personas muy diversas todas, y entre los 30 creo que no coincidimos dos personas en todo lo que piensan, como es lógico. Pero tenemos un marco legal, un marco institucional, y tenemos la voluntad, no solo los 30 sino en general, toda la sociedad cubana, incluidas las instituciones, los funcionarios, tenemos la voluntad de respetar nuestras leyes, las que nosotros mismos nos hemos ido dando con el tiempo. Y esa es la base, pienso yo, sobre la cual se puede debatir, construir, adversar. Hay que entender también que un adversario político no es un enemigo. No necesariamente es un enemigo.</p>
<p><strong>Entonces tú, como creador que ha lidiado con la censura, ¿cómo llevas tu relación con las instituciones? Porque trabajas en una…</strong></p>
<p>Yo siempre he visto las instituciones estatales como algo necesario y útil. En un país como el nuestro, que es subdesarrollado no solo económicamente sino también culturalmente, aunque estamos quizás muy por encima de otros países de nuestra región en cuestiones de educación, de sensibilidad, de cultura, pero somos un país subdesarrollado en todos los aspectos, necesitamos instituciones que fomenten el desarrollo de la cultura, que eduquen, que creen espacios, que cuiden el arte que se hace del influjo que puede tener el mercado más desatado, ¿entiendes?; protección, por ejemplo, del <em>kitsch</em>, de la vulgarización de los contenidos. Y para eso sirven las instituciones, no solo las estatales, pero las instituciones estatales tienen un peso súper importante en eso. Hay que tener esto en cuenta. Las instituciones estatales no son enemigos, son necesarias y son o pueden ser aliados. Depende de cómo actúen, pero pueden ser aliados en el proceso de crear, de producir arte, de educar la sensibilidad, de crear espacios para el artista, para el crítico, para todo tipo de trabajo intelectual.</p>
<p>Entonces, mi posición siempre ha sido esta: trabajo con las instituciones culturales para la cultura cubana, para el pueblo cubano. No trabajo para las instituciones culturales, trabajo con ellas. Eso significa que en el momento que haya desencuentros, incomprensiones insalvables, puedo seguir trabajando para la cultura, para el pueblo, sin las instituciones.</p>
<p><strong>Sin embargo, me decías que crees que hacen falta otras instituciones, no sólo las que existen.</strong></p>
<p>Sí, el problema es que las instituciones del Estado son útiles, son válidas, son necesarias, pero no son las únicas que podemos tener. Yo te hablaba antes de la lentitud con que esas instituciones burocráticas, o que tienen una estructura burocrática… la lentitud con que esas instituciones asumen lo novedoso en los códigos de expresión y en las ideas que se manejan. Por eso también es que son necesarias otro tipo de instituciones culturales creadas, dirigidas, fomentadas por los propios artistas, o por otros actores que pueden ser críticos, o investigadores de la cultura, creando cierto tipo de marco institucional o legal donde quepan esas instituciones, que podrían ser una cooperativa o un trabajo por cuenta propia. Siempre, por supuesto, con respeto a ciertas normas, a cierta legalidad, pero ese otro tipo de instituciones es importante.</p>
<p>En el caso de la literatura, que es el que más conozco, casi todas las revistas literarias de antes de la Revolución eran instituciones culturales, pero desde los propios artistas. Con o sin apoyo de mecenas, con más pobreza o con menos pobreza, pero una revista como <em>Orígenes</em>, o una editorial como <em>Orígenes</em>, eran una institución. Era una institución por la importancia, por el respeto que logró ganarse, por la capacidad para legitimar artistas y tendencias estéticas dentro del campo de la cultura cubana.</p>
<p>Y otra revista tan adversa a esa como <em>Ciclón</em>, por ejemplo, la que hizo Virgilio Piñera, que fue un momento de ruptura con <em>Orígenes</em>, esa revista también era una institución. Fue una institución breve, sí, porque como te decía antes este es un país pobre, los artistas no tenían muchos recursos, pero son instituciones también. Y son instituciones que defienden posiciones estéticas, a veces beligerantes con otras, pero beligerantes a un nivel, y nunca esa beligerancia es exclusión de lo otro: es debate, diálogo, debate a veces intenso, pero al final todas están construyendo lo mismo: están construyendo un devenir como sociedad, como cultura, una identidad, que es diversa, que es plural. Hoy quizás no vemos la gran diferencia entre <em>Orígenes</em> y <em>Ciclón</em>, a pesar de que en su momento las tensiones fueron bastante grandes entre Virgilio y Lezama. Son así las cosas.</p>
<p>Yo creo que en estos tiempos también tenemos muchas maneras diversas de hacer el arte. En el cine, por ejemplo, con el abaratamiento de todos los medios, en las artes plásticas, también; la aparición de un nuevo espacio inmenso que es el ciberespacio, para la difusión, para la promoción de contenidos… Todo eso nos pone en una época totalmente distinta, en Cuba y el resto del mundo. Y también hay distintos mecenazgos, apoyos, algunos canalizados a través de <em>crowdfunding</em> o cualquier otra vía, por medios digitales o no. Todo eso nos coloca en una realidad distinta. No podemos pretender que todo se mantenga como en los años 90 o en los años 80, es decir, hay cambios en el mundo, en Cuba, y esos cambios tienen que expresarse en nuevas libertades, en nuevas posibilidades, porque eso es crecimiento, eso es avance.</p>
<p><strong>¿Cuál fue tu intervención en la reunión con el viceministro Fernando Rojas?</strong></p>
<p>El día 27 yo les recordé allí a los compañeros con los que nos reunimos, el momento en que se fundó el Ministerio de Cultura, que fue un momento, digamos, de cambio. Cuba venía de un periodo muy, muy terrible, de ruptura de la comunicación entre los artistas y las instituciones del Estado, ese periodo que se llamó Quinquenio Gris, pero que realmente empezó mucho antes y duró todavía un poco después del año 75.</p>
<p>Para poner fin a ese Quinquenio Gris se fundó el Ministerio de Cultura; para reconstruir el diálogo y la armonía entre los creadores, las instituciones y la sociedad, se creó el Ministerio de Cultura. Fue un momento de esperanza muy grande para todos los artistas y para todos los políticos de ese momento. Ese espíritu fue el que yo traté de que se recordara en esa reunión del día 27. Hablé de la necesidad de vencer el recelo, de escuchar, de reconectar con los jóvenes creadores, de encontrar una vía para comunicarse, para dialogar. Esa fue una parte de mi intervención, que tiene que ver específicamente con las cuestiones culturales.</p>
<p>La otra parte de mi intervención tuvo que ver con los derechos ciudadanos de esos artistas, con ciertas prácticas que incluso la ley proscribe, y que desde ciertas instancias del poder en Cuba se están usando habitualmente. Prácticas que implican la represión, la exclusión, y que no son aceptables de ninguna manera. En primer lugar, porque están convirtiendo en enemigos a quienes no lo son, y en segundo, porque ellos tienen que respetar las leyes también. Todos tenemos que respetarlas. Si esas son las leyes revolucionarias, son las leyes de nuestro Estado socialista, cómo es posible que, desde el Estado socialista, una instancia, una parte de ese Estado, sea capaz de violarla. Eso no puede suceder. Yo le hablé de eso al viceministro de Cultura, porque lo cierto es que, aunque sea el Ministerio de Cultura, es parte del Estado y tienen un mandato, que es velar porque la Constitución se cumpla, porque las leyes se cumplan.</p>
<p>Pero no dije eso, ni lo digo ahora, ni lo diré jamás, desde la posición de un enemigo. Lo dije allí: me alegro de que tengamos una Seguridad del Estado, es necesario tenerla, todos los Estados tienen que protegerse de la injerencia de cualquier otro Estado; hay muchísimas acciones oscuras que se hacen entre unos y otros, incluso entre Estados que parecen amigos. Si recuerdas, por ejemplo, lo que sucedió entre Ángela Merkel y Donald Trump a raíz del descubrimiento de todo el espionaje masivo que se hacía hacia instituciones y funcionarios de Alemania, tú dices: pero bueno, ¿no son amigos? Es decir, eso es una práctica habitual, no es saludable, pero uno no puede soñar con que eso no exista, y hay que protegerse. Es decir, necesitamos realmente una Seguridad del Estado, necesitamos contrainteligencia, necesitamos policías, necesitamos ejército, todas esas cosas las necesitamos. Yo no quiero que eso desaparezca, y no los veo como enemigos ni como una amenaza a mi libertad, pero me parece que hay una falta de comprensión, primero, de la diversidad de nuestra sociedad, que es legítima, que es natural; y quizás de la nueva realidad en la que estamos viviendo desde que tenemos esta Constitución nueva. La incapacidad para ver personas distintas y no enemigos.</p>
<p>En el tiempo que estuve dialogando con esos muchachos que recién conocí el día 27, no vi personas que pudiera catalogar como enemigos, personas a las cuales pudiera decirles “contigo no hablo”. No los vi. Y vi posiciones políticas, ideológicas, muy distintas de las mías. Pero vi la posibilidad de conversar, vi la posibilidad de convivir y de construir juntos cosas, cosas que son buenas para ellos y para nosotros, para todos. Eso es lo que me movió a trabajar con ellos, y lo que me ha movido a ponerme al lado de ellos en esta búsqueda del diálogo. A mí no me gusta decir en esta batalla o en esta lucha o en esta guerra, porque para mí no es una guerra. Yo trabajo con las instituciones, muchas de esas personas son mis compañeros de trabajo de muchos años, y hemos tenido conversaciones de todo tipo, desde broncas hasta conversaciones de amigos, y no son mis enemigos, ni aun en el momento en que hayamos tenido un malentendido, jamás los he visto como enemigos, y esos muchachos tampoco lo son. Entonces estoy ahí con ellos precisamente porque quiero que todos ellos y los otros tengan un espacio para vivir aquí y para realizarse.</p>
<p><strong>¿Creíste que ese diálogo del 27N iba a llevar a algún lugar?</strong></p>
<p>Si no hubiese creído que podía salir algo bueno de ahí, no hubiese perdido mi tiempo haciéndolo.</p>
<p>Yo estaba escribiendo antes de que sucediera todo eso, un rato antes de irme para el Ministerio de Cultura estaba escribiendo, y necesito seguir lo que estaba haciendo. Para mí eso es muy importante. Y paré porque sentí que era necesario estar allí, y todos estos días en los que estuvimos en INSTAR con esos muchachos, dialogando, tratando de encontrar vías, de ponernos de acuerdo y construir un camino para ese diálogo, para mí no fue tiempo perdido. E incluso ahora, después de haber visto la manera en que se resolvió ese problema, que no fue una solución realmente, o no fue una buena solución, me parece, de ninguna de las partes. Pero incluso con este resultado que hemos tenido hasta ahora, no fue una pérdida de tiempo.</p>
<p>A mí me parece que esta ruptura es la evidencia de que tenemos un problema serio que resolver. Quizás ahora no sea el momento de insistir con el diálogo, de insistir en que hay que sentarse a dialogar, porque estamos todos tensos, crispados, dolidos, nos sentimos traicionados. No digo yo, digo todos. Me imagino que hay muchos compañeros de trabajo o personas que me conocen, que están dolidos conmigo, por haber estado allí con esos muchachos. Y ese malestar no es el clima adecuado para un diálogo constructivo.</p>
<p>Ahora creo que lo más necesario sería que nos sentemos cada cual a reflexionar, a pensar en lo que hicimos bien, en lo que hicimos mal, en dónde fuimos intolerantes y en dónde no queremos ceder, y en cómo ceder sin traicionarnos a nosotros mismos. Tenemos todos que reflexionar mucho, porque lo que ha sucedido no le gustó a nadie. Ni a ellos les gustó que nosotros fuésemos a las puertas del Ministerio de Cultura a exigirles, ni a nosotros nos gustó que en los medios masivos hicieran toda esa serie de asociaciones locas de los que fuimos, un grupo de artistas o personas con sensibilidad artística, con preocupaciones artísticas, asociados de pronto con gente que quiere que un millón de cubanos mueran, o gente que tira cocteles molotov en no sé dónde. No. ¿Por qué se nos asocia a eso? Eso es un error. Y entiendo que están desde la trinchera temiendo el avance del enemigo. Sí, hay un enemigo, y sí, quiere avanzar, pero no somos nosotros. De verdad que no.</p>
<p>Entonces hay que esperar a que sanen un poco esos malestares, y hay que retomar ese diálogo. Es imprescindible, lo he dicho, lo he escrito y publicado en estos días. Es imprescindible el diálogo. Es imprescindible encontrar el espacio. Así que no ha sido un tiempo perdido.</p>
<p><strong>¿Te sigue pareciendo que el camino es el diálogo?</strong></p>
<p>Sí, el camino es el diálogo siempre. El diálogo es una vía de comunicación, y no es solo verbal. Hay que acercarse. Hay que ver el arte que hacen, hay que escuchar la música que hacen, hay que leer la literatura que escriben, hay que ver al ser humano que está comunicándose contigo. Y hay que ver que algunos de ellos quizás son jóvenes inexpertos, son demasiado apasionados, no saben expresar sus ideas de una manera que llegue bien, con una música como el reguetón o como el rap, que son un poco agresivas en su manera de expresarse.</p>
<p>A veces es difícil echarse para atrás y entender de dónde nace ese malestar, pero ese malestar es natural. A ver, Sigmund Freud lo explicaba en un texto súper famoso que es “El malestar en la cultura”. Y ese malestar tiene vías de expresión y de canalización, y puede transformarse el malestar en otras emociones distintas; además no es solo malestar lo que hay en esas personas, hay otras cosas que también se pueden cultivar. A veces solo con mirarnos a los ojos y darnos un poco de confianza, un poco de aliento, se resuelven muchos problemas, ¿entiendes?</p>
<p><strong>¿Ha cambiado o crees que cambie tu relación con las instituciones después del 27N?</strong></p>
<p>Creo que no depende de mí. Yo sigo siendo la misma persona de siempre, desde que publiqué mi primer cuento con 23 años, desde que andaba con pitusas rotos y el pelo por la cintura y la policía me detenía y me metían en el calabozo porque era un friki. Desde entonces soy la misma persona y toda la trayectoria mía como persona y como escritor ha sido de evolución en una dirección. No ha habido una ruptura en mí a pesar de los momentos difíciles por los que pueda haber pasado, y no creo que esto vaya a marcar una ruptura para mí, independientemente de lo que las instituciones puedan hacer. Si ellos rompen conmigo, les daré su tiempo para que recapaciten y cambien su manera de pensar; no quiere decir eso que mi manera de pensar no tenga que cambiar también y que yo no tenga que recapacitar ciertas cosas, pero ya te digo, jamás los voy a ver como enemigos. Los veo como personas que comparten conmigo muchísimo, porque son personas a las que les interesa la cultura, les interesa el arte, les interesa la sociedad, les interesa la política, cosas que a mí me interesan también; que tienen criterios distintos a los míos a lo mejor, ok, podemos conversarlo, hoy, mañana, dentro de 20 años, si todavía estoy vivo dentro de 20 años quiero decir… Es decir, por mi parte no. Espero que por la parte de ellos tampoco.</p>
<p><strong>¿Y crees que cambió algo en Cuba ese día?</strong></p>
<p>Sí. Ese día cambiaron muchas cosas en Cuba. Hay que ver… Todo depende también de las actitudes que se tengan a partir de ahora. Porque podemos olvidar y repetir los errores, podemos aprender de estos errores y hacer que esos cambios sean para bien, o podemos actuar de maneras equivocadas todavía, seguir con tozudeces e intolerancias, y hacer que esos cambios sean para mal. Pero lo que sucedió en ese Ministerio de Cultura el día 27, como lo que sucedió con la ‘Guerrita de los e-mails’, fue un momento de cambio, de reacomodo de las relaciones, de repensar el consenso. Y si lo repensamos bien serán buenos cambios, si lo repensamos mal serán malos cambios. Pero cambio sí, eso fue un cambio.</p>
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