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	Comentarios en: La cantante que recoge latas	</title>
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	<description>Organización periodística cubana sin fines de lucro</description>
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		<title>
		Por: Mónica		</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2016/03/la-cantante-que-recoge-latas/#comment-168</link>

		<dc:creator><![CDATA[Mónica]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2016 20:57:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En respuesta a &lt;a href=&quot;https://periodismodebarrio.org/2016/03/la-cantante-que-recoge-latas/#comment-165&quot;&gt;Vivian&lt;/a&gt;.

Creo que es el mismo edificio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En respuesta a <a href="https://periodismodebarrio.org/2016/03/la-cantante-que-recoge-latas/#comment-165">Vivian</a>.</p>
<p>Creo que es el mismo edificio.</p>
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		<title>
		Por: Vivian		</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2016/03/la-cantante-que-recoge-latas/#comment-165</link>

		<dc:creator><![CDATA[Vivian]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Mar 2016 22:46:05 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Si no es en el mismo edificio de Mary, muy cerca hay uno que hace años derrama aguas albañales a la calle, y ninguna institución sanitaria ni de servicios comunales se ha preocupado por eliminar el foco de enfermedades y vectores. Sería útil que hicieran un reportaje allí.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si no es en el mismo edificio de Mary, muy cerca hay uno que hace años derrama aguas albañales a la calle, y ninguna institución sanitaria ni de servicios comunales se ha preocupado por eliminar el foco de enfermedades y vectores. Sería útil que hicieran un reportaje allí.</p>
]]></content:encoded>
		
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		<title>
		Por: Mónica		</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2016/03/la-cantante-que-recoge-latas/#comment-163</link>

		<dc:creator><![CDATA[Mónica]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Mar 2016 04:01:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Ante todo, muchas gracias por la lectura y su comentario. Su crítica no me corresponde disculparla sino agradecerla. Valoro mucho los criterios de quienes leen lo que publico. 
Pues bien, lo que refiere sobre la vulnerabilidad de la entrevistada, lo discutimos en el equipo antes de que yo empezara siquiera el trabajo con ella. Teníamos la misma inquietud acerca de si debíamos o no contar su historia, por el hecho de que no tenía licencia de recolectora de materias primas. Si al final decidimos contarla fue porque consideramos que lo que hacía no era exactamente ilegal, en la medida en que era promovido por el propio esquema creado para la recuperación de materias primas, pues en las casas de compras a la población no exigen otro documento que no sea el de identidad para recibir la materia prima que va vendiendo cualquier persona. Esa es una manera de avalar implícitamente a personas como las de esta historia, que no es una excepción, porque quienes van ahí a marcar desde madrugada en la cola para vender materia prima no son personas que hicieron una fiesta en su casa y van a vender luego un kilo de latas por 8 pesos cubanos y una caja de cerveza por 28.80. Quien tiene para pagar 50 centavos por un refresco no va a esperar a acumular un kilo de latas para ir a venderlo a 8 pesos. Y lo mismo con las cervezas. 
El problema está en el sistema diseñado para el reciclaje, que se contradice con las leyes cubanas. Pero si nos hubiéramos atenido estrictamente a lo que la ley regula, no hubiéramos publicado ninguna historia de quienes se dedican a recoger materias primas, ni siquiera de quienes tienen licencia, porque hurgar en la basura es ilegal, y la basura es una de las fuentes principales de las latas y botellas que se recuperan. Y esto me parece más grave que el hecho de que haya recogedores que no paguen un impuesto a la ONAT. Además, los recogedores sin licencia no sacan licencia porque no pueden realizar ese trabajo con la estabilidad que demandaría cumplir con una obligación tributaria. Si en primer lugar hubiera un sistema de asistencia social más sólido esas personas no se dedicarían a eso. Son resultado de una serie de carencias en nuestro propio sistema.  
En los días que estuve realizando la investigación en La Habana Vieja, conocí a muy pocas personas con licencia que se dedicaran a recuperar directamente la materia prima de la basura. Por lo general, las personas que tienen licencia, al menos las que yo conocí y entrevisté, se dedican mayormente a comprar botellas y funcionan más como intermediarias entre recogedores directos y otros compradores de materia prima, como pueden ser las cooperativas que venden puré de tomate, pasta de ajo, etcétera, que requieren envases para sus productos. Envases que ningún comercio estatal provee. También existen cooperativas que se dedican al reciclaje, pero a mí no me interesaba esa parte de la realidad del reciclaje.  
A mí me interesaba contar la historia de alguien que recogiera directamente, porque es a quien le toca la parte más dura y por supuesto vulnerable de la cadena. Y la mayoría de las personas que conocí en esas semanas no tenía licencia. Pero lo que más me preocupó en esos momentos no fue que muchas personas no tuvieran licencia, sino que muchas eran personas enfermas de alcoholismo o de los nervios, esquizofrénicas o con discapacidad mental, y por múltiples razones éticas y personales, no quería contar esas historias. En el tiempo del que dispuse para la investigación, la señora de la historia me pareció la más idónea para reflejar esa realidad, también porque accedió a trabajar conmigo, a que la acompañara en varias ocasiones, y eso era algo bastante difícil de lograr, más aún con las limitaciones del tiempo. Son muchas las mediaciones que influyen en la elección de una historia. 
Poner su dirección no lo consideré una violación de nuestro código de ética. Si no ponía la dirección, no debía poner tampoco su nombre y apellidos. Pero ella no solicitó anonimato en ningún momento y no creí, después de analizar el mecanismo del reciclaje, que se pudiera considerar ilegal lo que hace, aunque las leyes lo digan. También porque las leyes nuestras tienen muchas veces a contradecirse con políticas y con la propia realidad. De todas maneras en nuestra próxima reunión de equipo propondré discutir el tema para ver qué piensa el resto de su visión.       
El resto de sus comentarios relacionados con el estilo los tendré en cuenta para próximos trabajos. Preferí concentrarme en el tema ético. 
Muchas gracias de nuevo por su comentario. Espero que podamos seguir contando con su lectura crítica. Eso nos ayuda mucho. Saludos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ante todo, muchas gracias por la lectura y su comentario. Su crítica no me corresponde disculparla sino agradecerla. Valoro mucho los criterios de quienes leen lo que publico.<br />
Pues bien, lo que refiere sobre la vulnerabilidad de la entrevistada, lo discutimos en el equipo antes de que yo empezara siquiera el trabajo con ella. Teníamos la misma inquietud acerca de si debíamos o no contar su historia, por el hecho de que no tenía licencia de recolectora de materias primas. Si al final decidimos contarla fue porque consideramos que lo que hacía no era exactamente ilegal, en la medida en que era promovido por el propio esquema creado para la recuperación de materias primas, pues en las casas de compras a la población no exigen otro documento que no sea el de identidad para recibir la materia prima que va vendiendo cualquier persona. Esa es una manera de avalar implícitamente a personas como las de esta historia, que no es una excepción, porque quienes van ahí a marcar desde madrugada en la cola para vender materia prima no son personas que hicieron una fiesta en su casa y van a vender luego un kilo de latas por 8 pesos cubanos y una caja de cerveza por 28.80. Quien tiene para pagar 50 centavos por un refresco no va a esperar a acumular un kilo de latas para ir a venderlo a 8 pesos. Y lo mismo con las cervezas.<br />
El problema está en el sistema diseñado para el reciclaje, que se contradice con las leyes cubanas. Pero si nos hubiéramos atenido estrictamente a lo que la ley regula, no hubiéramos publicado ninguna historia de quienes se dedican a recoger materias primas, ni siquiera de quienes tienen licencia, porque hurgar en la basura es ilegal, y la basura es una de las fuentes principales de las latas y botellas que se recuperan. Y esto me parece más grave que el hecho de que haya recogedores que no paguen un impuesto a la ONAT. Además, los recogedores sin licencia no sacan licencia porque no pueden realizar ese trabajo con la estabilidad que demandaría cumplir con una obligación tributaria. Si en primer lugar hubiera un sistema de asistencia social más sólido esas personas no se dedicarían a eso. Son resultado de una serie de carencias en nuestro propio sistema.<br />
En los días que estuve realizando la investigación en La Habana Vieja, conocí a muy pocas personas con licencia que se dedicaran a recuperar directamente la materia prima de la basura. Por lo general, las personas que tienen licencia, al menos las que yo conocí y entrevisté, se dedican mayormente a comprar botellas y funcionan más como intermediarias entre recogedores directos y otros compradores de materia prima, como pueden ser las cooperativas que venden puré de tomate, pasta de ajo, etcétera, que requieren envases para sus productos. Envases que ningún comercio estatal provee. También existen cooperativas que se dedican al reciclaje, pero a mí no me interesaba esa parte de la realidad del reciclaje.<br />
A mí me interesaba contar la historia de alguien que recogiera directamente, porque es a quien le toca la parte más dura y por supuesto vulnerable de la cadena. Y la mayoría de las personas que conocí en esas semanas no tenía licencia. Pero lo que más me preocupó en esos momentos no fue que muchas personas no tuvieran licencia, sino que muchas eran personas enfermas de alcoholismo o de los nervios, esquizofrénicas o con discapacidad mental, y por múltiples razones éticas y personales, no quería contar esas historias. En el tiempo del que dispuse para la investigación, la señora de la historia me pareció la más idónea para reflejar esa realidad, también porque accedió a trabajar conmigo, a que la acompañara en varias ocasiones, y eso era algo bastante difícil de lograr, más aún con las limitaciones del tiempo. Son muchas las mediaciones que influyen en la elección de una historia.<br />
Poner su dirección no lo consideré una violación de nuestro código de ética. Si no ponía la dirección, no debía poner tampoco su nombre y apellidos. Pero ella no solicitó anonimato en ningún momento y no creí, después de analizar el mecanismo del reciclaje, que se pudiera considerar ilegal lo que hace, aunque las leyes lo digan. También porque las leyes nuestras tienen muchas veces a contradecirse con políticas y con la propia realidad. De todas maneras en nuestra próxima reunión de equipo propondré discutir el tema para ver qué piensa el resto de su visión.<br />
El resto de sus comentarios relacionados con el estilo los tendré en cuenta para próximos trabajos. Preferí concentrarme en el tema ético.<br />
Muchas gracias de nuevo por su comentario. Espero que podamos seguir contando con su lectura crítica. Eso nos ayuda mucho. Saludos.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>
		Por: La Maestra		</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2016/03/la-cantante-que-recoge-latas/#comment-162</link>

		<dc:creator><![CDATA[La Maestra]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Mar 2016 04:21:01 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismodebarrio.org/?p=991#comment-162</guid>

					<description><![CDATA[Felicitaciones por el trabajo.

El escrito contiene una grave violación del código de ética de la publicación. La escritora proporciona innecesariamente la dirección detallada de la entrevistada. Si la escritora no dio la dirección verdadera, para proteger a la entrevistada, entonces debió declararlo. La entrevistada es una persona vulnerable (no parece que su trabajo sea legal) y, como dice el código, aunque haya consentido en que se publique su dirección los editores no debieron hacerlo. Espero que corrijan esta violación inmediatamente.

Otras cosas mucho menos importantes son frases como &quot;solidaridad internacional&quot; que debía estar entrecomillada si no es una referencia literal, es decir, si se refiere a regalos de los turistas y no a la ayuda solidaria de otros países que se recibe en Cuba.

La palabra &quot;núcleos&quot; aparece incompleta. Debe decir &quot;núcleos familiares&quot; o &quot;Beneficia a varias familias&quot;. Aunque la publicación se dirija a los cubanos, una publicación en Internet debe tener la cortesía con otros lectores que no están familiarizados con el argot burocrático que la prensa del país transcribe literalmente. Sin embargo, me parece muy apropiada la transcripción del lenguaje de la entrevistada, aunque se corra el riesgo de que no se entienda. La razón es que la entrevistada tiene el derecho a usar el idioma coloquialmente, pero los periodistas no.

Finalmente, la frase &quot;el Código Penal impone sanciones de hasta un año de privación de libertad a quienes infrinjan las medidas dictadas...&quot; es otra innecessaria e inapropiada reproducción literal del lenguaje forense en un reportaje; puede decirse lo mismo diciendo algo así como &quot;las leyes sanitarias condenan esas actividades hasta con un año de cárcel&quot;. 

Perdone la crítica, pero me parece que una publicación tan novedosa con trabajos tan hermosos --el lenguaje literario de la autora es impecable-- debe también contener un lenguaje periodístico nuevo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Felicitaciones por el trabajo.</p>
<p>El escrito contiene una grave violación del código de ética de la publicación. La escritora proporciona innecesariamente la dirección detallada de la entrevistada. Si la escritora no dio la dirección verdadera, para proteger a la entrevistada, entonces debió declararlo. La entrevistada es una persona vulnerable (no parece que su trabajo sea legal) y, como dice el código, aunque haya consentido en que se publique su dirección los editores no debieron hacerlo. Espero que corrijan esta violación inmediatamente.</p>
<p>Otras cosas mucho menos importantes son frases como «solidaridad internacional» que debía estar entrecomillada si no es una referencia literal, es decir, si se refiere a regalos de los turistas y no a la ayuda solidaria de otros países que se recibe en Cuba.</p>
<p>La palabra «núcleos» aparece incompleta. Debe decir «núcleos familiares» o «Beneficia a varias familias». Aunque la publicación se dirija a los cubanos, una publicación en Internet debe tener la cortesía con otros lectores que no están familiarizados con el argot burocrático que la prensa del país transcribe literalmente. Sin embargo, me parece muy apropiada la transcripción del lenguaje de la entrevistada, aunque se corra el riesgo de que no se entienda. La razón es que la entrevistada tiene el derecho a usar el idioma coloquialmente, pero los periodistas no.</p>
<p>Finalmente, la frase «el Código Penal impone sanciones de hasta un año de privación de libertad a quienes infrinjan las medidas dictadas&#8230;» es otra innecessaria e inapropiada reproducción literal del lenguaje forense en un reportaje; puede decirse lo mismo diciendo algo así como «las leyes sanitarias condenan esas actividades hasta con un año de cárcel». </p>
<p>Perdone la crítica, pero me parece que una publicación tan novedosa con trabajos tan hermosos &#8211;el lenguaje literario de la autora es impecable&#8211; debe también contener un lenguaje periodístico nuevo.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>
		Por: La cantante que recoge latas &#124; Cubanos por el Mundo		</title>
		<link>https://periodismodebarrio.org/2016/03/la-cantante-que-recoge-latas/#comment-155</link>

		<dc:creator><![CDATA[La cantante que recoge latas &#124; Cubanos por el Mundo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Mar 2016 13:19:22 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismodebarrio.org/?p=991#comment-155</guid>

					<description><![CDATA[[&#8230;] Periodismo de barrio [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>[&#8230;] Periodismo de barrio [&#8230;]</p>
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