<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Jorge Carrasco &#8211; Periodismo de Barrio</title>
	<atom:link href="https://periodismodebarrio.org/author/jorgecarrasco/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://periodismodebarrio.org</link>
	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
	<lastBuildDate>Sat, 23 Mar 2019 04:02:06 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.6.5</generator>

<image>
	<url>https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2019/02/cropped-9.-Fabicon-Alta-para-la-Web-Móvil-32x32.png</url>
	<title>Jorge Carrasco &#8211; Periodismo de Barrio</title>
	<link>https://periodismodebarrio.org</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Los menesterosos</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2016/03/los-menesterosos/</link>
					<comments>https://periodismodebarrio.org/2016/03/los-menesterosos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Carrasco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Mar 2016 13:41:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidades vulnerables]]></category>
		<category><![CDATA[contaminación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismodebarrio.org/?p=1018</guid>

					<description><![CDATA[<p>Unas perlas descascaradas, la paleta de un ventilador chino, un cepillo viejo para sacudir el polvo...</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2016/03/los-menesterosos/">Los menesterosos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Luis Ricardo Chibás, hombre negro de 75 años, excamionero, exalbañil, exagricultor, actualmente retirado con una chequera de 225 pesos. Canas amarillas, lagañas amarillas. Ropa y zapatos remendados e inmundos, obviamente recogidos de algún latón de basura.</p>
<p style="text-align: left;">Frente al mercado de Egido, una feria sucia y estridente de comestibles y flores en la Habana Vieja, hay un portal donde Luis Ricardo Chibás se sienta todos los días del mundo con un par de cajas plásticas donde exhibe su mercancía. Hoy: unas perlas descascaradas, la paleta de un ventilador chino, un cepillo viejo para sacudir el polvo, un par de zapatos de mujer, algunos pomos de cristal vacíos, el volumen <em>Para aprender a cocinar mejor</em>, de Luis Caissés. Y un Nuevo Testamento, el cual recomienda con especial interés.</p>
<p>—¿Usted cree en Dios?</p>
<p>—Bueno, ¿y quién fue el que creó el mundo? Todo lo que se está viviendo en la Tierra está escrito en el Nuevo Testamento. Los milagros que hizo Jesús, la gente que curó.</p>
<p>—¿Y en Cuba no ha hecho milagros Jesús?</p>
<p>—Trató de hacer milagros, pero el Comandante lo paró. El comunismo no cree en Jesús.</p>
<p>Los vecinos de Egido lo conocen bien. Es parte del ambiente. A cada rato cualquiera lo llama y le da un plato de comida o un buche de alcohol. Le interesan las anécdotas políticas y sabe explicar, desde el inicio hasta el fin, el fusilamiento de Ochoa y los desfalcos de Felipe Pérez Roque.</p>
<p>La policía se ensaña con otros, pero no con él. Nunca ha estado preso. Ni siquiera ha pisado la estación. Antes iba hasta El Vedado a escarbar en los latones de desechos de lo que él llama la “gente con recursos”. Ahora no tiene el mismo sentido.</p>
<p>—Ya no botan nada bueno. Hace un tiempo aparecían hasta equipos: radios, grabadoras que se podían reparar. Ahora lo que botan es papeles, y el desperdicio de la comida.</p>
<p>De cualquier forma, casi todo se vende poco a poco. Pasa un hombre y agarra un cargador de celular que hay tirado en el suelo. Se lo prueba a su móvil, pero no le sirve. Pasa otro con una mochila rota y pregunta si, de casualidad, Luis Ricardo Chibás tiene un <em>zipper</em> para su mochila. No tiene. Al poco rato, otro hombre se detiene interesado en el libro de cocina.</p>
<p>Hay un bulto de trastos regados en el portal. Una cafetera sin tapa, la plantilla de un zapato, dos casetes de sabe dios qué cantante, pomos plásticos, una botella vacía de ron Habana Club, una llave colgando de una tira roja, jabas, sacos de <em>nylon</em>, una capa amarilla. Todo sucio, todo viejo.</p>
<p>—Son cosas que no se venden. Lo que no se vende lo tiro ahí para volverlo a botar.</p>
<p>Al menos tres cuadras a la redonda, y sobre todo en la calle Apodaca, el mercado negro tiene su esplendor. Los “buzos” vigilan las patrullas y se plantan con sus mochilas en los portales, sacando toda clase de baratijas rescatadas de la basura. Las ropas usadas dominan el mercado negro en Apodaca.</p>
<p>Hasta donde conversamos, Luis Ricardo Chibás dijo tener una casa. Esquivó el tema nerviosamente, pero dejó claro que tenía dónde vivir. Después un par de vecinos lo desmintieron. Aseguraron que era un deambulante. Y que quizás no contaba tanto la verdad, como lo que le gustaría que fuera la verdad.</p>
<p>Lo peor de Luis Ricardo Chibás no es que viva en la calle, que coma de lo que recoge en la basura y que duerma en el portal donde le agarre la noche. Lo peor de Luis Ricardo Chibás es estar cuerdo. Porque el loco vive la calle diferente. Pasa frío. Pasa hambre, pero su nivel de conciencia no le permite experimentar, por ejemplo, la vergüenza.</p>
<p>Hojeando el Nuevo Testamento que rescató de la basura, y al que asignó un precio de 10 pesos, se lee en San Lucas, versículos del 50 al 53:</p>
<p>“[Dios] derribó a los reyes de sus tronos, y puso en alto a los humildes. [Dios] llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Dios tiene siempre misericordia de quienes lo reverencian”.</p>
<div id="attachment_1025" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8313.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1025" class="size-full wp-image-1025" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8313.jpg" alt="Luis Eduardo Chibás, 75 años, se sienta todos los días del mundo frente al mercado de Egido (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8313.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8313-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8313-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8313-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-1025" class="wp-caption-text">Luis Eduardo Chibás, 75 años, se sienta todos los días del mundo frente al mercado de Egido (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>En 2008 <em>Granma</em>, el órgano oficial del Partido Comunista, admitió la existencia de lo que llamó “recogedores ilegales de desechos sólidos”. En una nota de seis párrafos el periódico dijo que los castigos impuestos hasta el momento a los llamados “buzos” consistían en multas, amonestaciones frente a sus comunidades de residencia, y sanciones a trabajo correccional sin internamiento.</p>
<p>Los que vivían ilegalmente en la capital fueron regresados a sus provincias de origen. Los multirreincidentes fueron procesados. “[…] esos ciudadanos”, dijo <em>Granma</em>, “habían convertido en un modo de vida la búsqueda en vertederos, contenedores de basura y en la vía pública, de alimentos, botellas, plásticos, metales y otros objetos con ánimo de lucro o comercialización, sin tener en cuenta que podrían ser portadores de epidemias y una fuente de delitos o ilegalidades, según establece el Código Penal”.</p>
<p>En ese momento, 365 personas fueron sancionadas en la capital. Trescientas sesenta y cinco personas, que no es un número alarmante, pero que no es un número despreciable.</p>
<p>El problema de los “buzos” es bohemia vieja. En 2007 se proyectó en cines de la capital el cortometraje independiente <em>De Buzos, Leones y Tanqueros</em>, dirigido por Daniel Vera. El material mostraba a una docena de hombres escarbando en los contenedores de barrios residenciales como El Vedado, y explicaban a la cámara que la mayoría de ellos sacaba de la basura más ganancias que de sus salarios en empleos estatales.</p>
<p>La más célebre de las locaciones donde los “buzos” operan, el gran paraíso de la basura, es el vertedero de 100 y Boyeros, el más extenso de La Habana. Permanentemente custodiado por la policía, en el bote de 100 incluso viven personas en improvisadas tiendas “llega-y-pon”, construidas con trastos viejos.</p>
<div id="attachment_1028" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/111.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1028" class="size-full wp-image-1028" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/111.jpg" alt="El gran paraíso de la basura es el vertedero de 100 y Boyeros (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/111.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/111-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/111-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/111-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-1028" class="wp-caption-text">El gran paraíso de la basura es el vertedero de 100 y Boyeros (Foto: Julio Batista)</p></div>
<p>La arista del problema que más se ha explorado hasta el momento es la de los “buzos” como propagadores potenciales de enfermedades: a saber la tuberculosis, y otras de tipo digestivo por los parásitos de la comida en mal estado que comen de la basura.</p>
<p>En la Unidad Municipal de Higiene y Epidemiología de la Habana Vieja, la doctora Berta Formental explica que la tuberculosis es de hecho la enfermedad de mayor impacto en el municipio, junto al VIH-Sida.</p>
<p>—Se ha incrementado la incidencia del alcoholismo en los “buzos”, por eso es muy fácil que se enfermen de tuberculosis.</p>
<p>Formental declara que la mayoría de los deambulantes que han atendido en el centro terminan en la calle porque sus familias no los quieren en las viviendas. Otras veces se fugan de sus casas, por padecer trastornos siquiátricos y depresivos. Algunos son hospitalizados en centros de atención mental, de los que frecuentemente escapan para volver a la vida que tenían.</p>
<p>—Lo más peligroso es cuando “bucean” en los tanques de desechos de los hospitales, buscando jeringuillas o pedacitos de sueros para hacer artesanías. En esos tanques se desechan agujas infestadas, y materiales usados lo mismo en un salón de operaciones, que en un cuerpo de guardia para curar cualquier tipo de lesión.</p>
<p>Cuando el Gobierno cubano amplió las actividades que se podían realizar legalmente por cuenta propia, se incluyó la figura del recolector y vendedor de materias primas. Se reconoció en 2013 que las empresas de recuperación estatales solo eran capaces de reciclar el 35 por ciento de los desechos sólidos en el país. Ahora a algunos se les permitía hurgar en la basura si tenían una licencia.</p>
<p>La Habana, provincia donde la población supera los 2 millones de habitantes, no tiene suficientes camiones para recoger sus desechos sólidos. En el municipio Habana Vieja, por ejemplo, hay solo dos, tanto para el saneamiento manual como para el saneamiento mecanizado.</p>
<p>La empresa Aurora se creó en el municipio con el objetivo de que, al amanecer, todas las calles estuvieran limpias. Su jefa comercial, Digna Málaga, admite que no han estado ni medianamente cerca de lograrlo. Ella misma fue barrendera de calles por nueve años y sabe mejor que nadie sobre la basura del municipio. Lo que bota la gente, y lo que recogen los “buzos”.</p>
<p>En una ocasión –cuenta Málaga– uno de los choferes de la empresa atropelló sin querer a un hombre que recogía basura en el vertedero de 100 y Boyeros. Era de noche, y el carro dio marcha atrás para descargar. El hombre murió al momento, y el chofer decidió no manejar nunca más.</p>
<p>Los recogedores de Aurora son en su mayoría hombres que cumplen prisión por diversos delitos y a los que el Estado ubicó en uno de los puestos de trabajo más indeseados a cambio de terminar sus sanciones en libertad.</p>
<p>—Algunos de ellos se integran y trabajan bien para cumplir. A otros se les ha aplicado medidas de descuento salarial por “bucear”. Ninguna persona, ni aunque sea trabajadora de Comunales, está autorizada a “bucear”.</p>
<p>Málaga cuenta que la empresa no tiene ninguna política respecto a los “buzos”, excepto cuando son trabajadores suyos. El organismo facultado para multar a estas personas es la Dirección Integral de Supervisión y Control, que puede aplicar pagos de 100 a 300 pesos cubanos a quienes se encuentren recogiendo “material contaminado”.</p>
<p>¿Qué puede ser provechoso para los “buzos” en un contenedor de desechos? Restos de comida, ropa usada, relojes que ya no dan la hora, pomos de plásticos y cristal, latas, revistas pornográficas, el cargador de un celular. Aparentemente, todo aquello que aún se puede seguir usando: la mercancía con la que se trafica en el subterráneo, abyecto, ignoto, mercado de gente pobre para gente más pobre todavía.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Una vez cada 15 días los menesterosos de la Habana Vieja tienen una ducha para bañarse. Lo menesterosos apestan, naturalmente, puesto que la miseria no huele a rosas.</p>
<p>En la comunidad religiosa del Santo Egidio, ubicada en la calle Compostela, entre Luz y Acosta, la Habana Vieja, un grupo de voluntarios salió un día de 1996 a buscar a quienes ellos piadosamente llaman “los amigos de la calle”. Básicamente, aquellos que fueron sacados de sus casas, los que consumieron la paciencia de sus familiares, porque fueron antes consumidos por el alcoholismo, por enfermedades siquiátricas, o por cualquier otra circunstancia. Los deambulantes, los que se visten con lo que encuentran en latones de basura, los que se alimentan de la basura, los que recogen basura, venden basura, y son tratados como tal.</p>
<div id="attachment_1027" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8318.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1027" class="size-full wp-image-1027" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8318.jpg" alt="Los deambulantes se visten a veces con lo que encuentran en la basura (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8318.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8318-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8318-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/03/DSCN8318-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-1027" class="wp-caption-text">Los deambulantes se visten a veces con lo que encuentran en la basura (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>Es miércoles, día de oración, día de pan y leche caliente en el Santo Egidio. Los menesterosos se sientan en los palcos del final. Conocen los cánticos. Los entonan. Pasan en fila a besar la cruz como el resto de los presentes. Por encima de la ropa se sabe quién es uno de ellos y quién no. El sufrimiento se les ve a las personas por encima de la ropa, en la piel de la cara, en el pelo brilloso de churre, en los ojos de mirada hosca.</p>
<p>Después de la oración entran a un reservado y se sientan en círculo. Uno de los voluntarios de los “amigos de la calle” cuenta una parábola bíblica. La parábola habla de un chico que tiene una epifanía y descubre el amor de Dios minutos antes de intentar el suicidio.</p>
<p>Las reuniones de los miércoles antes de la merienda, y de los sábados antes de que los menesterosos tomen su baño, son encuentros evangelizantes para hablar de la necesidad de la oración y la posibilidad que tiene Dios de restaurar la vida de cualquiera.</p>
<p>No se podría determinar quiénes están realmente interesados en la charla y quiénes, famélicos, solo esperan el momento de comer. Pero los voluntarios dicen que estos encuentros son la respuesta a la necesidad de compañía que tiene el que vive en la calle, no solo a sus necesidades terrenales.</p>
<p>—Nos dimos cuenta de que ellos buscaban algo más que lo material, porque lo material que podemos dar es poco. Buscaban que les escucharan, que les hablaran, que les entendieran. La dureza de la calle, la falta de compañía, provoca mucha depresión. Puede volver locas a las personas y provocar que comiencen a hablar solas, al no tener con quién hacerlo.</p>
<p>El que habla es Gerardo Díaz, hombre de robusta fe y cabecera del grupo desde 1996, a quien se le han ido 20 años de su vida ayudando a los menesterosos. Con las historias de los deambulantes que en algún momento han pasado por el Santo Egidio se podrían escribir libros.</p>
<p>—Tuvimos aquí a María, una mujer de 51 años que paró en la calle después de que un ciclón derrumbara su casa. Como no podía tenerlos con ella en semejantes condiciones, dio en adopción a sus 5 hijos. Era muy obesa, y tenía lesiones en las piernas. Hicimos gestiones para hospitalizarla y curarla. Después logramos que el gobierno municipal le reconstruyera la casa y le diera una chequera. Pudo recuperar a dos de sus hijos y ahora vive con ellos.</p>
<p>Díaz también cuenta la historia de un hombre que robó y cumplió prisión.</p>
<p>—Mientras estaba en la cárcel, su madre muere y su hermano vende la casa, de manera que cuando termina de cumplir se encuentra en la calle. Empieza a sufrir, porque no está adaptado a la indigencia. Se ve obligado a comer de los latones de basura. Cierto día, contactamos a un tío lejano del hombre para que lo acogiera en su casa a cambio de ayuda en una finca. Allá vive todavía, felizmente.</p>
<p>La mayoría de los “amigos de la calle” que visitan el Santo Egidio son personas con trastornos siquiátricos que fueron echadas de sus casas, personas alcohólicas que no encuentran un punto de retorno, o personas que emigran a La Habana para probar suerte y no han encontrado oportunidades. Muchos trabajan irregularmente vendiendo flores o periódicos. Otros “bucean” en la basura como forma de sustento.</p>
<p>—No estamos de acuerdo con el modo de vida de muchos, ni con que busquen en la basura. Pero no podemos censurarlos, porque a la larga se nos hace imposible resolver sus necesidades.</p>
<p>Pasan la bandeja con los vasitos plásticos de la leche y unos panes envueltos pulcramente en papeles blancos. Los menesterosos del Santo Egidio parecen conocerse entre sí y agradarse. Compañeros en la miseria –que se revela como un macabro lazo de unión–, los días en que coinciden para la merienda o el baño hablan de las cosas triviales que no tuvieron con quién compartir el resto de la semana.</p>
<p>Este miércoles, los menesterosos del Santo Egidio no se acostarán con el estómago vacío.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2016/03/los-menesterosos/">Los menesterosos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://periodismodebarrio.org/2016/03/los-menesterosos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Paisaje después de la tormenta</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2016/02/paisaje-despues-de-la-tormenta/</link>
					<comments>https://periodismodebarrio.org/2016/02/paisaje-despues-de-la-tormenta/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Carrasco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Feb 2016 17:17:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desastres naturales]]></category>
		<category><![CDATA[numerocuatro]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismodebarrio.org/?p=870</guid>

					<description><![CDATA[<p>El Vedado, barrio cool, barrio codiciado, barrio de privilegio, no es el mismo para todo el mundo. Unos quieren entrar. Otros quieren salir. Los que viven más cerca del Malecón, en los sótanos, detestan el Vedado. Allí las viviendas con peligro de inundación han perdido valor. Cuando el mar entra por el litoral, los vecinos [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2016/02/paisaje-despues-de-la-tormenta/">Paisaje después de la tormenta</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El Vedado, barrio <em>cool</em>, barrio codiciado, barrio de privilegio, no es el mismo para todo el mundo. Unos quieren entrar. Otros quieren salir.</p>
<p>Los que viven más cerca del Malecón, en los sótanos, detestan el Vedado. Allí las viviendas con peligro de inundación han perdido valor. Cuando el mar entra por el litoral, los vecinos pueden pasar días atrapados en los edificios hasta que drena el agua, sin electricidad, gas manufacturado, ni agua potable por la contaminación de las cisternas.</p>
<p>A Yunia Martínez el Vedado la tiene hasta el último pelo. Y la tienen hasta el último pelo los periodistas, que ya le han preguntado quinientas veces hasta dónde se inundó su casa y no le acaban de resolver el problema.</p>
<p>—Ay, ya yo no tengo ni deseos de hablar de eso –dice con cara de cansancio.</p>
<p>Su apartamento está en el sótano del edificio Sofía (no. 458 de calle 5ta). Allí vive hace 20 años con Feliberto Martínez, su padre. No es la primera vez que tienen que hacer los bultos y sacarlos para las casas altas. Feliberto Martínez quiere que todo el mundo sepa que una vez Juan Contino, expresidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular de La Habana, les prometió a él y a todos los vecinos de la zona que vivían en sótanos que los iban a sacar de ahí, y que podrían mudarse a un sitio menos peligroso.</p>
<p>—Más nunca lo vi. –A Feliberto no se le olvida la promesa.</p>
<p>Pérdidas materiales no tuvieron esta vez. Antes de que el agua empezara a subir los vecinos ayudaron a los Martínez a sacar sus cosas del sótano. Todos en el edificio parecen estar acostumbrados a la escena. Una vez que el agua ha bajado, se sientan a esperar que de un momento a otro reestablezcan la corriente y vengan a limpiar las cisternas. Los efectos personales de los Martínez todavía están arrinconados en el portal.</p>
<div id="attachment_872" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/02_Casa-Yunia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-872" class="wp-image-872 size-full" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/02_Casa-Yunia.jpg" alt="La línea marca hasta dónde llegó el agua en casa de Yunia (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/02_Casa-Yunia.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/02_Casa-Yunia-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/02_Casa-Yunia-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/02_Casa-Yunia-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-872" class="wp-caption-text">La línea marca hasta dónde llegó el agua en casa de Yunia (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>En su casa, la que se ve en la foto, el agua podría haber tapado a una persona.</p>
<p>—¿Por qué no se van de aquí? –le pregunto a Yunia.</p>
<p>—Para permutar esto tengo que dar de vuelto por lo menos 10 mil dólares. ¿Y con qué dinero?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>En las zonas más bajas del Vedado, los días 17 y 23 de enero pasados, el mar avanzó al menos 500 metros Malecón adentro. El Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba atribuye este fenómeno al movimiento, al este de la Isla, de varias ondas prefrontales muy activas acompañadas de frentes fríos. Los efectos de El Niño y las lluvias asociadas han contribuido también a la inundación de las partes bajas de la capital. Por eso el agua casi tocó la calle Línea el mes pasado, y las afectaciones no fueron alarmantes porque en la zona predominan los edificios altos, y todo el que vive allí está constantemente sobre aviso.</p>
<p>El 17 de enero se inundaron 17 sótanos y se contaminaron 17 cisternas en los barrios cercanos a la avenida Malecón. Eduardo Brey, director adjunto de la Empresa de Saneamiento Básico de La Habana, calcula que el día 23 aumentaron los sótanos y las cisternas inundados, porque el agua subió un poco más. El domingo 24, sobre la una de la tarde, su equipo de camiones de alta presión drenaba el agua del sótano ubicado en el Centro de Negocios de 1ra y B.</p>
<div id="attachment_873" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/03_Centro-de-Negocios-dragando-el-sotano.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-873" class="size-full wp-image-873" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/03_Centro-de-Negocios-dragando-el-sotano.jpg" alt="Los camiones de alta presión de la Empresa de Saneamiento de La Habana dragan el sótano del Centro de Negocios de 1ra. y B (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/03_Centro-de-Negocios-dragando-el-sotano.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/03_Centro-de-Negocios-dragando-el-sotano-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/03_Centro-de-Negocios-dragando-el-sotano-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/03_Centro-de-Negocios-dragando-el-sotano-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-873" class="wp-caption-text">Los camiones de alta presión de la Empresa de Saneamiento de La Habana dragan el sótano del Centro de Negocios de 1ra. y B (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>Cuando el agua entra por el Malecón habanero en olas de hasta seis metros de altura –como esta vez–, hay quien se encierra hasta el día siguiente y hay quien recorre el Vedado en bote.</p>
<p><iframe loading="lazy" width="810" height="456" src="https://www.youtube.com/embed/KmsDptJYSRo?feature=oembed" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></p>
<p>El 23 de enero, entre las cinco y las seis de la tarde, un hombre encontró una estrella de mar a dos cuadras del Hotel Cohíba.</p>
<div id="attachment_874" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/04_estrella-de-mar.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-874" class="size-full wp-image-874" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/04_estrella-de-mar.jpg" alt="Un hombre se encontró una estrella de mar (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/04_estrella-de-mar.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/04_estrella-de-mar-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/04_estrella-de-mar-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/04_estrella-de-mar-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-874" class="wp-caption-text">Un hombre se encontró una estrella de mar (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Dicen que en la calle 1ra alguien cogió un pez vivo en la sala de su casa el 17 de enero. En un solar de la calle A (no. 55, entre 3ra y 5ta) le hago el cuento del pez a Marta, una mujer negra con los pies hinchados que tiene la escoba en la mano desde que el agua terminó de bajar, bien temprano el domingo 24.</p>
<p>—¿Un pescado? Se puso de suerte el hombre. Que lo cocine y se lo coma –suelta Marta, y toma un descanso. Ya que se les iba a inundar el solar, lo más seguro es que ella hubiera deseado, por lo menos, correr con la misma suerte que el señor del pescado.</p>
<div id="attachment_875" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/05_Marta-la-d-ela-lycra.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-875" class="size-full wp-image-875" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/05_Marta-la-d-ela-lycra.jpg" alt="Trabajan en equipo en el solar (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/05_Marta-la-d-ela-lycra.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/05_Marta-la-d-ela-lycra-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/05_Marta-la-d-ela-lycra-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/05_Marta-la-d-ela-lycra-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-875" class="wp-caption-text">Trabajan en equipo en el solar (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>Esa ciudadela es la más vieja de la zona y fue un sitio para guardar caballos antes de la Revolución. Una caballeriza. Esto lo cuenta Teresita, la delegada del Poder Popular (la única rubia de la foto), que no vive ahí, pero que fue a ayudar a limpiar el churre que arrastró el agua.</p>
<p>Trabajan en equipo en el solar. En equipo sacan a cubos el agua contaminada de la cisterna, para después llenarla de nuevo con agua potable. Lo hacen ellos mismos, porque no quieren esperar por los camiones de la Empresa de Saneamiento Básico, que están priorizando el Centro de Negocios de 1ra y B.</p>
<div id="attachment_876" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/06_cisterna.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-876" class="size-full wp-image-876" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/06_cisterna.jpg" alt="Los vecinos del solar sacan el agua contaminada de la cisterna utilizando cubos (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/06_cisterna.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/06_cisterna-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/06_cisterna-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/06_cisterna-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-876" class="wp-caption-text">Los vecinos del solar sacan el agua contaminada de la cisterna utilizando cubos (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>Marta, la de la lycra naranja, la del cuento del pescado, quisiera salir de ahí (permutar, vender, le da lo mismo), porque las inundaciones no hay quien las aguante. Pero, ¿quién va a querer meterse en una antigua caballeriza que se inunda casi todos los años?</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<div id="attachment_877" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/07_Una-vez-esto-estaba-lleno-de-casas.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-877" class="size-full wp-image-877" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/07_Una-vez-esto-estaba-lleno-de-casas.jpg" alt="Una vez, este sitio estuvo lleno de casas (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/07_Una-vez-esto-estaba-lleno-de-casas.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/07_Una-vez-esto-estaba-lleno-de-casas-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/07_Una-vez-esto-estaba-lleno-de-casas-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/07_Una-vez-esto-estaba-lleno-de-casas-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-877" class="wp-caption-text">Una vez, este sitio estuvo lleno de casas (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>Santa Fe es un último párrafo en las noticias de los medios locales. Una zona preterida. Incluso cuando las partes bajas de su litoral han sido paulatinamente despobladas por las inundaciones costeras, incluso cuando la economía local está destrozada, incluso cuando la línea de costa sigue retrocediendo, puedes pasarte la mañana <em>googleando</em> sobre eso y encontrar bien poco.</p>
<p>La evolución de su zona costera se puede resumir diciendo que los eventos meteorológicos han sido allí tan fuertes que los oleajes han socavado sus calles. Nadie ha retirado de la costa los restos del vial y de las casas que se han derrumbado a través de los años. El área de baño y de sol está llena de cimientos y escombros. Las condiciones estéticas de la playa son deprimentes.</p>
<p>Durante el Período Especial, los manglares comenzaron a diezmar en Santa Fe, cuando sus pobladores tuvieron que talarlos para hacer carbón y cocinar los alimentos. Las grandes extracciones ilegales de arena y piedras han provocado un déficit de sedimento que deja a la playa mucho más vulnerable ante los posibles eventos meteorológicos.</p>
<p>El domingo 24 de enero, a las tres de la tarde, el mar le tumbó a Carlos un pedazo de la casa, y nadie ha ido aún a saber qué pasó. La Puntilla es una playita de pocos kilómetros casi al final de Santa Fe, en el municipio Playa. Entre una casa y la otra hay, en La Puntilla, espacios vacíos donde una vez hubo otras casas. El mar se las ha ido tragando. En algún momento hubo también una discoteca para los pobladores de la playita. En 2015 tuvieron que demolerla porque lo que quedaba de ella no era mucho.</p>
<div id="attachment_878" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/08_Muro-casa-Carlos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-878" class="size-full wp-image-878" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/08_Muro-casa-Carlos.jpg" alt="Restos del muro de casa de Carlos (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/08_Muro-casa-Carlos.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/08_Muro-casa-Carlos-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/08_Muro-casa-Carlos-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/08_Muro-casa-Carlos-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-878" class="wp-caption-text">Restos del muro de casa de Carlos (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>En las casas de La Puntilla abundan los carteles de Se Vende. Carlos también tiene puesto uno en la cerca del patio.</p>
<div id="attachment_879" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/09_Patio-casa-Carlos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-879" class="size-full wp-image-879" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/09_Patio-casa-Carlos.jpg" alt="“Se vende” es un cartel habitual en Santa Fe (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/09_Patio-casa-Carlos.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/09_Patio-casa-Carlos-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/09_Patio-casa-Carlos-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/09_Patio-casa-Carlos-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-879" class="wp-caption-text">“Se vende” es un cartel habitual en Santa Fe (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>—Tenías que haber venido anoche. Más o menos a las nueve esto parecía aquí una guerra.</p>
<p>Desde hacía años Carlos no había visto cosa igual en La Puntilla. El mar despegó el piso del portal y tumbó la mitad del muro del frente. El patio está lleno de piedras y arena que el agua arrastró.</p>
<p>Como a nadie le preocupa La Puntilla, nadie quitó la electricidad mientras el mar entraba. Cuando empezó a llover un transformador explotó, y así se fue la corriente, que es lo único que a Carlos le importa ahora.</p>
<p>Detrás de él, vive Dania, en una casita más humilde. El domingo pasado, el agua les llegó hasta la rodilla a ella y a sus dos hijos, uno de nueve años y otro de catorce. Dania ha tenido más suerte que su vecino y pronto podrá salir del litoral.</p>
<div id="attachment_880" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/10_Dania-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-880" class="size-full wp-image-880" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/10_Dania-2.jpg" alt="Dania consiguió vender su casa (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/10_Dania-2.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/10_Dania-2-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/10_Dania-2-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/10_Dania-2-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-880" class="wp-caption-text">Dania consiguió vender su casa (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>—Ya tengo la casa vendida. – Se nota aliviada–. Yo me hubiera ido desde antes, pero ahora fue que se dio la posibilidad.</p>
<p>Saliendo de la casa de Dania, Carlos se asoma al muro y grita:</p>
<p>—Oye, ¿ustedes pueden hacer algo para que venga la corriente?</p>
<p>La Puntilla y los Bajos de Santa Ana son quizás los lugares más desatendidos después de fenómenos naturales como los de finales de enero. La televisión cubana llega hasta el Vedado, pero hasta Santa Fe casi nunca llega.</p>
<p>Allí fue donde el huracán Wilma lo barrió prácticamente todo en 2005. Por eso la gente ha desistido de construir cerca de la costa. La experiencia dice que una construcción cerca de la costa no dura mucho, aunque esté construida sobre pilotes. En el litoral de Santa Fe, comunidad costera, todo lo que es de hierro eventualmente se pondrá herrumbroso. El salitre se lo come todo, desde una ventana hasta un aire acondicionado.</p>
<p>En este kiosco, que se ha ido consumiendo con el tiempo, cuando caen tres gotas las filtraciones mojan toda la mercancía.</p>
<div id="attachment_881" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/11_el-kiosko-de-La-Puntilla.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-881" class="size-full wp-image-881" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/11_el-kiosko-de-La-Puntilla.jpg" alt="En este kiosco las filtraciones mojan toda la mercancía (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/11_el-kiosko-de-La-Puntilla.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/11_el-kiosko-de-La-Puntilla-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/11_el-kiosko-de-La-Puntilla-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/11_el-kiosko-de-La-Puntilla-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-881" class="wp-caption-text">En este kiosco las filtraciones mojan toda la mercancía (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>Caminando a un par de kilómetros de La Puntilla se llega a los bajos de Santa Ana, donde los patios son de mangles y charcos salados, y ya casi no quedan casas. En una de las pocas que tienen la suerte de seguir en pie, Teresa Marcial y su esposo Martín Pérez (80 y 81 años) viven desde la década del 70.</p>
<p>Ellos han visto al mar tragarse en los últimos años la mitad del vecindario, que ahora parece un barrio fantasma.</p>
<div id="attachment_882" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/12_Teresa-Marcial.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-882" class="size-full wp-image-882" src="http://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/12_Teresa-Marcial.jpg" alt="Teresa Marcial tiene miedo de que vuelva a entrar el mar (Foto: Jorge Carrasco)" width="1000" height="600" srcset="https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/12_Teresa-Marcial.jpg 1000w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/12_Teresa-Marcial-300x180.jpg 300w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/12_Teresa-Marcial-450x270.jpg 450w, https://periodismodebarrio.org/wp-content/uploads/2016/02/12_Teresa-Marcial-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><p id="caption-attachment-882" class="wp-caption-text">Teresa Marcial tiene miedo de que vuelva a entrar el mar (Foto: Jorge Carrasco)</p></div>
<p>—Desde la vez de 2005, esta es la más fuerte que he visto –dice Teresa.</p>
<p>Los días 17 y 23 pasados Teresa y su esposo se autoevacuaron. No tuvieron pérdidas materiales porque los vecinos los ayudaron a levantar las cosas en bloques.</p>
<p>—Me fui para la casa de mi hermana. Yo no puedo ver la tormenta, porque me pongo mal y me sube la presión –dice Teresa.</p>
<p>—¿Alguien ha venido a ayudarlos?</p>
<p>—Nadie ha venido a saber de nosotros. Martín, ¿alguien vino aquí mientras yo no estaba?</p>
<p>—No, nadie vino –contesta él.</p>
<p>Martín Pérez parece más tranquilo que Teresa Marcial. A Martín Pérez no le da miedo que vuelva a entrar el mar. A Teresa Marcial sí.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org/2016/02/paisaje-despues-de-la-tormenta/">Paisaje después de la tormenta</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://periodismodebarrio.org">Periodismo de Barrio</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://periodismodebarrio.org/2016/02/paisaje-despues-de-la-tormenta/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
