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	<title>mujeres &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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	<title>mujeres &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>Limpiar la mierda de otros, hija mía, no es indigno</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/07/mujeres-migrantes-trabajo-de-cuidados/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Jul 2026 15:22:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migración y diáspora]]></category>
		<category><![CDATA[empleo]]></category>
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		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Salud y cuidados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo enseñar que ningún trabajo que sostiene la vida puede ser indigno cuando el mundo insiste en colocar esos trabajos en la planta menos uno?</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Me huelen las manos a lejía. Intento no descansar la cara sobre mi puño para poder saludar con dos besos sin traspasar ese hedor que no logro quitarme de las manos, aunque las lave constantemente. Tampoco toco mucho mi pelo. El tema son los guantes, que al quedarme grandes se cuela el agua clorada cuando meto las manos en la cubeta gris que guarda las mopas. Siento los dedos húmedos y el olor ya no se va.</p>
<p>El primer trabajo que tuve en España fue cargando cajas en una tienda de alimentación. Los martes y los viernes llegaban entre cuatro y cinco <em>pallets</em> con mercancía. A veces también los lunes. Galletas, refrescos, latas de conserva, cervezas. De las últimas, una vez conté cincuenta cajas que se convertían en cien movimientos porque había que sacarlas primero del <em>pallet</em> y llevarlas al almacén después. Levanta, acomoda, empuja el carro, levanta, acomoda otra vez. Cien veces.</p>
<p>Luego de una baja médica por una cervicalgia que duró 15 días, decidí buscarme la vida en otro sector. No mejor pagado, quizás menos lesivo. Así llegué a la residencia.</p>
<p>Según el Ministerio de Trabajo de España, para junio de 2025 el 88,8% de las mujeres extranjeras afiliadas trabajaba en el sector de los servicios, donde se incluyen la limpieza, los cuidados y la atención residencial. Entre ellas, las latinoamericanas constituyen el grupo más numeroso.</p>
<p>Yo, como miles de mujeres migrantes, encontré en los cuidados una de las pocas puertas abiertas al mercado laboral.</p>
<p><em>Lá</em><em>grimas negras</em> suena en mi oído. Voy tarareándola mientras me muevo por los pasillos blancos larguísimos de la planta menos uno, donde el cuidado se vuelve más invisible, el subsuelo. De ahí salen la comida caliente, la ropa limpia y planchada, las recetas, los insumos, y los carros que llevan el agua clorada para desinfectarlo todo. Todo lo que vive arriba depende de quienes estamos abajo.</p>
<p>Frotar el interior del inodoro con la escobilla se siente diferente si tarareo boleros. No sé si el dejar impecables las habitaciones de Vicenta, Baldomera o Visi hace que me conecte con ser nieta otra vez y me recuerde las canciones que cantaba con mi abuela. No sé si quitar el polvo deje de ser solo eso y se traduzca en cuidarles. O si la melodía de un bolero me permite concentrarme mejor que la de un reguetón. El caso es que siempre voy cantándolos. Por lo que sea.</p>
<p>Mi primer mes allí transcurrió entre lejía, mopas y conversaciones con ellas. “Buenos días, Baldomera, cómo te encuentras hoy”; “Ya está lista tu habitación, Vicenta”; “Gracias, cariño”; “Hola, Cati, vine a limpiar, qué lees hoy”; “¿Te importa que aparte las zapatillas, Visi?”.</p>
<p>Un día mi jefa me pasó a la lavandería. De nuevo, al subsuelo. Recuerdo la tristeza que sentí. Recuerdo pensar que había hecho algo mal y por eso me escondían. Recuerdo la molestia de no poder cuidarlas mientras les miraba a la cara. Sin embargo, he lavado, planchado y doblado cada prenda imaginando el rostro agradecido de Toñi —a quien no le he puesto cara, pero reconozco el corazón que dibujó en cada etiqueta—, o el cuerpo bien vestido de Vicenta.</p>
<p>Cuando cargaba cajas llegaba mucho más cansada a casa. Trabajaba diariamente,  incluso en horas extras que nadie me pagó y yo tampoco reclamé. Una amiga me recordó que ser mujer y cubana era la combinación perfecta para creer que no podemos exigir que se respeten nuestros derechos, que tenemos que trabajar en eso.</p>
<p>Mis hijos se dieron cuenta del cambio de horario. No les bastó que les contara que ya no trabajaba en el mismo sitio. Tuvieron que verme más y mejor. “¿Dónde trabajas ahora? ¿Y qué haces allí?”. Les expliqué.</p>
<p>En Cuba, las mujeres dedican casi el triple de tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, según la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género. Yo fui uno de esos números en algún momento. Y esa desigualdad viajó conmigo cuando emigré. Esa es la explicación que le doy al hecho de continuar ocupándome (ahora también profesionalmente) de limpiar, cuidar o atender a otras personas.</p>
<p>Quizás por eso no veo un fallo en la profesión. Quizás, como le dije a mi madre, limpiar baños y doblar ropa cuesta menos que en casa porque te pagan por ello, aunque no te alcance para llegar a fin de mes.</p>
<p>En la cara de mi hija se dibujó un gesto desagradable cuando me escuchó decir que a veces las toallas llegan a la lavadora con rastro de sangre o heces. “¿Con mierda? ¿Tienes que limpiar la mierda de otros?”.</p>
<p>Sí.</p>
<p>No iba a mentirle. Limpiar heces, vómitos, orine o sangre no es agradable. No quiero que mi hija crea que todos los trabajos son iguales. Porque no lo son. Hay trabajos más duros, más peligrosos, mejor o peor pagados.</p>
<p>“Tu madre es la chica de la limpieza y limpiar la mierda de otros, hija mía, no es indigno”.</p>
<p>Corren tiempos de <em>tradwives</em> y conservadurismo. La sociedad que nos va quedando ha vuelto a romantizar el cuidado y, por un lado, intenta apropiarse de su lenguaje y celebrarlo cuando puede convertirse en estética o en sacrificio. Pero, por otro, cuando se convierte en empleo suele pagarse poco, esconderse en una planta menos uno y recaer sobre mujeres, en su mayoría migrantes.</p>
<p>Entonces, ¿cómo le enseño a mi hija, cuya adolescencia dobla la esquina, que limpiar no avergüenza, que el mundo insiste en establecer una jerarquía entre cuidar por amor y cuidar por sueldo? ¿Cómo le enseño a desconfiar de quienes glorifican el cuidado como sacrificio mientras desprecian a quienes cuidan como trabajo?</p>
<p>“Pregúntate siempre quién limpia la cocina de un hospital, quién cambia las sábanas de una residencia, quién friega el suelo de tu colegio o quién repone los refrescos en una tienda. Eso también es cuidar y si no cuidamos, hija mía, se para todo”, terminé.</p>
<p>Mañana volveré a caminar los pasillos blancos larguísimos de la planta menos uno. Llegaré al ascensor que lleva a la planta de Baldomera mientras canto un bolero. Limpiaré tantas habitaciones como me dé tiempo. Y volveré a mi casa con olor a lejía en las manos. Ojalá no se les olvide nunca que los cuidados también se ven así, que detrás de ese olor hay otras, miles de mujeres, que —como yo— limpian espacios para que otros puedan habitarlos.</p>
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		<title>El Descanso: Acoso escolar (Temporada Especial)</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/06/bullying-en-cuba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Yadira Álvarez Betancourt]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Jun 2026 15:18:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ma-paternidades e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[salud mental]]></category>
		<category><![CDATA[Salud y cuidados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Somos plenamente conscientes, como sociedad, de lo peligroso que es el bullying, o seguimos mirándolo desde cierta distancia, como si fuera algo inofensivo? Según datos de UNICEF, en el año 2020 el 54% de los casos de acoso escolar involucraba a estudiantes acosando a otros estudiantes, y el 46% correspondía a personal escolar acosando al [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Somos plenamente conscientes, como sociedad, de lo peligroso que es el bullying, o seguimos mirándolo desde cierta distancia, como si fuera algo inofensivo? Según datos de UNICEF, en el año 2020 el 54% de los casos de acoso escolar involucraba a estudiantes acosando a otros estudiantes, y el 46% correspondía a personal escolar acosando al alumnado.</p>
<p data-path-to-node="3,1">En este episodio de El Descanso, Lien, Yadira y una invitada muy especial conversan acerca de cómo se comporta el fenómeno del bullying en la escuela cubana; si existen leyes o normativas para su enfrentamiento; y sobre cómo sus consecuencias recaen –también– sobre las personas cuidadoras. Acompáñanos en este necesario debate con el que, además, cerramos esta temporada especial de nuestro podcast.</p>
<p><iframe src="https://www.ivoox.com/player_ej_176221394_6_1.html?c1=a14530" width="100%" height="200" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
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		<title>El Descanso: ¿Dónde jugarán los niños? (Temporada Especial)</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/06/espacios-comunitarios-recreacion-descanso/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Jun 2026 16:52:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Ma-paternidades e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[Economía y emprendimientos]]></category>
		<category><![CDATA[Economías locales]]></category>
		<category><![CDATA[empleo]]></category>
		<category><![CDATA[Iniciativas locales]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El derecho al tiempo libre y al juego a menudo choca con la escasez de espacios comunitarios seguros e inclusivos. En este episodio de El Descanso, conocemos iniciativas autogestionadas en La Habana y Guantánamo que apuestan por rescatar la recreación vecinal, el autocuidado y la construcción de comunidad.  </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Para quienes cuidan, a menudo el ocio o las actividades recreativas constituyen un “premio”, una evasión de la cotidianidad. Cuando pueden permitírselas, claro. A ello se suma la poca variedad de opciones asequibles y que se ajusten a necesidades y expectativas.</p>
<p>Por suerte —más bien gracias a quienes los hacen posible—, existen en Cuba proyectos y personas que apuestan por ofrecer espacios donde aún sea posible soñar, divertirse y aprender. En este episodio de El Descanso, Lien y Yadira conversan, entre otras cosas, sobre dos de ellos.</p>
<p>(Este podcast fue grabado en 2023; aunque es probable que estas iniciativas hayan desaparecido o modificado sus modos de hacer, su aporte no deja de ser valioso y por ello lo compartimos).</p>
<p><iframe src="https://www.ivoox.com/player_ej_175808474_6_1.html?c1=a14530" width="100%" height="200" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
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		<item>
		<title>El Descanso: Cuidados a distancia (Temporada especial)</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/06/el-descanso-cuidados-a-distancia-temporada-especial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 14:35:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ma-paternidades e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[Migración y diáspora]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[Migración y movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Salud y cuidados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo cuidar a distancia? Analizamos las dinámicas de familias cubanas ante la migración. Un episodio necesario de El Descanso. Escucha aquí.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/06/el-descanso-cuidados-a-distancia-temporada-especial/">El Descanso: Cuidados a distancia (Temporada especial)</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p data-path-to-node="3">La crisis migratoria ha reconfigurado los hogares cubanos, obligando a miles de familias a reinventar la forma en que sostienen la vida, el afecto y la responsabilidad. ¿Cómo se asume el rol de cuidador cuando hay un mar de por medio?</p>
<p data-path-to-node="4">En este episodio de <em>El Descanso</em>, analizamos las dinámicas de los cuidados transnacionales y la crianza a distancia, un fenómeno que atraviesa la realidad de la diáspora y de quienes permanecen en la Isla. A través del análisis y las historias de sus protagonistas, exploramos el impacto de la separación en el tejido familiar y social, y abordamos temas como la feminización y el peso moral del cuidado, la reconfiguración de los roles familiares, y los desafíos legales y burocráticos del fenómeno.</p>
<p data-path-to-node="10"><em><b data-path-to-node="5,0" data-index-in-node="0">Nota editorial:</b> Este episodio fue grabado en 2023. Al rescatarlo de nuestro archivo, hemos decidido publicarlo íntegramente, pues los testimonios y reflexiones aquí compartidos mantienen una vigencia dolorosa y necesaria para entender la realidad que hoy, tres años después, sigue atravesando nuestra comunidad.</em></p>
<p><iframe src="https://www.ivoox.com/player_ej_175346717_6_1.html?c1=a14530" width="100%" height="200" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
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		<item>
		<title>Volver a El Descanso</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/06/podcast-el-descanso-temporada-especial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 20:08:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ma-paternidades e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[salud mental]]></category>
		<category><![CDATA[Salud y cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[Se va a caer]]></category>
		<category><![CDATA[tercera edad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Periodismo de Barrio publica una temporada especial del podcast que estrenamos en 2023 y cuya segunda temporada se vio interrumpida por el hostigamiento de la Seguridad del Estado cubano a sus creadoras. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En 2023, lo que comenzó siendo un sueño de amigas se hizo realidad con el lanzamiento de la primera temporada de <em>El Descanso</em>. Durante doce episodios logramos detenernos —aunque fuera un rato— para escuchar cómo sobrevivían en Cuba quienes casi nunca descansaban. Hoy estamos seguras de haber logrado lo que desde el principio anhelamos: que el proyecto fuera un ejercicio de justicia y reconocimiento para las personas cuidadoras.</p>
<p>Creamos una comunidad maravillosa de personas interesadas en escuchar otras voces cansadas y en compartir la propia. Un espacio seguro que sirvió para nombrar el agotamiento y, por tanto, cuestionarlo. Conseguimos que, más allá de un podcast, <em>El Descanso</em> fuera un diálogo colectivo donde quejarse dejó de ser vergonzoso para convertirse en una forma de resistencia. Hoy tenemos la certeza de que, al menos por unos meses, hicimos algo valioso entre todas.</p>
<p>Una vez finalizada la primera temporada, anunciamos una segunda y nos pusimos a trabajar. La idea inicial era grabar, al menos, ocho episodios que recogieran —otra vez— historias atravesadas por la misma pregunta: ¿quiénes cuidan en Cuba cuando las instituciones fallan, cuando las familias se fracturan y cuando el agotamiento se convierte en una condición permanente?</p>
<p>Pero entre aquella primera temporada y hoy pasaron demasiadas cosas.</p>
<p>La Seguridad del Estado intensificó el acoso contra periodistas y colaboradores, y parte del equipo de <em>Periodismo de Barrio</em> tuvo que salir del país. Al cansancio y la precariedad se le sumaron la inseguridad y la necesidad urgente de proteger nuestras propias vidas.</p>
<p>Entonces, irónicamente, decidimos poner <em>El Descanso</em> en una pausa que sentimos, en aquel momento, como un cierre definitivo. No porque hubiera dejado de importarnos, al contrario. El podcast y su comunidad siguieron siendo un espacio de orgullo y acompañamiento para muchas de nosotras. Pero pausarlo significó también reconocer algo que el propio proyecto nos había enseñado: quienes cuidan también se cansan. Y quienes sostienen comunidades, proyectos y medios independientes también merecen ser cuidados.</p>
<p>Antes de detenernos, logramos terminar tres episodios que quedaron guardados en alguna carpeta segura. Quizás porque manteníamos la esperanza de volver para completar la temporada en una Cuba más amable. Pero eso no sucedió.</p>
<p>Y, en medio de todo eso, Yadira Álvarez, creadora y conductora del podcast, enfermó.</p>
<p>Yadi estuvo detrás de <em>El Descanso</em> desde el inicio. Fue ella quien nos dio el sí para llevar a cabo el proyecto. Sin ella no habría sido posible sostenerlo. Necesitábamos las preguntas que pensaba, su manera inigualable de acompañar procesos y, sobre todo, su forma de hablar de cuidados sin romantizarlos.</p>
<p>En enero de 2026, Yadi murió.</p>
<p>Y ahora, cinco meses después, hemos decidido volver a estos episodios.</p>
<p>Quizás porque los cuidados también sean eso: insistir y negarnos a perder aquello que alguna vez nos ayudó a sentirnos acompañados. Porque estas historias siguen hablando del país que somos hoy. Porque las familias separadas por la migración continúan intentando cuidarse a distancia. Porque el acoso escolar sigue marcando vidas. Porque los proyectos comunitarios continúan llenando vacíos que deberían estar cubiertos o protegidos por las instituciones. Porque el cansancio no desapareció. Porque seguimos necesitando hablar de cuidados.</p>
<p>Volver a <em>El Descanso</em> es, entonces, una manera de acompañar la memoria de Yadi y de negarnos a que su trabajo —y su forma de mirar a los otros— quede suspendido en una carpeta olvidada. Es reconocer que, entre que fueron grabados y hoy, Cuba cambió mucho. Y, al mismo tiempo, muy poco.</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.ivoox.com/player_ej_174943156_6_1.html?c1=a14530" width="100%" height="200" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/06/podcast-el-descanso-temporada-especial/">Volver a El Descanso</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Las que se fueron y las que siguen dentro: carta a mi sobrina en Cuba en la víspera del 8M</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/03/8m-cuba-carta-a-mi-sobrina/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ella Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Mar 2026 15:14:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ma-paternidades e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de género]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Se va a caer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta a una sobrina en la víspera del 8M Cuba: una reflexión sobre migración, resistencia y las luchas de la mujer cubana.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;">7 de marzo, 2026<br />
</span><span style="font-weight: 400;">Buenos Aires, Argentina </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Querida M,</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A tus casi quince años pensarás que la carta es un método anticuado. Dirás: “qué chea es mi tía” —no sé si tu generación seguirá utilizando la palabra “chea”—, pero entiende que “la carta” fue el método que los hijos del Período Especial encontramos para comunicarnos con aquellos familiares del “más allá”, sin dar más detalles que los necesarios.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quizás te hable de un momento no tan distinto al que vives ahora. Era otra la crisis geopolítica, es cierto. No había mipymes, ni Instagram, ni TikTok. Pero la escasez también rondaba la casa como un fantasma.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La carta era entonces una píldora de nostalgia. La carta, anestesia críptica o emulador de presencia o cercanía inmediata antes de la llegada de WhatsApp, Signal o Telegram. No nos decíamos todas las verdades, pero tampoco nos mentíamos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nunca pensé que estaría del otro lado, sentada delante de un Word pirateado —no de una hoja de papel, porque ya no confío en mi caligrafía—, pensando en esta carta cuasi testamento, porque las llamadas son cortas e inestables y los audios de WhatsApp desesperantes.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quiero que, mientras me lees, escuches mi acento; no el de ahora, sino el de hace diez años, cuando aún convivíamos cuatro generaciones de mujeres en aquella casa mal pintada de la calle Primera. Que guardes estas letras y las revisites, como aún hago yo a los 30 años con las hojas de papel que mis amigos me dieron antes de salir de Cuba. Quiero que me puedas leer —y escuchar— sin pensar en el consumo de datos o en el apuro ante un inminente corte eléctrico.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mañana es 8 de marzo, querida M, y ayer no pude dormir pensando en tu futuro y en el mío. Puede que nos separe el mar Caribe, más de 11 mil kilómetros de continente sudamericano y quince años de vida, pero aunque no lo creas, tú y yo, pequeña, somos variables demográficas dentro del concepto de “mujer cubana”: la que se fue y la que está “adentro”. Y como tal, existimos en un mundo patriarcal que se desmorona a pedazos y donde nosotras —las migrantes y las que aún habitan la isla— nos vemos obligadas a luchar todos los días por seguir existiendo con plena dignidad.</span></p>
<div id="attachment_15774" style="width: 410px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15774" class="size-large wp-image-15774" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-400x600.jpg" alt="mujer fregando la loza en una cocina. Foto: Ella Fernández" width="400" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-400x600.jpg 400w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-200x300.jpg 200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-768x1152.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7503-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><p id="caption-attachment-15774" class="wp-caption-text">Las maternidades que cargan sobre sus hombros el peso de un país sin luz. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">En Cuba peleábamos por ser escuchadas, respetadas, por el derecho a nuestra propia sexualidad o contra la doble jornada laboral. Peleábamos —y aún lo hacemos— contra un machismo disfrazado de cultura, que un 8M cualquiera regala mar pacíficos y poemas impresos. Esas luchas también se cargan a cuestas cuando montamos aviones o cruzamos selvas y ríos. Se emprenden en otros idiomas y, muchas veces, en solitario.</span></p>
<p><iframe loading="lazy" title="Si no pujas bien, él va a morir" width="810" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/STbA41f-9ys?list=PLEdP-y7AEFGqfQKgqsVXUjf8AES9Ru8DR" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mañana las calles aledañas al Congreso, en Buenos Aires, se tornarán verdes y púrpuras; las mismas calles que hace solo unos días aún olían a los gases que nos lanzaron a las puertas de una injusta reforma laboral —cuyo último eslabón somos, precisamente, las mujeres—. Mañana el sonido del impulso de las balas de goma será sustituido por batucadas y cánticos feministas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una fiesta política. O tal vez ni siquiera una fiesta, sino un desafío al poder que nos oprime. La felicidad —momentánea, o no— también es revolucionaria.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El presidente argentino Javier Milei dice que no hay plata —“no hay plata”—, cierra el Ministerio de la Mujer y desfinancia políticas ligadas al aborto seguro y gratuito. Tu tía aterrizó en Argentina 24 horas después de la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Díaz-Canel, por su parte, dice que no hay combustible y rehúye de cualquier responsabilidad sobre la integridad física y mental de cuerpos feminizados y sexodisidentes. Aún en 2026 estamos esperando la aprobación de una Ley Integral contra la Violencia de Género. Tu tía estuvo entre las 40 firmantes que la exigieron en 2019.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Dijo Simone de Beauvoir que bastaría “una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados”.</span></p>
<div id="attachment_15776" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15776" class="size-large wp-image-15776" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7887-900x600.jpg" alt="mujer vendiendo en un mostrador de un negocio privado. Foto: Ella Fernández " width="810" height="540" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7887-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7887-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7887-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15776" class="wp-caption-text">Aún en 2026 estamos esperando la aprobación de una Ley Integral contra la Violencia de Género. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">Te invito a tomar estos consejos con un grano de sal, porque tu tía es un ser defectuoso. Pero quiero poder estar ahí, cerca tuyo, incluso cuando no estoy.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Te pido que tengas cuidado cuando regreses de noche —o de día— a casa. El gobierno —los gobiernos—, aunque debería, no nos cuida, pequeña. Nos cuidan nuestras hermanas y nuestras redes. Las tuyas serán tu mejor sustento.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En tiempos de resquebrajamiento económico o político te dirán que los reclamos de los feminismos no son urgentes. No hagas caso. Algunos incluso preguntarán: “¿Dónde están las feministas?”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ahí podrás responder: “Estamos aquí, sosteniendo lo que otros dejan caer”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso, te pido también que no te molestes “tanto” con tu madre; ella hace lo mejor que puede. No te asustes si la ves llorar: llorar es humano y nos hace libres, no débiles. Acompáñala. Entiéndela. Comprende su miedo, su cansancio y el no saber qué vendrá al día siguiente. Los malabares para garantizar ese plato de comida —que no siempre es tu preferido, lo sé—, el agua caliente para bañarse y los uniformes limpios y planchados para la escuela. Tu mamá, como tantas otras, carga sobre sus hombros el peso de un país sin luz.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso, cuando estén en el portal, cerca de los rosales que plantó tu bisabuela, disfrutando de la brisa fría sobre las sillas mecedoras, abraza a tu mamá. Léele los libros de poesía que recolectaba en la universidad y que aún guarda en el librero de lo que alguna vez fue mi cuarto. Ya sabes dónde están. Ámala en esta cotidianidad surrealista, porque ella te ama mucho a ti. Cántale las canciones de las peñas de trova que tanto le gustaban.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Y así mismo te pido que no dejes que el apagón te quite la creatividad, que escribas y sueñes. Por muy difícil que sea, quiero que pienses en el día después —como hice yo anoche, en pleno desvelo— y en lo que significa la libertad para ti. Lucha por ello, porque nada está garantizado.</span></p>
<div id="attachment_15778" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15778" class="size-large wp-image-15778" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7889-900x600.jpg" alt="mujer sentada en un portal. Foto: Ella Fernández." width="810" height="540" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7889-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7889-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7889-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15778" class="wp-caption-text">El gobierno —los gobiernos—, aunque deberían, no nos cuida. Nos cuidan nuestras redes. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">No sé si en ese futuro que imaginas estaremos las cuatro generaciones de mujeres que alguna vez habitaron esa casa.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero no importa. Haz tuyo este espacio.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Ese y todos los que ocupes.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Hazte presente, incluso en un país que a veces parece expulsar a los suyos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Te amaré, hoy y siempre, pequeña.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"> Incluso desde lejos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tu tía, no tan ausente</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">*** Al cierre de este texto, el Observatorio de Feminicidios de Yo Sí Te Creo en Cuba había registrado siete feminicidios, dos intentos de feminicidio y un asesinato de hombre por motivos de género en la Isla. </span></i></p>
<div id="attachment_15780" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15780" class="size-large wp-image-15780" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7893-900x600.jpg" alt="Mujer mirando a la camara con cubrebocas. Foto: Ella Fernández" width="810" height="540" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7893-900x600.jpg 900w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7893-300x200.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7893-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15780" class="wp-caption-text">“¿Dónde están las feministas?”, preguntan. “Estamos aquí, sosteniendo lo que otros dejan caer”. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<div id="attachment_15782" style="width: 410px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15782" class="size-large wp-image-15782" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-400x600.jpg" alt="muchacha jugando con un gato. Foto: Ella Fernández." width="400" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-400x600.jpg 400w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-200x300.jpg 200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-768x1152.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7940-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><p id="caption-attachment-15782" class="wp-caption-text">“Mujer cubana”: la que emigró y la que permanece adentro. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<div id="attachment_15784" style="width: 410px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15784" class="size-large wp-image-15784" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-400x600.jpg" alt="muchacha sonriendo junto a una pared. Foto: Ella Fernández." width="400" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-400x600.jpg 400w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-200x300.jpg 200w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-768x1152.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2026/03/DSCF7945-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><p id="caption-attachment-15784" class="wp-caption-text">Llevamos esas luchas a cuestas, en aviones, selvas y ríos. Se viven en otros idiomas y, a menudo, en soledad. Foto: Ella Fernández.</p></div>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/03/8m-cuba-carta-a-mi-sobrina/">Las que se fueron y las que siguen dentro: carta a mi sobrina en Cuba en la víspera del 8M</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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		<title>¿Cuál tribu?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/01/cual-tribu-maternidad-migrante-cubana/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 15:36:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migración y diáspora]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres madres e infancias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando el Estado que te vio nacer ya no te protege y el que te recibe aún no te reconoce del todo, toca rehacer la tribu. Y esta decisión no parte de una elección libre, sino de la necesidad de no maternar sola en suelo ajeno.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/01/cual-tribu-maternidad-migrante-cubana/">¿Cuál tribu?</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“Es loquísimo darme cuenta que nunca más volveré a sentarme debajo de mi mata de aguacate”, le dije a A.</p>
<p>Estamos en su cocina. Son las 12:40 de la tarde. El sol de Getaria, un pueblito costero del País Vasco, entra por la puerta del balcón e ilumina todo. Nuestro duelo también. Hablamos de migración.</p>
<p>Tres niños gritan en la habitación de al lado. Son los nuestros. Entran y salen de la cocina para pedir cualquier cosa. Las madres estamos acostumbradas a hablar así: a medias, cortando frases y retomando temas en otros momentos o espacios mientras los hijos interrumpen con necesidades o caídas.</p>
<p>“Es tremendo ese momento en el que eres consciente de que vives en España”, decimos. “¿Cómo la vida nos trajo hasta este lugar?”, nos cuestionamos. Salgo al balcón y me siento. Ella se gira y se acerca a mí para seguir la reflexión. Enciendo un cigarro. Los niños dejan de hacer ruido.</p>
<p>No recuerdo la primera vez que conversamos, pero fue en Cuba, por WhatsApp. Jamás nos vimos allá. Pasaron meses —o años— antes de que pudiéramos <em>desvirtualizarnos</em>. “Te escribo porque me voy de Cuba con mi esposo y el niño”, me dijo un día. No éramos amigas íntimas pero, por alguna razón, ella quiso despedirse de mí, para que un día yo no me levantara y dijera —como le pasa a mucha gente—: “ay, se fue”.</p>
<p>A aquel mensaje de despedida le sucedieron otros, muchos, que sirvieron de guía para estar hoy aquí: sentadas en un balcón de este callejón que nos recuerda a la Habana Vieja. Nuestra relación se fue consolidando mientras ella resolvía mis dudas migratorias. “Tengo que irme. La Seguridad del Estado está detrás de mí”, le dije un día de octubre. Ella no lo sabe, pero con un océano de por medio logró transmitirme la paz que me robaron en aquella Isla.</p>
<p>Entra un hijo, molesto. Interrumpe porque otro no le quiere prestar un juguete. Entra el otro. Se quejan. “No podemos ser juezas”, les decimos. “Estamos hablando”, repetimos hasta que entienden y se van.</p>
<p>Hablamos de amor. De cómo para cuestionar o habitar lo colectivo comenzamos por lo individual. De cómo nuestras cuerpas agotadas sostienen a los hijos. “No quiero regresar a la capital. Me da ansiedad pensar en ese proceso. Ojalá pudiera teletransportarme”, le confieso. Me valida con la mirada. Respiro.</p>
<p>Cuando aterricé en la “madre patria”, aquel 23 de diciembre, con tres maletas y dos hijos, entre las primeras personas a las que avisé estaba ella. Yo escapé de Cuba, nadie lo sabía además de mi círculo íntimo. Tenerla, en este lado del charco, me ha salvado de caer en la locura de maternar sola siendo emigrante.</p>
<p>Luego vinieron meses antes de vernos por primera vez, porque no llegué a la misma ciudad. Meses de mensajes de voz largos, enviados a deshoras, con niños durmiendo. Meses de contarnos el cansancio sin eufemismos, de admitir que no sabíamos cómo se materna cuando el Estado que te vio nacer ya no te protege y el que te recibe aún no te reconoce del todo. Meses de preguntarnos <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/08/el-descanso-cuidados-en-tribu/">quién cuida cuando una se enferma</a>, quién escucha cuando el miedo te paraliza y no hay familia cerca, quién responde cuando todo depende de una sola. Meses de ir armando una confianza sin cuerpos, sin café compartido, sin abrazos, pero con un susurro constante: no estamos solas del todo.</p>
<p>Nos encontramos finalmente en este pueblo que no es de ninguna de las dos, cuando vine con mis hijos a visitarla. Ninguna creció aquí, ninguna lo eligió como destino. Llegamos empujadas por circunstancias que no siempre se nombran como violencia, pero lo son. Y aquí estamos: compartiendo una cocina prestada, turnándonos la vigilancia de los hijos, reconociendo en la otra la experiencia de haber sido expulsadas de Cuba de formas distintas, reaprendiendo a criar en territorios que no fueron pensados para nosotras.</p>
<p>Hablamos de tribu, de lo mucho que la anhelo cuando la maternidad se me queda enorme allí donde vivo. De las veces que se me ha cuestionado el uso de esa palabra como si fuera hueca o un recurso natural, siempre disponible, apolítico; como quien busca delimitar qué afectos son legítimos y cuáles no, como si los vínculos necesitaran autorización para existir.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El Descanso 10: Cuidados en tribu" width="810" height="456" src="https://www.youtube.com/embed/UJdL5as7Y_E?list=PLEdP-y7AEFGo6FCwoE6loJUkmyPFCHXl_" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>No es una discusión semántica. No se puede reducir un problema estructural a eso. Hacerlo sería ignorar la verdadera incomodidad que surge cuando hablamos de tribu: cómo se espera que vivamos, criemos y nos adaptemos cuando migramos.</p>
<p>¿Cuál tribu nos queda cuando las fronteras separan familias, cuando los sistemas migratorios convierten la crianza en una experiencia individual, aislada, precaria? ¿Cuál tribu nos queda cuando existen Estados que no garantizan redes de cuidado? Me toca nombrarlas, todas. Las que se fragmentan y las que construyo ahora. Porque no se trata de elegir entre una tribu u otra, sino de aprender a vivir en ese espacio donde la que dejaste ya no alcanza y la nueva todavía no se sostiene.</p>
<p>Porque la ausencia de tribu no es solamente una mala organización doméstica, es una condición producida —en nuestro caso— por el exilio. Es otra cara de la precariedad.</p>
<p>Me toca, entonces, rehacer la tribu en suelo ajeno, que no es recuperar lo perdido, sino inventar otra cosa. No parte de la abundancia, al contrario. Se hace con vínculos frágiles, con acuerdos implícitos, con personas que también están cansadas. Aquí no hay abuelas esperando en la sala ni tías que aparezcan para aliviar una tarde difícil. No hay relevo garantizado. Hay, en cambio, otras madres que saben lo que pesa criar lejos. Hay una escucha que no juzga. Hay una presencia que no promete salvarte, pero acompaña. No hay historia compartida ni recuerdos de infancia en común. Hay una urgencia: sostener la vida lejos de donde aprendimos a hacerlo.</p>
<p>Esa tribu que no llega completa ni ordenada: se arma entre trámites, trabajos precarios y horarios imposibles. A veces aparece en forma de una conversación en el parque o en la puerta de la escuela, de una madre que presta atención mientras otra corre, de alguien que entiende sin preguntas. No sustituye a la que quedó atrás, pero permite que el día continúe. Y en ese gesto mínimo —cuidar al hijo de otra, quedarse un rato más— hay una política del cuidado que no figura en ningún programa.</p>
<p>Rehacer la tribu también implica aceptar el riesgo. Confiar en desconocidos. Exponerse. Dejar que otros entren en una intimidad que antes estaba protegida por la familia extensa. No es fácil ni siempre funciona. Pero es, muchas veces, la única manera de no quedar completamente aisladas en sistemas que individualizan el cuidado y privatizan el cansancio.</p>
<p>Mientras los niños juegan en el cuarto de al lado y el día sigue, pienso que resistir no es aguantarlo todo, como nos enseñaron; sino cuidar la vida incluso cuando el Estado que hablaba de resistencia nos dejó solas.</p>
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		<title>Las muertes a las que no llegamos</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2026/01/emigrar-duelo-exilio-cuba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lien Real Jaén]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jan 2026 13:11:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migración y diáspora]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos y justicia]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estar lejos cuando alguien muere no es solo una coordenada geográfica: es una forma específica de desamparo.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2026/01/emigrar-duelo-exilio-cuba/">Las muertes a las que no llegamos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Me enteré de tu muerte estando lejos. Empezaba a preparar los desayunos y durante unos segundos no entendí lo que decía aquel mensaje que llegó como llegan casi todas las cosas importantes cuando una se ha ido: por una pantalla. Ponía tu nombre y una palabra que no debería ir nunca cerca de los nombres que una ama.</p>
<p>Mi hija despertó temprano, como siempre. Nunca duerme después de las siete. Me vio inmóvil en la cocina, en silencio, casi sin respirar, mirando el celular. Yo esperaba a que alguien corrigiera el error. Nadie lo hizo.</p>
<p>Tampoco nadie me miró a los ojos para decirme que ya no estabas. Nadie me tocó el brazo. No hubo silencios compartidos. Solo ese momento torpe en el que una no sabe si llorar o quedarse quieta, con su hija de testigo.</p>
<p>Para algunas, el aviso puede parecer un gesto puramente informativo, pero no lo es. Estar lejos cuando alguien muere no es solo una coordenada geográfica: es una forma específica de desamparo que no se parece a ninguna otra.</p>
<p>No es solo la tristeza por la muerte. Es algo más preciso: no tener a quién acudir cuando alguien muere. No saber dónde poner el cuerpo. No tener un lugar asignado para el dolor.</p>
<p>En el país que dejé, la muerte convoca. Llama. Aquí, en cambio, la noticia llega y se queda suspendida. Nadie más la recibe conmigo. El duelo ocurre en un espacio que no estaba reservado para él.</p>
<p>No puedo explicar bien cómo se siente. Porque no es falta de afecto —hay gente alrededor—, sino falta de contexto. La ausencia del idioma común del dolor. Falta el territorio que entiende por qué esa muerte importa tanto. Y te descubres sosteniendo sola una pérdida que pertenece a otro lugar.</p>
<p>Ese lunes, aquí, donde estoy, la vida siguió exactamente igual. La gente caminaba, los semáforos cambiaban de color, una señora se quejaba del clima. Yo también seguí: fui a trabajar, hice la comida, llevé a mis hijos a dormir. Todo eso en automático, sin pensarlo, como un robot. Mi cabeza no estaba ahí, sino en tu risa, en la última vez que hablamos. En el tono de tu voz. En algo pequeño que dijiste, sin importancia aparente: “los chamas, asere”.</p>
<p>Creo que eso es lo que menos entiendo de la muerte: que el mundo no se detiene cuando alguien muere y el dolor es de una. Y ahora, desde este exilio, resulta aún más violento. ¿Cómo puede seguir todo, mientras yo te lloro?</p>
<p>Sentí que iba a recordarte en soledad, que mi memoria iba a quedar flotando sin testigos; como si yo fuese la única guardiana de tus recuerdos en este lado del mundo.</p>
<p>Nadie aquí sabe cómo pronunciabas ciertas palabras, ni tu tono pausado, ni cómo te reías, ni en qué momento exacto se te endurecía la mirada. Nadie te vio en tu contexto, en tu ciudad, en tu ruido. Nadie entiende del todo por qué tu ausencia pesa tanto.</p>
<p>Y qué rabia.</p>
<p>Porque no es que yo no quiera volver. Es que no puedo.</p>
<p>Entonces, lo entendí: cada muerte se transformará en algo más que una pérdida y será una prueba de hasta dónde llega el destierro. No solo te estaba perdiendo a ti, sino también el derecho a despedirme, el derecho a acompañar, a cerrar una historia compartida en el mismo suelo donde empezó; transitando un duelo —por tanto— incompleto. Y eso, más que emocional, es político.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El Descanso 06: Gestionar los duelos" width="810" height="456" src="https://www.youtube.com/embed/juiPmWeLm78?list=PLEdP-y7AEFGo6FCwoE6loJUkmyPFCHXl_" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Todavía hay gente que se atreve a decirme que emigrar es una decisión individual. Pero ¿qué implica no poder regresar? ¿Cómo esa imposibilidad se cuela en los afectos, en los duelos, en la forma en que una aprende a amar sabiendo que quizás no estará cuando toque despedirse? Es desolador.</p>
<p>¿Y la culpa? ¿Cuánto hablamos nosotras de la culpa? El “si hubiera estado”. “Si no me hubiera ido”. “Si hubiera insistido más”. Pensé en todo lo que no iba a hacer. No ver tu cuerpo. No acompañar a los tuyos. No caminar la ciudad ese día. No sentarme a escuchar las mismas historias repetidas junto a quienes te amamos. No estar.</p>
<p>Desde aquí, es como si la muerte se volviera abstracta. No tiene olor, no tiene temperatura. No hay ritual. Solo existe la sensación de que, en cualquier momento, alguien va a escribir: me equivoqué, no era ella. Pero no pasa. Desde aquí, el duelo se vuelve silencioso. Privado. Disperso en alguna fisura del día. Lloras lavando platos. Te acuerdas de repente, mientras acomodas algún estante en tu trabajo mal pagado, de la vida que compartiste. Te duele en horarios absurdos, distintos. No hay permiso social para esa tristeza porque nadie más la está viviendo contigo.</p>
<p>Y no deja de doler.</p>
<p>Duele saber que hay muertes a las que no vamos a poder llegar. Que el exilio también nos roba el derecho a un último beso. Que amar desde lejos implica, también, perder desde lejos.</p>
<p>Pienso en Cuba. En cómo el país se vacía de cuerpos, de voces, de historias, pero también de despedidas. Como si el mapa se rompiera justo en el lugar donde debería sostenerte.</p>
<p>No escribo esto para cerrar nada. No creo en los cierres. Creo en la transformación, en la resignificación del amor. Porque cerrarlo —siento— implicaría negar un pasado que, queriéndolo o no, me convierte en lo que soy hoy.</p>
<p>Escribo, en realidad, para nombrar esta forma específica de pérdida. Para dejar constancia de esta experiencia tan distinta y tan legítima. Que también es duelo, aunque no tenga flores ni ceremonias.</p>
<p>Tal vez escribir sea la única manera que tengo de acercarme. De tender un hilo, aunque frágil, entre aquí y allá. De decirte —aunque no lo escuches— que exististe, que importaste, que hubo una ola de amor arropándote, que la tierra se ha quedado más fría sin tu ternura, que sigues estando en mí, incluso ahora, incluso así.</p>
<p>Esto también es emigrar. No será la última vez que me entere así. Desde lejos. Cocinando. Trabajando. Criando. La muerte va a seguir ocurriendo allá mientras yo sigo aquí. Y no hay voluntad individual que resuelva eso.</p>
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		<title>Letícia y el día a día de una generación sin destino</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2025/10/madre-soltera-santiago-crisis-economica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Frank Lahera O’Callaghan]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Oct 2025 15:55:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crisis económica y energética]]></category>
		<category><![CDATA[crisis económica]]></category>
		<category><![CDATA[madres e infancias]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Salud y cuidados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una madre y los retos cotidianos que enfrenta en su natal Santiago de Cuba. Una que pudiera ser otras, muchas, en un país sin rumbo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Los tiempos que corren en nuestra Isla parecen haber superado toda lógica, o quizás son solo la continuación de lo que lamentablemente aceptamos como destino. A menudo (me) pregunto esto, y cada vez que me sumerjo en el laberinto de posibles respuestas, me encuentro con el vacío y el silencio, tan oscuros como las eternas noches que cubren el país.</p>
<div id="attachment_15466" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15466" class="size-large wp-image-15466" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-1000x563.jpg" alt="Vista panorámica de techos y viviendas precarias en Santiago de Cuba." width="810" height="456" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14-1140x641.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-14.jpg 1884w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15466" class="wp-caption-text">Techos y colinas de Santiago, evidenciando la precariedad de las viviendas en el contexto de crisis migratoria. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Letícia es una de mis más cercanas personas. Sola, y con ciertos miedos, busca enfrentar todo (o casi todo) lo que se le interpone. Es madre de dos hijos (5 y 6 años), a quienes ha decidido dotarles de un mejor futuro.</p>
<p>“Ser madre soltera en Cuba en estos momentos es un reto enorme porque existen muchas carencias y todo gira fundamentalmente en torno a lo económico”, comparte vía WhatsApp.</p>
<p>Nació en 1993. Cinco años de diferencia entre nosotros creciendo en Santiago de Cuba, una ciudad exageradamente tradicional que carga el peso de la historia. Se especializó en Medicina General Integral en 2017. Hija de una máster en Enfermería, especialista en Cuidados Intensivos y con misiones médicas en Venezuela, y un obrero que se jubiló con las manos agrietadas de tanto trabajar. Ha tenido que enfrentar su rol de mamá, estudiante, doctora y cubana de a pie prácticamente sola. El padre de los pequeños brilla por su ausencia.</p>
<p>A diferencia de muchas personas, no se ha marchado a la capital. Sobretodo por su familia. Su madre, con más de 45 años de servicio, está adaptada a su centro y compañeros de trabajo —a pesar de todo— mientras espera su jubilación. Letícia sabe que marcharse a otro lugar sería tener que rentar una vivienda a precios ridículos, perder la “comodidad” de su hogar y alejarse de sus hijos, tal vez, para un nulo resultado.</p>
<p>Igual que otros, hace poco abandonó su profesión para ofrecer servicios en una cafetería improvisada para poder costear los gastos de su familia.</p>
<p>“Desde niña siempre jugaba a ser doctora y me gustaba ese rol. Por supuesto, la familia también influyó en mi vocación, mi madre es enfermera al igual que lo fue mi abuela, y mi abuelo fue doctor. Siempre estuve rodeada de ese ambiente donde se desarrollaba la empatía y la solidaridad hacia el prójimo, pero tuve que dejar mi carrera hace cinco meses, ya que los precios aumentan considerablemente, y mi salario no alcanzaba para todas las necesidades. Es frustrante y difícil porque toda mi vida me dediqué a estudiar y a darle aliento a mis pacientes, y darme cuenta de que como profesional soy una esclava… es más que doloroso”, cuenta.</p>
<div id="attachment_15467" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15467" class="size-large wp-image-15467" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-1000x563.jpg" alt="Edificio de apartamentos con ropa tendida en Cuba. Crisis de vivienda." width="810" height="456" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15-1140x641.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-15.jpg 1861w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15467" class="wp-caption-text">La falta de espacio es uno de los principales problemas que enfrenta Letícia para criar a sus hijos en la ciudad. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Actualmente, los sueldos de los profesionales de su categoría rondan los 6.500 pesos cubanos (CUP), de los cuales ella emplea unos 5.600 CUP al mes en dos kilogramos de leche en polvo para sus hijos. El ocio, por supuesto, no existe. La vida actual se resume en mal comer. Para vivir decentemente calcula que necesitaría unos 30.000 CUP como mínimo, solo comiendo picadillo como plato fuerte y viandas para alargar lo poco que “ofrece” la canasta básica. Entre su sueldo y el de su madre no sobrepasaban los 17.000 CUP.</p>
<p>Este y otros factores provocaron que solamente en el período comprendido entre 2022 y el 2023, según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (<a href="https://www.onei.gob.cu/" target="_blank" rel="noopener">ONEI</a>), se retiraran del sector unos 32.586 profesionales, de los cuales 13.303 eran médicos, 3.125 estomatólogos y 6.258 enfermeros. En el período anterior se habían perdido 12.065. Algunos sin llegar a graduarse. En 2022, por ejemplo, varios estudiantes de 5to y 6to año de Medicina en Sancti Spíritus decidieron abandonar su carrera ante impedimentos de emigrar una vez graduados, según reportó el Instituto Cubano de Libertad de Expresión y Prensa en ese momento.</p>
<div id="attachment_15462" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15462" class="size-large wp-image-15462" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-941x600.jpg" alt="Vida cotidiana en Santiago de Cuba. Personas caminan y esperan en una calle concurrida." width="810" height="516" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-941x600.jpg 941w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-300x191.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-768x489.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-810x516.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-1140x727.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio.jpg 1398w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15462" class="wp-caption-text">El día a día en una calle de Santiago de Cuba, una ciudad «exageradamente tradicional». Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Al principio, trabajaba de dependienta los fines de semana, alternando con los turnos en el consultorio. Poco a poco fue consciente de que recaudaba más que su salario. Abrió entonces una cafetería y decidió dedicarle el tiempo completo. Tras varios trámites legales para alquilar un local —algunos gestionados “detrás del telón” para acelerar los procesos— se vio obligada a seguir adelante sin contar con todos los permisos requeridos, pero finalmente tuvo que cerrar por el constante acoso de los inspectores estatales. Solo funcionó unos pocos meses.</p>
<p>“Acá es muy difícil tener negocios [sin] entrada de algún familiar que viva en el extranjero, pues los inspectores siempre están buscando motivos para aplicar multas o sobornos; ellos también reciben un salario inexistente. Cuando le pagas a uno, el resto viene a buscar su parte, y no podía sostenerlo. Ahora lo hago en casa [la cafetería], donde vendo café y algunos dulces que confecciono, principalmente por encargo. Al menos tengo un poco de tiempo para estar con mi familia”, explica.</p>
<p>Cuando llega la noche, duerme en una estrecha habitación agrietada y apenas ventilada, espacio que intercala su papel de almacén casero con el de recinto para el descanso. La casa en su totalidad no es mucho más grande, con un pequeño baño, una salita y la cocina.</p>
<div id="attachment_15472" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15472" class="size-large wp-image-15472" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-908x600.jpg" alt="Niño durmiendo en un cuarto pequeño con ropa colgada. Falta de espacio." width="810" height="535" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-908x600.jpg 908w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-300x198.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-768x507.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-1536x1015.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-810x535.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8-1140x753.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-8.jpg 1603w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15472" class="wp-caption-text">Un niño duerme en el cuarto que sirve de «almacén casero» y recinto para el descanso de toda la familia. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>“Es cierto, es muy difícil vivir en un lugar muy pequeño. Dormimos hacinados mi mamá, los niños y yo en un solo cuarto. En una cama duermo yo con mis bebes, y en la otra mi madre. No tengo patio, por lo que los niños no cuentan con espacio para jugar, de ahí que trato de llevarlos de vez en cuando a un parque, y como apenas hay corriente eléctrica, ni siquiera pueden ver la televisión. Hago lo posible por comprarles algunos juguetes o, en última instancia, se los hago con cartón, de forma que con su imaginación los transformen como deseen. A los cubanos nos han obligado a conformarnos con tan poco…”, dice.</p>
<p>Actualmente se encuentra en medio del proceso para adquirir la ciudadanía española por Ley de Memoria Democrática, a pesar de las muchas barreras en forma de documentos, colas, sobornos, retrasos e incomprensiones que ha debido enfrentar. Aún falta mucho hasta que puedan pisar tierras de sus abuelos paternos. Había comenzado el proceso en el 2011 por la Ley 36 de menores, pero no pudo continuarlo ya que exigía tener que dedicarle su tiempo de estudio, lo que se le hacía imposible.</p>
<div id="attachment_15468" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15468" class="size-large wp-image-15468" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-1000x563.jpg" alt="Olla arrocera quemada en una cocina cubana. Problemas de electricidad y comida." width="810" height="456" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18-1140x641.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-18.jpg 1898w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15468" class="wp-caption-text">La dificultad para cocinar y la dependencia de ollas eléctricas, en medio de los prolongados apagones en Santiago. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Ella también, al igual que muchos cubanos —la mayoría jóvenes— ha tenido que renunciar a caminos labrados con entrega, pasión, humanidad, y también agradecimiento, al descubrir que son piezas de un engranaje que no avanza (y que no hace nada por avanzar). Según la ONEI, la presencia de jóvenes en el país ha tenido una tendencia a la baja, de 1.272.190 en el 2021 a 1.124.085 en el 2023. Grupo poblacional que va pasando a ser cifras en la estadística del exilio, las migraciones, distancias, separaciones y decepciones. Una Cuba que se distancia de sí misma al ver que no van quedando alternativas. La web de Global Affairs and Strategic Studies de la Universidad de Navarra publicó el <a href="https://www.unav.edu/web/global-affairs/cuba-se-vacia-exodo-de-un-millon-de-personas-que-deja-una-poblacion-envejecida" target="_blank" rel="noopener">texto</a> “Cuba se vacía: Éxodo de más de un millón de personas que deja una población envejecida”, de Agustina Rodríguez Granja, donde se señala que “Cuba se queda sin jóvenes”, al estimar que el 77% de la población cubana emigrante tiene entre 15 y 49 años, y que el 56% de este grupo son mujeres.</p>
<p>Mientras tanto, Letícia espera que los tiempos sean diferentes, para ella, para sus hijos y para su madre. Cada día, en la oscuridad de los apagones que exceden las 12 horas, reúne a su familia en la salita e intenta dormir entre los mosquitos, la falta de espacio y el calor abrasador. Unas colchonetas o ropas usadas sirven para improvisar en el suelo ese descanso que no llega. Ya sabe que al día siguiente solo tendrá dos o tres horas para cocinar y realizar algunas necesidades; faenas que realizará entre el agotamiento, la falta de sueño y el estrés constante. Su madre solo consigue dormir un poco al mediodía, cuando la temperatura mengua levemente.</p>
<div id="attachment_15469" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15469" class="size-large wp-image-15469" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-837x600.jpg" alt="Adulta mayor durmiendo en una almohada. Agotamiento de la madre de Letícia." width="810" height="581" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-837x600.jpg 837w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-300x215.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-768x551.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-810x581.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7-1140x817.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-7.jpg 1265w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15469" class="wp-caption-text">La madre de Letícia, agotada, solo consigue dormir un poco al mediodía, cuando la temperatura mengua. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<p>Muchos hacen hasta lo imposible por continuar con sus vidas. “Santiago es Santiago” y deben seguir firmes a pesar de las oscuridades, la falta de alimentos y de recursos como el gas licuado y el agua. Aún cuando la provincia continúa siendo la más afectada del país en cuanto a este último, con 400.000 habitantes sin acceso regular a agua potable, seguida por Holguín y Ciego de Ávila.</p>
<p>Letícia reza en medio de una Cuba que sufre y se desmantenla. Donde la primera ambición ahora es escapar:</p>
<p>“Es difícil, pero no imposible. No me quejo de ser madre y padre al mismo tiempo, cuido a mis bebés y a mi mamá. ¡Deseo tanto que los cubanos seamos tratados como seres humanos en nuestro país! Amo a Cuba, pero tendré que seguir queriéndola desde fuera”.</p>
<div id="attachment_15471" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15471" class="size-large wp-image-15471" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-1000x597.jpg" alt="Manos planchando con plancha antigua, rutina de madre soltera." width="810" height="484" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-1000x597.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-300x179.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-768x458.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-1536x917.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-810x483.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19-1140x680.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-19.jpg 1810w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15471" class="wp-caption-text">Las faenas domésticas que Letícia debe realizar entre el agotamiento, la falta de sueño y el estrés constante. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<div id="attachment_15473" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15473" class="size-large wp-image-15473" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-1000x592.jpg" alt="Hacinamiento en Santiago de Cuba. Dos personas (un niño y una adulta mayor) duermen en una cama estrecha en un cuarto pequeño y oscuro, simbolizando el agotamiento de una madre soltera en Cuba." width="810" height="480" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-1000x592.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-300x178.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-768x455.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-810x480.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5-1140x675.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-5.jpg 1256w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15473" class="wp-caption-text">Dos miembros de la familia de Letícia duermen hacinados en el pequeño cuarto que comparten, en Santiago de Cuba. Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
<div id="attachment_15470" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15470" class="size-large wp-image-15470" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-1000x563.jpg" alt="Figura religiosa en un nicho. Fe y esperanza en medio de la crisis." width="810" height="456" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-1000x563.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-300x169.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-768x432.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-1536x864.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-810x456.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20-1140x641.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Periodismo-de-Barrio-20.jpg 1806w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-15470" class="wp-caption-text">La figura religiosa, un símbolo de la esperanza de Letícia: «Letícia reza en medio de una Cuba que sufre y se desmantenla». Foto: Frank L. O’Callaghan.</p></div>
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		<title>¿Qué dice el último informe de Cuba al Comité de la Discriminación contra la Mujer?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2024/12/cedaw-cuba-discriminacion-mujer/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Olivia Marín Álvarez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Dec 2024 15:23:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Se va a caer]]></category>
		<category><![CDATA[CEDAW]]></category>
		<category><![CDATA[discriminación]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El informe aborda temas relacionados con la igualdad y violencia de género, los derechos de las mujeres, los programas creados para protegerlas y la legislación que las ampara, así como las acciones que se habrían implentado para educar e informar a la población. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El 18 de octubre pasado Cuba <a href="https://cubaminrex.cu/sites/default/files/2024-10/N2274326%2525252520-%2525252520informe%2525252520CEDAW%2525252520Cuba.pdf" target="_blank" rel="noopener">presentó</a> su IX informe ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El documento aborda temas relacionados con la igualdad y la violencia de género, los derechos de las mujeres, los programas creados para protegerlas y la legislación que las ampara, así como las acciones que se habrían implementado para educar e informar a la población.</p>
<p><em>Periodismo de Barrio </em>responde varias preguntas para comprender el contenido de este informe.</p>
<h4>¿Qué es el CEDAW?</h4>
<p>El <a href="https://www.ohchr.org/es/treaty-bodies/cedaw" target="_blank" rel="noopener">CEDAW</a> es el órgano de expertos independientes encargado de supervisar la aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la cual fue adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1979 y entró en vigor en 1981.</p>
<p>La convención <a href="https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/convention-elimination-all-forms-discrimination-against-women" target="_blank" rel="noopener">establece</a> principios fundamentales como la igualdad, la integridad personal, la participación política y la nacionalidad. Además, define la discriminación contra las mujeres y plantea estrategias para erradicarla mediante la adopción de políticas públicas que promuevan la equidad de género.</p>
<p>Una de las funciones del Comité radica en examinar los informes presentados periódicamente por los países que han ratificado la convención y realizar observaciones con recomendaciones específicas de acciones que deben implementarse. También, puede recibir denuncias individuales por violaciones a los derechos de las mujeres y llevar a cabo investigaciones en casos de abusos graves o sistemáticos.</p>
<div id="attachment_14784" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14784" class="wp-image-14784 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra.jpg" alt="Dos mujeres trabajando la tierra en un campo de caña de azúcar en Cuba." width="1024" height="768" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra.jpg 1024w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Mujeres-en-la-zafra-810x608.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-14784" class="wp-caption-text">Mujeres cubanas laboran en un campo de caña de azúcar (Foto: Archivo Periodismo de Barrio).</p></div>
<h4>¿Qué medidas reporta el informe que se han implementado para garantizar los derechos de las mujeres?</h4>
<p>De acuerdo con el informe presentado por el gobierno de la Isla, la legislación cubana garantiza los derechos de las madres trabajadoras al otorgar licencias de maternidad de hasta un año, con la posibilidad de compartirla entre ambos progenitores; además, existe una bonificación para trabajadoras por cuenta propia que tengan dos o más hijos menores de 17 años, la cual reduce en un 50% las cuotas mensuales del Impuesto sobre los Ingresos Personales, en función de los ingresos familiares.</p>
<p>Según datos oficiales, a finales de 2021, funcionaban en Cuba 1.086 círculos infantiles; las tasas de mortalidad materna se redujeron de 43,8 a 37,4 por cada 1.000 nacidos vivos en 2019; se habían creado protocolos para la atención en caso de interrupción del embarazo; el acceso a métodos anticonceptivos modernos se situaba en el 77% y se habían fortalecido los servicios de planificación familiar y atención integral a la salud de las mujeres. Sin embargo, en contraste con las cifras que proporciona el gobierno, al igual que con <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/07/el-problema-de-los-medicamentos-en-cuba-explicado/">otros medicamentos</a>, la disponibilidad de anticonceptivos también se ha visto afectada por la escasez de divisas en la Isla para importarlos o adquirir las materias primas que permitan fabricarlos. Así, las dificultades en su suministro regular a las farmacias <a href="https://periodismodebarrio.org/2023/09/violencia-ginecobstetrica-y-derecho-a-decidir-en-cuba-cuando-el-aborto-no-es-seguro-ni-legal-ni-gratuito/">han ocasionado</a> el fortalecimiento de un mercado informal de compra, venta e intercambio para cubrir, al menos en parte, las necesidades de la población, pero a precios mucho más altos que los del mercado estatal si los tuvieran disponibles.</p>
<p>De igual forma, la crisis económica y social que enfrenta el país también ha impactado la tasa de mortalidad materna, la cual para 2023 había ascendido a 38,7 por cada 1.000 nacidos vivos, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Por su parte, la tasa de mortalidad infantil se situaba en 7,1 por cada 1,000 nacidos vivos en ese año, un incremento de 2,1 en comparación con 2019.</p>
<p>Paralelamente, el texto señala que se han implementado estrategias sectoriales de género con el fin de eliminar las desigualdades en estos ámbitos. Estas “incluyen acciones para la promoción de las mujeres a cargos y puestos dentro de las estructuras del Estado y el gobierno”, pero el documento no menciona las estrategias específicas que se han puesto en práctica, ni los indicadores empleados para medir su efectividad.</p>
<p>Del mismo modo, en 2021 el gobierno creó el <a href="https://periodismodebarrio.org/2021/03/programa-nacional-para-el-adelanto-de-las-mujeres-a-usted-tambien-le-parece-un-mal-nombre/">Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres</a>, con el objetivo de impulsar la igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades, así como la eliminación de los factores que impiden obtener mejores resultados en este sentido.</p>
<p>El informe señala que los principales desafíos radican en el ámbito familiar, donde prevalecen formas tradicionales de pensamiento que resultan en una distribución desigual del trabajo doméstico y ocasiona que la mayor parte de la carga recaiga en las mujeres, las cuales dedican entre 10 y 14 horas más que los hombres al trabajo no remunerado.</p>
<div id="attachment_14789" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14789" class="wp-image-14789 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos.jpg" alt="Mujer en un puesto de venta informal con huevos y utensilios de cocina en primer plano." width="1024" height="686" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos.jpg 1024w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos-300x201.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos-896x600.jpg 896w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos-768x515.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/mujer-con-huevos-810x543.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-14789" class="wp-caption-text">Una mujer se dedica a la venta informal para enfrentar las limitaciones económicas en Cuba (Foto: Archivo Periodismo de Barrio).</p></div>
<h4>¿Qué acciones se habrían adoptado para prevenir la violencia de género?</h4>
<p>De acuerdo con el informe, con la entrada en vigor del nuevo <a href="https://www.parlamentocubano.gob.cu/sites/default/files/documento/2022-09/goc-2022-o93_0.pdf" target="_blank" rel="noopener">Código Penal</a> se ha reforzado el enfrentamiento a la violencia de género y familiar, mediante la inclusión de 36 figuras delictivas relacionadas con estos fenómenos y el agravamiento de las sanciones –aunque la legislación no tipifica explícitamente el feminicidio como delito–; la posibilidad de imponer una prohibición de acercamiento a la víctima como medida cautelar; la extensión de la protección legal a las parejas de hecho afectivas; el reconocimiento de un delito por violencia de género y familiar o por motivos discriminatorios como circunstancia agravante; la unión de las figuras delictivas de violación y pederastia en el delito de agresión sexual; así como la actualización del delito contra el derecho de igualdad, el cual incluye diversas formas de discriminación.</p>
<p>También informan que el país cuenta con la <a href="https://cuba.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/goc_estrategia_integral_digital_ok.pdf" target="_blank" rel="noopener">Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar</a>, aprobada en 2021, la cual posee siete ejes enfocados en derechos humanos y género, la atención centrada en la persona, la participación activa de las víctimas en los procesos, y la recopilación de datos estadísticos de calidad, entre otros.</p>
<p>No obstante, el impacto de las políticas de género en la Isla enfrenta importantes limitaciones, entre ellas la falta de autonomía que poseen organizaciones como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), cuya actuación a menudo se caracteriza por enfoques conservadores en sus estrategias, políticas y manejo de situaciones de violencia de género. A ello se suma la falta de transparencia del Estado en la gestión y divulgación de información, lo cual dificulta una evaluación crítica y efectiva de los avances y desafíos existentes.</p>
<p>En un <a href="https://t.co/ph6IuL2c4R" target="_blank">informe</a> presentado a la CEDAW por un grupo de organizaciones de la sociedad civil cubana, se analiza la violencia sistemática del Estado cubano contra la mujer, la ausencia de un marco legal que las proteja, los tratos crueles y degradantes a las mujeres privadas de libertad, y la persecución contra activistas, defensoras de derechos humanos y periodistas, por mencionar ejemplos, y además se expone que la estrecha alineación de la FMC con el Estado cubano y el Partido Comunista de Cuba (PCC) compromete su efectividad.</p>
<p>Si bien la FMC debería operar como un mecanismo independiente en defensa de los derechos de las mujeres, en la práctica esta vinculación limita su capacidad de actuar de manera autónoma o de criticar políticas que pudieran perjudicar a las mujeres. Ello resulta en un enfoque más orientado a los objetivos políticos del gobierno que a la promoción genuina de la igualdad de género.</p>
<p>Por otra parte, desde 2019 representantes de la sociedad civil cubana han exigido una Ley Integral contra la Violencia de Género en el país. Sin embargo, hasta el momento, no existen refugios para mujeres víctimas en la Isla, ni se ha creado esta legislación, a pesar de que datos oficiales del gobierno <a href="https://www.presidencia.gob.cu/es/noticias/en-cuba-tolerancia-cero-a-la-violencia-de-genero/" target="_blank" rel="noopener">han reconocido</a> que más de 16.000 mujeres y niñas viven en hogares violentos, lo cual demuestra la necesidad de un enfoque integral para abordar el problema y proteger a las víctimas, explica un <a href="https://alastensas.com/observatorio/feminicidios-en-cuba-entre-la-negacion-estatal-y-la-realidad-social/" target="_blank" rel="noopener">artículo</a> publicado por el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT).</p>
<p>Según el <a href="https://drive.google.com/file/d/11s9B2f4x5AfZQ8tIF_mZLTQjmBC-Lfyl/view" target="_blank" rel="noopener">Informe Anual de Feminicidios en Cuba 2023</a>, elaborado por el OGAT, Cuba fue el país que registró un mayor incremento de feminicidios en América Latina en ese año, con un aumento de 150%, con respecto al 2022. En total, se verificaron 89 feminicidios, de los cuales un 85,4 % fueron perpetrados por parejas o exparejas de las víctimas.</p>
<div id="attachment_14785" style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14785" class="wp-image-14785 size-large" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-1000x600.png" alt="Gráfico circular que muestra la distribución de feminicidios en Cuba en 2023 según relación con el agresor. El 85.4% corresponde a parejas o exparejas, seguido de porcentajes menores en contextos sexuales, sociales, familiares y ginecobstétricos." width="810" height="486" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-1000x600.png 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-300x180.png 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-768x461.png 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-1536x923.png 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-810x487.png 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios-1140x685.png 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2024/12/Feminicidios.png 1824w" sizes="(max-width: 810px) 100vw, 810px" /><p id="caption-attachment-14785" class="wp-caption-text">Tipos de feminicidios en Cuba en 2023 (en porcentaje del total). Fuente: Elaboración propia con datos del OGAT.</p></div>
<p>La provincia con más casos fue La Habana, con 11 feminicidios, seguida por Matanzas y Santiago de Cuba, con nueve, mientras que Cienfuegos fue la que tuvo menor cantidad, con dos.</p>
<p>El OGAT alerta que estas cifras pudieran ser mayores debido al subregistro generalizado y a la falta de acceso a información confiable, pues el gobierno no publica cifras oficiales completas ni reconoce plenamente la magnitud del problema. Al mismo tiempo, las organizaciones de la sociedad civil enfrentan varias limitaciones, desde recursos insuficientes hasta criminalización de su activismo, pues son vistas más como opositoras que como aliadas en la lucha por los derechos de las mujeres.</p>
<p>Cuba <a href="https://indicators.ohchr.org/" target="_blank" rel="noopener">forma parte</a> de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer desde 1980. Hasta la fecha, <a href="https://tbinternet.ohchr.org/_layouts/15/TreatyBodyExternal/countries.aspx?CountryCode=CUB&amp;Lang=EN" target="_blank" rel="noopener">ha presentado</a> seis informes periódicos, los cuales son revisados por el CEDAW y sus recomendaciones deben abordarse en un informe de seguimiento. A partir de 2013, diversas organizaciones de la sociedad civil de la Isla, como CUBALEX, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y OGAT, han enviado también sus propios reportes al CEDAW.</p>
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