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	<title>Mel González &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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	<title>Mel González &#8211; Periodismo de Barrio</title>
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		<title>El Despertar de los Sordos: Frank Lahera y su campaña contra el silencio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mel González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Oct 2025 15:28:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Política y derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo y protestas]]></category>
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		<category><![CDATA[Experiencias de migración]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde el exilio portugués, Frank Lahera O’Callaghan impulsa El Despertar de los Sordos, una distopía animada que entrelaza crítica política, memoria y resistencia.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2025/10/frank-lahera-el-despertar-de-los-sordos-pelicula/">El Despertar de los Sordos: Frank Lahera y su campaña contra el silencio</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El artista multidisciplinar cubano Frank Lahera teje con paciencia y obstinación los hilos de su obra más personal y urgente. Un proyecto cinematográfico animado que, como su autor, fue silenciado en la isla y ahora busca su voz —y su financiación— en el mundo libre. Es la crónica de una lucha necesaria, una crítica feroz y una esperanza construida <em>frame a frame</em>, ahora desde la diáspora.</p>
<p>La luz de la mañana se cuela por la ventana de su estudio temporal e ilumina las pantallas donde habitan los personajes del futuro. Frank Lahera O’Callaghan (Santiago de Cuba, 1988) observa un <em>storyboard</em> detallado. En él, una joven de mirada intensa y determinada se adentra en un sótano prohibido. Es Ana, la protagonista de su película. También es, en muchos sentidos, el reflejo de su propio creador: un hombre que aprendió a ver en la oscuridad una forma de claridad y, en el silencio impuesto, un grito más potente.</p>
<p>Hablar con Frank es hacer un viaje en el tiempo y el espacio. De La Habana en ruinas —la real y la que imagina para el 2058— a la serenidad de una pequeña localidad al sur de Portugal. De la efervescencia de la creación artística a la árida pero necesaria burocracia de buscar fondos para el cine. Su voz, transmitida a través de una videollamada, es pausada pero firme, cargada de una convicción que solo poseen aquellos que han tenido que elegir entre el silencio cómplice o el exilio.</p>
<p>“Emigrar no fue una derrota. Fue una estrategia de guerra creativa”, afirma con una sonrisa que no oculta el resentir de la partida. “En Cuba, este proyecto era inviable. No solo por la censura, que era una certeza tan tangible como el malecón, sino por la absoluta imposibilidad material de producirlo. Aquí, al menos, puedo pelear en igualdad de condiciones por un lugar en las convocatorias internacionales. Aquí, mi voz no [se] ahoga”.</p>
<div id="attachment_15502" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15502" class="size-large wp-image-15502" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-600x600.jpg" alt="Ilustración de la Cuba distópica de 2058, con una bandera de vigilancia (un ojo), drones y soldados frente al Capitolio. Concept art de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749830008911.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15502" class="wp-caption-text">Ilustración de la Cuba distópica de 2058, con una bandera de vigilancia (un ojo), drones y soldados frente al Capitolio. Concept art de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>Frank no es un novato en la batalla. Su trayectoria en las artes visuales y el cine cubano es extensa y está marcada por un sello de poética que se conjuga con una mirada crítica. Sus instalaciones, pinturas y cortometrajes le granjearon un reconocimiento internacional que contrastaba con el ostracismo doméstico. “Ganaba reconocimientos fuera, pero dentro era el fantasma de los concursos. Mi nombre comenzó a ser tachado de las listas de seleccionados, al ser más recurrente la crítica a la realidad sistémica. Mi obra era una pregunta incómoda en un espacio donde solo se permiten respuestas obedientes o, mejor aún, aplausos”.</p>
<p><em>El Despertar de los Sordos</em> es la culminación de toda esa lucha. Un largometraje de animación 2D que funciona como una distopía futurista y un espejo retrovisor de la Cuba actual. Un proyecto que, a falta de presupuesto, ya avanza en su pre-producción visual gracias a la fe y el talento de un grupo de diseñadores y artistas gráficos que aún resisten en la isla.</p>
<p>“Es un acto de resistencia en sí mismo, —explica Frank—. Ellos, desde la precariedad absoluta, creyendo en esta historia lo suficiente como para no dudar en invertir su tiempo y talento. Y yo desde aquí, en la diáspora, tratando de conseguir los recursos para hacerlo realidad. Es la metáfora perfecta de la película: la conexión entre los que se fueron y los que se quedaron, unidos por la esperanza de un despertar”.</p>
<p>La sinopsis de la cinta es tan potente como perturbadora: año 2058; Cuba es un páramo de escombros, aislada del mundo por un muro de metal y cristal translúcido. La población, reducida a ancianos y algunos jóvenes varados, ha sido convertida en una legión de “zombies”. Caminan, trabajan en labores brutales —a menudo fabricando las armas que se usarán contra ellos— y se alimentan de una masa informe expedida por mangueras. Su único dios es una pantalla estática y una voz omnipresente que emana de parlantes inalcanzables, repitiendo consignas hasta que la ficción se convierte en la única verdad posible.</p>
<p>La vigilancia es ejercida por una élite armada que por las noches patrulla las calles en viejos camiones de hierro, capturando a cualquier disidente para borrarlo de la existencia y de la memoria colectiva. Veinticinco años después de una gran revuelta fallida, el olvido se ha institucionalizado. Nadie recuerda el mundo exterior. Nadie recuerda a sus seres queridos.</p>
<div id="attachment_15503" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15503" class="size-large wp-image-15503" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-600x600.jpg" alt="Un joven observa una calle de La Habana completamente destruida, con autos volcados y edificios en ruinas. Concept art de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749544663936.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15503" class="wp-caption-text">Un joven observa una calle de La Habana completamente destruida, con autos volcados y edificios en ruinas. Concept art de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>En este infierno <em>orwelliano</em> con sabor caribeño sobrevive Ana, una joven de unos 20 años. Su única familia es su abuelo, un hombre encerrado en su mutismo. Ana quedó sorda de niña tras una golpiza de los soldados por intentar escapar en el “horario prohibido” para buscar a sus padres, quienes desaparecieron misteriosamente. Creció cargando el estigma de su discapacidad, hasta un día en el que descubre que su sordera no es una maldición, sino un escudo. Es inmune a la voz que adoctrina y embrutece a los demás.</p>
<p>Al hurgar en el sótano de su casa —un espacio celosamente custodiado por su abuelo— Ana encuentra pruebas de que sus padres no la abandonaron, sino que pertenecían a un movimiento de resistencia. Papeles manuscritos, planes, fotos donde aparecen con otros hombres y mujeres junto a una bandera peculiar: la enseña nacional cubana, pero cuyo rojo se degrada hasta transformarse en azul. Es el emblema de la esperanza. El descubrimiento la catapulta a una misión: encontrar a sus padres y reunir a otras personas sordas como ella, los únicos inmunes al adoctrinamiento, para liderar una nueva revolución y liberar a su pueblo de la esclavitud mental.</p>
<p>“Ana no es una superheroína —aclara Frank—. Es una joven asustada, llena de dudas, pero que encuentra en su propia herida la llave para sanar a los demás. Su sordera es la metáfora central. En un mundo donde el sonido es sinónimo de manipulación, la única forma de escuchar la verdad interior es no oír ese ruido. Es la parábola de lo que vivimos muchos cubanos: para mantener tu lucidez, a veces tienes que volverte ‘sordo’ a la propaganda constante, ‘ciego’ a la pantalla”.</p>
<div id="attachment_15504" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15504" class="size-large wp-image-15504" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-600x600.jpg" alt="Ilustración de una mujer mayor caminando sola por una calle en ruinas de La Habana, en la película &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749825613203.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15504" class="wp-caption-text">Ilustración de una mujer mayor caminando sola por una calle en ruinas de La Habana, en la película «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>El tratamiento visual que Frank y su equipo han desarrollado es fundamental para la potencia narrativa. Lejos de la animación comercial y pulcra, <em>El Despertar de los Sordos</em> busca una estética descarnada y fiel a lo real, incluso desde el dibujo.</p>
<p>“Queremos que el cubano que vea la película sienta un escalofrío de reconocimiento —explica—. No será una ciudad genérica. Será La Habana. Sus edificios derruidos, sus calles emblemáticas convertidas en arterias de un cadáver. El malecón, por ejemplo, está ahí, pero integrado a ese muro grotesco que encierra a la isla. La fotografía, aunque en 2D, imitará los planos y encuadres de un documental. Será sucio, granular, tangible”.</p>
<p>Las influencias son tan diversas como precisas. Del <em>1984</em> de George Orwell toma la atmósfera de control mental total y la paranoia. De la serie <em>See</em> (2019), la narrativa de un mundo donde la pérdida de un sentido se convierte en una ventaja evolutiva. De <em>Animatrix</em>, el tratamiento visual y la textura de la animación para adultos. Y del cine de zombies, no la carnicería, sino la esencia psicológica.</p>
<p>“No me interesan los muertos vivientes que comen cerebros —aclara—, me interesan aquellos a los que les devoraron el cerebro. Nuestros zombies son mentales. Caminan, respiran, pero por dentro están vacíos. Son entes programados para obedecer. Es una imagen mucho más triste y aterradora porque se acerca dolorosamente a la realidad. ¿Acaso no vemos ya a personas así por nuestras ciudades, exhaustas, envejecidas por la decepción, viviendo por inercia? La película solo lleva esa realidad a su conclusión lógica”.</p>
<div id="attachment_15505" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15505" class="size-large wp-image-15505" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-600x600.jpg" alt="Ilustración de un líder político en un despacho con un retrato de Fidel Castro y una bandera de vigilancia. Afuera se ve el Capitolio y drones. Concept art de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749829300280-1.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15505" class="wp-caption-text">Ilustración de un líder político en un despacho con un retrato de Fidel Castro y una bandera de vigilancia. Afuera se ve el Capitolio y drones. Concept art de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>Este enfoque lo conecta con la tradición de sátira política del cine cubano, como <em>Juan de los Muertos</em> (2011) de Alejandro Brugués, pero yendo un paso más allá. Mientras Brugués usaba la alegoría zombie para hacer comedia ácida sobre la resiliencia cubana (“¡Juan de los Muertos! Limpiamos lo que ustedes no pudieron”), Lahera profundiza en la tragedia psicológica y la utiliza para una reflexión existencial más profunda y sombría.</p>
<p>La decisión de emigrar a Portugal en 2024 no fue fácil: “Dejas atrás tu familia, tus amigos, tus referentes. Pero también dejas atrás una losa de plomo sobre tu creatividad”. Para él, el exilio ha sido un renacer doloroso pero necesario. “Aquí respiro una libertad que no conocía. La libertad de imaginar sin autocensurarme, de crear sin preguntarme primero si ‘pasará’ el filtro de algún burócrata cultural”.</p>
<p>Sin embargo, el desafío ahora es otro, tan monumental como la censura: el dinero. La producción cinematográfica independiente es un campo de batalla donde miles de proyectos compiten por una porción minúscula de fondos. Frank dedica una parte crucial de su tiempo a investigar, escribir aplicaciones meticulosas y presentar su dossier a productoras, fondos de financiación europeos (como Creative Europe Media) y plataformas de <em>crowdfunding</em>.</p>
<p>“Es un trabajo ingrato y a menudo desmoralizante” —admite—. Recibes más ‘noes’ que otra cosa. Pero cada ‘no’ me da más fuerza. Porque sé que la historia de Ana merece ser contada. No es solo mi historia, es la de muchos. Y cada vez que un amigo en Cuba me manda un nuevo diseño, un nuevo <em>storyboard</em>, hecho con un ordenador que se apaga cada dos por tres por los cortes de luz, me recarga la fe”.</p>
<div id="attachment_15506" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15506" class="size-large wp-image-15506" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-600x600.jpg" alt="Ilustración de dos soldados armados patrullando una calle de un mercado en Cuba, entre civiles y grafitis de &quot;Viva la Revolución&quot;. Concept art de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749664302252.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15506" class="wp-caption-text">Ilustración de dos soldados armados patrullando una calle de un mercado en Cuba, entre civiles y grafitis de «Viva la Revolución». Concept art de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>Este esfuerzo colaborativo transnacional es un ejemplo del nuevo paradigma del arte cubano: creadores dentro y fuera de la isla tejiendo redes de solidaridad y producción al margen de las instituciones oficiales. Es una diáspora cultural que se empodera y se autogestiona. “El gobierno cubano puede expulsarte del país, pero no puede expulsarte de la cultura cubana. Nosotros, desde afuera, seguimos construyéndola y ampliándola, libres de ataduras”.</p>
<p>El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), única productora oficial de cine en Cuba, la que convoca al principal fondo de creación para la realización audiovisual, nunca daría un billete de diez pesos cubanos para materializar esta película, pero los creadores dentro de la isla no dudan en tejer alianzas con Frank, debido a la fuerza de su proyecto. Mientras el ICAIC se empeña en financiar películas de corte propagandístico, o simplemente el audiovisual pasivo al que está acostumbrado el público cubano, los artistas y cineastas crean nexos con este proyecto que se propone ser el grito de un pueblo. <em>El Despertar de los Sordos</em> no es una película cubana más, sino que se presenta como una de las primeras propuestas de animación en Cuba que busca articular una crítica directa al sistema, al menos de forma explícita y reconocible.</p>
<p>La declaración de intenciones de Frank para su obra es un manifiesto. Un texto lúcido y ardiente que no deja lugar a dudas sobre su compromiso:</p>
<p>“El arte hoy debe responder al grito de la impotencia, debe ser un arma para expandir el raciocinio, no para esquivarlo y prestarse a manipulaciones. Si no, no es arte, es más bien propaganda”. Esta frase, quizás, es la clave que desbloquea toda su obra y, en particular, este proyecto. Es la línea que separa al creador del propagandista, al artista del funcionario cultural.</p>
<p>“No quiero hacer una película para entretener y ya. Quiero hacer una película que obligue a parar. A detener el metraje mental por un segundo y preguntarse: ¿Y yo? ¿Estoy despierto? ¿O estoy simplemente repitiendo los mantras que me han dicho que repita? ¿Estoy caminando hacia mi propia zombificación?”.</p>
<div id="attachment_15507" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15507" class="size-large wp-image-15507" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-600x600.jpg" alt="Un hombre con la mirada perdida y ojos blancos, representando a los &quot;zombies mentales&quot; adoctrinados en &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749826002495.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15507" class="wp-caption-text">Un hombre con la mirada perdida y ojos blancos, representando a los «zombies mentales» adoctrinados en «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
<p>El trayecto es largo y empedrado. La financiación es el gran obstáculo, pero no el único. La producción de una película de animación de esta envergadura requiere un equipo técnico especializado y años de trabajo. Frank es consciente de ello, pero su determinación es inquebrantable.</p>
<p>Muestra con orgullo algunos de los <em>concept arts</em> que sus colaboradores en Cuba han creado. La imagen de Ana, con sus ojos grandes llenos de miedo y determinación, es poderosa. Los fondos de una Habana en ruinas, con el Capitolio semiderruido y La Giraldilla cubierta de maleza, son poéticos de una manera sobrecogedora. La bandera de la resistencia, con su degradado de rojo a azul, ondea sobre un paisaje de esperanza desesperada.</p>
<p>“El azul es el color del mar que nos rodea y que no podemos cruzar. Es el color del cielo que aún está ahí, libre. Es la esperanza que nace desde dentro de la propia bandera, transformándola”, explica Frank.</p>
<p>La película es, en última instancia, un acto de fe. Fe en el poder del arte para cambiar conciencias. Fe en que la historia de Ana encontrará su eco en el corazón de los espectadores. Fe en que, algún día, el proyecto encontrará los socios y el dinero necesarios para completarse.</p>
<p>Frank Lahera O’Callaghan, el artista censurado más de una vez, el emigrante, el soñador obstinado, no pide lástima. Pide atención. Que escuchemos, a través de su película, el grito sordo de una generación que se niega a ser silenciada. Su exilio no es un punto final, sino un paréntesis necesario desde el que construir un grito más fuerte, más nítido y más libre. El despertar, sugiere, no será estruendoso. Será el silencio consciente de quienes, al fin, decidan escucharse a sí mismos.</p>
<div id="attachment_15508" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15508" class="size-large wp-image-15508" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-600x600.jpg" alt="Ilustración de la protagonista Ana cuando era niña, escondiéndose de soldados armados. Escena de &quot;El Despertar de los Sordos&quot;. (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos)." width="600" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-600x600.jpg 600w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-300x300.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-150x150.jpg 150w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-768x768.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-1536x1536.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-65x65.jpg 65w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-810x810.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184-1140x1140.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/1749473124184.jpg 2048w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><p id="caption-attachment-15508" class="wp-caption-text">Ilustración de la protagonista Ana cuando era niña, escondiéndose de soldados armados. Escena de «El Despertar de los Sordos». (Crédito: Frank Lahera O’Callaghan / El Despertar de los Sordos).</p></div>
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		<title>¿Qué cambia en la nueva reforma migratoria española para los solicitantes de asilo?</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2025/10/reforma-migratoria-espana-como-afecta-solicitantes-asilo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Mel González]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Oct 2025 17:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migración y diáspora]]></category>
		<category><![CDATA[Migración y movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas migratorias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A partir del pasado 20 de mayo de 2025, los solicitantes de asilo no pueden acogerse al arraigo social en España; el tiempo de espera ha dejado de contar y su estadía de dos o tres años ha vuelto al día uno, tras la entrada en vigor del Nuevo Reglamento de Extranjería.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Según <a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=70340&amp;L=0" target="_blank" rel="noopener">datos</a> del Instituto Nacional de Estadística (INE) de España, hasta el 1ro de enero de 2023 residían en el país europeo 198.639 personas nacidas en Cuba. De acuerdo a la misma fuente, unos 20.375 cubanos habrían entrado en los dos últimos años (2023-2024). Muchos, sin tener clara la forma en la que podrían regularizar su situación migratoria porque “lo importante es salir”. Si ya en Cuba se llevaba por bandera la “utopía del escape”, luego de las masivas protestas de julio de 2021 se volvió cuenta pendiente para millones de cubanos debido al aumento de la represión, las diversas crisis que vive el país, la inflación y la censura.</p>
<p>Hasta la entrada en vigor del <a href="https://www.boe.es/buscar/pdf/2024/BOE-A-2024-24099-consolidado.pdf" target="_blank" rel="noopener">Nuevo Reglamento de Extranjería</a> el pasado 20 de mayo de 2025, los solicitantes de asilo con al menos dos años viviendo en España de manera ininterrumpida, que hubiesen logrado cotizar al menos seis meses gracias al permiso de trabajo incluido en la tarjeta roja, eran elegibles al arraigo laboral como vía de regularización. Esta tarjeta les era facilitada mientras se encontraba en proceso su solicitud de asilo. Pero en este reglamento se determinó que los ciudadanos extranjeros que se encuentran en proceso de solicitud de asilo, o que han apelado tras haber sido descartada su solicitud, ya no podrán acogerse al arraigo laboral, debido a que no cumplen con el requisito de haber estado de manera irregular en España durante este proceso.</p>
<p>Las recientes modificaciones dejan sin duda un vacío que coloca a los solicitantes de asilo en “tierra de nadie”, ya que para ser elegible a esta vía de regularización deben estar de forma continuada pero irregular, a la vez que haber cotizado un mínimo de nóminas, lo cual solo es posible teniendo un permiso de trabajo activo.</p>
<p>La Comisión Española de Ayuda al Refugiado se <a href="https://www.cear.es/noticias/luces-y-sombras-reforma-reglamento-extranjeria/?utm" target="_blank" rel="noopener">pronunciaron</a> desde noviembre de 2024 contra el limbo que representa esta nueva normativa: “Con la reforma del Reglamento, la denegación de la solicitud de asilo supondrá no solo la pérdida de esta autorización sino que, durante el primer año de vigencia del Reglamento, tendrán que permanecer seis meses en situación irregular si quieren solicitar los permisos por arraigo, y una vez pase este tiempo, deberán esperar dos años más para poder solicitar las autorizaciones, porque no se les reconocerá el tiempo de residencia previo”.</p>
<p>Justo este 2025 se cumplirían tres años para esos miles de cubanos que llegaron a España en 2022, el tiempo requerido para aplicar al “arraigo social”, un trámite que les permitiría finalmente regularizarse a aquellos que no cuenten con otra vía o no hayan podido acceder a la ciudadanía española por Ley de Memoria Democrática. Para ello también debían demostrar estadía en España por ese período de tiempo que contaba mientras se expedía la resolución de la petición de asilo político. Pero los planes de muchos se vieron forzados a cambiar desde que en noviembre de 2024 se publicó el Real Decreto 1155/2024 —que reforma el Reglamento de Extranjería—, y desde entonces nuestra comunidad vive entre la esperanza y el desasosiego.</p>
<p>Por un lado, para la persona que entró con un visado de turista o estudiante y se quedó en irregularidad tras el vencimiento de esta, el nuevo reglamento es un faro de esperanza. Crea figuras como el «arraigo por formación», una vía que, si se demuestra la inserción en un programa formativo de sectores con alta demanda laboral, puede convertirse en una llave hacia los papeles. Es una ruta difícil, pero clara: estudiar, formarse y regularizarse.</p>
<p>Por el otro, para el solicitante de asilo político cuya petición es finalmente denegada, el panorama es gélido. La reforma prioriza la celeridad en las deportaciones. Al recibir la negativa, se activa casi de inmediato una orden de expulsión, con plazos muy ajustados para recurrir. Mientras que el primero (el que sobrepasó su visado) recibe una oportunidad basada en su potencial económico, el segundo (quien pidió protección internacional por una situación de persecución o riesgo en su país) se enfrenta a un procedimiento acelerado que puede no dejar tiempo para articular una apelación sólida. Es la diferencia entre ser visto como una mano de obra en formación o como un caso administrativo a cerrar.</p>
<p>Por otro lado, España busca talento cualificado: otorga un visado de búsqueda de empleo para tecnólogos, sanitarios o educadores, y facilita que estudiantes extranjeros trabajen. En paralelo, cierra la puerta a quienes llevan años limpiando casas o cuidando ancianos mientras esperan una respuesta de asilo.</p>
<p>“La reforma tiene sus márgenes de diferencia. Para quien llegó en patera o con visa de turista y pidió asilo, la reforma es un muro. Su tiempo como solicitante ya no cuenta para el arraigo. Si su petición es denegada —y casi todas lo son—, deberá esperar dos años más en irregularidad para optar al arraigo social. El arraigo familiar sigue, pero con trampas. Antes, si tu hijo era menor de edad, te legalizabas. Ahora, si es mayor de 21, debes demostrar que él depende económicamente de ti&#8230; ¡hasta los 26 años! ¿Cómo va a depender un adulto de un padre sin papeles? Es un círculo vicioso. Y para traer abuelos, la edad para no acreditar dependencia subió de 65 a 80 años. Una locura para familias que mantienen a sus viejos desde acá”, comenta Lucía Alveiro, abogada española experta en extranjería.</p>
<div id="attachment_15456" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15456" class="size-large wp-image-15456" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Oficina_del_Gobierno_-_Passeig_de_Sant_Joan_189-800x600.jpg" alt="oficina de extranjería en Barcelona, España" width="800" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Oficina_del_Gobierno_-_Passeig_de_Sant_Joan_189-800x600.jpg 800w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Oficina_del_Gobierno_-_Passeig_de_Sant_Joan_189-300x225.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Oficina_del_Gobierno_-_Passeig_de_Sant_Joan_189-768x576.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Oficina_del_Gobierno_-_Passeig_de_Sant_Joan_189-80x60.jpg 80w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Oficina_del_Gobierno_-_Passeig_de_Sant_Joan_189-810x608.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Oficina_del_Gobierno_-_Passeig_de_Sant_Joan_189-1140x855.jpg 1140w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/10/Oficina_del_Gobierno_-_Passeig_de_Sant_Joan_189.jpg 1200w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><p id="caption-attachment-15456" class="wp-caption-text">Oficina de Extranjería en Barcelona. Foto: Jordiferrer / Wikimedia Commons.</p></div>
<p>Elena es una joven actriz cubana, que llegó a España en 2023 mediante un visado de estudios y fue entrevistada para este trabajo. Fue admitida por una academia de actuación en Madrid para cursar estudios durante tres meses, el tiempo válido de su visado. Al quedar en estado irregular, comenzó su proceso de solicitud de asilo político, con la finalidad de poder aplicar al arraigo laboral, luego de tres años residiendo en España.</p>
<p>Con la nueva reforma, el tiempo de asilo de Elena no cuenta, es como si volviera a su primer día en España. “Ya solo me queda esperar a que se me venza la tarjeta roja y renovarla, y así hasta que me denieguen finalmente el asilo, porque pensar que me lo aceptarán es una utopía; o encontrar a alguien que quiera firmar una pareja de hecho conmigo, y así obtener la residencia por familiar comunitario de miembro de la Unión Europea”.</p>
<p>“¿Mi título? Guardado en ese cajón que estás viendo al lado de la cama”, nos comenta al preguntarle acerca de su profesión y las imposibilidades de ejercerla. Elena ahora es camarera, trabaja en un bar de Madrid, de lunes a domingo, cobrando ocho euros la hora, a pesar de que tiene contrato laboral, al menos mientras dictaminan la resolución de su petición de asilo, de la cual dependerá todo lo demás.</p>
<p>Asimismo, las nuevas vías de regularización que propone este decreto son el arraigo socioformativo, para el cual la persona en cuestión debe encontrarse cursando estudios, además de trabajar 30 horas por semana, lo cual se sale de las posibilidades inmediatas de un emigrante promedio, ya que esta vía requiere recursos económicos para acceder a ella; y, por otro lado, el arraigo sociolaboral, al cual se puede acceder con un contrato de 20 horas por semana, que se ha implantado para seguir sumando vías a la utopía, ya que para conseguir cualquier tipo de arraigo, la principal problemática siempre radica en la obtención de ese contrato laboral.</p>
<p>He aquí la gran paradoja: ¿integración o exclusión? Mientras España atrae “talento cualificado” con visados exprés, deja en la sombra a quienes sostienen su economía sumergida. Según la abogada Alveiro “esta reforma premia al migrante con estudios y castiga al que trabaja en lo que puede. Para cubanos sin título universitario, las opciones se reducen: o consiguen un contrato imposible o seguirán invisibles”.</p>
<p>Y hay otra grieta: los cubanos ya no piden asilo por política, sino por hambre. España lo sabe, pero endurece las reglas. Mientras el decreto se aplica, los cubanos en Madrid, Barcelona o Tenerife repetían el mismo mantra: “Antes de mayo, hay que moverse”. Porque tras esa fecha, para muchos, solo queda la sombra.</p>
<p>Por otra parte, la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de regularización extraordinaria, impulsada por el movimiento migrante <a href="https://regularizacionya.com/" target="_blank" rel="noopener">Regularización Ya</a>, fue presentada ante el Congreso el 12 de marzo de 2024, con más de 700.000 firmas recogidas superando en 200.000 a las calculadas inicialmente, y presentada a trámite con el respaldo de todos los grupos parlamentarios excepto VOX. Actualmente se enfrenta a su fase final y definitiva, tras haber estado en lo que se llama “archivado de facto”, colocándola en un limbo parlamentario. Los movimientos sociales ratifican su esfuerzo por garantizar el éxito, aun más luego del debate y la segregación que nos ha legado el reglamento, pero sin perder de vista el hecho de que podría pasar a la historia tan solo como un símbolo político.</p>
<p>En definitiva, la Ley de Extranjería, a pesar de su título formal que promete garantizar “derechos y libertades”, opera en la práctica como un fino tamiz que segmenta y categoriza. No es una ley que aplique de manera universal; su peso sobre la vida de las personas es diametralmente opuesto según su nacionalidad, su estatus inicial y, en el fondo, la percepción de su utilidad para el mercado laboral español. Lejos de ser principalmente un instrumento de protección, se ha revelado como una herramienta de gestión económica que prioriza llenar vacíos en sectores específicos de la economía por encima de una verdadera integración social basada en derechos. Al final, el mensaje que cala es que algunos extranjeros son bienvenidos por lo que pueden aportar, mientras que a otros se les niega el amparo por lo que huyen.</p>
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		<title>A continuación, adjunto mi curriculum vitae</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mel González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 15:28:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[emigración cubana]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No tengo papeles, no puedo trabajar legalmente. No puedo escribir porque Trump congeló los fondos que financiaban a los medios para los que escribía. Me estoy enamorando y no me lo puedo permitir. Pareciera que ni al amor tiene derecho cuando uno emigra.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“Hola. Buen día. Mi nombre es Mel y estoy interesada en su oferta. A continuación adjunto mi CV. Gracias de antemano”.</p>
<p>He perdido ya la cuenta de las veces que he redactado este mensaje para un trabajo y para otro; para un restaurante, para una tienda, para un bazar, para cuidar a una anciana, para pasear un perro… He escrito hasta la fecha unos diez currículums variados; lo único que tienen en común es el nombre, el contacto, y el código postal de la zona de Barcelona donde vivo.</p>
<p>Buscar trabajo se ha vuelto un <em>leitmotiv</em>. He impreso unos doscientos currículums y los he repartido por todos los bares de <em>mala muerte</em> que he encontrado a mi paso porque, según yo, en ellos tendría más oportunidades de que me contrataran de manera irregular que en otros sitios. He tocado puertas, he llamado a personas conocidas, me he abierto perfiles en todas las aplicaciones de empleo que he encontrado. Pasa un día, pasan dos, tres…, una semana…, un mes, y nada.</p>
<div id="attachment_15063" style="width: 2570px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15063" class="wp-image-15063 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-scaled.jpg" alt="Currículums tirados en el suelo, cubiertos parcialmente por hojas secas." width="2560" height="2048" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-scaled.jpg 2560w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-300x240.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-750x600.jpg 750w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-768x614.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-1536x1229.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-2048x1638.jpg 2048w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-810x648.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0570-1140x912.jpg 1140w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p id="caption-attachment-15063" class="wp-caption-text">«He escrito hasta la fecha unos diez currículums variados; lo único que tienen en común es el nombre, el contacto, y el código postal de la zona de Barcelona donde vivo». Foto: Carlos Melián / Periodismo de Barrio.</p></div>
<p>¡Al fin ha aparecido un trabajo! Menos mal que tengo la bicicleta que me regaló Pablo, uno de mis amigos, cuando llegué a Catalunya. El trabajo es de mensajera: debo repartir pedidos de sushi de un restaurante chino. Hace frío y es de madrugada, ando sola por calles que no conozco, con una mochila más grande que yo. La gente me mira raro cuando abren la puerta, la gente me mira raro desde sus coches, la gente no está acostumbrada a ver a una chica con una mochila de reparto de Glovo.</p>
<p>Mi madre está en Cuba, rezando por recibir un mensaje así: “Mami, ya llegué a casa. Todo bien. Voy a descansar que ando muerta y ya aquí es tarde”. A mi padre le gana la impotencia de no tener en sus manos la solución a los problemas de su niña.</p>
<p>El chino del sushi me dice que me estoy demorando mucho entre una entrega y otra.</p>
<p>¡<em>Bróder</em>, ando en bicicleta, dando<em> tremendo pedal</em> por 30 euros!</p>
<p>La policía me detiene, me dice que sin casco no puedo conducir. Oshún me ha abandonado a mi suerte, pero esta vez estuvo ahí<em>.</em> Si me llegan a pedir mi permiso de trabajo, mi permiso de repartidora, mi identificación… No quiero ni imaginarlo.</p>
<p>Llevo meses esperando un permiso de residencia que podría haberse anulado en unos pocos minutos.</p>
<p>No tengo papeles, no puedo trabajar legalmente. No me dan respuesta a mis aplicaciones en las <em>apps</em> donde estoy registrada. No puedo escribir porque Trump congeló los fondos que financiaban a los medios para los que escribía. No debería repartir sushi tampoco, porque expongo mi proceso legal. Me estoy enamorando y no me lo puedo permitir. Pareciera que ni al amor tiene derecho cuando uno emigra.</p>
<div id="attachment_15064" style="width: 2570px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15064" class="wp-image-15064 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-scaled.jpg" alt="Mujer migrante entregando currículum en la puerta de un local." width="2560" height="2048" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-scaled.jpg 2560w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-300x240.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-750x600.jpg 750w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-768x614.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-1536x1229.jpg 1536w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-2048x1638.jpg 2048w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-810x648.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0573-1140x912.jpg 1140w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p id="caption-attachment-15064" class="wp-caption-text">Mel toca puertas por toda Barcelona, aferrándose a la esperanza de que alguna se abra. Foto: Carlos Melián / Periodismo de Barrio.</p></div>
<p>Lunes en la mañana. Bebo un café y reviso Telegram. Me han respondido desde una oferta a la que apliqué como niñera con uno de mis tantos currículums inventados. Me habla una chica, Pau:</p>
<p>“Hola Mel. La vacante se ha cubierto con una conocida, pero si te urge el empleo, estamos buscando una recepcionista para nuestra clínica estética de nueva apertura”.</p>
<p>“Me encantaría, pero actualmente no cuento con la documentación necesaria para ese tipo de puestos, solo tengo un NIE provisional”, le respondo.</p>
<p>“Con eso nos basta. Requerimos buena presencia y educación. ¿Crees que cumples con los requisitos? ¿Nos puedes enviar una foto para evaluar tu imagen?”.</p>
<p>“Sí, considero que sí”. <em>Adjuntar archivo.</em></p>
<p>Llega otra respuesta a mis postulaciones; esta vez de recepcionista de una barbería de mujeres en el barrio del Born. Una oferta muy tentadora: buen salario, buen ambiente y, lo mejor de todo, aceptaban candidatas en tramitación de papeles.</p>
<p>“Tu perfil nos encanta, creemos que das muy bien con lo que buscamos. Tu currículum es excelente (currículum que había creado específicamente para este trabajo). Tu imagen es idónea por tus tatuajes y tu estilo. Solo tenemos un problema. Para este trabajo necesitamos chicas con cabello corto específicamente, porque sería la imagen del negocio, a quien primero verán las clientas al entrar al local”.</p>
<p>A mí realmente me pareció muy lógico. Principios básicos de marketing. Te muestro lo que te vendo. Vamos, creación de identidad. Tampoco tenía muchas opciones: reparto sushi, siendo explotada laboralmente por 30 euros pero con el cabello largo, o trabajo en una barbería, en un horario cómodo, con un salario digno, estando rapada. Yo lo vi claro: el pelo crece.</p>
<p>Viernes ya, no tengo respuesta concreta de ninguna de las dos ofertas, el tiempo sigue pasando. Llega la noche y con ella un mensaje de Pau disculpándose porque estaba muy ocupada con la apertura de la clínica y no había tenido tiempo de responderme, solo que ahora el nombre de usuario había cambiado de Pau a Bea.</p>
<p>“Tu perfil nos parece correcto, solo nos falta verte sin ropa para evaluar tu físico, recuerda que el puesto es en una clínica estética”.</p>
<p>“¿Cómo que sin ropa?”.</p>
<p>“Sí, alguna foto desnuda o, si no te parece bien, en traje de baño. También podríamos considerar hacer una videollamada para que no te sientas incómoda por enviar las fotos”.</p>
<p><em>Bloquear contacto.</em></p>
<p>¿Oshún, dónde estás cuando te necesito, madre? ¿Qué le estás tratando de decir a tu hija con todo esto?</p>
<p>Me aferro a creer que las cosas no pueden ir a peor, que mis diosas no se pueden estar olvidando de mí. Que yo soy un buen ser humano, coño. Que no hay motivos para que la vida me trate así. Que en cualquier momento me responderán de la barbería, donde tengo depositada ya toda mi fe.</p>
<p>Finalmente recibo noticias: he avanzado en el proceso de selección. Ya solo queda realizarme el corte de cabello. Las entrevistas con Marcos, el encargado, fluyen de manera maravillosa. Estaba convencida de antemano de que ese trabajo era para mí.</p>
<p>Por alguna razón, vino a mi cabeza la imagen del novio que tenía en Cuba, diciéndome que a mí me gustaba demasiado mi pelo largo como para cortarlo tras yo decirle una vez, en broma, que me <em>pelaría bajito. </em>Postergué el corte, quería ganar tiempo, algo no me gustaba.</p>
<p>Marcos me da los buenos días y me pregunta si ya desayuné. Me alarmé al momento. La situación comenzaba a salirse de los límites de lo profesional. Decidí darle rienda suelta a la conversación. A estas alturas, ya espero cualquier cosa.</p>
<p>“Tienes que ir a la barbería con dos amigas para que filmen el proceso”.</p>
<p>“¿Qué?”.</p>
<p>“Sí, necesitamos documentar todo el proceso del corte, que más adelante nos servirá de promoción. Quiero planos tuyos entrando a la barbería, tu vestuario debe ser una falda corta y un top. Necesitamos también ángulos específicos. El pelo cayendo, tu tocándote la nuca rapada. El suelo cubierto con tus rizos rubios. Quiero un video también de ti, hablando sobre las sensaciones que te produce el sonido de la máquina al pasar por tu cabeza”.</p>
<p>“¿Para qué es todo eso?”.</p>
<p>“Más adelante haremos una <em>formación</em> y yo te enviaré todos los videos que me habrás enviado anteriormente, para que tú me digas lo que vas sintiendo al verlos. Es peluquería emocional”.</p>
<p>Quedé en <em>shock</em>, era como estar leyendo un porno no explícito, donde yo era la protagonista. No respondí más, y al rato la cuenta estaba eliminada.</p>
<p>Esa vez sentí que mi madre había intercedido. Las hijas de Oshún no se pueden cortar el pelo.</p>
<div id="attachment_15065" style="width: 1506px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15065" class="wp-image-15065 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0584.jpg" alt="Mujer migrante en el interior de un bar, hablando con alguien fuera de plano." width="1496" height="1870" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0584.jpg 1496w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0584-240x300.jpg 240w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0584-480x600.jpg 480w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0584-768x960.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0584-1229x1536.jpg 1229w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0584-810x1013.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0584-1140x1425.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1496px) 100vw, 1496px" /><p id="caption-attachment-15065" class="wp-caption-text">Mel, dentro de un bar, esperando una oportunidad laboral. Foto: Carlos Melián / Periodismo de Barrio.</p></div>
<p>Sin fuerzas ya, continué en mi incesante labor. Eso sí, cuando vea un anuncio, me presento en el lugar y entrego el currículum personalmente. Y así pasó con una oferta de ayudante en una tienda de ropa de segunda mano. Fui bien temprano y dejé mi currículum de dependiente. El dueño me pareció muy estricto y un poco malhumorado, pero dentro de eso, lo normal. No iba yo a esperar un trato medianamente digno aspirando a un trabajo irregular, y menos después de todo lo anterior. Lo importante del asunto: me dijo que me presentara el sábado a hacer una prueba.</p>
<p>El sábado en la mañana llegué 30 minutos antes, como siempre. Un mendigo que estaba sentado al lado de la tienda me preguntó si venía por la oferta de trabajo de Freddie; le contesté que sí. Con cara de incredulidad me dijo que “no me daba dos días allí”. Sin entender mucho, y tratando de ignorar el asunto, continué esperando.</p>
<p>Freddie llegó con un chico peruano que también estaría a prueba. Al entrar al local rápidamente me puse a barrer —si algo me ha enseñado el trabajo irregular es que a quien te paga le genera placer verte barrer. Apenas me dio tiempo terminar la parte de arriba cuando escuché a Freddie gritando, diciéndome que ya no podía trabajar allí. No entendía qué estaba sucediendo. Supuestamente, el peruano estaba entretenido en el teléfono, por lo que él lo echó de la tienda. Yo seguía preguntándome qué tenía que ver yo con ese asunto. Me obligó a apagar mi teléfono, lanzando un discurso racista y xenófobo sobre los latinos, siendo él colombiano.</p>
<p>Se acercó y me dijo que yo era muy rubia para ser latina y muy latina para ser rubia; intentó acariciarme el cabello y yo asustada me alejé hasta chocar con una mesa que quedaba justo frente al único pedazo de ventana que no estaba cubierto con una cortina. Todo estaba cerrado. Cuando ya veía venir lo peor, asomaron las cabezas unos clientes tratando de averiguar si la tienda estaba cerrada o no. Freddie no tuvo más remedio que abrir y yo aproveché para exigirle que me devolviera el bolso y marcharme de allí.</p>
<div id="attachment_15066" style="width: 1681px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15066" class="wp-image-15066 size-full" src="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581.jpg" alt="Mujer migrante camina por una calle con gesto serio, cargando sobres con documentos." width="1671" height="2089" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581.jpg 1671w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581-240x300.jpg 240w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581-480x600.jpg 480w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581-768x960.jpg 768w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581-1229x1536.jpg 1229w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581-1638x2048.jpg 1638w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581-810x1013.jpg 810w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2025/04/DSCF0581-1140x1425.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1671px) 100vw, 1671px" /><p id="caption-attachment-15066" class="wp-caption-text">«De tanto buscar trabajo como camarera, olvido que tengo ocho años de experiencia en diversos ámbitos como creadora». Foto: Carlos Melián / Periodismo de Barrio.</p></div>
<p>Hay muchas calles de Barcelona por las que no puedo pasar, muchas zonas que ya tengo vedadas. Me acompaña una sensación de miedo que ya se ha vuelto habitual, y una aceptación ante esta realidad. Fui a una asociación de ayudas a los emigrantes a pedir que me devolvieran a mi país, pero hicieron todo lo posible por convencerme de lo contrario. Me asignaron una psicóloga y una abogada expertas en acoso para llevar el caso.</p>
<p>No estoy bien, pero voy mejorando. A fin de cuentas solo han pasado seis meses, aunque la experiencia sea equivalente a dos años. Estoy estudiando inglés y catalán. Estoy escribiendo de nuevo, y todo esto me ha servido para crecer y para reconciliarme con el teatro. A todas estas, el único currículum real que tengo me avala como artista y como escritora. YO SOY UNA ARTISTA. Lo pongo en mayúsculas porque de tanto buscar trabajo como camarera, olvido que tengo ocho años de experiencia en diversos ámbitos como creadora.</p>
<p>Hace falta mucho más para que una cubana, teatrera, e hija de Oshún, <em>tire la toalla</em>. Lo que ayer fue una racha de dolor, hoy es un texto periodístico y, mañana, mi primera obra de teatro en Barcelona.</p>
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