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	<title>mujeres &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
	<lastBuildDate>Sun, 08 Mar 2026 15:14:04 +0000</lastBuildDate>
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	<title>mujeres &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>Las que se fueron y las que siguen dentro: carta a mi sobrina en Cuba en la víspera del 8M</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/03/8m-cuba-carta-a-mi-sobrina/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ella Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Mar 2026 15:14:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ma-paternidades e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de género]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Se va a caer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta a una sobrina en la víspera del 8M Cuba: una reflexión sobre migración, resistencia y las luchas de la mujer cubana.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;">7 de marzo, 2026<br />
</span><span style="font-weight: 400;">Buenos Aires, Argentina </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Querida M,</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A tus casi quince años pensarás que la carta es un método anticuado. Dirás: “qué chea es mi tía” —no sé si tu generación seguirá utilizando la palabra “chea”—, pero entiende que “la carta” fue el método que los hijos del Período Especial encontramos para comunicarnos con aquellos familiares del “más allá”, sin dar más detalles que los necesarios.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quizás te hable de un momento no tan distinto al que vives ahora. Era otra la crisis geopolítica, es cierto. No había mipymes, ni Instagram, ni TikTok. Pero la escasez también rondaba la casa como un fantasma.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La carta era entonces una píldora de nostalgia. La carta, anestesia críptica o emulador de presencia o cercanía inmediata antes de la llegada de WhatsApp, Signal o Telegram. No nos decíamos todas las verdades, pero tampoco nos mentíamos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nunca pensé que estaría del otro lado, sentada delante de un Word pirateado —no de una hoja de papel, porque ya no confío en mi caligrafía—, pensando en esta carta cuasi testamento, porque las llamadas son cortas e inestables y los audios de WhatsApp desesperantes.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quiero que, mientras me lees, escuches mi acento; no el de ahora, sino el de hace diez años, cuando aún convivíamos cuatro generaciones de mujeres en aquella casa mal pintada de la calle Primera. Que guardes estas letras y las revisites, como aún hago yo a los 30 años con las hojas de papel que mis amigos me dieron antes de salir de Cuba. Quiero que me puedas leer —y escuchar— sin pensar en el consumo de datos o en el apuro ante un inminente corte eléctrico.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mañana es 8 de marzo, querida M, y ayer no pude dormir pensando en tu futuro y en el mío. Puede que nos separe el mar Caribe, más de 11 mil kilómetros de continente sudamericano y quince años de vida, pero aunque no lo creas, tú y yo, pequeña, somos variables demográficas dentro del concepto de “mujer cubana”: la que se fue y la que está “adentro”. Y como tal, existimos en un mundo patriarcal que se desmorona a pedazos y donde nosotras —las migrantes y las que aún habitan la isla— nos vemos obligadas a luchar todos los días por seguir existiendo con plena dignidad.</span></p>
<div id="attachment_15774" style="width: 410px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15774" class="size-large wp-image-15774" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-400x600.jpg" alt="mujer fregando la loza en una cocina. Foto: Ella Fernández" width="400" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-400x600.jpg 400w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-200x300.jpg 200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-768x1152.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><p id="caption-attachment-15774" class="wp-caption-text">Las maternidades que cargan sobre sus hombros el peso de un país sin luz. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">En Cuba peleábamos por ser escuchadas, respetadas, por el derecho a nuestra propia sexualidad o contra la doble jornada laboral. Peleábamos —y aún lo hacemos— contra un machismo disfrazado de cultura, que un 8M cualquiera regala mar pacíficos y poemas impresos. Esas luchas también se cargan a cuestas cuando montamos aviones o cruzamos selvas y ríos. Se emprenden en otros idiomas y, muchas veces, en solitario.</span></p>
<p><iframe title="Si no pujas bien, él va a morir" width="810" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/STbA41f-9ys?list=PLEdP-y7AEFGqfQKgqsVXUjf8AES9Ru8DR" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mañana las calles aledañas al Congreso, en Buenos Aires, se tornarán verdes y púrpuras; las mismas calles que hace solo unos días aún olían a los gases que nos lanzaron a las puertas de una injusta reforma laboral —cuyo último eslabón somos, precisamente, las mujeres—. Mañana el sonido del impulso de las balas de goma será sustituido por batucadas y cánticos feministas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una fiesta política. O tal vez ni siquiera una fiesta, sino un desafío al poder que nos oprime. La felicidad —momentánea, o no— también es revolucionaria.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El presidente argentino Javier Milei dice que no hay plata —“no hay plata”—, cierra el Ministerio de la Mujer y desfinancia políticas ligadas al aborto seguro y gratuito. Tu tía aterrizó en Argentina 24 horas después de la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Díaz-Canel, por su parte, dice que no hay combustible y rehúye de cualquier responsabilidad sobre la integridad física y mental de cuerpos feminizados y sexodisidentes. Aún en 2026 estamos esperando la aprobación de una Ley Integral contra la Violencia de Género. Tu tía estuvo entre las 40 firmantes que la exigieron en 2019.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Dijo Simone de Beauvoir que bastaría “una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados”.</span></p>
<div id="attachment_15776" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15776" class="size-large wp-image-15776" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7887-900x600.jpg" alt="mujer vendiendo en un mostrador de un negocio privado. Foto: Ella Fernández " width="810" height="540" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7887-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7887-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7887-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15776" class="wp-caption-text">Aún en 2026 estamos esperando la aprobación de una Ley Integral contra la Violencia de Género. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">Te invito a tomar estos consejos con un grano de sal, porque tu tía es un ser defectuoso. Pero quiero poder estar ahí, cerca tuyo, incluso cuando no estoy.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Te pido que tengas cuidado cuando regreses de noche —o de día— a casa. El gobierno —los gobiernos—, aunque debería, no nos cuida, pequeña. Nos cuidan nuestras hermanas y nuestras redes. Las tuyas serán tu mejor sustento.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En tiempos de resquebrajamiento económico o político te dirán que los reclamos de los feminismos no son urgentes. No hagas caso. Algunos incluso preguntarán: “¿Dónde están las feministas?”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ahí podrás responder: “Estamos aquí, sosteniendo lo que otros dejan caer”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso, te pido también que no te molestes “tanto” con tu madre; ella hace lo mejor que puede. No te asustes si la ves llorar: llorar es humano y nos hace libres, no débiles. Acompáñala. Entiéndela. Comprende su miedo, su cansancio y el no saber qué vendrá al día siguiente. Los malabares para garantizar ese plato de comida —que no siempre es tu preferido, lo sé—, el agua caliente para bañarse y los uniformes limpios y planchados para la escuela. Tu mamá, como tantas otras, carga sobre sus hombros el peso de un país sin luz.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso, cuando estén en el portal, cerca de los rosales que plantó tu bisabuela, disfrutando de la brisa fría sobre las sillas mecedoras, abraza a tu mamá. Léele los libros de poesía que recolectaba en la universidad y que aún guarda en el librero de lo que alguna vez fue mi cuarto. Ya sabes dónde están. Ámala en esta cotidianidad surrealista, porque ella te ama mucho a ti. Cántale las canciones de las peñas de trova que tanto le gustaban.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Y así mismo te pido que no dejes que el apagón te quite la creatividad, que escribas y sueñes. Por muy difícil que sea, quiero que pienses en el día después —como hice yo anoche, en pleno desvelo— y en lo que significa la libertad para ti. Lucha por ello, porque nada está garantizado.</span></p>
<div id="attachment_15778" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15778" class="size-large wp-image-15778" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7889-900x600.jpg" alt="mujer sentada en un portal. Foto: Ella Fernández." width="810" height="540" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7889-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7889-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7889-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15778" class="wp-caption-text">El gobierno —los gobiernos—, aunque deberían, no nos cuida. Nos cuidan nuestras redes. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">No sé si en ese futuro que imaginas estaremos las cuatro generaciones de mujeres que alguna vez habitaron esa casa.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero no importa. Haz tuyo este espacio.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Ese y todos los que ocupes.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Hazte presente, incluso en un país que a veces parece expulsar a los suyos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Te amaré, hoy y siempre, pequeña.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"> Incluso desde lejos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tu tía, no tan ausente</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">*** Al cierre de este texto, el Observatorio de Feminicidios de Yo Sí Te Creo en Cuba había registrado siete feminicidios, dos intentos de feminicidio y un asesinato de hombre por motivos de género en la Isla. </span></i></p>
<div id="attachment_15780" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15780" class="size-large wp-image-15780" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7893-900x600.jpg" alt="Mujer mirando a la camara con cubrebocas. Foto: Ella Fernández" width="810" height="540" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7893-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7893-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7893-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15780" class="wp-caption-text">“¿Dónde están las feministas?”, preguntan. “Estamos aquí, sosteniendo lo que otros dejan caer”. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<div id="attachment_15782" style="width: 410px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15782" class="size-large wp-image-15782" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-400x600.jpg" alt="muchacha jugando con un gato. Foto: Ella Fernández." width="400" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-400x600.jpg 400w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-200x300.jpg 200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-768x1152.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><p id="caption-attachment-15782" class="wp-caption-text">“Mujer cubana”: la que emigró y la que permanece adentro. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<div id="attachment_15784" style="width: 410px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15784" class="size-large wp-image-15784" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-400x600.jpg" alt="muchacha sonriendo junto a una pared. Foto: Ella Fernández." width="400" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-400x600.jpg 400w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-200x300.jpg 200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-768x1152.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><p id="caption-attachment-15784" class="wp-caption-text">Llevamos esas luchas a cuestas, en aviones, selvas y ríos. Se viven en otros idiomas y, a menudo, en soledad. Foto: Ella Fernández.</p></div>
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			</item>
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		<title>¿Cuál tribu?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/01/cual-tribu-maternidad-migrante-cubana/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 15:36:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migración y diáspora]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres madres e infancias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando el Estado que te vio nacer ya no te protege y el que te recibe aún no te reconoce del todo, toca rehacer la tribu. Y esta decisión no parte de una elección libre, sino de la necesidad de no maternar sola en suelo ajeno.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“Es loquísimo darme cuenta que nunca más volveré a sentarme debajo de mi mata de aguacate”, le dije a A.</p>
<p>Estamos en su cocina. Son las 12:40 de la tarde. El sol de Getaria, un pueblito costero del País Vasco, entra por la puerta del balcón e ilumina todo. Nuestro duelo también. Hablamos de migración.</p>
<p>Tres niños gritan en la habitación de al lado. Son los nuestros. Entran y salen de la cocina para pedir cualquier cosa. Las madres estamos acostumbradas a hablar así: a medias, cortando frases y retomando temas en otros momentos o espacios mientras los hijos interrumpen con necesidades o caídas.</p>
<p>“Es tremendo ese momento en el que eres consciente de que vives en España”, decimos. “¿Cómo la vida nos trajo hasta este lugar?”, nos cuestionamos. Salgo al balcón y me siento. Ella se gira y se acerca a mí para seguir la reflexión. Enciendo un cigarro. Los niños dejan de hacer ruido.</p>
<p>No recuerdo la primera vez que conversamos, pero fue en Cuba, por WhatsApp. Jamás nos vimos allá. Pasaron meses —o años— antes de que pudiéramos <em>desvirtualizarnos</em>. “Te escribo porque me voy de Cuba con mi esposo y el niño”, me dijo un día. No éramos amigas íntimas pero, por alguna razón, ella quiso despedirse de mí, para que un día yo no me levantara y dijera —como le pasa a mucha gente—: “ay, se fue”.</p>
<p>A aquel mensaje de despedida le sucedieron otros, muchos, que sirvieron de guía para estar hoy aquí: sentadas en un balcón de este callejón que nos recuerda a la Habana Vieja. Nuestra relación se fue consolidando mientras ella resolvía mis dudas migratorias. “Tengo que irme. La Seguridad del Estado está detrás de mí”, le dije un día de octubre. Ella no lo sabe, pero con un océano de por medio logró transmitirme la paz que me robaron en aquella Isla.</p>
<p>Entra un hijo, molesto. Interrumpe porque otro no le quiere prestar un juguete. Entra el otro. Se quejan. “No podemos ser juezas”, les decimos. “Estamos hablando”, repetimos hasta que entienden y se van.</p>
<p>Hablamos de amor. De cómo para cuestionar o habitar lo colectivo comenzamos por lo individual. De cómo nuestras cuerpas agotadas sostienen a los hijos. “No quiero regresar a la capital. Me da ansiedad pensar en ese proceso. Ojalá pudiera teletransportarme”, le confieso. Me valida con la mirada. Respiro.</p>
<p>Cuando aterricé en la “madre patria”, aquel 23 de diciembre, con tres maletas y dos hijos, entre las primeras personas a las que avisé estaba ella. Yo escapé de Cuba, nadie lo sabía además de mi círculo íntimo. Tenerla, en este lado del charco, me ha salvado de caer en la locura de maternar sola siendo emigrante.</p>
<p>Luego vinieron meses antes de vernos por primera vez, porque no llegué a la misma ciudad. Meses de mensajes de voz largos, enviados a deshoras, con niños durmiendo. Meses de contarnos el cansancio sin eufemismos, de admitir que no sabíamos cómo se materna cuando el Estado que te vio nacer ya no te protege y el que te recibe aún no te reconoce del todo. Meses de preguntarnos <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/08/el-descanso-cuidados-en-tribu/">quién cuida cuando una se enferma</a>, quién escucha cuando el miedo te paraliza y no hay familia cerca, quién responde cuando todo depende de una sola. Meses de ir armando una confianza sin cuerpos, sin café compartido, sin abrazos, pero con un susurro constante: no estamos solas del todo.</p>
<p>Nos encontramos finalmente en este pueblo que no es de ninguna de las dos, cuando vine con mis hijos a visitarla. Ninguna creció aquí, ninguna lo eligió como destino. Llegamos empujadas por circunstancias que no siempre se nombran como violencia, pero lo son. Y aquí estamos: compartiendo una cocina prestada, turnándonos la vigilancia de los hijos, reconociendo en la otra la experiencia de haber sido expulsadas de Cuba de formas distintas, reaprendiendo a criar en territorios que no fueron pensados para nosotras.</p>
<p>Hablamos de tribu, de lo mucho que la anhelo cuando la maternidad se me queda enorme allí donde vivo. De las veces que se me ha cuestionado el uso de esa palabra como si fuera hueca o un recurso natural, siempre disponible, apolítico; como quien busca delimitar qué afectos son legítimos y cuáles no, como si los vínculos necesitaran autorización para existir.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El Descanso 10: Cuidados en tribu" width="810" height="456" src="https://www.youtube.com/embed/UJdL5as7Y_E?list=PLEdP-y7AEFGo6FCwoE6loJUkmyPFCHXl_" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>No es una discusión semántica. No se puede reducir un problema estructural a eso. Hacerlo sería ignorar la verdadera incomodidad que surge cuando hablamos de tribu: cómo se espera que vivamos, criemos y nos adaptemos cuando migramos.</p>
<p>¿Cuál tribu nos queda cuando las fronteras separan familias, cuando los sistemas migratorios convierten la crianza en una experiencia individual, aislada, precaria? ¿Cuál tribu nos queda cuando existen Estados que no garantizan redes de cuidado? Me toca nombrarlas, todas. Las que se fragmentan y las que construyo ahora. Porque no se trata de elegir entre una tribu u otra, sino de aprender a vivir en ese espacio donde la que dejaste ya no alcanza y la nueva todavía no se sostiene.</p>
<p>Porque la ausencia de tribu no es solamente una mala organización doméstica, es una condición producida —en nuestro caso— por el exilio. Es otra cara de la precariedad.</p>
<p>Me toca, entonces, rehacer la tribu en suelo ajeno, que no es recuperar lo perdido, sino inventar otra cosa. No parte de la abundancia, al contrario. Se hace con vínculos frágiles, con acuerdos implícitos, con personas que también están cansadas. Aquí no hay abuelas esperando en la sala ni tías que aparezcan para aliviar una tarde difícil. No hay relevo garantizado. Hay, en cambio, otras madres que saben lo que pesa criar lejos. Hay una escucha que no juzga. Hay una presencia que no promete salvarte, pero acompaña. No hay historia compartida ni recuerdos de infancia en común. Hay una urgencia: sostener la vida lejos de donde aprendimos a hacerlo.</p>
<p>Esa tribu que no llega completa ni ordenada: se arma entre trámites, trabajos precarios y horarios imposibles. A veces aparece en forma de una conversación en el parque o en la puerta de la escuela, de una madre que presta atención mientras otra corre, de alguien que entiende sin preguntas. No sustituye a la que quedó atrás, pero permite que el día continúe. Y en ese gesto mínimo —cuidar al hijo de otra, quedarse un rato más— hay una política del cuidado que no figura en ningún programa.</p>
<p>Rehacer la tribu también implica aceptar el riesgo. Confiar en desconocidos. Exponerse. Dejar que otros entren en una intimidad que antes estaba protegida por la familia extensa. No es fácil ni siempre funciona. Pero es, muchas veces, la única manera de no quedar completamente aisladas en sistemas que individualizan el cuidado y privatizan el cansancio.</p>
<p>Mientras los niños juegan en el cuarto de al lado y el día sigue, pienso que resistir no es aguantarlo todo, como nos enseñaron; sino cuidar la vida incluso cuando el Estado que hablaba de resistencia nos dejó solas.</p>
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		<title>Las muertes a las que no llegamos</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/01/emigrar-duelo-exilio-cuba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jan 2026 13:11:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migración y diáspora]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos y justicia]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estar lejos cuando alguien muere no es solo una coordenada geográfica: es una forma específica de desamparo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Me enteré de tu muerte estando lejos. Empezaba a preparar los desayunos y durante unos segundos no entendí lo que decía aquel mensaje que llegó como llegan casi todas las cosas importantes cuando una se ha ido: por una pantalla. Ponía tu nombre y una palabra que no debería ir nunca cerca de los nombres que una ama.</p>
<p>Mi hija despertó temprano, como siempre. Nunca duerme después de las siete. Me vio inmóvil en la cocina, en silencio, casi sin respirar, mirando el celular. Yo esperaba a que alguien corrigiera el error. Nadie lo hizo.</p>
<p>Tampoco nadie me miró a los ojos para decirme que ya no estabas. Nadie me tocó el brazo. No hubo silencios compartidos. Solo ese momento torpe en el que una no sabe si llorar o quedarse quieta, con su hija de testigo.</p>
<p>Para algunas, el aviso puede parecer un gesto puramente informativo, pero no lo es. Estar lejos cuando alguien muere no es solo una coordenada geográfica: es una forma específica de desamparo que no se parece a ninguna otra.</p>
<p>No es solo la tristeza por la muerte. Es algo más preciso: no tener a quién acudir cuando alguien muere. No saber dónde poner el cuerpo. No tener un lugar asignado para el dolor.</p>
<p>En el país que dejé, la muerte convoca. Llama. Aquí, en cambio, la noticia llega y se queda suspendida. Nadie más la recibe conmigo. El duelo ocurre en un espacio que no estaba reservado para él.</p>
<p>No puedo explicar bien cómo se siente. Porque no es falta de afecto —hay gente alrededor—, sino falta de contexto. La ausencia del idioma común del dolor. Falta el territorio que entiende por qué esa muerte importa tanto. Y te descubres sosteniendo sola una pérdida que pertenece a otro lugar.</p>
<p>Ese lunes, aquí, donde estoy, la vida siguió exactamente igual. La gente caminaba, los semáforos cambiaban de color, una señora se quejaba del clima. Yo también seguí: fui a trabajar, hice la comida, llevé a mis hijos a dormir. Todo eso en automático, sin pensarlo, como un robot. Mi cabeza no estaba ahí, sino en tu risa, en la última vez que hablamos. En el tono de tu voz. En algo pequeño que dijiste, sin importancia aparente: “los chamas, asere”.</p>
<p>Creo que eso es lo que menos entiendo de la muerte: que el mundo no se detiene cuando alguien muere y el dolor es de una. Y ahora, desde este exilio, resulta aún más violento. ¿Cómo puede seguir todo, mientras yo te lloro?</p>
<p>Sentí que iba a recordarte en soledad, que mi memoria iba a quedar flotando sin testigos; como si yo fuese la única guardiana de tus recuerdos en este lado del mundo.</p>
<p>Nadie aquí sabe cómo pronunciabas ciertas palabras, ni tu tono pausado, ni cómo te reías, ni en qué momento exacto se te endurecía la mirada. Nadie te vio en tu contexto, en tu ciudad, en tu ruido. Nadie entiende del todo por qué tu ausencia pesa tanto.</p>
<p>Y qué rabia.</p>
<p>Porque no es que yo no quiera volver. Es que no puedo.</p>
<p>Entonces, lo entendí: cada muerte se transformará en algo más que una pérdida y será una prueba de hasta dónde llega el destierro. No solo te estaba perdiendo a ti, sino también el derecho a despedirme, el derecho a acompañar, a cerrar una historia compartida en el mismo suelo donde empezó; transitando un duelo —por tanto— incompleto. Y eso, más que emocional, es político.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El Descanso 06: Gestionar los duelos" width="810" height="456" src="https://www.youtube.com/embed/juiPmWeLm78?list=PLEdP-y7AEFGo6FCwoE6loJUkmyPFCHXl_" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Todavía hay gente que se atreve a decirme que emigrar es una decisión individual. Pero ¿qué implica no poder regresar? ¿Cómo esa imposibilidad se cuela en los afectos, en los duelos, en la forma en que una aprende a amar sabiendo que quizás no estará cuando toque despedirse? Es desolador.</p>
<p>¿Y la culpa? ¿Cuánto hablamos nosotras de la culpa? El “si hubiera estado”. “Si no me hubiera ido”. “Si hubiera insistido más”. Pensé en todo lo que no iba a hacer. No ver tu cuerpo. No acompañar a los tuyos. No caminar la ciudad ese día. No sentarme a escuchar las mismas historias repetidas junto a quienes te amamos. No estar.</p>
<p>Desde aquí, es como si la muerte se volviera abstracta. No tiene olor, no tiene temperatura. No hay ritual. Solo existe la sensación de que, en cualquier momento, alguien va a escribir: me equivoqué, no era ella. Pero no pasa. Desde aquí, el duelo se vuelve silencioso. Privado. Disperso en alguna fisura del día. Lloras lavando platos. Te acuerdas de repente, mientras acomodas algún estante en tu trabajo mal pagado, de la vida que compartiste. Te duele en horarios absurdos, distintos. No hay permiso social para esa tristeza porque nadie más la está viviendo contigo.</p>
<p>Y no deja de doler.</p>
<p>Duele saber que hay muertes a las que no vamos a poder llegar. Que el exilio también nos roba el derecho a un último beso. Que amar desde lejos implica, también, perder desde lejos.</p>
<p>Pienso en Cuba. En cómo el país se vacía de cuerpos, de voces, de historias, pero también de despedidas. Como si el mapa se rompiera justo en el lugar donde debería sostenerte.</p>
<p>No escribo esto para cerrar nada. No creo en los cierres. Creo en la transformación, en la resignificación del amor. Porque cerrarlo —siento— implicaría negar un pasado que, queriéndolo o no, me convierte en lo que soy hoy.</p>
<p>Escribo, en realidad, para nombrar esta forma específica de pérdida. Para dejar constancia de esta experiencia tan distinta y tan legítima. Que también es duelo, aunque no tenga flores ni ceremonias.</p>
<p>Tal vez escribir sea la única manera que tengo de acercarme. De tender un hilo, aunque frágil, entre aquí y allá. De decirte —aunque no lo escuches— que exististe, que importaste, que hubo una ola de amor arropándote, que la tierra se ha quedado más fría sin tu ternura, que sigues estando en mí, incluso ahora, incluso así.</p>
<p>Esto también es emigrar. No será la última vez que me entere así. Desde lejos. Cocinando. Trabajando. Criando. La muerte va a seguir ocurriendo allá mientras yo sigo aquí. Y no hay voluntad individual que resuelva eso.</p>
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		<title>Letícia y el día a día de una generación sin destino</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2025/10/madre-soltera-santiago-crisis-economica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Frank Lahera O’Callaghan]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Oct 2025 15:55:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crisis económica y energética]]></category>
		<category><![CDATA[crisis económica]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Salud y cuidados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una madre y los retos cotidianos que enfrenta en su natal Santiago de Cuba. Una que pudiera ser otras, muchas, en un país sin rumbo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Los tiempos que corren en nuestra Isla parecen haber superado toda lógica, o quizás son solo la continuación de lo que lamentablemente aceptamos como destino. A menudo (me) pregunto esto, y cada vez que me sumerjo en el laberinto de posibles respuestas, me encuentro con el vacío y el silencio, tan oscuros como las eternas noches que cubren el país.</p>
<div id="attachment_15466" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15466" class="size-large wp-image-15466" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-1000x563.jpg" alt="Vista panorámica de techos y viviendas precarias en Santiago de Cuba." width="810" height="456" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-1140x641.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14.jpg 1884w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15466" class="wp-caption-text">Techos y colinas de Santiago, evidenciando la precariedad de las viviendas en el contexto de crisis migratoria. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Letícia es una de mis más cercanas personas. Sola, y con ciertos miedos, busca enfrentar todo (o casi todo) lo que se le interpone. Es madre de dos hijos (5 y 6 años), a quienes ha decidido dotarles de un mejor futuro.</p>
<p>“Ser madre soltera en Cuba en estos momentos es un reto enorme porque existen muchas carencias y todo gira fundamentalmente en torno a lo económico”, comparte vía WhatsApp.</p>
<p>Nació en 1993. Cinco años de diferencia entre nosotros creciendo en Santiago de Cuba, una ciudad exageradamente tradicional que carga el peso de la historia. Se especializó en Medicina General Integral en 2017. Hija de una máster en Enfermería, especialista en Cuidados Intensivos y con misiones médicas en Venezuela, y un obrero que se jubiló con las manos agrietadas de tanto trabajar. Ha tenido que enfrentar su rol de mamá, estudiante, doctora y cubana de a pie prácticamente sola. El padre de los pequeños brilla por su ausencia.</p>
<p>A diferencia de muchas personas, no se ha marchado a la capital. Sobretodo por su familia. Su madre, con más de 45 años de servicio, está adaptada a su centro y compañeros de trabajo —a pesar de todo— mientras espera su jubilación. Letícia sabe que marcharse a otro lugar sería tener que rentar una vivienda a precios ridículos, perder la “comodidad” de su hogar y alejarse de sus hijos, tal vez, para un nulo resultado.</p>
<p>Igual que otros, hace poco abandonó su profesión para ofrecer servicios en una cafetería improvisada para poder costear los gastos de su familia.</p>
<p>“Desde niña siempre jugaba a ser doctora y me gustaba ese rol. Por supuesto, la familia también influyó en mi vocación, mi madre es enfermera al igual que lo fue mi abuela, y mi abuelo fue doctor. Siempre estuve rodeada de ese ambiente donde se desarrollaba la empatía y la solidaridad hacia el prójimo, pero tuve que dejar mi carrera hace cinco meses, ya que los precios aumentan considerablemente, y mi salario no alcanzaba para todas las necesidades. Es frustrante y difícil porque toda mi vida me dediqué a estudiar y a darle aliento a mis pacientes, y darme cuenta de que como profesional soy una esclava… es más que doloroso”, cuenta.</p>
<div id="attachment_15467" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15467" class="size-large wp-image-15467" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-1000x563.jpg" alt="Edificio de apartamentos con ropa tendida en Cuba. Crisis de vivienda." width="810" height="456" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-1140x641.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15.jpg 1861w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15467" class="wp-caption-text">La falta de espacio es uno de los principales problemas que enfrenta Letícia para criar a sus hijos en la ciudad. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Actualmente, los sueldos de los profesionales de su categoría rondan los 6.500 pesos cubanos (CUP), de los cuales ella emplea unos 5.600 CUP al mes en dos kilogramos de leche en polvo para sus hijos. El ocio, por supuesto, no existe. La vida actual se resume en mal comer. Para vivir decentemente calcula que necesitaría unos 30.000 CUP como mínimo, solo comiendo picadillo como plato fuerte y viandas para alargar lo poco que “ofrece” la canasta básica. Entre su sueldo y el de su madre no sobrepasaban los 17.000 CUP.</p>
<p>Este y otros factores provocaron que solamente en el período comprendido entre 2022 y el 2023, según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (<a href="https://www.onei.gob.cu/" target="_blank" rel="noopener">ONEI</a>), se retiraran del sector unos 32.586 profesionales, de los cuales 13.303 eran médicos, 3.125 estomatólogos y 6.258 enfermeros. En el período anterior se habían perdido 12.065. Algunos sin llegar a graduarse. En 2022, por ejemplo, varios estudiantes de 5to y 6to año de Medicina en Sancti Spíritus decidieron abandonar su carrera ante impedimentos de emigrar una vez graduados, según reportó el Instituto Cubano de Libertad de Expresión y Prensa en ese momento.</p>
<div id="attachment_15462" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15462" class="size-large wp-image-15462" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-941x600.jpg" alt="Vida cotidiana en Santiago de Cuba. Personas caminan y esperan en una calle concurrida." width="810" height="516" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-941x600.jpg 941w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-300x191.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-768x489.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-810x516.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-1140x727.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio.jpg 1398w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15462" class="wp-caption-text">El día a día en una calle de Santiago de Cuba, una ciudad «exageradamente tradicional». Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Al principio, trabajaba de dependienta los fines de semana, alternando con los turnos en el consultorio. Poco a poco fue consciente de que recaudaba más que su salario. Abrió entonces una cafetería y decidió dedicarle el tiempo completo. Tras varios trámites legales para alquilar un local —algunos gestionados “detrás del telón” para acelerar los procesos— se vio obligada a seguir adelante sin contar con todos los permisos requeridos, pero finalmente tuvo que cerrar por el constante acoso de los inspectores estatales. Solo funcionó unos pocos meses.</p>
<p>“Acá es muy difícil tener negocios [sin] entrada de algún familiar que viva en el extranjero, pues los inspectores siempre están buscando motivos para aplicar multas o sobornos; ellos también reciben un salario inexistente. Cuando le pagas a uno, el resto viene a buscar su parte, y no podía sostenerlo. Ahora lo hago en casa [la cafetería], donde vendo café y algunos dulces que confecciono, principalmente por encargo. Al menos tengo un poco de tiempo para estar con mi familia”, explica.</p>
<p>Cuando llega la noche, duerme en una estrecha habitación agrietada y apenas ventilada, espacio que intercala su papel de almacén casero con el de recinto para el descanso. La casa en su totalidad no es mucho más grande, con un pequeño baño, una salita y la cocina.</p>
<div id="attachment_15472" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15472" class="size-large wp-image-15472" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-908x600.jpg" alt="Niño durmiendo en un cuarto pequeño con ropa colgada. Falta de espacio." width="810" height="535" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-908x600.jpg 908w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-300x198.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-768x507.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-1536x1015.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-810x535.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-1140x753.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8.jpg 1603w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15472" class="wp-caption-text">Un niño duerme en el cuarto que sirve de «almacén casero» y recinto para el descanso de toda la familia. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>“Es cierto, es muy difícil vivir en un lugar muy pequeño. Dormimos hacinados mi mamá, los niños y yo en un solo cuarto. En una cama duermo yo con mis bebes, y en la otra mi madre. No tengo patio, por lo que los niños no cuentan con espacio para jugar, de ahí que trato de llevarlos de vez en cuando a un parque, y como apenas hay corriente eléctrica, ni siquiera pueden ver la televisión. Hago lo posible por comprarles algunos juguetes o, en última instancia, se los hago con cartón, de forma que con su imaginación los transformen como deseen. A los cubanos nos han obligado a conformarnos con tan poco…”, dice.</p>
<p>Actualmente se encuentra en medio del proceso para adquirir la ciudadanía española por Ley de Memoria Democrática, a pesar de las muchas barreras en forma de documentos, colas, sobornos, retrasos e incomprensiones que ha debido enfrentar. Aún falta mucho hasta que puedan pisar tierras de sus abuelos paternos. Había comenzado el proceso en el 2011 por la Ley 36 de menores, pero no pudo continuarlo ya que exigía tener que dedicarle su tiempo de estudio, lo que se le hacía imposible.</p>
<div id="attachment_15468" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15468" class="size-large wp-image-15468" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-1000x563.jpg" alt="Olla arrocera quemada en una cocina cubana. Problemas de electricidad y comida." width="810" height="456" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-1140x641.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18.jpg 1898w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15468" class="wp-caption-text">La dificultad para cocinar y la dependencia de ollas eléctricas, en medio de los prolongados apagones en Santiago. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Ella también, al igual que muchos cubanos —la mayoría jóvenes— ha tenido que renunciar a caminos labrados con entrega, pasión, humanidad, y también agradecimiento, al descubrir que son piezas de un engranaje que no avanza (y que no hace nada por avanzar). Según la ONEI, la presencia de jóvenes en el país ha tenido una tendencia a la baja, de 1.272.190 en el 2021 a 1.124.085 en el 2023. Grupo poblacional que va pasando a ser cifras en la estadística del exilio, las migraciones, distancias, separaciones y decepciones. Una Cuba que se distancia de sí misma al ver que no van quedando alternativas. La web de Global Affairs and Strategic Studies de la Universidad de Navarra publicó el <a href="https://www.unav.edu/web/global-affairs/cuba-se-vacia-exodo-de-un-millon-de-personas-que-deja-una-poblacion-envejecida" target="_blank" rel="noopener">texto</a> “Cuba se vacía: Éxodo de más de un millón de personas que deja una población envejecida”, de Agustina Rodríguez Granja, donde se señala que “Cuba se queda sin jóvenes”, al estimar que el 77% de la población cubana emigrante tiene entre 15 y 49 años, y que el 56% de este grupo son mujeres.</p>
<p>Mientras tanto, Letícia espera que los tiempos sean diferentes, para ella, para sus hijos y para su madre. Cada día, en la oscuridad de los apagones que exceden las 12 horas, reúne a su familia en la salita e intenta dormir entre los mosquitos, la falta de espacio y el calor abrasador. Unas colchonetas o ropas usadas sirven para improvisar en el suelo ese descanso que no llega. Ya sabe que al día siguiente solo tendrá dos o tres horas para cocinar y realizar algunas necesidades; faenas que realizará entre el agotamiento, la falta de sueño y el estrés constante. Su madre solo consigue dormir un poco al mediodía, cuando la temperatura mengua levemente.</p>
<div id="attachment_15469" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15469" class="size-large wp-image-15469" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-837x600.jpg" alt="Adulta mayor durmiendo en una almohada. Agotamiento de la madre de Letícia." width="810" height="581" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-837x600.jpg 837w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-300x215.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-768x551.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-810x581.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-1140x817.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7.jpg 1265w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15469" class="wp-caption-text">La madre de Letícia, agotada, solo consigue dormir un poco al mediodía, cuando la temperatura mengua. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Muchos hacen hasta lo imposible por continuar con sus vidas. “Santiago es Santiago” y deben seguir firmes a pesar de las oscuridades, la falta de alimentos y de recursos como el gas licuado y el agua. Aún cuando la provincia continúa siendo la más afectada del país en cuanto a este último, con 400.000 habitantes sin acceso regular a agua potable, seguida por Holguín y Ciego de Ávila.</p>
<p>Letícia reza en medio de una Cuba que sufre y se desmantenla. Donde la primera ambición ahora es escapar:</p>
<p>“Es difícil, pero no imposible. No me quejo de ser madre y padre al mismo tiempo, cuido a mis bebés y a mi mamá. ¡Deseo tanto que los cubanos seamos tratados como seres humanos en nuestro país! Amo a Cuba, pero tendré que seguir queriéndola desde fuera”.</p>
<div id="attachment_15471" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15471" class="size-large wp-image-15471" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-1000x597.jpg" alt="Manos planchando con plancha antigua, rutina de madre soltera." width="810" height="484" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-1000x597.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-300x179.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-768x458.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-1536x917.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-810x483.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-1140x680.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19.jpg 1810w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15471" class="wp-caption-text">Las faenas domésticas que Letícia debe realizar entre el agotamiento, la falta de sueño y el estrés constante. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<div id="attachment_15473" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15473" class="size-large wp-image-15473" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-1000x592.jpg" alt="Hacinamiento en Santiago de Cuba. Dos personas (un niño y una adulta mayor) duermen en una cama estrecha en un cuarto pequeño y oscuro, simbolizando el agotamiento de una madre soltera en Cuba." width="810" height="480" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-1000x592.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-300x178.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-768x455.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-810x480.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-1140x675.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5.jpg 1256w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15473" class="wp-caption-text">Dos miembros de la familia de Letícia duermen hacinados en el pequeño cuarto que comparten, en Santiago de Cuba. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<div id="attachment_15470" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15470" class="size-large wp-image-15470" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-1000x563.jpg" alt="Figura religiosa en un nicho. Fe y esperanza en medio de la crisis." width="810" height="456" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-1140x641.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20.jpg 1806w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15470" class="wp-caption-text">La figura religiosa, un símbolo de la esperanza de Letícia: «Letícia reza en medio de una Cuba que sufre y se desmantenla». Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
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		<title>¿Qué dice el último informe de Cuba al Comité de la Discriminación contra la Mujer?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2024/12/cedaw-cuba-discriminacion-mujer/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Olivia Marín Álvarez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Dec 2024 15:23:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Se va a caer]]></category>
		<category><![CDATA[CEDAW]]></category>
		<category><![CDATA[discriminación]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El informe aborda temas relacionados con la igualdad y violencia de género, los derechos de las mujeres, los programas creados para protegerlas y la legislación que las ampara, así como las acciones que se habrían implentado para educar e informar a la población. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El 18 de octubre pasado Cuba <a href="https://cubaminrex.cu/sites/default/files/2024-10/N2274326%2525252520-%2525252520informe%2525252520CEDAW%2525252520Cuba.pdf" target="_blank" rel="noopener">presentó</a> su IX informe ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El documento aborda temas relacionados con la igualdad y la violencia de género, los derechos de las mujeres, los programas creados para protegerlas y la legislación que las ampara, así como las acciones que se habrían implementado para educar e informar a la población.</p>
<p><em>Periodismo de Barrio </em>responde varias preguntas para comprender el contenido de este informe.</p>
<h4>¿Qué es el CEDAW?</h4>
<p>El <a href="https://www.ohchr.org/es/treaty-bodies/cedaw" target="_blank" rel="noopener">CEDAW</a> es el órgano de expertos independientes encargado de supervisar la aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la cual fue adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1979 y entró en vigor en 1981.</p>
<p>La convención <a href="https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/convention-elimination-all-forms-discrimination-against-women" target="_blank" rel="noopener">establece</a> principios fundamentales como la igualdad, la integridad personal, la participación política y la nacionalidad. Además, define la discriminación contra las mujeres y plantea estrategias para erradicarla mediante la adopción de políticas públicas que promuevan la equidad de género.</p>
<p>Una de las funciones del Comité radica en examinar los informes presentados periódicamente por los países que han ratificado la convención y realizar observaciones con recomendaciones específicas de acciones que deben implementarse. También, puede recibir denuncias individuales por violaciones a los derechos de las mujeres y llevar a cabo investigaciones en casos de abusos graves o sistemáticos.</p>
<div id="attachment_14784" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14784" class="wp-image-14784 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra.jpg" alt="Dos mujeres trabajando la tierra en un campo de caña de azúcar en Cuba." width="1024" height="768" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra.jpg 1024w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-810x608.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-14784" class="wp-caption-text">Mujeres cubanas laboran en un campo de caña de azúcar (Foto: Archivo Periodismo de Barrio).</p></div>
<h4>¿Qué medidas reporta el informe que se han implementado para garantizar los derechos de las mujeres?</h4>
<p>De acuerdo con el informe presentado por el gobierno de la Isla, la legislación cubana garantiza los derechos de las madres trabajadoras al otorgar licencias de maternidad de hasta un año, con la posibilidad de compartirla entre ambos progenitores; además, existe una bonificación para trabajadoras por cuenta propia que tengan dos o más hijos menores de 17 años, la cual reduce en un 50% las cuotas mensuales del Impuesto sobre los Ingresos Personales, en función de los ingresos familiares.</p>
<p>Según datos oficiales, a finales de 2021, funcionaban en Cuba 1.086 círculos infantiles; las tasas de mortalidad materna se redujeron de 43,8 a 37,4 por cada 1.000 nacidos vivos en 2019; se habían creado protocolos para la atención en caso de interrupción del embarazo; el acceso a métodos anticonceptivos modernos se situaba en el 77% y se habían fortalecido los servicios de planificación familiar y atención integral a la salud de las mujeres. Sin embargo, en contraste con las cifras que proporciona el gobierno, al igual que con <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/07/el-problema-de-los-medicamentos-en-cuba-explicado/">otros medicamentos</a>, la disponibilidad de anticonceptivos también se ha visto afectada por la escasez de divisas en la Isla para importarlos o adquirir las materias primas que permitan fabricarlos. Así, las dificultades en su suministro regular a las farmacias <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/09/violencia-ginecobstetrica-y-derecho-a-decidir-en-cuba-cuando-el-aborto-no-es-seguro-ni-legal-ni-gratuito/">han ocasionado</a> el fortalecimiento de un mercado informal de compra, venta e intercambio para cubrir, al menos en parte, las necesidades de la población, pero a precios mucho más altos que los del mercado estatal si los tuvieran disponibles.</p>
<p>De igual forma, la crisis económica y social que enfrenta el país también ha impactado la tasa de mortalidad materna, la cual para 2023 había ascendido a 38,7 por cada 1.000 nacidos vivos, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Por su parte, la tasa de mortalidad infantil se situaba en 7,1 por cada 1,000 nacidos vivos en ese año, un incremento de 2,1 en comparación con 2019.</p>
<p>Paralelamente, el texto señala que se han implementado estrategias sectoriales de género con el fin de eliminar las desigualdades en estos ámbitos. Estas “incluyen acciones para la promoción de las mujeres a cargos y puestos dentro de las estructuras del Estado y el gobierno”, pero el documento no menciona las estrategias específicas que se han puesto en práctica, ni los indicadores empleados para medir su efectividad.</p>
<p>Del mismo modo, en 2021 el gobierno creó el <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/03/programa-nacional-para-el-adelanto-de-las-mujeres-a-usted-tambien-le-parece-un-mal-nombre/">Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres</a>, con el objetivo de impulsar la igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades, así como la eliminación de los factores que impiden obtener mejores resultados en este sentido.</p>
<p>El informe señala que los principales desafíos radican en el ámbito familiar, donde prevalecen formas tradicionales de pensamiento que resultan en una distribución desigual del trabajo doméstico y ocasiona que la mayor parte de la carga recaiga en las mujeres, las cuales dedican entre 10 y 14 horas más que los hombres al trabajo no remunerado.</p>
<div id="attachment_14789" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14789" class="wp-image-14789 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos.jpg" alt="Mujer en un puesto de venta informal con huevos y utensilios de cocina en primer plano." width="1024" height="686" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos.jpg 1024w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos-300x201.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos-896x600.jpg 896w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos-768x515.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos-810x543.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-14789" class="wp-caption-text">Una mujer se dedica a la venta informal para enfrentar las limitaciones económicas en Cuba (Foto: Archivo Periodismo de Barrio).</p></div>
<h4>¿Qué acciones se habrían adoptado para prevenir la violencia de género?</h4>
<p>De acuerdo con el informe, con la entrada en vigor del nuevo <a href="https://www.parlamentocubano.gob.cu/sites/default/files/documento/2022-09/goc-2022-o93_0.pdf" target="_blank" rel="noopener">Código Penal</a> se ha reforzado el enfrentamiento a la violencia de género y familiar, mediante la inclusión de 36 figuras delictivas relacionadas con estos fenómenos y el agravamiento de las sanciones –aunque la legislación no tipifica explícitamente el feminicidio como delito–; la posibilidad de imponer una prohibición de acercamiento a la víctima como medida cautelar; la extensión de la protección legal a las parejas de hecho afectivas; el reconocimiento de un delito por violencia de género y familiar o por motivos discriminatorios como circunstancia agravante; la unión de las figuras delictivas de violación y pederastia en el delito de agresión sexual; así como la actualización del delito contra el derecho de igualdad, el cual incluye diversas formas de discriminación.</p>
<p>También informan que el país cuenta con la <a href="https://cuba.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/goc_estrategia_integral_digital_ok.pdf" target="_blank" rel="noopener">Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar</a>, aprobada en 2021, la cual posee siete ejes enfocados en derechos humanos y género, la atención centrada en la persona, la participación activa de las víctimas en los procesos, y la recopilación de datos estadísticos de calidad, entre otros.</p>
<p>No obstante, el impacto de las políticas de género en la Isla enfrenta importantes limitaciones, entre ellas la falta de autonomía que poseen organizaciones como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), cuya actuación a menudo se caracteriza por enfoques conservadores en sus estrategias, políticas y manejo de situaciones de violencia de género. A ello se suma la falta de transparencia del Estado en la gestión y divulgación de información, lo cual dificulta una evaluación crítica y efectiva de los avances y desafíos existentes.</p>
<p>En un <a href="https://t.co/ph6IuL2c4R" target="_blank">informe</a> presentado a la CEDAW por un grupo de organizaciones de la sociedad civil cubana, se analiza la violencia sistemática del Estado cubano contra la mujer, la ausencia de un marco legal que las proteja, los tratos crueles y degradantes a las mujeres privadas de libertad, y la persecución contra activistas, defensoras de derechos humanos y periodistas, por mencionar ejemplos, y además se expone que la estrecha alineación de la FMC con el Estado cubano y el Partido Comunista de Cuba (PCC) compromete su efectividad.</p>
<p>Si bien la FMC debería operar como un mecanismo independiente en defensa de los derechos de las mujeres, en la práctica esta vinculación limita su capacidad de actuar de manera autónoma o de criticar políticas que pudieran perjudicar a las mujeres. Ello resulta en un enfoque más orientado a los objetivos políticos del gobierno que a la promoción genuina de la igualdad de género.</p>
<p>Por otra parte, desde 2019 representantes de la sociedad civil cubana han exigido una Ley Integral contra la Violencia de Género en el país. Sin embargo, hasta el momento, no existen refugios para mujeres víctimas en la Isla, ni se ha creado esta legislación, a pesar de que datos oficiales del gobierno <a href="https://www.presidencia.gob.cu/es/noticias/en-cuba-tolerancia-cero-a-la-violencia-de-genero/" target="_blank" rel="noopener">han reconocido</a> que más de 16.000 mujeres y niñas viven en hogares violentos, lo cual demuestra la necesidad de un enfoque integral para abordar el problema y proteger a las víctimas, explica un <a href="https://alastensas.com/observatorio/feminicidios-en-cuba-entre-la-negacion-estatal-y-la-realidad-social/" target="_blank" rel="noopener">artículo</a> publicado por el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT).</p>
<p>Según el <a href="https://drive.google.com/file/d/11s9B2f4x5AfZQ8tIF_mZLTQjmBC-Lfyl/view" target="_blank" rel="noopener">Informe Anual de Feminicidios en Cuba 2023</a>, elaborado por el OGAT, Cuba fue el país que registró un mayor incremento de feminicidios en América Latina en ese año, con un aumento de 150%, con respecto al 2022. En total, se verificaron 89 feminicidios, de los cuales un 85,4 % fueron perpetrados por parejas o exparejas de las víctimas.</p>
<div id="attachment_14785" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14785" class="wp-image-14785 size-large" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-1000x600.png" alt="Gráfico circular que muestra la distribución de feminicidios en Cuba en 2023 según relación con el agresor. El 85.4% corresponde a parejas o exparejas, seguido de porcentajes menores en contextos sexuales, sociales, familiares y ginecobstétricos." width="810" height="486" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-1000x600.png 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-300x180.png 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-768x461.png 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-1536x923.png 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-810x487.png 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-1140x685.png 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios.png 1824w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-14785" class="wp-caption-text">Tipos de feminicidios en Cuba en 2023 (en porcentaje del total). Fuente: Elaboración propia con datos del OGAT.</p></div>
<p>La provincia con más casos fue La Habana, con 11 feminicidios, seguida por Matanzas y Santiago de Cuba, con nueve, mientras que Cienfuegos fue la que tuvo menor cantidad, con dos.</p>
<p>El OGAT alerta que estas cifras pudieran ser mayores debido al subregistro generalizado y a la falta de acceso a información confiable, pues el gobierno no publica cifras oficiales completas ni reconoce plenamente la magnitud del problema. Al mismo tiempo, las organizaciones de la sociedad civil enfrentan varias limitaciones, desde recursos insuficientes hasta criminalización de su activismo, pues son vistas más como opositoras que como aliadas en la lucha por los derechos de las mujeres.</p>
<p>Cuba <a href="https://indicators.ohchr.org/" target="_blank" rel="noopener">forma parte</a> de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer desde 1980. Hasta la fecha, <a href="https://tbinternet.ohchr.org/_layouts/15/TreatyBodyExternal/countries.aspx?CountryCode=CUB&amp;Lang=EN" target="_blank" rel="noopener">ha presentado</a> seis informes periódicos, los cuales son revisados por el CEDAW y sus recomendaciones deben abordarse en un informe de seguimiento. A partir de 2013, diversas organizaciones de la sociedad civil de la Isla, como CUBALEX, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y OGAT, han enviado también sus propios reportes al CEDAW.</p>
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		<title>“Corriente y comida”: un grito también de “Libertad” en Cuba</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2024/03/corriente-y-comida-un-grito-tambien-de-libertad-en-cuba/</link>
					<comments>https://periodismodebarrio.org/2024/03/corriente-y-comida-un-grito-tambien-de-libertad-en-cuba/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Mar 2024 21:23:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidades vulnerables]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[protestas]]></category>
		<category><![CDATA[protestas 17 de marzo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quienes más sufren por la crisis que se vive en el país tienen necesidades muy urgentes que resolver. Exigir “corriente y comida” es, también, un grito de Libertad en Cuba. Si no entiendes eso, la carga doméstica no la llevas tú.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2024/03/corriente-y-comida-un-grito-tambien-de-libertad-en-cuba/">“Corriente y comida”: un grito también de “Libertad” en Cuba</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Ayer, 17 de marzo, hubo manifestaciones en Santiago de Cuba, en El Cobre, en Bayamo y Cárdenas. Cientos de personas </span><a href="https://www.facebook.com/reel/927415645546574" target="_blank" rel="noopener"><span style="font-weight: 400;">salieron</span></a><span style="font-weight: 400;"> a la calle a exigir derechos y vida digna. En los videos que vi, mayormente, eran las mujeres quienes encabezaban las protestas: madres, abuelas, con hijos en brazos. Mujeres que llevan sus hogares encima. “</span><span style="font-weight: 400;">Corriente y comida piden, sobre todo, las madres, las mujeres que llevan la carga familiar.</span><span style="font-weight: 400;"> Ni se atrevan a exigirles más. Suficiente tienen con cuidar en medio de tanta precariedad</span><span style="font-weight: 400;">”, escribí en mi cuenta de X (Twitter) tras verlas encarando a la policía y a las autoridades que llegaron a las concentraciones. Imaginaba que, entre los otros reclamos, este no sería validado y sí calificado como “migajas”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Exigir recursos que nos permitan cuidar dignamente viene también desde el deseo de ser libres. Quienes más sufren por la crisis que se vive en el país tienen necesidades muy urgentes que resolver. Exigir “corriente y comida” es, también, un grito de Libertad en Cuba. Si no entiendes eso, la carga doméstica no la llevas tú. Y me cuesta tener que explicarlo, pero estoy cansada de que el trabajo doméstico no remunerado sea invisible. Porque te pasas la vida haciéndolo todo, en la retaguardia, mientras el resto piensa que no haces nada. </span></p>
<h4><span style="font-weight: 400;">¿Qué tiene que ver la exigencia de “corriente y comida” con la Libertad?</span></h4>
<p><span style="font-weight: 400;">Primero, debemos entender que es injusto cuestionar reclamos tan específicos. Pedir que griten o exijan otra cosa demuestra, una vez más, que las tareas de cuidado se dan por sentado y que la sociedad cubana sigue siendo machista como resultado de un Estado que maquilla y/o retrasa sus políticas de género. Con una Federación de Mujeres Cubanas (FMC) que responde a los intereses de quienes dirigen el país y no a las miles de mujeres que cuidamos precariamente y somos víctimas de constantes violencias. Por poner un ejemplo que lo reafirma, durante las protestas, la cuenta oficial de la FMC tuiteó: “</span><span style="font-weight: 400;">Ningún intento de desestabilización amedrenta al pueblo de cubanas y cubanos dignos que sabemos muy bien que la causa fundamental de nuestras dificultades es el bloqueo inhumano del gobierno de EEUU desde hace más de 60 años.</span><a href="https://twitter.com/hashtag/MujeresEnRevoluci%C3%B3n?src=hashtag_click" target="_blank" rel="noopener"> <span style="font-weight: 400;">#MujeresEnRevolución</span></a><span style="font-weight: 400;">” (</span><i><span style="font-weight: 400;">sic</span></i><span style="font-weight: 400;">). Otra palmadita en la espalda a los que han provocado la crisis en la Isla con su administración ineficiente. En otro momento pudiéramos hablar de quiénes son las verdaderas “Mujeres en Revolución”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Segundo, parafraseando la reflexión que hacía una amiga ayer, puede que muchas de esas mujeres hayan sufrido violencia machista al interior de sus casas por no poder proveer los cuidados “que le tocan”, y puede que en la colectividad de exigirle al Estado “corriente y comida”, aunque también conlleve riesgos, vean una salida a lo que viven individualmente. A eso le agregaría que en un país donde las mujeres realizamos el doble de horas de trabajo doméstico no remunerado que los hombres —según datos de la </span><a href="https://cuba.unfpa.org/es/news/estad%C3%ADsticas-de-g%C3%A9nero-para-orientar-el-rumbo" target="_blank" rel="noopener"><span style="font-weight: 400;">Encuesta Nacional de Igualdad de Género</span></a><span style="font-weight: 400;"> en 2016—, donde muchas han tenido que renunciar a sus puestos de trabajo para cuidar y, encima, esos cuidados se ejercen sin recursos; la violencia machista que viven las cuidadoras no es solo doméstica y personal, también viene del Estado. Y exigirle a quien te oprime que resuelva tus demandas (aunque sepamos cómo operan las estrategias de manipulación de los opresores), también es exigir libertad. O, yendo más a lo sentimental: ver que no estás sola, sino que eres parte de una multitud de mujeres que tampoco sabe qué cocinar tras 12 o 16 horas sin electricidad; con hijos camino a la escuela sin desayunar o sin dormir; que el reclamo no es de una, sino de muchas; te vuelve un poco más libre.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tercero, lo evidente: el miedo. Con un 11J como precedente, las personas temen el castigo que ha venido tras la protesta pacífica. Ahí están las cárceles cubanas llenas de </span><a href="https://www.prisonersdefenders.org/2023/11/14/16-nuevos-prisioneros-politicos-elevan-la-cifra-total-en-cuba-a-1-062/" target="_blank" rel="noopener"><span style="font-weight: 400;">presos políticos</span></a><span style="font-weight: 400;"> con condenas injustas, entre ellos más de </span><a href="https://justicia11j.org/cifras-que-hablan-mujeres-presas-por-razones-politicas-en-cuba/" target="_blank" rel="noopener"><span style="font-weight: 400;">50 mujeres</span></a><span style="font-weight: 400;">. En el caso de estas, el miedo a ser condenadas tiene un trasfondo: “¿quién cuida de los míos si yo no estoy?”. Hace poco leía un tuit que explicaba por qué las estadísticas de suicidio son más alta en hombres y cómo las mujeres suelen recurrir a métodos, digamos, “menos efectivos”; otra cuenta </span><a href="https://x.com/solcmescribe/status/1766786981889970426?s=20" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">citaba</span> </a><span style="font-weight: 400;">el tuit original y “abría el melón” de los cuidados como contención de las mujeres ante el deseo de suicidarse. En ese sentido, es más razonable exigir, al menos, las necesidades básicas para enfrentar la crisis: resolver lo urgente y conservar la libertad para seguir cuidando. Habrá quienes digan, incluso, que no vale la pena pedir “corriente y comida”, si todo va a seguir igual. Y, aunque entiendo el punto, no tiene por qué ser así si vemos cada manifestación como una enseñanza para el pueblo cubano, que cada vez aprende más cómo cuidarse.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por último, tenemos que acabar de asumir el trabajo doméstico no remunerado como sostén de la sociedad. Quienes salen a trabajar cada mañana y regresan a las tantas de la noche no podrían hacerlo, de manera constante, si en casa no hubiera alguien “adelantando”. La logística de los cuidados, estar pendiente de qué hace falta para tenerlo todo listo y, en muchos casos, también llevar un trabajo remunerado fuera de casa en paralelo, es el día a día de muchas mujeres cubanas. Exigir a las autoridades pertinentes la resolución de las afectaciones electro energéticas y que aumente el abastecimiento de alimentos reivindica, sobre todo, los derechos más básicos de las personas cuidadoras dentro de un sistema que las vulnera. Un sistema que, además, mantienen en pie. Si no hay quien cocine, lave la ropa, cuide hijos, ancianos o enfermos de manera gratuita, la estructura político-económico-social tiembla, eso lo sabe el Estado. Pero las cuidadoras, entre apagón y apagón, la leche que no alcanza y la comida que se descompone en el refrigerador, tienen muchas más cargas y, por tanto, son menos libres.</span></p>
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		<title>Nacida para reinar: Dulce María Rodríguez, Iyaonifá Ifá-Iranlówó</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2023/02/nacida-para-reinar-dulce-maria-rodriguez-iyaonifa-ifa-iranlowo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Annery Rivera Velasco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2023 11:00:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[iyanifá]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[religión afrocubana]]></category>
		<category><![CDATA[religión Yoruba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dulce María Rodríguez es iyanifá —sacerdotisa de Ifá— y preside la Casa Fermina Gómez ati Eşu Dina, un importante cabildo religioso de la provincia de Holguín. Su consagración a Ifá en el año 2009 fue uno de los sucesos más polémicos del mundo religioso afrocubano, signado por el machismo y el conservadurismo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">      <em>Para alcanzar altos niveles de conocimiento, de secretos religiosos y de funcionamientos ceremoniales, se requiere de muchos años de estudio y esfuerzos.</em></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Miguel Fables Padrón, awό Òrúnmìla Ifátolá Odí Ìká</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Son las seis de la tarde y el tambor a los muertos está a punto de acabarse. El Cabildo Fermina Gómez ati Eşu Dina es una feria llena de gente con prisa. Caminan de un lado a otro, hablan a la vez, llevan fuentes vacías a la cocina y transpiran en abundancia debajo de la ropa blanca. Una mujer amable nos ofrece asiento: “ya viene Dulce María”. La casa es grande, con ventanas y puertas que se abren y cierran sin cesar. Está cuidadosamente pintada y sobre las paredes se observan dibujos de signos religiosos y frases inspiradoras. El atardecer se fuga hacia un altar con fotos y vasos de agua. Sobre el borde de la copa principal la descomposición de la luz despliega un diminuto arcoíris. Se extingue al instante en que mis ojos se mueven a otro ángulo para estudiar la belleza de un Olokun frondoso, elegante.</p>
<p>Durante su adolescencia y juventud Dulce María fue deportista de alto rendimiento. Practicaba gimnasia. “Pero este pueblo de Holguín es muy racista y despreciativo hacia los negros. No obstante, a pesar de ser la única negra del equipo de la provincia, llegué a integrar el equipo nacional”.</p>
<p>Fue mientras desarrollaba su carrera como deportista que empezaron a manifestarse los espíritus. Comenzó a padecer terribles crisis que los médicos diagnosticaron como ataques epilépticos. En una ocasión, mientras se preparaba para unas competencias nacionales, quedó totalmente inválida. Los médicos comenzaron a buscar un pinzamiento del nervio ciático. Y es ahí cuando los “ataques” se intensifican. “Recuerdo que me inyectaban varias drogas, me ingresaban, me hacían exámenes y no daban con la causa. Aquello fue terrible”.</p>
<div id="attachment_12398" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12398" class="size-full wp-image-12398" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11.jpg" alt="" width="1200" height="900" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-1140x855.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12398" class="wp-caption-text">Dulce María Rodríguez (Foto: Periodismo de Barrio).</p></div>
<p>Más tarde, Dulce María contrajo matrimonio con el que fuera su primer novio, Pedro Orlando Reyes, un púgil del equipo nacional de boxeo. “Mi suegra, que me quería muchísimo, una santera con mediumnidad desarrollada, me llevó en cierta ocasión a una misa espiritual. Esa fue la primera vez que se presentó Ta José, el espíritu principal que me acompaña, y se hizo dueño de la misa. Fue el comienzo de mi progreso espiritual”.</p>
<p>Estaba viviendo en La Habana en ese tiempo, pero Yemayá le hablaba a través de las bocas conocidas, del mar que tanto le gustaba visitar a la caída del sol, y hasta en sueños. Según Dulce, una noche fue clarísimo el mensaje: “Me dijo que había un pueblo que me estaba esperando, y que debía regresar a mi provincia”. Al volver a Holguín al cabo de tres años comenzó a iniciar discípulos, tanto de Ocha como de la religión del Palo Monte. Poco a poco, acompañada de sus deidades y espíritus, ella misma conformó el cabildo, al cual nombró, por supuesto, Fermina Gómez ati Eşu Dina.</p>
<p>“Después fue que vino Ifá. Durante un cierre de año se me monta Ta José y me dice que iban a visitarnos unos mensajeros de las «luces grandes»”. Se refiere a La Habana. De allá, según le dijo Ta José, venía la salvación. El primero de enero de 2009 hace la “bajada del caracol”, ceremonia para conocer el orisha que reina sobre la cabeza del <em>aleyo </em>(iniciado), y viene Yemayá con un signo que decía que tenía que hacer Ifá.</p>
<p>En ese momento, por elección, Dulce María era la presidenta del Consejo de Mayores de la filial Holguín, por lo que dirigía todas las ceremonias en esa provincia. Además, fue fundadora, representando al cabildo de su padre, de la <a href="https://g.co/kgs/7o8GCX" target="_blank">Asociación Cultural Yoruba de Cuba</a>. Su cabildo es también una escuela de Ifá y de Santo.</p>
<div id="attachment_12408" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12408" class="size-full wp-image-12408" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10.jpg" alt="" width="1200" height="1600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-225x300.jpg 225w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-450x600.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-768x1024.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-1152x1536.jpg 1152w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-810x1080.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-1140x1520.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12408" class="wp-caption-text">Preparación de las yerbas para hacer un lavatorio como parte del proceso de iniciación (Foto: Periodismo de Barrio).</p></div>
<p>Dulce María estaba acostumbrada a trabajar directamente con babalawos porque estaba casada con uno, así que desde entonces se adentró en el estudio de los preceptos de Ifá con devoción. Los babalawos se sintieron intimidados al saber que ella iba a «entrar al cuarto» de Ifá, es decir, que pronto le consagrarían al dios supremo de los yorubas directamente sobre su cabeza.</p>
<p>El 23 de abril de 2009 llega Víctor Betancourt —antropólogo y especialista en religiones afrocubanas— a la provincia de Holguín para dirigir un Ifá. Cuando estaban reunidos los babalawos en la organización, mencionan el caso de Dulce María. “Ya yo conocía a Víctor, uno de los religiosos más sabios que tenemos y que es, además, abuelo de mi nieta. Él me dice que ya yo era iyanifá, que solamente me faltaba la consagración. De hecho, ya yo había «levantado» unos cuantos Ifá como <em>apetebbí</em>, es decir, como mujer que ya había recibido la preiniciación y que por tanto poseía <em>akofá </em>[mano de Orula para los hombres], por lo que tenía varios ahijados. Hoy por hoy he consagrado a más de diez iniciados en Ifá. Mujeres tengo cinco nada más, porque como me costó tanto conseguirlo y respeto y amo tanto a Ifá, solamente entro al cuarto a una mujer que tenga el conocimiento necesario, que haya venido predestinada, y que sea un gran ser humano. No se trata de sobrecumplir. Yo estoy bien así con mis ahijadas”.</p>
<p>Junto a Dulce María se consagraron en Ifá su hija Yadira Flamand Rodríguez y tres mujeres más. “Fuimos cinco en Holguín. Recuerdo cuán difícil fue de alcanzar, porque me desprestigiaron en la propia Asociación diciendo mentiras sobre mi comportamiento, inventando historias de que yo había botado mis santos y ahora solo me importaba Ifá, y que yo me había unido a grupos contrarrevolucionarios”.</p>
<div id="attachment_12399" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12399" class="size-full wp-image-12399" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5.jpg" alt="" width="1200" height="900" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-1140x855.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12399" class="wp-caption-text">El orgullo de Dulce María es la comunidad de ahijados y seguidores que ha logrado formar (Foto: Periodismo de Barrio).</p></div>
<p>Con Víctor Betancourt participó por esa fecha en una reunión nacional donde estaba presente Caridad Diego, jefa de la Oficina de Atención para los Asuntos Religiosos en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba. “Fui cuestionada también por ella, debido a mi decisión de consagrarme en Ifá. Le dije que yo ni a ella ni a nadie tenía que pedirle permiso, que eso era cosa de Ifá y de los signos, y que yo no iba a desobedecer un mandato religioso superior. Yo no necesitaba la bendición de los vivos, sino de los muertos y de las divinidades. Me lo pude haber hecho en La Habana, donde nadie se hubiera enterado. Pero quise hacérmelo en mi pueblo, donde nací, donde dirijo, donde creé una comunidad religiosa”.</p>
<p>Ello trajo como consecuencia que Dulce María es hoy por hoy la iyanifá más impugnada de toda Cuba. Porque nadie es profeta en su propia tierra, y ella lo sabe muy bien. Fue expulsada del Consejo de Mayores de la Asociación Cultural Yoruba de Holguín y luego de la Nacional. Reunieron a todos los cabildos, los mismos que ella había ayudado a conformar, y todos votaron en su contra, incluyendo el que dirigía su padre, quien aún vivía. “Mi familia completa me aborreció. Vino Antonio Castañeda Márquez, quien era el presidente de la Asociación Nacional, y convocó a un acto en el Teatro de la Construcción donde participó muchísima gente del pueblo religioso holguinero. La mayoría de mis ahijados me abandonaron. Se quedó el templo vacío”.</p>
<p>Dulce María baja la mirada, pero nunca la cabeza. Los recuerdos le humedecen la frente y enciende otro cigarro. Ha consumido casi una cajetilla de Populares rojos con filtro durante la entrevista. Hace una pausa para aspirar el humo mientras recobra la voz.</p>
<p>“Pasé hambre y necesidades, pero no perdí la fe. Aproveché ese momento de soledad y vacío para estudiar los cultos de Ifá más a fondo. Eso fue entre los meses de junio y octubre de 2009. En octubre, ya siendo iyanifá, pude realizar el Festival de Orunmila, que solamente lo hacía el Cabildo Ifá-Iranlówó, dirigido por Víctor Betancourt en La Habana, y en Matanzas la Casa Otura-Dí. Acá en Holguín lo instauré yo, y por primera vez dirigí un festival africano. Traje para mi casa a más de quince ahijados que ya seguían a Víctor y comencé los preparativos”. Explica Dulce María que los cantos a las divinidades, a los diferentes animales, la llamada de Ifá, es decir, toda la liturgia, se hizo según el concepto puramente africano. Para la segunda edición los mayores decidieron darle alcance nacional y traer a su cabildo a todas las iyanifás. Y hasta el sol de hoy, durante diecisiete días en el mes de diciembre, año tras año, Dulce María continúa haciendo el Festival de Orunmila.</p>
<div id="attachment_12400" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12400" class="size-full wp-image-12400" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3.jpg" alt="" width="1200" height="900" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-1140x855.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12400" class="wp-caption-text">Momento del ritual en el cabildo de Dulce María (Foto: Periodismo de Barrio).</p></div>
<p>“Todas mis acciones religiosas son al margen de la Asociación Yoruba de Cuba. No tengo ni quiero tener nada que ver con ellos. Soy desafecta a esa institución. Nunca voy al Partido a pedir permiso para mis actividades, sino a informar, porque las ceremonias que realizo siempre conllevan un gran trasiego de personas. De todas formas, a mí la Seguridad del Estado me mantiene observada. Ellos me conocen bien y ya me dejan por incorregible. Ellos mismos me hicieron famosa”.</p>
<p>En 2019 la Asociación Cultural Yoruba de Cuba se interesó en unir las dos letras —la suya y la de la casa-templo de la Comisión Miguel Febles Padrón, conocida como Casona de 10 de Octubre, que es a donde las iyanifás de Holguín pertenecen— y, por tanto, las dos casas. “Querían que volviéramos a pertenecer después de habernos expulsado y sancionado injustamente. Vino Caridad Diego a Holguín y nos reunimos con el fin de analizar esta nueva iniciativa. Tenían sentimientos encontrados hacia mí, porque no podían dejar de reconocer que cuando la Asociación Yoruba no hacía nada en la provincia, yo desarrollaba conferencias, coloquios y ceremonias de todo tipo. Mi misión era darle vida a la religión en el pueblo que me vio nacer. Tan es así, que el quinto coloquio de las iyanifás que hicimos fue en la Plaza de la Revolución de Holguín”.</p>
<p>La relevancia del trabajo realizado por Dulce María y sus ahijadas y ahijados en la provincia era demasiado evidente, por lo que los dirigentes del Comité Central del Partido no podían menos que considerarla. “Yo no sentía ningún estímulo en volver a ser afiliada, pero sí expresé mi criterio con respecto a lo desorganizada y prostituida que se encontraba la religión en el país, lo cual es permitido por los mayores de la Asociación. Y por mi compromiso como religiosa no pude negar mi ayuda ante el desastre”. Una vez más, Dulce María fue colocada como organizadora provincial y, después de fallecido el presidente nacional, volvió a ser la presidenta de los Consejos de Mayores. Restableció los cabildos y reorganizó la provincia. “Siempre volviendo a mi cabildo, que es el primero que tiene que salir adelante. La Asociación me causó grandes sufrimientos. Lo perdí todo, también la fe en la institución”.</p>
<div id="attachment_12401" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12401" class="size-full wp-image-12401" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2.jpg" alt="" width="1200" height="900" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-1140x855.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12401" class="wp-caption-text">Afiliadas del cabildo de Dulce María conversan y repasan los cantos que más tarde entonarán en la ceremonia (Foto: Periodismo de Barrio).</p></div>
<p>Poco a poco las relaciones con su familia se fueron restableciendo. Su padre murió hace siete años y a la madre la perdió por la Covid-19 hace varios meses. En estos momentos dirige indirectamente el que fuera su cabildo. “Por determinación propia mis padres dejaron la casa a nombre de mi hija Yadira. Por tanto, ella es quien está al frente de aquel Cabildo y yo me puedo concentrar más en el Fermina Gómez, que es el mío”. Sin perder de vista las pautas que le dictan los espíritus de sus mayores, ha ido sumando nuevos aprendizajes siempre que sean buenas prácticas religiosas. Por eso el concepto que manejan en su cabildo es <a href="https://yorubacanarias.com/3/post/2014/07/diferencias-entre-santeria-cubana-y-la-practica-de-nigeria.html" target="_blank" rel="noopener">tradicionalista nigeriano, no criollo o afrocubano</a>, que es otra tendencia.</p>
<p>El primero de enero de 2021, luego de varios días de trabajar sin descanso en los rituales correspondientes, <a href="https://m.facebook.com/egbeferminagomez/photos/a.106871887851081/183062340232035/?type=3" target="_blank" rel="noopener">las iyanifás de Cuba sacaron la Letra del Año</a>. “Fue tremendo. Comencé yo haciendo el «levantamiento» por teléfono a todas las iyanifás por provincia, con Holguín a la cabeza”. Las críticas no se hicieron esperar, y las graves amenazas a la integridad física y moral de las iyanifás tampoco. La Asociación Cultural Yoruba de Cuba hizo una publicación en su muro de Facebook donde <a href="https://www.facebook.com/959874867547023/posts/pfbid02ZkRiWTdTw6tKpd1SaFj84qK1VTEnTqAQgUKrjksEjG4BJAWs5gKZmk5WHP3NDB2zl/" target="_blank" rel="noopener">acusaba a las iyanifás de profanar</a> en su máxima expresión la cultura patrimonial, la religión misma y el legado de los ancestros. Un grupo de mujeres había osado tomar las riendas de la jerarquía religiosa y había celebrado una ceremonia históricamente vinculada al privilegio masculino. “Nos hicieron la guerra, además de por ser mujeres, porque nos atrevimos a dar un lugar a los posicionamientos y criterios de las demás provincias, y nos alejamos completamente del habanocentrismo que desde siempre ha caracterizado la ceremonia de la Letra del Año”.</p>
<p>Dulce María, al frente de la iniciativa, dividió el país en Occidente, Centro y Oriente para delimitar de esta manera las responsabilidades. Las reuniones se hicieron por videollamadas. A lo largo de la isla, las diferentes ceremonias se fueron realizando en la medida en que eran orientadas desde Holguín. “Por ejemplo, La Habana le hizo sacrificios a Odudúa y a Yemayá, Matanzas a Orishaoko, y así, para que proporcionaran un buen año. Acá en Holguín le «dimos de comer» a Olokun, que casualmente salió como divinidad regente”.</p>
<p>A pesar de que el primero de enero varios agentes de la Seguridad del Estado visitaron el cabildo, ellas lograron cumplir con la ceremonia y culminar la adivinación a su manera, contando las historias, la traducción y la interpretación de cada una. “Por ejemplo, Olofin a través de Orunmila nos distinguió porque nos trajo como signo Ogbe She: «por mucho mal que le quieran hacer, en un bien se convertirá, porque ustedes reinarán»”.</p>
<div id="attachment_12402" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12402" class="size-full wp-image-12402" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-1.jpg" alt="" width="1200" height="900" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-1.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-1-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-1-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-1-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-1-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-1-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-1-1140x855.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12402" class="wp-caption-text">Durante una ceremonia Dulce María canta y el resto de los presentes responden con un coro (Foto: Periodismo de Barrio).</p></div>
<p>Dice Dulce María que una de las preguntas que hizo durante la ceremonia fue que cómo era posible que las iyanifás reunidas sacaran a Olokun como divinidad regente y la Asociación Yoruba en La Habana también. ¿Cómo es posible que Orunmila haya hablado lo mismo, sin distinguir que allá lo hicieron los hombres y acá las mujeres?</p>
<p>La diferencia principal entre ambas «letras» consistió en que los babalawos de la Asociación Yoruba no «vieron» la pandemia de Covid-19. En la letra que ellos dieron a conocer ese año no aparece ninguna referencia a una de las crisis sanitarias más terribles que ha vivido Cuba en su historia, que devastó al país tanto en lo económico y social como en lo político, porque puso al descubierto los desaciertos de una pésima gestión gubernamental. Las iyanifás sí la discernieron. “Y pudimos determinar, tras cuatro días de estudio, todo lo que sucedió ese año en nuestro país”. Seis <em>odun </em>—que en lengua yoruba significa literalmente año, es decir, los signos que marcarán un tiempo nuevo, otra realidad— con su interpretación y consejos respectivos obtuvieron las iyanifás. Y los mostraron al mundo a través de su página de Facebook, sin dejar nada fuera. El escenario político, religioso, familiar, social, todo está contemplado en esa Letra del Año. “Porque hay que hablar principalmente para el pueblo, no solamente para los religiosos”, asegura Dulce María.</p>
<p>A raíz de ese suceso comenzaron a llegar mensajes de odio desde todas partes. Amenazaron de muerte a Dulce María, a su hija Yadira y a su nieta, una niña pequeña. Y también se empezaron a morir los babalawos que las injuriaron, incluido el presidente de la Asociación Yoruba de Cuba. Según ella asegura murieron dieciséis. “El que quiera tener problemas con el cielo, que se busque problemas con las mujeres. <a href="https://www.facebook.com/100050977787849/posts/pfbid0zKQEp6JxjWJiJCfKZ9UGEzLxvtLi2bgrKyak8co9iSSJHVhguTAgb4MAneKhmdaKl/" target="_blank" rel="noopener">Nosotras denunciamos estos atropellos</a>, por supuesto. Porque no nos tiembla la voz para decir la verdad”.</p>
<p>Hace tres años ya que no han podido organizar los coloquios a causa de la pandemia, pero esperan retomarlos muy pronto. “En nuestros eventos participan todas las personas religiosas que tengan algún conocimiento que aportar. Escogemos las mejores ponencias, porque la sabiduría se halla en todas partes, no solo en quienes ostentan un alto grado dentro del mundo religioso. Nosotras las iyanifás les otorgamos un espacio en nuestro equipo a las <em>acuetebbí </em>(<em>apetebbí</em>), es decir, mujeres que solamente tienen la mano de Orula y que son distinguidas por Orunmila: las buenas seguidoras de Ifá”.</p>
<p>“Yo no critico a nadie, y respeto a todo el mundo. A nosotras nos dicen las madrinas de los homosexuales. Y así mismo es, a mucha honra. A nuestro cabildo pertenecen personas gays, lesbianas, travestis, de todas las profesiones y procedencias. Hay médicos, juristas, artistas. Niños, jóvenes y adultos mayores. De todo tenemos. En nuestra casa lo mismo celebramos actividades por el Día de la Mujer, el Día de las Madres, que hacemos <em>shows</em> de transformistas en la terraza. Yo soy harina de otro costal”.</p>
<div id="attachment_12403" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12403" class="size-full wp-image-12403" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8.jpg" alt="" width="1200" height="900" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-1140x855.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-12403" class="wp-caption-text">El tambor es esencial para acompañar los cantos en cada ceremonia (Foto: Periodismo de Barrio).</p></div>
<p>De vez en cuando procura también escapar de la rutina. “Me gusta salir a pasear con mi esposo y tomarnos una cerveza o bailar en algún club. Yo lo mismo canto y bailo rumba, casino o bolero, que alguna música moderna. Me gusta la fiesta y la diversión, como a todo el mundo”. Su orgullo, su mayor mérito es la comunidad de ahijados y seguidores que la adoran. Sus vecinos, su familia tanto religiosa como de sangre. “Para mí las ceremonias son sagradas, en todo el sentido de la palabra. Cuando les canto a las divinidades lo hago desde el corazón”, dice Dulce María sonriendo. La nieta ha llegado a despedirse, se nota la complicidad entre ellas. Una sabe que en la vida de la abuela la otra tiene su refugio.</p>
<p>“Mis ahijados son mis hijos. Los he cuidado en un hospital, les he llevado jabas a la prisión, les he dado consejos matrimoniales y familiares, y los regaño cuando lo tengo que hacer. En esta casa hay un consejo directivo, un consejo litúrgico, pero también hay un consejo disciplinario y un reglamento que procuramos cumplir a cabalidad. Somos una hermandad, pero exigimos un determinado comportamiento. Así funciona la casa. Yo dirijo, pero soy una más. No permito que el ego ni la autosuficiencia ganen terreno. Para mí solo pido fuerzas. Y seguir adelante sin derrumbarme”.</p>
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		<title>Documento de una niña adulta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lisandra Álvarez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jan 2023 11:00:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidades vulnerables]]></category>
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		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La historia de Betty comienza con un peinado alborotado y maltrecho. Centro Habana fue el escenario. Betty, una niña de 11 años, tiene mucho que contar. A su corta edad es, ante mis ojos, casi una adulta.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La historia de Betty comienza con un peinado alborotado y maltrecho. Centro Habana fue el escenario. Betty, una niña de 11 años, tiene mucho que contar. A su corta edad es, ante mis ojos, casi una adulta.</p>
<p>Kemely, Dayma, Raymo, Liam y Anyelo, sus primas y hermanos, son sus mejores juguetes. Como pequeña que juega a las casitas en la vida real transcurren sus días; la escuela es para ella una tarea secundaria. La dinámica del hogar es muy cambiante, todo un hervidero, personas que entran y salen. Marlene, abuela y patrona de la casa, a sus 52 años lleva la mayor parte del sustento del hogar. Su mamá y la tía Jennifer no se esfuerzan en estar; su tarea diaria es “la luchita”.</p>
<p>En ocasiones puede ser hiriente solo observar. Tener un sitio estable para vivir es quizás una ilusión que se hereda de generación en generación; todas confluyentes en un mismo espacio. Betty solo quiere “ser grande y volar”, murmulla cada vez que le toca, otra vez, jugar a las casitas.</p>
<div id="attachment_12358" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12358" class="size-full wp-image-12358" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/1-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1088" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/1-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/1-Lisandra-298x300.jpg 298w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/1-Lisandra-596x600.jpg 596w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/1-Lisandra-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/1-Lisandra-768x774.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/1-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/1-Lisandra-810x816.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12358" class="wp-caption-text">Betty ayuda a su tía Jennifer a contar dinero mientras esta se alista para salir junto a sus niñas; en la esquina está Liam, uno de sus hermanos pequeños (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12359" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12359" class="size-full wp-image-12359" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-Lisandra-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-Lisandra-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-Lisandra-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-Lisandra-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/2-Lisandra-810x810.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12359" class="wp-caption-text">Betty realiza algunas labores de la casa mientras su hermano Raymo, el menor de los cinco, duerme (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12360" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12360" class="size-full wp-image-12360" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1091" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-Lisandra-297x300.jpg 297w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-Lisandra-594x600.jpg 594w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-Lisandra-768x776.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/3-Lisandra-810x818.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12360" class="wp-caption-text">Kemely, acabada de bañar, junto a su mamá Jennifer y su hermana Katherine (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12361" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12361" class="size-full wp-image-12361" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/4-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1088" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/4-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/4-Lisandra-298x300.jpg 298w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/4-Lisandra-596x600.jpg 596w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/4-Lisandra-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/4-Lisandra-768x774.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/4-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/4-Lisandra-810x816.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12361" class="wp-caption-text">Jennifer mientras alista a Kemely (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12362" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12362" class="size-full wp-image-12362" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1085" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-Lisandra-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-Lisandra-597x600.jpg 597w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-Lisandra-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-Lisandra-768x772.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/5-Lisandra-810x814.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12362" class="wp-caption-text">Kemely y su primo Anyelo (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12363" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12363" class="size-full wp-image-12363" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/6-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/6-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/6-Lisandra-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/6-Lisandra-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/6-Lisandra-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/6-Lisandra-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/6-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/6-Lisandra-810x810.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12363" class="wp-caption-text">Betty baña a su prima Katherine en la cocina de la casa (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12364" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12364" class="size-full wp-image-12364" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-Lisandra-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-Lisandra-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-Lisandra-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-Lisandra-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/7-Lisandra-810x810.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12364" class="wp-caption-text">Las pequeñas hermanas Katherine y Kemely descansan en el cuarto de la abuela (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12365" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12365" class="size-full wp-image-12365" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1091" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-Lisandra-297x300.jpg 297w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-Lisandra-594x600.jpg 594w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-Lisandra-768x776.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/8-Lisandra-810x818.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12365" class="wp-caption-text">Dayma (primer plano), Betty acostada, su mamá y hermanos, Raymo y Liam, descansan en el cuarto (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12366" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12366" class="size-full wp-image-12366" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/9-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1092" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/9-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/9-Lisandra-297x300.jpg 297w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/9-Lisandra-593x600.jpg 593w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/9-Lisandra-768x777.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/9-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/9-Lisandra-810x819.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12366" class="wp-caption-text">Los niños juegan dentro de la casa. Kemely baja las escaleras mientras Betty cuida a su hermano (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12367" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12367" class="size-full wp-image-12367" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1099" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-Lisandra-295x300.jpg 295w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-Lisandra-590x600.jpg 590w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-Lisandra-768x782.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/10-Lisandra-810x824.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12367" class="wp-caption-text">Betty cambia el culero a su hermano Liam; en primer plano el bebé Raymo, al fondo la pequeña Dayma (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
<div id="attachment_12368" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-12368" class="size-full wp-image-12368" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-Lisandra.jpg" alt="" width="1080" height="1087" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-Lisandra.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-Lisandra-298x300.jpg 298w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-Lisandra-596x600.jpg 596w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-Lisandra-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-Lisandra-768x773.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-Lisandra-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2023/01/11-Lisandra-810x815.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-12368" class="wp-caption-text">Betty entre sus hermanos y primos (Foto: Lisandra Álvarez).</p></div>
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		<title>Lo llevamos rizo: siete años reivindicando el cabello afro y rizado en Cuba</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2022/07/lo-llevamos-rizo-siete-anos-reivindicando-el-cabello-afro-y-rizado-en-cuba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Amarilis Magaña Stable]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Jul 2022 11:00:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[cabello afro]]></category>
		<category><![CDATA[emprendimiento]]></category>
		<category><![CDATA[fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El proyecto sociocultural que se ha encargado de crear espacios educativos y de aceptación con un enfoque profundamente antirracista celebró a finales de mayo su séptimo aniversario.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.facebook.com/Lollevamosrizo" target="_blank" rel="noopener">Lo llevamos rizo</a> nació en 2015 como concurso de belleza por iniciativa de la artista de la plástica Susana Pilar Delahante en la XII Bienal de La Habana. De aquella intervención pública que rompió con esquemas de belleza hegemónicos y dio mayor visibilidad al cabello afro nació un proyecto sociocultural que educa en la aceptación, no solo de cabellos con distintos patrones de rizo, sino de la negritud en general.</p>
<p>Los días 25 y 29 de mayo, la Casa de la Música de Plaza se convirtió en el escenario donde convergieron compañías de baile y teatro infantil, músicos y diversos emprendimientos para celebrar la resistencia de la comunidad afrocubana.</p>
<div id="attachment_11719" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11719" class="size-full wp-image-11719" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/1.jpeg.jpg" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/1.jpeg.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/1.jpeg-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/1.jpeg-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/1.jpeg-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/1.jpeg-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/1.jpeg-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11719" class="wp-caption-text">Annia Liz, coordinadora del proyecto, alista la pancarta con el logo (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11720" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11720" class="size-full wp-image-11720" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/2.jpeg.jpg" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/2.jpeg.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/2.jpeg-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/2.jpeg-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/2.jpeg-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/2.jpeg-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/2.jpeg-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11720" class="wp-caption-text">Nao´s Crochet creó su emprendimiento en 2019. Julié, una de las coordinadoras del proyecto, la invitó a una feria y desde entonces está vinculada a Lo llevamos rizo (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11721" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11721" class="size-full wp-image-11721" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/3.jpeg.jpg" alt="" width="1200" height="857" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/3.jpeg.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/3.jpeg-300x214.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/3.jpeg-840x600.jpg 840w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/3.jpeg-768x548.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/3.jpeg-810x578.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/3.jpeg-1140x814.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11721" class="wp-caption-text">Una madre y su hija durante la presentación de los payasos (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11722" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11722" class="size-full wp-image-11722" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/4.jpeg.jpg" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/4.jpeg.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/4.jpeg-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/4.jpeg-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/4.jpeg-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/4.jpeg-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/4.jpeg-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11722" class="wp-caption-text">Pompi, peluquera del proyecto (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11723" style="width: 1521px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11723" class="size-full wp-image-11723" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/5-1.jpeg" alt="" width="1511" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/5-1.jpeg 1511w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/5-1-300x214.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/5-1-839x600.jpeg 839w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/5-1-768x549.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/5-1-810x579.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/5-1-1140x815.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 1511px) 100vw, 1511px" /><p id="caption-attachment-11723" class="wp-caption-text">Niña en brazos de su madre durante la presentación para el público infantil (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11724" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11724" class="size-full wp-image-11724" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/6.jpeg.jpg" alt="" width="1200" height="857" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/6.jpeg.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/6.jpeg-300x214.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/6.jpeg-840x600.jpg 840w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/6.jpeg-768x548.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/6.jpeg-810x578.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/6.jpeg-1140x814.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11724" class="wp-caption-text">Niña llevando trenzas, uno de los peinados protectores para pelo afro y rizado (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11725" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11725" class="size-full wp-image-11725" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/7.jpeg.jpg" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/7.jpeg.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/7.jpeg-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/7.jpeg-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/7.jpeg-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/7.jpeg-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/7.jpeg-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11725" class="wp-caption-text">Rifa de emprendimientos en colaboración con Lo llevamos rizo (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11726" style="width: 1630px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11726" class="size-full wp-image-11726" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/8.jpeg" alt="" width="1620" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/8.jpeg 1620w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/8-300x200.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/8-900x600.jpeg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/8-768x512.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/8-1536x1024.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/8-810x540.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/8-1140x760.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 1620px) 100vw, 1620px" /><p id="caption-attachment-11726" class="wp-caption-text">El vestuario con estampados estilo africano fue uno de los protagonistas del evento (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11727" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11727" class="size-full wp-image-11727" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/9.jpeg.jpg" alt="" width="1080" height="1512" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/9.jpeg.jpg 1080w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/9.jpeg-214x300.jpg 214w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/9.jpeg-429x600.jpg 429w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/9.jpeg-768x1075.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/9.jpeg-810x1134.jpg 810w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-11727" class="wp-caption-text">Desfile de la colección Movimiento Cromático, desde una proyección inclusiva en sus modelos (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11728" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11728" class="size-full wp-image-11728" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/10.jpeg.jpg" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/10.jpeg.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/10.jpeg-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/10.jpeg-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/10.jpeg-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/10.jpeg-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/10.jpeg-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11728" class="wp-caption-text">Lucila Insua habla sobre la presión de los cánones de belleza impuestos que la llevaron a laciarse el pelo hasta el 2008, año en que decidió aceptar y amar su pelo natural (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11729" style="width: 1630px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11729" class="size-full wp-image-11729" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/11-1.jpeg" alt="" width="1620" height="1080" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/11-1.jpeg 1620w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/11-1-300x200.jpeg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/11-1-900x600.jpeg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/11-1-768x512.jpeg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/11-1-1536x1024.jpeg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/11-1-810x540.jpeg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/11-1-1140x760.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 1620px) 100vw, 1620px" /><p id="caption-attachment-11729" class="wp-caption-text">Modelos en el desfile de la tienda Memorias (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
<div id="attachment_11730" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11730" class="size-full wp-image-11730" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/12.jpeg.jpg" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/12.jpeg.jpg 1200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/12.jpeg-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/12.jpeg-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/12.jpeg-768x512.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/12.jpeg-810x540.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2022/07/12.jpeg-1140x760.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-11730" class="wp-caption-text">Mensajes de agradecimiento escritos por las personas asistentes (Foto: Amarilis Magaña Stable).</p></div>
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		<title>Si no pujas bien, él va a morir</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Diana Ferreiro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2021 11:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Se va a caer]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[violencia contra la mujer]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
		<category><![CDATA[violencia obstétrica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Doce años tardamos en conocer la violencia a la que fue sometida mi hermana durante su primer parto. La violencia como un quiste que ya ha pasado a formar parte de la vida de tantas madres en Cuba. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe style="width: 100%;" src="https://www.ivoox.com/player_ej_102359219_6_1.html?c1=312b60" height="200" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe><br />
Como a las seis de la mañana sentiste que te estabas orinando porque claro, tú no sabías qué era reventar la fuente. Tú no sabías nada. Mami entró a llevarte el desayuno y habló con los médicos para que te revisaran. Había llegado el obstetra que buscamos para tener algo seguro porque el Materno estaba “en candela”. El Materno y todo lo que fuera hospitales. Habías dilatado cuatro centímetros después de pasar la noche rabiando de dolor sin que te hicieran el mínimo caso. Te decían: “Acuéstate a dormir, porque mañana no vas a tener fuerzas para parir”, y tú no podías dormir, no podías sentarte, no podías estar de pie por los dolores. Te asomabas por la ventana de la salita aquella, ¿te acuerdas?, la que daba a un patio interior que tiene el hospital Camilo Cienfuegos de Sancti Spíritus, a donde habían trasladado el Materno entonces; y del otro lado estábamos nosotros, en aquel pasillo oscuro, mirándote llorar bajo una luz fría, con la palma de la mano apoyada en el cristal.</p>
<p>No podíamos hacer nada, Yenny, y tú lo sabías y nosotros lo sabíamos, pero todo acabaría pronto y lo que nos esperaba era demasiado feliz: conocer a Thiago por fin (“¿Cómo serán su carita, o sus manitos, lo has pensado?”, jugábamos todo el tiempo). Luego desaparecías por un rato, intentabas dormir, orinar, dar paseítos, y volvías al cristal de la ventana. ¿Nos separaban qué, cincuenta metros? Algo así. Estábamos mami, Erick y yo; después llegó Tati con pozuelos de comida y pomos de jugo que devoramos escondidos en la escalera donde nos tirábamos a descansar cuando no estábamos mirándote o usando el teléfono público del fondo del pasillo. Veintinueve años tenías entonces, yo dieciocho. Te habían ingresado porque cumplías ya 41 semanas y no te ponías de parto. Lo más probable era que te indujeran cuando empezaron los dolores a las dos de la tarde.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>En preparto te acostaron en una cama y una enfermera te puso un suero sin decirte qué era ni para qué. Preguntaste y entonces te explicaron: papaver para aliviar un poco el dolor y oxitocina para dilatar mejor el cuello del útero y mejorar el trabajo de parto. Nadie te consultó si querías un parto libre de drogas. A partir de ese momento, en que se intensificó el dolor, estuviste sola. Afuera nos teníamos unos a los otros: para preocuparnos por ti y por el bebé, para distraernos, qué sé yo.</p>
<p>Cada cierto tiempo los médicos te llamaban y te hacían tactos invasivos, con toda la mano, literalmente toda la mano, para dilatarte ellos mismos. Mientras, estabas acostada en una camilla y, cuando te venía una contracción, tenías que bajarte de allí, agacharte, hacer cuclillas y pujar más o menos bien. También podías quedarte acostada, subir las piernas e intentarlo de nuevo. A veces te ponían la cardiotocografía o CTG para monitorear al bebé, pero el resto del tiempo estabas acá y ellos allá, sentados en una cama hablando de fútbol. Te dijeron: “Cuando sientas que se te sale algo, nos avisas”, y pusieron a la muchacha que limpiaba la sala al lado tuyo, para que ella les dijera cómo ibas.</p>
<p>Y la verdad es que no podían tener quejas, porque tú, a pesar estar pasando por todo aquello, te comportaste “de buena manera” y hacías todo lo que te mandaban sin protestar ni llorar ni nada.</p>
<p>Fue mucho lo que pujaste ahí acostada hasta que sentiste deseos de hacer caca –esa es la sensación, ¿verdad? porque yo no sé nada de eso–, y le dijiste a la muchacha que limpiaba: “Yo siento que se me está saliendo algo”, y cuando ella miró era la cabeza del niño. Los médicos te dijeron: “Bueno, ahora te tienes que levantar y salir caminando hasta la sala de parto”. No podías creer aquello, no iban a llevarte en una camilla, Yenny, debías llegar tú sola, con tu bebé empujando desde dentro, defecando en tu vientre sin que te dieras cuenta. Complicando las cosas.</p>
<p>Lograste llegar a la sala de parto sin saber muy bien cómo, te acostaron y te dijeron que pujaras. Pensabas que lo habías estado haciendo bien, pero el niño no salía y por más que te esforzabas no había avance. Uno de los médicos se subió encima de tu panza y empujó con todas sus fuerzas: la maniobra Kristeller se le llama, un procedimiento que consiste en ejercer presión sobre el fondo uterino durante el período expulsivo. En ese momento no teníamos idea de qué significaba aquello, si era rutinario, si podía tener consecuencias para ti o para el bebé; si las había, no te las explicaron ni a ti ni a nosotros. Luego supe que se considera una mala práctica, que su uso está desaconsejado por la Organización Mundial de la Salud y que a pesar de ello se sigue implementando. Podría haber comprometido el estado fetal, o haberte provocado desgarros perineales de primer grado, según <a href="http://revginecobstetricia.sld.cu/index.php/gin/article/view/331" target="_blank" rel="noopener">un artículo de la <em>Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología</em></a>, sin contar la violación de tu autonomía, de tu derecho a decidir sobre tu cuerpo.</p>
<p>A Yadira Rubio Hernández, una amiga que entrevisté para esta serie sobre violencia obstétrica, también le aplicaron la maniobra sin consultarle antes. Ella tuvo a Daniel en 1997 y me contó que luego de horas de dolor y rayos X y sueros inconsultos también, y de haber pasado por varias salas, un médico comenzó a darle golpes en la barriga, debajo de los senos “para estimular que el niño saliera”. Entre el dolor, el miedo y el llanto, Yadira no sabía a qué atinar. Me dijo que siempre lloraba cuando contaba esto: en medio de su desesperación, le cogió las manos al doctor, “un moreno alto, fuerte”, se las quitó de encima y comenzó a besárselas, entre lágrimas, fue a lo que atinó, como diciendo “¡No me maltrates más, por favor!”. Lloré junto con ella esa tarde, y mientras te escribía esto.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>La palabra “meconio” te resultaba extraña, pero no más que cualquier otra palabra que escuchas por primera vez. Los médicos la habían usado un par de veces porque estaban viendo el color de los fluidos que expulsabas. Thiago había defecado dentro de ti y eso los ponía en peligro a los dos. La enfermera te advirtió: “Fíjate lo que te voy a decir, ahora cuando venga la contracción tienes que pujar, porque si el niño no sale ahora se va a morir”, así te dijo, y yo imagino tu espanto ante esa revelación: en ese momento la que te querías morir eras tú. Uno de los médicos se acercó entonces y te explicó cómo debías hacerlo: como si quisieras defecar. Una información tan simple que llegaba con tanto retraso. Dos esfuerzos más bastaron para que naciera el bebé. El obstetra que te había estado atendiendo durante tantos meses lo recibió, se lo entregó al neonatólogo y se fue. Se fueron todos menos uno, encargado de “hacer todo lo demás”. Fue ahí que sentiste un dolor muy fuerte, incluso más fuerte que el de parto y cuando le preguntaste te dijo que era la extracción de la placenta.</p>
<p>¿En qué momento te cortaron? El proceso fue tan terrible que la episiotomía pudo haber ocurrido en cualquier minuto. “La herida que le hacen aquí a todas las embarazadas” le llamaste; la que, según ellos, hacen para que “haya mayor capacidad para el parto”; y tú no tienes idea de si tenías capacidad o no, nadie te hizo un estudio, un análisis, nada. “En estos momentos te estoy suturando”, te dijo el médico cuando preguntaste, “afuera son seis puntos nada más, pero dentro son un montón”, te advirtió.</p>
<p>Todo eso sin haber cargado a tu bebé, que tampoco entiendes por qué no te lo dieron enseguida, y eso que él lloró perfectamente, no tuvieron que hacerle nada extraño, tuvo un buen peso, fue un parto “normal”, como tú misma me dices.</p>
<p>Yadira tampoco recuerda el momento exacto en que le realizaron la episiotomía. Ella solo sintió “cómo aquello se abrió por ahí para abajo” sin que nadie le preguntara antes. Su bebé estaba llorando y a ella ya no le importaba nada más. Hasta que comenzaron a suturarla. Un dolor tan grande como el del parto. Incluso peor, me dijo. Cero anestesia, cero empatía. “¡Aguanta!”, era todo lo que escuchaba, y ella respondía: “Pero no me regañen más, me está doliendo, ¿qué quieres que haga, que me muerda los labios?”. Como tú, ella no estaba preparada para un procedimiento así. “Yo no sabía que eso dolía así, yo no sabía que ustedes me iban a coser como si fuera una vaca. Me lo tienen que decir: ‘mira te vamos a meter una aguja, no hay anestesia, o eso no lleva anestesia, aguanta…’. Un poquito de conversación, de dulzura, de cariño, al menos información, pero bueno, nada. Esa fue mi primera experiencia”. Veintipico puntos le dieron, casi los mismos que a ti.</p>
<p>Luego tendrías que pasar cinco horas en recuperación, en las que no pudiste orinar, pero nadie se preocupó por ello, ese era un “problema que tenías que resolver” con la acompañante que te permitían, porque las enfermeras no se dieron por enteradas. No sé si serían las mismas que luego, en la sala de cesárea –horas después de que pasara el ginecólogo de guardia y no se acercara a tu cama o a la del bebé– se asombraron de que quisieras curarte. “Eres la primera persona que nos pide que la curen, porque las embarazadas no se interesan por eso”, te dijeron, como si eso dependiera del “interés”, me dices, y no fuese una obligación curar las heridas cada mañana.</p>
<p>A esas alturas no sabías lo que había pasado durante el parto, ni por qué tenías un suero con antibióticos aún. En la tarde una enfermera se acercó y te preguntó quién te había indicado aquello, cuando los antibióticos se suministraban “única y exclusivamente” a las cesareadas y tú habías sido parto normal. “Te voy a quitar el suero”. Tú no sabías si eso estaba bien o mal, si ella podía tomar esa decisión o debía consultarlo con algún médico, si llevabas o no ese medicamento y por cuánto tiempo más tu cuerpo lo necesitaría.</p>
<p>Fue la pediatra, al mediodía siguiente, quien te dijo que el niño había sido un meconio intenso: “¿Tú no sabes lo que es eso? ¿No te lo dijo el ginecólogo que te hizo el parto?”. A ti lo único que te habían dicho era que pujaras más fuerte porque el bebé no podía permanecer más de cinco minutos dentro de ti. “Eso significa que se hizo caca en el vientre”, te explicó entonces, “pudo haber estado grave mucho tiempo, y eso también te puede traer otras consecuencias, porque en el caso de que salgas embarazada otra vez, se puede repetir”. No obstante, Thiago estaba de alta, y tú, a pesar de todo, eras de algún modo feliz. Y nosotros también lo fuimos.</p>
<p>El repetitivo recuento a quienes llegaban a la casa a conocer al bebé no revelaba nada fuera de lo ordinario: “Me porté bien”, “Tuve que pujar muchísimo ahí sola”, “Ah, sí, mima, eso es así, pero si lloras la cogen contigo”, “Lo que importa es que ambos tienen salud”. Todo normal. Doce años he demorado en ser consciente de la violencia que sufriste, en explicártelo sin que la impotencia me nuble la vista. Cinco viviste ese “trauma” tú, como lo has llamado, y cuando Oliver iba a llegar te agenciaste una cesárea para “no tener que volver a sufrir tanto”. Hoy sabemos las dos, también, que no fue exactamente así, y que por más arreglos que intentaste hacer la violencia se había enquistado al punto de volverse rutinaria. Como si no existiera otra forma conocida de hacer las cosas.</p>
<p>Nada te prepara para ese momento, me repites, a pesar de todos los cuentos, de todas las historias de las mujeres de la familia y las amigas y las vecinas. Una no sabe la magnitud de lo que le espera y, si hubiese manera de saberlo, no pariríamos, no aquí.</p>
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